ÚLTIMAS REFLEXIONES

ÚLTIMAS REFLEXIONES

DE DODIM A AGAPÉ

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domingo, 30 de noviembre de 2014

GRACIAS SEÑOR POR LA VIDA Y LA SALVACIÓN

Marcos 13, 33-37

La vida es una oportunidad para, a través de ese hermoso tiempo, poder perpetuarla y vivirla eternamente. La vida es un tiempo de salvación. Un tiempo que ya ha empezado en cada uno desde su nacimiento. Un tiempo al que se responde con el corazón, porque en él está la llave de aceptar esa salvación ofrecida.

Hoy, el Señor consciente de nuestras debilidades, nos alerta a que estemos vigilantes. Vigilantes supone no dormirnos ni distraernos, y eso significa permanecer atentos a nuestras debilidades para no caer en el error de la tentación y aceptarla. Vigilantes supone fortalecernos en la oración y en la Eucaristía, y perseverar en centrar todos los pasos de nuestra vida en la Palabra del Señor.

Vigilantes significa que mi vivir no es un vivir según el mundo, sino según la Palabra de Dios, y que todo los acontecimientos de mi vida son alumbrados por la Palabra y desde la acción del Espíritu Santo. Porque no sabemos la hora de nuestra partida y la llegada del Señor. Nos basta saber que vendrá porque sólo Él tiene Palabra de Vida Eterna, y nos ha prometido venir.

Por lo tanto, perseveremos injertados en el Señor sin miedos ni temores. Perseveremos confiados que con Él podemos vencer todas las dificultades que el mundo nos pone, y perseveremos en la confianza de que no vamos solos, sino que nos acompaña y asiste el Espíritu  Santo.

Danos, Señor, la fortaleza, la paz y sabiduría de permanecer en tu Palabra, y de nunca apartarnos de Ti. Amén.

sábado, 29 de noviembre de 2014

PENDIENTE DE TI SEÑOR

Lucas 21, 34-36


No somos señores de nuestro cuerpo, ni tampoco de nuestra alma, ni siquiera de nuestros sentimientos y emociones. Sí, podemos enfrentarnos a ellos, pero siempre, si lo hacemos solos, llevamos las de perder. Estamos sometidos y esclavizados por el pecado, y necesitamos la Vida de la Gracia para poder liberarnos. Y esa Vida sólo nos la puede dar el Espíritu de Dios, que anda entre nosotros, nos acompaña y nos asiste.

El camino hacia la Casa del Padre está invadido de muchos peligros. Peligros que vienen de afuera, quizás los menos peligrosos, pero hay otros, lo de dentro, que anidan en nuestro corazón y nos tientan y amenazan fuertemente. Solos estamos perdidos. Necesitamos agarrarnos al Señor y avanzar viviendo en Él.

Y vivir en Él es relacionarnos cada día y cada instante a través de la oración. Es pasar por el filtro de su Palabra todos los acontecimientos de nuestra vida alumbrándonos desde el Espíritu de Dios. Es encarnar a Jesús en mi vida y dejar que sea Él quien, como diría Pablo, viva en nosotros. 

Sólo así podremos dominar nuestro cuerpo y sus vicios y anhelos. Sólo así podemos fortalecer nuestra voluntad y dirigirla a la lucha contra el pecado, que trata de someternos y esclavizarnos. Sólo así venceremos y dominaremos nuestros sentimientos y emociones sometiéndolas a nuestra voluntad en la Voluntad del Señor.

Danos Señor la paz, fortaleza y sabiduría de permanecer en tu Amor y estar vigilantes. No permitas que nuestra humanidad, débil y pecadora, se desvíe de tu camino y tu presencia. Amén.

viernes, 28 de noviembre de 2014

OBSERVANDO LO INMEDIATO Y FUTURO

Lucas 21, 29-33

Posiblemente te habrás percatado que las personas están atentas a sus intereses inmediatos, pero también a los futuros. El labrador levanta la mirada y otea el cielo, despejado o nuboso, tipo de nubes y posibilidad de lluvias. Su corazón está en su tierra, que necesita el agua para dar fruto.

Pero, otros, ponen su atención en los negocios, posibilidades de ventas, de compras... También otros se afanan por los estudios o investigaciones, y otros vigilan sus enfermedades. También están los intereses de la familia, hijos, amigos...etc. Todo necesita observación y serena y meditada reflexión, porque el camino se hace cuando vives por donde caminas, no sólo caminando.

Porque ocurre que puedes hacer camino, pero no vivir, y encontrarte sin cosecha al final de tu hora. O peor, encontrarte con una cosecha de malos frutos. Entonces no has hecho camino, o al menos no un camino para invitar a otro a recorrerlo. Se hace camino, contraviniendo a Ortega y Gasset, no sólo al andar, sino, si al caminar vives y siembras tu vida con amor, justicia y paz.

La vida nos previene de las tempestades. Hoy sobra hablar de esto, pues los avances tecnológicos nos adelantan los acontecimientos, sin embargo, se hace necesario vigilar y estar pendiente de conocerlos y de prepararse. Pero más importante es estar vigilantes a la Palabra del Señor, porque nos previene de su venida con los acontecimientos que estos últimos días (Lc 21, 12-19. 20-28),  nos ha revelado en su Palabra.

Realmente ese es el verdadero tiempo que nos interesa escrutar, meditar y conocer, para que cuando llegue la hora nos encontremos preparados, con cosecha, esperando la venida del Señor. Porque nos lo ha prometido y sus promesas siempre se cumplen. Amén.

jueves, 27 de noviembre de 2014

TRAS LA APARENTE DESTRUCCIÓN TRIUNFA LA VERDAD

Lc 21, 20-28

Cuando vemos que las cosas empeoran y que las familias se destruyen, pensamos que a este mundo le falta poco. Hay momentos que nos parece vivir en el caos, pero otros que es milagroso, a pesar de estar las cosas como están, que se pueda vivir con respeto y dignidad.

Cierto es que todo dependerá del lugar y de las circunstancias. También de los gobiernos, de las ideologías y de la fe. Mientras en unos lugares la vida se respeta y defiende, en otros se mata y no se le da valor; mientras en unos gobiernos impera la ley del más fuerte, la imposición y la fuerza, en otros hay libertad y se lucha contra el posible mal que haya.

Pero también abunda la corrupción. Corrupción política, familiar, educativa, de justicia, de libertad, de fe. Echando una mirada global en este mundo con tendencia globalizadora, apreciamos que las cosas están más mal que bien. Y vivimos con la amenaza de destrucción, de enfrentamientos y de guerras. Sin embargo, para los creyentes en Jesús, la esperanza es otra. 

La perpectiva es optimista, porque el Señor nos invita a tener la cabeza levantada y despertar la esperanza porque se acerca nuestra liberación. No hay nada que temer, como diría san Juan Pablo II, porque el Señor viene, según su promesa, a poner las cosas en su sitio y a darnos la Gloria eterna. Por lo tanto, estos signos de tragedia, de caos y corrupción se convierten para los creyentes en signos de esperanza y liberación.

Danos, Señor, la fuerza de perseverar pacientemente y esperanzados en tu segunda venida, y de permanecer firmes en tu Palabra y en tu Amor. Amén.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

LAS COSAS SUCEDEN PARA DARNOS LA OPORTUNIDAD DE AMAR

Lucas 21, 12-19

Si imaginamos un mundo perfecto, posiblemente no hubiese posibilidad de demostrar que nos amamos, porque todo va bien. En la abundancia no se experimenta la pobreza, y si nos has pasado sed, no sabrás que es padecer sed. El hambre exige sufrirlo para experimentarlo y sentirlo. Sólo así puedes imaginártelo y saber que es.

De la misma manera, el amor se experimenta y se conoce en la dificultad y en el sufrimiento. Hoy Jesús parece que quiere decirnos eso: «Pero, antes de todo esto, os echarán mano y os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y cárceles y llevándoos ante reyes y gobernadores por mi nombre; esto os sucederá para que deis testimonio.

Confiados en la Palabra del Señor no debemos desesperar ni alarmarnos por los sucesos y acontecimientos que vemos ocurren en nuestro derredor. Estamos preavisados por el Señor: Proponed, pues, en vuestro corazón no preparar la defensa, porque yo os daré una elocuencia y una sabiduría a la que no podrán resistir ni contradecir todos vuestros adversarios. Seréis entregados por padres, hermanos, parientes y amigos, y matarán a algunos de vosotros, y seréis odiados de todos por causa de mi nombre. Pero no perecerá ni un cabello de vuestra cabeza. Con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.

¿Cómo daremos al Señor prueba de nuestro amor? Lo haremos esforzándonos en confiar y cumplir su Palabra tal y como Él nos propone. Porque todo lo que sucede tiene su provecho para Gloria de Dios, hasta los niños disminuidos e indefensos en el seno de sus madres. Ellos serán la prueba de amor de sus padres.

martes, 25 de noviembre de 2014

EL TEMPLO NO ES UN LUGAR DE VISITA

Lucas 21, 5-11

 Podemos convertir el templo en un lugar de visita. De hecho, muchos lo visitan como turistas, como amantes de la historia, como un lugar donde justifican con alguna fotografía su viaje a aquella ciudad. Pero, también nosotros acudimos, muchos a diarios, a rezar, a celebrar la Eucaristía... Y puede ocurrir que nos pase lo mismo. Es decir, que seamos simplemente turistas o vayamos en plan de visita.

¿Por qué digo esto?, porque me pregunto que consecuencia puede tener esas visitas a Jesús en mi vida, pues de no incidir en ella estoy cumpliendo con el mismo roll que los demás. El Templo no es un lugar de visita, sino un lugar donde visitamos a Jesús Eucarístico y con el cual estamos comprometido desde nuestro bautizo. Y ese compromiso debe, si es en espíritu y verdad, reflejarse en mi vida.

El mundo es reflejo de esas visitas o no visitas. De las visitas porque, si son auténticas e injertadas en Xto. Jesús, el estilo de vida de Jesús se vivirá en tu familia, en tu trabajo, en tus relaciones con los demás y en todo lo que a lo largo de cada día te rodea y te relacionas. El mundo, al menos tu mundo, se irá haciendo  mejor. Y si eso se multiplica en cada creyente, en muchos lugares de este mundo se irá haciendo presente el Reino de Dios.

De no ser auténticas sino rutinarias, turísticas, los criterios de Jesús no incidirán en la vida de esas personas, y sus mundos serán mundos enfocados a satisfacer sus egoísmos y a pasar por encima de los demás. De esta forma, cada lugar por donde pasen sembrarán cizaña y empeorarán el mundo.

Por eso, el templo, el edificio, no es el fundamento ni lo importante. El verdadero Templo es Jesús, y Jesús vive en nosotros si lo vivimos en nuestra vida y lo hacemos presente con nuestro testimonio y trabajo. El Templo será simplemente el lugar donde le visitamos y donde Él se encuentra bajo las especies de pan y vino de forma Eucarística Sacramental.

lunes, 24 de noviembre de 2014

NO SE TRATA DE DAR, SINO DE DARTE

(Lc 21,1-4)

 Acostumbramos a dar, pero eso no nos define como generosos ni como solidarios. Porque el dar puede significar muchas cosas y puede buscar muchos intereses. Da quien le sobra y no le causa ningún sacrificio el dar; da el que busca estima, intereses o privilegios; da el que quiere limpiarse de muchas cosas que ya no le sirven o quiere cambiar, y da quien comparte y sacrifica parte de sus comodidades, dinero o tiempo por aliviar la vida y necesidades de otro.

De todas estas donaciones, es la última la verdadera, y en la que se fijo Jesús cuando vio en el templo a esos ricos echar sus donativos en el arca y a la pobre viuda echar dos monedas. Y dijo: «De verdad os digo que esta viuda pobre ha echado más que todos. Porque todos éstos han echado como donativo de lo que les sobraba, ésta en cambio ha echado de lo que necesitaba, todo cuanto tenía para vivir».

La mayoría de las veces damos de aquellos que no necesitamos o que queremos desprendernos. Utilizamos la caridad como el remedio para limpiar o renovar nuestros roperos, electrodomésticos o utensilios de casa. No es una donación desinteresada, compartida de algo que nos privamos o que comporta un sacrificio. Y sabemos que cuando las cosas se hacen así pierden todo su valor.

No tratemos de justificarnos, sino arrepentidos pidamos al Espíritu Santo que nos conceda la Gracia de ser más generosos, desprendidos y solidarios, y pongamos de nuestra parte el esfuerzo necesario para que esa Gracia del Espíritu nos dé las fuerzas y voluntad de ser desprendidos y compartir.

domingo, 23 de noviembre de 2014

LA ESPERANZA DEL CREYENTE, ¡EMOCIONANTE!

(Mt 25,31-46)

Sólo el vivir con esa esperanza colma todos los afanes y desvelos de los creyentes en Xto. Jesús. Hoy lo proclamamos Señor y Rey de nuestras vidas, porque Él es el Centro, es Modelo, es Pastor que cuida su rebaño y conoce, una por una, a todas sus ovejas.

No entiendo, y, por la Gracia de Dios, cada vez más, como se puede vivir sin esperanza. O dicho de otra forma, con la esperanza caduca y mundana de que todo acaba aquí. ¿Qué sería de mí que ya tengo mis años? ¿Cómo puedo afrontar esos últimos años de mi vida? Y la única explicación que le doy es que, los que así piensan y rechazan al Señor, o no se esfuerzan en vivirlo seriamente, están ciegos, sometidos por el diablo y los apegos de sus propios pecados.

El hombre está hecho para la vida, pero no una vida temporal, sino para la vida eterna. Cierto es que antes hay que caminar por este, llamémosle  desierto, porque para todos, unos más y otros menos, es un camino de obstáculos y sacrificios, pero un camino recorrido, para el que cree en Jesús, con esperanza y alegría. Y el elixir salvador es el Amor. Por Amor hemos sido salvados y liberados del pecado, y por Amor se nos ha regalado la Vida y la Resurrección. Tomemos, pues, el elixir del amor y vivamos eternamente.

Y vivir en el Amor conlleva lo que el Señor nos dice hoy en el Evangelio: (Mt 25,31-46): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria acompañado de todos sus ángeles, entonces se sentará en su trono de gloria. Serán congregadas delante de Él todas las naciones, y Él separará a los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos. Pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda.

»Entonces dirá el Rey a los de su derecha: ‘Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme’. Entonces los justos le responderán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; o sediento, y te dimos...

Es alentador, emocionante y esperanzador, porque no tengamos miedo, pues no vamos solos. Nos acompaña el Espíritu de Dios que nos iluminará, nos dará fuerza, gozo y voluntad para vivir ese amor al que Señor nos invita como primicia de salvación.

sábado, 22 de noviembre de 2014

VIDA Y RESURRECCIÓN

(Lc 20,27-40)

Y la vida sigue. Siguen existiendo fariseos y también saduceos. ¿Cuántas personas no creen en la otra vida? Muchas, me atrevería a decir millones. Pues esas las podemos catalogar como saduceos en cuanto al tema de la resurrección. Y aquellas que sí creen, que también son millones, lo hacen como los fariseos. Así que el debate lo podemos trasladar a nuestros días.

Por lo tanto, la cuestión sigue vigente y en pie. Hay razones que nos descubren la vocación humana a la eternidad. Crear al hombre, criatura inteligente, para un rato, pues la vida humana es un rato, no tiene mucho sentido. La lógica nos habla de eternidad. El hombre ha sido creado para ser eterno, precisamente porque es eso lo que siente en lo más profundo de sus entrañas. Y eso supone otra vida.

Otra vida que se piensa diferente a esta, pues entonces estaríamos hablando de la misma. Se trata de una vida, que si bien es prolongación de esta, es una vida Gloriosa, donde todos, hijos de Dios, participamos, por su Bondad y Misericordia, de su Gloria. Una vida donde no existen relaciones personales ni sociales como en esta vida, ni familia o vínculos personales.

Una sola Familia, un solo Espíritu y un solo Dios. Sin embargo no me preocupan estos planteamientos, porque, sea como sea, será la Gloria que Padre Dios nos tiene preparado. Y un Padre como Dios nos preparará lo mejor y único. Y nunca podremos ni siquiera imaginar que nos reserva Dios para aquellos que creen en Él y le sirven siguiendo su Voluntad.

Gracias, Padre, por esta Esperanza, por la Resurrección y por el gozoso Cielo, que por tu Amor y Misericordia nos prepara. Amén.


viernes, 21 de noviembre de 2014

SE ABRE UNA NUEVA ÉPOCA

Lc 19, 45-48

Jesús inaugura el nuevo Mensaje: Mi casa es casa de oración y ya no hace falta sacrificios de animales, simplemente adorar a Dios en Espíritu y Verdad. Que el Testamento Antiguo deje paso al Rito Nuevo, como decía santo Tomás de Aquino poéticamente.

El Rito Nuevo es la Palabra de Jesús. Allí donde está Jesús está la Casa del Señor. Desde ahora es Él el que enseña a diario la Palabra de Dios. Ha venido ha traernos la Buena Nueva, a mostrarnos un Dios amoroso, bondadoso y misericordioso. Nos lo muestra en la parábola del hijo prodigo, en la oveja perdida y en todo su Mensaje.

Y también nos revela su entrega voluntaria y aceptada para, con su Pasión y Muerte, pagar por nuestros pecados. Jesús es el Templo, el Templo destruido y levantado en sólo tres días. Porque ha Resucitado y permanecerá para siempre con nosotros y dentro de nosotros. Somos templos del Espíritu Santo y somos casas de oraciones en la medida que le adoramos en Espíritu y Verdad.

Era menester darle relevancia a esa expulsión de aquellos mercaderes que habían convertido la Casa del Señor en un lugar de negocios y intercambios. Era menester dejar claro, con un golpe sobre la mesa, que ha llegado la hora de la salvación por medio del Hijo que nos rescata y nos redime.

Gracias, Señor, porque con tu Muerte has saldado la deuda infinita, que nunca nosotros podemos saldar, y nos has reconciliado con el Padre para gozar de su presencia eternamente. Amén.

jueves, 20 de noviembre de 2014

LAMENTACIONES Y PAZ

(Lc 19,41-44)

Ayer leía una noticia desgarradora: China y Estados Unidos andan recelosos y muchos analistas políticos no descartan una confrontación bélica entre ambas potencias. Puede ser una posibilidad. Reflexionando sobre el Evangelio de hoy nos extraña menos, pues Jesús se lamentó y dijo: 

(Lc 19,41-44): En aquel tiempo, Jesús, al acercarse a Jerusalén y ver la ciudad, lloró por ella, diciendo: «¡ Si también tú conocieras en este día el mensaje de paz! Pero ahora ha quedado oculto a tus ojos. Porque vendrán días sobre ti, en que tus enemigos te rodearán de empalizadas, te cercarán y te apretarán por todas partes, y te estrellarán contra el suelo a ti y a tus hijos que estén dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no has conocido el tiempo de tu visita».

No debe, pues, extrañarnos que ocurran estas cosas a las ya también ocurridas tragedias que nos han asolado a lo largo de toda la historia. El mundo que hipócritamente confiesa buscar la paz, se aleja del Señor que es la verdadera Paz. Es una contradicción, porque fuera del Señor el hombre está perdido y corrompido, sin ninguna posibilidad, por su naturaleza caída y sometida al pecado, de alcanzar la paz.

Busquemos la paz junto al Señor, porque sólo en Él encontraremos el único y verdadero Camino, Verdad y Vida. Amén.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

DESENTERRAR MIS TALENTOS

(Lc 19,11-28)

No cabe duda que con nuestro nacimiento traemos una bolsa de talentos y cualidades. En principio no se nos descubre. Todos los niños, podemos decir, son iguales, y ninguno destaca sobre los demás. Incluso hasta dificilmente se nos puede distinguir nuestro físico. Sin embago, en pocos meses nacen las diferencias y empieza a configurarse nuestro semblante, físico y cualidades.

Y en la medida que crecemos, nuestros talentos se descubren y crecen con nosotros. Y también, después de pasar las etapas donde principalmente recibimos, empezamos a capacitarnos para dar también nosotros. Y descubrimos asombrados que en el dar y darnos experimentamos alegría y gozo. Pronto queremos saber y formarnos para dar y darnos. Y esa es una etapa crucial y muy importante en nuestra vida. La familia jugará un papel determinante en esos momentos formadores.

Experimentar que lo importante no es tanto recibir sino dar nos formará para poner en juegos todos nuestros talentos en beneficio del bien común. Y descubrimos que si todos lo hacemos así, el mundo empezara a ser mejor. Es aquí donde la parábola que hoy el Evangelio nos narra por boca de Jesús cobra sentido y nos señala de forma directa a cada uno.

¿Dónde están nuestros talentos recibidos? ¿Nos esforzamos en descubrirlos y los ponemos al servicio de la comunidad? ¿Es nuestra vida un camino de servicio y de entrega según nuestros talentos? ¿O los guardamos para nuestro particular provecho sin tener en cuenta a los demás? ¿Somos conscientes que debemos responder de todo lo que hemos recibido para el beneficio de los demás?

Éstas y otras preguntas nos interpelan hoy en el Evangelio, y sin agobios ni miedos debemos esforzarnos en darles respuestas confiados en la asistencia del Espíritu Santo y la Misericordia de Padre Dios. Amén.

martes, 18 de noviembre de 2014

RESPONDER COMO ZAQUEO

(Lc 19,1-10)

Me gustaría responder como Zaqueo. Es decir, ser como Zaqueo, porque él marca las tres actitudes que  se necesita para quien quiera creer en Jesús. Primero, Zaqueo busca, se interesa y prioriza ver a Jesús. Quizás provocar un encuentro con Jesús. Jesús, que anuncia su venida a Jericó, ocupa la prioridad y el interés de Zaqueo. Pone en funcionamiento su astucia y encuentra la manera de situarse frente a Jesús.

Podríamos preguntarme si yo estoy en esa misma dinámica. ¿Busco ver y conocer a Jesús? ¿Mi interés es tal que estoy dispuesto hasta hacer el ridículo si hace falta por colocarme en situación de ver a Jesús? ¿Supera mi interés por ver a Jesús mis respetos humanos y vergüenzas? Son preguntas que exigen respuestas tal y como las resolvió Zaqueo.

La segunda actitud: Ante la llamada de Jesús, que posiblemente sabía del interés de Zaqueo, responde de inmediato sin titubeos. Jesús responde a sus esperanzas y expectativas, y gozoso y alegre baja del árbol y acepta la auto invitación que Jesús le hace de ir a comer su casa. Su corazón está alegre y parece que ha encontrado al que buscaba. ¿Respondemos nosotros así al Señor? ¿Estamos alegres de ser llamados y a aceptarlo a comer en nuestra casa? ¿Le abrimos nuestro corazón?

Y tercera actitud: Zaqueo no se queda por las ramas. Baja y toma un nuevo rumbo. El encuentro con Jesús le despierta su fe, y su fe le exige cambiar. Y cambia. Su corazón, huraño y egoísta hasta ahora, se vuelve generoso, desprendido y justo. Y actúa, es decir, ama, porque amar es el compromiso de ser desprendido para compartir con los demás.

No basta la fe si, a la par, no la llevamos a la vida, no transforma nuestro corazón. Una fe sociológica que no nos hace más verdaderos, más justos, más caritativos, no vale Sólo nos coloca el "cartelito" de cristianos.

lunes, 17 de noviembre de 2014

¡SI NUESTRA FE FUERA COMO UN GRANO DE MOSTAZA!

(Lc 18,35-43)

Bartimeo parece que, su fe, llegaba a ese grano de mostaza. Porque conmovió a Jesús e hizo que le escuchara y le curara. No significa, ni quiere decir esto, que Jesús no nos escuche y nos atienda. Siempre lo hace, sino que la insistencia de Bartimeo, que haces días Jesús nos la recuerda y aconseja en el Evangelio, le da los frutos anhelados y testimonia su fe.

Es esa insistencia y fe la que mueve al Señor a responderle: Jesús se detuvo, y mandó que se lo trajeran y, cuando se hubo acercado, le preguntó: «¿Qué quieres que te haga?». Él dijo: «¡Señor, que vea!». Jesús le dijo: «Ve. Tu fe te ha salvado». Y al instante recobró la vista, y le seguía glorificando a Dios. Y todo el pueblo, al verlo, alabó a Dios.

Recordemos la parábola del juez injusto. La insistencia y perseverancia es vital para descubrir y probar nuestra fe. Quien no insiste no parece importarle mucho lo que desea. Deja ver que puede pasarse sin ello y deja de esforzarse en persistir y perseverar en la petición. Descubre que su fe no es fuerte ni grande, ni siquiera llega a ser como un grano de mostaza.

La fe nos fortalece y nos da valor para romper todas las barreras: miedos, respeto humano, vergüenza...etc. Bartimeo es ejemplo de ello. Nadie, por mucho que le increpaban, le hacía callar. Su fe y su confianza en que Jesús le devolvería la vista le daban la fuerza para continuar con sus gritos. Pero la sorpresa mayor sería la de encender en su corazón la vista de la Fe.

¿Buscamos nosotros la luz, no sólo para ver el sol y los colores del mundo, sino la de la Fe, que nos ilumine el corazón y nos enseñe el verdadero camino hacia la Casa del Padre?

domingo, 16 de noviembre de 2014

DAR PARA RECIBIR

san Mateo 25, 14-30

Parece una contradicción, pero no es así, sino todo lo contrario. En la medida que das y te das, recibes. Pero no recibes cualquier cosa, sino recibes lo que realmente buscas, recibes la felicidad. Éste es el secreto de la vida "En la medida que aparentemente pierdes, es decir, das y te das, resulta que ganas, y ganas gozo y felicidad eterna". ¿Te parece bien el premio?

Y dar y darse es lo mismo que amarse y amar. Porque te amas cuando buscas lo mejor para ti, y lo haces cuando descubres que, sólo dándote y desprendiéndote de ti para darte a los demás, alcanzas el verdadero estado de amar. Para ello, Dios, nuestro Padre, no nos ha dejado desnudos, sino que nos ha dado unos talentos. Talentos para que los negociemos y los pongamos al servicio de los demás.

Y ese es el tema de hoy domingo. Negociar nuestros talentos para que cuando llegue el momento, el Señor reciba el fruto de nuestro esfuerzo. Por eso, queridos hermanos blogueros, mirando al Evangelio de ayer sábado, y el de hoy domingo, tenemos dos indicaciones del Señor para continuar, sin desfallecer, nuestras oraciones de peticiones, y poner a tope todos nuestros talentos en este mundo de la blogosfera que tan bien nos hace y nos ayuda.

Eso nos puede ayudar a descubrir nuestros compromisos, nuestros esfuerzos por compartir, por animarnos y por proclamar a todos los confines la Buena Nueva de la Palabra del Señor que nos salva. Pero también a denunciar, con sereno y prudente respeto, las mentiras e injusticias. No dejemos nada guardado por miedos, comodidades o bienestar. Porque quien da recibe, pero quien se lo guarda y esconde perderá.

Pidamos al Señor la sabiduría de dar todo lo recibido. Nunca mirar lo que da el otro, sino dar lo que yo tengo y puedo. No te será exigido dar sino lo que tienes. Si cinco, cinco, si dos, dos. Y no perder de vista que no estamos solos. Nos acompaña el Espíritu Santo, socio permanente que, codo con codo, trabajará con nosotros para que no se pierda ni el más pequeño de nuestros talentos. 

En Él y con Él llegaremos a rendir al máximo dejándonos guiar y administrar por su Gracia. Ven Espíritu Santo, llena y renueva nuestros corazones para que seamos capaces de renovar la faz de la tierra. Amén.

sábado, 15 de noviembre de 2014

PERMANECER EN LA ORACIÓN

Lucas 18, 1-8

Todos sabemos por experiencia que quien no llora, no mama. Queremos significar que la insistencia de pedir es necesaria para conseguir las cosas solicitadas. Y muchas cosas se han logrado a base de insistir, porque somos propensos a que se nos rueguen las cosas una y más veces. En el Evangelio de hoy, Jesús nos habla de la necesidad de insistir en la oración de petición.

Quizás una prueba de nuestro interés y verdadera preocupación es la insistencia. Y el Señor, posiblemente, quiera probarnos, porque insistir es una señal de fe. Jesús nos lo enseña, propone y aclara con la parábola del juez injusto y la viuda que no se da por vencida e insiste. La perseverancia es la prueba que lo que pedimos nos interesa. Y eso, como dijimos antes, prueba la medida de nuestra fe.

Porque sólo pide e insiste quien tiene fe y, por lo tanto, esperanza de ser escuchado y confianza de ser atendido. Por eso, hoy Jesús nos invita a no desfallecer en la oración, y a perseverar en la insistencia de pedir. Quién pide recibirá. Si el juez injusto, siendo injusto, valga la redundancia, atiende a la pobre viuda por quitársela de encima, ¿cómo no nos va a escuchar y atender nuestro Padre Dios que nos quiere salvar?

Confiamos en tu Amor y Misericordia Señor, y te pedimos nos des la capacidad y la fe de nunca dejar de insistir en orar y pedirte lo que necesitamos para nuestra salvación. Amén.

viernes, 14 de noviembre de 2014

¿QUÉ ES LO IMPORTANTE?

san Lucas 17, 26-37

Supongo que todos estaremos de acuerdo que lo importante no es sólo llegar, sino saber a qué sitio debemos e importa llegar. Porque de nada nos vale gastar nuestra gasolina en un viaje estéril. Sería algo así como hacer el bobo. Tanto esfuerzo para nada.

Esos son nuestros criterios, y creo que acertados. Importa poco el tiempo o el lugar, lo que importa es que el tiempo sea bien aprovechado y el lugar el adecuado. Es decir, el lugar al que estamos llamados para gozar de vida eterna. Experimentamos que dentro de nosotros está la salvación, porque es lo que sentimos y lo que todos buscamos. Quizás la confusión es que no sabemos donde buscar, a dónde dirigirnos y de quien fiarnos o dejarnos aconsejar.

«Como sucedió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del hombre. Comían, bebían, tomaban mujer o marido, hasta el día en que entró Noé en el arca; vino el diluvio y los hizo perecer a todos. Lo mismo, como sucedió en los días de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, construían; pero el día que salió Lot de Sodoma, Dios hizo llover fuego y azufre del cielo y los hizo perecer a todos. Lo mismo sucederá el Día en que el Hijo del hombre se manifieste. «Aquel Día, el que esté en el terrado y tenga sus enseres en casa, no baje a recogerlos; y de igual modo, el que esté en el campo, no se vuelva atrás. Acordaos de la mujer de Lot. Quien intente guardar su vida, la perderá; y quien la pierda, la conservará.

Más claro el agua. Lo importante es la otra vida, y ésta nos sirve para, aunque todo es Gracia y Misericordia de Dios, "hacer méritos, entre comillas" para ganar la otra, la eterna, renunciando a nuestras comodidades y apegos egoístas por el bien y servicio de los demás.

Pidamos al Señor esa Gracia para que, fortalecidos en la oración y la Eucaristía, entregarnos dócilmente a la lucha por el bien común. Amén.

jueves, 13 de noviembre de 2014

DENTRO DE MI CORAZÓN

san Lucas 17, 20-25


El mayor peligro es la confusión. Pensamos que dejar gobernarnos por el Espíritu Santo es ponernos en Manos de Alguien que nos va a manejar a su antojo y quitarnos nuestra libertad. He oído a muchos, sobre todo jóvenes, decir que la religión, es decir, Dios, quita la libertad. Y a decir verdad, si no se tienen las ideas claras, aparentemente resulta así.

Habría que empezar por aclarar la idea y el concepto de libertad. Porque libertad no es dar riendas sueltas a nuestros caprichos, egos y apegos, sino todo lo contrario. Libertad es responsabilidad y buscar el bien de todo aquello que me rodea. Desde el medio ambiente hasta la persona más insignificante, dependiente e indefensa. Eso es ser libre, porque eso es lo que todo ser humano quiere ser y hacer.

Ahora, pronto el ser humano toma conciencia que está tocado, y su humanidad es débil e inclinada a no hacer lo que quiere hacer. Es decir, le cuesta ser libre para vivir tal y como siente en lo más profundo de su ser. Experimenta que dentro de su corazón nace la envidia, el egoísmo, la ambición, la vanidad, los deseos impuros, poder, riquezas...etc. Se experimenta pecador e incapaz de ser libre, es decir, esclavizado.

Y ahí entra su búsqueda de libertad, su levantar la mirada para encontrar la fuerza que le ayude a ser libre. Y cuando busca esa verdad que experimenta y siente en lo más profundo de su ser, se encuentra con Dios. Un Dios que le habla de amor, de justicia, de paz y de libertad. Un Dios que llega hasta el extremo de enviar a su Hijo, Jesús, para ayudarle a encontrarse consigo mismo y escapar a la esclavitud del pecado.

Un Dios que se ha hecho presente entre nosotros y que responde a los interrogantes que planteamos nosotros. Y que Vive entre nosotros, y que nos habla de que el Reino de Dios está, vive y permanece en nosotros si somos capaces de dejarnos manejar por el Espíritu Santo que recibimos en el Bautismo. 

Entonces advertimos que en la medida que cada uno de nosotros deje hablar y actuar al Espíritu Santo desde su corazón, el Reino de Dios se va haciendo visible en el mundo.


miércoles, 12 de noviembre de 2014

DE NUEVO UN SAMARITANO

Lucas 17, 11-19


Es curioso, pero aparece un enfermo agradecido y resulta que es de nuevo un samaritano. Un samaritano que responde con compasión y generosidad a las heridas de aquel judío asaltado por el camino, y un samaritano que viéndose curado regresa agradecido a postrarse a los pies de Jesús y darle gracias. Cumplen al pie de la letra el refrán de que es agradecido el extranjero más que los propios paisanos de Jesús.

Es una llamada de atención a todos los que estando dentro de la Iglesia y sintiéndonos cerca de Jesús, igual nos sentimos con derecho a que el Señor nos atienda, nos escuche, y hasta nos sirva. Ayer reflexionábamos sobre lo agradecido que tiene que estar el siervo por cumplir con su deber, y hoy lo hacemos con el samaritano, agradecido ante los otros nueve de la tierra que, al parecer, al menos no parece que se acordaran de nada, se sentían con derecho a ser curados.

El mensaje es claro y nos advierte del peligro de nuestros criterios. ¡Dios mío!, todo es tuyo y hasta nuestra vida te pertenece. Dame la sabiduría y la voluntad, como esos samaritanos, para responder con mi vida a tu generosidad, amor y misericordia sin pedirte nada, porque sólo con tu Amor estoy pagado. Que sea tu Amor, Señor, quien me impulse, porque yo no puedo, a sonreír al que se acerca a mí.

Ilumina mi vida para que sea luz que abra puertas, dedique saludos, reparta generosidad, conviva en paz, escuche, comparta, comprenda, sirva, atienda y ame, para que tu Gracia, esa Gracia que Tú me das, Dios mío, sea el motor de amor que impulsa mi vida. 

Que nunca olvide de quién me ha venido la salvación y quién me la ha dado gratuitamente y amorosamente. Amén.

martes, 11 de noviembre de 2014

NUESTROS CRITERIOS SOBRE LOS PREMIOS

Lucas 17, 7-10

Sabemos que cuando alguien ha recibido un premio es porque lo ha ganado por méritos, o, compitiendo con otros, ha sido el mejor. El criterio humano es recibir lo que merezco, y detrás de nuestros actos hay siempre una espera de ser reconocido y recompensado.

Hoy Jesús nos desmiente toda nuestra forma de pensar: ¿Quién de vosotros tiene un siervo arando o pastoreando y, cuando regresa del campo, le dice: "Pasa al momento y ponte a la mesa?" ¿No le dirá más bien: "Prepárame algo para cenar, y cíñete para servirme hasta que haya comido y bebido, y después comerás y beberás tú?" ¿Acaso tiene que agradecer al siervo porque hizo lo que le fue mandado? (Lucas 17, 7-10).

Sin embargo, es curioso que cuando se trata de otro nuestra actitud es la de exigir lo que se le ha mandado, para eso ha sido pagado. Muchas veces damos propina a los camareros por servirnos, pero no falta quien piensa que no hay que hacerlo, pues simplemente han cumplido con su deber y su trabajo. Otra cosa sería que, por tu generosidad y en prueba a su esmero y dedicación, le añadieras algo voluntariamente.
Todo lo que tenemos lo hemos recibido de nuestro Padre Dios. Tendríamos que agradecerles nosotros la oportunidad de la vida y la de poder vivirla con trabajo y salud. Es más, nunca podríamos merecer nada ni pagarle tantos dones recibidos. ¿Cómo vamos a atrevernos pedirle por méritos algún derecho? ¿Acaso nos merecemos algo por rezar, por cumplir con su Mandato? ¿No somos nosotros los primeros beneficiados que el mundo esté regido por el amor?

Tantos sufrimientos, enfermedades, sacrificios, guerras, explotaciones, violaciones, crímenes, abortos, muertes y...etc. son consecuencias de hacer lo que el hombre quiere y no lo que Dios manda. Hacerlo sería ya un premio, porque el mundo sería de otra forma.

Gracias Señor por amarnos tanto hasta el punto de perdonar todos nuestros pecados y recibirnos, por tu Misericordia en tu Casa para darnos gozo y felicidad de vida eterna. Amén.

lunes, 10 de noviembre de 2014

ESCÁNDALO Y SUS CONSECUENCIAS

(Lc 17,1-6)
 
Escandalizar trae consecuencias graves, porque inicia e inclina a otros a hacer lo mismo. Pero también confunde, incita la ambición, inicia a la mentira, a triunfar injustamente, a ambicionar...etc. El escándalo destruye y siembra el mal en otros. Por eso Jesús le dedica estas duras palabras: «Es imposible que no vengan escándalos; pero, ¡ay de aquel por quien vienen! Más le vale que le pongan al cuello una piedra de molino y sea arrojado al mar, que escandalizar a uno de estos pequeños. Cuidaos de vosotros mismos.

Advierto, y me sorprende, pues hasta hoy no lo había advertido de forma consciente, que el escándalo es inevitable. Y la realidad así lo corrobora. Sin embargo, son muy duras las palabras con las que Jesús los amenaza Es para echarse a temblar.

Supongo que eso ocurre porque muchos se alejan de Señor y rechazan al Espíritu Santo. Si eso ocurre, quedan a merced del Maligno que los somete y utiliza para hacer el mal ofreciéndoles riquezas, poder, placer y las cosas del mundo. Jesús sufrió su acoso en el desierto y fue tentado a lo fácil, al poder y la vanidad, y lo mismo nos ocurre a nosotros.

Cuidarnos de nosotros mismos, indicación del Señor Jesús, significa permanecer en Él y abiertos a la acción del Espíritu Santo, para que asistidos por su Gracia no dejar que el demonio se apodere de nuestro corazón y con nuestros actos podamos escandalizar a los más pequeños, e incluso, diría yo, también a los grandes que se hacen pequeños y respiran buenas intenciones.

¡Dios mío!, líbranos de, con nuestra vida y palabra, ser motivo de escándalo para otros, sobre todo para los niños, los más indefensos y a merced e influencias de los más grandes. Amén.

domingo, 9 de noviembre de 2014

TEMPLOS DEL ESPÍRITU SANTO

(Jn 2,13-22)
 
Hay cosas importantes, muy importantes que nos pasan desapercibidas, o al menos no advertimos mucho su importancia. Es posible que no hayamos tomado conciencia de lo que eso significa, o que, por ignorancia, experiencia ignoramos lo verdaderamente importante.

Somos templos del Espíritu Santo y nadie puede destruírnos y menos profanarnos. Sin embargo, ignorando esta realidad cometemos el pecado de profanarlo nosotros mismos cuando nos alejamos de la voluntad de Dios y vivimos en el pecado del mundo. Jesús nos descubre la importancia de la Casa de oración y expulsa a todos aquellos que le habían dado otro fin.

Preguntado Jesús por su forma de actuar, respondió: «Destruid este templo y en tres días lo levantaré». Los judíos le contestaron: «Cuarenta y seis años se han tardado en construir este Santuario, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?». Pero Él hablaba del Santuario de su cuerpo. Cuando resucitó, pues, de entre los muertos, se acordaron sus discípulos de que había dicho eso, y creyeron en la Escritura y en las palabras que había dicho Jesús.

Jesús tiene Palabra de Vida Eterna y todo lo que ha dicho y prometido se ha cumplido, y se cumplirá lo que queda por venir. Él ha Resucitado, y también nosotros, como templos del Espíritu Santo, resucitaremos si perseveramos y permanecemos en Él. Y a eso estamos llamados, a la santidad, a defender nuestro propio templo, imagen de Dios, hasta llegar santificados por su Gracia y Misericordia, a su presencia.

Danos Señor la Gracia de conservarnos santos y de levantarnos de nuestras caídas por el pecado en la esperanza de que somos templos del Espíritu Santo, y en Él seremos salvos y bendecidos.

sábado, 8 de noviembre de 2014

LA VERDAD EN TODAS LAS COSAS AUNQUE SEAN PEQUEÑAS

(Lc 16,9-15)


Nuestro camino transcurrirá por los intereses que habiten y vivan dentro de nuestros corazones. Si es el dinero lo que da vida a los latidos de nuestro corazón, nuestros pasos irán detrás de él, y nuestra vida vivirá para servirle. Entonces todos nuestros afanes serán tener dinero.

Porque pensamos que el dinero nos abre todas las puertas y nos hace poderoso y ricos. Se nos hará difícil poner nuestra atención en otras cosas, o escuchar a otros. Empeñaremos nuestra vida sólo para ganar dinero y ser poderoso. Sin embargo, más importante que el dinero son nuestras relaciones con las personas.

No es el dinero lo más importante y poderoso, sino el amor. Y si tu dinero lo utilizas para hacer el bien y ayudar a aquellos que lo necesitan para vivir dignamente, estarás, no sólo consiguiendo buenos amigos, sino también abriéndote las puertas de la morada eterna, por el amor. derramado en los demás y, sobre todo, por la Misericordia de Dios que ve tus buenas acciones.

Pidamos al Espíritu de Dios que nos dé la sabiduría para discernir el valor de las cosas, y sepamos elegir el único dueño y Señor a quién servir. Amén.

viernes, 7 de noviembre de 2014

¿CÓMO DESPERTAR CONCIENCIA DE LA VIDA ETERNA?

(Lc 16,1-8)
 
Hay una cosa clara, el hombre busca vivir bien pero le gustaría que fuese siempre. Eso nadie lo discute, y quién lo pueda hacer está tocado, porque todos queremos la eternidad y gozosamente. Ahora, la cuestión sería descubrir de qué manera podemos abrir los ojos a quienes lo tienen deslumbrados con los tesoros de este mundo, tesoros caducos y falsos, porque al final nos llevan a la perdición.

Y es esa la actitud que el Señor nos quiere despertar en nosotros. Aquellos que están ciegos porque no ven la verdad o están sometidos por el mal, se desviven por encontrar caminos y formas para delinquir y engañar y buscar riquezas para gozar de esta vida. Sin advertir que están buscando su propia perdición. ¿Qué hacemos los que creemos que vemos por dar luz a esas situaciones que nos rodean?

Por eso, Jesús felicita a ese administrador injusto. No por su mal proceder, sino por esa astucia con la que intento solucionar su problema y buscar caminos para resolverlo. Y nos interpela sobre lo que hacemos nosotros para desmentirles lo que hacen y alumbrarle la verdadera solución. Mira, la vida buena, la gozosa, la que buscamos todos, no está en las cosas, riquezas, bienes, placeres de este mundo, sino que se halla en el Amor de Dios y el amor al prójimo.

No será gustoso al principio. Quizás tenga un sabor amargo, pero detrás viene ese gusto maravilloso a miel celestial que endulza nuestra vida para siempre y le da verdadero sentido de paz y amor. Y eso sólo se sabe experimentándolo y conociéndolo. 

Ten paciencia y confianza, porque por las cosas del mundo sabes ya que no llegará nada, sino lo que ves, y detrás la muerte para siempre. Pidamos al Señor que nos alumbre y nos de la fe para encontrar el camino de la Luz.

jueves, 6 de noviembre de 2014

LA OVEJA DESCARRIADA NECESITA MÁS ATENCIÓN

Lc 15, 1-10


Es lógico que cuando se ha perdido algo, se busque. Más todavía cuando lo perdido es de gran valor. La parábola de la oveja o la moneda perdida, son parábolas que dejan muy claro lo que Jesús quiere decirnos y enseñarnos. Siempre habrá alegría y fiesta por aquello que estaba perdido y se ha encontrado, que por lo que permanece bien guardado.

No se trata de que uno tenga más valor o importancia que otro, sino que uno está más necesitado que otro y necesita atención y búsqueda. Son los pecadores los que necesitan más atención, porque están alejados, porque están más en peligro, porque sólo en búsqueda y próximos a ellos pueden ser encontrados.

Por eso se equivocan los que murmuran porque Jesús come y se acerca a los pecadores. Ha venido para dar salvación, y puestas y resguardadas en el redil las noventa y nueve, sale  a buscar a la perdida y en peligro. Así quiere y lo hace también la Iglesia. El Papa Francisco nos invita a salir a las periferias, porque son en esos lugares donde se encuentran muchas ovejas perdidas y en peligro.

Danos, Señor, la voluntad de descubrir donde se encuentran muchas ovejas perdidas y que esperan nuestra palabra de aliento y nuestra acción salvadora. Pero danos también la sabiduría de saber cómo poder ayudarles, encontrarles y llevarlos a lugar seguro donde puedan encontrar la salvación. Amén.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

NO HAY DOS PRIMEROS

(Lc 14,25-33)

No sigues varios caminos, ni por varios caminos se llega al mismo lugar. Eso es posible en la realidad geográfica de este mundo, pero no es válido para seguir a Jesús. Sólo hay un camino que conduce a la Verdad y que nos lleva a Jesús. Y ese camino está por encima de todos los demás.

Incluso de padres y madres, de mujer e hijos... Hasta de su propia vida. Seguir a Jesús no tiene matices ni doble significado. Seguir a Jesús es Jesús por encima de todo, hasta de la propia vida. Y este compromiso exige una reflexión serena, meditada y seria, pero no exenta de luz. Tenemos al Espíritu Santo que nos ayuda e ilumina para ver claro y abrir los ojos.

¿Qué realmente queremos y buscamos en esta vida? ¿No queremos vivir para siempre? ¿Y no queremos hacerlo gozosamente y plenamente feliz? ¿Dónde entonces lo buscamos? ¿El mundo, este mundo, nos lo ofrece? Luego, si experimentamos a lo largo de nuestra vida que aquí no lo vamos a encontrar, ¿por qué no buscamos en otro lugar?

¿Conocemos a Jesús? ¿Sabemos lo que Él nos propone y cómo? ¿Puedes demostrar que no ha resucitado? Luego, ¿por qué no indagas y buscas? Las respuestas que buscan y deseas están en Él. Esa, al menos es mi experiencia y la de muchos que se esfuerzan en seguirle. Siéntate, piensa, medita y haz tus cuentas, porque con las de este mundo no te sale y no terminarás de construir la casa que quieres, y al final perderás todo y harás en ridículo más espantoso.

La vida se gasta pronto, y si abrimos los ojos podemos advertir que la estamos gastando inútilmente, porque con todo el gozo que hemos logrado no seremos capaces de ser felices plenamente. Y de eso se trata, de ser feliz para toda la vida. ¿No lo crees así?

Y mi experiencia es que existe esa promesa y ese lugar. Y esa Persona que nos guía y nos promete llevarnos, porque, Él, ha dicho de sí mismo que es el Camino, la Verdad y la Vida. Y yo lo creo firmemente.

martes, 4 de noviembre de 2014

LA INVITACIÓN ESTÁ ECHADA

(Lc 14,15-24)

No basta con sólo recibir la invitación, que está echada, sino lo más y verdaderamente importante es aceptarla. Sin embargo, se presentan muchas dificultades porque no descubrimos la importancia de esa invitación. Somos capaces de rechazarla por una boda, por un campo o por probar cinco yuntas bueyes...

Hoy quizás los motivos serán otros: un partido de fútbol, un negocio, una cita amorosa, un museo, un coche...etc. Lo verdaderamente cierto es que le damos calabaza al Señor porque buscamos nuestra felicidad en otros lugares. Porque ese es el verdadero motivo. Pensamos que el partido de fútbol, el negocio, el sexo, el arte, coches u otras cosas nos pueden dar la felicidad y, a pesar de nuestra experiencia negativa respecto a que no la conseguimos en esas cosas, seguimos insistiendo como burros.

Eso deja al descubierto nuestra esclavitud y sometimiento al demonio, porque no se entiende de otra forma nuestro empecinamiento, ceguera y necedad al despreciar nuestro mayor Tesoro, la felicidad eterna que nos promete Jesús invitándonos a su Banquete. Por eso, son aquellos, los que no tienen nada, y poco a que apegarse, los que aceptan la invitación y acuden al Banquete. 

Despertemos a la invitación al único y verdadero Banquete que es el gozo y la felicidad eterna que Jesús, por envío del Padre, nos hace a cada uno de nosotros. No nos dejemos embaucar por espejismos hermosos que esconden la verdad y nos tienden la trampa para que desoigamos la llamada amorosa y de salvación de nuestro Padre Dios.

lunes, 3 de noviembre de 2014

NO ESPERES RECOMPENSA

(Lc 14,12-14)

Si haces las cosas mirando a una recompensa, pierdes el tiempo, porque tu recompensa estará pagada en el momento que recibas favores, compensaciones u otros pagos. Nuestra recompensa es el Amor de Dios que nos llena de gozo y alegría. Y nuestra entrega es incondicional sin esperar nada a cambio.

Por eso nuestra labor, a pesar de ser ingrata, sin resultados o reconocimientos, no nos desmoraliza porque el creyente en Jesús se siente ya recompensando en su presencia y promesa de gozar de su Amor eternamente. La Gloria de la cosecha pertenece a Dios, porque Él es quien, por su Gracia, realiza el cultivo y abono de la tierra para que dé frutos.

Todo es por y para su Gloria, y a nosotros sólo nos cabe el esfuerzo de darnos incondicionalmente sin esperar nada a cambio. Simplemente la presencia del Señor no llena y nos alegra en gozo y paz. Por eso, huye de quien pueda pagarte y hasta comprometer tu servicio, porque de devolvértelo te chafará tu recompensa. Tú ofrécete gratuitamente a quien no pueda devolverte el servicio.

Porque de esa manera recibirás la recompensa que el Señor te tiene guardada en el Cielo. Amén.

domingo, 2 de noviembre de 2014

¡JESÚS HA RESUCITADO!



No buscamos ni seguimos a un muerto sino a Jesús Resucitado. Eso cambia todo y renace nuestra esperanza, porque vamos con Él, en Él y por Él para no morir sino continuar una nueva Vida Gloriosa y Eterna una vez hayamos cumplido nuestro camino por este mundo.

Hoy es un día apropiado para reflexionar sobre nuestra máxima aspiración, la Vida, la Vida Eterna a la que estamos llamados, porque el hombre aspira a vivir, no a morir. Hemos venido a este mundo para alcanzar la vida eterna, y en Jesús estamos convocados y llamados a vivir eternamente.

Hay muchos que ya han alcanzado esa dicha. Son los santos, que hoy la Iglesia conmemora y que nos pone como ejemplos visibles que nos anima a hacer nosotros lo mismo. Injertados en el Señor, como el sarmiento en la vid, podemos, siempre por la Gracia de Dios, porque por nuestros méritos nunca lo mereceremos, alcanzar la dicha de ser gloriosos y eternos junto al Inmenso Amor del Padre.

Te damos gracias Señor por experimentar la dicha y la esperanza de la Resurrección por tu Amor y Misericordia. Te damos gracias por el inmenso regalo de la fe y te pedimos nos des la sabiduría y fortaleza de nunca dejar tu Camino. Amén.

sábado, 1 de noviembre de 2014

LA ESPERANZA FINAL

(Mt 5,1-12a)

Sin lugar a duda todos esperamos y queremos lo mejor para nosotros mismos y también para nuestros familiares y amigos. Un paso más sería desearlo también para los desconocidos e incluso para los enemigos. Ese sería el mejor tesoro de nuestra vida y el resumen final de las Bienaventuranzas.

Porque dichosos seremos cuando somos y vivamos pobres en el Espíritu; porque dichosos seremos cuando nuestro camino nos arranque lágrimas y sufrimientos por el Reino de Dios. Dichosos seremos cuando nuestra vida padezca y luche por hambre y sed de justicia y viva en la Misericordia del Amor de Dios.

Dichosos si mantenemos limpio, por la Gracia de Dios, nuestro corazón de impurezas y pecados, y nos esforzamos en guardar y luchar por la paz y la unidad. Dichosos seremos cuando nuestro camino sea estrecho lleno de dificultades, de peligros, de insultos, de tentaciones y calumnias por causa de nuestro Señor Jesús, pues nuestra recompensa, promesa del Señor, será grande en el Cielo.

Danos, Señor, la voluntad, firmeza, sabiduría y la fe de perseverar manteniéndonos en tu presencia. Amén.