ÚLTIMAS REFLEXIONES

ÚLTIMAS REFLEXIONES

DE DODIM A AGAPÉ

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jueves, 31 de mayo de 2012

LA VIDA SALTA DE GOZO Y ALEGRÍA

Lucas 1, 39-56. Por aquellos días, María se...

Sin embargo parece todo lo contrario en este mundo donde nos toca vivir nuestra hora. No parece que la vida sea un motivo de alegría, ni tampoco de gozo. Parece, o se ha convertido, una operación mercantil, donde la vida del niño o niña no es sino un objeto a decidir.

¿Qué hubiese sucedido si Jesús decide venir en esta época a este mundo? ¿Podría haber nacido? No cabe ninguna duda que tendría que elegir muy bien a su madre. De ser María de este tiempo, sería nuevamente la elegida, porque ella fue la sencilla, humilde, obediente, confiada y entregada a dejar que el Señor hiciese maravillas según su Voluntad.

María acepta su maternidad confiada y esperanzada, pero no por eso exenta de riesgos y peligros. Sabe, aunque no lo entiende, que algo va a suceder. Intuye que su Hijo trae una misión redentora, y que eso la implica también a ella. Supone dolor y sangre, pero aun así exclama: "Hágase tu Voluntad".

No hay cosa más grande que ser madre. La maternidad es el don más hermoso que una mujer lleva dentro de sus entrañas. Pero ser madre supone aceptar la maternidad con y desde el amor. Sin condiciones al hijo que nace, acogiéndolo tal y como es, porque dibujarlo a nuestra medida supone, más que amor, egoísmo, intereses y desamor. El hijo no se encarga o elige, sino nace del fruto y compromiso del amor.

Amor que se responsabiliza en acompañarle a crecer, a madurar y hacerse capaz de responder a ese amor, dándose y entregándose. Y eso implica a toda la familia. El servicio se hace necesario, imprescindible, y, por eso María corre llena de gozo a servir a su prima Isabel, pero también a servirle en su embarazo.

Y ocurre que, Juan, nacido ya en el vientre de su madre, salta de alegría y gozo al serle revelado que el Mesías gravita lleno de vida también en el seno de su Madre María. Hay vida desde la concepción, vida que solo pertenece a su Creador, y que el hombre no puede erigirse en dueño de ella.

Padre del Cielo, por los méritos de tu Hijo Jesús, ilumina las mentes de todas esas madres que, cegadas por las luces de este mundo, sometidas por su propia humanidad, y tentadas por el Príncipe de este mundo, condenan a sus propios hijos, nacidos en el vientre de sus madres, a una muerte sin defensa arrebatándoles la vida a la que tienen derecho. Amén.

miércoles, 30 de mayo de 2012

POR DÓNDE SUBIMOS NOSOTROS

El alimento que nos sostiene y...

Porque toda subida implica sudor y trabajo, ya que el subir supone ir hacia arriba, cuesta arriba y las subidas son duras y fatigosas. En el argot del ciclismo se les consideran las etapas reinas. Y en nuestra vida cotidiana, subir siempre significa esfuerzo y trabajo.

Jesús sube a Jerusalén donde sabe que le van a condenar a muerte, donde se va a mofar de Él, le escupirán, le azotarán y terminarán por matarle. Pero también adelanta su Resurrección.

A toda Resurrección le precede martirio y sufrimiento. Se necesita morir para resucitar. No existe Domingo de Pascua sin Viernes Santo. La muerte precede a la vida, pero al final quien triunfa es la Vida. La Vida que antes ha bajado a entregarse, a servir, a ser esclavo de los demás. 

Cada día representa una subida en nuestra vida. Hoy tengo la impresión que la mía no la he subido bien. Siempre me falta fuerzas, necesito un avituallamiento para fortalecerme y seguir la lucha. La Eucaristía es ese empujón que cada día me ayuda a, por lo menos, darme cuenta que he fallado de nuevo.

Y el sacramento del perdón es el respiro que hincha mis pulmones de nuevo para seguir la marcha, para seguir subiendo, a pesar de saber que llegará el momento de la cruz, de compartir la muerte como Jesús, pero también seguro de resucitar en Él.

Gracias Dios mío por esa esperanza. Gracias, Señor por tu presencia, por tus Palabras, por tu amor, y gracias Espíritu por tu compañía, por tus consejos, por tus ánimos, por tus señales, por tu dirección. Así, ahora, me es más fácil mi propia subida. Presiento y experimento que contigo la alcanzaré. Amén.

martes, 29 de mayo de 2012

TAN CLARO COMO EL AGUA CRISTALINA

Marcos 10, 28-31. En aquel tiempo, Pedro se puso a decir a Jesús: -«Ya...

Es Palabra de Jesús: «Yo os aseguro: nadie que haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o hacienda por mí y por el Evangelio, quedará sin recibir el ciento por uno: ahora en el presente, casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y hacienda, con persecuciones; y en el mundo venidero, vida eterna. Pero muchos primeros serán últimos y los últimos, primeros».

Ayer nos habló de nuestras cadenas, nuestros apegos, la necesidad de dejarlo todo. Y hoy nos confirma que aquellos que luchen por desapegarse de las cosas de este mundo tendrán, al final, la vida eterna. ¿Y es que observamos y experimentamos que así nos ocurre?

Ahora es tiempo de dificultades, de obstáculos, de luchar contra las tentaciones, de fajarnos en el ruedo de la vida contra los que eligen adorar al mundo, a sus ídolos, a sus placeres, al poder, a las riquezas, comodidades, prestigio, fama, honores...

 Porque nos harán la vida imposible, porque trataran de acallar nuestras voces, porque les fastidia nuestro actuar, porque entienden que eso es lo que ellos también deben hacer, porque nuestro testimonio y nuestras voces les inquietan y despiertan sus conciencias, porque...

Deciden quitarnos del medio porque les molestamos. ¿No le ocurrió a Juan el Bautista, Esteban, Pedro, Pablo y otros muchos, lo mismo? ¿No nos lo advierte Jesús? Esa es la prueba, amar y proclamar el amor, no solo con palabras sino con la vida, hasta el extremo de darla por amor. Esa será la medida, todo lo demás será consecuencia de esa entrega. 

Por eso, simplemente por eso, Jesús nos dice: "Muchos primeros, en prácticas, rezos, apariencia religiosa, pero nada de entrega y vida, serán los últimos, y muchos últimos, porque no aparentan ser nada ni hacer nada, pero aman y aman entregando su vida, serán primeros.

Pidamos al Espíritu Santo que nos guíe, entregándole nuestra voluntad, por el camino de vivir con la palabra y vida nuestra relación con los demás. Amén.

lunes, 28 de mayo de 2012

LÍBERATE DE TUS ATADURAS

Marcos 10, 17-27

Porque sientes que no eres libres, que te encuentras condicionados por tus propios apegos, por tu zona de confort, por tus debilidades y pobrezas. Queda claro que el hombre persigue algo más que lo que le presenta la ley. El amor llega más lejos cuando adquiere un compromiso auténtico.

No nos conformamos con el mero cumplimiento. Ansiamos llegar más lejos y esperamos una vida eterna, porque nuestro interior alberga un deseo de felicidad eterna. Por eso aquel joven busca, y encontrado el Maestro, al que llama bueno, algo había visto en Jesús, le hace aquella pregunta que le inquieta y a la que quiere dar respuesta.

Pero entran en juego nuestras ataduras, nuestros apegos, nuestras cadenas, y ante la respuesta de desapego y de huir de tu zona acomodada, de tu zona de confort, tu voluntad se debilita y tu mente se oscurece quedando atrapado en el círculo de este mundo caduco, finito y limitado. ¡Qué barbaridad!, vendemos lentejas por el verdadero tesoro del gozo eterno.

Y se repite mucho en nuestra vida. ¿Cuántas veces estropeamos el tesoro de nuestra familia, de nuestros hijos, de nuestro hogar, por un descontrolado y apasionado apetito sexual que no es maduro ni responsable, y que, pasado el tiempo, queda ahogado y destrozado por su propia temporalidad? Sólo el amor auténtico, basado en la responsabilidad y el compromiso de darse mutuamente, es eterno.

Poseemos muchas riquezas que nos prometen hacernos la vida hermosa y bella, pero son riquezas efímeras, caducas que, pasado su tiempo, nos dejan vacíos e insatisfechos. Por eso, apegados a ellas nos resulta muy difícil liberarnos, y, por consiguiente, ser libres para poner en juego nuestra voluntad en aras del bien más deseado: el gozo del amor eterno.

Jesús nos lo dice hoy: « ¡Qué difícil es que los que tienen riquezas entren en el Reino de Dios!». «¡Hijos, qué difícil es entrar en el Reino de Dios! Es más fácil que un camello pase por el ojo de la aguja, que el que un rico entre en el Reino de Dios».

No son palabras de un cualquiera o de alguien importante, son Palabras del Hijo de Dios, de Jesús de Nazaret, y deben ser tenidas muy en cuenta si queremos, como aquel joven rico, alcanzar la vida eterna. Son Palabras que nos invitan a desapegarnos de todo lo de aquí abajo. Nada nos sirve como fin sino como medio, y como tal debe ser considerado y usado.

Nunca nuestro corazón debe estar sometido, anclado, adherido a las cosas de este mundo, porque no somos de este mundo, pertenecemos al Reino de Dios, y a él somos llamados.

domingo, 27 de mayo de 2012

NO ESTAMOS SOLOS

 Juan 20,19-23

Porque el Espíritu Santo nos acompaña y vive en nosotros. Es la promesa que nos hizo Jesús, y como todas sus promesas, siempre las cumple. Y se experimenta que el Espíritu vive en nosotros cuando sentimos esa fuerza, como los apóstoles, para proclamar la Palabra, para confesar nuestra fe.

En eso se nota que estamos en Él y Él en nosotros. En que compartimos y nos abrimos a los demás sin miedos ni temores; con fuerza y fortaleza; con sabiduría y consejo; con ciencia e inteligencia, y en constante relación (piedad) con Él.

El Espíritu Santo está presente, y se experimenta de forma notable, en la Iglesia perseguida y martirizada dándoles fortaleza a aquellos cristianos que sufren por confesar su fe. Se nos hacen presente los hermanos de la India y Nigeria, donde son perseguidos y masacrados por confesar su fe. Sin la asistencia del Espíritu Santo no se entiende esa fortaleza.

Pongámonos en Manos del Espíritu Santo para actuar según su Voluntad y no según la nuestra. Porque negarnos consiste en no hacer lo que quiero sino lo que quiere el Espíritu Santo. Descubrimos entonces que la oración es la vía por donde descubrimos su Voluntad.

Ven Espíritu Santo, llena nuestros corazones y enciende en nosotros la llama de tu Amor, para que siempre tratemos de buscar el bien y gozar de tu consuelo. Amén.

sábado, 26 de mayo de 2012

COMPARTIR EL SEGUIMIENTO

Sígueme tú, que del vecino me encargo yo. Juan 21: 20-25…al discípulo a quién Jesús amaba...

Porque no estamos solos ni somos nosotros los únicos elegidos. Hay más que le importan al Señor. Nuestra relación con el Señor existe cuando también nos relacionamos con los demás. Por eso, compartir mi relación con Dios significa que también la comparto con los demás.

Porque solo en el compartir unos con otros encontramos la presencia del Señor y la forma de amarle, pues para amar al Señor hay también, casi al mismo tiempo, que amar a los demás, empezando por aquellos que están más próximos.

Jesús nos invita hoy a seguirle sin miramientos ni segundas intenciones. Tú sígueme, y no te preocupes por los que caminan a tu lado y me siguen también. Tú sígueme, y no mires que hacen otros sino trata de vivir según tu mirada puesta en mí. Tú sígueme y no juzgue ni te apartes del camino por tus juicios y tus ideas y proyectos.

Tú sígueme sin más, y no mires a los que también quieren seguirme. No te pertenece a ti elegir a los que me siguen, ni tampoco juzgarlos. Simplemente amarlos como Yo te amor a ti. Amén.

viernes, 25 de mayo de 2012

AHORA, PEDRO PUEDES SER TÚ

San Juan 21,15-19. Después de comer, Jesús dijo a...

Sí, porque las palabras que Jesús dijo a Pedro pueden estar ahora dirigidas a Ti. Realmente para amar hay que olvidar, olvidar el pasado, nuestros fracasos, nuestras caídas, nuestros errores y egoísmos. Para poder aceptar el presente hay que olvidar lo ocurrido en el pasado. Simplemente, el ayer nos sirve para avanzar en el hoy en la medida que sé quién soy y a donde me dirijo.

Jesús conoce tanto mi pasado, como presente y futuro, pero así y todo te ha dado la capacidad de que puedas decidirlo tú. Eres libre para ir hacia allí o aquí, y en eso solo tú podrás decidir. Sin embargo, puedes decidir una cosa mejor, ponerte en Manos del Espíritu, como probablemente hizo Pedro, y dejarte guiar por Él. Ahí sí que no tendrás margen de error, y tu camino irá por el buen camino.

Jesús te repite, como hizo a Pedro, que te ama y te pide tu amor, tu libertad, para darte esa capacidad de poder amarlo. Porque con nuestros sentimientos humanos no podemos ni entender ni amarle. Somos muy poca cosa para sentir amor por Jesús. Necesitamos experimentarle, sentirle y vivirle, como una madre quiere a un hijo, y eso no nos es posible. Solo con su Gracia podemos sentirlo.

Por eso, como Pedro, se me ocurre decirle al Señor que Él sabe que yo quiero, que yo deseo profundamente amarle, sentirle y vivir en su presencia, pero mi capacidad no llega a entenderle, a sentirle, a vivirle, y necesito de su Gracia y Amor para amarle cada día más.

Por eso te digo, Señor, que me des la gracia y el gozo de paladear tu presencia, tu mirada, tus caricias, tus afectos y sentimientos sin los cuales no podré amarte como yo quiero hacerlo. Amén.


jueves, 24 de mayo de 2012

TENGAMOS PLENA CONFIANZA

San Juan 17,20-26. No ruego solamente por ellos,

Porque el Señor confía en nosotros, y ruega al Padre por todos aquellos que creerán en Él a través de nuestras palabras. Es admirable que Jesús confía en nosotros y en nuestra eficacia. Él que sabe de nuestra fragilidad, de nuestras limitaciones, de nuestras impotencias, de nuestras miserias y pecados. ¿Se puede confiar en nosotros?

Pues, Jesús confía y deja su obra en nuestras manos, en su Iglesia. Por nuestro Bautismo somos consagrados como sacerdotes, profetas y reyes, y nuestra misión es explotar de júbilo ese manantial de agua viva que salta a la vida eterna y nos inunda de Gracia. Jesús confía en nosotros y pone en nuestras manos, en nuestras palabras, la responsabilidad de transmitir su mensaje.

Y da gracias al Padre y ruega por todos aquellos que creerán por nuestras palabras. Porque sabiendo cómo somos y lo que somos, estamos asistidos por el Espíritu Santo, que, abandonados en sus Manos, hablaremos por su Espíritu y actuaremos según Él. Y en Él seremos capaces de mover a la conversión de las personas. Es un asombro, una maravilla y una prueba más de su fe en nosotros, que Jesús ruega por todos los que descubrirán a Dios gracias a nuestra tarea y esfuerzo.

Y en eso, los Blogueros con el Papa tienen una gran misión y un estímulo extraordinario de sabernos guiados y dirigidos por el Espíritu Santo para llevar a toda la Blogosfera la Palabra del Señor. Y una magnifica tarea encomendada por Jesús, que reza al Padre por todos nosotros y por los que crean por nosotros.

¡Qué alegría, Señor!, y que hermoso saber que estás, expresado por tus propias Palabras, rogando al Padre por todos nosotros. Para que nuestra misión sea eficaz y fructífera. ¿Hay mayor garantía? ¿Hay mayor bien sabernos en Manos del que todo lo cumple y lo puede? Amén.

miércoles, 23 de mayo de 2012

SOMOS CUIDADO DEL PADRE

Juan 17,11b-19

Porque Jesús se lo propone y súplica en los últimos momentos de su permanencia en este mundo. Jesús le pide al Padre que nos cuide para que seamos uno como ellos son uno. Nos pide unidad y nos pone en las Manos del Padre.

Jesús sabe de nuestras debilidades, de nuestros defectos, de nuestras limitaciones. No tenemos que asustarnos por eso, porque viniendo del Padre, por encargo suyo, sabe y conoce a cada uno de los que el Padre le ha dado. Jesús solo nos pide que creamos en Él y depositemos nuestra confianza en Él. Todo lo demás correrá a cargo de Aquel que vendrá en su lugar para lograr esa unidad pedida por Jesús al Padre.

Unidad no significa estar de acuerdo en todo. Solo una cosa es necesaria, amar, porque amando nuestra unidad está garantizada a pesar de nuestros diferentes puntos de vista; a pesar de nuestra diferente manera de mirar las cosas; a pesar de no sentirnos identificados en la forma de proyectar nuestras vivencias y testimonio.

Amándonos encontramos caminos de concordia, de paz, de tolerancia, de justicia, de respeto, de diálogo, de solidaridad, de compartir. Quizás no podemos caminar juntos, pero sí en el mismo sentido, porque eso es lo verdaderamente importante. Dirigirnos todos a la Casa del Padre en estrecha fraternidad y paz.

Tenemos la Palabra de Jesús, que nos la ha dado porque el mundo la rechaza y la odia. También a nosotros nos odiarán. Porque como Jesús nos somos del mundo. Sin embargo, nuestro lugar está ahora en este mundo, en constante lucha contra el Maligno, pero nunca solos porque estaríamos a su merced, sino asistidos por el Espíritu Santo, con el cual venceremos como venció Jesús.

martes, 22 de mayo de 2012

LA PROMESA DE VIDA ETERNA

Evangelio (Jn 17,1-11a): En aquel tiempo, Jesús, alzando los ojos ...

Jesús pide al Padre ser glorificado: «Padre, ha llegado la hora; glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti. Y que según el poder que le has dado sobre toda carne, dé también vida eterna a todos los que tú le has dado. Ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y al que tú has enviado, Jesucristo. Yo te he glorificado en la tierra, llevando a cabo la obra que me encomendaste realizar».

Nadie ha sido capaz de prometer con tanta contundencia y verdad lo que Jesús nos promete aquí. Y lo promete confirmándolo más tarde con la Resurrección. No solo hay claridad, sino que la Verdad se hace luz delante de nosotros.

Seremos eternos porque el Padre nos ha confiado a su Hijo Único, y son confiados todos aquellos que abren su corazón al Amor, en el Hijo, del Padre. Vivir eternamente es conocer al Padre. Misión única para la que ha venido nuestro Señor Jesucristo. No hay otra, simple, breve y eterna.

A la pregunta de Jesús sobre lo que buscamos y queremos, todo hombre responde: "Ser feliz eternamente". Pues bien, Jesús ha bajado expresamente para eso, para decirnos que su Padre del Cielo le ha enviado para ofrecernos esa "felicidad eterna".

Sin embargo, el hombre no sabe la manera y forma de conseguirla, y Jesús se ofrece como referencia de vida a enseñarnos el Camino, la Verdad y la Vida. Síganme y hagan lo que Yo hago: "Amen como Yo les amo". Todo consiste en amar a la manera de Jesús, sin condiciones, sin exigencias, sin prisas, sin coacción.

Simplemente amando hasta, si es preciso, dar la vida en silencio. Solo el poder del amor será capaz de mover y transformar todo corazón. Si lo hace Jesús, también nosotros, injertados en Él, lo podemos hacer. Esa es la misión que el Padre encomendó a su Hijo. Y su Hijo nos encomendó a nosotros, en el Espíritu Santo, después de su partida.

Tengamos confianza en lo que nos dice el Señor. Solo Él habla en verdad, justicia y amor. En Él se ha cumplido todo. De Él nos podemos fiar con toda garantía y confianza. Ha muerto y resucitado para enseñarnos el camino que nosotros recorreremos también.

lunes, 21 de mayo de 2012

VENCERTE A TI MISMO

- gozo, porque jesús ya venció el mundo. “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo...

Porque la lucha contra el mundo está dentro de ti. Tú eres el mundo, tu propio mundo, y en la medida que tú luches contra ti mismo estarás venciendo al mundo. 

Lo que no es normal ni natural se ha convertido en corriente, y por lo tanto se toma como normal porque la mayoría se ha dejado arrastrar por la fácil, los intereses, los egoísmos, lo apetecible...etc. Unos arrastran a otros y lo que no es normal se convierte en normal.

Y es que el mundo no existe, sino que es en cuanto tú y yo lo formamos. Pero si tú y yo nos oponemos a él, y seguimos, no al mundo, sino a la Voluntad de Dios, el mundo será vencido. Depende de ti, porque tu Padre Dios te ha dado esa capacidad de decidir, que decidas luchar contra el mundo, desde tu propio interior, y también exterior, junto a otros, o que decidas ir a su favor y dejarte arrastrar por su corriente, también juntos con otros.

Mi propia experiencia me dice que esa corriente del mundo no es buena. No es buena porque no me llena de forma plena, al final me espera el vacío, la insatisfacción, el remordimiento, el desasosiego... Experimento un sentimiento de repugnancia, de rechazo. Mi conciencia me descubre que no actúo bien.

Por el contrario, cuando lucho y me resisto a dejarme arrastrar por mis sentimientos primarios carnales, cuando trato y me esfuerzo en amar y seguir la Voluntad de Dios que arde en mi corazón, mi vida se ilumina, se llena de paz y de satisfacción. Son los frutos del amor, del olvido de ti mismo para pensar en el otro. Es la Gracia del Espíritu Santo que te fortalece y te llena de gozo.

Jesús nos dice hoy que Él ha vencido al mundo. Sobra todo lo demás, porque Él tiene Palabra de Vida Eterna. En Él se ha cumplido todo y en Él se encuentra la Verdad, lo natural y lo normal.

domingo, 20 de mayo de 2012

CREER ES RESPONDER

Marcos 16:15-20

Responder a tu compromiso de Bautismo, porque no vale decir creo, pero hago y vivo según me parece. La fe se demuestra viviendo según vive aquel en quien se cree, porque si no es así somos unos hipócritas. No podemos llamar Padre nuestro al Dios Padre si después no le hacemos caso. 

Porque a un padre se le hace caso, y si no es así es que no lo consideramos padre. Por lo tanto, seguir a Jesús es creer en Aquel que lo ha enviado, el Padre Dios, y vivir en el mandamiento del amor. Porque como Padre nos hace a todos hermanos y nos une en igualdad y justicia en torno a Él.

Por lo tanto, tenemos el deber de transmitir esa Buena Noticia a todos aquellos que no la conocen, o que están algo desorientados, pues todos buscamos y queremos a ese Padre Bueno que nos salva y nos da la vida eterna y gozosa. Todos estamos invitados y llamados de ser hijos y a salvarnos por medio del Bautismo, por el que somos investidos como sacerdotes, profetas y reyes.

Y todos estamos llamados a proclamar el Evangelio asistidos por la Gracia del Espíritu Santo, que está a nuestro lado y nos acompaña y nos abre caminos para que podamos tener las fuerzas necesarias para hacerlo, sin miedos ni temores. 

Creer en Jesús es confiar en que no estamos solos y que todo lo que el Señor nos ha dicho tendrá debido cumplimiento. Amén.

sábado, 19 de mayo de 2012

REGRESO A LA CASA DE MI PADRE

Lectura del santo Evangelio según san Juan (16, 23-28).

Porque viene del Padre, y vuelve al Padre. Creer en Jesús es creer en el Padre, y todo lo que pidamos al Padre en el nombre de Jesús nos será concedido. ¿Cómo podemos estar tristes si tenemos un Padre que nos da todo aquello que necesitamos para ser felices? 

Solo una cosa delata nuestra tristeza, que no confiamos en que el Padre atienda nuestras súplicas. ¡Porque de estarlos, todo sería diferente! Sí, nos cuesta confiar porque no entendemos sus planes, ni sabemos que es lo que realmente nos conviene! Como un padre vigila y cuida de su hijo dándole lo que es bueno para él, nuestro Padre del Cielo nos cuida y nos da lo que es bueno para cada uno de nosotros.

Y ocurre que nosotros no estamos de acuerdo. De ahí arranca nuestra desconfianza y nuestra tristeza. Somos nosotros mismos los que trazamos nuestros proyectos, y dibujamos la ruta de nuestro propio camino. ¿Acaso no quiso el pueblo seguir su propio camino en el desierto? ¿Acaso no quiso el pueblo volverse atrás y regresar a la comodidad de Egipto?

¿Y, ahora, no queremos nosotros seguir el camino que nos parece, según nuestros proyectos, más adecuado? ¿Cómo entonces nos atrevemos a pedir, encima, que nos de lo que a nosotros nos parece bueno? ¿No nos damos cuenta que somos pecadores, imperfectos, y nuestros proyectos se forman desde la ignorancia y el error? Es nuestro Padre Dios quien nunca se equivoca, y sus proyectos la verdad y el buen camino.

Entonces, caminando en su Providencia, en su Verdad, según sus indicaciones y ley, como hicieron Abraham, Isaac y Jacob, y más tarde Moisés, podemos encontrar la tierra prometida que nos dará leche y miel en abundancia. Amén.

viernes, 18 de mayo de 2012

LO QUE CUENTA ES EL FINAL

 Juan 16, 20-23a

Hay un dicho popular que dice: "quien ríe el último, ríe dos veces", o algo parecido. Lo importante es que lo verdaderamente importante es siempre el resultado final. De nada sirve vivir bien para terminar mal. Y eso tan importante para nuestra vida es lo que nos promete Jesús hoy.

«En verdad, en verdad os digo que lloraréis y os lamentaréis, y el mundo se alegrará. Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo». Es decir, al final todo sufrimiento, dolor, tristeza, sacrificio, entrega y servicio por los demás se convertirá en alegría. Toda vida dada, y eso supone sacrificio, será recompensada.

Pero es que en el trayecto de darte al servicio de los demás experimentas también gozo y paz. Todos sabemos que cuando haces algo desinteresadamente y bueno por alguien, no te sientes mal, sino todo lo contrario. Experimentas un bienestar,  una paz y alegría interior que te llena de gozo y satisfacción. ¿No es así?

Jesús nos pone el ejemplo de la mujer en cinta. Cuando se aproxima la fecha del parto, todo son nervios, preocupaciones, miedos... La angustia y el miedo la atenaza y siente tristeza ante el sufrimiento y dolor que le puede esperar en el parto. Pero nacido el niño la alegría es inmensa, y todo dolor se olvida y se da por bueno. El gozo de tener un hijo lo llena todo.

Pidamos al Espíritu Santo que nos tome de la mano, nos fortalezca y nos conduzca por el camino de dar a luz nuestra propia fe alimentado por su Gracia. Pidámosle que, como niños cogido de la mano de sus padres, nos dejemos llevar confiados hacia la alegría última de encontrarnos con el Padre Dios. Amén.

jueves, 17 de mayo de 2012

LA AUSENCIA NOS ENTRISTECE

Juan 16, 16-20…más tarde me volveréis a ver...

Y más en esta situación de incertidumbre. Incertidumbre porque siempre nos asaltará la duda, la tribulación, pues de eso se encarga el demonio. Estamos tocados por el pecado, pero no muertos. Esa debilidad nos pone en situación de riesgo, y es aprovechada por aquel que quiere alejarnos del Señor.

Cualquier oportunidad la aprovecha para ponernos en situación de duda, de tristeza, de desánimo. Sabe de nuestra naturaleza caída, frágil y no pierde ningún momento que se le presente. Pero no estamos solos. A pesar de que el Señor no dice que se va, también nos dice que conviene que se vaya para enviarnos al Defensor, al Espíritu que nos acompañará en esa batalla diaria contra las fuerzas del mal.

Nuestra tristeza se tornará en alegría cuando llegue el momento del encuentro. Porque Jesús vendrá de nuevo. Nos lo promete, y su Palabra tiene cumplimiento garantizado. Todo en Él se cumple y su Resurrección es el fundamento de nuestra fe. Está vivo, ha resucitado y está entre nosotros.

Por eso, a pesar de estos momentos de lucha, de batalla martirial, de tristeza y dolor, de sufrimientos, dudas y tentaciones, la firmeza de mantenernos apoyados en la roca de la Iglesia, dirigidos por el Espíritu Santo y acompañados por todos los hermanos en Xto. Jesús, nos sostiene y nos ayuda a continuar peregrinando hacia la Casa del Padre. Allí todo será alegría y gozo eterno. Amén.

miércoles, 16 de mayo de 2012

NO NOS ADELANTEMOS A LOS ACONTECIMIENTOS

Juan 16, 12-15. En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Aún...

Es una manera de expresar que cada cosa debe ir a su tiempo, porque hay un momento para cada cosa. En nuestra vida hay un proceso de maduración y todo debe aparecer en su momento correspondiente. No es bueno que las cosas se adelante, porque, como nos dice el Evangelio hoy, pueden atragantarnos.

El Espíritu Santo se encargará de crecer con cada uno de nosotros, y en su momento correspondiente irá desvelando y descubriendo la verdad que pertenece conocer. Él nos completará todo aquello que nos queda por entender, y nos recordará todo aquello de lo que Jesús nos ha hablado. 

Dará gloria a Jesús, pues recibirá de Él para anunciárnoslo a nosotros. Ahora, dependerá de nuestra actitud, de nuestra disposición a estar abiertos y entregados a su acción, y a no adelantarnos a los acontecimientos. Con mucha frecuencia hemos decidido ya lo que queremos y cómo lo queremos. Nuestro proyecto ya está hecho, y no hemos contado con el Espíritu. Luego queremos que Él se adapte a nuestros planes. ¿Nos parece correcto eso?

Ven Espíritu Santo y llénanos de tu Gracia. Alúmbranos el camino y enséñanos a amar, olvidándonos de nosotros mismos para que, despojados de toda atadura, podamos entregarnos al servicio y al bien de los demás. Amén.

martes, 15 de mayo de 2012

CONVIENE QUE SE VAYA

 Juan 16, 5-11…lo que os digo es la verdad…

Son palabras de Jesús, y aunque nos parezca que no nos conviene, es lo mejor para nosotros porque así lo dice el Señor. Él sabe lo que más nos conviene, y lo hace por nuestro bien. Ocurre como con nuestros padres de la tierra, hacen lo mejor para nosotros pero en muchos momentos nos parece que no es así. Sin embargo nos esforzamos en creer en ellos.

¡Cuanto más en Jesús que tiene Palabra de vida eterna!  Y es que al marcharse se queda, porque es enviado el Espíritu Santo, quien nos guiará y nos acompañará hasta encontrarnos con Él. Jesús no nos deja solos, porque nos ha prometido permanecer con nosotros para siempre. Por lo tanto, su marcha obedece a que en su lugar llegará el Espíritu Santo, la tercera Persona de la Santísima Trinidad.

El Espíritu Santo nos alumbrará el Camino, nos dará sabiduría, fortaleza, conocimiento, consejo, inteligencia, ciencia y temor de Dios. En sus Manos podremos, injertados en Él, vencer al mundo y peregrinar hacia la Casa del Padre. No es fácil, hay que luchar, pues nuestra condición de seres libres nos exige poner de nuestra parte, pero esa es la tarea, la cruz de cada día.

Padre del Cielo, danos la fuerza que necesitamos para soportar el martirio de cada día en nuestra personal lucha contra los apegos y apetencias del mundo. Llénanos de tu Espíritu e infúndenos el poder de soportar las inclinaciones de nuestra débil y frágil humanidad por la fuerzas del Espíritu Santo. Amén.

lunes, 14 de mayo de 2012

¿CÓMO PERMANECER EN EL SEÑOR?

Jn 15, 9-17 Como el Padre me amó, así os he amado yo.

Jesús insiste y lo dice muy claro: fuera de Él nada podemos, ni nada vale la pena, añado yo. Porque todos buscamos lo mismo: el ser felices y eternos, pero no lo encontramos fuera del Señor. Por lo tanto, todo lo que suponga gastar el tiempo en buscar donde no hay es tiempo perdido y mal gastado.

Ahora, ¿qué hacer para permanecer en el Señor? Jesús nos dice que lo fundamental y donde se encierra todo es el amor. Amar por encima de todo, y amando, todo lo demás será dado por añadidura. Permanecer supone, pues, amar, porque amando permanezco.

Pero, volvemos a lo mismo: ¿qué supone o es amar? Tratar de buscar el bien, y ese bien en los demás. Tratar de unir y no separar. Tratar de amoldarte a los deseos, siempre que busquen el bien, de los demás, y ofrecerles signos, gestos y obras de solidaridad. Eso supone primero despojarte de tus cadenas, de tus deseos, de tus vicios, de tus intereses, de ti mismo para darte al que te pide y te llama.

Y eso es y fue lo que hizo Jesús: "Amar hasta darse en muerte de Cruz". Por lo tanto, permanecer en Él es ir dándote a cada momento, por sencillo que parezca, a la escucha, al detalle, al servicio, a la atención, a la paciencia, al cuidado, a la...etc. Nos toca a cada uno descubrir esas mil y una formas de amar.

Pero eso necesita estar asido fuertemente a Él, y el combustible que nos lo va a permitir es estar a su lado en diálogo permanente, diario, relacionado y constante. Eso significa vivir en su presencia y de su alimento. Amén.

domingo, 13 de mayo de 2012

AMARÉ EN LA MEDIDA QUE SOY LIBRE


No puede ser de otra forma, para amar hay que estar liberado de todo aquello que te puede impedir hacerlo libremente. Porque amar condicionado deja de ser amor. El amor no es entonces verdadero, se oculta bajo la mentira y lo mueven razones que lo desvirtúan.

Amar porque te aman, porque te resulta beneficioso, porque te interesa, porque te da placer, porque con él consigues ventajas, favores, poder, riquezas...etc., es un amor forzado, empujado, movido y condicionado. Y en cuanto desaparece esa condición, desparece el amor. Todo era un amor egoísta.

Por eso solo la verdad te hace libre, y siendo libres puedes amar. Porque el verdadero amor es transparente, sin segundas intenciones, gratuito, sin condiciones. No busca recompensa y solo se mueve por amor, porque cuando amas te sientes gozoso y no esperas nada más.

Así es el amor de nuestro Padre Dios. Jesús nos lo enseña y nos lo muestra. Él lo transmite con su vida con signos, gestos, obras y hechos, hasta el punto de dar su propia vida. Sabe que ahí está escondida nuestro gozo y felicidad, y que todos buscamos eso, amar.

 Aunque por nuestras debilidades caemos en la tentación de buscar el gozo y la felicidad en las cosas de este mundo, y pronto nos damos cuenta que ese no es el camino. Nos cuesta mucho cambiar, pero experimentamos que vamos por un camino equivocado. Solo el amor que Jesús nos enseña es el verdadero tesoro que encierra el gozo y la felicidad buscada.

No nos cansemos de suplicar al Señor la fuerza y la Gracia de no dejar de buscar la verdad en el amor. Porque el amor nos ayudará a perdonar y aceptar ser perdonado. Porque si se hace difícil perdonar, también se hace difícil aceptar ser perdonado. 

Ser perdonado exige por nuestra parte que perdonemos. Por eso, aceptar el perdón que el Padre Dios nos ofrece, nos obliga a aceptar también dar mi perdón a los que me ofenden. Amén.

sábado, 12 de mayo de 2012

ESTAMOS FUERA DE ESTE MUNDO

Juan 15, 18-21…no sois del mundo…

Porque los criterios de este mundo empiezan por uno mismo y no por los demás. Cuando decimos que el amor empieza por uno mismo, nos engañamos, porque amarnos a nosotros primeros es excluir a los demás. Bien está que debes cuidarte y considerarte, porque en la medida que lo haces estás valorando el estar en las mejores condiciones para servir y amar.

Jesús es rechazado porque el mundo no lo comprende. Mientras los inmersos en este mundo buscan la justicia y los derechos, Jesús, sin obviarlos, derrama misericordia y perdón. Porque sin amor nadie escapa a la ley de la justicia. Todos estaríamos condenados, sin embargo somos muchos los que condenamos.

Esa frase. "¿Quién esté libre de pecado que tire la primera piedra?, descubre el verdadero sentido de lo que queremos significar. Jesús lo deja muy claro y nos desvela la necesidad que tenemos de su Misericordia y perdón. La parábola del hijo prodigo lo describe muy claramente.

Pasar por este mundo tras Jesús significa caminar contra corriente. Significa ir contra los criterios mundanos de derechos y justicia según me convenga, y eso traerá problemas, odios y sufrimientos. Jesús los padeció, y los que tratan de seguirle correrán el mismo camino. Porque la lucha del amor contra la soberbia y el mal es la batalla de cada día.

Lo peor es que no saben lo que hacen, porque buscando el amor, lo hacen en lugares equivocados, pues no conocen al que lo ha enviado. 

Danos el pan de cada día es pedirle a nuestro Padre Dios, no solo el alimento del cuerpo, sino también el alimento del espíritu para poder vencer las tentaciones, los peligros y las inclinaciones al mal que se producen, tanto fuera como dentro, en nuestro corazón. Amén.


viernes, 11 de mayo de 2012

¿QUÉ NOS ENCARGA EL SEÑOR?

Juan 15,12-17 “Éste es el mandamiento ...

Jesús vino para algo concreto. Repetidas veces nos ha dicho que no ha venido para juzgarnos, ni para pasarlo bien con nosotros. Menos para divertirnos. Jesús viene, nos lo dice el mismo, para salvarnos. Y la tabla de salvación es vivir el amor: «Éste es el mandamiento mío: que os améis los unos a los otros como yo os he amado.

Y si esto fue lo que dejó dicho Jesús, esto es lo verdaderamente importante. En esto esta el tesoro y, por supuesto, la salvación. Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.

Y el mandato no es otro que amar y dejarnos amar. Es algo que cuesta, pero que esconde lo que todos queremos: "Ser felices", porque solo amando podemos encontrar el ser amados, y por lo tanto, ser felices. Sin embargo, Jesús nos ama a pesar de no ser correspondido. No pone condiciones su amor, y esa condición nos la pone a nosotros. 

No vale amar para ser correspondido, sino amar a pesar de no ser correspondido. Es como la ha querido y hace nuestro Padre Dios. Y como lo hace también Jesús. De no ser así no tendríamos ninguna posibilidad, porque no nos lo merecemos.

Y el amor de Jesús lo lleva a decírnoslo todo. No deja nada en el tintero. Todo lo recibido del Padre lo vierte con sus palabras en nosotros: « A vosotros os he llamado amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer».

 Así tenemos nosotros también que darlo a conocer, nada puede quedar dentro de nosotros, pues lo recibido por el Espíritu debemos darlo gratuitamente. De ahí la gran importancia de compartir y proclamar.

jueves, 10 de mayo de 2012

SABEMOS COMO NOS AMA EL PADRE

Juan 15,9-11. Como el Padre me amó, también yo...

Porque Jesús nos amó de la misma forma: «Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros; permaneced en mi amor». Es decir, que el Padre me ama hasta morir en una muerte de Cruz por mí. ¿Hay amor más grande?

Significa eso que el Padre me perdona todo el mal que haya hecho, pero no solo me perdona sino que me recibe con los brazos abierto. El pasado nunca existió, y solo permanece el presente, el momento, la eternidad.

Todo está perdonado si estoy dispuesto a aceptar el perdón. ¿Qué quiere decir esto? Simplemente que nadie está excluido por sus pecados. Sean del calibre que sean. En la Casa del Padre todos tienen un lugar con su nombre, un sitio expresamente reservado para él. Venga de donde venga, piense como piense, haga lo que haga, viva como viva.

Todos son acogidos e invitados a no pecar más; a dejar sus pecados afuera; a tomar un rumbo nuevo en su camino, en su vida. Porque en la Casa del Padre todos seremos iguales, pensaremos iguales, viviremos iguale, amaremos de igual forma y gozaremos de eterno gozo y felicidad.

En la Casa del Padre terminan nuestras tribulaciones, nuestras pruebas, nuestras luchas, nuestras diferencias y nuestras incomprensiones. Allí permaneceremos unidos si antes lo hemos estado con Jesús, el Hijo del Padre, porque Él nos une a todos en el Padre.

Y todo eso puede cuestionar nuestra manera de proclamarlo y de transmitirlo. Ahora que se habla mucho de la Nueva Evangelización, este amor inmenso, sin condiciones e infinito que el Padre nos tiene, puede ayudarnos a cuestionarnos nuestra manera de llevarlo a los demás.

Por eso, ahora es momento de permanecer en Él, en su amor: Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Amén.


miércoles, 9 de mayo de 2012

LOS FRUTOS Y LA VID

Juan 15:1-8. 1 Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.

No se puede poner en duda que los frutos dependen del buen cultivo del árbol correspondiente. Así, los frutos de la vid dependerán de que esa vid esté bien cultivada y abonada, y tenga las condiciones que la  propia naturaleza le exige para rendir buenos frutos.

Eso entra por nuestra razón y lo comprendemos. Sin embargo, el ejemplo sirve a Jesús para, partiendo de ahí, darnos a entender que su Padre, el Buen Labrador, le cuida, le protege y le mima porque, Él, es su Hijo, su Vid predilecta, y mantienen una estrecha relación (oración) que vigoriza y fortalece su vida (La vid).

Él, recogiendo esa figura natural y corriente de la vida real, nos dice:  «Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo corta, y todo el que da fruto, lo limpia, para que dé más fruto».

 Sus Palabras no dan lugar a dudas ni a diferentes puntos de vista, hay solo una interpretación: No podemos ir cada uno según sus ideas, sus formas de entender, sus maneras de comprender o interpretar. Todos tenemos que estar unidos a Él, porque sin Él no podemos dar frutos.

Esa común unidad en Él se hace fundamental. Sin común-unión no estamos en Él, porque ir, como el sarmiento unido a la vid, unido a Él significa estar en comunión con todos y peregrinar al mismo ritmo a pesar de ir a diferente velocidad.

Si hay desprendimiento, separación, distancia, el sarmiento quedará debilitado, sin la savia que recorre sus necesitadas ramas para, fortalecidas, generar los frutos que de ellas depende. Y frutos que darán vida y comunicaran amor.

martes, 8 de mayo de 2012

DESPÚES DEL RECHAZO

Mi paz os doy (Jn 14, 27-31a)

Sí, después de rechazar, por el pecado, la oportunidad de vivir gozosamente y eternamente en el paraíso, el hombre entró en el tiempo y sufrimiento. Desde ese momento, el sufrimiento es inevitable en la vida del hombre. 

Unas veces es dolor físico; otras, moral; en otras ocasiones se trata de un dolor espiritual..., y a todos nos llega la muerte. Pero Dios, en su infinito amor, nos ha dado el remedio para tener paz en medio del dolor: Él ha aceptado “marcharse” de este mundo con una “salida” sufriente y envuelta de serenidad.

Se hace difícil explicarlo, solo experimentarlo puede darnos la sabiduría de entenderlo y aceptarlo. Jesús, después de superada su Pasión, aceptada libremente y serenamente, se aparece a los apóstoles ofreciéndoles esa paz que Él ha transmitido siempre y que se experimenta cuando vivimos en la presencia del Padre.

Solo en el Padre nuestro dolor se convierte en gozo, en gozo contenido de saber que estamos aceptando nuestros pecados y siendo perdonados, en su Hijo, por su Muerte y Resurrección. Decir sí a Jesús y aceptar su plan de paz, es decir sí a la Nueva Alianza del Padre tras haber rechazado la primera.

Aceptar el dolor y el sufrimiento hasta la muerte es el camino que restituirá ese rechazo, por el pecado, que nos apartó del gozo del paraíso en el que habíamos sido puestos por el Padre. Pero una aceptación desde la paz de saber que en Él hemos vencido la muerte.

lunes, 7 de mayo de 2012

EL ESPÍRITU SANTO NOS RECUERDA Y ENSEÑA EL CAMINO

Juan 14,21-26. El que recibe mis mandamientos y...

Aquel que organiza su vida según las enseñanzas y estilo de Jesús es el que verdaderamente lo ama, porque confesar seguirle de palabra no significa nada si después no se le sigue con obras. Por lo tanto, «El que tiene mis mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ame, será amado de mi Padre; y yo le amaré y me manifestaré a él».

Tendremos que admitir que Jesús habla muy claro, pues no hay sino una sola interpretación en estas palabras suyas. El camino no consiste en cumplir normas y leyes, sino en vivirlas en espíritu y verdad. Y Jesús es el Camino, la Verdad y la Vida. Su forma de actuar, de escuchar, de tener compasión, de comprender, acoger y comprometerse por el bien de los demás es el estilo de vida de su paso por la tierra. 

Jesús destaca y se hace notar por sus actitudes de bien antes los demás. Le interesa todo aquello que alivia al hombre, que le ayuda a se mejor y feliz, y se preocupa por su salvación. Su obsesión es el hombre y todo lo que le ayuda a encontrar su salvación. Es la Voluntad del Padre, por la que ha venido al mundo.

No vino a pasarlo bien, ni a satisfacer su propio ego, sino que vino a salvarnos enseñándonos el camino único de salvación: "Amar como Él nos enseña, con su vida, a amar". El amor queda descubierto cuando la vida se hace eco de sus palabras y vivencia de su amor.

No por decir, creo y le amo, manifiesto que le amo, sino por el testimonio de que hago vida su Vida en mí. Ese es el verdadero testimonio del amor. Todo aquel que se precie de amarlo y seguirle, vivirá y guardará sus mandamientos. Los hará vida en su propia vida. Y eso se verá de forma clara y transparente en la forma de vivir su vida. No son las palabras las que testifican, sino las obras.

Esa es la misión del Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, les enseñará y les recordará todo lo que yo les he dicho». De forma que nada hay que temer. Simplemente confiar y ser paciente, porque todo lo que el Señor ha dicho tendrá debido cumplimiento. Amén.

domingo, 6 de mayo de 2012

INJERTADOS EN CRISTO

Juan 15, 1- 8.

Porque los sarmientos si no están injertados en la vid no podrán dar frutos. Por eso, el Padre, el único Viñador corta todo aquello que contamina e impide que los sarmientos den frutos.

¿Y qué es lo que corta mi Padre o impide que den frutos? Pues todo aquello que corta la Gracia que nos llega de Él. El Padre, el Viñador, sabe de las enfermedades que sufren sus sarmientos, son atacados por muchos insectos y plagas que los limitan, que los hacen improductivos, que los deterioran y destruyen. 

Por eso, poda sus sarmientos, y se cuida de que su acción, sus cuidados, sus mimos les lleguen y les ayuden para dar buenos y hermosos frutos. La Gracia del Padre, injertada en nosotros por su Hijo Jesús, la Verdadera Viña, nos limpia de todo aquello que obstaculiza que demos los frutos apetecidos y para lo que hemos sido injertado.

Porque esa es la Gloria del Padre, que demos muchos frutos y seamos sus discípulos. Amén.

sábado, 5 de mayo de 2012

UN DIOS LEJANO, UN DIOS CERCANO

Juan 14, 7 - 14

A pesar de todo, seguimos viendo a Dios muy lejos, algo inalcanzable, alguien que está pero no aquí, junto a nosotros. Nos cuesta a los que creemos estar en la Iglesia, y les cuesta, quizás más, a aquellos que están aparentemente alejados o conocen muy poco de Él.

Dios es algo abstracto para muchos, algo que razonablemente debe existir, pero sin nombre ni apellidos. Alguien misterioso y que no tiene voz sino que ha creado el mundo y habla por la boca de lo que cada uno hace y piensa. Yo creo en Dios, pero no en la Iglesia, solemos oír muchas veces y a mucha gente. Yo creo en Dios pero actúo según mis planes, mis ideas y mis intereses. Es decir, la vida me la organizo según me parece.

Y hoy, Jesús, en el Evangelio lo deja todo claro: «Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre; desde ahora lo conocéis y lo habéis visto». Felipe («Señor, muéstranos al Padre y nos basta») colabora con su inquietud y busca, para que Jesús lo aclare mejor todavía: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me conoces Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: ‘Muéstranos al Padre’? ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí? Las palabras que os digo, no las digo por mi cuenta; el Padre que permanece en mí es el que realiza las obras.

Es gratificante, esperanzador y gozoso experimentar que en Jesús vemos al Padre, y en el Padre vemos a Jesús. Son dos Personas, pero un solo Dios. Benditas esas palabras de Tomás: "Señor mío y Dios mío".

Demos gracias a Dios por el maravilloso regalo de su Hijo, a través del cual le hemos conocido. Amén.

viernes, 4 de mayo de 2012

EL CAMINO SE OSCURECE

 Evangelio según San Juan 14,1-6. "No se inquieten...

Y lo que parecía la panacea, la felicidad, se torna ahora oscuro, ennegrecido, confuso y vacío. Lo que parecía prometer eterna felicidad fue solo un tiempo y, tras el tiempo, todo vuelve a ser igual. Se repiten las escenas, aparece la rutina, el cansancio, las disputas, la mentira, las luchas y nace el odio, la venganza y soberbia.

Son nuestros tiempos. El Maligno se ha encargado de buscarnos faena, de no dejar que nos aburramos, que no paremos ni por un momento. Nos ha llenado la vida de adelantos técnicos, de bienestar, de calidad de vida como hoy solemos llamar, y no paramos para conseguirlo.

¡Claro!, necesitamos dinero para conseguir todo eso, y ello nos mueve a trabajar hasta lo imposible. La carrera se hace vertiginosa. Nuestro pensamiento solo ve dinero y, luego cansados buscamos un lugar donde poder recobrar nuevas energías: ¡"Unas fantásticas vacaciones"!, que dicho sea de paso también cuesta dinero.

El Maligno ha logrado lo que quería, que no pensáramos y que no parasemos de trabajar. Nos tiene ocupados, impide que pensemos y nuestra obsesión es buscar dinero porque con él conseguimos ser felices. Luego, acabado el trayecto, bien porque lo hayamos conseguido y experimentado, o porque hayamos fracasados, descubrimos que detrás no hay nada, solo vacío y soledad.

Mientras ha descentrado nuestra familia, ¡si nos ha quedado tiempo para formarla!, y nos tiene atrapados y a merced de manejarnos como guste. Pararnos y darnos cuenta de nuestra propia realidad se nos hace muy difícil. Nuestra hábitos adquiridos nos someten y esclavizan. Necesitamos ser liberados.

En medio de todo esto, Jesús nos promete paz y sosiego, porque solo en la paz se encuentra el camino y la verdad. Deprisa no se puede pensar, la vista se nubla y se pierde la orientación. Jesús, del que nos podemos fiar porque siempre ha cumplido su Palabra, nos pide confianza y que creamos en Él. Nos promete un lugar, ese que sin saber todos buscamos, que preparará para cada uno de nosotros, para que donde esté Él estemos también nosotros.

Y la forma de prepararnos es seguirle, depositar en Él toda nuestra confianza, porque Él es el verdadero Camino, la Verdad y la Vida. Inténtalo y lo comprobarás. Te garantizo que no te defraudará.

jueves, 3 de mayo de 2012

BUSCANDO EL CAMINO Y LA VERDAD

Juan 14, 6-14: El que. me ve a mí. ve al Padre...

Sin lugar a duda, todos buscamos el camino. Y digo el camino porque, ese camino, que buscamos representa para cada uno la fuente de felicidad que deseamos. La dificultad empieza que no lo conocemos, ni sabemos qué camino será el mejor. Porque realmente hay muchos, o dicho de otra forma, son muchas las alternativas que se nos ofrecen para encontrar la eterna felicidad que anhelamos.

Para muchos, el camino que le gustaría recorrer es aquel que le conduce al tesoro económico, el dinero, pues conseguido el dinerito todo lo demás vendrá añadido. Otros, más que dinero buscaran poder, porque con el poder se conseguirá, tarde o temprano, dinero y privilegios. Y habrá otros que ni lo uno ni lo otro, buscan lo necesario para pasarlo bien, divertirse y hundirse en los placeres que el mundo les ofrece.

A grandes rasgos estos tres caminos nos representan, porque todos estamos tentados en tomar alguno de ellos, y el no hacerlo significará una lucha diaria durante toda nuestra vida. De tal forma que nuestra vida es un camino martirial, porque esa batalla y renuncia diaria es un martirio constante. Eso nos recuerda que la vida de todo seguidor de Jesús en martirio, y que la Eucaristía es un compromiso martirial.

Por eso, no tomar el sendero de estos caminos significa ir contra corriente. Seguir a Jesús no es lo que nos proponen los caminos que el mundo nos ofrece, y no recorrerlos supone lucha, dificultades y obstáculos.

Sin embargo, no es un camino martirial triste, desesperanzado, amargo, sino gozoso, alegre, con sentido, con la experiencia del amor y del gozo experimentado en ello. Es un camino de luchas, pero de triunfos que culmina con la victoria de la vida eterna sobre la muerte. Esa esperanza, esa confianza, esa fe nos mantiene gozosos y esperanzados. Realmente, cuando experimentamos el recorrido por los otros caminos, donde el final termina en soledad y vacío, tomamos conciencia que el Verdadero Tesoro está por este único camino.

Por eso, Jesús nos dice hoy: «Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí. Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre; desde ahora lo conocéis y lo habéis visto».


miércoles, 2 de mayo de 2012

¿SOMOS NOSOTROS NUESTROS PROPIOS JUECES?

Juan 12: 44 – 50…Yo, la luz…

Creo que esa pregunta tiene su clara respuesta en la parábola del hijo prodigo, pues el propio hijo se constituye en su propio juez cuando decide levantarse de su caída y volver a la casa del Padre. En ese gesto y acción de arrepentimiento, Jesús nos está indicando que somos nosotros los que, tarde o temprano, nos damos cuenta de nuestros propios errores.

El Hijo se reconoce equivocado y desobediente. No hizo caso a su Padre, y llevado por su propio proyecto de vida, buscando a su manera una vida mejor y más feliz, cae en su propia tela de araña y se encuentra con la verdadera realidad: "No hay otro lugar donde pueda estar mejor que en la Casa de mi Padre".

Jesús nos dice hoy que aquel que cree en Él, no cree en Él sino en Aquel que lo ha enviado. Y el que lo ve a Él, ve a Aquel que lo ha enviado. Yo, la luz, he venido al mundo para que todo el que crea en mí no siga en las tinieblas. Si alguno oye mis palabras y no las guarda, yo no le juzgo, porque no he venido para juzgar al mundo, sino para salvar al mundo.

Son nuestros propios actos, nuestro estilo de vida el que nos dirá si estamos en el camino, en la vivencia de vivir el estilo de vida de Jesús. Su Palabra nos marcará nuestra propia verdad, y todo quedará al descubierto. Por tanto, no hará falta ningún juicio, porque la Palabra ya nos habrá juzgado.

Pidamos al Padre que nos alumbre el camino en el Espíritu Santo, para que nuestra vida esté en concordancia con su Palabra, y nuestro juicio sea bendecido por el Padre que nos ama y nos espera. Amén.

martes, 1 de mayo de 2012

¡DE DÓNDE SALE ESTE?

Evangelio según San Mateo 13,54-58. Y, al llegar a su pueblo, ...

Es normal que cuando nos habla alguien del que no sabemos nada y no le conocemos, nos cuesta creerle. Primero, antes que escucharle y reflexionar lo que nos dice, nos preguntamos por su procedencia, su identidad, su pertenencia y origen. Y, casi siempre, dependiendo quien sea y de dónde venga, nuestra confianza estará sometida a ello.

Jesús no es una excepción y sus palabras no son de todo bien acogidas. Se pone en duda su sabiduría y se preguntan de dónde le viene, pues es un simple carpintero de una aldea insignificante. ¿Que títulos tiene para hablar de esa manera y con esa sabiduría? ¿No nos identificamos nosotros con ellos? ¿No nos haríamos nosotros esas mismas preguntas?

Creo que en un intento de ser sinceros diríamos que haríamos lo mismo. Depende del currículum del que escriba o hable, será la audiencia y su escucha, y también su aceptación. Desde ahí podemos entender como Jesús quiso y eligió nacer muy humilde, desapercibido y anunciado a los más, también, humildes pastores de la época, la clase más marginada y descualificada.

Y es que en la humildad es cuando verdaderamente somos probados. Porque en las riquezas y poder tenemos mucha influencia, y también muchos amigos. Somos aceptados, incluso sin decir nada que valga o aportar algo de verdad. Nada importa sino su poder y riqueza. La parábola del hijo prodigo nos retrata muy bien esta imagen.

Así, Jesús nos dice que un profeta no es bien recibido en su casa, y experimentamos que así ocurre, y continúa ocurriendo. Por eso, pidamos con todas nuestras fuerzas que nuestro corazón sea humilde para, como María, dejarnos invadir por la confianza y la fe de creer en la Palabra de Jesús. Amén.