ÚLTIMAS REFLEXIONES

ÚLTIMAS REFLEXIONES

DE DODIM A AGAPÉ

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miércoles, 29 de febrero de 2012

LA SEÑAL ESTÁ DELANTE DE NOSOTROS

Lucas 11, 29-32

Y si nos dieran otra señal seguiríamos pidiendo más señales, porque cuando nuestros ojos se vuelven ciegos nada pueden ver. Y si se les trata de curar, se niegan a dejarse curar porque quieren seguir siendo ciegos.

No hay más señales, porque como Jonás, Jesús es la Única y gran señal que, con su Muerte y Resurrección, nos salva de permanecer eternamente muertos, sin vida y sin gozo. Ocurre como los de Emaús que, a pesar de oír que el sepulcro está vacío y que Pedro así lo encontró, nosotros también nos vamos aturdidos, confusos y negados a la evidencia de que Jesús, el Señor, ha Resucitado.

Ante el camino de conversión que se nos presenta delante, la Cuaresma, no terminamos por decidirnos a recorrerlo en clave de arrepentimiento y sacrificios para disponernos a estar preparados y fortalecidos en la prueba de, negándonos, entregarnos en servicio a los otros. No nos decidimos. Sentimos miedo, apegos, comodidades... y dudamos.

Nuestra confianza se tambalea y se desploma. Nos agarramos a esta vida y a este mundo. Nos parece que la felicidad está aquí, y nos resistimos a morir a nosotros mismos, porque no nos convence darnos y entregarnos a los demás. Pero, no desesperemos porque ese es el camino que, por nuestra debilidad, todos emprendemos y queremos aunque sintamos que no es el verdadero. Nadie ha escapado a eso.

Tengamos confianza y no dejemos de luchar. El Espíritu Santo está con nosotros y a Él, sin miedos, agarrémonos. Aunque todo lo veamos perdido como Jonás, tengamos la confianza de que llegaremos a puerto y seremos puestos a salvo. Sigamos el camino cuaresmal a pesar de las dificultades. La Pascua nos espera.

martes, 28 de febrero de 2012

TOMAR CONCIENCIA Y VIDA DE MIS PALABRAS

Evangelio según San Mateo 6,7-15. Cuando oren, no hablen mucho, ...

Sin darme cuenta me he observado lleno de prácticas y normas que me agobian y me hacen correr sin tomar conciencia de lo que hago o digo. Sin darme cuenta no he observado que mi vivencia de piedad y relación con Dios está basada más en prácticas y rezos que en un estilo de vida vivido en el vivir de cada día.

Sin darme cuenta, he llegado a pensar que seguir a Jesús de Nazaret es hacer y hacer horas de rezos, visitas y actos que, aun llevando buena intención y socorriendo otras necesidades, me hacen sentirme fiel seguidor suyo. Sin darme cuenta he llegado a pensar que alcanzar la santidad es llenar mi vida de buenas obras y sacrificios.

Y, sin entrar a valorar todo eso, creo que seguir a Jesús es algo más. Es tomar conciencia que mis palabras son reflejos de mi vida, y mi vida es una consecuencia de mis palabras. Porque hablar con Dios es decirle lo que vivo. Por lo tanto, decirle Padre significa que tengo que relacionarme con ÉL como hijo. Y ya sabemos que como debe ser esa relación.

Santificar su nombre es santificarlo. Y la Iglesia nos dice cómo y donde. Venga a nosotros tu Reino Padre es dejar que tu Palabra me penetre y me llene de tu Reino, no del mío, que está más en este mundo que en el tuyo. Y así podríamos seguir.

Buscamos y buscamos infinidades de oraciones sin darnos cuenta que solo basta una, la que Jesús nos enseña. No quiero decir con esto que todo lo demás hay que tirarlo. No, que nadie se escandalice. Yo rezo también otras oraciones. Pero el centro de nuestra piedad y relación con el Padre es el Padre nuestro que estás en los cielos. Son Palabras del Hijo, de nuestro Señor Jesús.

Porque vivir el Padre nuestro es haber encontrado le verdadero Tesoro. Es entender, como lo hizo Jesús, su Hijo, que se trata de hacer su Voluntad y no la nuestra. Es pedirle cada día que nos alimente con su Palabra, con su Cuerpo y Sangre, que nos defienda del maligno, que nos levante y no nos deja caer en la tentación que nos tiende, y que nos libre de todo mal que nos pueda perder.

Y, hoy más que nunca, estamos necesitados de comprender y darnos cuenta de esto. Porque el hombre de hoy anda muy ensoberbecido, muy suficiente, muy poco necesitado con los avances de la ciencia y la técnica. Se cree capaz de manejarse sólo, y no necesita de ningún Padre que le asista, que le proteja y que le salve. Ese es el problema que, como nos dice Donjoan, necesitamos de recuperar en una nueva Evangelización.

lunes, 27 de febrero de 2012

CASTIGO ETERNO O VIDA ETERNA

Mateo 25,31-46. «Cuando el Hijo del hombre venga

Lo que deja muy claro que hemos sido creados para la eternidad. Nuestra vocación es eterna y esto explica que la muerte es solo un paso hacia la vida. Por lo tanto, la vida en esta tierra es un paso para la verdadera vida, que es la eterna.

Y como paso que es, nadie debe interrumpirla, no porque la puede quitar, porque seguirá existiendo, sino porque al hacerlo pierde la suya propia. El derecho a la vida se desprende de la propia dignidad de la naturaleza humana que nos impide matar. Está desde el principio en la ley de Dios, los Mandamientos. Es, por lo tanto, un derecho de Ley Natural.

Pero esa vida eterna no se gana de cualquier manera. Solo hay un camino, y todos sabemos cual es: el camino del amor. Amor que se hace visible en nuestras relaciones con los demás. Porque de nada vale hablar, prometer derechos, adquirir compromisos, buenas intenciones y bla, bla, bla... y todo quedar en simples apariencias.

Por eso, amar es servir, es ponerse en el lugar del otro, es compartir, vestir, visitar... es asistir, es comprender, es esperar, es permanecer en silencio, llorar, alegrarse y estar con los que sufren y se alegran en la verdad. Son palabras del mismo Jesús, que Él, primero que nadie, llevó a su vida y puso en práctica.

No cabe ninguna duda que asumir esto nos pone los pelos de punta, porque se hace difícil llevarlo a la vida. Tampoco cabe ninguna duda que se trata del Tesoro que todos buscamos, y que lo bueno vale y cuesta. Pero no hay otro camino, y si queremos seguirle y estar a su derecha el día señalado, debemos empezar a vivir su Palabra.

Sé que es muy difícil. Yo soy el primero que no lo cumplo, pero también sé una cosa: Él lo sabe, y sabiéndolo me lo ha prometido, me quiere y confía en mí. Por eso, yo debo confiar en Él y dejarme guiar por el Espíritu Santo en la confianza y seguridad que con Él podré lograrlo. Por eso, solos no, pero en Él y todos juntos, la Iglesia, podemos ser dichosos de estar ese día a su derecha.

Otra cosa que me ayuda es darme cuenta que Él, Jesús, sale de su Casa, deja su condición divina y haciéndose hombre igual que yo menos en el pecado, entrega su vida al escarnio, gasta todo su ser hasta una muerte de cruz sin ninguna garantía de que sirva de que yo le responda y me deje rescatar. ¡Dios mío!, ¿tanto valgo para Ti? ¿Y no voy a responderle? ¿Me voy a quedar quieto? ¿Y, además, teniendo la promesa de la asistencia del Espíritu Santo?

domingo, 26 de febrero de 2012

CONDUCIDO POR EL ESPÍRITU

(Marcos 1,12-15). Jesús, lleno del Espíritu Santo, se volvió del Jordán, y fue llevado por el ...
Un encuentro presupone una reflexión y meditación, pues el encuentro exige un cambio de actitud y una entrega consecuente y responsable. No es el desierto un lugar desolado ni de sufrimiento, sino un espacio de silencio y meditación donde la respuesta a la llamada madura una decisión. Sin encuentro no hay camino ni respuesta.

Jesús acude en busca de su propio desierto tras oír la llamada de su Padre del Cielo. Le ha señalado como su Hijo predilecto en el que tiene puesta toda su complacencia. Y Jesús, que toma conciencia de ello, se retira a meditar y a prepararse. Camino que nosotros también tenemos y debemos, si queremos encontrarnos con nuestro Padre Dios, recorrer en ÉL para tratar de responder. Ese es el camino cuaresmal.

Jesús lo recorrió sufriendo todo lo que todos los hombres sufren. No se excluyo en nada, sino en el pecado, pero aceptó y asumió todo lo demás, tentaciones incluidas. Se rebajó toda condición divina, y encarnado en naturaleza humana, actuó como cualquier hombre.

En el retiro de su meditación nos enseña a superar las tentaciones, a luchar contra el mundo y contra el tentador. Porque siempre tendremos un tentador que nos tratará de confundir, de llevarnos a la duda, al placer, a la individualidad e independencia... Y si nos coge solos y desligado del Espíritu, nos vencerá. Por eso, el desierto es el tiempo de la oración, de la unión y fortaleza en el Espíritu Santo, para que con, en y por Él nunca seamos vencidos.

Jesús se deja llevar por el Espíritu Santo que lo conduce a la meditación profunda alejado de todo ruido, de toda distracción (desierto) para responder al compromiso de la elección que el Padre ha hecho. Más tarde le dirá que pase este cáliz de mí, pero inmediatamente responderá aceptando su Voluntad, porque para eso ha bajado del Cielo.

Se ha marchado de la Casa del Padre, se despojará y dará todo lo que tiene para, sin nada, empobrecido y hecho una piltrafa en la Cruz, entregar su vida, por cada uno de nosotros y pagar por nuestros pecados. Esa es la lección que tenemos que aprender, porque retirados de la Casa del Padre por nuestro pecado original, debemos empezar el camino de regreso, y eso puede llamarse "camino cuaresmal".

Sólo nos queda, o nos viene bien, el preguntarnos: ¿Me dejo yo conducir también por donde el Espíritu me sugiere? Este tiempo de cuaresma nos puede ayudar a encontrar respuestas que desvelen nuestras intenciones (ver aquí).

sábado, 25 de febrero de 2012

¿TAMBIÉN ME LO DICE A MÍ?

Después Jesús salió y vio a un publicano llamado Leví, que estaba sentado junto a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: "Sígueme".
El, dejándolo todo, se levantó y lo siguió.
Leví ofreció a Jesús un gran banquete en su casa. Había numerosos publicanos y otras personas que estaban a la mesa con ellos.
Los fariseos y los escribas murmuraban y decían a los discípulos de Jesús: "¿Por qué coméis y bebéis con publicanos y pecadores?".
Pero Jesús tomó la palabra y les dijo: "No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos.
Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores, para que se conviertan".

Porque leer la Palabra de Dios no es leer una historia o algo que sucedió en un momento dado, sino que leer la Palabra de Dios es leer mi propia historia que se hace ahora, en este preciso momento.

Por lo tanto, ese Mateo soy yo, y a mí me dice Jesús, "sígueme". Y Mateo le siguió dejándolo todo. ¿También le sigo yo? Esa es la pregunta que hoy me toca responder, ¿estoy dispuesto a invitar a Jesús a mi propia casa y a celebrar con Él un banquete? ¿Estoy dispuesto a dejarme curar por Él?

Porque ha venido a curar, no a los sanos y hartos que no necesitan curación, sino a aquellos necesitados, pobres y humildes que se saben pequeños y limitados y necesitan quien los oriente, dirijan y curen. ¿Soy yo uno de esos? ¿Confío lo suficiente para dar el primer paso?

Ahora es tiempo de ello, es tiempo de salvación y todo lo que deje entrar en mi corazón me puede ayudar a dar ese salto de conversión. Pidamos al Señor la valentía y firmeza de confiar en Él para que con su Gracia, guiados por el Espíritu Santo, nos atrevamos a dar los primeros pasos, como Mateo, y seguirle.

viernes, 24 de febrero de 2012

EL SENTIDO DEL AYUNO

(Mt 9,14-15) ... época en la que necesitamos encontrarle sentido al ...

Ayunar es privarse de algo que pueda servir a alguien. No tiene sentido ayunar por ayunar. Por eso, estando el Esposo, el ayuno no tiene sentido, pero cuando el Esposo está en peligro o se ausenta, substituido por otras cosas, el ayunar tiene mucho sentido y se hace necesario.

Jesús nos advierte de ese aspecto del ayuno. Sólo tiene sentido cuando la pérdida del Esposo está en peligro. Y en este camino que nos proponemos andar, más por este mundo lleno de peligros y amenazas, el ayuno y el sacrificio hace mucha falta.

Falta, para no apegarnos a las cosas que el mundo nos ofrece: Esplendidos manjares que sacian nuestra sed material, pero nos dejan insatisfechos espiritualmente y sin contenidos que le den sentido a nuestra existencia. No solo de pan vivimos, sino que también tenemos necesidad del alimento espiritual, que nos da la verdadera vida y no llena plenamente del verdadero gozo y felicidad eterna que buscamos.

jueves, 23 de febrero de 2012

NO PODREMOS ESCAPAR AL SUFRIMIENTO

Lucas 9, 22-25. Jesús dijo a sus discípulos: "El Hijo del hombre debe sufrir ...

Nadie puede escapar a la tragedia que la propia vida es. En el camino hacia la vida, que empieza con la propia muerte, la última tragedia de este recorrido, nos encontramos con muchos momentos desagradables. Siempre hay conflictos que nos angustian o nos hacen sufrir. Muchas veces por nosotros mismos o, en otras ocasiones por los que nos rodean.

Todos dependemos de todos aunque no nos guste, y lo que sucede a nuestro alrededor influye de alguna manera en nuestra vida. Hoy, inmersos en la llamada globalización, nada pasa sin que tenga su repercusión en los demás. Un conflicto en cualquier parte del mundo nos afecta a todos.

Pues bien, nuestro camino tiene un camino de cruz, y ese camino será mejor recorrerlo, no sólo, sino acompañado. Acompañado por Aquel que ya lo recorrió y lo hizo solidariamente con todos, hasta morir por cada uno de nosotros. Pero morir para Vivir, una vida nueva gozosa y eterna en la Resurrección.

Hacerlo con Él nos garantiza que nuestra lucha es vencedora, porque si morimos en, con y por Él, también resucitaremos en, con y por Él. 

miércoles, 22 de febrero de 2012

EMPEZAMOS LA SUBIDA

(Mt.6,1-6 y 16-18

Sin embargo, yo diría continuamos la subida, porque toda nuestra vida es una subida constante hacia la mayor perfección posible. Una lucha entre nuestra obstinación por el rechazo (pecado original) a nuestro Padre Dios, y el darnos cuenta de nuestro tremendo y grave error al marcharnos de la Casa del Padre.

El bien y el mal, fruto de nuestra desobediencia y de nuestra suficiencia al creernos capaz de realizarnos en nuestros propios proyectos, entablan una lucha encarnizada dentro de nuestro ser interior que nos provoca y nos somete a un sufrimiento permanente. Despertardos a estos sentimientos, experimentamos la necesidad de ayuda. Nos observamos incapaces de vencer por nosotros mismos e imploramos la ayuda de nuestro Padre Dios. 

Porque nadie más nos puede ayudar. Sólo Él puede sentir compasión y querer salvarnos, porque sólo Él tiene poder para hacerlo. Por eso, el camino cuaresmal es un camino que se hace empinado, cuesta arriba, duro y costoso, pero único y necesario. No hay otro.

Se sube poco a poco en el vehículo del desprendimiento y del sacrificio, de la limosna y el ayuno compartido con los que obligatoriamente ayunan porque no tienen para llenarse el estómago. Se sube en el vagón de los problemas junto a los problemas que a otros les cierran las puertas de la dignidad e incluso de la vida.

Realmente es un billete caro y difícil de adquirir, porque exige mucho, pero también da mucho, diría el mayor gozo al que aspiramos y deseamos. Vale la pena. ¿Sabes por qué? Porque no vamos solos en el empeño. Sería un fracaso empeñarnos en recorrerlo solos. No, vamos muy bien acompañados. 

El Espíritu Santo no se aparta de nosotros y nos promete ganancia segura. Solo hay que dejarse guiar y ponerse en sus Manos. Sí, nuestro esfuerzo tenemos que poner, pero ayuda mucho saber que la victoria está asegurada. De modo que, ¡ánimo!, y no perdamos tiempo, empecemos el camino cuaresmal.

martes, 21 de febrero de 2012

¿AFANARSE EN SER EL PRIMERO?

(Marcos, 9, 30-37). Jesús y los niños. Le llevaron también niños, para...

Es, en la mayoría de los casos, la ambición de todo ser humano. Nos esforzamos para ser el primero; estudiamos para ser el primero; participamos para ganar, es decir, ser el primero de la tabla...etc. 

Todo lo que hacemos, lo hacemos para ser los mejores. Es la condición innata en todos los seres humanos. Al parecer, nace con cada uno de nosotros, o, por lo menos, está arraigada en nuestra cultura, y se nos mete, desde los primeros días de la vida, en las entrañas de lo más profundo de nuestro corazón.

Y luchando por ser el primero, lo más probable, nos olvidamos de los segundos y terceros. Los demás no importan tanto en cuanto están para alabarme y admirarme por ser el mejor, el primero. Todos ambicionamos ese prestigio y honor de ser el homenajeado, el primero, el más laureado. Lo experimentamos en todos los ordenes de nuestra vida.

Sin embargo, querer ser el primero en el Reino de Dios, lo que verdaderamente importa, porque es lo que va a permanecer para siempre, tiene otro recorrido, extraño, porque es muy diferente al recorrido humano de este mundo, pero no por eso, si lo reflexionamos en silencio, con tiempo y muy seriamente, lleno de sentido y razón.

Se trata de llegar a ser el primero siendo el último. Extraño, decía, pero con mucho sentido, porque siendo el último todos sentirán cierta simpatía y hasta compasión por tu constantes esfuerzos en participar y aceptar tus limitaciones. Sobre todo cuando te esmeras en hacer la voluntad de los otros siempre y cuando no contravenga la Voluntad de Dios.

Pero hay una preferencia, si ese servicio es a aquellos que no te lo pueden devolver, porque carecen de medios, de atenciones, de prestigio, de todo... Has acertado lo que Jesús quiere que hagas.

Siendo el último aceptando todas las reglas del juego, sirviendo y cumpliendo con las normas establecidas, y en alerta a comprender, a acompañar, a compartir y suavizar a los desesperados por alcanzar metas que les suban a los primeros lugares, observarás que, sin darte cuenta, tú estás subiendo a los primeros puestos.

Para subir hay que estar abajo, y estando en los últimos lugares, siempre experimentarás la oportunidad de ser admirado por mantenerte abajo y en actitud de servicio, de aceptación y de disponibilidad. Ejemplos donde mirarnos hay muchos.

El primero, María, la humilde por excelencia. No hay ninguna persona de la que, pasando muy desapercibida y hablándose muy poco de ella en el Evangelio, es la primera criatura humana, después de su Hijo, que ocupa relevancia en el mundo entero. Simplemente, contado es el pueblo que no le tenga nombrada una distinción como Madre y Virgen, por no mencionar los santuarios marianos que existen a lo ancho y largo del mundo.

La lección de todo esto está en sintonía con la búsqueda u olvido de uno mismo. Buscarse equivale a perderse, y olvidarse es encontrar la salvación. Uno sabe y experimenta que cuando se da y se entrega de forma gratuita y en verdad, es recordado y admirado. Y, por el contrario, cuando se busca, piensa en sí mismo y solo mira para sí, pierde admiración y no queda bien conceptuado por los que le rodean.

lunes, 20 de febrero de 2012

EL PODER ESTÁ EN LA ORACIÓN

Marcos 9:14-29. Cuando llegó a donde estaban...

Lo tenemos en nuestro mundo, porque él no podrá entrar en el Cielo. Pero sí está aquí, este de abajo es su reino, y se mueve a sus anchas. ¡Mucho cuidado!, porque anda metido en nuestros asuntos, nos incita a que subamos y tengamos más poder, más riquezas, más de todo.

Muchas cosas que sentimos están sugeridas por él. Hablo de Satanás como habrán supuesto. Está entre nosotros, y tiene poder para violentarnos, hacernos suficientes y creernos que solos podemos ser felices y tan grandes como Dios. Eso ya sucedió en nuestros primeros padres, y todavía sucede con muchos de nosotros. ¡Mucho cuidado!

No pensemos que nuestras fuerzas están en nosotros, en nuestros testimonios, en nuestros actos y nuestras voluntades. ¡Mucho cuidado!, podemos hacer muchas cosas, que están muy bien, pero no por esto es lo mejor ni lo que convence. Solo el sabernos humildemente hijos de Dios y recurrir a nuestro Padre es, independiente de todo lo bueno y necesario que hagamos, lo que moverá voluntades y expulsará demonios.

Y ese sentirnos humilde e hijos de Dios se llama oración. Porque cuando te sientes pequeño y necesitado, tu mirada se levanta hacia el Cielo e implora ayuda. Es sencillamente lo que le ocurrió a ese padre con su hijo. Necesitaba ayuda para sanarle y expulsara ese demonio que le hacía la vida imposible.

Cuantas veces con nuestras fuerzas, con nuestros testimonios, con nuestros trabajos y ganas de ayudar nos afanamos en hacer el bien, pero no lo logramos. A veces hasta lo fastidiamos más. Perdemos de vista que todo depende de Él y que solo en Él sabremos vencer.

Simplemente, así de sencillo porque solo Él sabe lo que conviene y lo que nos es necesario. Nosotros, necios e ignorantes, pedimos sin saber que es lo mejor y lo que conviene. Por eso, lo mejor es la oración, sin excluir por eso ponernos manos a la obra, pero siempre desde la oración humilde y confiada. En Él encontraremos la respuesta a lo que deseamos y pedimos.

Pongamos siempre todas nuestras acciones y testimonios en manos del Espíritu Santo, y sin desesperar confiemos nuestro poder en Él. Si permanecemos en Él todo se hará, no como nosotros queramos, sino como Él lo quiere.

domingo, 19 de febrero de 2012

¿QUE VIDA ES LA QUE MÁS IMPORTA?

Marcos 2: 1 - 12. 1 Entró Jesús de nuevo en Cafarnaúm; al poco

¿Cuantas veces mi alma está paralítica? La parálisis no es solo física, hay también una parálisis espiritual y mucho más peligrosa. Y esa es la que mayor urgencia presenta de ser sanada, o por lo menos, la que más nos debe importar, porque de que vale salvar nuestra vida física si perdemos la vida eterna. Habremos hecho un mal negocio.

Por eso, JESÚS atiende primero la vida del alma, la vida donde se encuentran las manchas de nuestro pecado, y solo, movido por la incredulidad de los que observan, decide también sanar la vida física como prueba de que vean que su poder está por encima de toda vida.

Una lección podemos aprender de este pasaje que el Evangelio nos presenta hoy domingo, el experimentar que no solo podemos salvarnos a nosotros mismos, sino que salvando a otro podemos alcanzar nuestra propia salvación. Aquel paralitico es transportado a la presencia de JESÚS por otros, digamos también por la fe de otros que el llevarlo a su presencia habla de que esperan que JESÚS lo pueda curar.

También nosotros podemos transportar a otros y presentarlos a JESÚS para que les cure su parálisis, pero para ello es necesario tener fe y esperanza confiada en ÉL. Pidamosle al ESPÍRITU SANTO que nos acompaña que nos asista, que nos fortalezca y que nos ilumine para que fortalecidos en ÉL sepamos ser vehículos de transmisión de fe en JESÚS.

sábado, 18 de febrero de 2012

¿TENEMOS CLARO NUESTRA META?

Marcos 9: 2-13; Lucas 9: 28-36. la-transfiguracion-

En muchos momentos, sobre todo cuando nuestros objetivos no están claro, nos perdemos y nos desanimamos. Porque sin estar afirmado y decidido el fin de nuestro camino, el rumbo se nos enturbia y zozobramos en el empeño. Por eso, necesitamos paradas y reflexiones que nos permitan ver claro cual es la ruta de salvación que JESÚS nos ha propuesto.

Ese es el caso de la Transfiguración. Los apóstoles necesitaban levantar el ánimo, y JESÚS consciente de eso les lleva al monte Tabor, y les aclara que es lo que espera, que es lo que va a pasar después de esa tormenta del Golgota, necesaria pero victoriosa, porque a pesar de aparentar ser el perdedor más grande del mundo, JESÚS, triunfa en la Resurrección.

Por eso, el fundamento de nuestra fe es la Resurrección de JESÚS, y todo el que cree en ÉL y le sigue, Resucitará en ÉL. Entendido así el camino; aclarado así el objetivo de nuestro andar y peregrinar, encontramos fuerzas para que, en los momentos de flaqueza, agarrarnos sin temor de esa Mano amiga, acompañante, asesora, defensora, fuerte e iluminadora que es el ESPÍRITU SANTO para continuar nuestra ruta.

viernes, 17 de febrero de 2012

SOLO EL ACEPTAR EL CAMINO SEÑALADO NOS DARÁ LA VIDA ETERNA

"El que pierda su vida por mí, la salvará” Marcos (8:34-9:1)

Y es así, pues perdida la vida primera de la Creación por la caída, solo nos queda recorrer el camino marcado por la Cruz de XTO. JESÚS. que con su Resurrección nos salva y nos rescata para es Plan de DIOS por el que nos ha creado.

Y el camino de cruz es una constante lucha y negación contra la corriente del mundo que nos ofrece apetencias, placeres, comodidades, confort y despreocupaciones para vivir en el gozo y el disfrute sin pensar ni preocuparnos por los demás. Eso conlleva poseer riquezas, poder e influencias para conseguir todo aquello que beneficia una vida plena de gozo y placer.

Seguir a JESÚS, después de perder la primera oportunidad, por la que estamos caídos pero no muertos, tenemos la oportunidad, seguimos siendo libres para eso, de responder al Amor de nuestro PADRE DIOS y de entregar esta nuestra vida de ahora para recuperar la verdadera y eterna. Porque la muerte, como CRISTO JESÚS, nos dará la Vida eterna que habíamos perdido. ¿Nos parece poco ese gran tesoro?

Cuando estos criterios se tienen claros, el camino, nunca es fácil, se abre y se empieza a recorrer, porque no vamos solos. Contamos con la compañía y la asistencia del ESPÍRITU, que nos asesora, nos fortalece, nos ilumina, nos enseña, nos dirige... 

Nunca nos hemos quedado solo. Nuestro PADRE DIOS nos espera, como aquel padre que hoteando el horizonte cada mañana, esperaba que su hijo apareciera algún día. Porque ÉL sabe que estamos llamados a eso, a vivir en su Casa en eterno gozo y felicidad. Y un hijo que tenga buen gusto regresa, incluso a pesar de estar tan hundido y no tener para comer ni la comida que le dan a los cerdos.

jueves, 16 de febrero de 2012

PERO, ¿QUÉ PIENSO YO?

(Marcos 8,27-33). Entonces Él les preguntó: "Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?".


Porque eso es lo verdaderamente importante, no lo que piensan otros, sino lo que pienso yo. Y esa respuesta es la que debemos buscar y responder. Pero responder desde mi verdad y mi compromiso. No me vale decir lo que otros dicen, sino lo que yo creo y vivo, porque si no lo creo, no lo viviré, y menos aun daré testimonio.

Decir y confesar: "TÚ eres el HIJO de DIOS Vivo", significa creer y tener fe en ÉL, pero sobre todo seguirle con mi vida y mi palabra. Verdaderamente eso asusta y da miedo, tanto decirlo como, por decirlo quedar comprometido a vivirlo. 

Da mucho miedo porque nos sabemos por debajo de esa verdad. Nos experimentamos pecadores, indignos, frágiles, de barro, prontos a fallar, a ser vencidos por nuestros muchos apegos (pereza, comodidad...). Sí, cuesta mucho confesarlo y, quizás por eso omitimos hacerlo, comentarlo y escondernos en una medianía discreta sin estirar mucho el brazo, pero tampoco encogerlo. Me viene en este momento las palabras contra los tibios.

Pero me alienta el reconocerlo. Es un paso, experimentarlo. Creo que ese fue el recorrido de Pedro, y de Pablo, y de todos... No eran santos, y si alcanzaron la santidad fue por la Gracia y Misericordia de DIOS. Ellos sólo pusieron su querer creer, su querer seguirle, y su voluntad de empeñarse en confiar. Lo demás depende siempre del ESPÍRITU SANTO. Para eso está y fue prometido. Si no, ¿para que nos fue prometido?

Por eso, termino mi reflexión afirmando a los cuatro viento que soy, como título mi otro blog, "Creyente católico", un seglar comprometido, a pesar de mis defectos, que son muchos; a pesar de mis debilidades, que son muchas; a pesar de mis errores y pecados, que también son muchos, pero que, por encima de todo eso, creo que nuestro PADRE DIOS nos ha creado, sabiendo como somos, porque nos quiere salvar, y que será solo ÉL quien nos salvará. A mí y a ti nos toca confiar y seguirle como niños.

miércoles, 15 de febrero de 2012

JESÚS NO ESTÁ DE PASO

Marcos 8,22-26.

No, JESÚS no ha venido a pasar un tiempo y a dejar un mensaje o hacer unas demostraciones de su poder. No, JESÚS ha venido a salvarme, y por mi incredulidad se ha visto obligado a hacer algunas curaciones o milagros para nosotros, porque están por encima de nuestras leyes y nuestra capacidad de entender.

Tal es el caso del ciego que hoy nos ocupa, y de otros muchos más que a lo largo de su vida en la tierra, la Palabra nos irá desvelando. JESÚS actúa porque nuestra fe no se enciende, y solo ante prodigios que nos asombran o que no entendemos, puede despertar nuestra fe. Pero, incluso así nos cuesta mucho creerle, de tal modo que su propio pueblo lo rechazó.

Es posible que nosotros estemos todavía en contemplar a un JESÚS de paso, de camino, pero todavía nosotros no nos hemos puesto a caminar. Sí, nos prometemos uno y otro día empezar a caminar, pero no arrancamos. No damos el paso de ponernos delante de ÉL, como ese ciego, y pedirle que nos enseñe la Luz, porque queremos ver, pero ver la única y verdadera Luz merecedora de verla.

Y es posible que JESÚS siga, se vaya a otras ciudades, lo perdamos de vista y hasta nos olvidemos de ÉL. En ese sentido hacemos verdad que JESÚS está de paso, porque ha pasado por nuestra vida y no lo hemos descubierto. No nos hemos dado cuenta que solo ha venido a salvarnos, no a otra cosa.

Por eso, SEÑOR, en esta ocasión no quiero perder la oportunidad de pedirte Luz, Luz de la buena. No la que alumbra este mundo lleno de cosas aparentemente hermosas, pero vacías, huecas, caducas, sino aquella LUZ que alumbra el buen camino, la senda que conduce a una vida eterna, gozosa, llena de paz y de amor.

martes, 14 de febrero de 2012

LA TENTACIÓN SIEMPRE ESTÁ AHÍ

Lucas 10, 1-9. En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los ...
Más de una vez se te habrá ocurrido ir solo a la Casa del PADRE. No soportas a muchos que te acompañan, y, quizás te molesten hasta el punto de apartarte del camino. Se hace difícil el camino con tanta gente a la que no entiendes y se te hace cuesta arriba aceptar. ¡DIOS mío que empinado se hace la cuesta en muchos momentos!

Creo que todos tenemos experiencia de esas dificultades. Los grupos, las comunidades, son verdaderos peligros donde el Maligno nos acecha. Hay muchos infiltrados que destruyen, que, quizás sin saberlo, revuelven y enturbian el camino. Pero, es ahí donde está tu cruz, y la mía. No están en otros lugares. Es en la comunidad, llámese familia, trabajo, grupo de amigos, comunidad parroquial, movimiento... Iglesia, donde tienes que hacerte presente y estar.

No sé cómo, ni cuando y donde, pero sólo no puedes ni puedo caminar. Debemos de ir en familia, en grupos, de dos en dos, porque sólo entre dos puede haber amor. Uno sólo no puede probarse ni amarse, caería en el egoísmo. Necesita al otro para darse y amar. DIOS nos ha hecho bien la trampa. ÉL es Comunidad, y tú y yo, semejante a ÉL tendremos que salvarnos también viviendo en comunidad. Por eso, el amor es lo más importante.

lunes, 13 de febrero de 2012

¿QUÉ QUEREMOS VER?

(Mc 8,11-13). Esta generación malvada y adúltera pide una señal, pero no se le dará...

Porque cuando no tratas de ver lo que tienes delante, nada te hará ver lo que tú no quieres ver. Exigimos pruebas, demostraciones, señales que nos digan que JESÚS de Nazaret es el HIJO de DIOS hecho Hombre, pero en el fondo lo que exigimos es que ese JESÚS sea aquel que nosotros pensamos que sea, hecho a nuestra manera de entender y pensar.

¿Quiénes nos hemos creído que somos? Algo así pasó en la primera Alianza que DIOS hizo con nuestros primeros padres, pero fue rechazado. Ahora nosotros también volvemos a rechazarlo negando todo crédito y fe a sus Palabras.

Nuestro Mesías, el que esperaban ellos, y, también ahora nosotros esperamos, es un Mesías hecho a nuestra medida y según nuestros valores y seguridades. Queremos un Mesías de poder, de riquezas, de fuerza, que nos indique que hay que hacer para imponer nuestras ideas y nuestra ley. No queremos otro tipo de Mesías. Por eso, cuando se nos habla de otra ley, de otra forma de reaccionar y pensar, la rechazamos.

Queremos la nuestra, la que sale de nuestro corazón ensorberbecido, duro como piedra y egoísta en nuestras apetencias y objetivos. Nada de compartir, solo con los nuestros, y los que piensan como nosotros. Fuera un DIOS que nos venga de otra forma a la que nosotros pensamos.

Pidamos en este día al SEÑOR que ilumine nuestro entendimiento, que nos de la luz de saber entender, esperar, comprender, aceptar nuestra pequeñez y darnos cuenta de nuestra necesidad de refugiarnos en ÉL, porque fuera de ÉL nada es seguro.

domingo, 12 de febrero de 2012

¡LIMPIAME SEÑOR!

Un hombre enfermo de lepra se acercó a...

Sabemos lo que significaba ser leproso en aquella época que vivió JESÚS. Era algo así como estar muerto en vida, y con un panorama de sufrimiento hasta terminar en la muerte. Ser leproso era lo anterior a estar muerto, y sin ninguna esperanza de escapar.

Vivir esa situación, en aquella época, era lo más duro que podía pasarle a una persona. Ser declarada impura y despreciada por todos los demás es algo que sólo experimentándolo en tus propias carnes puedes comprenderlo. Pues bien, en aquella situación, un leproso se acerca a JESÚS. ¿Puedo imaginarme la situación?

Primero, tener la osadía y la valentía de acercarse, porque sabiendo lo que eres, lo lógico es pensar que te van a rechazar. Segundo, confiar que puedes tener éxito y ser curado. Me parece que podemos contemplar y tomar varias enseñanzas y actitudes de esta situación que realiza este leproso. Pueden ser muy interesante e importantes para nuestra vida de creyente y seguidor de JESÚS de Nazaret.

Una puede ser la insistencia y la humildad de reconociéndose lo que era, acercarse. Eso arrastra el conocer que JESÚS puede entenderte, perdonarte, pero sobre toda amarte y sanarte. La otra, puede ser la de ponerse en camino, no pararse, buscar y buscar sin perder la confianza. Eso indica que en ÉL has puesto tu salvación.

Ahora, más importante es descubrir donde está tu lepra. O dicho de otra manera, ¿puedo yo estar también leproso hoy? Porque puede ser que, al contrario de como empezaba esta reflexión, creo que la lepra está lejos de mí, y sin embargo, estoy tan leproso como aquel leproso.

Porque hay lepra de muchas clases. En aquella época era esa enfermedad, pero hoy puede tener otros nombres: Alcohol, juegos, drogas, consumo, egoísmo, individualidad, usura, materialismo, gula, envidia, sexo, mentira, riquezas...etc. Necesitamos descubrir nuestra propia lepra para luego acercarnos a JESÚS en petición de que nos limpie.

El ESPÍRITU SANTO suscita en cada reflexión, diciéndonos la misma Palabra, reflexión y pensamientos diferentes. Nuevos descubrimientos y actitudes que tienden a irnos a buscar nuestra perfección. Me sorprende como esta Palabra la he reflexionado varias veces y en cada lugar he visto cosas diferentes. (ver aquí, aquí y aquí)

sábado, 11 de febrero de 2012

¿ADVERTIMOS QUE SUCEDE A NUESTRO ALREDEDOR?

Marcos 8: 1-10. jesus-alimenta-como-a-cuatro-mil...

En muchos casos, la necesidad de orar y pedir no se despierta. Nos sentimos deseos ni ganas, tanto de pedir, menos de orar y cuanto menos de celebrar la Eucaristía. Nos experimentamos personas suficientes y con lo necesario para vivir. Desde esa actitud poco se puede descubrir y hacer.

Y parte de todo ello está en la velocidad en la que vivimos y pensamos. No damos tiempo a la reflexión, menos meditamos y muy pocas cosas nos preguntamos. ¿Cómo así advertir, como hizo JESÚS, el hambre en los demás? Esta simple reflexión, si nos paramos a pensar, ¡no nosotros!, sino nosotros con, por y en ÉL, el ESPÍRITU, nos ayudará a descubrir por donde ir y también a que velocidad.

A nuestro alrededor hay mucho que curar, hacer y rezar. En muchos momentos no sabemos por donde empezar, eso le ocurrió a los apóstoles en muchas ocasiones, pero estaban, no huyeron y, poco a poco, el ESPÍRITU, los fue dirigiendo, encaminando y fructificando su trabajo.

Pidamos al ESPÍRITU SANTO que, puestos en su presencia, nos dejemos llevar por el camino de vivir lo que creemos, y hacer realidad lo que pensamos.

viernes, 10 de febrero de 2012

SEÑOR, SALGO A TU ENCUENTRO

 Marcos 7:31-37. «Curación de un sordomudo»

Sé que estás ahí, SEÑOR, junto a mí, y, a pesar de tu cercanía yo soy quien no te descubro y no te veo. Tampoco te oigo. Necesito descubrirte, verte, tocarte y pararme ante TI, para decirte también que desates mi lengua y abras mis ojos y oídos.

Porque, quizás, estoy ciego y sordomudo, deslumbrados por las luces de este mundo, luces que tienen sus horas contadas, su tiempo limitado, su brillo gastado y tienden a dejarnos en la oscuridad. Hazme ver tu Luz y oír tu Palabra, porque solo ellas dan vida y gozo eterno.

Enciende en mí la fe como esas persona que te buscan y te presentan un enfermo. Pero, sobre todo, la confianza y fe de ese enfermo que hace lo que TÚ le pides, y abandonado en tus Manos se entrega a tu disposición. 

Yo en cambio quiero pedirte razones, pruebas de tu poder, de tu gratuidad, de tu amor... Quitame la venda de mis ojos y, como un niño confiado en su padre, dame la inocencia de dejarme entregar en tus Manos. Te pido, DIOS mío, que me auxilies con la Luz que me lleva a TI deslumbrado por tu Amor.

jueves, 9 de febrero de 2012

NECESITAMOS PEDIR

(Mc 7,24-30): En aquel tiempo, Jesús partiendo de allí, ...

¿Quién no ha necesitado pedir alguna vez? Posiblemente, muchas veces, porque aunque nos experimentemos suficientes estamos necesitados de muchas cosas que, por nosotros mismos, no podremos alcanzar.

Y ya no solo en el plano material, sino más todavía en el plano espiritual. Por eso, DIOS que nos ha creado y sabe de todas nuestras necesidades espera y le gusta que le pidamos lo que necesitamos. Para eso nos ha hecho libre, para estar despierto y pedir lo que realmente es bueno para nosotros.

Cuando somos niños confiamos totalmente en nuestros padres. Pero nadie nos ha dicho porque esas personas, que tenemos al lado desde pequeños, son nuestros padres. Hace años no lo podríamos demostrar. Hoy, la ciencia, si ya nos lo demuestra. Pero tanto antes como ahora, sin necesidad de probar nada creemos que son verdaderamente nuestros padres.

Y damos por descontado que todo los que nos dan y procuran para nosotros es lo mejor. Incluso cuando aparentemente no resulta o no nos gusta lo que nos dan. Esta reflexión nos lleva a preguntarnos: ¿Por qué no creemos de la misma forma en nuestro PADRE DIOS?

Creo que esa mujer, de la que no se dice ni el nombre, pagana, sirofenicia de nacimiento, o cananea en San Marcos (Mc7, 24-30), estaba más segura que nosotros de lo que pedía y a quien se lo pedía. Ella, sin ser del pueblo judío, es decir, sin ser hija, tal y como se consideraba en esa cultura y época, se atrevió a pedir como una hija, y a confiar en ser atendida. Creyó en JESÚS.

Lo importante es la fe, la acción a la que mueve esa fe, y el resultado, la sanación de su hija. Lo importante es lo que se pide, no para estar mejor sino para ser curado,  y no por propio interés sino, por amor, para la hija. ¿Cuantos nos querrá DIOS? 

Y la mayor importancia es ver que pasó, el hecho que es igual en todas las citas que lo narran: JESÚS interviene, y con el Poder que le ha sido otorgado desde Arriba, cura y salva a sus hij@s. A todos, no solo a los pertenecientes a su pueblo judío, sino a todos aquellos que se acercan con fe a pedírselo.

¿Es mi fe así? ¿Y si no es así, ¿por qué? Es entonces cuando descubro que ya tengo algo en lo que empeñarme para pedir, no por gusto, sino porque me hace mucha falta. ¡SEÑOR ten en cuenta mi poca fe y auméntamela! 

Dame la fuerza y la sabiduría de confiar en TI, y de abandonarme a tu Voluntad. Sé que, por mí, no lo voy a conseguir, pero si TÚ así lo consideras mi fe será grande, y mis obras, con, en  y por TI, también. Me apercibo y me doy cuenta que solo TÚ puedes salvarme, y, es más, me asusta, porque no lo entiendo, lo mucho que me quieres. Por eso estás dispuesto a ayudarme, a darme lo que necesito, y eso me hace creer que me escuchas y me atiendes.

Sé que esto no va a quedar en saco roto. No sé ni cuándo ni cómo, pero si sé que atenderás mi súplica y cuando lo creas conveniente me fe será mayor. Yo, trabajando todos los días por conseguirlo, pendiente de TI y de tu Gracia, esperaré en TI pacientemente. 

Hasta luego, SEÑOR. Alabado y Glorificado seas.

miércoles, 8 de febrero de 2012

EL PELIGRO ESTÁ DENTRO DE NOSOTROS

“Lo que sale del hombre es lo que lo hace impuro”. Mc 7:14-23

No son las cosas de fuera las que nos hacen mal. Si es verdad que, por los ojos nos entran las cosas, pero es dentro de nosotros donde se toman las decisiones de que permanezcan o no permanezcan.

Sabemos y conocemos lo que está bien y lo que no lo está, y, en consecuencia, elegimos lo que nos gusta o lo que no, pero hay una segunda elección, elegir no solo en cuanto al gusto, sino en cuanto a que sea bueno para nosotros, sobre todo para el fin que perseguimos, que no es otra cosa que la vivencia del amor.

Y ese amor nos compromete a dar y darnos lo bueno y lo mejor de nosotros mismos. Nunca deseando para otros lo que no deseamos para nosotros mismos. Por eso, llenos y asistido por la Gracia del ESPÍRITU SANTO, debemos limpiarnos interiormente de nuestros egoísmos, que nos hacen sentirnos soberbios, vanidosos, envidiosos... y nos llenan de la ira que nos arrastra a apartarnos del camino de DIOS, nuestro PADRE.

martes, 7 de febrero de 2012

SE TRATA DE VIDA, NO DE PALABRAS

(Mc 7, 1-13). Los fariseos le reprochan a Jesús que sus discípulos no...

Las palabras se las lleva el viento, más los hechos están y permanecen en el tiempo, porque, sabido por todos es, "obras son amores y no buenas razones".

Los fariseos, hombres celosos del cumplimiento de la ley, cayeron en el error de darle más valor e importancia a las palabras concretadas en normas y preceptos, la ley, que a la propia vida y al valor de la persona. De tal forma, para ellos, poco a poco, fue derivando la importancia de la ley más que el hombre.

Así, el sábado y su cumplimiento estaba antes que el hombre, y el honrar a padre y madre se subordinaba al "Korbán", es decir, "ofrenda", con lo que todos sus bienes quedaban liberados de ser dedicados a atender a sus padres y ofrecidos al servicio del templo.

Viven de preceptos y les importan más cumplirlo que lo que puede sucederle al hombre. De ahí que el hombre queda sometido a la norma, a la tradición, a la costumbre, a la ley... sin primar sus problemas, sus interrogantes, sus deseos, su crecimiento personal y espiritual...

Todo, ese es el problema, queda bajo sus leyes, que ellos proponen y dictan sometiendo a los demás, porque son los primeros que se dan cuenta que ellos mismos no las cumplen. Lo mismo ocurre ahora, proponemos cosas que igual no cumplimos. Por eso, esta Palabra puede ser una llamada a no proponer lo que tú no vives.

JESÚS viene a proclamar que el hombre, locura de su PADRE DIOS, es la criatura que está por encima de todo. Hasta tal punto que ÉL es enviado a anunciar esa Buena Nueva y a proclamar la salvación del hombre. Nada le es más importante, pues todo está sometido a su servicio y para su fin, que es su salvación.

lunes, 6 de febrero de 2012

EL CONTACTO CON JESÚS CURA NUESTRA ALMA

Marcos 6, 53-56. Después de atravesar el lago, Jesús y sus discípulos ...

Sabemos por experiencia que estando en contacto con alguien, algo se nos pega. Y sobre todo cuando esa persona es alguien que nos beneficia y nos ayuda a mejorar. Solemos decir usando el refranero español que quien juega con fuego puede llegar a quemarse. De la misma forma, quien se acerca al Bien Supremo, terminará por vivir y llenarse del bien.

Así ocurría con JESÚS, todos querían tocarlo, y para ello tenían que estar muy cerca de ÉL. Y los que lograban tocarle quedaban curados, así que podemos imaginar el gentío y alboroto que se formaba a su paso por cualquier lugar. Pero esas curaciones son curaciones temporales. Me libro ahora de esta enfermedad, pero sé que tarde o temprano volveré a enfermar.

La pregunta brota enseguida, ¿puedo curarme para siempre? O dicha de otra forma, ¿hay posibilidad de permanecer curado y feliz eternamente? Porque eso es lo importante, ¡claro!, si hay posibilidad. Y JESÚS ha venido precisamente para eso, no para salvarnos de nuestras enfermedades de ahora, sino para curarnos la enfermedad de la muerte, y, en su lugar, darnos la vida eterna.

Por eso, ¿es nuestra actitud acercarnos a JESÚS para que salve mi vida eternamente?, ¿o por el contrario lo busco para una sanación temporal y egoísta, por supuesto, equivocada? Porque de nada vale curarme ahora si luego pierdo la vida eterna.

domingo, 5 de febrero de 2012

¿POR QUÉ TE BUSCO, JESÚS?

(Mc 1,29-39): En aquel tiempo, Jesús, saliendo...

Porque en nuestro caminar hacia el encuentro con JESÚS puede suceder que no esté buscando realmente a JESÚS, sino todos los beneficios que se desprende de encontrarlo y estar a su lado. Así ocurrió con muchos de aquellos que lo buscaban, buscaban su propio interés, su sanación propia a la de algún familiar, y luego...

El encuentro con JESÚS es el encuentro con Aquel que nos libera y nos salva, no ahora y para un tiempo determinado, sino ahora y para siempre. Y ese encuentro no se fundamenta sólo en estar a su lado y seguirle, sino en volver a nacer de nuevo desde el ESPÍRITU. Claro, que eso nos descubre que tenemos que permanecer a su lado, en la oración y en su presencia. Hoy lo sabemos, la Eucaristía, pero los de su época no lo sabían entonces.

Pero, nacer de nuevo es tomar conciencia de que en ÉL estamos salvados por su Amor, Un Amor que nos habla de un PADRE bueno que nos quiere, que nos perdona y nos espera. Y que injertados en ÉL haremos, por su Gracia, su Voluntad.

No dejemos de confiar y de apoyarnos en ÉL. Nuestras obras son sus obras si nos ponemos en sus Manos. ÉL obra en nosotros. Nosotros sólo debemos estar atentos y dejarnos guiar, esa es nuestra libertad, y abandonados en ÉL, tengamos confianza.

sábado, 4 de febrero de 2012

NO HAY LUGAR PARA EL DESCANSO

Marcos 6, 30-34

La misión es ardua y dura, no hay tiempo para el descanso. Cuando has terminado con una tarea, empieza otra, quizás más intensa y fatigosa. No hay tiempo para la tregua en darte en amor y generosidad. Lo experimentamos los que nos comprometemos en tareas apostólicas, que empiezan en la familia.

En la medida que uno se va comprometiendo, el tiempo se  le hace insuficiente. Hace unos momentos exclamaba que el no hay tiempo para nada, pues todavía no había hecho esta reflexión y me esperan otras responsabilidades, entre ellas, la Eucaristía de la una y quince horas.

Todos los blogueros experimentamos que nos cuesta estar cada día al pie del cañón y aparecer con nuestros mensajes, reflexiones, artículos, comentarios, leerlos todos... No hay tiempo, necesitamos días de 48 horas, y dormir cuatro nada más. Pero nuestro cuerpo no está preparado para tales menesteres, necesita descanso y dormir buena parte de las horas que componen el día.

Pero, en el ESPÍRITU, podemos hacer más de lo que podemos y nos parece. Es el caso de los apóstoles, cansados y asediados por la gente, sólo en JESÚS podemos alcanzar el descanso, las fuerzas y la motivación para encarar, cada día, la misión a la que hemos sido llamados.

Pidamos al ESPÍRITU SANTO que nos llene de su fuerza, sabiduría, consejo y fortaleza para continuar con nuestra misión, tal es la de vivir, vivenciar y transparentar la obra de la Gracia del ESPÍRITU que actúa en nosotros. 

Pero, pidamos sobre todo corresponder a la gratitud del amor recibido transformando nuestro obrar en obras de amor por el amor recibido.


viernes, 3 de febrero de 2012

SIEMPRE, CUANDO NO QUEREMOS VER, JUSTIFICAMOS NUESTRA HUÍDA

Lectura del santo evangelio según san Marcos 6, 14-29

Si nos dicen algo que nos obliga a cambiar, a salir de nuestra madriguera, a tomar un camino diferente, fuera de nuestras seguridades, nos lo pensamos más de una vez. Nos cuesta dejar nuestros apegos, nuestros bienes, nuestras riquezas y en lo que hemos puesto toda nuestra seguridad. No confiamos y, en consecuencia, nos sentimos inseguro.

JESÚS obliga al cambio, pero antes predica y convence. Sus proezas y milagros no son como justificación para vanagloriarse, sino en base a que se ve obligado, cuando la ocasión se lo exige, a demostrar que es el HIJO de DIOS. Sólo lo hace por amor y para que entendamos. No le mueve otro interés, sino su amor por nosotros.

Pero nuestro egoísmo enciende nuestra soberbia y provoca a nuestros apegos. Ellos no nos dejan reaccionar, se resisten al cambio, al nuevo nacimiento, y quedamos anclado en el Antiguo Testamento. Nos instalamos en la ley antigua, la de los preceptos y cumplimientos. La de alcanzar la salvación por la ley, por el cumplimiento, por la voluntad y la disciplina de cumplir lo establecido por la Ley.

No nos hemos despojado del celo cumplidor de los fariseos. Seguimos anclado en el hombre viejo y permanecemos, después de mucho tiempo, sumergidos quizás, pero sin salir a la superficie renovados por el ESPÍRITU que nos vivifica. Todavía no entendemos que a quien tenemos delante es la Nueva Alianza, el Salvador, el que había de venir. Seguimos sin comprender, confundiéndolo con otros, y sin darnos cuenta que ha llegado el Reino.

Atrás queda la proclamación, todavía en clave farisaica de Juan, lo último del Antiguo y hombre viejo. No están abierto al amor; todo se reduce al cumplimiento y al precepto. Enturbiadas sus vistas no advierten la llegada del hombre Nuevo y la implantación del Reino del Amor, del perdón y la misericordia.

Y podríamos hacernos una pregunta: ¿Dónde me encuentro en este momento? ¿Estoy todavía con un pie en el Antiguo o quiero adentrarme en el Nuevo? ¿Tendrá esto que ver con la Nueva Evangelización?

jueves, 2 de febrero de 2012

BAJO EL PESO DE LA LEY

Evangelio según San Lucas 2,22-40. "Cuando llegó el día fijado por la Ley de ...


Vino bajo la ley y cumplió todo como la ley prescribía. Nació en los albores de un mandato de empadronamiento, y en su cumplimiento toma la naturaleza humana, se hizo como nosotros. Todo según la ley.

Y, cuando llegó el día, fue presentado en el Templo tal y como prescribía la ley. En nada quiso diferenciarse de cualquier ser humano. Nadie advirtió su presencia, y como tal fue tratado, como uno cualquiera, hasta el punto que no encontrando alojamiento fue acomodado en una cabaña donde guardaban animales. 

Un rincón humilde donde, los que buscan y quieren, únicamente se puede encontrar la verdad y la libertad. Porque sólo en la humildad está el secreto y la clave de hallar el tesoro que nos descubra lo que buscamos: felicidad y vida eterna. No morir al gozo del amor que siempre ama y nunca muere.

Tratando de abrir nuestro corazón, podemos reflexionar sobre nuestras actitudes ante los acontecimientos que nos depara nuestra vida. ¿Estamos preparados a soportarlo, a darles el debido cumplimiento según la ley? ¿Y aceptamos el recorrido de nuestra vida, tristezas y alegrías, con el gozo de que nuestra verdadera salvación está en JESÚS?

Al parecer, así lo hizo Simeón y Ana la profetiza. Habían esperado mucho tiempo, pero vieron cumplida la promesa. ¿Tendremos nosotros la necesaria paciencia para esperar también esa promesa? No perdamos el tiempo en desesperarnos, sino aprovechémoslo en pedírselo sin descanso. Como aquella mujer al juez que no le atendía.

Ese compromiso de presentarnos ante DIOS, confirmado en nuestro Bautizo, nos descubre la intima relación y vinculación que tenemos con nuestro PADRE. Esa verdad del principio, nuestra nupcia con ÉL, debe marcar el trayecto de toda nuestra vida.

miércoles, 1 de febrero de 2012

LO DE MI TIERRA LO VALORO MENOS

NADIE ES PROFETA EN SU TIERRA. ( Mc 6,1-16)

Y así ocurre en nuestra vida ordinaria, lo nuestro, lo acostumbrado a tener y ver, lo que tengo en mi propia casa, lo que conozco y está a mi lado, parece que no tiene mucho valor. Sin embargo, lo que viene de lejos, de fuera, tiene más crédito.

Es algo que no se sostiene por sí mismo, pero que ocurre en la realidad. JESÚS lo profetizó: «Un profeta sólo en su patria, entre sus parientes y en su casa carece de prestigio». Y, por nuestra experiencia, sabemos que eso se produce en la realidad, y muchos lo conocemos, no por oídas, sino porque lo experimentamos en nuestra propia carne y en nuestras familias.

Por eso, JESÚS, se admira por la falta de fe de sus conciudadanos, de los de su mismo pueblo. Y apenas pudo hacer algunas pequeñas curaciones, y recorría otros pueblos del contorno enseñando.

Podemos, a la luz de la Palabra, preguntarnos, ¿cómo está nuestra fe? ¿Creemos en un JESÚS que nos sirve según nuestros intereses, o seguimos a JESÚS porque nos ama, no anuncia la llegada del Reino, y nos salva? ¿Y en correspondencia de gratitud le servimos amando como ÉL nos enseña a amar? 

Estos interrogantes pueden descubrirnos el nivel de fe que anida en nuestro corazón, y el compromiso del nacimiento nuevo (Nueva evangelización) que brota en nosotros.