ÚLTIMAS REFLEXIONES

ÚLTIMAS REFLEXIONES

DE DODIM A AGAPÉ

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sábado, 31 de mayo de 2014

DISPONIBILIDAD Y SERVICIO


(Lc 1,39-56)

Estas cosas nos parecen cuentos porque, a pesar de que confesamos creérnoslas, no parece que incidan de una manera real en nuestra vida. Observemos que sí lo hizo en la vida de María y también de Isabel. María partió rápida y llena de gozo a casa de su prima Isabel. Sabía, porque por el Ángel se le había anunciado también, que su prima Isabel estaba en cinta y corrió a servirla y a compartir con ella el gozo de la Gracia de Dios y de la maternidad.

Sucedió, como nos cuenta Lucas (1, 39-56) que tan rápidamente como oyó Isabel el saludo de María, salto el niño de gozo en su seno, e Isabel quedó llena del Espíritu Santo, y exclamando con gran voz, dijo: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!».

¡Y creemos también nosotros lo que nos ha dicho el Señor? ¿Esperamos su promesa de que volverá, y de que al final, a pesar de nuestros sufrimientos y tristezas que el camino nos depare, todo se convertirá en gozo y alegría? ¿Salta de gozo nuestro corazón y se llena de esperanza y de confianza en la Palabra del Señor?

Pidamos luz al Señor para que nuestro corazón se llene también de gozo y de alegría al escuchar su Palabra y al esforzarnos en vivirla.


viernes, 30 de mayo de 2014

SUS PALABRAS NOS LLENAS DE ESPERANZA Y ALEGRÍA

(Jn 16,20-23a)


Y es que habla el Señor Resucitado. No es un cualquiera ni nadie que tiene dudas o no puede cumplir lo que le gustaría prometer. Es Jesús, ¡el Señor!, y Él tiene Palabra de Vida Eterna. «En verdad, en verdad os digo que lloraréis y os lamentaréis, y el mundo se alegrará. Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo». 

Sabemos que se dice que el que ríe el último ríe mejor; también que lo importante es como termina y no como empieza lo que emprendemos. Pues bien, si eso lo dicen los hombres, Jesús, que tiene Palabra de Vida Eterna, nos dice que a pesar de nuestras tristezas y sufrimientos, al final seremos dichosos y feliz. No se puede esperar mejor y más grande promesa, porque al final lo que buscamos todos es la felicidad eterna.

«También vosotros estáis tristes ahora, pero volveré a veros y se alegrará vuestro corazón y vuestra alegría nadie os la podrá quitar. Aquel día no me preguntaréis nada». Esperamos al Señor y tenemos su promesa de que volverá y lo veremos. Y ya no hará falta preguntarle nada, pues lo vemos cara a cara y gozamos de una inmensa e infinita felicidad.

Tus Palabras, hoy, nos llenan de gozo y de alegría, Señor. Gracias por decírnosla y llenarnos de esperanza.

jueves, 29 de mayo de 2014

EL SEÑOR NO DEJA NADA SUELTO

(Jn 16,16-20)


Todo lo deja aclarado y bien atado. Para el Señor mil años son un segundo, y para nosotros, aunque la vida se nos hace algo larga, también se va más deprisa de lo que pensamos. El tiempo es más relativo que lo que parece y, psicológicamente 95 años, en el mejor de los casos, pasan a toda velocidad.

De cualquier manera, lo verdaderamente importante es que el Señor nos dice: «Dentro de poco ya no me veréis, y dentro de otro poco me volveréis a ver». Yo me quedo con: «dentro de otro poco me volveréis a ver», porque eso es lo que importa. El mismo Jesús nos dice que lo volveremos a ver y eso es Palabra de Dios, y eso se cumple porque su Palabra es Palabra de Vida Eterna.

Me basta lo que el Señor dice y creo ciegamente en Él. No me hace falta oír nada más. Confío plenamente en el Señor porque, no sólo con sus Palabras me lo ha demostrado sino entregando su vida por mí y también aceptándome tal y como soy y perdonándome todos mis rechazos y pecados. Sé que me asaltarán dudas y me arrastrarán apetencias, comodidades, vanidades y placeres, pero, en, con y por su Espíritu lucharé con la fuerza de su Gracia y resistiré en su Nombre.

Esa es la fe, mi pobre fe que en Él quiero fortalecer y afirmar consciente de los sufrimientos, tristezas y penas que nos harán llorar y sufrir, pero que Él también nos ha descubierto para que no desesperemos, porque lo verdaderamente importante es que al final nuestras penas, sufrimientos y tristezas se convertirán en gozo.

miércoles, 28 de mayo de 2014

EN EL CAMINO DEL ESPÍRITU

(Jn 16,12-15)

Todavía nos queda un largo trecho, y mientras nos adentramos en el camino de nuestra vida, el Espíritu Santo nos irá guiando si nos ponemos en sus Manos. Muchas cosas tiene que ir revelándonos y enseñando, pero todo dependerá de la atención que yo le preste. Dependerá de cada uno de nosotros el abrirle nuestro corazón y recibir sus enseñanzas.

No vamos solos, caminamos en el Espíritu de Jesús, porque el Espíritu Santo nos comunicará lo recibido del Señor. Nos llena de esperanza estas Palabras de Jesús que nos revelan su presencia en el Espíritu y nos acompañan en nuestra lucha diaria por vivir en su Amor y Palabra. 

El camino se nos pone difícil y duro, pero Jesús en su Espíritu nos fortalece, nos anima y nos acompaña a tomar decisiones, a levantarnos de las caídas, a sobreponernos de las disgustos y fracasos y a mantenernos firmes y decididos en guardar sus mandamientos. 

Es el Señor Resucitado que camina, como con los de Emaús, a nuestro lado animándonos y haciendo que nuestros corazones ardan de entusiasmo y de amor.

martes, 27 de mayo de 2014

NADA PUEDE PERTURBARNOS

(Jn 16,5-11)


Quizás hoy sea un día para el pesimismo. Ayer las tertulias televisivas en España mostraban una nota pesimista sobre las presentes elecciones europeas al parlamento. El mundo parece volverse loco con la pérdida de valores, con los derechos a matar, sobre todo a inocentes y muchas cosas más. Parece que entramos en una sociedad decadente, inmoral, perdida, caótica, de derechos apoyados en libertinajes, de enfrentamientos y egoísmos.

Yo voté a un partido cristiano católico y ni siquiera ha aparecido en el recuento electoral. Me pregunto dónde están los católicos. La defensa de la vida, la libertad, la educación y los mandamientos brillan por su ausencia. Al parecer no hay muchos católicos, o son de boquillas, de misas, de normas... pero no de guardar los mandamientos del Señor. Y sólo esos serán llamados sus hijos y no otros.

Sin embargo, empiezo mi humilde reflexión hoy por aquí, no con ninguna intención de convencer ni de llamar al orden, sino de resaltar que nada nos perturba porque con nosotros está el Espíritu de Jesús, que está entre nosotros ante la marcha del Señor a la derecha del Padre. Él sigue y continúa en su Espíritu Santo el camino con nosotros, y a pesar de lo revuelto y mal que andan los tiempos, nada tendremos que temer porque el Espíritu Santo habita y camina con nosotros.

Todo ha sido sentenciado. Conocemos el veredicto del Príncipe de este mundo, y ha sido vencido. Por lo tanto, a pesar de las apariencias y las tempestades, en el Espíritu Santo saldremos vencedores.

lunes, 26 de mayo de 2014

¿QUÉ ALEGRÍA EL SABERNOS DEFENDIDOS Y FORTALECIDOS!

(Jn 15,26—16,4)


No estamos solos porque Jesús nos ha prometido el Paráclito, defensor, que nos protege, aconseja, defiende, guía y con el que nunca seremos vencidos. Jesús no nos deja solos ni desprotegidos en las garras del Maligno que nos persigue y amenaza con tentarnos y perdernos.

«Cuando venga el Paráclito, que yo os enviaré de junto al Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, Él dará testimonio de mí. Pero también vosotros daréis testimonio, porque estáis conmigo desde el principio. Estamos en buenas manos porque el Espíritu procede del Padre y nos  guía en Verdad y Justicia. Eso nos hace a nosotros estar en el mismo Espíritu de Jesús y dar también testimonio de su Palabra.

Experimentaremos y sufriremos el mismo camino que sufrió Jesús porque el mundo no conoce al Padre ni al Hijo, y le rechazarán y pensarán que al hacerlo le dan culto. Pero ya estamos advertidos por el mismo Jesús y sabemos que nos ocurrirá, precisamente porque, ya se nos ha dicho, el siervo no es superior al maestro. Por eso recibimos hoy la promesa del Espíritu Santo para fortalecidos, animados, consolados y llenos de su Espíritu poder superar y soportar todas esas adversidades.

El Espíritu del Señor vive en nosotros, nos fortalece y consuela para soportar y superar todas las pruebas que nos dificultan el camino del desierto de nuestra propia vida.

domingo, 25 de mayo de 2014

NO NOS QUEDAMOS SOLOS

(Jn 14,15-21)


Jesús vive y está con y entre nosotros. Esa es la primera experiencia que experimenta el creyente: El Espíritu de la Verdad está con nosotros y nos acompaña para siempre. Jesús ha vuelto al Padre, pero nos ha dejado la promesa de que volverá. Pero no nos ha dejado solos sino que el Paráclito, El Espíritu Santo, enviado por el Padre en nombre de Jesús nos guiará hasta su regreso.

Jesús no nos deja huérfanos sino que nos deja en Manos de su Espíritu y en Él nos unimos para cumplir sus mandamientos en el amor. El Espíritu unifica a la Iglesia en Cristo, y a los creyentes los hace hombres de comunión. El mundo no le conoce y se cierra a su acción y se disgrega y enfrenta. No hay comunión cuando el Espíritu de Jesús no vive en el hombre.

Así nos parece utópico ponernos de acuerdo, ser fraternales y vivir en paz. Así nos parece utópico que se erradique el hambre del mundo, la guerra y las muertes de los más pobres e indefensos. Si el hombre no abre su corazón al Espíritu de Jesús no puede amarle ni conocerle y no encontrará la paz ni el verdadero amor donde se esconde el eterno gozo y la plena alegría.

Abrir nuestro corazón a la acción del Espíritu Santo es abrirnos al estilo de vida de Jesús y guardar sus mandamientos. ¡Ven Espíritu Santo y llénanos de Ti!.


sábado, 24 de mayo de 2014

LLENOS DEL ESPÍRITU DE JESÚS PARA DAR A CONOCER A DIOS



Sabido que no se puede dar sino lo que se tiene. Luego para dar a conocer a Jesús, el Hijo de Dios vivo, hay que estar primero llenos del Espíritu de Jesús. Y estar lleno del Espíritu DE Jesús es hablar con Él, intimar con Él y llevarle como mejor amigo en el corazón. Y cuando eso es así ocurre que lo presentamos en todas partes.

Estar llenos del Espíritu de Jesús es caminar a su lado tratando de vivenciar su Espíritu en cada instante de nuestra vida. Es amar todo lo que me rodea, porque Él me ama y, en Él, mi mayor gozo será amarlo. Descubrir que acercarme a la vida de los demás es descubrir un gozo superior que me hace inmensamente feliz como jamás había soñado.

Estar lleno de su Espíritu es experimentar los mismos rechazos, sufrimientos, persecuciones y amenazas que recibió Él, porque el siervo no es superior a su amo. Estar lleno del Espíritu de Jesús es vivir apasionadamente la experiencia de saberte salvado y eternamente gozoso.

viernes, 23 de mayo de 2014

AMIGO ES AQUEL QUE QUIERE LO MEJOR PARA TI

(Jn 15,12-17)


Habría que definir que es lo mejor para mí, porque aparentemente hay cosas que pareciendo buenas tienen malas consecuencias y resultan ser muy malas y dañinas, A nadie se le esconde que las apariencias engañan, y una cosa es ser y otra es aparentar ser.

Todos, por propia experiencia, sabemos que bueno para cada uno es aquello que coincide con la verdad. A nadie nos gusta mentir, y menos que nos mientan. Todos tenemos un corazón que se compadece de aquellos que padecen, que sufren o que pasan necesidades. ¿Por qué ocurre eso? Sería bueno que cada uno intente responder a esa interesante pregunta.
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Sucede también que hay cosas que, aunque nos gustan y apetece, sabemos que pueden ser nocivas y malas para nuestro bien. Lo experimentamos, pero ocurre que se nos hace difícil renunciar y quedamos atrapados en sus redes. Conocemos el antídoto, pero necesitamos voluntad y fuerza para aplicarlo y superar esas inclinaciones que nos someten.

El verdadero amigo es aquel que nos aconseja bien y que, aunque aparentemente sea duro y confuso lo que nos aconseje, al final siempre resulta que es lo mejor y lo que más nos conviene. Porque busca nuestro bien y está dispuesto hasta dar la vida para procurárnoslo.

Ese amigo, aunque nos parezca imposible, existe. Es Jesús de Nazaret y estas son sus propias Palabras: «Éste es el mandamiento mío: que os améis los unos a los otros como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando (Jn 15,12-17).

jueves, 22 de mayo de 2014

EL PADRE SIEMPRE NOS ESPERA. ES LA PRUEBA DE SU AMOR

(Jn 15,9-11)

En la parábola del hijo prodigo Jesús nos presenta el inmenso amor que el Padre nos tiene. A través de la parábola nos describe como nos trata el Padre, su delicadeza y respeto a nuestra libertad y su justicia de dejarnos obrar según nuestros deseos. 

El Padre nos quiere inmensamente y busca sobre todo nuestro bien. Nos ha creado y comparte su Casa con sus hijos, pero no nos somete ni nos impone su amor. Nos ama incondicionalmente, así que ante la petición del hijo accede a pesar de saber que el hijo se equivoca. Es un Padre bueno que busca nuestro amor sin aprovecharse de comprarlo. Quiere que le correspondamos libremente y voluntariamente.

Así nos ama también el Hijo. Hoy, en el Evangelio, Jesús nos lo dice claramente: «Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros; permaneced en mi amor. Permanecer consiste en estar dispuestos a guardar sus mandamientos. Guardándolos estamos permaneciendo en y con el Señor. 

Pidamos la sabiduría y voluntad de permanecer en el Señor precisamente en estos tiempos convulsivos en los que se tiende a cambiar y a tomar decisiones que quizás contradicen a los mandamientos del Señor.


miércoles, 21 de mayo de 2014

¿A DONDE VOY SIN TI, SEÑOR?

(Jn 15,1-8)


Mis frutos sin tu Agua, Señor, serán frutos sin sabor, insípidos y finitos. Frutos perecederos y sin el gusto de la alegría y el gozo. Frutos que dejan olor a vacío y podredumbre y que florecidos se corrompen en el tiempo y el sin sentido. Por eso, Señor, mis frutos tienen que venir de tu cultivo de amor y del riego de tu Savia de Gracia que me alimenta y me fertiliza.

Necesitamos permanecer en el Señor, porque sin Él nada somos ni nada podemos hacer. Nos lo dice Él mismo, y nos lo corrobora nuestra propia experiencia. Todo lo que sale de nosotros es caduco y perece. Nuestros frutos serán frutos caducos y perecederos. Solo en Él daremos frutos de vida eterna. Frutos de verdadero Amor porque están regados con su Gracia.

El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no podéis hacer nada.Son Palabras de Jesús que nos previenen y nos invitan a caminar injertados en Él. Porque por nuestra cuenta estamos perdidos. Ocurrió con nuestros primeros padres y nos ocurre también a nosotros. Somos tentados por el demonio a caminar por nuestra cuenta creyéndonos suficientes y no necesitados del Señor.

Pidamos tener en cuenta la Luz que nos ilumine para tomar conciencia que sin el Señor nada conseguiremos. Y pidámosle al Espíritu Santo que nos oriente y nos lleve por el camino de permanecer injertados como sarmientos en la Verdadera Vid que es el Señor Jesús.

martes, 20 de mayo de 2014

APARENTEMENTE SOLOS


(Jn 14,27-31a)

El Señor se va, nos lo dice para que no nos sorprenda su aparente ausencia cuando le echemos en falta. Nos deja su Paz y también la promesa de que volverá a nosotros, por eso lo de aparente soledad. Pero nos previene que vamos a estar frente al Príncipe del mundo y no debemos perder la paz, porque el Espíritu Santo estará asistiendo, impulsándonos y dándonos fuerza para superar la lucha.

El camino es de lucha y de cruz. El Maligno tiene permiso para atacarnos. Por el pecado estamos sometidos y tocados, pero no muertos. La Cruz, por los méritos de nuestro Señor Jesucristo, nos salva y en el Espíritu Santo tenemos nuestro mejor aliado para salir victorioso de los ataques de Satanás. El Señor se va, pero nos promete volver, y espera que le seamos fieles y nos da su Gracia para que podamos lograrlo.

Ahora se comprende todo. Nos ha invitado a pedir y prometido que se nos dará; en su nombre el Padre nos ha enviado al Espíritu Santo para que nos proteja, conforte y ayude; nos ha dejado su Iglesia en el colegio apostólico para que, unidos en Él, nos apoyemos y fortalecemos. 

Y, sobre todo, nos ha dejado su Paz para que injertados en Él nada nos turbe y nos pierda. Porque sólo Él tiene poder para vencer al Príncipe de este mundo.

lunes, 19 de mayo de 2014

EL CAMINO SE DEMUESTRA ANDANDO

(Jn 14,21-26)


No es cuestión de presencia ni de apariencias sino de realidades. Y la realidad se hace vivencia a través de tus propias obras. El amor es cosa de cada día y se traduce en tus actos ordinarios hechos con naturalidad y cargados de amor. La santidad se esconde en lo ordinario de cada instante vivido como extraordinario en la presencia del Señor.

Son los Mandamientos vividos en tu vida lo que descubre y pregona tu seria confesión de amor al Señor. No vale para nada la palabra si ésta no es acompañada de las obras de forma coherente y responsable. El Señor no deja lugar a dudas: «El que tiene mis Mandamientos y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ame, será amado de mi Padre; y yo le amaré y me manifestaré a él».

No estamos solos, pues nos ha sido enviado por el Padre y en nombre de Jesús, el Paráclito, el Espíritu Santo, que nos enseñará y recordará todo lo que Jesús nos ha enseñado. Estamos muy bien acompañados para no perdernos y para poder guardar los Mandamientos del Señor.

Por lo tanto, nada se puede ocultar porque las obras te descubren y delatan. Tu fe y tu amor podrás confesarlo, pero sólo serán verdad si ocupan el primer lugar dentro de tu corazón. Pidamos al Señor la fuerza de que nuestras obras sean reflejo de nuestra fe y amor. Amén.

domingo, 18 de mayo de 2014

UNA MANSIÓN RESERVADA

(Jn 14,1-12)


Y es que lo decimos de una manera que da la sensación que no sabemos lo que decimos o no valoramos esa promesa del Señor: En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios: creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas mansiones; si no, os lo habría dicho; porque voy a prepararos un lugar. Y cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo, para que donde esté yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy sabéis el camino».

Si tuviéramos la oportunidad de reservar una vacaciones en la Luna lo pregonaríamos por todo el mundo: ¡Tengo un viaje reservado a la Luna! Sin embargo, tenemos, ¡y esto sí que es verdad!, una plaza reservada y una mansión para la eternidad en el paraíso jamás soñado e inimaginable y casi pasa desapercibido. No parece incidir en nuestra vida ni ilusionarnos hasta el punto de que se nos note. 

Y es que la reserva no nos la ha hecho cualquier agencia, que le puede fallar o nos puede engañar, sino que la ha hecho el mismo Jesús, el Resucitado de entre los muertos, en quien todo se ha cumplido y quien tiene Palabra de Vida Eterna. Sí, hermanos, tenemos un lugar para cada uno de nosotros en la Casa del Padre, en dónde Jesús nos espera y de donde vendrá a buscarnos para instalarnos allí.

Quizás no estamos convencidos porque tal dicha y gracia no cabe en nuestra cabeza. Te pedimos Señor que nos des la sabiduría y la Gracia de tomar conciencia de tu promesa y de apuntarnos sin condiciones a ese maravilloso viaje que nos ofrece.

sábado, 17 de mayo de 2014

QUIEN ME HA VISTO A MÍ HA VISTO AL PADRE

(Jn 14,7-14)


Te veo Señor con los ojos de mi fe. Sé que estás presente cada día en la Eucaristía, y puedo experimentar tu presencia por tu gratuita Gracia, y también alimentarme de tu Cuerpo. Sé que, en este mismo momento que te visito en tu Capilla de adoración, estás presente en la Custodia bajo la especie del Pan Eucarístico. Delante de Ti escribo esta humilde reflexión que convierto en oración al mismo tiempo.

A pesar de que mis ojos físicos no te ven, creo Señor, por tu inmensa Gracia, que estás ahí y que me miras y me ves. Yo también, con los ojos de mi corazón y de mi fe ardiente, te veo y te escucho. Sé Señor que Tú y el Padre son uno, fundamentalmente porque Tú lo has dicho, y Tú tienes Palabra de Vida Eterna.

Señor, soy poca cosa y sólo quiero hacer tu Voluntad. Te pido luz y sabiduría para afianzar mi fe y llenar mi vida de obras según tu Voluntad.

viernes, 16 de mayo de 2014

¡QUE NADA NOS DESESPERE!

(Jn 14,1-6)


Vivimos en un mundo loco, atormentado, estresado, diabólico, corrompido, egoísta...etc., y, sumergidos en esta maraña de violencias y sin sentidos, somos víctimas condenadas a perdernos. Es la realidad que nos rodea. Hace unos días una política fue asesinada a sangre fría por alguien que se declaraba amargada y sometida a una inquina que no la dejaba vivir. Odios que nos arrastran a venganzas y muertes.

En todo este tumulto desesperado, Jesús nos llama a la calma: «No se turbe vuestro corazón. Creéis en Dios: creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas mansiones; si no, os lo habría dicho; porque voy a prepararos un lugar. Y cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo, para que donde esté yo estéis también vosotros.

¿Qué nos está preparando el Señor? ¡Es una dicha respirar confianza bañada de paz y amor! El Señor no promete venir a por nosotros y llevarnos a un lugar donde la paz, el gozo y el amor sea el aroma reinante de la convivencia. Es inimaginable imaginar, valga la redundancia, este lugar que el Señor nos prepara y nos promete.

Y no tengamos miedo de perdernos, porque Él es nuestro guía, pues nos dice: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí».

jueves, 15 de mayo de 2014

IGUALES PARA SERVIR

(Jn 13,16-20)


Jesús nos recuerda que no es más el siervo que su amo, ni el enviado más que el que le envía. Estamos para servir e igualarnos, no para trepar y reclamar que otros nos sirvan. El Papa Francisco nos hablaba que el poder es servicio, y en la medida que sirvas amarás. No hay otra forma de descubrir nuestra intención de amor.

Se hace difícil no sólo entender esto sino vivirlo. Porque no se trata de servicios y obras, pues fácilmente podemos caer en la tentación de valorarnos por las cualidades y servicios que hagamos. No es el hombre un objeto de valor por su bien obrar y hacer, sino una criatura de Dios a la que hay que servir por ser hijo de Dios y hermano nuestro. 

No sirve la madre al hijo, débil y frágil, por lo que representa como productor de bienes materiales, sino simplemente porque es su hijo. Y cuanto más le necesite por su debilidad, más le amarán sus padres. Así nos ama nuestro Padre Dios, y Jesús, el Hijo enviado, nos da testimonio de ese Amor del Padre abajándose en el servicio hasta el ejemplo del lavatorio de los pies.

Convierte nuestro corazón engreído y egoísta en un corazón generoso y disponible al servicio por amor. Amén.


miércoles, 14 de mayo de 2014

DISPUESTO A TU LLAMADA SEÑOR A PESAR DE MIS MISERIAS

(Jn 15,9-17)


A veces me pregunto si mis palabras son huecas y falsas, porque me parece que mi vida está muy por debajo de lo que digo, hablo y escribo. Me da miedo no estar a la altura de lo que el Señor me pide, y cada vez experimento un santo temor a no responder con mis oraciones y obras a lo que mi corazón desea y quiere a pesar de su humanidad pecadora y sometida.

Quiero ser tu amigo, Señor, y hacer lo que me mandas. Esa buena intención es la que mantiene mi vida y la que llena mi corazón de esperanza. Pero, también, me produce gran inquietud y temor de quedarme anclado en la rutina y costumbre y no crezca en conversión y obras. Porque mi respuesta se concreta en mi vida y en mis obras, y si no es así falsas serán mis palabras.

Me da miedo Señor que me hayas elegido y no te responda. Me da miedo de que me rinda a la pereza o a la comodidad y no escuche tus mandatos y no viva en tu mandamientos. Sé que tengo que esforzarme, pero te pido que me des el estimulo y las fuerzas para superarme y vencerme.

Y te tomo por la Palabra, Señor, para pedir en tu nombre que me des un corazón como el tuyo con el que pueda servirte en los hermanos amándolos como Tú me mandas a amarlos.

martes, 13 de mayo de 2014

REVESTIRME DE HUMILDAD

(Jn 10,22-30)


Hay un camino que nos lleva a recibir la fe: "La humildad". Para recibir la fe, don de Dios, es necesario primero revestirnos de humildad, porque sólo a los humildes les he dado el don de la fe. Fue humilde María cuando aceptó la Voluntad de Dios y se humilló el Hijo de Dios despojándose de su Dignidad Divina para tomar la humana e igualarse a los hombres menos en el pecado.

Reconocer la grandeza de otro requiere un gran dosis de humildad, y sólo siendo humildes podemos dejar entrar el don de la fe en nuestro corazón. «Con los humildes está la sabiduría», se lee en el libro de los Proverbios (11,2). La verdadera sabiduría del hombre consiste en fiarse de Dios. Santo Tomás de Aquino comenta este pasaje del Evangelio diciendo: «Puedo ver gracias a la luz del sol, pero si cierro los ojos, no veo; pero esto no es por culpa del sol, sino por culpa mía».

El hombre, encerrado en su propia soberbia, rechaza la fe y decide creer lo que sólo puede entender y ver. Su razón limitada no le permite alcanzar el horizonte más allá de lo que puede llegar su vista. Condena su posibilidad de conocer a Jesús, el enviado para llevarnos por el camino de la fe hacia el Padre. Desecha la oportunidad de, en la oración, entablar amistad y relación con Él, y se excluyen de su rebaño.

A pesar de sus obras resisten la luz de la fe, y es que sin humildad la fe no puede nacer en nuestro corazón.

lunes, 12 de mayo de 2014

PENSANDO SÓLO EN MÍ


(Jn 10,11-18)

La desconfianza es la causa que produce los problemas entre los hombres. No hay trabajo porque el empresario no confía en el obrero y éste no trabaja con el compromiso como si fuera dueño. Y al obrero le ocurre algo parecido. Desconfía del empresario y no actúa con el compromiso que se deriva de la confianza. Todo se reduce a confianza y justicia, o lo que es lo mismo: Amor.

Porque el amor cultiva la confianza, establece la justicia y hace fraterna la convivencia entre los hombres. Cada cual, asalariados o patronos, van a lo suyo. En el mejor de los casos sólo se preocupan de su rebaño sin importale los otros. Es más, si pueden roban o destruyen y abandonan. Miran solamente para sí mismos.

Sólo el Buen Pastor abre la puerta de su redil para todos los hombres, y a todos ofrece pastos en abundancia. Conoce a cada una de sus ovejas y a todas las llama por su nombre y da la vida por ellas. El Señor es mi Pastor y nada me falta.

domingo, 11 de mayo de 2014

EL PASTOR Y LA PUERTA

(Jn 10,1-10)


Un pastor es figura de quien cuida un rebaño. Y no sólo lo cuida sino que lo defiende, lo conoce y le da todo lo necesario para que viva. El Pastor es la vida y la salvación de todas sus ovejas y todas se sienten seguras en él. Conocen su voz y le siguen sin miedo a perderse.

Jesús es el Buen Pastor y en Él nada me falta. Tengo todo lo necesario, conozco su voy y sigo sus pasos. Sin embargo, a pesar de todo eso hay momentos que me pierdo y me alejo de su voz. Quiero ser pastor de mí mismo y no seguirle. Me seducen las luces del mundo y me alejo del redil.

Pero, a pesar de todo, Él sigue llamándome e invitándome a que le siga y forme parte de su rebaño. Su puerta siempre está abierta y segura de las acechanza de los ladrones. Quién entra por su puerta es bien recibido y añadido a su rebaño. Porque los que no entran por ella traen malas intenciones y vienen a robar y matar. Son ladrones y salteadores.

Yo soy la puerta; si uno entra por mí, estará a salvo; entrará y saldrá y encontrará pasto. El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia».


sábado, 10 de mayo de 2014

NUESTRA RAZÓN NO ALCANZA A COMPRENDER

(Jn 6,60-69)
 
Estoy delante de Ti, Señor, y mi fe me dices que ahí, bajo las especies de pan y vino, estás Tú, real y Vivo. Y yo lo creo, y me postro ante Ti. Sin embargo, creo que mi fe no es todo lo grande que a mí me gustaría que fuese. Quisiera creer más, como Pedro que mandó a caminar al paralítico Eneas y resucitó a Tabita( Hechos 9, 31-42). Quisiera tener esa fe que mueve montañas y que Tú nos has dicho.

Pero también me asaltan mis dudas, como le ocurrió a Pedro cuando se hundió en las aguas. Sé que no soy digno de merecerte Señor y mi fe es débil y pobre hasta el punto de perder la esperanza si la paso por mi razón de hombre viejo y duro. No, Señor, quiero confiar en Ti y abandonarme como un niño confiado en tus Manos y esperar tu Misericordia y tu Bondad.

Eres Tú, Señor, quien dispones y repartes de forma sabia y justa, y en Ti pongo mi confianza. A mí me corresponde obedecerte y fiarme de tu Palabra. El mundo no me satisface y su justicia brilla por su ausencia. La alegría que viene del mundo es una alegría efímera que no sacia y deja vacío. Sin embargo, Tú, Señor llenas plenamente y tu alegría y paz inunda mi ser.

No quiero pensar ni tampoco reflexionar tus Palabras. Mi inteligencia no alcanza, como ocurrió con tus discípulos, a comprenderte, y como Pedro, quiero también proclamar: ¿a quién iré Señor? Por que mi corazón me dice que sólo Tú tienes Palabra de Vida Eterna.

viernes, 9 de mayo de 2014

COMER PARA CRECER

(Jn 6, 52-59)


Sabemos por propia experiencia que para vivir hay que comer. Y hemos podido crecer por los alimentos que hemos comido a lo largo de nuestra vida. Desde pequeño hemos sido alimentados, y de haberlo hecho bien o mal, nuestro desarrollo humano habrá sido malo, bueno o mejor... Se dice que el secreto de una buena vida y desarrollo es una buena alimentación.

Sin embargo, esa alimentación, necesaria para vivir, no es definitiva, porque perece y tiene sus días contados. Aquellos que comieron del mana que les dio Moisés bajado del cielo, por la Gracia de Dios, murieron, y nosotros con la comida de este mundo moriremos también, pero ahora es Jesús quien nos dice: «En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día. 

Jesús es nuestro verdadero alimento. Alimento que da la Vida Eterna. Pero no por el hecho de comerlo seremos eternos y salvados, sino por el esfuerzo sincero de que su Cuerpo y su Sangre nos transforme y nos ayuden a dejarnos transformar y vivir al estilo de Jesús. Vivir en el esfuerzo de ser verdad, de ser justos, de ser solidarios, de ser entregados al servicio y la caridad.

Y tomamos conciencia pronto de nuestras limitaciones, de nuestros pecados y perezas... De nuestras faltas y limitaciones que nos impiden entregarnos, perfeccionarnos, corresponder al Amor de Dios...etc. Por eso, Señor, necesitamos comer tu Cuerpo y beber tu Sangre con frecuencia y presentarnos arrepentidos de nuestros pecados de cada día.

Danos la Gracia de no desfallecer a pesar de nuestra pobre miseria y de permanecer perseverante en el esfuerzo de seguirte y crecer en sabiduría y caridad. Amén.

jueves, 8 de mayo de 2014

ENVIADO POR EL PADRE

(Jn 6,44-51)


Todo nos viene del Padre y el Hijo, envidado también por el Padre, viene a darnos Vida Eterna a todos aquellos que creen en el Padre y en el Hijo que es enviado. Jesús es pues, el Camino, la Verdad y la Vida y se llega al Padre a través de Él.

Quien cree en el Padre se acerca a Jesús, el Hijo, y escucha su Palabra y aprende de Él. Porque todo ha sido dado por el Padre a través del Hijo, que entrega su vida por nosotros. Y nos promete, en Él, vivir para siempre. No hay lugar para la duda: Jesús es el Camino por el que encontramos la Casa del Padre, y alcanzamos la vida eterna.

Sin embargo necesitamos la fe. La fe para poder creer y confiar en su Palabra. Y eso, podemos pedirla, pero no depende de nosotros. No obstante, debemos confiarnos y dar pruebas de que lo que pedimos, la fe, la demostramos dando pasos que dan vida a nuestra petición:

Acercarnos a su Palabra; visitarle ante el Sagrario; celebrar el sacramento de la Penitencia y la Eucaristía; buscarle en el encuentro diario de la oración y seguirle intensamente y muy de cerca. Los hechos hablan por sí solo y el Señor, fiel a su Palabra, nos escuchará y responderá.

miércoles, 7 de mayo de 2014

LA PROMESA DE VIDA ETERNA ES FIRME

(Jn 6,35-40)


No es ningún invento ni ninguna fantasía. La promesa existe y es Palabra de Dios porque la ha prometido nuestro Señor Jesús: Porque esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que vea al Hijo y crea en Él, tenga vida eterna y que yo le resucite el último día».

Ya sabe Jesús que no va a resultar fácil creer en Él. De hecho así ha sido, muchos le rechazan y le dan la espalda. Ocurrió en su tiempo y por eso le condenaron y mataron, y ocurre hoy en este mundo que nos ha tocado vivir. Sin embargo es paradójico que todos queremos y buscamos lo que Él nos ha prometido y promete hoy también.

El hombre se ilusiona y se alegra cuando cumple año y su máxima aspiración es cumplir años y sentirse bien. El hombre se aferra a la vida y busca todos los medios a su alcance para alargar su vida, no sólo en el tiempo sino en gozo y felicidad. Y siendo esa su máxima aspiración no le da crédito a la promesa que nuestro Señor Jesús le hace. Se hace difícil de entender porque es contradictorio e idiota no prestar atención a la posibilidad de indagar y buscar sobre lo que tanto persigues y quieres.

Al menos trata de conocerle, de escucharle y de comprobar que te dicen sus Palabras y de experimentarlas en lo más profundo de tu corazón. Quizás descubras que lo que buscas, Él te lo está ofreciendo gratis, sólo por amor.


martes, 6 de mayo de 2014

PAN QUE DA VIDA ETERNA

(Jn 6,30-35)


Hay hambre en el mundo, y necesitamos saciar ese hambre para poder vivir. Estamos obligados a repartir el alimento material que el hombre necesita para vivir. ¿Qué ocurre que hay hambre y sed material en nuestro mundo? ¿Por qué pasa esto? Mientras una parte del mundo vive en la abundancia, otra parte, incluso mayor, se debate en la lucha por encontrar algo que comer para simplemente vivir.

¿No hay en el mundo suficiente alimento para todos? Indudablemente que lo hay, pero ocurre que cuando el hombre quiere mandar y tener más poder que otros, es capaz de privarles de los alimentos necesarios para subsistir. Sin embargo, no es ese pan material el más importante. Sí, es verdad que sin él no podremos vivir, y cada día mueren muchos niños y adultos por falta material de alimentos, pero por muy triste que parezca no tiene la muerte la última palabra.

Jesús viene a darnos la verdadera vida, el Pan que da vida eterna: «Yo soy el pan de la vida. El que venga a mí, no tendrá hambre, y el que crea en mí, no tendrá nunca sed». No es esto una forma de quitar nuestra responsabilidad de luchar, denunciar y batallar para que haya justicia e erradicar el hambre en el mundo, pero la realidad es la que todos conocemos.

A pesar de todo, sabemos que hay esperanza, porque el alimento verdaderamente importante, el que nadie nos puede quitar ni impedir es Jesús, el Pan verdadero que nos salva y nos da la verdadera vida.


lunes, 5 de mayo de 2014

¿QUÉ MOTIVOS NOS MUEVEN BUSCAR A JESÚS?

(Jn 6,22-29)


Es motivo de reflexión preguntarnos por qué busco a Jesús y por qué quiero bautizarme, pues muchas veces esos motivos esconden causas que no son las correctas. Ayer presencié la celebración del bautizo de seis catecúmenos adultos y surge esa pregunta: ¿Por qué se bautizaron? ¿Realmente están seguros de seguir a Jesús y comprometerse con Él?

Son preguntas que el Evangelio de hoy nos pone sobre la mesa. ¿Busca la gente a Jesús porque creen en Él y esperan el alimento que salva y da la vida eterna? ¿O, por el contrario, buscamos el alimento material, resolver nuestros problemas e intereses? Al parecer esa es la cuestión porque Jesús les recrimina que le buscan por lo segundo.

Buscamos, inclinados por nuestros deseos carnales y mundanos, satisfacer nuestras apetencias y egoísmos, y nos olvidamos de seguir a Jesús y buscar la salvación eterna. Y hasta cierto punto eso es normal, pues somos pecadores, pero mientras no seamos capaces de reconocerlo estaremos perdidos en el camino.

Roguemos al Señor que nos dé la fe que necesitamos para encender la luz de nuestro entendimiento y nos abra nuestros corazones para buscarle por lo que realmente Él ha venido a darnos: la verdadera felicidad y salvación eterna.

domingo, 4 de mayo de 2014

DERROTADOS Y DESESPERANZADOS

(Lc 24,13-35)


Nuestra experiencia ha pasado por esa misma vivencia. En muchos momentos nos sentimos así, en retirada y sin esperanza. Incluso buscamos justificaciones que nos convenza de nuestras razones. Volvemos a la rutina de cada día, a nuestra aldea, a nuestro ambiente, a nuestro camino... Todo se ha desvanecido como si se tratara de espejismo y regresamos al lugar de partida.

Renace en nosotros el hombre viejo, el hombre desesperanzado, el hombre cautivo y sometido al poder, al más fuerte, sino también el hombre esclavo de sus propias pasiones, hábitos, miedos y apetencias. No hay esperanzas y todo queda como antes. Un sueño que ha dado esperanzas pero que termina en desesperanza.

Necesitamos luz, luz que nos ilumine y nos haga experimentar esperanza. Esperanza de Resurrección. No, nada ha terminado ni ha quedado en un sueño. Jesús ha Resucitado y está entre nosotros. Todo se cumple en Él par Gloria del Padre y para esperanza de los que creen en Él. Estamos llamados a nacer de nuevo y a transformarnos en hombres nuevos, nacidos a la Gracia del Resucitado y en Él esperanzado en Resucitar.

Experimentamos su Palabra y arde nuestro corazón que nos impulsa a volver, a volver a nacer del Agua y del Espíritu y a proclamar que Jesús Vive y camina con y entre nosotros. Amén.

sábado, 3 de mayo de 2014

CAMINO, VERDAD Y VIDA

(Jn 14,6-14)


No hay otro camino para llegar al Padre sino Jesús. Sólo por, con y en Él podemos encontrar la brújula que nos oriente y conduzca hacia la Casa del Padre. A Dios nadie lo ha visto, pero ahora podemos conocerlo en Jesús, porque quien conoce a Jesús, conoce al Padre.

Gracias Señor por darte a conocer, hacerte Hombre y vivir entre nosotros, pero, sobre todo, por quedarte entre nosotros mientras caminamos contigo hacia la Casa del Padre. Tu Resurrección nos alienta, nos anima, nos enciende la esperanza de la salvación y fortalece nuestros pasos firmes injertados en Ti. Porque Tú te haces y eres el Pan de nuestra vida que sostiene firme nuestro rumbo hacia tu Casa.

Y nos das todo aquello que necesitamos y nos invitas a que te lo pidamos garantizándonos que todo lo que pidamos en tu Nombre, Tú nos lo darás. Gracias por tu ofrecimiento y entrega a darnos los medios y dones que necesitamos para alcanzar la salvación de tu Resurrección.

Danos Señor la sabiduría que nos alumbre el camino de salvación a través de los caminos de este mundo para saber desechar todo aquellos obstáculos que se interpongan en el único y verdadero camino que nos lleva a Ti y a la Casa del Padre.

viernes, 2 de mayo de 2014

HUYE DE LAS ACLAMACIONES

(Jn 6,1-15)


No pretende Jesús destacar ni que le rinda homenaje y aclamaciones, y menos que lo proclamen Rey. Jesús huye de todo esto. Él ha venido en nombre de su Padre para proclamar su Amor y la salvación por su Misericordia, y, para gloria del Padre, hace esos prodigios y milagros que nos invitan a convertirnos y cambiar de vida.

Jesús sabe de nuestras posibilidades y de nuestra capacidad, y nos pide nuestra confianza porque todo correrá por su cuenta. Necesita que nos pongamos en camino y que nos atrevamos a caminar para luego Él abrirnos paso e indicarnos la ruta a seguir. Necesita nuestros cinco panes y dos peces para, partiendo de ahí, darnos el pan suficiente para alimento de todos.

Necesita nuestro esfuerzo, nuestra obediencia, nuestro abandono y fe confiada para cultivar nuestro corazón y sacar los frutos que espera de nosotros. Y eso sólo se lo podemos dar cada uno de nosotros por el don que Él nos ha dado: nuestra libertad. Pongamos, pues, nuestra fe y esperanza en su Manos.

Toma Señor mis pobres y humildes panes de mi vida y conviértelos en pan abundante para alimento de todos aquellos que lo necesiten. Amén.

jueves, 1 de mayo de 2014

LA FE NECESITA UN CORAZÓN ABIERTO

Mt 13, 54-58


Eres libre, y como tal puedes aceptar o rechazar lo que te venga en ganas. Unas veces porque te resiste a admitir una cosa con tus propios razonamientos, y otras porque no quieres abrirte a la verdad aunque así lo entiendas. No serías libre si no pudieras actuar así.

Tampoco serías libre si el Señor hiciera lo suficiente para convencerte, pues con su poder nos puede convencer desde que quiera. Estaríamos sujetos a su Voluntad y nuestra libertad quedaría anulada. Para ser libre se necesita total autonomía de voluntad para rechazar o aceptar. Sin ninguna imposición. De no ser así no seríamos libres sino que procederíamos sometidos por el poder.

Jesús actúa, hace prodigios y enseña con autoridad.  De forma que los que lo ven y oyen quedan admirados y se preguntan de dónde le viene esa sabiduría y poder. No entienden nada y se resisten a creerle Hijo de Dios. Buscan razones que les pueda explicar lo que ven porque su origen les traiciona. Ellos no esperan un Mesías conocido, pobre, humilde, de entre ellos mismos. Quizás esperan un Rey fuerte y poderoso.

Sus Palabras y obras no son aceptadas ni bien acogidas. Jesús se retira porque sus corazones han cerrado la puerta a la fe, y sin la fe es imposible recibir y acoger la Palabra de Dios.