ÚLTIMAS REFLEXIONES

ÚLTIMAS REFLEXIONES

DE DODIM A AGAPÉ

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lunes, 28 de febrero de 2011

INVIERTE EN COSAS QUE DUREN PARA SIEMPRE (Mc 10, 17-27)


Si ayer nos poníamos frente a la disyuntiva de elegir a DIOS o al dinero, hoy, a través del deseo y la inquietud de un joven, que conocía la ley y su cumplimiento pero sentía dentro de su corazón algo más que el mero cumplir, descubrimos que no se trata de unas normas y prácticas, sino que alcanzar la vida eterna está más en sintonía con nuestras actitudes de espíritu y corazón que con el acto de cumplir unas normas.
Y puesto en la balanza los dos caminos, el joven se sintió débil para seguir el verdadero porque su corazón estaba tocado por las cosas de este mundo: las riquezas y los bienes materiales, cosas y cosas que con el tiempo se quedaran en el olvido y nada más. Es lo que ocurrió con aquel joven, pudo alcanzar la gloria y de él nada se sabe. Solamente que se acercó a JESÚS y le preguntó que hay que hacer para alcanzar la vida eterna.

A través de la respuesta de JESÚS, sabemos que para recorrer el Camino hay que ir ligero de equipaje, despojado de todo obstáculo que nos impida caminar y nos haga pesado y cansino seguir los pasos del SEÑOR. Hay que seguir sólo a un DIOS, porque sólo uno es el Verdadero y Eterno. Los otros son diosecillos que tienen sus días contados.

Por eso, se hace necesario invertir en bienes espirituales, en bienes que atesoren tesoros de vida eterna que podamos disfrutar en el cielo. Lo contrario es mal gastar nuestro tiempo en guardar cosas caducas y perecederas cuyo fin es pura basura.

DIOS mío, SEÑOR de mi vida, 
dame la sabiduría de entender
que la única riqueza de mi vida
eres TÚ.

Ilumina mi mente para comprender
que todo lo deseado que viene de
este mundo es caduco y termina
destruido por la polilla y el herrumbre.
Solo TÚ tienes Palabra de 
Vida Eterna. Amén.

domingo, 27 de febrero de 2011

ES CUESTIÓN DE ELEGIR (Mt 6, 24-34)

"Ninguno puede servir a dos señores"

A la hora de tomar una dirección tenemos que decidir que camino coger. Siempre hay una elección, pues ese es el signo de nuestra libertad. Cuando no somos libres no nos queda más remedio que caminar por donde nos obligan y no hay problemas de elección.

El hombre y la mujer son seres humanos libres, y eso significa que tienen capacidad de elegir, de tomar decisiones. También sabemos que dos cosas a la vez no se pueden hacer. O haces y tomas ésta o eliges tomar la otra, pero nunca las dos juntas. No es posible.

También experimentamos, en el recorrido de nuestra vida, que buscamos desesperadamente ser feliz, pero no lo conseguimos. A pesar de poseer riquezas, bienes, amores, poder y muchas más cosas. Cuando llegamos a un sitio inmediatamente ya estamos buscando otro y así sucesivamente.

Y nos hacemos mayores, viejos, ancianos y se nos acerca nuestra propia muerte. Es lo único cierto, tenemos que morir. Sin embargo, dentro de nosotros hay un deseo y una esperanza de ser eterno, de no envejecer y ser feliz. Pero eso no se consigue con las cosas de este mundo. ¿Qué ocurre entonces?

Qué nuestra felicidad está en alcanzar la presencia de DIOS y ese camino se encuentra en JESÚS  de Nazaret, en injertarnos en ÉL y vivir de acuerdo con lo que ÉL nos propone. Ese es el Camino Verdadero, y ya sabemos cómo encontrarlo y vivirlo.

SEÑOR, ilumina mi vida y enciende
mi espíritu para comprender que
la vida que quiero y deseo
está sólo en TI.

Dame la sabiduría, la fortaleza y
la paz para ver el mundo con
los ojos del amor: ser
pacientes, comprensivos, humildes,
suaves y bueno. Ver a tus hijo como los ves TÚ,
 para saber apreciar la bondad de 
cada uno. Amén.

sábado, 26 de febrero de 2011

SEÑOR, ENSÉÑAME A PEDIR

verdaderamente le decimos al Señor: Enséñame a hacer...

Cuida, SEÑOR, mi vida y no permitas que
se pierda. Sé, me consta, que eso TÚ lo
haces y, por eso, JESÚS, tu HIJO, ha venido
a este mundo para advertírmelo y señalarme
el camino a seguir.

Pero, ¿sabes SEÑOR?, me cuesta, se me hace duro
y empinado. Es más, se me hace oscuro y difícil encontrar
salidas, discernir que vía debo tomar y dónde debo
parar, abstenerme o actuar.

Es un follón que se me antoja difícil de solucionar
por mí solo. Sé que te tengo a TI, pero me cuesta
entenderte, compartir tus consejos y señales. Me
resisto a obedecerte y me gusta, me parece lo mejor,
emprender el camino que yo mismo me señalo.

Y creo que ahí está mi error. Recuerdo cuando era 
pequeño que mis padres me negaron muchas cosas a 
pesar de mi insistencia y rabietas. Les di mucha 
lata, pero ellos, a pesar de las molestias, mantuvieron
la firmeza de negármelo. ¡Claro, sabían lo que era
bueno para mí y lo que no lo era!

Y TÚ, SEÑOR, mejor que nadie, incluso que mis padres, sabes lo
que me hace bien y lo que no. Por eso me miras y me esperas
pacientemente a que me de cuenta. Te has atado tus Manos
regalándome el don de mi libertad y te ves necesitado de
esperar mi decisión. Una vez en tus Manos todo será diferente 
y mis cruces tendrán respuestas. Y mi camino se hará 
suave y ligero porque tu fortaleza me asistirá y 
levantará en mi debilidad.

Por todo ello, SEÑOR, no me atrevo a pedirte nada. Sólo
espero que me asistas, me ilumines y me hagas saber
que quieres de mí. Porque TÚ  sabes lo que necesito.
Es más, sabes lo que he recibido de tu Gracia y
lo que soy capaz y puedo dar. Por eso, mi oración
será: "Dame, SEÑOR, lo que TÚ quieres darme,
porque eso es lo que será mejor para mí". Amén.

Más oraciones y reflexiones en "Un Rincón para orar cada día".

LA LIMPIEZA DEL NIÑO (Mc 10, 13-16)


Cuando presenciamos una disputa, una competición o enfrentamiento deportivo por competir, siempre nos inclinamos al lado del más débil. Es nuestra natural inclinación. Incluso siendo seguidor o simpatizante del superior o más fuerte, sentimos lastima del más débil.

En la familia, el ser más necesitado de atenciones, por lo tanto, de amor es el niño. No hay nada más indefenso y dependiente de sus padres que el niño. Ya, desde su concepción, hoy más amenazado que nadie, muchos niños están amenazados de ser condenados a no salir ni apenas desarrollarse del vientre materno. ¡Y lo sorprendente es que la amenaza nace en su propia casa, por sus propios padres!

JESÚS viene para socorrer y salvar al más pobre. O mejor dicho, al rico o pobre que se sienten pobres, porque hay ricos que sienten la necesidad de ser salvados, y pobres que, siendo pobres de bienes materiales, no sienten la necesidad de salvación. Sí, es verdad que la pobreza y carencia de bienes o de salud te predisponen para buscar tu sanación, pero se necesita humildad como la del buen ladrón.

Y, dentro de esos elegidos, el niño representa la debilidad y pobreza paupérrima que clama salvación. El niño no tiene voz, no se le escucha; no alberga malas intenciones, es transparente, limpio, con una actitud inocente, fácil de manipular y engañar. Es confiado y fácil de convencer y de atraerlo. Son actitudes que muchos mayores debemos poner a prueba en el seguimiento a JESÚS.

Porque al igual, cuando eramos niño, confiábamos en nuestros padres, ahora, de mayores debemos confiar en el PADRE que todo lo puede, lo sabe y nos espera, en su HIJO JESÚS, para abrazarnos y salvarnos. Si nosotros, los padres, no damos a nuestros hijos cosas malas aunque nos la pidan, nuestro PADRE Bueno del Cielo nos dará siempre lo que nos conviene aunque pensemos nosotros que no.

Por lo tanto debemos de ser como niños y fiarnos de quien no podemos fiar con tranquilidad, seguridad y confianza.

PADRE Bueno que me cuidas y
proteges, enseñame a recibir
de tus Manos el camino que
TÚ me trazas para llegar
a TI. Amén.

viernes, 25 de febrero de 2011

¿DE QUIÉN VIENE LA VERDAD? (Mc 10, 1-12)


La familia es nuestra primera fuente de saber. En ella aprendemos lo que es bueno o malo, y muchas cosas que debemos evitar hacer como otras que sí debemos practicar y hacer. Pero la fuente de sabiduría en la familia se acaba. Hay muchos interrogantes que la vida nos presenta y a los cuales no se sabe responder.

Se busca en otros sitios, en la escuela, institutos o universidad pero tampoco responden a muchas preguntas que la vida en nuestro ir y venir nos plantea. Hay muchas lagunas a nuestros interrogantes y necesitamos saber de quien fiarnos para encontrar caminos de verdad.
Por eso, la gente, acudían a JESÚS, porque enseñaba con autoridad y porque su Palabra es Palabra de Vida Eterna. ÉL es el único de quien podemos fiarnos porque en ÉL se cumple todo lo profetizado y todo lo que ÉL ha dicho. EL ha cumplido su Palabra de Resurrección y todo lo prometido iluminándonos el camino, desvelándonos la verdad y dándonos la vida.

Por eso, ÉL es nuestra referencia, nuestra luz, nuestro camino, verdad y vida. Lo descubrimos cuando nos previene de nuestros egoísmos y pasiones, y nos advierte del repudio a nuestra esposa o marido. Y es que detrás de toda separación se esconde nuestro egoísmo. No hay otra justificación sino búsqueda de mí mismo y olvido del otro.
Claro, cuando nos buscamos a nosotros mismos no entendemos de reglas, de fidelidades, de responsabilidades ni de entrega, sólo pensamos en satisfacernos y para eso se hace necesario dictar yo mismo mis propias leyes. No hay otra razón. Sin embargo, cuando estamos en el otro lado, cuando nos sentimos pobres, impotentes y débiles, sí miramos a la  responsabilidad, a lo justo, a la misericordia, a la caridad y al amor.

TÚ eres, SEÑOR, quien alumbras mi
camino, quien descubres mi verdad
y quien mueves mi vida.

Haz, SEÑOR, que no deje ni por
un momento de mirarme en
TI y de seguir tus 
enseñanzas. Amén.

jueves, 24 de febrero de 2011

NADA QUEDA SIN RECOMPENSA (Mc 9, 41-50)

El que os dé a beber un vaso de agua, porque

Imaginemos que trabajos a mucha distancia del suelo. Allá en lo alto de un edificio de 70 pisos. Allá en lo alto donde nadie puede vernos ni fiscalizarnos. Seriamos libres de hacer lo que nos venga en gana y terminar nuestra obra de la forma que creamos conveniente y más cómoda según nos apetezca.
Sin embargo, allí está la Mirada de DIOS, y cada detalle será visto por ÉL. Así que de nada nos servirá pensar que podemos disimular y no esforzarnos en hacer nuestra obra lo mejor que podamos. De la misma manera, DIOS nos premiará todo lo que hagamos por amor y en favor de los demás. Un simple vaso de agua, una sonrisa, un atento servicio, una escucha, un consejo, un...etc. Todo tiene su gran valor delante de DIOS.

Mi público es DIOS y ÉL sólo me basta. Mis actos no deben tener influencia ni guiarse por la opinión de los demás, por el qué dirán, por el miedo a ser criticado o reprendido... Mi actuar debe estar apoyado en DIOS y sólo su opinión debe importarme. ÉL debe ser quien motive y determine mi ser y actuar, porque sólo a ÉL debemos rendir cuentas.

Pero todo eso, vivido y realizado, desde el amor que no sabe de intereses, de favores correspondidos. Porque todo pierde su valor cuando el servicio es pagado o correspondido con otro servicio en respuesta. No es que eso sea malo, sino que la actitud de servicio debe ser desinteresada, sin esperar nada a cambio, sin busca de recompensa...

SEÑOR, sólo tu Voluntad es la que
debe guiar mi vida y mis actos.

SEÑOR, ilumina mi actuar y mi
vivir para que sólo TÚ seas 
mi público, y todos
mis actos vayan
a complacerte. Amén.

miércoles, 23 de febrero de 2011

IGLESIA NO SOY SÓLO YO (Mc 9, 38-40)

expulsar demonios en tu Nombre, y se lo prohibimos. Pero Jesús dijo:

Sentimos exclusividad. Estamos marcados por el gen de la singularidad y, a menudo, experimentamos que lo nuestro: nuestra familia, nuestro barrio, nuestro círculo, amigos, equipo...etc. son los mejores y lo de fuera es diferente. Por lo tanto, de alguna manera nos enfrentamos a ellos. Y así existen las rivalidades que generan envidias, odios y hasta guerras.

Y, posiblemente, todos, de alguna manera, buscamos y hacemos lo mismo. Porque todos luchamos por la paz, la concordia y la justicia. Porque todos en lo más profundo de nuestro ser anhelamos amarnos y vivir en paz. Si es verdad que, para algunos sus metas están por encimas de la de los otros y cuando eso ocurre estamos ante la búsqueda de nuestro propio ego. Y eso es malo, porque enfrenta y destruye.

Pero no sucede así con los que, aunque por caminos diferentes y no los nuestros, buscan mejorar sus ambientes, su entorno y construir un mundo más justo y en paz. Buscan de alguna manera vivir en el amor aunque no injertados en la propia Iglesia, o en una Iglesia que ellos mismos se fabrican, pero que se esfuerzan en amar y derramar amor.

Se nos hace difícil delimitar quien o quienes están fuera porque el que no está contra MI está conmigo, nos dice JESÚS. Es prudente y bueno dejar hacer el  verdadero bien aunque caminen por sendas paralelas y diferentes, pues lo que hacen bien terminaran por descubrir el bien, o en el peor de los casos se sorprenderán cuando se les descubra que han hecho la Voluntad de DIOS. ¡Qué gran sorpresa!

Ilumina, SEÑOR, mi rostro y no
permitas que me aparte de
TI.

Haz que sepa discernir lo bueno
de lo malo y que toda verdad
sea aceptada aunque no
la digan en tu nombre,
porque la única
verdad nace 
sólo de TI. Amén.

martes, 22 de febrero de 2011

SOBRE TI EDIFICARÉ MI IGLESIAI (Mt 16, 13-19)


Lo lógico y normal es que una familia tenga sucesores. Al menos es lo que todo el mundo desea y espera, de tal forma que, toda su obra, su herencia, su historia pasa a los sucesores para transmitirla y vivirla en el recuerdo de ellos.

No podía ser de otra forma la obra del SEÑOR. JESÚS sabe de su Pasión y Muerte, y aunque también sabe de su Resurrección, su Misión, una vez Resucitado gloriosamente, no está ya en la tierra sino a la diestra del PADRE Todopoderoso, esperando su segunda venida en la que vendrá a juzgar a vivos y muertos.

Por eso, prepara y deja el colegio Apostólico con Pedro a la cabeza, con el poder de atar o desatar, conferido por JESÚS y dirigido por el ESPÍRITU SANTO. Es Pedro el patrón de la Barca y a quien se le otorga la máxima autoridad de dirigir el rumbo de la Iglesia. Autoridad que va dirigida a servir en bien de la verdad y la justicia.

Jesús, una vez resucitado, confirmó esta misión a Simón Pedro. Él, que profundamente arrepentido ya había llorado su triple negación ante Jesús, ahora hace una triple manifestación de amor: «Señor, tú lo sabes todo, tú sabes que te amo» (Jn 21,17). Entonces, el Apóstol vio con consuelo cómo Jesucristo no se desdijo de él y, por tres veces, lo confirmó en el ministerio que antes le había sido anunciado: «Apacienta mis ovejas» (Jn 21,16.17).

Esta potestad no es por mérito propio, como tampoco lo fue la declaración de fe de Simón en Cesárea: «No te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos» (Mt 16,17). Sí, se trata de una autoridad con potestad suprema recibida para servir. Es por esto que el Romano Pontífice, cuando firma sus escritos, lo hace con el siguiente título honorífico: Servus servorum Dei.

Es esta la Iglesia, y no otra, la que ininterrumpidamente continua la labor desde Pedro hasta Benedicto XVI, y a la que debemos obediencia y fidelidad, pues son las mismas palabras de JESÚS la que la confirman hoy mismo ante nosotros. A pesar de sus negaciones, sus pecados, sus fallos, sus rechazos... La Iglesia sigue adelante porque va guiada e iluminada por el ESPÍRITU SANTO.

Gracias, SEÑOR, por permitirme
un día más en tu presencia.
Gracias por guiarme y no desembarcar
de la Barca que encomendaste a
Pedro.
  Y, gracias, de, junto a otros marinos, 
continuar la navegación que el 
ESPÍRITU SANTO nos traza y
nos señala. Amén.

lunes, 21 de febrero de 2011

ES CUESTIÓN DE FE (Mc 9, 14-29)

 “Todo es posible para el que cree”

Se nos hace difícil comprender y entender muchas cosas y nuestra fe se tambalea. Respuestas al por qué de muchos males, enfermedades, injusticias, guerras, muertes de inocentes, traiciones, malos testimonios...etc., nos hacen dudar de nuestra fe. No entendemos que un DIOS Bueno, PADRE, pueda permitir que estas cosas sucedan.

Nos vemos superados por las pruebas y los acontecimientos. ¿Por qué pasan estas cosas? Y, llegado este momento, conviene tener serenidad y abandonarnos en las Manos del PADRE dirigidos por el ESPÍRITU SANTO. No escojamos otro camino, pues es este el que nos llevará a la verdad y a la paz deseada.

Porque el amor vence al desamor y para vencerlo se hace necesario que exista el desamor y tenga paciencia el amor. Porque JESÚS podía haber evitado su pasión, su sufrimientos y el de otros muchos, pero era necesario padecerlo para evidenciar el triunfo del Amor sobre el odio, la soberbia y la maldad.

Y para eso es necesario tener fe. Fe en Aquél que dará la vida gozosa llegado el momento y la hora que ÉL determine y quiera. La misma fe que han tenido todos aquellos que le han seguido a pesar de los tropiezos, enfermedades, sufrimientos y obstáculos padecidos en sus propias vidas.

SEÑOR, no dejes que me hunda
sin asirme a TI. No dejes que mi 
fe se apague por el viento
de la tempestad.

Dame fortaleza y perseverancia
para continuar la lucha y
no abatirme en la duda
y la desesperación. Amén.

domingo, 20 de febrero de 2011

IMPOSIBLE PARA EL HOMBRE (Mt 5, 38-48)

JESÚS DIJO: Oísteis que fue dicho: Ojo por...
Si, es posible amar a mi marido o esposa, y también a mis hijos, familiares y amigos, incluso a todos aquellos que comparten mis mismas aficiones, partido, equipo de fútbol y piensan como yo. Pero eso de amar a los que son de otro equipo, partido y piensan de otra forma, y encima se declaran enemigos, es harina de otro costal.

Amar al que es diferente puede admitirse, pero amar al que me hace la guerra y me perjudica es imposible. Y sin embargo, JESÚS de Nazaret me recuerda que aquello de nuestros primeros padres: "ojo por ojo y diente por diente" no es lo perfecto porque desde ahora, ÉL, nos propone "amar a los que nos odian y nos persiguen, y orad por ellos". Porque amar a los que nos aman lo hacen todos. 

¿En qué se diferencia un creyente del que no lo es? Todos corresponden a los que les corresponden y eso es lo natural y normal. Son los criterios del mundo. Sin embargo, amar a aquellos que no te aman y que te odian y persiguen es algo que no está al alcance de nadie, ni nadie lo puede hacer sin la ayuda de la Gracia de DIOS. Por eso, ÉL, es el Camino, la Verdad y la Vida y sin ÉL nada podemos hacer.

Ya nos es posible amar a todos, porque todos son tus hijos, SEÑOR, y TÚ has muerto por todos y has venido a hacernos hermanos. Pues si somos hermanos no tenemos enemigos y como hermanos debemos esforzarnos en amarnos como tus hijos.

SEÑOR, TÚ nos has hecho hermanos,
y como hermanos debemos amarnos,
sin barreras e hijos de un
mismo PADRE.

Ayudanos a vernos como hermanos
e hijos de un mismo PADRE,
porque siendo así todo
nos será más fácil. Amén

sábado, 19 de febrero de 2011

PARA ENTENDER HAY QUE ESPERAR (Mc 9, 2-13)


Cuando no llegamos a comprender lo que se nos proclama y, es más, no estamos al alcance de poder entenderlo, como si de algo mágico se tratara, justificamos nuestra limitación con razones demagógicas que distorsionan la realidad y siembran la duda.

Es el caso de la Resurrección. No podemos entender, sino creer, que Alguien pueda resucitar, porque eso no cabe en nuestra cabeza. Es algo que nos sobrepasa y no cabe en nuestra mente. Por eso, los apóstoles están desconcertados. No entienden lo de la pasión y resurrección y JESÚS les hace participe, al grupo de cabeza, Pedro, Santiago y Juan, de vislumbrar lo que va a ocurrir: Se Transfigura en el Monte Tabor.

Sin embargo les encarga que no lo comenten a nadie hasta que haya sucedido. Y eso ocurre muchas veces en nuestra vida. No entendemos ni queremos entender nada hasta que lo veamos con nuestros propios ojos. Incluso, visto, nos cuesta aceptarlo porque nuestra mente nunca llegará a explicárselo. 

Ahí tenemos las apariciones de nuestra Madre la Virgen en Fatima, Lourdes y Medujugorje y sus milagros y conversiones. Los oímos, los escuchamos a amigos y gente de confianza, pero nos queda lejos, al menos no nos cambia la vida e incluso a los que lo viven se les va enfriando con el tiempo.

Sólo la fe de aceptar la Palabra de JESÚS y de querer y pedirle que nos la haga comprender es la única manera de, por la acción del ESPÍRITU SANTO, de abrir nuestro corazón y ver la Luz de la Transfiguración.

SEÑOR, no entiendo nada, ni 
solo podré hacerlo. Dame 
la sabiduría de entender
tu Pasión, tu Muerte y
Resurrección y 
seguir tus pasos. Amén.

viernes, 18 de febrero de 2011

LO IMPORTANTE ES CONSERVAR LA VIDA EN PLENITUD (Mc 8, 34-9, 1)


Hoy no me es muy difícil, por la Gracia de DIOS, comentar este Evangelio, y digo, no me es muy difícil porque toda mi vida ha sido y lo es, por la Gracia de DIOS, un correr seguro y firme a salvar mi vida eterna en presencia de DIOS.

Porque eterno somos todos. Eso debemos tenerlo muy claro, y aquel que dude más le vale espabilarse porque se predispone a perderlo todo. La vida eterna está puesta en nosotros, pues el Creador no nos ha hecho, semejante a ÉL, para un tiempo corto sino que nos quiere a su lado eternamente. Y allí sin problemas de salud, perfectos en cuerpo y alma y felices eternamente. Es algo que no podemos imaginar ni abarcar porque está por encima de nosotros, es sobrenatural y sólo DIOS lo sabe.

Pero nos quiere libres y aceptado voluntariamente por nosotros. Sabe que nosotros no podemos lograrlo, pero se ha quedado con nosotros para, por amor, recibiendo ordenes nuestras, por su gran misericordia, tendernos su Mano para adentrarnos en su Casa para siempre. ¡Nos lo dijo en la parábola del hijo prodigo!

Por lo tanto, depende de ti y de mí que digamos si y nos pongamos en Manos del ESPÍRITU SANTO para caminar seguros y victoriosos hacia la Casa del PADRE.

Jesús nos dice que nos neguemos a nosotros mismos, expresión clara de no seguir "el gusto de los caprichos" —como menciona el salmo— o de apartar «las riquezas engañosas», como dice san Pablo. Tomar la propia cruz es aceptar las pequeñas mortificaciones que cada día encontramos por el camino.

 Quiero, SEÑOR, seguirte porque, 
¿a dónde iré sin TI?

Quiero, SEÑOR, ser tu fruto
porque TÚ eres el mejor
labrador de mi tierra.

Quiero, SEÑOR, ser de tu cosecha
porque TÚ eres la única viña
donde puedo encontrar
la felicidad que busco. Amén.

jueves, 17 de febrero de 2011

¿QUÉ DICES TÚ DE JESÚS? (Mc 8, 27-33)


Todo sigue igual para mucha gente. Muchos se acercan a Jesús, por decirlo así, desde fuera. Grandes estudiosos reconocen su talla espiritual y moral y su influjo en la historia de la humanidad, comparándolo a Buda, Confucio, Sócrates y a otros sabios y grandes personajes de la historia. Pero no llegan a reconocerlo en su unicidad. 

Viene a la memoria lo que Jesús dijo a Felipe durante la última Cena: "¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me conoces Felipe? (Jn 14, 9). A menudo Jesús es considerado también como uno de los grandes fundadores de religiones, de los que cada uno puede tomar algo para formarse una convicción propia. Por tanto, como entonces, también hoy la "gente" tiene opiniones diversas sobre Jesús. Y como entonces, también a nosotros, discípulos de hoy, Jesús nos repite su pregunta: "Y vosotros ¿quién decís que soy yo?".

Queremos hacer nuestra la respuesta de san Pedro. Según el Evangelio de san Marcos, dijo: "Tú eres el Cristo" (Mc 8, 29); en san Lucas, la afirmación es: "El Cristo de Dios" (Lc 9, 20); en san Mateo: ”Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo" (Mt 16, 16); por último, en san Juan: "Tú eres el Santo de Dios" (Jn 6, 69). Todas esas respuestas son exactas y valen también para nosotros». (Benedicto XVI, Homilía del 29 de junio de 2007).

Y esto supone que sólo hay un CRISTO verdadero HIJO de DIOS, con dos Naturaleza, la Humana, encarnado en hombre, y la Divina, sin dejar de ser DIOS. Un CRISTO Resucitado y aparecido en cuerpo humano, un cuerpo glorioso, a los apóstoles.

Tengamos mucho cuidado con las apariciones de otros cristos que, en base a no se qué revelación u otras historias, se declaran como hijos de DIOS. El CRISTO verdadero es el CRISTO Revelado al pueblo escogido, Israel, y transmitido en la historia por la tradición y las Sagradas Escrituras conservadas por la Iglesia desde sus orígenes.

La respuesta a la pregunta de Cristo de quién es Él, no me puede dejar indiferente y es una pregunta que sólo yo puedo responder satisfactoriamente. La respuesta debe condicionar toda mi vida para que sea coherente. Esta respuesta sólo la puedo dar en la oración dialogando con Jesucristo. Una vez respondida, entonces puedo anunciar con convicción lo que Cristo significa para mí, que soy cristiano.
Señor, yo, como Pedro, creo que Tú eres el Hijo de Dios, 
que has venido para redimirme y para mostrarme
el camino que debo seguir para llegar a Ti. 

Aumenta mi fe para que no desfallezca en el camino
a pesar de las dificultades. Te ofrezco esta oración
por aquellas personas que no tienen fe
o teniéndola viven alejados de Ti 
por el pecado. Amén.

miércoles, 16 de febrero de 2011

VER LA LUZ VERDADERA (Mc 8, 22-26)


Imaginar un mundo a oscura es algo muy triste, sin embargo hay mucha gente invidente que transparentan felicidad y realizan una vida normal con alegría. Son luces y ejemplos para otros que viendo la luz natural no parecen tan alegres como ellos.

Esa reflexión me lleva a entender que hay dos tipos de luz, o, mejor, dos formas de ver la luz. Una de forma directa y natural, la que la mayoría tiene, y otra que, cegado a ella, perciben una luz que llena y da sentido a su vida. Indudablemente que la segunda es más importante, porque aun faltando la primera, la segunda nos llena y le da sentido a tu vida.

Sin embargo, solo con la primera no es suficiente. Puedes apreciar los colores, ver la hermosas vistas que la naturaleza nos ofrece, puedes deleitarte con esa maravilla fotográfica que son nuestros ojo, pero puedes estar cegado para ver la Luz que realmente interesa y la que nunca se apagará. 

Porque hay una luz interior que no necesita de ojos, sino de amor, y con el amor se enciende para ver la verdadera vida que te llena plenamente y te hace feliz eternamente. Es la Luz que proviene de CRISTO al entrar en contacto con ÉL. Es la luz que interesa alcanzar.
Haz, SEÑOR, que busque los acontecimientos
de mi vida mirándolos desde 
la óptica de DIOS.

SEÑOR JESÚS, enciende en mi corazón
la Luz de tu presencia para que se
dispersen las tinieblas de
mi alma. Amén.

martes, 15 de febrero de 2011

NO PERDAMOS DE VISTA QUE ES EL SEÑOR (Mc 8, 14-21)


Es verdad, por qué no decirlo, sentimos miedo; nos importan las cosas más inmediata a nosotros; nos preocupamos más por nuestras necesidades materiales que por las espirituales. Es nuestra forma de ser y sentir primera, corporal, humana, pecadora, sometida y esclava.

Pero eso no debe importarnos porque el SEÑOR está con nosotros. ¡Es el SEÑOR!, Aquél que nos dio de comer multiplicando los panes y peces. Para ÉL no hay problema, todo lo puede. ¿Por qué entonces preocuparnos?

Y ese es el esfuerzo que nos pide JESÚS, que abramos nuestros ojos y oídos para entenderle, para darnos cuenta de que no hay por qué preocuparse. Eso no significa, y ese es nuestro problema, que tengamos momentos de incertidumbre, que las cosas materiales nos escaseen y que tengamos que sufrir en muchos momentos de nuestra vida. No porque nos guste ni porque le guste al SEÑOR, ni porque tenga que ser así, sino simplemente porque la vida nos exige el sudor de nuestra frente por nuestro pecado y porque, si no yo, sí hay otros que sufren.

JESÚS no tenía por qué padecer ni sufrir, y lo aceptó por nuestra salvación. ¿Es qué todavía no entendemos? Si quiero resucitar para la vida eterna como ÉL tengo que padecer lo mismo que ÉL padeció. Eso no quiere decir muerte de cruz, pero si indiferencia, burlas, sufrimientos, incomprensiones, traspies, odios, venganzas, mentiras... y llenarme de paciencia, mansedumbre, bondad, perseverancia, comprensión y, sobre todo, mucho amor.

Y todo eso por amor a los demás como ÉL hizo conmigo. No necesita DIOS que lo amen, ni tampoco amor. ÉL lo es Todo y nunca podremos entender ese misterio porque nos sobrepasa, pero si es real, porque lo ven mis ojos, que existo y que, por la Revelación, JESÚS, DIOS hecho hombre, murió por mí y por ti. Eso no lo puedo entender por mi sola razón, necesito que me sea Revelado.

Si puedo llegar a entender que Alguien me ha creado, que Alguien ha hecho este mundo para que los hombres vivamos en paz y justicia. Si puedo entender que quien me ha creado me llama a ser eterno y feliz porque lo siento dentro de mí, pero nunca que ese DIOS se hizo Hombre, JESÚS, para, muriendo por mí, hacer mérito ante el PADRE para rescatarme de mi pecado e indiferencia.

JESÚS, no permitas que me olvide,
 distraído por las cosas de este
mundo, de tu amor. 
JESÚS, no permitas que dude de
tu amor, de tu cercanía, de 
tu acompañamiento. Sabes
lo débil que soy y lo fácil
que resulta que me 
engañe.

Tómame de tu Mano y ayúdame
a afrontar las dificultades
cotidianas sabiendo 
siempre que TÚ
 estás conmigo
y nunca me
 dejarás solo. Amén.

lunes, 14 de febrero de 2011

HOMBRES DE FE (Mc 8, 11-13)


Normalmente cuando exigimos pruebas estamos buscando justificaciones porque no creemos lo que vemos. He hablado con mucha gente y viendo una cosa defienden otra. Ni siquiera admiten que pueden estar equivocados. La fe es admitir la verdad de aquel que nos habla sin exigirle nada, pues él es la prueba.

Indudablemente que cualquiera no puede afrontar ese reto sin riesgo de que sea rechazado y cogido en errores o fallos, pero estamos ante JESÚS de Nazaret, DIOS y Hombre Verdadero, y en el que se ha cumplido toda profecía y plenitud con su Muerte y Resurrección. Por eso de ÉL sí podemos fiarnos, porque ÉL no miente ni puede mentir. Es la Verdad y en ÉL todo se ha cumplido.

No cabe duda que el Evangelio de hoy nos habla de otra realidad, porque por aquel entonces JESÚS no había muerto ni Resucitado pero en ÉL se cumple toda profecía y con su autoridad testimonia que es el HIJO de DIOS. Los milagros, sin ser lo más notorio, son testimonio de su poder y de su amor. Rompe las leyes naturales para beneficio del hombre, pero sobre todo, se entrega en su Humanidad por el hombre y para el hombre.

Descubre, desde el corazón del hombre, que éste está llamado a dejarse amar y a amar. Dejarse amar porque todo hombre necesita ser amado, necesita de unos padres que lo mimen, que lo críen y le ayuden a desarrollarse, a crecer en estatura y amor. Pero necesita también encontrar y vivir la experiencia de amar y entregarse por amor.

Y esto es lo que viene a decirnos JESÚS: Tenemos un PADRE que nos quiere, que nos cuida y nos protege. Estamos seguros en sus brazos, por lo tanto, dejémonos abrazar por ÉL. Y no busquemos pruebas, testigos ni preguntas que sólo vienen a demostrar que lo que queremos es hacer nuestra voluntad y no la de nuestro PADRE DIOS.

SEÑOR JESÚS, gracias por tu presencia,
gracias por tu amistad y por tus 
Palabras. Gracias por la vida, por tu 
amor, por todo lo que tengo y
lo que soy.

Dame la Gracia de conocerte sin preguntas,
sin desconfianzas, sin dudas, y en tu 
amistad poder amarte más e 
identificarme contigo.

Haz que mi vida esté llena de acontecimientos
que me acerquen a tu presencia y que en
ella seas TÚ quien destaque y yo quien
mengüe. Amén.

domingo, 13 de febrero de 2011

VENGO A DAR PLENITUD (Mt 5, 17,37)



La ley se agota en su propia letra y no da sentido a toda la dimensión del hombre. Hay muchas cosas recogidas en la ley que no dan plenitud a la vida del hombre. Recordamos, por ejemplo, la norma del sábado donde el hombre estaba supeditado a la ley y al día del sábado.

Sin embargo, JESÚS rompe con esa norma y eleva al hombre, centro del universo, por encima de la norma o ley. Por eso, dice que viene a dar plenitud, a perfeccionarla, no a derogarla.

No es lo importante la ley, ni siquiera su cumplimiento sino lo que brota desde dentro del corazón del hombre. Esa es la verdadera ley, cuando la norma nace del amor que encierra el su corazón. Todo lo que se queda en cumplir deja de ser cumplimiento cuando la debilidad, la carnalidad o las apetencias se hacen presente y la mentira completa la ley: cumplo y miento. Cumplo para aparentar, pero miento en la verdad.

Sólo lo que sale del corazón, limpio, puro, bien intencionado se hace ley en su contacto con la vida, porque los mandatos del SEÑOR subyacen y viven en el corazón de sus hijos. Y cuando se hacen vida en la vida coinciden con la ley de la Vida, de la Verdadera Vida que es nuestro PADRE DIOS.

Por eso, JESÚS, viene a darle cumplimiento a la Ley y a decirnos que no todo está contenido en la norma sino que la Ley se hace verdadera Ley cuando se prolonga en el Amor del corazón del hombre.

SEÑOR, que sepa entender que
por encima de la letra
está el Amor.

SEÑOR, que sepa vivir, más
allá de la Ley, la comprensíón,
la sabiduría de la 
misericordia y el perdón. Amén.

sábado, 12 de febrero de 2011

ALIMENTO PARA EL CUERPO Y EL ALMA (Mc 8, 1-10)


No somos dos en uno y una dualidad, somos uno solo, un todo compuesto de una parte corporal y otra espiritual, el alma. Corremos el peligro, y de hecho hay muchos que así lo creen, de entender que somos por una parte un cuerpo y por otra un alma. O que tenemos un cuerpo y un alma.

Pero no es exactamente así, somos una persona formada por un cuerpo y alma integradas en una sola persona. Y por eso no  podemos separarnos ni encarnarnos en otra persona, porque cada uno es Uno, individual, irrepetible, único e hijo de DIOS.

Y como persona necesitamos alimentarnos integralmente, de modo que, si tenemos sed necesitaremos beber agua, pero también necesitaremos colmar los deseos de sed de justicia. Necesitaremos ingerir alimentos solidos para fortalecer y vigorizar mi cuerpo, pero también necesito alimento espiritual para alimentar mi alma y motivar mis aspiraciones más allá de lo puramente material.

Al igual que la comida es para el cuerpo, los sacramentos son para el espíritu el alimento diario que necesito para sostener mi esperanza y mi fe en JESÚS Sacramentado. La Eucaristía es el pan que alimenta mi esperanza, mis motivaciones, mi constancia y ansias de eternidad. Es el alimento que me ayuda a superar las dificultades y momentos espinosos que la vida me va presentando y haciéndome capaz de superarlos para, aprovechando estas oportunidades de oro, demostrar mi amor a los demás.

Si el cuerpo lo preparamos con ejercicios físicos y esfuerzos que controlamos y dirigimos cono nuestra voluntad, el espíritu lo fortalecemos, los preparamos y desarrollamos con los sacramentos, de forma especial con la Penitencia y Eucaristía. De tal forma que, alimentados en el SEÑOR, fortalecemos nuestra capacidad de sacrificio, de entrega, de perdón, de servicio, de renuncia...etc., en una palabra de amor.

Por eso, JESÚS, sabedor de lo que somos, siente compasión por nosotros y, servida la Palabra que nos alienta en el camino, nos procura el alimento que nos ayuda a caminar.
. Ame
Haz, SEÑOR, que no me falte
el alimento para mi cuerpo,
pero que antes tenga 
todos los días de 
mi vida el
alimento
 de tu
Cuerpo. Amén.

viernes, 11 de febrero de 2011

TODO LO HACE BIEN (Mc 7, 31-37)


Por desgracia solo las situaciones límites nos ponen en linea directa con JESÚS. Nos olvidamos con mucha frecuencia cuando la vida nos viene rodada, todo sale a pedir de boca y nos sentimos seguros y fuerte. Entonces nace en nuestro corazón un dios con minúscula, un dios de mi propio ego, un dios endiosado en mis propias cualidades y talentos. ¡Hemos olvidado de donde nos ha sido dado lo que somos!

Pero, cuando, en el devenir de nuestro recorrido, las cosas empiezan a torcerse y a crearnos dificultades, ya sea venidas de nuestros propios actos o porque la naturaleza se rompe en nuestras propias carnes, quedamos perplejos y empezamos a recordar quienes somo, de dónde venimos y a dónde vamos. Es el sentimiento de aquel que se sabe pobre, limitado y necesitado de su PADRE DIOS.

Pero hay que tener fe, fe como de todos aquellos que se acercan a JESÚS con la intención y convicción de que, si JESÚS quiere, serán curados. Tal es el caso del ciego y casi mudo del Evangelio de hoy. Se dice que le presentan un sordo y casi mudo, y me paro en, primero las dificultades y tenacidad con las que tuvo que luchar esa ciega y casi muda persona para poder ser acercado y presentado a JESÚS. No era fácil poder lograrlo, igual que ahora nos sería muy difícil llegar al Papa, al Presidente tal o cual. Se necesita mucho esfuerzo, tozudez y firmeza en la lucha por conseguirlo.

Y segundo, esa constancia, tenacidad, esfuerzo, sacrificio y lucha por conseguir acercarse a JESÚS tiene que estar motivado por algo tan enraizado en nuestro corazón que se llama "FE". A cuantas personas trato de inquietar, despertar sed y hambre de JESÚS para que se acerquen a ÉL a través de la vivencia y convivencia de un Cursillo de Cristiandad, y rechazan, desvían, disimulan el encuentro con evasivas de compromisos de trabajo, falta de tiempo y...etc.

Sólo la fe es capaz de levantarte y, como aquel otro ciego, Bartimeo, dar un salto, tirar la capa y correr a JESÚS, el Salvador de todo lo que busco. Bien decía San Pablo que todo lo estimaba basura ante la grandeza y el estar con y en JESÚS de Nazaret, el HIJO de DIOS Vivo.

Por eso, hoy, la Palabra de DIOS nos interpela y nos interroga sobre nuestra fe. ¿Estamos seguro que JESÚS ocupa el primer puesto en mi corazón? Y, si lo estoy, ¿se nota eso en mi vida? ¿Corro veloz a ponerme en sus Manos para que abra mis ojos y mi boca al servicio de su Palabra, con mi vida y mi trabajo? 

Dame, SEÑOR, la sabiduría de
pedirte, no lo que yo quiero,
sino lo que TÚ quieres, 
porque así haré tu
voluntad y no la mía. Amén.

jueves, 10 de febrero de 2011

EL ESFUERZO DE BÚSQUEDA (Mc 7, 24-30)


Todo lo que nos interesa exige esfuerzo por nuestra parte. Sin exigencia, voluntad y esfuerzo no podemos formarnos. Tampoco, sin disciplina, esfuerzo y perseverancia no podemos llegar a superar muchas pruebas y retos que la vida nos propone como opciones de mejoras para nuestro vivir. Y así, todo reto deriva en exigencias y esfuerzos.

Nada hay que decir cuando lo que buscamos es la fuente de felicidad eterna que llevamos dentro y que sentimos desesperadamente, hasta tal punto que nunca descansaremos hasta llegar a ella. Y esa fuente es el deseo de felicidad que buscamos con todo nuestro esfuerzo, pero que debemos saber cómo y dónde buscarlo.

La Palabra de hoy nos pone como referencia la tenacidad y convencimiento de una mujer sirofenicia, ni siquiera del pueblo elegido, en la búsqueda de JESÚS de Nazaret, porque, oídas sus hazañas, su poder y autoridad de sanar, su corazón le dice que ahí está el Hombre que puede sanar y curar a su hija. Y no lo duda, de tal forma que rompe todas las barreras que le separan de su Persona y, sin pesar siquiera que no pertenece al rebaño del Pastor, se arroja a sus pies en súplica, convencida de que será escuchada.

Tal es su convicción que, reprendida por JESÚS al considerar que no está bien dar el pan de los hijos, sin dejar que estos se sacien primero, a los cachorros, ella responde sin titubear: "es verdad, SEÑOR, pero los cachorros, debajo de la mesa, comen las migajas que dejan caer los hijos".

Entonces JESÚS le respondió: " anda vete, por eso que has dicho, el demonio ha salido de tu hija".

DIOS mío, ayudame a buscarte de todo corazón 
pues sé que sólo el encuentro CONTIGO puede transformarme
y llenar mi vida plenamente.

No dejes que me canse, que me desanime,
que me deje arrastrar por mis propios
fracasos y desilusiones.

Dame la valentía, la voluntad y la sabiduría
de perseverar, de guardarme en la
paciencia, en la serenidad,
en la paz y fortaleza. Amén.

miércoles, 9 de febrero de 2011

TODO LO CREADO FUE BUENO PARA EL HOMBRE (Mc 7, 14-23)

“Lo que sale del hombre es lo que lo contamina"

No cabe ninguna duda que todo lo que ha sido Creado por DIOS ha sido puesto en función y  provecho del hombre. Y eso significa que nada es malo para el hombre y que todo le sirve para su propia utilidad. De tal forma que todo lo que le viene de fuera no perjudica al hombre si lo utiliza de la forma correcta y prudente.

Sin embargo, las malas intenciones y deseos salen del corazón del hombre. Es ahí donde anida el mal que, salido del corazón del hombre, contagia el mundo y lo desequilibra. La envidia, la soberbia, el odio, la ambición, el desenfreno, la pasión si medida, la gula, la vanidad, el poder sobre los demás, el afán de riqueza, la pereza, la indisciplina, la desobediencia, la suficiencia, el individualismo, la insolidaridad, la indiferencia, la incomprensión, la falta de humildad, de caridad y en definitiva el desamor hacen que el mundo creado para el hombre de forma perfecta y buena se halla convertido en una jungla salvaje y de muerte.

Es el hombre que desobedeciendo al Creador ha hecho del mundo su propia condenación y desoyendo la voz que le invita a cambiar de rumbo, a encontrar dentro de sí mismo el sentido de su propia existencia, se resiste, cegado por su avaricia y humanidad pecadora, a encontrarse y encontrar la razón de su propio existir y ser.

Y errante en esa tozudez va contaminado todo lo que encuentra a su paso. Sólo observar que el ambiente no está contaminado por sí mismo, sino que el hombre lo estropea cada día porque somete su voluntad a las pasiones desordenadas de su corazón.

SEÑOR, dame la paz, sabiduría
y fortaleza necesaria, para 
encontrarme, para encontrarte
y encontrarme contigo en
los hermanos. Amén.

martes, 8 de febrero de 2011

HONRA A TU PADRE Y MADRE (MC 7, 1-13)

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A la hora de mirar la Tradición hay que observar muy bien si se trata de algo venido de la Revelación o es, por el contrario, entre sacado por los hombres. Porque hay tradiciones tardías por los maestros de la Ley que tergiversan la Palabra de DIOS y la manipulan.

Así, lo mandado por Moisés: "Honra a tu padre y madre", lo manipulan al considerar que ofreciendo dinero y bienes al templo quedan exentos de ayudar a sus padres, y entienden que hacen lo mejor. Según esta enseñanza, los padres ya no podían pedir ni disponer de  estos bienes. Los hijos formados en esta conciencia errónea creían haber cumplido así el cuarto mandamiento, incluso haberlo cumplido de la mejor manera. Pero de hecho se trataba de un engaño.

Y esto debe ayudarnos a estar vigilantes y atentos a no desviarnos de las enseñanzas de nuestra Madre la Iglesia. Hay muchos que intentan interpretar la Revelación a su manera y según sus conveniencias y con ello confunden y arrastran a otros muchos. La Biblia es un mensaje revelado que, aunque distantes en su elaboración, y ésta es una de su milagrosa evidencia, es un todo coherente y relacionado, de tal forma que el Antiguo Testamento no se entiende sin conocer el Nuevo, y a la inversa.

Nuestra palabra debe estar respaldada con nuestra vida. Ese es el esfuerzo y la cruz nuestra de cada día, porque si detesto la mentira, mi vida debo vivirla en la verdad. No puedo, mentiría pues, predicar la verdad y vivir con mentira. Y si lo hago, nuestra naturaleza humana es débil y pecadora, debo admitirlo, levantarme humildemente y limpiar mi mentira, para eso, JESÚS instituyó, nos conoce y sabe de nuestra condición pecadora, el sacramento de la Penitencia.

Dame fuerzas, SEÑOR, para 
agarrarme a TI fuertemente, 
sin dejarme arrastrar por
otros que tratan de
despegarme de TI.

TÚ eres mi luz y tus paso
son lámparas para mi camino.
Dame la sabiduría de saber
perseverar, estar a tu lado
y no desesperar a pesar
de mis fracasos y debilidades. Amén.

lunes, 7 de febrero de 2011

ERA EL HOMBRE DE MODA (mc 6, 53-56)

Todos trataban de tocarlo para...

No tenía un momento para descansar. En tiempos de hoy, firmaría autógrafos, sería muy aclamados y le llovería ofertas de marcas para lucirlas. Creo que JESÚS nos la hubiese aceptado, o las aprovecharía para sanar y dar de comer a mucha gente.

Todo roce con ÉL, con verdadera fe, sanaba y muchos, en esa actitud, lo lograban, pero no era eso lo más importante, pues muchos que no sanaron en ese momento o no fueron curados por ÉL, sanaron de verdad para SIEMPRE. Porque lo importante es sanar el alma y después el cuerpo.

¿Por qué? Porque el cuerpo volverá, una vez sanado, a enfermar. He tenido muchas gripes en mi vida y, siempre, le pido al SEÑOR que me alivie, pero sé que volveré a caer. Lo verdaderamente importante es buscar la sanación eterna, esa que cure el cuerpo para siempre y no tenga más enfermedad.

Se hace necesario buscar al SEÑOR de la Vida y la Muerte para que cure mi vida y la sane para siempre, y eso pasa por seguirle y cumplir sus mandatos. Mandatos que no son una carga ni obligación, sino lo que lo realmente deseo desde lo más profundo de mi ser: amar y ser amado. 

Porque cuando amo y soy amado estoy realizándome como persona y soy inmensamente feliz, y llegado el final de mi camino, dejaré la vida finita y limitada para continuar la vida gloriosa y feliz eterna en la presencia del PADRE.

Que te busque, SEÑOR, no
para pedirte la sanación
inmediata, sino la que
cura para la vida 
eterna. Amén.

domingo, 6 de febrero de 2011

VOZ Y PALABRA (Mt 5, 13-16)

Sal y luz

En cierta ocasión un niño dijo a su profesor, preguntado quienes eran los santos, "aquellos que dejan pasar la luz". Y, como todos los niños, siempre dicen la verdad, nunca mejor dicha esa verdad, porque ser santo es dejar que la Luz del ESPÍRITU atraviesa tu vida e ilumine la del otro.

Y para eso hace falta salar nuestra vida con buenas obras, con testimonio de verdad, de servicio, de solidaridad, de comprensión, de disponibilidad, de ternura, suavidad y bondad. Hace falta ponernos en actitud de olvidarnos de nosotros mismos para recordar al otro; hace falta de pensar el el otro y dejar de pensar en mí.

Ser sal y luz es ser voz y Palabra de DIOS. Voz, la mía, la que presto al ESPÍRITU SANTO para que ponga su Altavoz y la haga oír. Y Palabra, la Palabra de DIOS que es Quien habla y Quien a través de sus instrumentos, que somos nosotros, alumbra la vida de los hombres.

Todos estamos llamados a ser sal y luz, porque seguir a JESÚS es llenar nuestra vida de actos de amor, y el amor resplandece, sala e ilumina la vida.

Llena, SEÑOR, mi vida
de buena sal, que sale todo
aquello que me rodea, e 
ilumina mi camino,SEÑOR,
para que pueda guiar
 a aquellos que me siguen. Amén.

sábado, 5 de febrero de 2011

SE HACE NECESARIO EL DESCANSO (Mc 6, 30-34)

JESÚS, el Buen Pastor.

Todo trabajo genera posteriormente un descanso y se hace necesario tenerlo para, más tarde, ya descansado, volver a la batalla diaria. Pero, la mies es mucha y los obreros son pocos, y en muchas ocasiones el descanso será postegardo para servir a los necesitados.

Es el caso del Evangelio de hoy, los discípulos invitados por JESÚS, que experimenta por su naturaleza humana el cansancio y nos comprende, sugiere a los discípulos descanso para reponer fuerzas, pero su intento queda desbaratado cuando la gente se percata donde van y se convocan allí, como ovejas sin pastor, ávidos de enseñanza y de encontrarle sentido a sus vidas.

Nos viene muy bien esta Palabra de DIOS en el día de hoy, cuando el cansancio aparece en nuestros blogueros, la apatía y desmotivación parece que nos amenaza, y el agobio nos derrumba y aplasta. Pero no estamos muertos, vivimos porque caminamos con JESÚS, y ÉL es nuestro descanso y nuestro apoyo: "Venir a MÍ los que andan cansados y fatigados, pues YO los aliviaré".

Fue san Agustín quién nos advirtió que nuestro cansancio siempre estará rondándonos, pues siempre estaremos inquietos y sedientos hasta descansar en el SEÑOR. Y eso lo experimentamos todos, yo el primero, más llegado ese momento debemos dejarnos caer en sus Brazos y,en paz, descansar en ÉL.

No debemos desesperar, ni agobiarnos. Hacemos lo que podamos y descansamos en nuestro SEÑOR, porque es ÉL el autor de todo lo que hacemos y todo está en, con y por ÉL. 

ÉL sabe de nuestros talentos, de nuestras limitaciones, de nuestras capacidades y, también, de nuestro cansancio. Nos comprende y nos acepta así, porque así nos creó. Por lo tanto, en paz, serenos, sin miedos, sin prisas, sin temores, hagamos lo que está a nuestro alcance y reemprendamos el camino sabiendo que ÉL camina, descansa y trabaja con nosotros.

No dejes que mi camino se
pare, SEÑOR. Dame la 
sabiduría para tomar
 el descanso que necesito
en TI, de tu Mano, junto
a María, y con los
hermanos no dejemos
de caminar. Amén.

viernes, 4 de febrero de 2011

EL MUNDO Y SUS APETENCIAS (Mc 6, 14-29)


La fama trae muchas consecuencias, buenas pero también malas. Pero cuando se trata de una fama porque se defiende la verdad proclamada con la Palabra y refrendada con la vida (testimonios y curaciones), las consecuencias suelen ser siempre malas y complicadas.

Malas y complicadas porque molesta que se diga la verdad y se descubra el mal que se hace a otras personas, cuando no a pueblos y países enteros. La verdad clama justicia, pero los que gobiernan sólo reconocen la justicia para los súbditos pero no para ellos. Ellos se atrincheran en el poder y se guardan de ser juzgados. Con ello persiguen hacer todo aquello que se le antoja y apetece.

Tal fue el caso de Herodes que tomó a la mujer de su hermano y que, en su conciencia sabía que estaba mal, pues estimaba y apreciaba a Juan, llamado el Bautista, a pesar de cantarle las cuarenta. Pero cuando uno permanece en la apetencia mala y se somete a ella, queda preso y esclavo y las consecuencias que le siguen claman justicia.

Encadenado de sus propios errores y pecados, Herodes se ve impulsado a hacer lo que no quiere, pero su propia soberbia y orgullo le impiden abajarse y humillarse. Prefiere, cegado por la pasión y el error, seguir adelante y cometer la injusticia del compromiso de su promesa, a la que no estaba obligado, pues se trataba de algo malo y mezquino: "decapitar a Juan el Bautista".

Tal era la estima, el aprecio y respeto que tenía a Juan, que pensó si había resucitado en Aquel personaje del que tanto se hablaba ahora. Su posible remordimiento le hace pensar en algo que luego no cree ni aprecia en JESÚS. Porque la verdad está necesitada de humildad y de sencillez, de hacerse como niño para poder abrirse y creer en ella. Por eso sólo los pobres, que no tienen nada ni nada a que apegarse, son capaces de sentirse libres y acoger la Palabra de JESÚS.

Y es que mientras hayan Herodías, apetencias, ilusiones mundanas del bienestar y del placer como centro de la vida, no se puede descubrir la solidaridad, la generosidad, el sacrificio, el compartir, el amor. Y desde el egoísmo es imposible descubrir el amor.

Por eso, clamo y elevo mi voz, 
PADRE del Cielo, para que
iluminado por el ESPÍRITU SANTO
sea capaz de apreciar que
la Verdad, el Camino y
la Vida eres TÚ. Amén.

jueves, 3 de febrero de 2011

¿ESTAMOS TAMBIÉN NOSOTROS ENTRE LOS DOCE? (Mc 6, 7-13)


El sentido común nos dice que si, porque lo lógico es que ellos no puedan llegar a todos, pero a través de otros y otros, el boca a boca, el Mensaje de JESÚS puede y llega a todo el mundo. Nosotros somos cristianos porque nos ha llegado el Mensaje a través de nuestros padres, nuestros profesores, nuestros párrocos, nuestro pueblo o por cualquier otro conducto que nos ha impactado y nos ha transmitido, por obra del ESPÍRITU SANTO, la Buena Noticia.

Todos tenemos la mecha necesaria para que, encendida por la Palabra y vida transmitida, prenda en nosotros la fe y conversión. La mecha necesaria guardada y sellada en nuestro corazón que necesitamos prender, pues en lo más profundo del mismo hay un deseo de búsqueda de felicidad por encontrar la vida que no acaba nunca, porque para ser feliz es necesario vivir eternamente y gozoso, y eso sólo lo podemos lograr en JESÚS de Nazaret, que es el Camino, la Verdad y la Vida.

La muerte nos asusta, nos da miedo, y eso nos entristece. Huimos de ella y buscamos la vida, que nos alegra, nos llena plenamente y nos hace feliz. Pues bien, para eso envío JESÚS a los doce apóstoles elegidos, y nos envía también a nosotros hoy a proclamarlo a este nuestro mundo temeroso y perdido en buscar donde no se encuentra la verdadera vida.

Por todo ello, cuando encontramos el tesoro tan ansiosamente buscado no podemos dejar de ofrecerlo a todos aquellos que nos rodean, a pesar de no ser escuchados, con nuestra palabra y nuestra vida. Luego ellos decidirán.

Dame la luz y la Gracia, SEÑOR,
de ser sal y levadura que
fermente, con mi vida,
los ambiente en donde
vivo. Amén.

miércoles, 2 de febrero de 2011

SABIAN, POR EL ESPÍRITU, QUE ESE NIÑO ERA EL HIJO DE DIOS

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«Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz; porque han visto mis ojos tu salvación, la que has preparado a la vista de todos los pueblos, luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel». Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de Él.

Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: «Éste está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción —¡y a ti misma una espada te atravesará el alma!— a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones». 

Hace tiempo me vino a mi corazón este pasaje del Evangelio como respuesta a un amigo, que todavía anda buscando, sobre la veracidad del Evangelio. Treinta y tres años antes un personaje común, ni era levita, ni escriba ni doctor de la ley, tan solo un hombre justo y piadoso que esperaba la consolación de Israel.

Realmente esto es un milagro que pasa desapercibido, pues profetizar con mucho tiempo de antelación el futuro de ese Niño DIOS y el padecimiento de su Madre es algo que se sale fuera de lo común. ¿Dónde hay un libro que prediga lo que va a pasar treinta y tres años antes? Y es que la Biblia está llena de profecías (Isaías y otros) cientos de años antes hasta que tienen su cumplimiento en la plenitud de los tiempos: JESÚS.

Cuando no buscamos la verdad sino mi verdad, la que a mí me gustaría encontrar, nuestros ojos y oídos se cierran a la Verdadera Verdad, porque no se trata de encontrar lo que tú esperas sino lo que DIOS quieres que encuentres. 

Simeón podía imaginar como iba a ser ese Niño, o esa Madre, o el escenario donde lo vería de forma muy distinta a cómo lo vio. Puedo suponer que nunca pensó encontrarlo de la forma que lo encontró, pero su búsqueda era verdadera, estaba puesta en las Manos de DIOS, y cuando eso ocurre nuestros ojos ven la Verdad por la Gracia de DIOS.

Lo mismo ocurrió con Ana, pobre viuda octogenaria que nadie advertía ni daba importancia. Un señor mayor, Simeón, sencillo de poca relevancia social, y una pobre viuda de ochenta y cuatro años fueron los elegidos para proclamar, después de los pastores en Belén, la venida de DIOS al mundo.

DIOS elige y se vale de la gente pobre, sencilla, de poca valía social, sin prestigio ni influencia, para proclamar la venida de su HIJO. De forma que los que crean lo hagan por propia fe y convencimiento desde lo más profundo de su corazón al sentirse necesitado de un PADRE Bueno que los salve, y no por el poder, prestigio e influencia de aquellos que se lo proclaman. Así no podrán pensar que creen por los méritos de los proclamadores ni engreírse de sus valías.

Haz, SEÑOR, que mi corazón
sea humilde, humilde para
esperarte, para necesitarte,
para sentirme liberado
por tu amor eternamente. Amén.

martes, 1 de febrero de 2011

LA FE MUEVE MONTAÑAS (Mc 5, 21-43)


Nos lo prometió JESÚS y si ÉL lo ha dicho eso es Palabra de vida eterna. Sin embargo, hoy quiero fijarme en el motivo del acercamiento a JESÚS. Es lo primero que me ha venido a la mente. Ambos, la mujer que padecía hemorragias como Jairo, jefe de la sinagoga, se acercan y buscan a JESÚS por intereses materiales, en este caso por el interés corporal, la salud. 

No buscan a JESÚS por otro motivo, por ser feliz y por la salvación eterna. Sólo lo buscan por salvar y sanar su actual enfermedad. No caemos en la cuenta que la enfermedad volverá otra vez y acabará,a cuando llegue su tiempo, con nuestro cuerpo. Y eso les habrá sucedido tanto a la hemorroisa como a Jairo en su hora.

Por lo tanto, descubro que de encontrarme con alguien que cure mi enfermedad debo pedirle si puede curarme para siempre, porque habrá una segunda y tercera y más enfermedades hasta que una acabe conmigo. No sabría decir cuantas veces he enfermado en esta vida, pero creo que muchas. La última, muy grave, fue una arritmia ventricular que me dejó unos veinte minutos muerto, y volví a la vida no se sabe por qué. Podría ser un milagro más de JESÚS.

Y sé que me llegará el día de la verdadera enfermedad que no me dejará volver más a este mundo. Por eso, desde ese día, ahora soy consciente, quiero pedirle que me cure para siempre y tenga vida eternamente. 

Ya no tengo miedo de la enfermedad, ni del momento de la partida, porque es ahí donde empieza la verdadera vida, la eterna en plenitud junto al SEÑOR dueño de la vida y la muerte. Ese es el principal y verdadero motivo por el que debemos buscar al SEÑOR. Le pedimos que nos cure la enfermedad de ahora, pero también, y más importante que nos salve del verdadero peligro de perdernos su presencia eternamente. 

Esa es la fe que nos debe mover y la que hará que seamos realmente curado del verdadero peligro, de alejarnos de JESÚS y someternos al poder del Príncipe de este mundo.

Aumenta mi fe, SEÑOR, hasta
el punto de no dudar de tu
poder para sanarme.

Pero, más SEÑOR, ilumina mi
mente, para que busque en
TI, no sólo la sanación del 
momento, sino la que
da la vida eterna junto
a TI. Amén.