ÚLTIMAS REFLEXIONES

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DE DODIM A AGAPÉ

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viernes, 27 de marzo de 2009

EL ENCUENTRO NECESITA CONOCERSE (II).

Han pasado 2009 años y todo sigue siendo igual. Con igual no quiero significar que nada haya cambiado, sino que siguen habiendo muchos de nosotros que no hemos podido quitarnos las vendas de nuestros ojos y ver la Única Luz que verdaderamente alumbra en el mundo.

También, absorto en mis pensamientos y desde lo más profundo de mi conciencia, me interpelo y pregunto que hubiese hecho yo de ser una de esas personas que estaban allí. Sé que eso no da a lugar, ni tampoco quiero imaginar algo que es utópico e irreal, sino lo que quiero significar es cuál es mi actitud ante el presente que vivo hoy. Porque salvando las distancias, las circunstancias vienen a ser muy parecidas. Incluso, me atrevería a decir que ahora jugamos con ventaja, porque antes empezaba la Revelación y ahora ya está Revelada con la Resurrección de JESÚS.

Se constata que se hace difícil aceptar la Humanidad de JESÚS asumida en su DIVINIDAD , porque de hacerlo, significa que hay que dejar que se derrumben nuestros aparentes rocosos edificios, donde apoyamos todas nuestras aspiraciones y satisfacemos todos nuestros apetitos y apetencias. Las Palabras de JESÚS suenan como martillos que derrumban todos nuestros intereses; todos nuestros objetivos propios, todo nuestro poder; todo nuestro mundo sometido a nuestros caprichos y criterios.

Las Palabras de JESÚS molestan, porque chocan contra nuestra manera de entender la vida, y porque nos exhorta a morir a nuestras vanidades y egoísmos. Las Palabras de JESÚS no las soportamos, porque nos igualan, nos ponen en el mismo nivel a todos, porque nos quitan nuestros privilegios adquiridos y nuestra supremacía ante los demás. Las Palabras de JESÚS no se pueden tolerar, porque nos roba nuestro reino mundano, en el que nos sentimos importantes, cómodos y muy bien instalados.

Por todo ello, sólo los pobres, los desheredados, los que nada tienen que perder, los que pasan frío y hambre, los que no tienen casa, los que para mal vivir tienen que trabajar de sol a sol y estar al capricho del Señor, que los manda y maneja, son los capaces de entenderlo. Esos, sólo esos, como los marineros de Galilea son los que pueden responderle y aceptarle. También los hay quienes estando satisfechos y colmados de bienes, se sienten pobres y ven la Luz, que les invita a despojarse y darse, porque sin sentirnos pobres y humilde, difícilmente veremos la Luz.

Y así, la conversión y el cambio cuesta lograrlo, porque abajarse y lavar los pies del otro se hace duro y difícil de entender, pero no hay otro camino, porque detrás está el Oasis y el gozo eterno en la presencia del PADRE. Los que han atravesado el desierto saben de esto y arden en deseos de comunicárnoslo, para que también nosotros lo logremos alcanzar. Y, es más, el PADRE que sabe que en lo más profundo de nuestro ser, eso es lo que deseamos alcanzar, "la felicidad de vernos en su presencia", nos espera pacientemente con los brazos abiertos.

Y es que, las Palabras de JESÚS, sólo contienen Bondad, Ternura, Paz, igualdad, Justicia, Fraternidad, Solidaridad, Respeto, Libertad. Nada de su Mensaje predicado contiene algo opuesto a lo que todos quisiéramos establecer y conseguir en el mundo. Luego, ¿por qué es rechazado? ¿Hay algo en lo predicado por JESÚS que vaya contra la dignidad del hombre? Hay algún programa mejor?

Simplemente, el problema está en que creemos que la felicidad está por otro camino, y que nosotros sabemos cual es. Y nuestra torre de Babel sigue construyéndose, pero cada vez está peor y más difícil de continuarla. Y, sin o dándonos cuenta, percibimos que esa felicidad que queremos alcanzar por nuestro camino, está más lejos cada día y empezamos a darnos cuenta de que estamos equivocados, pero igual no tenemos la suficiente humildad para rectificar.

Más, JESÚS nos dice y repite: YO he venido a salvarlos y a dar mi vida por ustedes. Aquel que cree en MÍ y YO en él, tendrá vida eterna. Pero seguimos en el mismo sitio, y no reaccionamos. Los acontecimientos pudieron ser más o menos como el vídeo nos narra, pero eso, sin ser lo más importante, nos enseña que hoy está pasando algo semejante y yo estoy entre ellos y ¿cuál es mi actitud y respuesta? El vídeo puede ayudarnos a reflexionar en ese sentido.

2 comentarios:

  1. Pienso que los primeros cristianos se encontraron una sociedad más corrompida aún que la nuestra, permisiva, inmoral. En un tiempo, lograron darle la vuelta siguiendo las enseñanzas evangélicas, no sólo desde la teoría, sino desde las propias vivencias. Ahora nos corresponde a nosotros acabar con la corrupción actual y el egoísmo que impera en la nuestra, creando un clima apropiado de respeto a la dignidad y a la vida del hombre, desde nuestras propias vivencias.

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  2. Coincido contigo, Corinto, la ciudad donde San Palbo proclamó el Evangelio era pura pornografía y corrupción. Y eran doce los que empezarón a tirar del carro. Eso es una prueba más de la acción del ESPÍRITU SANTO, que nos asiste y nos da la fuerzas necesarias para hablar en paz, sabiduría y fortaleza.
    Un abrazo en XTO.JESÚS.

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