ÚLTIMAS REFLEXIONES

ÚLTIMAS REFLEXIONES

DE DODIM A AGAPÉ

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martes, 31 de diciembre de 2013

LA VIDA ESTÁ EN LA PALABRA

(Jn 1,1-18)


Y la vida es de Dios. Pero la ignorancia de los hombres se adueña de la vida y la mata, porque todo lo que los hombres hagan de espaldas a Dios se corrompe y se vuelve maligno, pues están sujetos al pecado y corrompidos por la lujuria y la carne.

Y eso les empuja a autoengañarse, a justificarse para cambiar la realidad al espejismo. Todo lo que el hombre construye es aparente felicidad, apoyada en muerte y desolación. La ceguera es terrible, pues pretende construir un mundo mejor y feliz sobre la muerte de ingente inocentes que viven y nacen en el seno de sus madres.

Hubo un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan. Éste vino para un testimonio, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por Él. No era él la luz, sino quien debía dar testimonio de la luz. Pero los hombres, soberbios y autosuficientes, no le creyeron y determinaron ser sus propios dioses. Dioses que matan y que someten; dioses que apoyan su divinidad en el poder y la fuerza; dioses egoístas de carne, de madera, de materia...

La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre.

Y vive dentro de nosotros, sólo necesitamos escarbar un poco para darnos cuenta de que Él mora en nuestros corazones, pues lo buscamos y lo necesitamos aunque no nos demos cuenta.

lunes, 30 de diciembre de 2013

LA VIGILIA DE ANA

(Lc 2,36-40)


José lleva a su familia a cumplir con todo lo que marca la ley. No hay privilegios sino obediencia según la ley dispone. Y en este cumplimiento, Ana, una mujer mayor, viuda, que en un momento de su vida cambia y toma la decisión de dedicar toda su vida al Señor con ayunos y oración, encuentra la dicha de presenciar este acontecimiento único de la presentación del primogénito en el templo.

El Señor la sorprende vigilante, despierta, atenta y en constante oración. Y se abre la puerta y encuentra al Mesías prometido en ese Niño Dios nacido en Belén. Y lo proclama a todos aquellos que le esperan, alabando a Dios y presentando al Niño a todos los esperanzados en la redención de Jerusalén.

¿Vivimos nosotros esa misma esperanza de redención? ¿Significa para nosotros la Navidad el recuerdo y la celebración de esa esperanza de sentirnos redimidos y salvados en el Niño nacido en Belén?

Pidámosle al Señor que nos dé la luz y la sabiduría de entenderlo así, entonces nuestra esperanza será grande y gozosa.

domingo, 29 de diciembre de 2013

LA VIDA Y LA LIBERTAD

(Mt 2,13-15.19-23)

Los pueblos se forman cuando varias familias se establecen en un lugar. El hecho de vivir próximos unos a otros genera vida y servicios, y esos servicios es la levadura que formará el pueblo. Un pueblo que en la medida que viva necesitará un orden, una dirección y un respeto y derechos. Nacen así las ciudades y las naciones. El embrión es el hombre, pero la incubadora es la familia.

Así está establecido por Dios, y Él mismo, encarnado en su Hijo Jesús, nació en el seno de una Familia: José y María, cuyo Hijo, el Mesías y Salvador del mundo, creció al amparo de esa familia. Una familia que, como muchas otras familias, tuvo que emigrar, sufrió peligros y dificultades hasta que se estableció en Nazaret.

La familia es la célula de la sociedad, y el hombre sin la familia queda desprotegido y desorientado. Los pueblos sin rumbo y los derechos sometidos al imperio del más fuerte. Se hace necesario el seno familiar para que los hombres sean educados en el respeto y la libertad. Libertad cuya esencia es buscar y defender el bien común. Sólo así, los pueblos pueden convivir en paz y justicia.

Hoy, vemos que la familia se está derrumbando, y que hay muchos poderes que trabajan en ese sentido. El mundo camina hacia la perdición y la muerte, y la vida se encuentra amenazada por intereses económicos y egoístas. Los pueblos que matan tienden a desaparecer, y nuestro mundo parece que quiere elegir ese camino.

Recemos a la Sagrada Familia, y mirémonos en ella, para que nuestro mundo sea iluminado y transformado según el Amor.

sábado, 28 de diciembre de 2013

EMIGRANTES


(Mt 2,13-18)

Hay muchas maneras y formas de emigrar. Los hay que gustan de conocer otras culturas y formas de vida. Otros sienten deseos y curiosidad por experimentar nuevos lugares, climas y relieves. Y otros por el simple hecho del gozo de viajar, moverse y visitar otras tierras. Pero los hay, y son muchos que se ven forzados a buscar otros horizontes de paz, bienestar y libertad. 

Son extremos difíciles y arriesgados donde muchos en el intento pierden la vida. José y María la arriesgaron, pues camino de Egipto tuvieron que sufrir peligros y dificultades, y no por circunstancias de encontrar una vida mejor, sino huyendo de la amenaza de muerte por Herodes. Hoy, aunque de diferentes formas, esa amenaza se mantiene en pie, sobre todo para los niños inocentes.

Y el peligro se esconde en diferentes lugares, vayas donde vayas: aborto (vientre de sus propias madres), pederastas, explotaciones, militarización...etc. Son otros Herodes que sienten amenazados su poder, su erotismo, su economía, su avaricia... y matan por mantener su egoísmo y dar satisfacción a su propio ego.

Pidamos al Señor que encontremos la paciencia y el lugar en nuestro corazón de mantenernos esperanzados y en paz.

viernes, 27 de diciembre de 2013

VIERON Y CREYERON


(Jn 20,2-8)

¿Y nosotros? No vemos que su Cuerpo no está en el sepulcro, entre otras cosas porque no estábamos allí, pero tenemos la palabra de Pedro, de Juan, de María Magdalena, de... Y experimentamos su presencia, 

porque cuando amamos a su estilo se enciende un gozo y extiende una paz por nuestro corazón que nos descubre y nos hace sentir la presencia del Espíritu Santo que mora en nosotros.

Pedro advierte que el sudario no está junto, ni tirado, a las vendas. Todo parece indicar que el sudario fue quitado y cuidadosamente colocado aparte. No hay rastros de violencia ni de prisas ni de esfuerzos. Ni tampoco se entiende que alguien estuviese interesado en desaparecer el Cuerpo de Jesús. Los apóstoles son los primeros sorprendidos y avisados. Precisamente por mujeres, cuyas palabras no tienen valor ni son tomadas en cuenta.

De nuevo nuestro Padre Dios toma lo inútil, lo pequeño, lo excluido: "Las mujeres", para señalar y descubrir su Resurrección. No hace alardes de poder ni prodigios para que todos se enteren. Igual que ha venido al mundo, pobre, sencillo y humilde, Resucita y se va sin hacer ruido ni anunciarlo con bombos y platillos. Son solo sus apóstoles y discípulos a los que se le van a anunciar y aparecer Resucitado y Triunfante.

Para que ellos sean ahora los anunciantes y proclamadores del Reino de Dios. Ellos serán la puerta por la que hay que entrar en la fe; a ellos habrá que creer porque son testigos directos de su Resurrección, y a ellos creemos todos los católicos, que hemos sido bautizados en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Creemos que el Señor, el Hijo de Dios vivo ha Resucitado, y a Él le pedimos que fortalezca y aumenta nuestra fe.

jueves, 26 de diciembre de 2013

QUIEN NO ES DE DIOS MATARÁ


(Mt 10,17-22)

Hay hombres y mujeres buenas, buenas personas que ayudan, que son generosas y gozan de buena fama y gran prestigio entre los hombres y mujeres de su época. Siempre los ha habido y los habrá, porque el hombre es un reflejo de su Creador, Dios, y quiera o no reflejará su semejanza, a pesar de estar tocado por el pecado e inclinado a las malas acciones.

Sin embargo, quien no está con Dios estará en su contra, porque el pecado llegará a dominarlo y lo arrastrará a la perdición y a la maldad. Por eso, el Señor nos dice hoy que nos guardemos de los hombres, los hombres que le rechazan, que se alinean con el diablo y que se esfuerzan por negarlo y destruirlo. También lo harán con todos aquellos que siguen al Señor hasta el punto de matarlo si es preciso.

Quizás no sea de forma cruenta, pero si con la indiferencia, con el fraude, engaño, tentación, marginación, injusticia, desigualdad, mentira.... Hay muchas clases de matar y aun más duras y sufridas que la propia muerte.

Se hace difícil confiar en aquellas personas  que siendo buenas, a la hora de la verdad no lo son, porque se venden al mundo y sus encantos y rechazan a Dios, siendo capaces de someter, esclavizar, excluir y hasta matar para que prevalezcan sus derechos e intereses. El Señor nos previene y nos alienta a no preocuparnos de nuestra defensa, porque seremos asistidos por el Espíritu Santo en los momentos que lo necesitemos.

Y, a pesar de perder la vida, no tengamos miedo, porque si perseveramos en el Señor, Él nos salvará. Es Palabra de Dios, y Él nunca falta a su Palabra. Siempre la ha cumplido.


miércoles, 25 de diciembre de 2013

SUCEDIÓ AQUEL DÍA



(Lc 2,1-14)


Eso dice la historia, la historia a la que damos tanto crédito. Aquel día, José tomó a su esposa que estaba en cinta, y  marchó hacia Judea, la ciudad de David, a Belén, a empadronarse, pues era de allí, según el edicto promulgado por Cesar Augusto y siendo gobernador de Siria Quirino. Los datos son concretos y exactos para deducir la fecha del nacimiento del Señor. Son pruebas fehacientes que marca el tiempo y el momento de su nacimiento.

Así que todo sucedió como se narra. Jesús, el Niño Dios, Dueño y Señor de todo lo creado, nació de forma sencilla, inadvertido a todos, sin esplendor ni trato de privilegios, sin lugar apropiado por no encontrar posada, sin lujos ni comodidades de aquellos tiempos. Nació no como Rey, sino como súbdito y pobre, de los más pobres.

Y a los pobres le fue anunciado su nacimiento, los pastores. Otros marginados y excluidos de la sociedad contemporánea de aquellos tiempos. Tendría que ser a ellos, pues los otros, los establecidos, los ricos y poderosos no lo hubiesen aceptado ni creído. Días más tarde, Herodes, el gobernador de Judea mataría a todos los niños nacidos por esa fecha, con la intención de acabar con el supuesto rey del que le habían hablado. No es nada sorprendente, porque hoy lo siguen haciendo por iguales miedos, sólo que matan a sus hijos en sus propios vientres.

Por eso, hoy, día de Navidad, la vida triunfa y vence a la muerte, pues con el Nacimiento del Niño Dios nace también en nosotros la esperanza de vida gozosa y feliz eternamente. 

Cada instante de vida se hace Navidad en tu corazón.


DESDE DE DODIM A AGAPÉ

FELIZ NAVIDAD PARA TODOS LOS BLOGUEROS CON EL PAPA, PARA TODOS LOS BLOGUEROS DE BUENA VOLUNTAD, Y PARA TODOS LOS BLOGUEROS QUE LUCHAN POR UN MUNDO MEJOR.



martes, 24 de diciembre de 2013

CANTO DE ZACARÍAS

(Lc 1,67-79)


Nos cuestas ver las cosas, y también comprenderla. Supongo que eso es la consecuencia de nuestra condición humana y pecadora. Somos más propensos a las cosas materiales, a los apegos y a los sentimientos que desprende nuestra naturaleza humana. Es natural, somos hombres enfermos y necesitamos del médico. Pero no de un médico cualquiera que cure nuestras dolencias físicas o materiales, sino de un Médico que nos salve y nos libere de esa esclavitud.

¡Cuántas veces vemos oscuras las cosas, negativas, de manera pesimista! Si tuviésemos la visión sobrenatural de los hechos que muestra Zacarías en el Canto del Benedictus, viviríamos con alegría y esperanza de una manera estable. Esa es la Navidad, o al menos por donde la debemos ver. Es el canto de esperanza a sentirnos liberados y no necesitados de lo que ahora, mientras andamos peregrino por este mundo, tendremos necesidad.

Desde este pensamiento entendemos la alegría de Zacarías, y también nuestra propia alegría. Es noche de esperanza, de alegría de cánticos y fiesta porque ha nacido el Redentor, el Salvador del mundo que nos librará de nuestras ataduras y nos dará la vida gozosa y eterna junto al Padre Dios.

lunes, 23 de diciembre de 2013

JUAN PREPARA EL CAMINO


(Lc 1,57-66)

No tiene otra misión, Juan el Bautista, sino la de preparar el camino del Señor. Si hay una misión clara es la de Juan. Su nacimiento fue anunciado y preparado para preparar la venida del Señor, y los acontecimientos que en él se producen descubren a cada instante que su aparición prepara ya la aparición de Jesús en la vida pública.

Su nombre, Juan, le viene asignado ya desde arriba y en él trae su misión. Juan proclama la venida del Mesías, el Libertador. No es él el esperado, ha de venir otro más grande que él a quien no es digno de atarle el cordón de sus sandalias. Lo anuncia de viva voz y está presto a desaparecer en cuanto Jesús irrumpa en la vida pública. Juan descubre y testimonia una gran humildad.

¿Estamos nosotros en la misma actitud de anunciar a Jesús y no anunciarnos nosotros? Porque a veces, o casi siempre, por nuestra condición de pecadores, nos entretenemos en aparentar, en mejorar nuestra aspecto físico, en preocuparnos más de lo exterior que interior; en entretenernos más en lo superficial que en lo profundo y verdadero.

Anunciar a Jesús lleva implícito estar dispuestos a desaparecer para que aparezca Él.

domingo, 22 de diciembre de 2013

MARÍA ARRIESGÓ SU VIDA

(Mt 1,18-24)

María ofreció su vida al hacer la Voluntad de Dios. Nunca había contemplado su Fiat desde ese punto de vista. No sé por qué hoy me viene al pensamiento esa forma de verlo. Porque ella sabía que presentarse en cinta sin concurso de ningún varón era difícil, por no decir imposible, que José lo entendiera, y de denunciarla podría ser lapidada.

Tampoco había descubierto la bondad y amor de José, porque pensar en repudiar a la que consideraba que le había traicionado en secreto, descubre un gran amor. Experimento que cuando uno se siente engañado por cosas pequeñas, e incluso sin ser reales sino en el pensamiento propio, siente deseos de repudio, de alejamiento y de desprecio. Me pongo en el lugar de José.

¡Qué maravilla el amor! Lo soluciona todo, lo entiende todo y lo acepta todo, incluso el peligro de muerte. Así María descubre y transparenta su amor al Señor, y José su ciega fe y obediencia en María y en Ángel del Señor. Ambos son figuras y ejemplos para nuestro camino en el Señor.

Sólo una palabra: Gracias Dios mío por el Nacimiento de tu Hijo, y de la Familia que lo amamantó y lo educó.

sábado, 21 de diciembre de 2013

LA PALABRA DEL SEÑOR SE CUMPLE

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(Lc 1,39-45)


Hay muchas dudas y mucha gente que duda, y también muchos creyentes que dudan. La duda es una compañera de viaje que nos acompaña y acompañará toda nuestra vida. Sin lugar a duda, la duda es signo del pecador y necesaria para que el Médico sane a los enfermos de dicha enfermedad. Porque son los enfermos los necesitados de sanación.

La fe se planta como una semilla, semilla que sólo Dios posee, y crece poco a poco en la medida que es regada con el agua de la Gracia. María fue bañada en Gracia, por la Gracia de Dios, porque su corazón estaba expectante y bien abonado a fin de que la Semilla Divina fructificara en el Mesías Salvador, el Hijo de Dios hecho Hombre.

María no dudó en aceptar la Voluntad de Dios sin entenderla, y le entregó su corazón. Y es que la fe no se puede razonar a pesar de que hay mil razones para razonarla. Sin embargo, para entender que Dios se hizo hombre, sólo se puede creer sin más. Es un don de Dios y como tal no cabe en nuestra cabeza. Sólo su Gracia puede iluminarnos y darnos la capacidad de entenderlo.

María partió en servicio a casa de su prima Isabel. La Madre del Hijo de Dios, humilde y disponible, para servir. Y su prime Isabel es privilegiada al, llena del Espíritu Santo, proclamar y descubrir la Encarnación en el vientre de María. Juan el Bautista, en el vientre de su madre Isabel, acoge, salta de gozo y celebra la Concepción Divina del Hijo de Dios.

La fe, don de Dios, nos es revelado en María, en la visitación a su prima Isabel y en el salto, por obra del Espíritu Santo, de Juan el Bautista en el seno de su madre.

viernes, 20 de diciembre de 2013

TODO MUY SENCILLO PERO...


(Lc 1,26-38)

Todo muy sencillo. Como un cuento de hadas, pero no es así. Es el acontecimiento más grande que jamás haya existido. Porque por él hemos nacido a la verdadera Vida y a la eternidad. 

En unos instantes tu vida da un giro total y todo se cambia. Eres elegida para ser la Madre de Dios, ¿es eso posible? ¿Qué le digo a José con el que estoy desposado? La disyuntiva es tremenda y la elección no se razona, pues de razonarla tiene más tinte de no que de sí,

María es grande porque entrega su voluntad y acepta la Voluntad de Dios. María es grande porque por encima de sus proyectos y vida está Dios. María es grande porque se abaja, se humilla, se hace esclava, se somete y se entrega a la Voluntad de Dios. María, no sé si porque ya era así, o porque Dios la ha preparado para que fuese así, es la siempre Virgen y Madre del Dios hecho Hombre.

Pero, sin ninguna duda, María, con voluntad propia como tú y yo, se pone disponible voluntariamente para que el Espíritu realice el Misterio de la Encarnación. Y María da a luz a la Luz del mundo: El Niño Dios que nace para llenar el mundo de auténtica alegría y vida en abundancia.

¿Estás tú preparado para recibir al Niño Dios y abrirle tu corazón y disponibilidad como hizo María y también José? Es hora de reflexionarlo y meditarlo ante el acontecimiento de Belén.

jueves, 19 de diciembre de 2013

¿TENGO YO LA MENTE BIEN DISPUESTA?

(Lc 1,5-25)
 
Posiblemente, alguna vez hemos oído contar a alguien un sueño extraño o hemos presagiado algo que nos puede suceder. ¿Qué puede estar ocurriendo? ¿Acaso nos puede estar diciendo algo esos acontecimientos extraños o soñados? Sólo tú puedes darle respuesta, o puedes borrarlos de tu vida mirando para otro lado. Pero si es verdad que Dios nos habla de muchas formas y quizás nosotros no le escuchamos.

Algo así le ocurrió a Zacarías. Estaba sorprendido y confuso. No atinaba a comprender ni a creerse lo que el Ángel le decía, y sus dudas le marcaron dejándole mudo por un tiempo. Así quiso Dios demostrarle su vacilación y ayudarle a afirmar su fe.

¿Nos vemos reflejados? Yo al menos pienso que puede habernos ocurrido algo de esto. No sé lo planes del Señor, y mucho menos podré entenderlo, ¡pobre de mí!, pero si es verdad que oímos y soñamos cosas que pueden estar hablándonos de señales que Dios quiere que escuchemos o hagamos. Para Dios no hay nada imposible, y quiere que todos sus hijos se salven. Pues lo lógico será que nos vaya indicando sus caminos y lo que debemos hacer.

Sí, sabemos que la esencia de su Voluntad es amarnos, pero, ¿cómo y de qué forma? Tengamos los oídos atentos a escucharle, a hablarle (oración) y a confiar en Él, porque hay muchas maneras de amar y servir.

Quizás una sonrisa concreta a una determinada persona; quizás un servicio paciente y callado; quizás tu presencia cercana y frecuente; quizás tu comentario amoroso y solidario; quizás tu oración compartida y sentida...

miércoles, 18 de diciembre de 2013

EL SACRIFICIO DE JOSÉ

(Mt 1,18-24)

No cabe duda que José, el padre adoptivo de Jesús, tiene un gran papel en este Misterio que Dios ha preparado en el nacimiento de su Hijo. Encontrarse en cinta a su prometida sin haber estado junto es algo que te toca de lleno y te deja descolocado. Y más cuando estás terriblemente enamorado de tu futura esposa. 

Imaginar lo mal que lo pudo pasar José puede ayudarnos en nuestro camino empedrado, duro y lleno de dificultades en el esfuerzo de cada día de vivir en y según la Voluntad de Dios. Se hace difícil coincidir con esa Voluntad cuando lo que se nos presenta es algo contrario a lo que buscamos o estamos comprometidos. Y además, queremos. ¿Qué hacer entonces?

José hizo lo que haría cualquier personal, sorprenderse, apartarse y pensar en repudiarla. Ahora, procedió de la forma que no se suele proceder, aceptarla repudiar en secreto para no hacerle daño. Signos de un hombre bueno, comprensivo, misericordioso. Señal también de que la quería.

Pero José fue más lejos, avisado en sueño, no dudo de obedecer y aceptar a María. Sabia decisión que le ha convertido en San José, el Padre adoptivo de Jesús, y el esposo casto de María. Y es que los mandatos del Señor son lo mejor que podemos hacer, pues buscan nuestro bien y nuestra salvación. Pero por José y María, Jesús viene a este mundo y puede nacer entre y como nosotros, en un familia sencilla y bendecida por Dios.

Y con su nacimiento darnos la oportunidad de corresponderle a su regalo de Amor. Desde ahora, nuestra vida será la meta de empeñarnos en corresponderle al  Padre Dios de todo ese Infinito Amor que nos ha regalado.

martes, 17 de diciembre de 2013

UNA FAMILIA DETRÁS


(Mt 1,1-17)

Jesús viene al mundo casi en el anonimato. Se le anuncia a los que únicamente le necesitan, es decir, a los pobres, enfermos y necesitados. A los marginados y excluidos de la sociedad, aquellos que no cuentan para nada. Son los pastores, personas desechadas y tomadas como lo último en su época. En ese contexto, y obligado por las circunstancias del momento, Jesús se ve obligado a nacer en un pesebre.

Es la Luz que ilumina a todos, pero que solo los pobres buscan porque andan en la oscuridad de la noche y necesitados de calor. Los otros, los que se sienten cómodos y seguros al calor del mundo, no se dan por aludidos.

Si alguien, el más imaginario o creativo, llega a intuir quien era aquel Jesús le hubiese ofrecido su casa. Se hubiese hecho famoso y, posiblemente, alcanzado la salvación al estar muy cerca de ella. Esos hechos descubren el anonimato y sencillez del nacimiento del Niño Dios.

Y es que Jesús, como cualquier otro, procedía de una familia, de unos descendientes tan normales como la vida misma. Y en la que había de todo. Desde la fe y obediencia de Abrahan hasta el homicidio de David, la idolatría de Salomón o la prostitución (Rahab). No se esconde nada. Se descubre su grandeza, pero también se transparenta sus pecados. Una familia de un Dios que se hace Hombre como nosotros, con su familia y sus costumbres, pero que con su Divinidad limpia y santifica sus orígenes.

Un Dios cuya humildad nos libera y nos salva.

lunes, 16 de diciembre de 2013

LA VERDAD VENCE A LA MENTIRA

(Mt 21,23-27)


Jesús proclama la Verdad, porque el Amor sólo puede buscar la Verdad, pues de no ser así, no sería amor sino mentira. Y los sumos sacerdotes y ancianos del pueblo buscan su verdad, aquella que, a pesar de ser su verdad egoísta y mentirosa, les permita continuar mandando a sus anchas e intereses.

Porque cuando te buscas a ti estarás enfrente del otro, porque tus intereses, en muchas ocasiones, difieren de los del otro. El bien de todos exige que muchas veces tú renuncies a los tuyos, porque en la renuncia y el amor se esconden los intereses de los demás. Muchas renuncias hacen que el amor satisfaga los intereses de todos.

Y Jesús busca los intereses de todos. Por eso, renuncia a los suyos y se pone al servicio de los demás. Y cuando es preguntado con qué autoridad enseña, Él responde con otra pregunta que no pueden contestar porque no buscan la verdad. 

Sólo en la Verdad se encuentra respuesta para todo.

domingo, 15 de diciembre de 2013

SEÑALES DE ESPERANZA


(Mt 11,2-11)

Juan también tenía sus dudas. Era sorprendente la forma en que Jesús se presentaba. Al menos no era la que esperaban los judíos. Sus esperanzas pasaban por recibir a un Mesías fuerte, poderoso y líder que los aglutinara y los liberara del poder y la esclavitud romana.

Y Jesús parece todo lo contrario. Manso, humilde y sin oponerse a la opresión romana. «¿Eres tú el que ha de venir, o debemos esperar a otro?». Es la pregunta que todos tienen en la mente, y quizás nosotros también la continuamos teniendo después de 2013 años.

Sin embargo, Jesús, tanto ayer a Juan, como hoy a todos nosotros, nos responde indirectamente: «Id y contad a Juan lo que oís y veis: los ciegos ven y los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos resucitan y se anuncia a los pobres la Buena Nueva; ¡y dichoso aquel que no halle escándalo en mí!». 

Sí, hemos vistos muchas parálisis curadas; muchos ciegos que ven; muchos cojos que andan; muchas sorderas que se abren a la escucha; muchos leprosos que son sanados y muchos muertos que resucitan... Y se anuncia la Buena noticia a los pobres, porque sólo los pobres son capaces de aceptarla. Pero nosotros seguimos en duda, preguntando y exigiendo pruebas para creer.

¿Seremos capaces de ver nuestra parálisis, nuestra ceguera, nuestra sordera y cojera, nuestra lepra y nuestra muerte? ¿Estamos tan endurecidos que no advertimos que esa esperanza de vida eterna que cura todos nuestros males nos la está ofreciendo Jesús cada día?

sábado, 14 de diciembre de 2013

CIEGOS Y PREGUNTONES


(Mt 17,10-13)

Nos pasamos parte de nuestra vida haciendo preguntas. Escuchamos pocos, pensamos menos y tenemos la mayor parte del tiempo los ojos cerrados. No nos damos cuenta de muchas cosas, hasta el punto de pasar delante de nosotros y ni verlo o sospecharlo.

Quizás nos pasamos la vida esperando que alguien nos diga lo que tenemos que hacer, y, posiblemente, cuando venga, lo rechazo porque su mensaje no concuerda con lo que yo pienso. y entiendo. Quizás Dios se ha manifestado a muchos hombres que no le han respondido. Adan y Eva le rechazaron ensoberbecidos por la ambición de ser como Él.

¿Y yo, le descubro y le escucho? Vino Juan el Bautista y fue rechazado. Sólo minorías le siguieron, y vino Jesús, anunciado por Juan, y corrió la misma suerte. ¿Dónde me encuentro yo? ¿Abro mi corazón y dejo que sea transformado por su Amor, o lo dejo entre abierto para algunas cosas sí y otras no? ¿Se nota esa abertura y aceptación en mi vida?

Y si se nota, ¿creo que es suficiente y toca descansar? Si esa es mi actitud, líbrame Dios mío de tales propósitos y dame la inquietud de seguir el camino de esforzarme en perfeccionar mi vida según tu Vida.

Entonces los discípulos comprendieron que se refería a Juan el Bautista.

viernes, 13 de diciembre de 2013

CUANDO EXPERIMENTAMOS LA PAZ...

(Mt 11,13-19)

Cuando nos encontramos a bien con nosotros mismos y experimentamos en lo más profundo de nuestro corazón inmenso silencio de paz y gozo, no echamos de menos nada. Nos encontramos satisfechos, gozosos y llenos de alegría. ¡Claro!, tenemos paz.

¿No será que cuando nos  increpamos y sacamos nuestra agresividad es porque no aceptamos actitudes que nos incomodan y nos exigen amar? Entonces afloran nuestras críticas y nuestras justificaciones para disfrazar la verdad que quizás nos hace daño. Se nos oscurece nuestra mente y nos autoengañamos: buscamos, distorsionada la realidad, justificarnos.

Si nos dicen que ha pasado esto, nosotros argumentamos lo otro; si cambian y hacen lo que les hemos criticado, decimos que se ha hecho tarde o mal. Y así vamos dando razones que nos descubren la actitud de no estar de acuerdo con nada. Y el mal está anidando dentro de nosotros. Necesitamos la paz y la sabiduría del Señor que nos ilumine y nos sosiegue.

Eso nos ocurre con nuestras respuestas. No nos entregamos porque no encontramos la paz, pues si habita en nosotros nada nos importa más, y todo se entrega y se ofrece por la paz. Incluso se sufre y se padece porque la paz compensa y es un bien superior. Cuando nos llenamos de paz, todo se contempla de otra forma, porque la paz inunda el corazón y aguanta todo. ¡Claro!, es la Paz.

jueves, 12 de diciembre de 2013

NO NOS VENDRÁ LA LUZ SIN ESFUERZO


(Mt 11,11-15)

Sería innecesario la Muerte y la Resurrección del Señor si la fe fuese un regalo sin esfuerzo. Es un don de Dios, pero un don que tenemos que pedir, que buscar y que esforzarnos en arrancárselo a Dios. Porque Él nos lo quiere dar, pero nos exige lucha, esfuerzo y batalla.

La figura de Juan Bautista nos alumbra ese camino y, nos testimonia con su vida, la forma y manera de preparar el camino hacia el Señor. Se trata de una lucha sin tregua, pero de una lucha de la que sabemos solos los ganadores. Hemos vencido en Xto. Jesús, y no debemos desfallecer, porque estamos ungidos por el Bautismo, no de Juan, sino del agua y del Espíritu de Dios.

Por él, el Bautismo, somos investidos de sacerdotes, profetas y reyes, y fortalecidos para emprender la lucha y batalla de allanar los caminos, abajar montes y colinas, enderezar lo torcido e igualar lo escabroso. Toda nuestra vida será una guerra sin cuartel donde nos esforzamos en conseguir someter nuestra voluntad torcida, escabrosa, escarpada, desobediente, cómoda, egoísta, interesada, individual, orgullosa, vanidosa y soberbia en una voluntad unida e injertada en la Voluntad de Dios.

Pero, no estamos solos. No desesperes, que el Padre sabe de tus debilidades e inclinaciones. Nos ha sido enviado el Espíritu Santo, y Él nos acompaña, nos asiste y nos infunde fuerza y esperanza que genera ilusión y ganas de seguirle. En y con Él ganaremos esta batalla, la batalla de nuestra vida eterna y gozosa.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

SI VAS CON ÉL, VAS BIEN ACOMPAÑADO

(Mt 11,28-30)
 
La vida es dura. Dura para unos más que para otros. Experimentamos que hay mucha gente que sufre mucho durante su vida; otros han nacido en lugares conflictivos y pasan toda su vida en vilo, expectante y llenos de miedo; otros son explotados y sometidos a una vida de trabajos, sacrificios y carencias materiales de todo tipo... ¡y para qué seguir hablando!

La vida es dura, y es un misterio que unos lo tengan, aparentemente, más difícil y dura que otros. Sin embargo, me resisto a pensar que Padre Dios reparta de esa forma tan desigual la tarta entre sus hijos. Detrás de esa distribución hay un sentido que para unos son necesario más que para otros. 

El dolor y las pruebas que cada uno tiene que experimentar y padecer son los altavoces que necesitan para despertar y levantar la mirada hacia el Padre Dios que les ofrece su salvación. Sin embargo, lo que me extraña es observar que hay personas que desorientadas, caminando sin sentido e incluso sufriendo no levantan la mirada y permanecen en la oscuridad.

Hoy escuché una frase muy bonita: somos portadores de luz, de una luz que nos ilumina el camino, pero que nosotros no queremos ver, e incluso la escondemos y no dejamos que nos alumbre ni alumbre a los demás. De cualquier forma, cuando sufres, tu dolor tiene sentido si vas con Él. No es tiempo perdido ni gastado en balde. Es tiempo bien fundido en oro de Gracia, porque con Él siempre vamos bien acompañados y la vida tiene futuro.

Tu paciencia es la prueba de tu fe, y tendrás la recompensa del Amor de Dios, pues el amor se prueba en las penas y tristezas, sobre todo cuando duelen. Él lo sabe mejor que nosotros.

martes, 10 de diciembre de 2013

EL VALOR DE UNA VIDA

(Mt 18,12-14)


No parece que a una vida se le dé gran importancia en estos momentos. Se pierden muchas voluntariamente cada instante, no ya al día. Quizás, ahora, hay muchas vidas que se apagan mientras el mundo se viste de luces, mercantilismos y algarabía. ¿Qué ocurre? ¿Qué nos pasa?

Ante tales acontecimientos descubro que el mundo no ha cambiado mucho, porque son muchos los hombres que no han cambiado. No basta con que cambien unos cuantos, nuestro Padre Dios necesita que cambien todos y de no ser así vendrá Él a poner cada cosa en su lugar.

Continúan existiendo muchos Herodes. Él, el primero, mató a muchos niños por miedo a perder su trono. No estaba dispuesto a compartirlo con nadie, y menos esperar que un simple niño le amenazara con quitárselo. Solución, matar a todos para estar seguro que Él, el nacido como nuevo Rey, muriera también. No contaba con el auxilio del Padre Dios y la pronta y total obediencia de José y María en salir prestos hacia Egipto.

Sin embargo, los falsos profetas y nuevos Herodes de hoy si cuentan con la colaboración de muchos padres y madres que se someten a asesinar a sus hijos. No les importan que se pierdan y mueran a manos de lobos hambrientos de poder y codicia. Poderes caducos que tienen etiquetado un fin. Inteligencias cegadas por las aparentes luces de felicidad caduca que este mundo les ofrece. Necios que cierran sus ojos ante la verdadera Luz que les da sentido y eternidad.

Pero Jesús si está dispuesto a luchar y morir por tu vida. Tanto es así que, perdida y en peligro, deja a las noventa y nueve a buen recaudo y arriesga y ofrece su Vida por la tuya. Encontrada, te carga sobre sus hombros y te lleva, salvada, a buen recaudo. 

Realmente, ese sí que es un Profeta, el único y buen Profeta que da la vida por sus ovejas.

lunes, 9 de diciembre de 2013

CREER QUE YO SÓLO ME BASTO

(Lc 5,17-26)

 Eso nos ocurre a cada uno de nosotros. Pensamos que sólo nosotros podemos arreglar nuestra vida. Y aunque creamos que necesitamos a Dios, nos comportamos como si nos bastara con nostros mismos. Y así nos va, nos apartamos de Dios y nos resistimos a abrirnos a su interveción y a su perdón.

Pensamos, incluso, quien es este que se atreve a perdonar nuestros pecados. Dudamos de su perdón y murmuramos contra Él. Eso lo hacemos cuando nos enemistamos y le damos la espalda. Le estamos diciendo que no creemos en su perdón y que Él no tiene poder para perdonar los pecados. Eso sólo le compete a Dios, y Él no es Dios.

Nos sorprendemos de todo esto, pero nosotros también actuamos asi cuando rompemos nuestra relación y amistad con Él. Es más, no nos acercamos a la Penitencia porque no nos creemos perdonados ni que Él tenga poder para perdonarnos. Y podemos decir que si creemos, pero no damos un paso hacia delante, y las cosas sólo se demuestran cuando se hacen.

Bien decía el Señor que no todo el que dice Señor, Señor... entrará en el Reino de mi Padre.

domingo, 8 de diciembre de 2013

ALEGRATE LLENA DE GRACIA


(Lc 1,26-38)

Está, María, llena de Gracia. «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios». ¿Qué hay que hacer, es mi pregunta, para hallar Gracia delante de Dios? Porque María estaba llena de la Gracia de Dios.

María se conturba, se preocupa y discierne que significado tienen esas palabras. No entiende ni sabe como sucederá lo que oye, pero deja sus planes, se muda y cambia, por los planes de Dios. Sin entender, porque no cabe en su cabeza, ella, María, responde con un decidido y comprometido.

Sale de sí mismo para entrar en la Voluntad de Dios. Hasta aquí lo que hizo María. Agradecido porque colaboró con el Plan de Dios, y con su colaboración abrió la puerta para que a todos nosotros nos llegue también esa Gracia de Dios. Pero, ¿y yo? Estoy dispuesto a dejarme también cubrir por el Plan que Dios tiene sobre mí. Estoy dispuesto a dejar mi vida, mis intereses, mis comodidades y ponerme disponible en la Voluntad de Dios?

Ahora es tiempo propicio para eso. El Señor está pronto a nacer y quizás esté pidiendo un hueco en mi corazón. Un hueco para que mi vida sea más plena, más auténtica, más comprometida y más llena de su Gracia que Él mismo pone en mis manos. 

Sigamos el ejemplo de María y, en y por ella, acerquémonos a Jesús, Camino, Verdad y Vida.

sábado, 7 de diciembre de 2013

NUESTRA ESPERANZA ES REAL

(Mt 9,35—10,1.6-8)


No es una quimera, ni una fantasía. Es una realidad. Bien, es verdad que tenemos, para unos, un largo camino, más para otros algo más corto, pero todos, nuestro propio camino que aceptar, superar y luchar cada día por mantenernos a flote. Y eso cuesta, es duro y necesitamos voluntad y fuerza.

Pero debemos hacerlo en la esperanza de que ya estamos salvados. Jesús, el Hijo de Dios Vivo, ha pagado por cada uno de nosotros nuestro rescate, y el Padre ha aceptado su sacrificio, que cada día renueva y realiza en la Eucaristía. ¡Estamos salvados! Y debemos participar y colaborar en la salvación de otros que quizás no lo sepan o estén dormidos por el encandilamiento de las luces de este mundo caduco.

Jesús siente compasión por todos aquellos que se sienten abatidos y perdidos, como ovejas sin pastor. Son los ciegos, los inválidos y sometidos por las apetencias y esclavitudes del pecado. Es ahí donde nuestro grito debe ser lanzado, porque nuestra liberación está cerca. Jesús nace en nuestros corazones para darnos vida, vida eterna. Es posible que nuestra ceguera, invalidez, sordera o lepra no nos deje ver. Por eso, estamos llamados a ayudarle para que vean.

viernes, 6 de diciembre de 2013

SUPONGO QUE HAY QUE ACERCARSE Y GRITAR


(Mt 9,27-31)

Cuando terminé de leer el Evangelio de hoy, me quedé pensando que hubiese sucedido si los ciegos no se acercan lo suficiente, ni gritan lo necesario para llamar la atención de Jesús. Eso arrastró me mente a pensar que hay que acercarse y gritar. O dicho en palabras más vulgares: "Quién no llora, no mama".

También supuse que vale la pena acercarse y gritar, porque aquellos ciegos, desde aquel momento, empezaron a ver. ¿Y nosotros, me pregunté, estamos ciegos? Y en mi continúa suposición, supuse, valga la redundancia, que quizás no seamos ciegos de vista, pero si ciegos de espíritu.

 Posiblemente, muchos, independientes de ser invidentes o no, padecemos la ceguera de ver todo con los ojos y los criterios de este mundo, y no vemos más allá de lo que permanece guardado o enterrado en nuestro corazón. Necesitamos acercarnos a la Luz hasta el punto de que nuestro grito sea tan fuerte por el dolor de sentirnos quemar por la Gracia del Señor.

Es Él quien nos puede devolver la vista, tanto física como espiritual, porque quizás vemos lo que no nos sirve de luz ni de medio para salvar nuestra alma, y permanecemos en la oscuridad para no ver lo que realmente necesitamos para salvarnos. Pidamos esa Gracia, como esos dos ciegos, y dejemosno arrastrar por el Espíritu que nos acerca a Jesús y suplica que nos permita ver.