ÚLTIMAS REFLEXIONES

ÚLTIMAS REFLEXIONES

DE DODIM A AGAPÉ

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sábado, 30 de abril de 2011

SEGUIMOS IGUAL DE INCRÉDULOS (Mc 16, 9-15)


Nos cuesta mucho convencernos de algo que nos interpela y nos exige un cambio radical. Un cambio radical interiormente que repercute en nuestras actitudes y actos exteriores, vamos, que incide totalmente en nuestros comportamientos y, por supuesto, en nuestra vida. 

Porque de aquello que no nos afecta, no nos cuesta mucho creerlo. Total, decimos, a mi no me va a afectar para nada, por lo tanto, si es, es, y si no es, no es. Pero cuando se trata de dar un cambio radical a nuestra vida, la cuestión es diferente. Ahí las exigencias son más duras y aceptar la realidad se nos hace mucho más oscuro de ver.

Eso lo hemos experimentado todos, y seguimos experimentándolo. Y, para los Apóstoles, fue igual de difícil. No creyeron a las mujeres, pues sus palabras no tenían a penas valor ni ninguna credibilidad. Ni incluso viniendo enviadas por JESÚS. Incluso, esa dificultad que nos señala y exige el cambio interior, nos ciega para tampoco creer a los de Emaús. Somos duro de mollera cuando se trata de algo que nos exige desprendernos, desapegos y morir a nuestros propios intereses y egoísmos.

Hasta no comprobarlo por sí mismos no fueron capaces de creer. Y eso, ahora, hoy, nos ocurre también a nosotros. Nos cuesta creerle a ellos, los Apóstoles. Su testimonio no lo aceptamos tan fácilmente, y hasta no tener una experiencia personal de encuentro con JESÚS no lo aceptamos. Necesitamos la experiencia, en la necesidad e impotencia, de vernos necesitado de su ayuda, de su liberación, de su paciencia, de sentirnos sus hijos, para empezar a creernos que sigue entre nosotros y que se nos hace presente en muchos momentos de cada día en nuestra vida.

¿Cuántas cosas que nos suceden a diario están movidas y presentadas por el SEÑOR? ¿Cuántas cosas nos son necesarias para ayudarme a ver, a creer y aceptar que JESÚS vive en mí y ha Resucitado? Las apariciones siguen sucediéndose, también en mi vida. Sólo tengo que tener la mente despierta y atenta. JESÚS se hace presente en mi vida para que meta mis dedos y mano en sus llagas y costado, y viendo, crea en ÉL.

Dame la luz necesaria para ver
tu rostro, SEÑOR. No dejes 
que me aparte de TI.

No me quites tu santo Espíritu,
devuélveme la alegría de
tu salvación. Afianzame
con espíritu generoso y
haz que mi fe
aumente. Amén.

viernes, 29 de abril de 2011

LA OBEDIENCIA ES EL PRIMER PASO (Jn 21, 1-14)


Hablamos de fe y la necesidad de pedirla, pero la fe implica creer en algo que no se ve, y ni siquiera se comprende. Fe es sinónimo de fiarse, de confiar el alguien. Sin embargo, la fe no se enciende si no se obedece, porque la prueba de tener fe es obedecer en lo que crees.

Por eso, Pedro y los demás obedecen. Después de estar toda la noche bregando sin resultados, un aparente desconocido les invita a tirar de nuevo las redes a la derecha con el propósito de encontrar pesca.

Se necesita obediencia y paciencia para, después de no encontrar nada durante toda la noche, un desconocido te indica que ahora, a la derecha, hay pesca. ¿Por qué obedecer? Posiblemente por la necesidad de creer en alguien que nos ayude a solucionar nuestra necesidad de alimentarnos. Tenemos necesidad de salvación, porque por nosotros mismos experimentamos impotencia de poder salvarnos. Como los apóstoles nos encontramos sin rumbo, cansados y sin saber donde está nuestro pan, si a la izquierda o a la derecha.

¡Es el SEÑOR!,  exclama Juan, y Pedro salta sin pensarlo. Necesita al SEÑOR para dar respuesta a todo lo que lleva dentro. Sin el SEÑOR la pesca, el lago y la vida no tiene sentido. Necesitamos al SEÑOR para responder a todos nuestros interrogantes. No nos bastamos por nosotros mismos. No sólo el alimento material nos basta. Necesitamos su Cuerpo y su Sangre para sentirnos plenamente felices, pues sólo el pescado no nos basta. El SEÑOR nos provee de todo lo necesario.

No dejes, SEÑOR, que me alimento
sea tan pobre. El pan solo no me
basta, pues si TÚ no estás en
mí y me fortaleces, nada
soy. Necesito tu
alimento. Amén.

jueves, 28 de abril de 2011

MIREN MIS MANOS Y MIS PIES; SOY YO MISMO (Lc 24, 35-48)


Debe ser grandioso e inexplicable el experimentar y contemplar la presencia de un amigo muerto delante de nosotros. Sin ir más lejos, la de Lázaro tuvo que ser algo inenarrable, pero, Lázaro, fue resucitado por JESÚS, pero, resucitarse a sí mismo ya es algo que no puede entrar en nuestras cabezas. ¿Cómo puede ser eso? ¡Es DIOS, Dueño y Señor de todo.

Y la realidad está delante de nuestras narices. ¡No es un espíritu, ni nada irreal. Soy YO, les dice el SEÑOR. Y para su comprobación les pide de comer y se deja tocar. Experimentenlo por sí mismo; vivencialo en sus propias vidas. Veanlo con sus propios ojos. Toquen y palpen, no soy un fantasma, soy YO, el SEÑOR.

Realmente, ¿cuánto daría por vivir una experiencia de esas? ¿Cuánto daría por ver al SEÑOR? Pues, está a nuestro lado; sólo falta que tú y yo nos lo creamos. ¡Vive entre nosotros, pues ÉL mismo nos lo ha dicho y los apóstoles, como leemos hoy, lo han visto y nos lo han transmitido.

¡JESÚS Vive entre nosotros! ¡Créamoslo! Aunque nuestros sentimientos nos digan otra cosa, nos hagan dudar o nos siembren dudas, ¡créamoslo!, porque, a pesar de nuestras debilidades y limitaciones humanas, con eso cuenta ÉL, el no nos deja de acompañar. Y su ESPÍRITU está con nosotros fortaleciéndonos y mostrándonos el camino.

Y, porque, en lo más profundo de nuestro ser, no hay otra cosa más que deseemos tener que "esperanza", y nuestra esperanza está en JESÚS. No la busquemos en otro lugar.

Cuando TÚ quieras, SEÑOR,
cuando TÚ decidas, yo
estaré esperándote.

Eso sí, no me dejes, que también
sé que lo harás, pero no confío
en mis fuerzas y necesito las
Tuyas, las que sé que me
levantaran en mis
propias caídas. Amén.

miércoles, 27 de abril de 2011

«¡OH INSENSATOS Y TARDOS DE CORAZÓN!» (Lc 24, 13-35)

Los discípulos de Emaús,

Leyendo este pasaje evangelico y llegado al momento de exclamar, «¡Es verdad! ¡El Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón!». Ellos, por su parte, contaron lo que había pasado en el camino y cómo le habían conocido en la fracción del pan.

Todo cambia, de experimentar al mismo y único JESÚS y de no experimentarlo. Y lo mismo ocurre ahora y hoy. Mientras no haya un encuentro con JESÚS, que resucita hoy, nada acontece en nuestra propia vida. No se trata de recordar sino de presenciar que JESÚS está en este momento resucitando. Es algo presente porque para ÉL no hay tiempo ni medida.

JESÚS vive en mí y se hace presente en mi vida como lo hizo ayer con los de Emaús. JESÚS está vivo y habla y trabaja conmigo. ¡Es el SEÑOR y todo cambia en mi vida cuando experimento ese encuentro. Posiblemente, no tenga ganas de oír muchas buenas entrevistas de obispos y de personas de gran valía, porque lo único que me interesa es experimentar ese encuentro verdadero como les ocurrió a los de Emaús.

Nada me va a cambiar si no vivo ese encuentro. Éllos, los de Emaús, habían oído lo de las mujeres, lo de Pedro y Juan, pero no estaban convencidos: 

«algunas mujeres de las nuestras nos han sobresaltado, porque fueron de madrugada al sepulcro, y, al no hallar su cuerpo, vinieron diciendo que hasta habían visto una aparición de ángeles, que decían que Él vivía. Fueron también algunos de los nuestros al sepulcro y lo hallaron tal como las mujeres habían dicho, pero a Él no le vieron».

Igual me ocurre, o nos ocurre a nosotros. Muchos ejercicios espirituales, muchos cursillos, muchas conferencias, mucho de todo, pero... me da la impresión de estar caminando siempre como los de Emaús. Sé que realmente no es así porque algo avanzamos, pero como María Magdalena me gustaría no quedarme ahí, sino encontrarlo y verlo, como les sucedió a los de Emaús. Creo que saldría corriendo como ellos, loco de entusiasmo.

Y esa debe ser nuestra inquietud, nuestra motivación de cada día, nuestra esperanza: "Buscarlo entre los vivos y ponernos a su lado, a caminar con ÉL, porque de esa forma estaremos seguro. Y ahora, hoy mismo, porque cada día resucita.

SEÑOR, ¿dónde estás? Quiero verte y
sentir tus pasos, tus palabras, tus
consejos y tu fortaleza.

SEÑOR, no dejes que me pierda en
habladurías y dudas, en poner
condicionantes y, sí ÉL 
estuviera aquí...

Haz que experimente tu encuentro
y tu presencia. Sé que TÚ quieres
que lo haga, pero no será
cuando yo quiero, sino
cuando TÚ quieras.
Mientras, yo esperaré. Amén.

martes, 26 de abril de 2011

MI FE VIVE EN EL SEÑOR (Jn 20, 11- 18)


Se puede tener fe en alguien y apostar por él. Ahora en vísperas de los partidos entre Barcelona y Madrid puedes apostar por uno u otro; puedes creer que ganará uno u otro, y defenderás a uno frente al otro. Sin embargo, esa fe no trasciende ni vive porque mañana o después el uno será mejor que el otro o a la viceversa, o habrá otro mejor.

La fe en JESÚS Resucitado es la fe en Aquél que tiene poder sobre la muerte y da la Vida, pero no hoy o mañana, sino para SIEMPRE. Es la fe en Alguien que ha vencido la muerte y el pecado y, Resucitado, nos ofrece resucitar con ÉL. Es la fe en JESÚS de Nazaret que se ha ofrecido por mí para rescatarme de la muerte y de la finitud, para darme su misma Gloria y Vida Eterna.

Y, la alegría que nunca podré encontrar en este mundo, a pesar de que mañana gane el Madrid o el Barcelona, o tenga todo lo que desee, me la da, y desde ahora, aquí en este mundo, el saberme hijo de DIOS y hermano en XTO.JESÚS, y que con ÉL, por ÉL  y en ÉL seré plenamente feliz cuando, pasado el tunel de esta vida, llegue, Resucitado en ÉL, a su presencia.

Jesús, todo es más difícil y más oscuro
cuando tú no estás junto a nosotros. 
Yo también lloro cuando 
estoy lejos de Ti. 
Ven Señor, da vida y paz a mi alma. 
Sé tú la alegría de mi corazón. 
Contigo nada me falta.
 Aumenta mi fe para 
verte y encontrarte 
en cada momento de mi vida.

Señor Jesús, dame la graciade llevar tu mensaje
a todas partes sin miedo. Enciende mi 
amor para que esté dispuesto a
corresponder a las 
exigencias de mi fe. Amén.

lunes, 25 de abril de 2011

LA MUERTE NO TIENE LA ÚLTIMA PALABRA (Mt 28, 8-15)

En aquel tiempo, las mujeres...

La alegría lo invade todo hasta tal punto que se olvidan de todo y corren apresurosas a comunicar tan grandiosa noticia a los demás. Es algo incontenible y que supera toda previsión: "JESÚS ha Resucitado", y se les ha aparecido para infundirles paz y sosiego. Les da una cita para que allí se reunan: "Galilea es el marco donde se verá con los doce".

Mientras, los otros, los interesados en que esto no sucediera porque les amenazaba sus privilegios y acomodación, fueron informados de tal acontecimiento. Reunidos en consejo acordarón seguir hacia delante y no reconocer lo que irremediablemente no se podía negar. Sobornaron a los guardia y negarón la verdad, y se corrió esa versión entre los judíos, hasta el día de hoy.

JESÚS convoca y da ánimo. JESÚS invita a estar juntos, a permanecer en comunidad y desde ella proclamar y proponer una vivencia comunitaria del amor. Porque para amar se hace necesario estar en medio de otros, servir a otros, entregarse a otros, soportar a otros, ayudar a caminar a otros y con otros, apacentar a otros, obedecer a otros y... hacernos semejante a nuestro PADRE DIOS, Uno y Trino, y amar como ÉL ama.

Sin el grupo nada somos, porque DIOS es Comunidad, Trinidad, y desde ella es de donde podemos proponer su Mensaje. Si no hay comunidad ni grupo no podemos proclamar ni vivir su Mensaje de amor. Por eso, nada más Resucitado les convoca y les reúne.

Dame la sabiduría, ESPÍRITU SANTO, de
descubrir el sentido comunitario, 
porque tu, mi SEÑOR, me 
has heco para vivir
en comunidad. Amén.

domingo, 24 de abril de 2011

JESÚS VIVE Y ESTÁ ENTRE NOSOTROS


JESÚS vive, pero no vive lejos ni ajeno a nosotros, sino que vive entre nosotros y pendientes de nosotros. Esa es la gran noticia. No ha Resucitado y, si te vi no me acuerdo, sino que ha Resucitado para ayudarnos a que nosotros también resucitemos. Esa es nuestra esperanza y el fundamento de nuestra fe: JESÚS ha Resucitado para ""SALVARNOS".

No son habladurías ni rumores: "Se dice, se oye, al parecer, alguien dijo...etc". Es la certeza de una mujer, María Magdalena, que a pesar de su poca credibilidad, en aquellos tiempo la palabra de una mujer no tenía credibilidad, asegura y testifica que JESÚS ha Resucitado. Una vez más, nuestro PADRE DIOS escoge lo más débil, lo más despreciado, lo más sometido, para glorificar su Poder y su Gloria: "Es una mujer, lo último de la sociedad judía", la elegida para proclamar la Resurrección de su HIJO, el Predilecto.

Luego, Pedro y Juan corroboran lo que María Magdalena les había comunicado llena de alegría y asombro. El Sepulcro estaba vacío. JESÚS no estaba allí ni tampoco restos de su Glorioso Cuerpo. ¡Ha Resucitado con su Naturaleza Humana y Divina! ¡JESÚS Vive! Y así resucitaremos nosotros también, con nuestros mismos cuerpos, pero de forma gloriosa y perfecta. Seremos eternamente jóvenes. ¡Alabado y glorificado sea el SEÑOR!.

Ahora entendemos sus palabras: "Tenemos que morir para Resucitar". Morir a nuestras propias vanidades, a nuestros propios gustos, a nuestras propias apetencias y egoísmos", sólo así alcanzaremos la vivencia del verdadero amor y, amando seremos amados para Resucitar con CRISTO JESÚS en la propia cruz de nuestra vida.

No importa nada de lo demás, o al menos no ocupa los primeros lugares en nuestra vida. Sentimos la necesidad de darnos, de ofrecernos como víctima propiciatoria. Es nuestra mayor alegría amar hasta el extremo, porque esa es nuestra Gloria y Resurrección. Todo está claro. La Resurrección de JESÚS da sentido a toda nuestra vida. Por eso, queridos blogueros y hermanos en XTO.JESÚS, esto de los blogs tiene sentido, porque a través de ellos nos comunicamos, nos apoyamos, nos alentamos, nos reforzamos, nos formamos, nos conocemos, nos despertamos, nos avisamos, nos, en una palabra, amamos en el SEÑOR JESÚS.

¡Nunca nos cansemos, nunca nos desesperemos, nunca nos dejemos abatir por la pereza, el desaliento, la oscuridad, el sin sentido! ¡Estemos siempre juntos, fortaleciendo nuestra fe, que al compartirla le damos firmeza y fortaleza! JESÚS está entre nosotros, vive, es SEÑOR de la vida y no de la muerte. Y en el ESPÍRITU SANTO nos asiste, nos guía, nos transforma, nos da aliento, sabiduría, fortaleza y paz. ¿Es qué no lo sentimos? ¿Cómo, si no, nos mantenemos? ¿Cómo estamos en este camino? ¿Cómo hemos llegado muchos hasta aquí?

SEÑOR, DIOS mío, gracias por la vida,
por la vida para SIEMPRE, que 
TÚ me has dado y que hoy
celebramos en tu Gloriosa
Resurrección. Amén.

sábado, 23 de abril de 2011

SILENCIO, ESPERAMOS EN SILENCIO.


Permanecemos callados, en silencio, no hay palabras, solo esperanza y desconcierto. Estamos abatidos, mudos de confusión y desesperanzas. ¿Qué ha pasado? ¿Cómo pueden suceder estas cosas? ¿Por qué, por qué, por qué...? No hay respuesta.

En el silencio de este día donde no hay
vida sino muerte. En el silencio de 
este día donde la desesperanza
nos abate y nos dispersa, DIOS
mío, yo quiero verte y 
pensar que todo 
ha sido un
sueño de muerte. Amén.

viernes, 22 de abril de 2011

CUANDO EL SILENCIO ES LA RESPUESTA (Jn 18,1—19,42)


Son momentos de desconcierto, de desesperanza, JESÚS ha muerto en la Cruz, ha sido crucificado como un malhechor y un farsante. Y ante todo esto, ÉL, dueño y SEÑOR de todo lo creado, guarda silencio. Es fiel a la Voluntad de su PADRE, que lo ha entregado para que con su obediencia y muerte pague por el rescate y redención de todos los hombres.

Los discípulos están asustados, dispersos, desorientados. ¡Y cualquiera no! No es para menos, estaban esperanzados, habían imaginado muchas cosas ante los prodigios y autoridad de JESÚS. Esperaban una victoria y liberación inmediata, más de este mundo que del otro mundo, del que nada entendían. No había respuesta ni reacción. Ante todo esto callaban y se escondían.

Muchos habían emprendido el camino de regreso, de vuelta a la vida de antes, pues esta muerte había puesto un antes y un después, y, al parecer, ese después había terminado. Todo volvía a su sitio y el regreso a la resignación estaba llamándolos. Todos los caminos descubrían la ruta de Emaús, la huida sin esperanza.

Es día de silencio, de espera sin esperanza, de no saber que hacer, de mirar sin encontrar, de preguntas sin respuestas... Experimento el desasosiego y desconcierto de aquella muerte. No se puede experimentar más frustración. Toda la esperanza puesta en JESÚS, y lo han crucificado entre risas y burlas delante de nuestras propias narices. ¿Qué podemos pensar? 

Creo que es lo mismo que puede pasar ahora para aquellos que no creen en su Resurrección. Si todo ha acabado con la muerte, ¿qué esperar?; ¿qué nos queda? Nada tiene sentido, y esta vida nuestra es una lucha sin cuartel por vivir unos cuantos años sin sentido y constantemente en la cuerda floja. Continúan en silencio y sin respuesta.

DIOS mío, ¿dónde moras, dónde estás?
¿A dónde has ido? Porque no puedo
imaginar un mundo si TI.

Sin tu presencia nada tiene sentido. Sin
tu presencia esta vida es un valle
de lágrimas sin esperanza. Necesito
tu Cruz, pero una Cruz Viva, que
continúe a mi lado, que me 
 sostenga y me de la 
esperanza de vivir
yo también en ÉLLA. Amén.

jueves, 21 de abril de 2011

FIESTA DE PASCUA (Jn 13, 1-15)

El servicio ...

Es el momento del resumen, del testimonio del amor por el cual iba a morir: "Servir amando", y para ello se ciñe a la cintura una toalla y, echada agua en la jofaina, se pone a lavarles los pies. No hay mayor testimonio de amor que simbolice la actitud humilde de estar entregado al servicio del otro. Y el extremo, el culmen se concreta en estar disponible a morir, y una muerte de Cruz, por mantener el amor a los hombres.

Es la Cena de la despedida, de la propuesta mayor que se puede hacer: "Morir por servir". Y esa propuesta es la que tenemos que asumir y experimentar todos aquellos que queremos seguirle. No valen medias tintas, no valen justificaciones de ningún tipo. Hay que morir a nuestro egoísmo, nuestro orgullo, soberbia y humanidad pecadora. Y en JESÚS quedamos limpio, desde la cabeza a los pies. Este es el simbolismo del lavatorio: En ÉL quedamos limpio, con ÉL podemos limpiarnos y por ÉL seremos eternamente salvados.

La cena Pascual es el comienzo de nuestra esperanza, pues su desenlace, a pesar de desembocar en muerte de Cruz, es Resurrección. Y ese es nuestro gran privilegio, porque ellos, los Apóstoles, no sabían el desenlace de los acontecimientos. Desde ahí entendemos su huida y miedos, pero nosotros, ahora, 2011 años después, sabemos el resultado del camino Pascual. ¡Estamos salvados eternamente!

Gracias, SEÑOR, por darme a conocer 
tu rescate y redención. Gracias por
 tus méritos de salvación y por tu 
ESPÍRITU que nos acompaña y
nos guía por el servicio del
amor. Amén.

miércoles, 20 de abril de 2011

EN EL CAMINO DE LA PASCUA (MEDITACIÓN)

EN EL CAMINO DE EMAÚS

Amar hasta en los peores momentos de nuestra vida es la donación más grande que una persona puede hacer. Amar cuando experimentas, con dolor y sufrimiento, que tu vida se está apagando es entregar hasta la última gota de tu sangre. Y eso con solo nuestras fuerzas no podemos hacerlo. Por eso, nuestro PADRE, consciente de nuestras debilidades envío a su HIJO JESÚS para que nos acompañara y nos fortaleciera con su testimonio y ejemplo.

El huerto de Getsemaní abre toda una lección de lucha y combate contra el mal. Muestra la clave donde está nuestra fortaleza y nuestra victoria: "Hacer la Voluntad del PADRE y permanecer en su presencia con la oración y en estrecha intimidad con ÉL. Es lo que hace JESÚS en el huerto. No se separa de su presencia y del constante diálogo con ÉL. La lucha se centra en la obediencia absoluta al PADRE y en hacer su Voluntad. Para ello, solicita la fuerza de su Gracia, porque la Naturaleza Humana necesita de la Divina para vencer.

La caridad es ser capaz de servir hasta que no haya nada más que uno pueda hacer y dar. La caridad es servir hasta lo último. "No hay amor más grande que aquél que da la vida por quien ama". CRISTO, constantemente, va a unir su caridad con su muerte, y en el huerto de Getsemaní nos descubre sus intenciones y su voluntad: "Hacer la Voluntad del PADRE". Y tanto es así, que la Cruz va a ser la mayor expresión de su caridad.

El amor de CRISTO es un amor totalmente desinteresado, no es un amor que se busque a sí mismo. El amor de CRISTO no busca la propia felicidad, ¿la buscamos nosotros?, sino la felicidad de aquellos que ama. El amor de CRISTO va a buscar en todo momento compartir, ¿compartimos nosotros?, y por eso JESUCRISTO les dice a sus discípulos, "y también a nosotros": "Como YO les he amado, así también amense ustedes".

El amor de CRISTO no es un amor que arrasa; es un amor que reconstruye, cuando el alma se deja reconstruir, para eso nos hizo libre y por eso cuenta contigo y conmigo. Depende, pues de nosotros la respuesta. Es un amor que hace que aquél que lo ha negado pueda amarlo a ÉL, como CRISTO lo ama. ¿Cómo nos ha amado CRISTO? Hasta dar su vida por nosotros. ¿Cómo tenemos que amara nosotros a CRISTO? Hasta dar nuestra vida por ÉL.

"El Paráclito, el ESPÍRITU SANTO, que el PADRE enviará en mi nombre, les enseñará todo y les recordará todo cuanto les he dicho". La presencia amorosa de DIOS en nosotros es la garantía de la luminosidad interior. No puedes guiar tu vida si estás cegado por el egoísmo. No puede guiar tu vida si en tu interior no existe luminosidad y la disposición de vivir en la obediencia. No puedes guiar tu vida si en tu interior no existe la verdadera presencia de DIOS. La caridad, como obediencia que se hace presencia, es la clave que JESÚS mismo nos deja.

Y así ha sido desde siempre. En el Camino de Emaús, JESÚS, les abrió la mente a aquellos dos discípulos que iban derrotados, confusos y cegados por la realidad que se presenta ante nuestros ojos, pero no ante su presencia. JESÚS se hace Luz en sus mentes y les abre sus entendimientos para que puedan ver. Todo lo sucedido estaba escrito y profetizado por los profetas. Toda la verdad revelada es una, pues se resume en CRISTO, ese del que ustedes dicen haber muerto. ¡Ha Resucitado, como estaba escrito", y se les presenta escondido en la apariencia de un caminante despitado y ajeno a los acontecimientos.

Más, cuando la Luz se hace presente, deslumbra, emociona, da esperanza, se hace vida y reboza de alegría. Alegría que no se puede contener y corren apresurados a dar la Buena Noticia: "CRISTO vive, ha Resucitado".

TOTALMENTE SOLO, TODOS LE HEMOS FALLADO (Mt 26, 14-25)


Uno de nuestros posibles errores es pensar que a JESÚS le fallaron sus amigos más cercanos, sobre todo Judas que lo traicionó. Con mucha facilidad, empezando por mí, todos nos excluimos, y continuamos excluyéndonos. Hacemos algo así como hizo Adán: "La mujer que me diste por..." Señalamos a los otros como culpables. Pero... ¿No soy yo también culpable?

JESÚS se siente morir de pena, la angustia crece por momentos. Está solo, la hora de la traición anda cerca. Solo en la noche, entre los hombres, solo ante DIOS su PADRE, todos le abandonan. No solo Judas es culpable. 

Se avecina noche triste, noche del alma, noche oscura donde las haya. Le han fallado. A pesar de todo, entrega su vida en rescate por muchos. ¡Realmente, eso es amor y lo demás es un cuento! Frase que solemos decir cuando nos faltan las palabras que justifiquen el testimonio de un gran amor. Un amor hasta el extremo de darlo todo incluso por los que lo han abandonado.

Porque esa es la meta de nuestro camino: "Darlo todo como JESÚS por los demás",  y si no estamos dispuesto a eso, convencete que no estás con ÉL ni en ÉL ni actúas por ÉL. No hay conversión si no se ama, y si no se ama no hay posibilidad de perdonar, y menos de obedecer en el ESPÍRITU SANTO. Por eso, no avanzo, no avanzas, no avanzamos...

En la Cruz de esta Pascua está significado todo lo que JESÚS nos quiso decir y nos dice ahora mismo: "Abre tus brazos y ama, sobre todo a aquellos que te dejan solo, que te niegan, que te odian y que, quizás, quieran matarte. Y desde ahí, comparto mi actitud de amar sin condiciones, y surge en mi interior el deseo de perdonar, a muchas personas que estando cerca me dan la gran posibilidad de poder crucificarme con JESÚS. Seguro que también con ÉL Resucitaré.
Despierta en nosotros, SEÑOR, la hermosa actitud
de disponernos a amar como TÚ nos enseñaste 
y nos enseñas desde la Cruz.

Que sea para nosotros el camino que nos acompañe
a, momento a momento, darnos y entregarnos
por amor a los demás, pero un amor como
el tuyo, sin condiciones y a pesar de
que nos dejen solo. Amén.

martes, 19 de abril de 2011

TRAS LA OSCURIDAD VIENE LA NOCHE (Jn 13,21-33.36-38)

Les aseguro que uno de ustedes me entregará”.

Cuando uno se llena de soberbia se hace de noche dentro de su corazón. Toda su mente se nubla y ya la oscuridad guían sus pasos. Tras pecar todo es lejanía y distancia de la Luz. Domina la oscuridad y todo está en estricta referencia a ella. Nada se mantiene en la verdad, porque la luz está eclipsada por la oscuridad de la mentira. Puedes ser luz, pero también mentira, porque quien te ha creado te ha hecho libre para que seas tú quien elijas.

Afortunadamente, el pecado no es la última palabra. Ésta es la misericordia de Dios. Pero ella supone un “cambio” por nuestra parte. Una inversión de la situación que consiste en despegarse de las criaturas para vincularse a Dios y reencontrar así la auténtica libertad. 

Sin embargo, no esperemos a estar asqueados de las falsas libertades que hemos tomado, para cambiar a Dios. Según denunció el padre jesuita Bourdaloue, «querríamos convertirnos cuando estuviésemos cansados del mundo o, mejor dicho, cuando el mundo se hubiera cansado de nosotros». Seamos más listos. Decidámonos ahora. 
La Semana Santa es la ocasión propicia. En la Cruz, Cristo tiende sus brazos a todos. Nadie está excluido. Todo ladrón arrepentido tiene su lugar en el paraíso. Eso sí, a condición de cambiar de vida y de reparar, como el del Evangelio: «Nosotros, en verdad, recibimos lo debido por lo que hemos hecho; pero éste no hizo mal alguno» (Lc 23,41).

Necesito luz y fuerza, SEÑOR, para
encontrar el camino que me
lleva a TI.

Yo quiero cambiar el rumbo de
mi vida, y seguirte. Porque
sólo TÚ eres la Luz que
puedes alumbrar el
verdadero camino. Amén.

lunes, 18 de abril de 2011

EN CASA DE LÁZARO (Jn 12,1-11)


JESÚS, invitado por Lázaro y sus hermanas, fue agasajado con una cena en Betania, donde vivía Lázaro con sus hermanas Marta y María. Esta visita provocó mucha curiosidad de la gente que acudían para ver a JESÚS y al resucitado Lázaro. En un primer momento, la gente se acercan movidos por su curiosidad y por su interés. No hay otros motivos que despierten su acercamiento. 

Lo mismo ocurre hoy en pleno siglo XXI, nos movemos por rentabilidad e interés. Nada por gratuidad. Todo acercamiento está movido por un interés en conseguir algún rédito o beneficio. Cuando eso no se produce se acaba todo. Nos acercamos para que JESÚS nos de algo a cambio: la vida, en caso de Lázaro, la sanación de nuestra enfermedad, el trabajo en nuestra familia...etc. No buscamos otra cosa.

Y hasta cierto punto es normal. Somos seres humanos necesitados de muchas necesidades, valga la redundancia, materiales y también espirituales, pero priorizamos las materiales porque prima en nosotros una fuerte atracción humana, material. Judas pensó mal y pronto al juzgar el acto de María y su lavatorio perfumado de los pies y cabellos de JESÚS. Todo está condicionado por un interés.

Y de ese interés se valdrá JESÚS para llamarnos la atención y hacernos pensar que, primero, está el Reino de DIOS y luego, por mucho que nosotros no lo comprendamos, está todo lo demás. Y así ocurre. Cuando en nuestra trayectoria mundana suceden cosas que nos impiden seguir caminando a nuestro ritmo, nos paramos y no nos queda otra alternativa que reflexionar y mirar a lo alto.

Es entonces cuando surgen las preguntas que nos interpela y nos hacen meditar: ¿A dónde voy? ¿Qué persigo y busco? ¿Cuál va a ser mi meta y destino? Porque tratando de responderlas encontraremos la señales por dónde, cómo y a dónde debo dirigirme. No se trata de quejarme de lo que haga el otro, ni de tampoco juzgarlo, sino de lo que estoy dispuesto a hacer yo y por qué lo hago. Porque si mi vida no descansa en los píes de JESÚS y se apoya en ÉL, nada de lo que haga va a tener provecho.

DAME, SEÑOR, la Gracia de saber
agradecerte todo lo que me has
dado, y llenarte de oloroso
perfume de mi agradecimiento. Amén.

domingo, 17 de abril de 2011

PARA TODOS LOS CATÓLICOS DEL MUNDO



Buenas noches queridos hermanos en Cristo, les mandamos este hermoso mail que nos llegó sobre el Santo Rosario; aprovechemoslo y difundamoslo entre nuestros amigos y conocidos:


 

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Cuando llevas un Rosario, al diablo le duele la cabeza.
Cuando lo usas, colapsa....
cuando ve que lo rezas, se desmaya.
Recemos el Rosario siempre, y lo mantendremos desmayado.
Quizá algún día, le dará un infarto y no podrá trabajar.
Sabrás, también, que cuando reenvíes este mensaje,
satanás tratara de impedírtelo?

Compartelo de todas maneras y ayuda a apresurar
el triunfo de  la SANTÍSIMA VIRGEN MARIA!
También es muy bueno para todas las personas que atraviesan un problema de depresión y stress, muy común en nuestra época, por eso les aconsejamos que hagan el tratamiento de rezar todos los días el Santo Rosario (Rosario terapia)

Envía éste a tus amigos y a los no tan amigos, también
y ve cómo trabaja el Espíritu Santo!
Hay mucho que ganar, y nada que perder.

Imagina lo poderoso que sucede, si cada católico
en el mundo rezara un Rosario el mismo dia!

Tenemos un ejemplo: En Octubre de 1573
cuando Europa fue salvada de la invasion
de la poderosa flota Turca, por el rezo del Rosario
de todos los cristianos!
Así, el Viernes Santo, recemos todos el Rosario
por la paz del mundo y el regreso de los valores
morales en nuestras comunidades.

De ser posible reza el Rosario
entre medio dia y las 3:00 P.M.
Tambien, por favor, envia este e-mail a todos
tus contactos en tu lista,
y pídeles que a su vez, también lo hagan.

Unámonos cada uno en oración con la mas poderosa
forma de orar que existe, por estas intenciones,
en uno de los dias mas Santos de nuestra Iglesia.

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SU REINO NO ES DE ESTE MUNDO (Mt 26,14—27,66)

Domingo de Ramos

Con los criterios de este mundo nuestro no podemos entender a JESÚS. Porque lo de aquí abajo es más de, en el mejor de los casos, "ojo por ojo y diente por diente" que poner la mejilla para que te den otro golpe. Aquí no se regala nada y a  todo asiento en el debe le corresponde otro en el haber. Todo está equilibrado.

¿Cómo entonces entender a JESÚS qué habla de perdón, de amor? Aquí abajo sólo se puede amar a aquellos que te aman a ti, pero eso de amar a diestra y siniestra no se puede entender. Por lo tanto, JESÚS tiene un futuro oscuro y pocas posibilidades de que le puedan entender. Porque para entenderle se necesita una cosa: "Ponerse en el lugar del otro", tomar su puesto y verlos desde el otro. Es entonces cuando nuestros ojos se abren y empiezan a comprender.

Y eso es lo que JESÚS nos propone, y, ÉL, el primero, lo cumple y lo hace hasta entregarse a una muerte de Cruz por todos nosotros. Lo increíble lo hace creíble; lo imposible lo hace posible. Se puede vencer a ese hombre viejo que tenemos anclado dentro de nosotros mismos y desenterrar ese hombre Nuevo, al que todos aspiramos, porque ese hombre Nuevo está llamado a vivir en un mundo donde sí Reina JESÚS: "Un mundo de justicia, amor y paz".

Yo quiero,SEÑOR, seguirte y dejar ese
hombre viejo que vive en el "ojo
por ojo y diente por diente", 
para renacer al hombre
Nuevo que, por
encima de
todo, ama. Amén.

sábado, 16 de abril de 2011

HABÍAN DECIDIDO DARLE MUERTE (Jn 11, 45-46)

Decididos a matarlo porque...

Estaba decidido, no podían aceptar que ese JESÚS se proclamara HIJO de DIOS. Esperaban, eso sí, un Mesías, pero un Mesías poderoso, triunfador y vencedor de los pueblos opresores. Y que les tuviera en cuenta a ellos. Eran los que mandaban y, por supuesto, querían como Juan y Santiago los puestos principales.

Pero este JESÚS que se había presentado autoproclamándose HIJO de DIOS no era el que todos teníamos en mente. Un pobre hombre, sin influencias, sin poder económico, sólo mediático por sus prodigios y habladurías. No podían ocultar que tenía algo. Un mirada prodigiosa, de ternura, de autoridad, de sabiduría... Una Palabra veraz, sincera, amorosa... y una misericordia no acostumbrada a ver en nadie. Dispuesto a servirte y darte todo su amor.

Indudablemente, era Alguien diferente y desconcertante, pero no el esperado por nosotros, ¡los jefazos del pueblo! Por lo tanto, este Hombre pone en riesgo nuestro futuro, nuestra situación cómoda y estable de poder y, vamos a decir también, nuestro pueblo. Y digo vamos a decir también porque el pueblo es lo que menos les interesa. Antes están sus privilegios, sus intereses...etc. Y así continua hoy siglo XXI.

No ha lugar a escuchar, a reflexionar, a esperar y, por supuesto, a replantease el cambio al hombre nuevo proclamado por JESÚS. Lo mejor, lo inmediato y lo que está delante de nosotros es "quitarlo del medio": "Matarlo". Y siguiendo este ejemplo continuamos haciendo lo mismo hoy 16 de abril de 2011: "Seguimos matando todo aquello que nos estorba", incluso aunque se trate de personas inocentes nacidas en el seno de sus madres.
 
Ilumina, SEÑOR, mi mente y dame la fortaleza,
la sabiduría y la paz de apartar de mi todas
las ataduras que me impiden ser libre:
mis apegos, mis ambiciones, mi 
prestigio, mi respeto humano,
mi pereza, mis miedos, mi
situación de privilegio,
mi poder, mis 
riquezas...etc.

Hazme,entonces, libre para, librado de
todas mis cadenas, poder servirte en
entrega, servicio, disponibilidad,
fidelidad, generosidad, humildad,
obediencia, confianza y total
entrega a poner y dejar
mi voluntad en tus
Manos. Amén.

viernes, 15 de abril de 2011

LA VERDAD SE NOS ESCONDE CUANDO LA MIRAMOS CON OJOS DE SOBERBIA (Jn 10, 31-42)

Intentaron detenerlo, pero se les

JESÚS habla en parábolas para hacerse entender, pero así y todo muchos no entendían porque sus oídos y ojos se cerraban a la verdad. No hay cosa peor que querer entender lo que a uno le interesa querer entender y oír. Y eso ocurre mucho en nuestra vida.

Un ejemplo lo aclara mejor. Ocurre mucho, yo al menos lo observo, que cuando estamos viendo un partido de fútbol, todas las faltas que pitan contra el equipo de nuestra simpatía son errores del arbitro, y, al contrario, todas las que son contra el equipo contrario nos parecen correctas. Nos cuesta mucho entender y verlas tal como son, y que, exceptuando las posibles equivocaciones, no aceptamos la verdad aunque la tengamos delante.

De la misma forma, toda aquella gente no podía admitir que JESÚS, un simple hombre galileo fuese el HIJO de DIOS. El admitirlo les suponía rebajar su estima y suficiencia a un pobre galileo sin nombre. Y encima, reconocerlo como HIJO de DIOS era ya el colmo. Por lo tanto, sin más razonamiento trataban de apedrearlo.

Sabían lo que decía, pues lo condenaban porque se hacía pasar por HIJO de DIOS. Por lo tanto le entendían, pero no aceptaron sus palabras. Les suponía mucho rebajarse y salir de sus apetencias y apegos. Igual nos puede estar pasando a nosotros ahora, en estos momentos. No estamos, quizás, mas cerca de ÉL por cumplir, por participar en la liturgia y por afirmarlo. Lo estaremos en la medida que amemos y sirvamos, porque eso fue lo que ÉL hizo, y para lo que vino. Esas fueron sus obras, las que vieron pero no hicieron.

Abre mis ojos, SEÑOR, y dame la 
valentía de poner todas mis 
fuerzas y voluntad a tu
servicio.

Que mis palabras no sean huecas,
sin señales, sin rastro. Todo lo
contrario, que estén llenas
de señales de amor y 
de buenas obras. Amén.

jueves, 14 de abril de 2011

ANTES DE QUE ABRAHAM EXISTIERA, YO SOY (Jn 8, 51-59)


Ese es nuestro regocijo y nuestra fe: "JESÚS ha existido desde el principio, siempre, y en ÉL existiremos nosotros siempre también. La muerte, el azote invencible que nos atemoriza, ha sido vencida. Y el hecho de que eso es Verdad lo testifica su Resurrección. Todo se ha cumplido en ÉL, hasta su Resurrección.

Y quien no lo crea se queda sin esperanza, sujeto a una vida de muerte y caduca. Porque todos esperamos y queremos resucitar, o dicho en otros términos, "no morir" sino vivir en la otra vida eternamente feliz. Porque vamos a resucitar, eso seguro, pero no lo es estar a la derecha o a la izquierda. Eso depende de nuestros actos, ahora, aquí en este mundo en el que estamos de paso.

Toda la confianza del HIJO está puesta en su PADRE. Es el PADRE quien lo Glorifica y quien le da su Gloria. Esta sumamente unido a su PADRE y nos enseña la necesidad que tenemos de nuestro PADRE Bueno del Cielo para sentirnos seguro por el acontecer de nuestra vida.Todo lo que buscamos nos lo da nuestro PADRE Bueno del Cielo.

El cristianismo es más que un conjunto de reglas morales elevadas, como pueden ser el amor perfecto, o, incluso, el perdón. El cristianismo es la fe en una persona. Jesús es Dios y hombre verdadero. «Perfecto Dios y perfecto Hombre», dice el Símbolo Atanasiano. San Hilario de Poitiers escribe en una bella oración: «Otórganos, pues, un modo de expresión adecuado y digno, ilumina nuestra inteligencia, haz también que nuestras palabras sean expresión de nuestra fe, es decir, que nosotros, que por los profetas y los Apóstoles te conocemos a ti, Dios Padre y al único Señor Jesucristo, podamos también celebrarte a ti como Dios, en quien no hay unicidad de persona, y confesar a tu Hijo, en todo igual a ti».

Señor Jesús, amigo mío, gracias por todos los dones que me has dado, 
sabes que soy tuyo y en ti solo quiero estar, 
no permitas que me separe de tu amor, 
sabes que soy débil pero yo confío 
en tu misericordia, dame tu amor 
que eso me basta, pues 
contigo todo lo puedo
y con tu amor soy feliz. Amén.

miércoles, 13 de abril de 2011

EN LA VERDAD ENCUENTRO LA LIBERTAD (Jn 8, 31-42)


Sabemos, por experiencia propia, que cuando vivimos en la verdad vamos con la cabeza muy alta. Experimentamos la sensación de no tener nada que guardar ni esconder y sentimos que no tenemos miedo a nada. Nos percibimos gozosos y en paz.

Y eso es sentirnos libres. La verdad nos libera de nuestras ataduras esclavizantes que nos atemorizan, que nos someten, que nos infunden inseguridad, dudas, respeto humano, miedos y todo aquello que nos ata. Cuando estamos en la verdad hablamos sin miedos y seguros de que no tenemos nada que temer ni esconder.

Pero, ¿dónde está la verdad? Porque mi verdad y tú verdad no son "la Verdad". Nuestras verdades son limitadas, incompletas, no responden a todas nuestras preguntas... La única Verdad está en la Palabra de DIOS.

El Señor nos asegura que, si perseveramos en su palabra, conoceremos la verdad, y la verdad nos hará libres (cf. Jn 8,32). Decir la verdad no siempre es fácil. ¿Cuántas veces se nos escapan pequeñas mentiras, disimulamos, nos “hacemos los sordos”? A Dios no le podemos engañar. Él nos ve, nos contempla, nos ama y nos sigue en el día a día. El octavo mandamiento nos enseña que no podemos hacer falsos testimonios, ni decir mentiras, por pequeñas que sean, o aunque puedan parecernos insignificantes. Tampoco caben las mentiras “piadosas”. «Sea, pues, vuestra palabra: ‘Sí, sí’, ‘No, no’» (Mt 5,37), nos dice Jesucristo en otro momento. La libertad, esta tendencia al bien, está muy relacionada con la verdad. A veces, no somos suficientemente libres porque en nuestra vida hay como un doble fondo, no somos claros. Hemos de ser contundentes. El pecado de la mentira nos esclaviza.

Llename, SEÑOR, de tu Verdad, pues es
la única que nos libera y nos hace
plenamente libre.

Vivir en tu Verdad, es vivir en plena
libertad y proclamar lo que hace
plenamente feliz al hombre
sin tapujo ni miedos. Amén.

martes, 12 de abril de 2011

¿PARA QUÉ SEGUIR HABLANDO? (Jn 8, 21-30)

Cuando levantéis en alto al Hijo del

Muchas veces, la mejor opción, de momento, es seguir el camino, dejar de hablar, porque los oídos están cerrados a la verdad y la escucha es estéril e inútil. Posiblemente hemos vivido muchas experiencias de ese tipo. Concretamente, ayer, experimenté algo así en un grupo donde compartimos la fe y el trabajo. Después de un tiempo mejor se quiere volver a lo que se sabe que no funciona ni es posible, al menos, en estos momentos.

Creo que las razones están escondidas en la misma persona. Quizás ni ella misma lo sabe, pero no tiene sentido su propuesta. Posiblemente haya una búsqueda del propio ego que justifica su reacción, el autoengaño, y eso ciega y no deja ver la verdad. Es lo que pienso que puede pasar, sin que ello me interpele personalmente en lo que a mí atañe y tengo que revisar. Pues no estoy libre de pecado como ayer nos señalaba la Palabra de DIOS.

Sólo la amistad de quien está familiarizado con la Cruz puede proporcionarnos la connaturalidad para adentrarnos en el Corazón del Redentor. Pretender un Evangelio sin Cruz, despojado del sentido cristiano de la mortificación, o contagiado del ambiente pagano y naturalista que nos impide entender el valor redentor del sufrimiento, nos colocaría en la terrible posibilidad de escuchar de los labios de Cristo: «Después de todo, ¿para qué seguir hablándoos?».

Y es ese el sentido al que quiero agarrarme, porque sé que sólo en JESÚS y agarrado a ÉL puedo superar todos estos tsunami en el terremoto de mi pobre corazón. Necesito vestirme de humildad y ese vestido sólo lo tiene JESÚS y su Madre María, por la Gracia del ESPÍRITU SANTO.

Madre querida e intercesora milagrosa
del agua en vino. Haz que por tu
intercesión, por la fuerza del
ESPÍRITU SANTO, mi pobre
corazón se aplacado y
llenado de paz y amor. Amén.

lunes, 11 de abril de 2011

TAMPOCO YO TE CONDENO ( Jn 8, 1-11)

EN ADELANTE NO PEQUES MÁS

Es fácil levantar el dedo y señalar al culpable. Todos lo hemos hecho alguna vez, sobre todo cuando nos afecta o nos toca algo cerca, pero se hace algo más difícil cuando es algo propio que nos señala a nosotros mismos. Entonces, excluyendo nuestra hipocresía, aceptamos que también nosotros somos culpables muchas veces en nuestra vida.

Se dice que hoy día se ha perdido el sentido del pecado. Muchos no saben lo que está bien o mal, ni por qué. Es lo mismo que decir —en forma positiva— que se ha perdido el sentido del Amor a Dios: del Amor que Dios nos tiene, y —por nuestra parte— la correspondencia que este Amor pide. Quien ama no ofende. Quien se sabe amado y perdonado, vuelve amor por Amor: «Preguntaron al Amigo cuál era la fuente del amor. Respondió que aquella donde el Amado nos ha lavado nuestras culpas» (Ramón Llull).

Ese toma de conciencia de saberme perdonado a pesar de mis horribles pecados y rechazos a mi PADRE DIOS, me ayuda a pensármelo tres veces antes de excluir a alguien de mi perdón. Por qué no aguanto ser perdonado yo, y no perdonar yo a otros. Desde ese esfuerzo y actitud me es más llevadero, no digo fácil, intentar perdonar a todos aquellos que me han y hacen daño.

Y es gratificante y gozoso una vez pasada la tormenta; una vez derramada la cruz y cargada a tus espaldas con libertad y por JESÚS. Aparece el misterio y milagro del ciento por uno. De repente, empiezas a sentirte bien, mejor y gozoso. Tus labios se abren en suave sonrisa y tu corazón se ensancha en relajado gozo de serenidad y paz. Es la felicidad que te inunda y te llena plenamente. Es nuestro PADRE DIOS.

SEÑOR, que seamos capaces de entender
que nuestra cruz, como la tuya, pasa 
por un vida de cruz apoyada en
el amor a nuestros enemigos.
 
Una vida injertada en tu HIJO JESÚS que
nos sostiene y nos fortalece para 
perdonar como tu, mi SEÑOR,
nos perdona. Amén.

domingo, 10 de abril de 2011

YA ESTAMOS SALVADOS. LA VIDA NUNCA MUERE (jN 11, 1-45)

JESÚS NO VINO A SALVARNOS, SINO A DECIRNOS QUE ESTAMOS SALVADOS

No voy a misa, ni rezo ni me confieso, ni me esfuerzo en amar para conseguir la salvación eterna, sino que todo eso lo necestio para mantener y no perder mi "SALVACIÓN, porque ya estoy y estamos salvados por la Muerte y Resurrección de JESÚS. Sólo me basta no perderlo y agarrarme a ÉL con todas mis fuerzas, y para eso, la Santa Iglesia, su obra, continuadora de su Misión salvífica, me ofrece los Sacramentos: "Fuentes de salvación" realizada ya por nuestro SEÑOR JESUCRISTO.

Y eso es lo que proclama hoy la Palabra de DIOS: "La resurrección de Lázaro", figura de lo que mas tarde va a ser nuestra Resurrección por los méritos de nuestro SEÑOR JESÚS: "Su Muerte y Resurrección".

JESÚS es nuestro Camino, nuestra Verdad y nuestra Vida. Todo comenzaba en un desierto, donde reconocíamos nuestras ataduras, limitaciones, tentaciones y bajeza. A poco que nos miremos nos damos cuenta de la basura que habita dentro de nosotros. ¡Necesitamos limpiarla! Y JESÚS nos ofrece ese baño de limpieza, pero nos pone a prueba, cuenta con nosotros.

En el Tabor observamos su Gloria, fuimos confidentes y testigos de su Transfiguración. ¡Es el SEÑOR, el HIJO de DIOS!. 
Sedientos y fatigados del camino nos ofrecieron la mejor de las aguas. Junto a la mujer samaritana gritamos: "¡SEÑOR, dame de beber! Y descubrimos el agua pura y cristalina que quita "para SIEMPRE" la sed. 
Agua y luz. La semana pasada JESÚS aparecía como la Luz del mundo, y curaba nuestras cegueras.

Y hoy nos ofrece la vida, vida en abundancia. Lázaro está muerto. Cuando toda la tragedia sucede, JESÚS está ausente. Llegado a las proximidades del sepulcro, JESÚS llora amargamente la pérdida de su amigo. Nos acompaña y sufre con nosotros. Es el dolor de la cruz y el precio de nuestra resurrección.

Pero no todo queda en lloros, consigue arrancar a Lázaro del sepulcro. "¡Lázaro, sal fuera!" Potente voz que hoy a nosotros también nos hace confiar en la vida eterna. ¡Estamos Resucitado en, por y con JESÚS!

Ni Lázaro ni nadie están perdidos u olvidados definitivamente para el SEÑOR. Es tremendo y trágico lo que muchos se pueden y están perdiendo. Y lo más penoso es que "es lo que buscan y quieren", pero lo hacen en donde no se puede encontrar. Todavía hay esperanza si despiertas de tu oscura y nublada ceguera. Por muy opaca que sea nuestra realidad, todos tenemos razones más que suficientes para seguir esperanzado y creyendo. Para todos hay un mañana. La vida nunca muere.

¡DIOS mío, es maravilloso pensar y saber
que estoy salvado, que soy eterno! Es
lo más grande e importante darme
cuenta de que soy tu hijo y que
todo se reduce a saber vivir
como tu hijo.

Dame la sabiduría, la fortaleza y la paz de
nunca perder el Norte de mi Camino, y 
de agarrarme a TI en los sacramentos
que me has dejado en tu Iglesia. Amén.

sábado, 9 de abril de 2011

JESÚS ES DIFERENTE (Jn 7, 40-53)

¿Es que de Galilea va ...
Y todo sigue igual. Hoy JESÚS, que vive entre nosotros, produce el mismo efecto: Unos se admiran de sus Palabras y otros le rechazan. Unos experimentan que jamás nadie ha hablado como ÉL, y otros, desorientados, tratan de acallarlos y de quitarle del medio.

Porque sus Palabras molestan, no dejan indiferente a nadie, hablan de verdad, son sinceras, responden a las ansías y esperanzas de los hombres, son diferentes. "Jamás nadie ha hablado así". No son Palabras huecas, llenas de soberbia y falsedad. ÉL es la Verdad, y su modo de comportarse y decir refleja este hecho. ¡Es realmente el HIJO de DIOS!

Y si esto lo decimos en cuanto a sus Palabras, cuanto más a sus obras llenas de caridad, de atención y servicio a los más desposeídos y pobres. Sus obras provocaban muchas veces el asombro, la admiración; y, también, la crítica, la murmuración, el odio... JESUCRISTO hablaba el “lenguaje de la caridad”: sus obras y sus palabras manifestaban el profundo amor que sentía hacía todos los hombres, especialmente hacia los más necesitados.

Hoy como entonces, los cristianos somos —hemos de ser— “signo de contradicción”, porque hablamos y actuamos no como los demás. Nosotros, imitando y siguiendo a JESUCRISTO, hemos de emplear igualmente “el lenguaje de la caridad y del cariño”, lenguaje necesario que, en definitiva, todos son capaces de comprender. Como escribió el Santo Padre Benedicto XVI en su encíclica Deus caritas est, «el amor —caritas— siempre será necesario, incluso en la sociedad más justa (...). Quien intenta desentenderse del amor se dispone a desentenderse del hombre en cuanto hombre».

Perdona mi osadía de creerme ya acabado,
perdona mi necedad de sentirme ya
de los tuyos, y dame, SEÑOR un
corazón nuevo que sepa,
cada día más, estar
cerca del hombre. Amén.

viernes, 8 de abril de 2011

NO ERA EL MOMENTO (Jn 7,1-2.10.14.25-30)

 ... pero ese es el momento cuando Jesús iba a glorificarse levantando

Cada uno tiene su momento; era su hora, solemos decir cuando le llega la hora, valga la redundancia, de la muerte a una persona. En aquel momento no era la hora de JESÚS, y nadie le echó mano. Pero JESÚS, arriesgando su integridad y su físico cumplía la misión que traía del PADRE. De un PADRE DIOS que ellos no conocían, pero que tampoco querían conocer en el HIJO, JESÚS de Nazaret. Desconociendo al HIJO desconocían al PADRE.

Cristo —en su constante anhelo sacerdotal— habla muchísimas veces de esta hora definitiva y determinante (Mt 26,45; Mc 14,35; Lc 22,53; Jn 7,30; 12,27; 17,1). Toda la vida del Señor se verá dominada por la hora suprema y la deseará con todo el corazón: «Con un bautismo he de ser bautizado, y ¡cómo me siento urgido hasta que se realice!» (Lc 12,50). Y «la víspera de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, como hubiera amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin» (Jn 13,1). Aquel viernes, nuestro Redentor entregará su espíritu a las manos del Padre, y desde aquel momento su misión ya cumplida pasará a ser la misión de la Iglesia y de todos sus miembros, animados por el Espíritu Santo.

Esta es nuestra fe y la experimentamos día a día hasta que llegue nuestra hora. La hora más buscada y deseada por un creyente en JESÚS, porque ese momento será el principio de la verdadera vida, la vida del gozo y la alegría para SIEMPRE. Y no vamos solos sino acompañados por el ESPÍRITU SANTO. Tenemos la Gracia necesaria para vencer nuestra humanidad tocada por el pecado por los méritos de JESÚS. Por eso, como ÉL venció también venceremos nosotros si permacemos en ÉL.
Quiero, SEÑOR, no separarme de TI,
porque TÚ eres lo más que 
deseo y mi verdadera
felicidad.

Te pido la sabiduría, la fortaleza
y la paz necesaria para ver
el mundo como TÚ lo 
ves, y así poder
amarlo como
TÚ. Amén.

jueves, 7 de abril de 2011

EN BÚSQUEDA DE CRISTO (Jn 5, 31-47)


Lo tenemos delante y no lo queremos ver, porque ahí está. No queremos verlo porque anteponemos otras cosas que, caducas, nos engañan aparentando ser lo que queremos encontrar. Tenemos testigos que nos hablan de ÉL, pero tampoco hacemos caso. Nos ocurre igual ante los consejos de nuestros padres y verdaderos amigos, no hacemos caso porque nos dejamos cegar por la mentira y lo falso.

El testimonio de Juan que prepara su venida, las obras del PADRE que se manifiestan en ÉL y la sagradas Escrituras son manifiestaciones palpables que nos hablan de su existencia y de su misión Divina. "Este es mi HIJO amado, el predilecto, escuchadle". El Benedictus (Lc 1, 68.79) es una profecía de lo que va a suceder 30 años más tarde, y que tiene su cumplimiento en la proclamación del Juan Bautista en el desierto y de JESÚS que irrumpe en la vida pública del pueblo de Israel.

EL PADRE DIOS nos suscita una fuerza de salvación (JESÚS) en la casa de David, su siervo, según lo había predicho desde antiguo por boca de sus santos profetas. Y todo tiene su cumplimiento en la hora prevista. JESÚS es señalado como el HIJO de DIOS para salvar el mundo. Pero nuestros corazones están apegados a otras salvaciones con minúsculas que en apariencias nos resultan más creibles que la presencia de JESÚS.

Buscamos seguridades en las Escrituras y explicaciones que nos satisfagan y nos den razones para creer, y perdemos la vista de la Verdadera Razón:  JESÚS de Nazaret, porque ÉL es El Camino, la Verdad y la Vida. Las Escrituras no hacen otra cosa que hablar de ÉL. Y sólo en ÉL podemos encontrar la luz que nos ilumine para comprender y aceptarle. Porque será ÉL quien nos de la sabiduría, la fortaleza y la paz necesaria para descubrirle.

Cristo sabe lo que hay en cada uno de nosotros. Él conoce de sobra nuestras debilidades, nuestros pecados, nuestras limitaciones. A Él no le escandaliza esto de nosotros, pero lo que más le duele es que, siendo conscientes de nuestras flaquezas, no acudamos a pedirle su ayuda. Si supiéramos el amor que arde en su Sacratísimo Corazón por cada uno de nosotros, no podríamos menos que sentirnos morir de amor por Él. Los santos lo han experimentado así, primero sus debilidades y luego la necesidad de fuerzas para poder ir a Dios. Es Él quien nos da las gracias para conocerle, pero hay que querer primero y Cristo hará el resto.

Del mismo modo, Dios obra maravillas y milagros a cada momento, en las vidas de cada ser humano, pero por nuestra falta de fe, nos es difícil descubrirlo. Por eso Cristo nos pide que lo busquemos con un corazón sencillo y que confiemos en Él, porque aun en las Sagradas Escrituras, todo se refiere a Jesús como nuestro Maestro, Guía y Redentor. La Iglesia nos enseña cuáles son los medios para encontrar a Cristo, sobre todo en los sacramentos y, en definitiva, dejándonos amar por Él, quien nos irá llevando con su mano paternal.
 
Deja, SEÑOR, que se encienda mi fe
y sea capaz de verte y escucharte 
sin importarme las razones que
interpone mi mente para 
impedirme verte.
 
Haz, SEÑOR, que todo mis ser te
acoja y acepte como la única
verdad que alumbre mi
vida sin miramientos
ni distracciones. Amén.

miércoles, 6 de abril de 2011

ESTAMOS LLAMADOS A VIVIR ETERNAMENTE, ¿TE INTERESA? (Jn 5, 17-30)

 «Mi Padre trabaja hasta ahora, y yo también trabajo»

Nadie puede esconder, aunque quiera disimularlo, el desespero y ansías de vivir para siempre. El PADRE DIOS lo sabe, pues es ÉL el artífice de nuestra creación y, por lo tanto, de nuestro existir. Nuestro tesoro más preciado es nuestra vida y como tal la queremos conservar eternamente. Es obvio que nadie quiere morirse y cuando nos llega ese momento, que a todos nos llega irremisiblemente, sentimos la mirada y el acompañamiento de nuestro PADRE DIOS que nos consuela y nos invita a entrar en su Casa. Como al hijo mayor de la parábola del hijo prodigo.

En el Evangelio de hoy, JESÚS nos lo dice muy claro. Léelo y medítalo despacio. Haz un parón en tu carrera, unos minutos, y pregúntate que dirás al SEÑOR en esos momentos trascendentales del comienzo (no final) de tu vida. Porque de ello dependerá tu propio juicio y tú verdadera y única felicidad.

No está aquí, en esta tierra y en las cosas que ella contiene: riquezas, poder, bienes de todo tipo, sexo, drogas...etc. Por lo tanto, luchar por ellas y para ellas es quemar en basuras tu propia vida y tu tesoro. Busca por otro lugar y llegarás a la conclusión que sólo en JESÚS está la vida eterna y tu propia felicidad. Sólo tienes que seguirle y para ello necesitas, como ocurre con otras cosas, conocerle y comprometerte en vivir según ÉL te propone. Nunca te impone, sólo te propone.

SEÑOR, quiero vivir eternamente y nadie
me lo propone ni me lo promete. Sólo 
me ofrecen aparente soluciones
temporales que mejoran mi
vida, pero no la eternizan.

Sólo TÚ, mi SEÑOR JESÚS, me lo dices: "Como el Padre 
resucita a los muertos y les da la vida, 
así también el Hijo da la vida
a los que quiere".

No hay nadie que me lo asegure y me lo ofrezca,
sólo TÚ. Y gratuitamente. Y, además, es lo que 
quiero y busco con todas mis fuerzas.
Por eso, SEÑOR, creo en TI y me fío
de tu Palabra. Amén.

martes, 5 de abril de 2011

ERES TÚ EL QUE DECIDES (Jn 5, 1-3. 5-16)


JESÚS ha pagado por todos nosotros, por lo tanto, eres tú quien decides salvarte de la enfermedad de perder la vida para siempre. DIOS, nuestro PADRE, se ha autodonado en el HIJO para, en nosotros, por nosotros y con nosotros ofrecernos la salvación eterna regalada, por Amor, por su PADRE.

La pregunta hecha al paralítico de la piscina de Betsaida se hace extensiva a todos los hombres del planeta: ¿Quieres curarte? No importa el tiempo ni el pasado, sólo si tú quieres puedes conseguirlo, pues el SEÑOR te lo ha ofrecido. Y, el enfermo, en este caso un paralítico que llevaba 38 años postrado, escucha a JESÚS, cree en ÉL y se pone en camino: "Se levanta", hace caso. Antes, a su pregunta, responde y le abre su corazón: le dice lo que pasa y por lo que sufre.

Es  momento de pararnos y pensar que la oferta está hecha, solo falta recogerla por nuestra parte. Hoy, lamentablemente, hablaba con una persona que enrabietada por como van las cosas en el orden económico y social, no espera vivir eternamente, al menos aparenta pensar así aunque en el fondo espera vivir eternamente aunque no se lo crea. Porque todos esperamos eso.

Y, ¿de qué vale preocuparse si no esperas más que esto que ves ahora? No vale la pena molestarse por algo que se va a terminar dentro de un poco de tiempo. Mejor vivir como se pueda sin tantas preocupaciones. Lo que ocurre que mientras no te preocupas por nada, tu mayor preocupación eres tú mismo, y el vacío te deja insatisfecho y te angustia. Porque la felicidad no está en tener o hacer las cosas bien, sino en hacerlas bien por amor y en servicio gratuito a los demás.

Así, todo cobra sentido y tu vida tiene sentido y tus preocupaciones se vuelven mansas y suaves, y todo merece la pena vivirlo con alegría y entusiasmo. En las penas y alegrías todo se comparte y se hace vida. Porque la vida no se termina sino que se prolonga, después de la muerte, para la eternidad. No hay por qué enrabietarse ni perder la paz. La vida eterna y la felicidad en la Casa del PADRE nadie te la puede quitar. Eres tú quien decides. Si tú quieres el SEÑOR te sana.

Quiero creer, SEÑOR, y hacer lo que TÚ me
mandes, porque TÚ tienes Palabra de 
Vida Eterna.

Contigo, mil años son nada, y todo cobra
sentido, porque TÚ eres la Vida Eterna
que yo busco y la felicidad que
ansío encontrar.

Dame, SEÑOR, tu Gracia para encontrar
la respuesta que mi vida busca. Para
apagar mi sed de felicidad y
encontrar la eternidad
que busco. Amén.

lunes, 4 de abril de 2011

LA DISTANCIA NO ES PROBLEMA (Jn 4, 43-54)

Señor, baja antes de que se muera mi niño.

Una cosa resalta, al menos a mí me llama la atención, en esta Palabra de DIOS. Y es la prontitud y fe puesta en el SEÑOR por este funcionario real. Se pone en camino y confía en que, encontrado el SEÑOR, ÉL puede solucionar el problema de su hijo, su enfermedad.

Y pensado y creído, se pone en camino sin pérdida de tiempo. ¿Cuantas veces salta de nuestros pensamientos nuestra acción y se pone en camino? Pensamos y compartimos muchas cosas, pero no nos la ponemos por obra. La mayoría de nuestras buenas intenciones se quedan en el tintero. Y eso descubre que nuestra fe no es tanta fe, o al menos tiene muchas dudas.

Porque cuando uno piensa que sus problemas tienen solución se pone en camino y busca al que le puede solucionar su problema. ¿Buscamos nosotros la Palabra que nos da la vida eterna? Es más, ¿creemos que esa Palabra nos puede dar la vida eterna? Si deseamos vivir eternamente y felices, ¿buscamos a Aquel que nos lo ha prometido y nos lo ofrece?

Y si realmente no lo hacemos con esa sed como la de la Samaritana, como la luz buscada por el ciego o como el salto y brinco del ciego Bartomeu, es porque en el fondo de nuestro corazón bullen y pensan más las luces caducas de este mundo que el resplandor infinito de la presencia del SEÑOR.

Haz SEÑOR que no deje de buscarte
a pesar de la distancia, a pesar de
mi ceguera y oscuridad.

Haz, SEÑOR que no dude de tu 
Palabra, de tu presencia e 
insista como la samaritana,
como el funcionario real,
como el ciego, y confíe
que TÚ puedes sanarme. Amén.

domingo, 3 de abril de 2011

IMPOSIBLE CAMINAR SIN VER (Jn 9, 1-41)


No se trata solamente de saciar nuestra fe, sino que también necesitamos alumbrarnos para encontrar el sendero por donde caminar seguros y confiados. Sentimos que necesitamos ver y recuperar nuestra visión. Es peligroso caminar a tientas pues tropezamos y podemos caer tan profundo que no podamos levantarnos o nos cueste demasiado hacerlo. La ceguera es una herida humana que necesita, como cualquier otra, curación.

Necesitamos limpiar nuestros ojos y desahogar nuestro espíritu. Pero no basta hacerlo con cualquiera sino por el sacramento de la Penitencia ante el SEÑOR mismo. Es necesario dejarnos curar y seguir todas las indicaciones que el ESPÍRITU SANTO nos da. Posiblemente tendremos que buscar nuestra piscina particular para limpiarnos allí. 

¿Qué aspectos de mi vida necesitan luz y claridad? Ciego de ira, ambición, poder, ¿qué es lo que me ciega a mí de verdad? Necesitamos ver, pero ver la Verdad, lo que realmente nos hace feliz y duraderos. Pertrechemonos de las cosas caducas, aparente y que nos oscurecen la verdadera vida. Sólo en JESÚS está la Verdad, el Camino y la Vida.

Cuidame SEÑOR del pecado que 
toca mi vida. Limpiame de
toda apetencia y concupiscencia
que amenaza con confundirme
y perderme. Y enciende en
mí la luz que me guíe por
el camino de la Verdad. Amén.