ÚLTIMAS REFLEXIONES

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DE DODIM A AGAPÉ

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lunes, 29 de marzo de 2010

PUNTOS DEL CATECISMO MEDITADOS POR EL PADRE JESÚS.


-PRIMERA PARTE LA PROFESIÓN DE LA FE
-PRIMERA SECCIÓN «CREO»-«CREEMOS»
-CAPÍTULO PRIMERO: EL HOMBRE ES "CAPAZ" DE DIOS

CAPÍTULO PRIMERO:
EL HOMBRE ES "CAPAZ" DE DIOS

III El conocimiento de Dios según la Iglesia

38 Por esto el hombre necesita ser iluminado por la revelación de Dios, no solamente acerca de lo que supera su entendimiento, sino también sobre "las verdades religiosas y morales que de suyo no son inaccesibles a la razón, a fin de que puedan ser, en el estado actual del género humano, conocidas de todos sin dificultad, con una certeza firme y sin mezcla de error" (ibid., DS 3876; cf. Cc Vaticano I: DS 3005; DV 6; S. Tomás de A., s.th. 1,1,1).

Meditación:

    CAPÍTULO PRIMERO:
    EL HOMBRE ES "CAPAZ" DE DIOS

    III.El conocimiento de Dios según la Iglesia nº 38

El hombre sin la ayuda de Dios, sin que Dios lo iluminara, no hallaría el camino a Dios mismo, por eso se necesita de la revelación de Dios mismo al hombre, y los profetas son los que por Dios reciben esta iluminación en su entendimiento, y por la fe de la Iglesia que dice que Dios se revela al hombre, y es cierto, el hombre halla a Dios, pero es porque Dios ama al hombre y da luces a la inteligencia del hombre que abre la puerta a la fe del hombre.

Entonces, ¿Qué es primero, la fe o la revelación? Primero fue la verdad, porque Dios hizo al hombre y el hombre, Adán y Eva, conocieron a Dios, hablaban con Dios y esa verdad vivida en Adán y Eva en su relación con Dios, no necesitaba de revelación ni de fe, porque era la verdad de su vida, que vivían: ellos fueron creados por Dios y conversaban y veían a Dios, que paseaba con ellos, por el jardín de Edén, por eso, primero es la verdad, la verdad ante todo, y que Adán y Eva contaron a sus hijos, y sus hijos a sus hijos.

A la verdad vivida de conocer y tener relación el primer hombre con Dios, se le añade la revelación de Dios al hombre. Dios castigó a Caín, entonces hubo una revelación de Dios a Caín, Dios se reveló a Noé y así sucesivamente Dios se revela a algunos hombres y da luces a su razón y da veracidad a su fe y la aumenta.

Dios sigue revelándose al hombre, Dios jamás dejó de revelarse al hombre, ni jamás dejará de tener contacto con el hombre, porque Dios creó al hombre por amor, para que el hombre recibiera su amor, el amor de su Creador.

Dios ama al hombre. El hombre vió a Dios. Y Dios se revela al hombre ayer, hoy y mañana, porque no hay otra vía de conexión con Dios que vivir Su Amor, que unirse a Su Amor, en y con Dios Espíritu Santo, que guía a la Santa Madre Iglesia Católica, Apostólica y Romana; y la verdad de Dios es siempre por Su revelación. Si Dios dejara de revelarse, no conoceríamos a Dios. Pero el Amor siempre se entrega, por eso Dios, que es amor, siempre se entrega al hombre, siempre da luces a la mente el hombre, iluminándola como la lámpara que no se puede esconder bajo el celemín. Dios no puede esconderse; cuando Dios se revela, Dios se muestra y todos ven que Dios es Dios y es Amor.

P. Jesús

Mi comentario:

Es obvio que - "mientras somos pequeños y nos desarrollamos" - tanto físicamente como espiritualmente, necesitamos de la compañía de nuestros padres, y también de sus consejos y educación que nos alumbrará el camino a seguir, el camino, por supuesto, del bien, porque ningún padre nos educará en el mal ni querrá que nos perdamos. De no ser así estaríamos perdidos, confundidos y caminaríamos en la oscuridad.

De la misma forma, necesitamos ser asistidos y alumbrados por el ESPÍRITU SANTO, la Tercera Persona de la Santísima Trinidad, para encontrar el Camino de la Verdad y conducirnos por la Luz entre la oscuridad de la vida y las tentaciones que nos acechan y nos, el Diablo, amenazan con introducirnos en el mal disfrazado de bien.

Los hombres se pierden cuando quieren, desde su única razón, encontrar ellos sólo la verdad, y confundidos se someten a su verdad limitada, oscura, impura que los confunden y dirigen a una vida de muerte. Necesitamos la Luz del ESPÍRITU SANTO, enviado por el PADRE para que continuara la Misión del HIJO y nos fuera revelando el Camino de Salvación.




lunes, 22 de marzo de 2010

PUNTOS DEL CATECISMO MEDITADOS POR EL PADRE JESÚS.


PRIMERA PARTE LA PROFESIÓN DE LA FE
- PRIMERA SECCIÓN «CREO»-«CREEMOS»
- CAPÍTULO PRIMERO: EL HOMBRE ES "CAPAZ" DE DIOS

CAPÍTULO PRIMERO:
EL HOMBRE ES "CAPAZ" DE DIOS

III. El conocimiento de Dios según la Iglesia

37 Sin embargo, en las condiciones históricas en que se encuentra, el hombre experimenta muchas dificultades para conocer a Dios con la sola luz de su razón:


A pesar de que la razón humana, hablando simplemente, pueda verdaderamente por sus fuerzas y su luz natural, llegar a un conocimiento verdadero y cierto de un Dios personal, que protege y gobierna el mundo por su providencia, así como de una ley natural puesta por el Creador en nuestras almas, sin embargo hay muchos obstáculos que impiden a esta misma razón usar eficazmente y con fruto su poder natural; porque las verdades que se refieren a Dios y a los hombres sobrepasan absolutamente el orden de las cosas sensibles y cuando deben traducirse en actos y proyectarse en la vida exigen que el hombre se entregue y renuncie a sí mismo. El espíritu humano, para adquirir semejantes verdades, padece dificultad por parte de los sentidos y de la imaginación, así como de los malos deseos nacidos del pecado original. De ahí procede que en semejantes materias los hombres se persuadan fácilmente de la falsedad o al menos de la incertidumbre de las cosas que no quisieran que fuesen verdaderas (Pío XII, enc. "Humani Generis": DS 3875).

Meditación:

    CAPÍTULO PRIMERO:
    EL HOMBRE ES "CAPAZ" DE DIOS

    III.El conocimiento de Dios según la Iglesia nº 37

Cuando el hombre se vuelca en su autoestima se hace Dios y se olvida de Dios. La razón le da la espalda y neciamente malvive sin el amor de Dios, creyendo que el solo puede amarse; y el amor no es jamás, en el hombre, de si mismo, sino que el amor en el hombre es caridad.

P. Jesús

Mi comentario:

En la abundancia y bienestar nos es más difícil tomar conciencia del fin último de nuestra vida. Para nada nos acordamos de que estamos llamados a compartir la muerte de nuestro SEÑOR JESUCRISTO. Y una muerte donde el sufrimiento y el dolor harán acto de presencia, si no, de forma física, sí de forma psíquica y afectiva. Toda muerte produce angustia y dolor.

Pero en el camino de la Cruz nos olvidamos de cargarla en nuestro hombro cuando la vereda se hace ligera, fácil y cómoda; cuando el confort y bienestar nos rodean, y cuando sentimos que todo eso nos queda muy lejano. ¡Ya habrá tiempo de pensar en ello, solemos decirnos!

Y en un recorrido semejante, endiosados por nuestra propia determinación de recorrerlo solo, y estimando no necesitar de nadie para hacerlo, nos encontramos con nuestra propia realidad que nos descubre la imperiosa necesidad de DIOS. Sin ÉL nada somos, y sin ÉL caeremos por el precipicio hacia la muerte eterna.



miércoles, 17 de marzo de 2010

PUNTOS DEL CATECISMO MEDITADOS. POR EL P.JESÚS



- PRIMERA PARTE LA PROFESIÓN DE LA FE
- PRIMERA SECCIÓN «CREO»-«CREEMOS»
- CAPÍTULO PRIMERO: EL HOMBRE ES "CAPAZ" DE DIOS

CAPÍTULO PRIMERO:
EL HOMBRE ES "CAPAZ" DE DIOS

III. El conocimiento de Dios según la Iglesia

36 "La santa Iglesia, nuestra madre, mantiene y enseña que Dios, principio y fin de todas las cosas, puede ser conocido con certeza mediante la luz natural de la razón humana a partir de las cosas creadas" (Cc. Vaticano I: DS 3004; cf. 3026; Cc. Vaticano II, DV 6). Sin esta capacidad, el hombre no podría acoger la revelación de Dios. El hombre tiene esta capacidad porque ha sido creado "a imagen de Dios" (cf. Gn 1,26).

Meditación:

    CAPÍTULO PRIMERO:
    EL HOMBRE ES "CAPAZ" DE DIOS

    III.El conocimiento de Dios según la Iglesia nº 36

No es que la naturaleza de Dios sea como la del hombre, aunque Dios Hijo es y fue y será Dios y hombre verdadero, y siendo así, la naturaleza de Dios se hizo a la del hombre para que el hombre en su razón humana encontrara a Dios, que es divino y eterno, el principio y el fin, de lo creado. Y por eso el hombre es capaz de Dios, porque Dios se hizo hombre, y lo que la mente del hombre no comprendía, se hizo comprensible a la Luz del amor de Dios. Porque Dios es Amor y es esto a lo que es el hombre a imagen y semejanza de Él, que puede amar, y amar libremente, cosa que ninguna otra criatura puede hacer; sólo el hombre puede amar, y, por amor, renunciar al mal y, libremente, aceptar el bien.

La razón del hombre es el amor, y amar y ser amado. La razón de Dios es Amar, ser Amor, y desea ser amado libremente. Es el amor lo que nos hace a imagen y semejanza de Dios. Por eso decimos algunas veces, ante el mal comportamiento de algunos hombres, que parecen animales, más que personas, porque la esencia de las personas, del género humano, es amar, dar amor, recibir amor y obrar con amor, y es la fe puesta en práctica por la esencia de ser Amor: Alma.

P. Jesús

Mi comentario:

Nos cuesta creer, ¡y tanto nos cuesta que necesitamos representar lo creido para ayudar a nuestra imaginaciín y razonar nuestra fe! Porque somos seres racionales y necesitamos razonar en todo lo que creemos. Sin embargo, nuestro PADRE DIOS se nos revela hasta un punto donde, a partir de ahí, necesitamos fiarnos, confiarnos y abandonarnos en ÉL. Es la prueba que descubre que tenemos fe en ÉL, porque creer es fiarse.

Pero, nuestra razón tiene todos los argumentos para ver claramente que DIOS es nuestro PADRE. Sólo con mirarnos interiormente nos damos cuenta que nuestro mayor deseo es amar, hasta el punto que nos conmovemos cuando presenciamos una injusticia o un dolor, porque no queremos el sufrimiento ni que otros sufran. Realmente estamos hecho para amar, pero, al mismo tiempo, nos experimentamos eternos, para siempre. No queremos morir, queremos, aún sabiéndonos seres temporales alcanzar la atemporalidad, ser como DIOS e inmensamente feliz.

Y concluimos que nos parecemos mucho a DIOS, somos semejantes a ÉL, por lo tanto, sus hijos, llamados a ser gozosamente felices y eternos en el Amor. Descubrimos que tenemos un PADRE al que nos parecemos totalmente, y que nos llama para darnos su propia Vida, para amarnos en su presencia, para compartir con nosotros su Gloria y su Vida. Realmente no comprendemos el regalo que nuestro PADRE DIOS nos regala.

Digamosle que nos de la fe suficiente para abandonarnos a su Gracia y no descansar hasta morar en su presencia.



domingo, 7 de marzo de 2010

PUNTOS DEL CATECISMO MEDITADOS POR EL PADRE JESÚS.


- PRIMERA PARTE LA PROFESIÓN DE LA FE
- PRIMERA SECCIÓN «CREO»-«CREEMOS»
- CAPÍTULO PRIMERO: EL HOMBRE ES "CAPAZ" DE DIOS

CAPÍTULO PRIMERO:
EL HOMBRE ES "CAPAZ" DE DIOS

II. Las vías de acceso al conocimiento de Dios

35 Las facultades del hombre lo hacen capaz de conocer la existencia de un Dios personal. Pero para que el hombre pueda entrar en su intimidad, Dios ha querido revelarse al hombre y darle la gracia de poder acoger en la fe esa revelación en la fe. Sin embargo, las pruebas de la existencia de Dios pueden disponer a la fe y ayudar a ver que la fe no se opone a la razón humana.

Meditación:

    CAPÍTULO PRIMERO:
    EL HOMBRE ES "CAPAZ" DE DIOS

    II.Las vías de acceso al conocimiento de Dios 35

Dios, principio y fin. ¿Quién más que Dios? ¿Tú? ¿Ése?...

Busca a alguien que haya estado siempre aquí: sólo Dios.

Esa es la conclusión a la que le lleva el raciocinio del hombre. Que él no es Dios, que sólo hay un Dios y que no es otro ser humano como él, sino que es un ser perfecto.

La experiencia del hombre es que es y deja de ser. Nace, puede reproducirse y muere.

El hombre es sólo una criatura de Dios.

Tú eres capaz de hallar la fe por la razón humana, porque Dios es el creador de lo humano y es la fe la que nos hace hallar a Dios que es Creador; por lo tanto, la razón humana y la fe, no tienen impedimentos en ir unidas en la realidad de la verdad que es que el hombre es capaz de hallar a Dios porque la naturaleza toda refleja a Dios que la creó al darle el beso del alma, de vida.

Tú, con tu razón ves que la fe tiene una razón de ser: La vida del hombre.

P. Jesús

Mi comentario:

Desde el momento que el hombre sacia su hambre material y humana, surge en él una pregunta, que no puede evitar: ¿Qué es y de donde viene? El hombre se conoce creado, nacido de la nada, y también finito: de la misma manera que nace tendrá que morir. Igual que los seres irracionales, qué por su irracionalidad no se preguntan nada, el hombre piensa en su camino, y busca respuestas que respondan a sus propios interrogantes.

Se sabe finito, pero al mismo tiempo experimenta deseos eternos. Se sabe pecador, con tendencias malas propias de su naturaleza, pero ansía y desea hacer el bien, y se esfuerza en ello. Su deseo más profundo es amar y toda su vida va en esa dirección. Pero experimenta que hace, muchas veces, lo que no quiere hacer, "el mal, y deja de hacer lo que realmente quiere "el bien", es decir, amar.

Experimenta vivencias amorosas, solidarias y generosas en favor de otros, pero pronto se olvida y vuelve a las andadas. Es su lucha y su cruz. Necesita ayuda de ALGUIEN, diferente a ÉL, Poderoso e infinito, dueño de todo lo creado, que lo ama y le promete ayudarle, pero eso exige fiarse, creer y abandonarse en sus Manos.




miércoles, 3 de marzo de 2010

PUNTOS DEL CATECISMO MEDITADOS POR EL PADRE JESÚS.


- PRIMERA PARTE LA PROFESIÓN DE LA FE
- PRIMERA SECCIÓN «CREO»-«CREEMOS»
- CAPÍTULO PRIMERO: EL HOMBRE ES "CAPAZ" DE DIOS

CAPÍTULO PRIMERO:
EL HOMBRE ES "CAPAZ" DE DIOS

II. Las vías de acceso al conocimiento de Dios

34 El mundo y el hombre atestiguan que no tienen en ellos mismos ni su primer principio ni su fin último, sino que participan de Aquel que es el Ser en sí, sin origen y sin fin. Así, por estas diversas "vías", el hombre puede acceder al conocimiento de la existencia de una realidad que es la causa primera y el fin último de todo, "y que todos llaman Dios" (S. Tomás de A., s.th. 1,2,3).

Meditación:

    CAPÍTULO PRIMERO:
    EL HOMBRE ES "CAPAZ" DE DIOS

    II.Las vías de acceso al conocimiento de Dios 34

Tú naces, vives y mueres. Los hijos de los hombres, nacen, viven y mueren; ninguno es Dios.

La tierra se transmuta y dicen que hay manchas negras en el sol; ¿entonces? ¿Qué es lo que perdura? ¿Quién está siempre vivo y siempre igual para que, siendo así, sea el que es y sea para siempre: Dios. Sólo Dios vive, vivió y vivirá; y el mundo y las personas tienen vida por la vida de Dios.

Busca a otro dios que sea Dios y no hay. Sólo hay un Dios: Dios Creador.

Acepta la verdad, y la verdad te hace libre para continuar por las vías de la fe.

El hombre necesita de que algo o alguien lo hiciera y lo siga conservando en vida, cuando tantas especies se pierden, ¿Por qué el hombre es hombre?
Por ser a imagen y semejanza de Dios, de ese Ser creador; por eso el hombre crea y avanza en su perfección humana, se regenera la tierra para beneficio del hombre, que no puede hacer llover cuando quiere sino cuando Dios lo permite.

Que sea el hombre conocedor de si mismo, y verá que es semejante a Dios, y más se parece a Dios, cuando es bueno y obra el bien, siempre por unión con el Sumo Bien, que es quien inventó y tiene dominio del bien. El bien es por y para que el hombre sepa que por si sólo no es bueno, que necesita de la Bondad para ser bueno, porque la misma Bondad le enseña el camino del bien, y la bondad solo puede ser una: Lo perfecto: Dios. Esa es la parte espiritual del hombre: su linaje de Dios: Hacer el bien siempre por conocer el Bien que es Dios.

Si un hombre por si sólo pudiera ser bueno y hacer el bien siempre, sería Dios, porque sólo en Dios no hay error; sólo en Dios todo está calculado para ser perfecto en materia Divina, que sacada de ella está la humana, la física, la que vemos en la creación de Dios, pero que no es de principal calidad porque el hombre muere y, si muere es que no es perfecto, y por no ser perfecto no es ¡el no va más!, no es lo mejor de lo mejor. Entonces el hombre, aunque sale de Dios por la materia física que salió del barro de la tierra, sólo es por el hálito de Dios, que le da vida interior y física, perfecto en su imperfección de ser sólo semejante a Dios.

Busca el hombre a Dios en si mismo, porque es lo que conoce, a sí mismo; sabe que existe, porque se conoce y se trata consigo mismo, pero puede el hombre conocerse y tratarse por ser semejante a Dios, que se relaciona con el hombre y deja rastro de su contacto con el mismo hombre, que busca desesperadamente quién lo creó, quién lo amó en la cuna de su nacimiento: Dios, que lo puso allí, por su pensamiento y la acción de una voluntad tan poderosa que puede dar vida a los muertos como hizo Jesús, Dios. ¿Quién más resucitó a los muertos? Nadie, sólo Dios Hijo, por la voluntad del Padre y por Su Nombre: Jesús, hijo de María Virgen y de Dios mismo, y siendo Dios, puede dar vida a los muertos en el físico y en el alma del hombre que recuerda a Dios desde el momento que busca la bondad y la halla en hacer el bien, como pide Dios en el Evangelio: unido a Él, por Su mismo Nombre: Jesús.

Cuando tú desees ser bueno, buscarás la Bondad y hallarás a Dios en ella, porque Dios es el Sumo Bien.

P. Jesús


Mi comentario:

Si observamos en lo más profundo de nuestro ser sentimos el deseo de hacer cosas buenas. Hasta el hombre más sanguinario y retorcido desea hacer cosas buenas, o mejor, ama el bien y la justicia y aun deseándolo hace lo contrario, el mal. Pablo de Tarso experimentó eso: "sentía deseos de hacer el bien e, incoherentemente, hacía el mal. "Hago lo que no quiero y no hago lo que quiero. Esa es nuestra cruz y nuestra lucha: ir contra corriente y contra nuestra naturaleza humana egoísta. Amamos, pero equivocadamente pensamos que queriéndonos a nosotros mismos seremos felices.

Sin embargo, paradógicamente, la felicidad no la encontramos por ese camino. Cuanto más nos amamos a nosotros mismos, más nos alejamos de ser felices. Y eso es algo que todos hemos experimentados. Sólo en la renuncia, en la entrega y servicio a los demás encontramos pepitas de felicidad que nos hacen sentirnos lo que realmente somos: hijos semejantes a DIOS.

Somos semejantes porque sentimos y queremos ser perpetuos, es decir, estamos llamados a la eternidad. No nos conformamos con ser felices temporalmente, queremos ser felices eternamente, y en eso nos parecemos también a nuestro PADRE DIOS. Por donde quiera que nos miremos no podremos negar que somos hijos del PADRE ETERNO y como tal, eso queremos ser. Y nuestro PADRE quiere también que lo seamos: "Sólo depende de nosotros, ÉL nos espera".