ÚLTIMAS REFLEXIONES

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DE DODIM A AGAPÉ

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lunes, 31 de mayo de 2010

PUNTOS DEL CATECISMO MEDITADOS POR EL PADRE JESÚS.


PRIMERA PARTE LA PROFESIÓN DE LA FE

PRIMERA SECCIÓN «CREO»-«CREEMOS»
CAPITULO SEGUNDO,

DIOS AL ENCUENTRO DEL HOMBRE
Artículo 1 LA REVELACIÓN DE DIOS

II Las etapas de la revelación

La alianza con Noé nº 56

56 Una vez rota la unidad del género humano por el pecado, Dios decide desde el comienzo salvar a la humanidad a través de una serie de etapas. La Alianza con Noé después del diluvio (cf. Gn 9,9) expresa el principio de la Economía divina con las "naciones", es decir con los hombres agrupados "según sus países, cada uno según su lengua, y según sus clanes" (Gn 10,5; cf. 10,20-31).

Meditación:

    PRIMERA PARTE LA PROFESIÓN DE LA FE,

    PRIMERA SECCIÓN «CREO»-«CREEMOS»

    CAPÍTULO SEGUNDO:
    DIOS AL ENCUENTRO DEL HOMBRE

    II Las etapas de la revelación

    La alianza con Noé nº 56

Dios ama al hombre en su individualidad, pero lo quiere salvar por la misma fe en su Iglesia, que fundó con los Apóstoles, y antes; después del diluvio universal, agrupó a los hombres en naciones, porque al apartarse el hombre, por el pecado, de Dios, tiene necesidad de ejemplos, y por el ejemplo de unos a unos, y todos en Jesús, se salva el hombre, y la generación del hombre llena el Reino de Dios en el Cielo, en el nuevo Paraíso: jardín eterno, de las flores que, en la vida terrena, han florecido en el amor de Dios y para Dios.

La alianza con Noé, llega hasta nuestros días, esta alianza con la Iglesia Católica, Apostólica y Romana.

P. Jesús

Mi comentario:

Basta pensar solo un poquito para comprender que nuestra manera de ser y actuar tiene su influencia en nuestra propia cultura. Uno es el resultado de lo que ha vivido desde su nacimiento hasta su madurez. Sus tradiciones, sus expresiones, su forma de trabajar, de relacionarse, de, incluso, amar, son los frutos de una localización concreta en un lugar determinado y unas costumbres que conforman tu vida y tu ser.

Por todo ello, si en el transcurrir de mi recorrido vital nadie me habla de DIOS, conoceré al DIOS que me hayan mostrado mis padres, mi entorno, mi comunidad, mi pueblo, mis tradiciones y costumbres. Difícilmente podré escapar a ese bagaje cultural que ha dibujado mi pensamiento interior y que me ha forjado duramente a través de los años.

Necesito referencias, luces que me haga desarrollar ese amor en potencia que llevo dentro de mí, pero que, a pesar de sentirlo, necesito experimentarlo para poder expresarlo. Por eso la comunidad (Iglesia) es imprescindible y, más todavía, la necesidad de proclamar la Palabra a todos los pueblos y naciones.

El diluvio representa la partida de la Alianza que DIOS emprende con el hombre y que alcanza su plenitud en la Anunciación y Encarnación concretada en la venida y nacimiento de JESÚS en Belén. Noé se convierte en la figura del creyente que se entrega y dipone a la Voluntad del PADRE para enlazar la misión continuadora del plan salvífico de DIOS al hombre.

viernes, 28 de mayo de 2010

PUNTOS DEL CATECISMO MEDITADOS POR EL PADRE JESÚS.


PRIMERA PARTE LA PROFESIÓN DE LA FE

PRIMERA SECCIÓN «CREO»-«CREEMOS»
CAPITULO SEGUNDO,

DIOS AL ENCUENTRO DEL HOMBRE
Artículo 1 LA REVELACIÓN DE DIOS

II Las etapas de la revelación

Desde el origen, Dios se da a conocer nº 55

55 Esta revelación no fue interrumpida por el pecado de nuestros primeros padres. Dios, en efecto, "después de su caída alentó en ellos la esperanza de la salvación con la promesa de la redención, y tuvo incesante cuidado del género humano, para dar la vida eterna a todos los que buscan la salvación con la perseverancia en las buenas obras" (DV 3).
Cuando por desobediencia perdió tu amistad, no lo abandonaste al poder de la muerte...Reiteraste, además, tu alianza a los hombres (MR, Plegaria eucarística IV,118).

Meditación:

PRIMERA PARTE LA PROFESIÓN DE LA FE,

PRIMERA SECCIÓN «CREO»-«CREEMOS»

CAPÍTULO SEGUNDO:
DIOS AL ENCUENTRO DEL HOMBRE
II Las etapas de la revelación

Desde el origen, Dios se da a conocer nº 55

Dios ama al hombre; el hombre es amado por Dios, y el hombre libremente, cuando ama a Dios, es hombre pleno de su esencia primera, de ser la obra de Dios, la del Amor. Porque Dios creó al hombre por amor, en su Amor. Si el hombre comprendiera cuánto lo ama Dios, se encontraría a sí mismo en el Amor de Dios mismo por el hombre, que amando tanto al hombre, se hizo Hombre en el cuerpo de Jesús de Nazaret, Hijo de Dios y de la Virgen María.

La fe es el Amor a las puertas del corazón de la criatura.

Cuando el hombre ama a Dios, reconoce en Dios a su Padre, y comprende que su Reino no es de este mundo. Sabe que su naturaleza eterna es espiritual y vive en la tierra, en su naturaleza espiritual y terrena, con la certeza de su filiación divina. Dios sigue considerando al hombre hijo suyo, aun cuando el hombre pecó y sigue pecando.

Todo aquel que busca su salvación con perseverancia, y ayuda con perseverancia a que otros no pequen por su culpa, dándoles siempre buen ejemplo y toda la ayuda posible para que como él puedan salvarse, este hombre es cuidado por Dios, y dejándose cuidar por su Hacedor, cuida de sí mismo y de los demás hombres que, como a él, tanto ama Dios.

El hombre no es abandonado de Dios. Dios ama al hombre; Dios se hizo Hombre.

P. Jesús

Mi comentario:

Y tanto amó DIOS al mundo que le entregó su propio HIJO hasta el extremo de qué con su muerte pagará el rescate y la redención de todos los hombres. Por eso, en JESÚS se cumple la plenitud y la Nueva Alianza por la que los hombres son salvados y redimidos.

En efecto, todos los que se dejan guiar por el ESPÍRITU de DIOS son hijos de DIOS. Y ustedes no han recibido un espíritu de esclavos para recaer en el temor; antes bien, han recibido un espíritu de hijos adoptivos que nos hace exclamar: ¡Abbá, PADRE!

El ESPÍRITU mismo se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que somos hijos de DIOS. Y si hijos, también herederos: herederos de DIOS y coherederos de CRISTO, si compartimos sus sufrimientos, para ser también con ÉL glorificados (Rm 8, 14-17).

miércoles, 26 de mayo de 2010

PUNTOS DEL CATECISMO MEDITADOS POR EL PADRE JESÚS.


PRIMERA PARTE LA PROFESIÓN DE LA FE

PRIMERA SECCIÓN «CREO»-«CREEMOS»
CAPITULO SEGUNDO,

DIOS AL ENCUENTRO DEL HOMBRE
Artículo 1 LA REVELACIÓN DE DIOS

II Las etapas de la revelación

Desde el origen, Dios se da a conocer nº 54

54 "Dios, creándolo todo y conservándolo por su Verbo, da a los hombres testimonio perenne de sí en las cosas creadas, y, queriendo abrir el camino de la salvación sobrenatural, se manifestó, además, personalmente a nuestros primeros padres ya desde el principio" (DV 3). Los invitó a una comunión íntima con él revistiéndolos de una gracia y de una justicia resplandecientes.

Meditación:

    PRIMERA PARTE LA PROFESIÓN DE LA FE,

    PRIMERA SECCIÓN «CREO»-«CREEMOS»

    CAPÍTULO SEGUNDO:
    DIOS AL ENCUENTRO DEL HOMBRE

    II Las etapas de la revelación

    Desde el origen, Dios se da a conocer

    nº 54

Dios siempre te invita, jamás te obliga a aceptar su amor; mas una vez amándolo por creer en Él, en el Dios Creador que es y el Dios Salvador y Redentor que es, siendo también Dios de Amor, el hombre obedece a Dios, porque creer en Dios es amarlo, y el amor lleva al deseo de unión siempre, unión espiritual y unión física.

El hombre se une a Dios por la Eucaristía, físicamente y espiritualmente, y por los demás sacramentos, espiritualmente; vemos entonces que el amor une, y se celebra el sentimiento con esa unión libre y voluntaria de las dos partes. Cuando uno peca, no es el castigo de quedarse sin Dios, es otra cosa, es que ambas naturalezas, la de Dios y la del hombre pecador, no pueden unirse, no viven en la misma esencia; por eso el pecado separa al hombre de Dios, y Dios, aunque sigue amando al hombre pecador con toda su esencia de ser Amor Verdadero y Eterno, por más que Él quiere, no puede unirse al hombre pecador hasta que el hombre pecador no va en busca de Dios, mediante la oración, el arrepentimiento y el uso del sacramento del perdón, de la penitencia, el de la confesión ante un sacerdote católico.

Dios invita y está en los sacramentos, allí donde se pueden unir realmente Dios y el hombre por los sacramentos, por la oración también, que prepara al hombre, por el diálogo con Dios, a la Gracia que Dios concede a los que le buscan con sinceridad.

Dios está, está vivo y vive, y vivió siempre; y el Verbo, Jesús, vivió siempre, aún cuando lo mataron; mataron al Hijo de Dios, al Verbo encarnado, el Viernes Santo del año 33 de nuestra era.

Está escrito en los libros de historia, que Jesús de Nazaret fue crucificado a la petición de muerte por los judíos a los romanos, en tiempos de Nerón y de Poncio Pilato y de Pedro, el primer Papa de la Santa Madre Iglesia Católica, Apostólica y Romana; cuando soltaron a Barrabás, mataron a Jesús de Nazaret, poniendo la inscripción de la causa de su muerte: Rey de los Judíos. Lee la historia de los hombres y verás que Dios hace historia, es historia, vive y sin morir, porque resucitó al tercer día; sigue vivo y vive en la Santa Eucaristía, porque Dios invita al hombre a conocerlo a tratarlo a amarlo. Esa es la vocación de Dios, porque sí: amar al hombre, a ti.

P. Jesús

Mi comentario:

DIOS ha sido siempre, es y será SIEMPRE. Nosotros pasaremos y sólo seremos eternamente felices en ÉL, porque sin ÉL nada podremos ser. Nuestra vida ha sido creada para llenarse plenamente de DIOS , y si no la ocupa ÉL, nada de lo que la pueda ocupar nos llenará plenamente.

O nos llenamos de DIOS, la Vida de la Gracia, o estaremos llenos de otras cosas, caducas y finitas, que no nos harán felices, porque el lugar de DIOS no lo puede ocupar nadie ni nada.

lunes, 24 de mayo de 2010

PUNTOS DEL CATECISMO MEDITADOS POR EL PADRE JESÚS.


PRIMERA PARTE LA PROFESIÓN DE LA FE

CAPITULO SEGUNDO,

DIOS AL ENCUENTRO DEL HOMBRE
Artículo 1 LA REVELACIÓN DE DIOS

I Dios revela su designio amoroso nº 53

53 El designio divino de la revelación se realiza a la vez "mediante acciones y palabras", íntimamente ligadas entre sí y que se esclarecen mutuamente (DV 2). Este designio comporta una "pedagogía divina" particular: Dios se comunica gradualmente al hombre, lo prepara por etapas para acoger la Revelación sobrenatural que hace de sí mismo y que culminará en la Persona y la misión del Verbo encarnado, Jesucristo

S. Ireneo de Lyon habla en varias ocasiones de esta pedagogía divina bajo la imagen de un mutuo acostumbrarse entre Dios y el hombre: "El Verbo de Dios ha habitado en el hombre y se ha hecho Hijo del hombre para acostumbrar al hombre a comprender a Dios y para acostumbrar a Dios a habitar en el hombre, según la voluntad del Padre" (haer. 3,20,2; cf. por ejemplo 17,1; 4,12,4; 21,3).

Meditación:

El amor es el amor, y el amor son palabras y hechos que concuerdan en el sí mismo del amor, como Dios, Uno y Trino, que es Amor y Ama, todo a la vez.

El amor son palabras y Amar es dar Amor.

Dios enseña al hombre, seduce al hombre, enamora al hombre con su Amor.

Primero fue el Verbo y luego, sin dejar de ser el Verbo y siendo el Verbo hecho carne, es y fue Jesucristo, el Amor mismo de Dios al hombre.

La palabra de Dios dada en Revelación a los Profetas, les anunciaba la venida del Amor, del Reino de Dios. donde hay lo perfecto, y lo perfecto es amar y dar amor; en la palabra y la acción está el amor verdadero: Jesucristo, Dios y Hombre verdadero; Palabra y Amor en acción por la acción de la Palabra y las Obras del mismo Dios en Jesús el Nazareno, hijo de María Virgen.

Dios Ama al hombre y se le revela despacito, hasta rendir al hombre a sus amoríos. El Amor Verdadero, entra despacio en el hombre, porque el hombre vive en la dimensión del tiempo, y necesita de tiempo el amor, porque el Amor no son sólo palabras sino sus hechos, y para cerciorarse de los hechos, es necesario que éstos estén hechos, y esas obras de amor estén en la dimensión del tiempo, cubriendo las circunstancias y hablando de amor con palabras y obras; esa es la realidad en la humanidad: la necesidad de palabras y obras de amor, y amar, para conocer el Amor.

P. Jesús

Mi comentario:

El hombre nace en blanco. Necesita un aprendizaje paternal y maternal para, en el calor familiar, ir gestando su personalidad y su conocimiento a la verdad y a su verdadero destino.

De la misma forma, nuestro PADRE DIOS tiene una pedagogía en el tiempo a través del cual va iluminando nuestro espíritu y señalándonos el camino. La Plenitud se consolida en JESÚS, pero nuestra propia Pascua necesita de la acción del ESPÍRITU SANTO qué nos va revelando todo lo que nos queda por descubrir y entender en nuestro recorrido hacia la Casa del PADRE.

Necesitamos de un tiempo de prueba donde podamos descubrir, por la libertad que se nos ha regalado, nuestra grandeza de filiación, injertados en JESÚS, de verdaderos hijos de DIOS.

viernes, 21 de mayo de 2010

PUNTOS DEL CATECISMO MEDITADOS POR EL PADRE JESÚS.


PRIMERA PARTE LA PROFESIÓN DE LA FE
CAPITULO SEGUNDO,

DIOS AL ENCUENTRO DEL HOMBRE
Artículo 1 LA REVELACIÓN DE DIOS

I Dios revela su designio amoroso nº 52

52 Dios, que "habita una luz inaccesible" (1 Tm 6,16) quiere comunicar su propia vida divina a los hombres libremente creados por él, para hacer de ellos, en su Hijo único, hijos adoptivos (cf. Ef 1,4-5). Al revelarse a sí mismo, Dios quiere hacer a los hombres capaces de responderle, de conocerle y de amarle más allá de lo que ellos serían capaces por sus propias fuerzas.

Meditación:

Dios va a la ayuda del hombre, todo lo hace por y para que el hombre vea esa Luz que es Dios, esa esperanza que es Dios y conozca el Amor, que es Dios.

Dios se revela al hombre para que el hombre sea capaz de amarlo, ya que por sus propias fuerzas, si Dios no se revelase al hombre, el hombre no conocería el Amor, y el Amor es la esencia de Dios, el Amor es el universo de Dios, el Amor es el Reino de Dios.

Y, para que el hombre reciba este amor de Dios y Dios, debe Dios revelarse al hombre, debe Dios mostrar su amor al hombre, debe Dios amar al hombre amado de Dios.

La luz de Dios no es otra cosa que este amor de Dios que necesita el hombre para ser hombre verdadero, para ser ese primer hombre que Dios creó en Adán, ese hombre perfecto, por conocer, por tratar, por relacionarse con Dios.

Ya que Dios se relacionaba con Adán y era esa la luz que Adán veía en si mismo, la luz del amor de Dios, la luz de ser alguien importante para Dios, para que Dios le amara de tal manera que fuera su luz, la luz del hombre, el amor del hombre, la plenitud del hombre del amor de Dios para con el hombre. Y el hombre sólo puede saberlo por revelación de Dios, porque el amor debe el hombre sentirlo, y el hombre siente el amor cuando sabe de la existencia de Dios, cuando sabe que Dios se hizo hombre para rescatarlo del pecado que separa al hombre de Dios.

Amar a Dios es reconocer a Dios hecho hombre en Jesús. Nadie puede amar a Dios si no sabe que Dios le ama, de qué manera le ama, hasta entregar su vida por ese amor, para recuperar la relación, el romance, entre criatura y Creador.

Sólo la revelación de Dios puede dar luz al hombre y alumbrar su camino de santidad; sólo cuando el hombre se sabe amado por Dios, puede el hombre ver la luz.

P. Jesús

Mi comentario:

DIOS no da su propia Vida para que participemos con ÉL en su Gloria eternamente gozoso. La Vida de la Gracia es DIOS mismo que se nos da en su HIJO JESÚS, encarnado en nuestra propia naturaleza humana, hecho hombre como nosotros, para enseñarnos como podemos llegar a ÉL y participar, como herederos e hijos adoptivos de su Gloria.

DIOS quiere que seamos como ÉL, pero no a nuestra manera y según nuestra voluntad, sino como ÉL nos ha propuesto que seamos, siguiendo su Voluntad como hizo María.

En vísperas de la venida del ESPÍRITU SANTO, DIOS nos promete su asistencia a través del ESPÍRITU, el Paráclito que toma el relevo de JESÚS, para irnos dando a conocer todo lo que ÉL nos ha revelado y enseñarnos como hacerlo.

viernes, 14 de mayo de 2010

PUNTOS DEL CATECISMO MEDITADOS POR EL PADRE JESÚS.


PRIMERA PARTE LA PROFESIÓN DE LA FE
CAPITULO SEGUNDO,

DIOS AL ENCUENTRO DEL HOMBRE
Artículo 1 LA REVELACIÓN DE DIOS

I Dios revela su designio amoroso - Número 51

51 "Dispuso Dios en su sabiduría revelarse a sí mismo y dar a conocer el misterio de su voluntad, mediante el cual los hombres, por medio de Cristo, Verbo encarnado, tienen acceso al Padre en el Espíritu Santo y se hacen consortes de la naturaleza divina" (DV 2).

Meditación:

Amar a Dios. Ese deseo de amor que nos roe las entrañas, ese deseo de ser amados que todos necesitamos, vino Dios Nuestro Señor Jesucristo a llenarlo con su Sangre derramada por cada uno de nosotros.

Sabíamos que vendría Jesús, aunque su nombre nos era vedado en la razón de esperarlo como hombre, pero sí que todos esperábamos a Dios, porque Él mismo, El Verbo, por las palabras del Espíritu Santo y su Gracia en acción, han llenado siempre la vida del hombre de su propia Revelación. Muchos han oído la voz del Padre y del Hijo, también la voz de María, la Madre de Dios, ha sido escuchada, y alabado es, ha sido y será Dios, por revelarnos Su Amor.

Porque Dios decidió revelarse al hombre, el hombre conoció a Dios, lo esperó en los tiempos y lo sigue esperando para llenarse con su Amor, sus ganas de ser amado, de amar y servir, porque Dios Espíritu Santo, se muestra, y al mostrarse empuja al alma, que es de Dios, a hacer obras de amor a sus hermanos los hombres, para que el amor que Dios le inspira y le dá, lo lleva a lo que muchos podrían llamar “temeridad” de amar más allá de las fuerzas del mismo hombre, porque amando con Dios, ese Dios que nos visita, después que el Verbo habló las promesas del Padre que fueron cumplidas en Cristo y por Cristo, el Amor de Dios Espíritu Santo mueve las aguas que dan la vida espiritual y que son el amor en acción, la acción de la Santísima Trinidad, un sólo Dios de Amor, Paz, y alegría interior. Si el hombre siente gozo en su interior, a pesar de sufrir en el mundo y por el mundo, ese hombre vive la revelación del mismo Dios que le inspira en su alma la dicha del goce del Amor de Dios y de amar a Dios.

P. Jesús

Mi comentario:

El hombre se encuentra con DIOS cuando experimenta el deseo de amar, porque amando es cuando se siente gozoso y feliz. Lo experimentan los padres con sus hijos; lo experimenta el moribundo cuando, en el momento de su muerte, su mayor aspiración es dejar todo en paz y que haya justicia y amor en su familia. Lo experimenta cada persona cuando haciendo algo bueno por alguien se siente enormemente gozoso.

Porque DIOS es amor, y el hombre, su hijo, es semejante a su PADRE DIOS. Por eso, cuando el hombre ama está en la presencia de DIOS. Y eso nos fue revelado por JESÚS.

martes, 11 de mayo de 2010

PUNTOS DEL CATECISMO MEDITADOS POR EL PADRE JESÚS.


PRIMERA PARTE LA PROFESIÓN DE LA FE
CAPITULO SEGUNDO,

DIOS AL ENCUENTRO DEL HOMBRE
Artículo 1 LA REVELACIÓN DE DIOS

I Dios revela su designio amoroso - Número 51

51 "Dispuso Dios en su sabiduría revelarse a sí mismo y dar a conocer el misterio de su voluntad, mediante el cual los hombres, por medio de Cristo, Verbo encarnado, tienen acceso al Padre en el Espíritu Santo y se hacen consortes de la naturaleza divina" (DV 2).

Meditación:

Amar a Dios. Ese deseo de amor que nos roe las entrañas, ese deseo de ser amados que todos necesitamos, vino Dios Nuestro Señor Jesucristo a llenarlo con su Sangre derramada por cada uno de nosotros.

Sabíamos que vendría Jesús, aunque su nombre nos era vedado en la razón de esperarlo como hombre, pero sí que todos esperábamos a Dios, porque Él mismo, El Verbo, por las palabras del Espíritu Santo y su Gracia en acción, han llenado siempre la vida del hombre de su propia Revelación. Muchos han oído la voz del Padre y del Hijo, también la voz de María, la Madre de Dios, ha sido escuchada, y alabado es, ha sido y será Dios, por revelarnos Su Amor.


Porque Dios decidió revelarse al hombre, el hombre conoció a Dios, lo esperó en los tiempos y lo sigue esperando para llenarse con su Amor, sus ganas de ser amado, de amar y servir, porque Dios Espíritu Santo, se muestra, y al mostrarse empuja al alma, que es de Dios, a hacer obras de amor a sus hermanos los hombres, para que el amor que Dios le inspira y le dá, lo lleva a lo que muchos podrían llamar “temeridad” de amar más allá de las fuerzas del mismo hombre, porque amando con Dios, ese Dios que nos visita, después que el Verbo habló las promesas del Padre que fueron cumplidas en Cristo y por Cristo, el Amor de Dios Espíritu Santo mueve las aguas que dan la vida espiritual y que son el amor en acción, la acción de la Santísima Trinidad, un sólo Dios de Amor, Paz, y alegría interior. Si el hombre siente gozo en su interior, a pesar de sufrir en el mundo y por el mundo, ese hombre vive la revelación del mismo Dios que le inspira en su alma la dicha del goce del Amor de Dios y de amar a Dios.

P. Jesús

Mi comentario:

¿Cómo es posible, me pregunto, que antes la realidad de la muerte, que está delante de nuestras propias narices, el hombre permanece impasible? ¿Cómo es posible qué el hombre no se pregunte nada, o quiera ocultar su propia realidad mirando para otro lado? Más increíble me parece aún permanecer impávido ante el hecho evidente de la muerte y de su trascendencia. No encuentro respuestas a este drama que el hombre y la mujer viven a diario de forma indiferente y sin sentido.

Porque la realidad de la vida y la muerte no se puede discutir, está delante de nosotros, y el no querer ver lo qué habrá más allá de la muerte es meter la cabeza, como el avestruz, en el agujero del sin sentido y disparate. Realmente, creo que es mucho más difícil optar por esta elección que enfrentarse a la evidencia de lo que tengo delante de mis ojos.

Y esta es nuestra reflexión de hoy. La única oferta a ese sentimiento trascendente que todos sentimos dentro de nuestro interior es JESÚS. La única oferta clara, con sentido, con lógica, con razonamiento, con concordancia con lo que queremos y sentimos dentro de nosotros mismos.

Es posible que no lo comprendamos; es posible que no lo veamos claro, que tengamos dudas y hasta planteamientos diferentes y razonables, pero ¿quien da algo de esperanza ante la certeza de nuestra muerte? Sólo este planteamiento debe llevarnos a sentir curiosidad, a darle importancia, a acercarme y conocerle. A ver qué dice y por qué. Y cómo lo plantea y lo testifica.

Si siento necesidad de beber agua para vivir, y, en consecuencia busco el agua, ¿por qué no trato de buscar esa Agua que siento dentro de mí que me lleva hasta la vida eterna.? Porque todos queremos y deseamos ser eternos y felices. Igual que la cierva busca esa agua para calmar su sed, yo debo buscar la fuente que sacie y calme mi sed de buscar la verdad; mi sed de buscar la felicidad eterna que me haga sentir gozoso para siempre.

miércoles, 5 de mayo de 2010

PUNTOS DEL CATECISMO MEDITADOS POR EL PADRE JESÚS.


PRIMERA PARTE LA PROFESIÓN DE LA FE
-PRIMERA SECCIÓN «CREO»-«CREEMOS»
-CAPITULO SEGUNDO, DIOS AL ENCUENTRO DEL HOMBRE

Artículo 1 LA REVELACIÓN DE DIOS - Número 50

50 Mediante la razón natural, el hombre puede conocer a Dios con certeza a partir de sus obras. Pero existe otro orden de conocimiento que el hombre no puede de ningún modo alcanzar por sus propias fuerzas, el de la Revelación divina (cf. Cc. Vaticano I: DS 3015). Por una decisión enteramente libre, Dios se revela y se da al hombre. Lo hace revelando su misterio, su designio benevolente que estableció desde la eternidad en Cristo en favor de todos los hombres. Revela plenamente su designio enviando a su Hijo amado, nuestro Señor Jesucristo, y al Espíritu Santo.

Meditación:

    CAPITULO SEGUNDO, DIOS AL ENCUENTRO DEL HOMBRE

    Artículo 1 LA REVELACIÓN DE DIOS - Número 50

La razón natural, en un mundo desnaturalizado, no se da tan a menudo como tendría que ser normal y, aunque el hombre puede por su esencia natural de ser hombre, y hombre a la imagen de Dios, llegar por la razón natural al conocimiento de Dios, pocos lo consiguen; por eso Dios se revela al hombre y le cuenta y le dice de sus planes: Cristo.

El mundo es mundo, y el hombre es hombre, porque Dios quiso amar al hombre y hacerse Hombre y, siendo hombre, señalar, marcar la alianza divina con los hombres. ¿Por qué? Porque Dios ama al hombre y, todo lo de Dios, va de amor al hombre por Amor a Si mismo, que se hizo Hombre siendo Dios, Uno y Trino.

P. Jesús

Mi comentario:

El hombre cree en DIOS. Eso no lo niega nadie o casi nadie. Por su propia razón sabe que el mundo donde vive tiene que haber sido hecho por alguien. Incluso, el Big-Bang, admitida esa posibilidad, todo queda igual porque alguien ha posibilitado que esa energía inteligente o espontánea tuvo que tener un creador. Todo tiene un principio, eso nos lo deja muy claro nuestra razón. Y negarse a ello es de irracional y no ver las cosas de forma real.

Sentada esta premisa, lo que hay que razonar es si ese Creador ha dejado el mundo a su aire y que cada uno se invente su verdad y su objetivo, o le ha dado una misión y ha pensado un proyecto para cada creatura. Y, lo razonable, qué todos entendemos, es que hay un proyecto de salvación y de perpetuarse eternamente que sentimos en nuestro ser más profundo, y ese proyecto debe estar alumbrado por alguien que sea capaz de conducirnos a él.

Porque es razonable que si cada uno inventa su propio proyecto esto sería un caos, y de hecho, lo está siendo desde que pretendemos hacer las cosas por nuestra cuenta. Por lo tanto, Alguien fue enviado para poner orden y dejar las cosas claras, y ese es JESUCRISTO, qué por sus obras y Resurrección deja patente que es el Enviado por DIOS.