domingo, 7 de julio de 2013

ENVIADOS AL CAMINO

(Lc 10,1-12.17-20)


Este Evangelio nos viene bien a los caminantes, a todos los caminantes, pero de forma especial a los que caminamos por la 8ª etapa de "Caminemos juntos". Primero, no vamos por nuestra cuenta, sino que hemos sido enviados. Y eso cambia totalmente nuestro camino, pues cuando somos enviados vamos de parte de... y no en nuestro nombre.

Eso conlleva otra forma de ver el camino y de caminar. Somos caminantes que tienen que proclamar y comunicar una nueva forma de caminar y una nueva meta que alcanzar. Caminamos para anunciar la proximidad del Reino de Dios, y ese es el objetivo y fin de nuestro camino. No se trata llegar y acabar algo, sino de vivir el recorrido del camino anunciando la Buena Noticia del Reino de Dios.

Vamos enviados, pero quién nos envía no nos señala simplemente el camino, sino que Él se pone en cabeza y nos sirve de guía. Así que no hay posibilidad de perdernos, de equivocarnos, de extraviarnos, a pesar de los peligros, de los lobos y dificultades que encontraremos en él. Vamos en paz y proclamando la paz, porque nos sabemos revestidos de Xto. Jesús y fortalecidos en la Eucaristía: en Él descansamos.

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