ÚLTIMAS REFLEXIONES

ÚLTIMAS REFLEXIONES

DE DODIM A AGAPÉ

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viernes, 28 de febrero de 2014

LO UNIDO POR AMOR NUNCA SE SEPARA

(Mc 10,1-12)


Sé que hay separaciones y frustraciones matrimoniales. Sé que hay hasta razones por las que parecen justificadas algunas separaciones, y sé que las familias, por estas separaciones, están en peligro. Hay muchas situaciones que no entiendo y en algunos momentos me desoriento y me pierdo. Como tus discípulos, Señor, hoy quiero yo también preguntarte para que me lo aclares más y mejor.

Es claro que donde hay amor el separarse no tiene sentido, y también es claro que muchas separaciones están motivadas por un egoísmo utilitarista y placentero que, desaparecido este, la atracción desaparece y, demagógicamente, lo confunden, porque interesa y es lo más fácil, con amor. 

El amor que no es verdadero, y por lo tanto no es amor, está asentado en una conducta individualista desprovista y vacía de responsabilidad. Esto es todo lo contrario al amor, es la antítesis del amor, y en este sentido diría que todas las separaciones derivan de esa realidad. Cuando el amor es verdadero esto no sucede porque viene del Señor y está garantizado y unido por Dios.

Así, la familia, célula y fermento de la convivencia en el amor, hace justicia y genera paz. Y los pueblos, nacidos de familias juntas, garantizan la convivencia entre hombres responsables  y de buena voluntad. Es el ideal de todos los pueblos pero están ciegos por los egoísmos que el demonio alimenta entre ellos.

Sólo el Señor es la solución que nos dará luz y fuerzas para desterrar el libertinaje e irresponsabilidad y acoger el verdadero amor responsable que nos una en paz y justicia.

jueves, 27 de febrero de 2014

CARGA TU CRUZ


(Mc 9,41-50)


Se hace difícil entender cuando nuestra mente y nuestro corazón está apegado a este mundo y a las cosas de este mundo. Es necesario primero una mirada al Señor para, fortalecidos en el Espíritu Santo, seamos capaces de encontrar fuerzas para vivir el Mensaje de Jesús, que no es otra cosa sino la búsqueda de nuestro propio bien.

Experimentamos que en este mundo hay cosas que aun gustándonos, nos perjudican. A nadie se le esconde que el fumar es malo, y el beber demasiado es perjudicial para la salud. Todo necesita una moderación y tiene un límite. De la misma forma, el amor tiene sus sacrificios y sus renuncia, porque amar a favor de la corriente deja de ser amor para convertirse en egoísmo.

Hay muchas circunstancias en nuestra vida que nos exigen renuncia, sacrificio y entrega sin condiciones. Los niños indefensos y con minusvalías e imperfecciones; el egoísmo de un esposo o esposa que rompe el matrimonio; la rebeldía de un hijo/a que rompe la armonía familiar; este apego o vicio o aquella envidia o tentación, enfermedad...etc. Son manos, pies u ojos que debemos arrancar para que no sean motivos de pecados y pérdida del Reino de Dios.

Aunque ahora, en este mundo, el camino se haga difícil e insoportable, recuerda que la travesía por el desierto del pueblo de Israel también lo fue. Pero al final, llegar a la tierra prometida es lo verdaderamente importante, y todo lo demás pura quimera finita y caduca.

Vale la pena entrar cojo, ciego o manco en el Reino de Dios que con los dos ojos, pies o brazos quedar fuera.

miércoles, 26 de febrero de 2014

EL VERDADERO AMOR PROCEDE DE DIOS

(Mc 9,38-40)


Sin darnos cuenta hacemos capillas y grupos, y experimentamos que los que están fuera son de otros grupos porque no están con nosotros. Quizás muchos lo hemos superado, pero el problema continua latente en muchos que lo vemos así. No dividimos y seleccionamos pensando que nuestro movimiento, grupo, equipo, comunidad o lo que sea somos los mejores...

Igual se nos ocurre que nuestra parroquia es la mejor o que nuestro apostolado es el mejor. Pero también llegamos a pensar que los que vamos a misa somos mejores o los que realizamos muchas prácticas litúrgicas o de piedad somos los buenos y los que no, los malos.

Hoy Jesús nos advierte que lo verdaderamente importante es amar y hacerlo en su Nombre. Nadie que sí actue estará en contra del Señor, porque en él estará la obra del Espíritu. Por lo tanto, no miremos grupos, ni movimientos, ni colectivos o comunidades por lo que son, sino por lo que hacen. Y si aman por amor al Señor y en nombre del Señor estarán en el buen camino.

No es lo externo o las circunstancias las que descubren mi fe, sino la acción de mi corazón en manos del Espíritu Santo. Si así se mueve va por el verdadero camino que Jesús señala.

martes, 25 de febrero de 2014

NEGARTE ES OLVIDARTE DE TI Y BUSCAR AL OTRO.

(Mc 9,30-37)


Es algo fácil de entender, pero muy difícil de aplicar a nuestra vida. Yo diría imposible si pretendemos hacerlo nosotros solos. Se hace necesario e imprescindible contar con la Gracia del Señor, y ahí entra de nuevo el poder y la necesidad de la oración, el único vehículo para suplicarlo y pedirlo al Señor.

Negarte es olvidarte de ti y tratar de hacer la voluntad del otro siempre y cuando no vaya contra la Voluntad de Dios. Es algo imposible desde nuestra naturaleza egoísta y apegada a nuestras propias apetencias. Se hace insoportable seguir al Señor en esas condiciones. ¿Cómo amar así? ¿Cómo sostener la unidad de mi matrimonio soportando siempre la voluntad de mi cónyuge?

No cabe ninguna duda que, también los apóstoles lo experimentaron, no podemos ni pensarlo. Solos estamos vencidos y el diablo se frota las manos. Necesitamos la Gracia del Señor, y esa es la razón del por qué está entre nosotros, y del por qué nos asiste el Espíritu Santo. En Él no hay problemas ni fuerza que nos pueda vencer. En Él podemos amar hasta el extremo de darnos sin condiciones a los demás.

Sólo te queda creerlo y probarlo. Yo ya lo hago y los resultados son satisfactorios. Hay tropiezos y fracasos, qué duda cabe, pero se avanza porque el Señor camina con nosotros, y el Espíritu Santo nos fortalece y llena de Gracia.

lunes, 24 de febrero de 2014

NECESIDAD DE ORAR

(Mc 9,14-29)


Hoy, la Palabra de Dios, nos descubre y nos anima a orar. La oración valorada como el arma principal para ir contra el mal que ocasiona el diablo. No podemos enfrentarnos nosotros por nosotros mismos, sino que siempre tendremos que recurrir a la oración para que en la intimidad con el Señor nuestra súplica llegue al Padre y su poder derrote al Maligno.

Por eso debemos orar y orar. Orar y pedir al Señor fortaleza, sabiduría y poder para contrarrestar los males que el diablo, en los hombres que se someten a él, están haciendo en el mundo: aborto, eutanasia, pederastia, ideología de género, familias...

Pero una oración confiada y segura de que el Señor actuará para iluminar a los hombres que ciegos por el pecado se someten al poder del Príncipe de este mundo. No obstante, experimentamos que el corazón del hombre exulta gozo por la verdad y ama la verdad. El mundo, a pesar del mal que ocasiona el pecado y el demonio, se sostiene por el Amor de Dios y los hombres buscan ese amor.

No dejemos de rezar unidos en la fe y la esperanza de que el Señor nos escucha y nos atiende.

domingo, 23 de febrero de 2014

AMOR CONTRA ODIO

(Mt 5, 38-48)


El criterio humano está en responder a una ofensa con otra ofensa. Considera el equilibrio en responder con la misma moneda. Es el "ojo por ojo" de la antigua ley, pero que hoy aunque solapado y escondido sigue reinando en el corazón del hombre. Observamos que la sociedad es reflejo de ese criterio y que el hombre busca solucionar la ofensa con otra ofensa.

A todo esto, Jesús nos propone la ley del amor. El amor como arma y medida contra el odio y las ofensas de este mundo. En la oración del Padre nuestro, Jesús nos enseña como hemos de orar y esforzarnos en vivir esa oración en nuestra vida: "Perdónanos nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden..."

En la medida que nosotros seamos capaces de perdonar a los que nos han ofendido, seremos también perdonados. Y es que la única forma de restablecer el amor es con el perdón. El perdón es el pegamento que une a las personas y establece la concordia y la paz. Y, obviamente, para perdonar hay primero que amar.

No perder de vista que nuestro Padre Dios nos perdona todos nuestros pecados, nos puede ayudar a perdonar también nosotros a los que nos ofenden.

sábado, 22 de febrero de 2014

¿RESPONDO AL SEÑOR?

(Mt 16,13-19)


Jesús quiere nuestra libre respuesta. Se nos ha dado, por Voluntad del Padre, la capacidad de decidir, y hoy Jesús le pregunta a los doce sobre Él: «¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?». Ellos dijeron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías, otros, que Jeremías o uno de los profetas». Díceles Él: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?». Simón Pedro contestó: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo». 

Sin embargo, lo que importa ahora es lo que respondes tú y respondo yo. ¿Quién es Jesús para nosotros? ¿Es alguien importante a quién admiramos y seguimos de lejos? ¿Es alguien notable e importante en la historia de la humanidad?, ¿o es el Señor, Hijo de Dios Padre verdadero a quién sigo sin condiciones y entrego mi vida?

¿Es Jesús el motor de mi vida donde vuelco todas mis esperanzas y anhelos? ¿Es Jesús el Ideal que colma todas mis aspiraciones y al que abro mi corazón para que actúe según su Voluntad?

Dame Padre la Gracia de que mi vida sea testimonio y respuesta a la pregunta que tu Hijo Jesús me hace hoy.

viernes, 21 de febrero de 2014

YO SEÑOR QUIERO SEGUIRTE

(Mc 8,34-9,1)


La mayor parte de mi vida Tú Señor has sido mi meta. Desde muy temprano mis inquietudes nacían de vivir según tu Voluntad. Pronto, en la adolescencia, descubrí eso que Tú me dices hoy: "¿de qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si arruina su vida? Y hoy descubro que has sido tu Espíritu quien me ha guiado y ha inquietado mi alma.

Primero te doy gracias, Dios mío, y después reafirmo hoy, a los 68 años de mi vida, mi seguimiento total a Ti y sin condiciones, porque Tú, Señor, tampoco me pones ninguna. Eso sí, siempre pidiéndote y contando con tu Gracia para poder seguir tus pasos, pues Tú sabes quién soy y lo pecador que soy. Yo, Señor, ¿qué puedo hacer? 

Te entrego toda mi miseria, todos esos innumerables fallos que he dejado detrás de Ti al esforzarme en seguirte. Todos mis cambios de pasos y mis fracasos. Mis pérdidas de tus huellas y todos mis pecados. Te sigo y continuo con esperanza porque de Ti he aprendido que Tú lo que quieres son mis pecados, y yo lo único que tengo para darte son también mis pecados.

Has venido para eso, para lavar y limpiarme de mis pecados. Es lo que me pides porque es lo único que no tienes. Tú, Señor, eres Inmaculado, limpio de toda mancha, Infinitamente Bondad y Amor. Y yo pecador que te entrega sus pecados y mi libre y voluntario arrepentimiento que, por tu Gracia, me has concedido decidir. Por eso te pido fuerzas, voluntad y sabiduría para negarme y soportar mi cruz caminando detrás de Ti.

Tú, Señor, eres mi poder y mi fuerza, y contigo podré vencer mi pobre humanidad caída por el pecado.

jueves, 20 de febrero de 2014

EL SEÑOR NOS CUIDA E INTERPELA

(Mc 8,27-33)


Te gusta que te diga que te quiere, diríamos. se me ocurre ahora, la frase de las tres "t": te gusta; te diga; te quiere. Y aunque lo sabes necesitas que de vez en cuando te lo repita o te lo recuerde. Quizás por nuestras debilidades estamos deseosos de que nos den prueba de amor con bastante frecuencia.

Supongo que el Señor, sabiendo todo lo que se decía de Él y todas las murmuraciones que se oían, preguntó a sus discípulos que pensaban ellos acerca de su Persona. Ellos constestan con evasivas porque hablan de lo que se oye y dicen otros. Pero Jesús vuelve y les repite: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?». Pedro le contesta: «Tú eres el Cristo». 

Hoy, Jesús, también nos pregunta a nosotros sobre su Persona, y nos pide una respuesta. Respuesta que pasa por muchas pruebas por las que pasamos y en muchas ocasiones no entendemos o se debilita nuestra fe. Siempre tenemos la duda detrás de la puerta y necesitamos esos toques de amor que el Señor nos da y nos advierte que Él está ahí.

Por eso, Señor, te respondemos con un sí decidido y firme que queremos seguirte y confiamos en Ti. Danos las fuerzas para no desfallecer y aumenta nuestra fe.

miércoles, 19 de febrero de 2014

¿QUÉ LUZ ME INTERESA VER?

(Mc 8,22-26)
 
No cabe duda que a bote pronto deseamos ver la luz del sol y todo lo que ella alumbra. Ver a mis familiares, a mis amigos, el campo, las flores y todo lo que se mueve a su derredor. Ver es muy hermoso, pero, ¿qué relamente interesa ver?

No vamos a negar que nos encanta ver lo dicho anteriormente, pero Jesús nos quiere hoy hacer pensar que la Luz más importante es Él y la que verdaderamente importa ver. Y para eso necesitamos abstraernos, apartarnos de las cosas de este mundo y buscar espacios de silencio y serenidad donde encontrar al Señor y poder escucharle.

Por nuestros propios ojos que damos deslumbrados y el mundo nos ofrece verdaderas maravillas. Son apetencias que el demonio usa para apartarnos de la escucha atenta del Señor y de la verdadera Luz. La paradoja de la luz del mundo, aparentemente hermosa, pero que nos oscurece el camino, y la Luz que aunque empieza por poco y algo borroso, en la presencia del Señor se hace clara y hermosa.

Seamos pacientes y dóciles a la Palabra del Señor y déjemonos alumbrar por la Luz que viene de sus Manos.

martes, 18 de febrero de 2014

SÓLO VEMOS LO QUE TENEMOS DELANTE

(Mc 8,14-21)


Sucede que no tenemos ojos sino para la necesidad que se nos pone delante. Observamos que nos faltan provisiones y perdemos de vista lo demás quedando sólo preocupados por eso. Ese les ocurrió a los apóstoles, se olvidaron por el problema de la  escasez de pan de que iban con Jesús. 

Sus mentes no se separaban del problema de la falta de pan. Posiblemente nos ocurre también a nosotros lo mismo. Estamos preocupados por muchas cosas que necesitamos o que deseamos, y nos olvidamos de los peligros que nos acechan tentándonos a ofrecérnoslo a cambio de alejarnos de la verdadera necesidad: "Sólo Dios basta".

Y viéndolos distraídos y con la mente embotada, Jesús les dice: «¿Por qué estáis hablando de que no tenéis panes? ¿Aún no comprendéis ni entendéis? ¿Es que tenéis la mente embotada? ¿Teniendo ojos no veis y teniendo oídos no oís? ¿No os acordáis de cuando partí los cinco panes para los cinco mil? ¿Cuántos canastos llenos de trozos recogisteis?». «Doce», le dicen. «Y cuando partí los siete entre los cuatro mil, ¿cuántas espuertas llenas de trozos recogisteis?» Le dicen: «Siete». Y continuó: «¿Aún no entendéis?».

¿No nos ocurre a nosotros lo mismo que los apóstoles? Pedimos pan al Señor, pero el Señor nos advierte de otras cosas más importante y más peligrosas. ¿Acaso no creemos que el Señor proveerá nuestra comida y nuestro trabajo? Sin embargo, sostener nuestra fe y amistad con Él es el principal alimento que debemos guardar y pedir.

Aunque estamos atrapados por nuestra humanidad, pidamos al Señor que nos dé la sabiduría de saber elegir escucharle y seguirle por encima de otras necesidades.

lunes, 17 de febrero de 2014

FARISEO: LA LEY ES LO IMPORTANTE


(Mc 8,11-13)

Todo lo tienen regulado y establecido. Sus vidas están centradas en las leyes, y ellas son lo único importante. De modo que quien no acomoda y vive su vida según las leyes está vulnerándolas y faltando a su cumplimiento. Y quién no cumple no es buena persona y queda señalado como pecador.

Los fariseos piden una señal que les confirme la ley y que les descubra el camino, pues para ellos el cumplirla es lo que prima y lo importante. Y Jesús se niega porque la señal está contenida en su presencia. Es esa la Voluntad del Padre, que vean las buenas obras en el Hijo, y la unidad del Padre con el Hijo, y que se abran a la acción del Espíritu Santo.

Hoy, también pedimos señales, signos y gestos que nos reafirmen en la fe. Queremos que Jesús se adapte a nosotros y que se presente como nos gustaría a nosotros. Exigimos pruebas, demostraciones y milagros que nos sorprendan y aviven nuestra incipiente y débil fe. Muchos, cuando le presentamos al Señor, responden que todavía no ha venido nadie para decírnoslo. Quieren que un muerto y resucitado vuelva para que ellos lo puedan ver y así creer.

Jesús es el Signo, la Señal, la Prueba que nos revela la Voluntad del Padre. Su Muerte y Resurrección está proclamada para todos los hombres, y Él es el Camino, la Verdad y la Vida. Todo está dicho y claramente señalado.

domingo, 16 de febrero de 2014

EN EL AMOR SE CUMPLE TODO


(Mt 5,17-37)

Jesús no viene a abolir ni lo más mínimo de la Ley sino todo lo contrario, a darle cumplimiento. Y es que en el amor todo su cumple, pues aquel que ama no mata, perdona, no adultera, no engaña ni tiene necesidad de jurar porque dice y camina en la verdad. Todo se complica cuando el amor se queda a media y requiere normas y vigilancia para que se cumpla la ley.

Cuando nos sentimos débiles estamos tentados a defraudar y a saltarnos la ley. Y es que la debilidad nos hace imposible cumplir con lo prescrito por la Ley. Necesitamos reconocernos débil y es en ese momento cuando descubrimos que en la debilidad nace nuestra fuerza y nuestro poder. Porque ante el reconocimiento de la debilidad nuestro Padre Dios no resiste, por su Amor, perdonarnos y fortalecernos para poder vencer en esa lucha.

Así, Pablo experimenta que en la debilidad es fuerte. Y nosotros también experimentamos que cuando nos reconocemos débiles, pecadores y nos humillamos, alcanzamos la misericordia y el perdón del Señor.

sábado, 15 de febrero de 2014

LÁSTIMA Y COMPASIÓN

(Mc 8,1-10)


Creo que no existe nadie que no se compadezca de aquel que sufra por hambre u otras necesidades primarias. Sin embargo, si nos cruzamos de brazo y miramos para otro lado es posible que nuestro corazón se vaya endureciendo hasta el punto de transformarse en un corazón de piedra, endurecido por los callos de la indiferencia y el egoísmo que borren de su corazón la misericordia y la compasión.

Jesús, en cada encuentro con el hombre aflora sentimientos de compasión y misericordia, y actúa en solución de esos problemas porque ama y quiere el bien del hombre. Pero, ¿qué hacemos nosotros? ¿Es esa nuestra intención? ¿Nos preocupamos por la situación de los demás? ¿Tratamos de compartir con los demás lo que tenemos? 

Porque no se trata sólo de bienes materiales. También tenemos sonrisas, buen humor, amabilidad, servicio, escucha, atención, paciencia, alegría, compañía, comprensión, verdad, justicia, solidaridad... Hay muchas cosas que hemos recibido y que otros esperan que las compartamos, pues ellos carecen de ellas.

Hazme pan Señor para ser repartido y comido, para tu Gloria, por los demás.

viernes, 14 de febrero de 2014

ABRE MIS OÍDOS Y DESATA MI LENGUA

(Mc 7,31-37)


Hay muchas ocasiones que oímos, pero no escuchamos. De cualquier forma se hace necesario, primero oír, y después escuchar. Ambas cosas son necesarias y ambas cosas le faltaban a aquel sordo de trabada lengua. Y son las súplicas de otros, familiares y amigos, los que ruegan a Jesús que lo libere de esas carencias necesarias para desarrollar la vida normal.

Y Jesús, todo bondad y atención, se compadece, y apartándole de la gente, a solas, le metió sus dedos en los oídos y con su saliva le tocó la lengua. Y, levantando los ojos al cielo, dio un gemido, y le dijo: «Effatá», que quiere decir: "¡Ábrete!".

Todo lo hace bien y para bien de las personas. Es la etiqueta que colocan a Jesús. Le buscan porque el contacto con Él es medicina de sanación. Y es que el hombre busca salvarse. Salvar su cuerpo de la enfermedad pero también, y eso le pasa más desapercibido, salvar su alma.

Porque el cuerpo volverá a enfermar, pues de algo hay que acabar aquí este camino de peregrinación, pero el alma seguirá su camino hasta la Resurrección y la vida auténtica y eterna junto al Padre. Y es esa la que importa curar definitivamente.

Y Jesús ha venido precisamente para eso, para salvarnos no de una muerte temporal, sino de la muerte eterna y darnos la Vida gozosa y plena de felicidad eternamente.

jueves, 13 de febrero de 2014

¿Y YO, TENGO CONFIANZA?

(Mc 7,24-30)


Esa es nuestra pregunta. Interesa qué pienso yo y cuál es mi fe, pues la mujer pagana demostró la suya y el resultado fue que consiguió de Jesús la expulsión del espíritu inmundo de su hija. ¿Llega mi fe hasta ahí? ¿O se diluye experimentado que no ocurre nada en mí? ¿Dónde estoy?

Porque de saberme en qué lugar está mi fe, podré saber que fe tengo. No importa mucho que nuestra fe esté apagada y no tenga fuerza suficiente para buscar a Jesús y pedirle con esa fe ciega que nos cure, sino lo que importa es buscarle y pedirle que nos la dé. Aumenta nuestra fe, Señor.

No se trata de exigir, ni de querer efectos inmediatos, ni siquiera pedir soluciones para nuestra comodidad y satisfacción. No, se trata de ser humilde y pedir paz, paciencia y curación de nuestras dolencias sin regatear esfuerzos y servicios. Sin mirar desprecio, indignidad o reproches. Se trata de pedir nuestra salvación al Único que nos la puede dar.

Y cuando eso se produce, el Amor de nuestro Señor responde dándonos lo mejor y lo más conveniente. La hija de esa mujer pagana quedó liberada del espíritu inmundo, pero más tarde sufriría otra adversidad o enfermedad. Igual que nos ocurrirá a nosotros. Jesús actúa como quiere y cuando quiere, y podemos llegar a pensar que en aquel momento fue oportuna responderle a esa mujer para que su fe se viera fortalecida.

De la misma manera, nosotros somos escuchados y respondidos por el Señor. Lo que ocurre es que quizás no nos damos cuenta de sus respuestas. Estemos atentos a ellas.

miércoles, 12 de febrero de 2014

TODO ESTÁ DENTRO DEL HOMBRE

(Mc 7,14-23)


Lo que entra en ti de afuera no es lo peligroso sino todo aquello que se genera y se cuece dentro. Porque lo venido de afuera sale de la misma forma que entra y se destruye, pero lo que reina dentro de tu corazón, si es malo, pervierte y te destruye. Todos sabemos que las malas intenciones se fraguan en el centro del corazón, de allí salen los deseos lujuriosos, las fornicaciones, robos, asesinatos, adulterios, abortos, fraudes, avaricias, maldades, libertinajes, envidias, insolencias, insensatez.

Todo se cultiva y se abona dentro del corazón y cuando sale altera y deteriora tu vida. Somos libres y aunque tenemos un corazón bueno lleno de buenas intenciones nos sentimos inclinados al mal por el pecado original. Esa es la ventaja de nuestro gran enemigo, el demonio, que juega a su favor, y sabe aprovecharla. No podemos librarnos de las consecuencias de nuestro pecado y somos arrastrados hacia el mal.

Por eso, ha venido el Señor, el Hijo de Dios hecho Hombre para salvarnos. Él nos libera por su mérito en la Cruz y nos rescata para la Gloria del Padre. Con Él vencemos nuestro egoísmo y rompemos las cadenas de esclavitud a las que nos somete Satanás. De ahí que es necesario, muy necesario estar y permanecer unido en el Señor.

Quien permanece en Mí y Yo en él, ese da muchos frutos, nos dice el Señor (Jn 15, 5). No nos apartemos de Él.

 

martes, 11 de febrero de 2014

¡TRADICIONES!

 (Mc 7,1-13)

Las tradiciones esclavizan a los hombres porque no se guardan lo fundamental sino costumbres y leyes hechas por los hombres que buscan sus propios intereses. Hoy la tradición somete a los pueblos y los paraliza. No es que lo antiguo se desvalore, pero la vida sigue y de ella sólo una cosa es importante: Dios y su locura de Amor por el hombre.

Hay, utilizando la cultura, pueblos que se derrumban porque sus edificios antiguos están viejos y, en base a la cultura y la tradición, no dejan tocarlo. No se puede conservar, menos si no hay dinero, edificios sin una gran relevancia. Sólo por una fachada o una puerta ya se cataloga su interés artístico. Se para entonces su posible edificación y se convierte en ruina. Supongo que lo importante es el bien común y no anteponer la cultura al bien del hombre.


Se hace necesario buscar formulas que, guardando tu propia historia, puedas evolucionar y desarrollar nuevos caminos que den vida y actividad a los pueblos, más hoy con todos los medios informáticos de que disponemos. De la misma forma, muchos nos anclamos en las costumbres y tradiciones y nos cerramos a transformar nuestros corazones. No es importante, sin dejar por eso de menospreciarlo, todo lo que establecieron nuestros mayores. Lo único importante y que debemos conservar y agrandar son nuestras actitudes de amor y servició según la Voluntad de Dios.

No porque la ciudad esté bonita, bien conservada y culturalmente tenga bastante interés sea todo mejo
r, pues lo verdaderamente importante es que esa ciudad viva en el amor, se note la fraternidad y solidaridad entre sus habitantes y sea una ciudad donde aflore la justicia, la libertad y la paz.

No es lo que reluce y da brillo lo importante, porque si no hay vida interior ese brillo se apaga y la herrumbre lo oxida.

lunes, 10 de febrero de 2014

CONTACTO CON JESÚS

(Mc 6,53-56)

No cabe duda que pasamos inadvertida muchas cosas porque no nos paramos a reflexionar. ¿A quién no le ha ocurrido que después de pasar muchos años por una calle no se ha fijado en su nombre? Y basta que un día le pregunten para reparar en ese descuido o negligencia. Igual nos pasa con Jesús. Quizás no hayamos reparado que lo tenemos al alcance de la mano y que podemos entrar en contacto con Él cada día.

En aquellos tiempos, la gente acudía a su encuentro con la esperanza de tocarlo. Su simple contacto producía efectos insospechados y curaciones milagrosas. Su fama era tanta que acudían de todas partes con esa intención. Pues bien, hoy lo tenemos tan cerca que nos alimentamos con su Cuerpo y su Sangre y nuestro contacto puede ser a diario. Más sería imposible.

La pregunta que brota repentinamente es: ¿Acaso no tenemos fe que nuestro contacto con Él hace milagros? ¿Acaso no estamos convencidos que el Señor puede transformarnos y sanarnos en cualquier momento tengamos lo que tengamos? Yo digo que sí, y tengo mi propia experiencia, salvado de una muerte súbita en plena calle. Estoy vivo, quizás para testimoniarlo aquí un día como hoy después de diez años y ocho meses.

Se ha quedado (Eucaristía) para estar en permanente y constante contacto con nosotros. Aprovechemos su energía y su amor.

domingo, 9 de febrero de 2014

EN LO MÁS ALTO, SAL Y LUZ

(Mt 5,13-16)


Tres cosas, nos dice Jesús, debemos hacer: poner nuestra vida donde se pueda ver, es decir, en lo más alto; salar nuestro entorno y darle gusto, es decir, hacer la vida más justa, agradable y en paz a todos los que nos rodean y  encenderla para que alumbre, es decir, ser luz que ilumine y oriente por el buen camino, por el camino de salvación, es decir, seguir a Jesús, Verdad, Camino y Vida.

Es evidente que la oración y sobre todo el alimento Eucarístico se hacen necesarios para que nuestra vida se sale y pueda salar, y para que, también, seamos bombillas con patas que puedan moverse y alumbrar a las personas que tropiezan con nosotros en nuestra vida.

Ocurre que a veces nos gustamos tanto y nos confundimos creyendo que nuestra sal y luz son de cosecha y fuente propia y exultamos de gozo hasta darnos con la puerta en las narices al quedarnos sin luz y en la más completa oscuridad. Porque nuestra luz proviene del Señor que nos da la Vida de la Gracia, fuente eterna de Luz que nos salva.

Ilumina nuestra vida Señor y aliméntanos como antorchas luminosas para que seamos ejemplos de luz para los demás.

sábado, 8 de febrero de 2014

ESPACIO Y ORACIÓN

(Mc 6,30-34)


En muchas ocasiones encontramos personas que se han alejado de la práctica diaria de la oración por sentirse agobiados y angustiados. Y es que hay muchas formas de orar pero hay muchos que tratan de imponer la suya o una forma concreta. Es posible que te sientas presionado y agobiado porque te cuesta aceptar esa manera o disciplina de oración, o porque simplemente no te sientes preparado ni fortalecido para ello.

Tienes tu propia forma de hablar con Dios y se te hace duro y pesado hacerlo de otra forma, o exigirte más. Todas las formas de hablar con Dios son importantes y buenas, sobre todo cuando se produce esa sintonía con el Señor que te llena de gozo y te compromete con su Palabra. Eso te empuja y te transmite las fuerzas necesarias para crecer y gozar con y en su presencia.

Lo importante es hablar con Dios, pero sobre todo escucharle. Y la escucha necesita tranquilidad, silencio interior y también disponibilidad y acogida. No se trata de cantidad ni de tiempo u oraciones, lo importante es acoger en nuestro corazón y hacer de sus Palabras eco en mi vida con coherencia y responsabilidad. Y dar los frutos esperados.

Es verdad que en la medida que eso se produzca, el tiempo de oración será mayor porque donde te sientes bien el tiempo no cuenta. Y también en la misma medida tu disponibilidad será mayor. Orar es pasarlo bien con el Señor, porque a pesar del compromiso y el dolor, sientes que es eso lo que debes hacer y lo que te da gozo. Te desahogas, le cuentas tus problemas y tus alegrías, y le pides las fuerzas necesarias para seguir en la lucha y el camino a su lado.

Cuando experimentas esas sensaciones la oración es un espacio que buscas y deseas con alegría y esperanza.

viernes, 7 de febrero de 2014

CUANDO NO SE QUIERE VER

Mc 6,14-29)


Hay mucha confusión. Unos hablan de Elías, otros de un profeta y los hay que creen que Juan el Bautista ha resucitado. Nadie quiere reconocer a Jesús, el Hijo de Dios hecho Hombre. Ocurrió antes, pero también ocurre ahora. Unos hablan de que hay algo, otros del Big Bang, otros de un Dios a su medida y según sus intereses y otros le creen a media o con condiciones...

Porque confesamos nuestra fe, pero nuestra vida no responde a esa fe. Somos creyentes mientras las cosas rueden según nos convengan, pero cuando nos duele o nos sentimos ofendidos nos resistimos a perdonar. No es lo mismo ser incapaz que oponerme a no perdonar. Porque cuando se es incapaz se pide ayuda para poder ser capaz.

Todos somos incapaces de perdonar, porque por nosotros mismos no podemos. Pero nuestro Padre Dios si nos perdona. A pesar de matar a su Hijo, enviado para salvarnos, nuestro Padre nos perdona. Pero no sólo nos perdona, sino que la Muerte de su Hijo vale para salvarnos y poder resucitar con Él´, tal y como Él lo ha hecho. Y sin embargo nosotros nos resistimos a perdonar a los que nos ofendes.

Con y por Jesús nosotros podemos alcanzar la Gracia de ser capaces de perdonar. Y eso es lo que tenemos que pedir: "Danos la capacidad y la fuerza de poder perdonar, Padre nuestro".

jueves, 6 de febrero de 2014

DISPUESTOS A DAR TESTIMONIO

(Mc 6,7-13)


Dar testimonio significa vivir lo que crees y lo que hablas. Dar testimonio significa que tus actos de vida vayan de acuerdos con tus palabras y estos, tantos tus acciones como tus palabras de acuerdo con la Palabra de Dios. Esa es la misión que Jesús nos encomienda, derramar el amor que Él ha sembrado en nuestros corazones al mundo, para que el mundo crea en Él.

No hay otro camino para el creyente, pues está claramente señalado por Jesús. Y también está sembrado en nuestros corazónes, pues todos sentimos la necesidad de proclamar la bondad, la justicia, los derechos e igualdad entre los hombres. Por lo tanto, cuando vivimos ese amor injertados en el Señor, no podemos guardarlo para nosotros solamente sino que sentimos la necesidad de contagiarlo y darlo a conocer.

Y es evidente que al mundo sólo le falta amor, pues con el Amor que Jesús proclama y nos testimonia con su Muerte y Resurrección el mundo sería un lugar lleno de paz, de concordia, de justicia y de igualdad entre todos los hombres. Sería el Reino que Dios ha pensado para los hombres, sus hijos.

Tratemos, llenos de su Gracia, vivir su Palabra con el ejemplo y testimonio de nuestra vida.

miércoles, 5 de febrero de 2014

¿TE CONOCEN A TI?



Seguro que la respuesta a esta pregunta: ¿Eres conocido?, tiene una respuesta satisfactoria, pues todos vivimos en una familia, un trabajo, un pueblo o ciudad y unas relaciones sociales. Y ahí seremos conocido por la función que desempeñamos y por nuestro compartir diario.

Jesús, cuando compartía en la sinagoga todos los sábados era también conocido: Por su trabajo, por su familia, por sus amigos... y se admiraban de las cosas que decía y hacía. También nosotros, si vivimos en Él, podemos admirar por nuestro trabajo bien hecho, por nuestra admistad, por nuestras bien intencionadas actitudes, por nuestro compartir la fe y esfuerzos de amar.

Y también podemos sorprendernos por tanto rechazo y tan poca fe de nuestros propios familiares, amigos del trabajo y de nuestros ambientes sociales. Bien es verdad que nuestras debilidades e imperfecciones nos alejan muchas veces de ser ejemplo o buen testimonio para otros, pero eso, en lugar de servir para alejarnos debe ser motivo de lucha y esfuerzo por acercarnos más al Señor, porque con Él podemos corregirnos y perfeccionarnos cada día.

Pidamos al Señor sabiduría y voluntad para ser cad día más luz y testimonio de su Palabra entre nuestros familiares, trabajo y amigos.

martes, 4 de febrero de 2014

DESPERTAR DEL SUEÑO

(Mc 5,21-43)


Jesús manifiesta su poder y su divinidad. Devuelve a la vida a una joven muerta, y cura de una enfermedad, padecida toda una vida, a una mujer desesperanzada y sufrida. Pero lo importante no serán esos milagros sino el darnos cuenta de que Jesús es el Señor de la vida y la muerte y que en Él está nuestra esperanza y nuestra salvación. Eso significa confiar y tener fe en Él.

Pero no la salvación de ahora, una curación y un despertar de la muerte, sino la salvación eterna. También tengo esa experiencia. Fui despertado de una muerte súbita y en un momento que posiblemente no estaba preparado para morir y presentarme ante Él. Los médicos dicen que de cien mil escapa uno, pero yo digo y creo que fue la Mano del Señor que me salvó de una muerte inesperada y repentina. Daba un paseo matutino en uno de los días que mejor me sentía.

Pero hoy, agradecido y postrado en alabanza ante Ti, Señor, te pido que me asistas en la muerte que preceda a mi encuentro contigo. Esa es el momento verdaderamente importante, y que sé que tiene que llegar. Sin embargo, Señor, estoy aquí, ahora, en tu presencia porque Tú así lo has querido, igual que hiciste en aquel día con la hija de Jairo y la mujer enferma de flujo de sangre.

Infunde en mí, Señor, la sabiduría de acudir a Ti con mis humildes manos cargadas de amor.

lunes, 3 de febrero de 2014

INTERESES Y BIENESTAR

(Mc 5,1-20)


Lo que prima en nuestra sociedad son los intereses materiales. Un programa político, lo primero que mira es la economía, el empleo, los sueldos y pensiones; la sanidad, la educación pensando más en lo profesional que los valores y poco se deja para el espíritu. Es lo que ven nuestros ojos primero y a lo que damos la mayor importancia.

Sin embargo, esas cosas materiales son caducas y desaparecerán tarde o temprano, más las espirituales permanecerán siempre, pero no las cuidamos ni les prestamos gran importancia. Y siempre ha sido así. A aquella gente le importó más los cerdos que la salud del endemoniado o de otros enfermos. Pero, es que hoy sigue siendo igual o peor.

No interesan los niños concebidos en el seno de sus madres, antes los intereses económicos. No interesa el hambre y la esclavitud de muchos niños y mayores que padecen carencias de todo tipo, antes están nuestros intereses y bienestar. Sigue ocurriendo lo mismo que en el tiempo de Jesús. Él puso al hombre antes que el sábado y las leyes, y nosotros lo hacemos al revés, primero las leyes, los intereses y después el hombre.

Para el hombre su egoísmo es siempre lo primero. Busca satisfacerse pero siempre queda insatisfecho e infeliz, y cada vez más vacío y desesperado. Su ceguera es tal que no ve que dentro lleva el secreto de su felicidad y eternidad: un corazón lleno de amor, pero es tanta la basura que le ha echado encima que no lo puede ver.

domingo, 2 de febrero de 2014

SIMEÓN SUPO VERLO


(Lc 2,22-40)

Quizás nosotros tenemos también una señal o aviso de que podemos encontrarnos con el Señor. Posiblemente mucho más fácil que Simeón, porque tenemos la Palabra de Jesús y el testimonio de los Apóstoles. Simeón se dejó guiar por el Espíritu Santo y obedeció su impulso, e iluminado descubrió al Señor Jesús en la presencia del aquel Niño, que con sus padres cumplían la ley establecida.

La pregunta, al menos a mí, que me interpela la Palabra de hoy es: "Me preparo y estoy atento a descubrir el Impulso del Espíritu en mi corazón? ¿Estoy disponible a abandonarme y obedecerle, como Simeón, con mi vida a su servicio?

Señor, dame la Gracia de escuchar tu llamada y de poner mi vida a tus pies para que sea tu Espíritu quien la dirija según tu Voluntad.

sábado, 1 de febrero de 2014

¿POR QUÉ TENGO MIEDO?

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(Mc 4,35-41)


Confieso que tengo fe, pero la vida me descubre que mi fe no es mucha ni tan firme, porque el miedo me supera y me aterroriza. Seguro que si estoy entre aquellos de la barca hubiese dudado del Señor y hasta, quizás, lo hubiese criticado. 

Todavía hoy, después de bastantes años siguiéndole, dudo de su intervención, y hasta de su presencia. Experimento mi pobreza, mis inseguridades, mis miedos, mis dudas, mi pequeñez... Y descubro la necesidad de gratitud, de estarte infinitamente agradecido por descubrirme mi propio yo.

Gracias, Señor, por descubrir mis pecados, mis miserias, mis infidelidades, mis egoísmos, mis apegos, apetencias y comodidades. Gracias por tu Misericordia, por tu perdón, por tu presencia, por tu Luz y por tu Fortaleza, y por tu compañía. Gracias, Señor, por sostenerme, por mantenerme en tu perseverancia, por disipar mis dudas e impulsarme a caminar.

Continua, Señor, aplacando mis tempestades, mis tormentas, mis dudas, mis miedos, mis inseguridades y acrecienta mi fe.