ÚLTIMAS REFLEXIONES

ÚLTIMAS REFLEXIONES

DE DODIM A AGAPÉ

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lunes, 30 de junio de 2014

NOS RESISTIMOS A DESCUBRIR LA NECESIDAD DE JESÚS

(Mt 8,18-22)
 
Cuando hablas con personas buenas, honradas y que luchan por un mundo mejor, descubres lo difícil que les resulta aceptar la Persona de Jesús de Nazaret. Sus pensamientos se quedan en principios y dignidad, pero, ¿quién sostiene esos principios, valores o personalidad? Porque cuando parten del mismo hombre difícilmente se sostendrán libres de impureza, tentaciones o debilidades, y sucumbirán al agasajo del mundo.

Pedro, ayer nos daba un testimonio de quien es Jesús: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo». ¿Tanto nos cuesta a nosotros confesar esa Verdad? Es verdad que Pedro fue auxiliado, iluminado e impulsado por el Espíritu Santo, pero también es verdad que él estaba abierto a su acción. Quizás nosotros estamos cerrados porque rechazamos la Luz del Espíritu y sólo vemos por la luz oscura de este mundo.

Los valores no se sostienen por el hombre mismo, porque el hombre se corrompe con la polilla del mundo que lo corroe y lo destruye, y pierde su vida  en el tiempo o con la enfermedad. Necesita una Luz que le ilumine, que le dé firmeza y esperanza y le llene de alegría y gozo en la lucha del camino. Por otro camino, trazado por él mismo, su ruta se desdibuja, se pierde y queda vencida a las tentaciones que el mundo le brinda.

Pidamos al Espíritu Santo que nos dé la Luz necesaria para sostenernos, a pesar de los contratiempos, de las ataduras y apegos, en la libertad de ponernos en Manos del Espíritu para cumplir la Voluntad del Padre. Amén.


domingo, 29 de junio de 2014

IGUAL OTROS DEPENDERÁN DE TI

(Mt 16,13-19)


En muchos momentos doy gracias al Espíritu de Dios por haber recibido la fe, pero también tomo conciencia de la aportación de los apóstoles Pedro y Pablo, de forma especial, por su apertura y entrega a la acción del Espíritu para derramar y entregar sus vidas en la proclamación y extensión del Evangelio.

Que hubiese ocurrido con mi fe si ellos no la extienden y la derraman, junto a sus compañeros, a lo largo y ancho del mundo. Santiago, parece adjudicarle la tradición que fue el responsable de traerla a la península y de ahí a toda España. ¿Qué hubiese ocurrido si los Reyes Católico, impulsados por su celo apostólico, no se esfuerzan en llevarla a todos los lugares descubiertos?

Descubrimos que cada cual tiene la misión de propagar la fe recibida, de forma gratuita y entregada, para la salvación del mundo. Pero también descubrimos que es el Espíritu de Dios quien nos asiste, nos impulsa y nos ilumina para que fortalecidos en El seamos capaces de transmitirla y propagarla: «Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos».

Posiblemente, muchos esperan tu palabra y tu testimonio para descubrir al Señor o para conocerlo mejor. Quizás para muchos serás el eslabón en sus vidas que les acercará al Señor. Por eso, abre tu corazón a la acción del Espíritu Santo y entregado a su Gracia camina como los apóstoles predicando con tu vida la Palabra de Dios. Amén.

sábado, 28 de junio de 2014

DESCUBRIR MI MISIÓN


(Lc 2,41-51)

Se hace necesario, primero saber a dónde voy, para luego trazar la ruta y orientarme hacia esa meta querida y conocida. Porque sin rumbo trazado claramente y objetivo marcado, difícilmente llegaremos a ninguna parte. La vida, nuestra vida, deberá tener un camino, y ese camino, una meta. Conocer, pues, ese camino y meta es fundamental y lo primero.

Jesús nos habla hoy de su misión cuando a la pregunta de su Madre responde: «Y ¿por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?». Y eso indica que sabía perfectamente su misión. La atención y admiración de los que le escuchaban, y sus aceptadas respuestas, descubren su autoridad y conocimiento de lo que decía.

¿Sabemos nosotros a dónde vamos? ¿Conocemos nuestro compromiso de Bautismo y, por consiguiente, nuestra misión y camino? Cómo María, ¿confiamos pacientemente guardando todo lo que no entendemos en nuestro corazón?

Pidámosle al Señor, en su Espíritu Santo, que ilumine nuestro camino y nos revele nuestra misión, para alimentados y fortalecidos en su Espíritu cumplamos con su Voluntad.

viernes, 27 de junio de 2014

ESCONDIDO A LOS SABIOS E INTELIGENTES


(Mt 11,25-30)

Ocurre que a las personas inteligentes y sabias se les esconde la luz de la fe. Y se le esconde porque su inteligencia les ciega la mente y les envuelve en la oscuridad. No cabe duda que el sabio busca entender las cosas por su propia razón, y cae en la red de su propia ignorancia. Porque Dios es ininteligible por la razón humana. Dios es un misterio y sólo por la fe podemos creer en Él.

Es obvio que muchos se aprovechan de este vacío misterioso para negar la existencia de Dios y su Palabra. Son los sabios e inteligentes que sólo aceptan lo que sus inteligencias les puede demostrar. Cerrados a toda Palabra de Dios y a toda razón que les señala el sentido común y las pruebas de la Resurrección del Señor. Jesús, el Hijo de Dios hecho Hombre, fue muerto y resucitado y muchos son testigo de este acontecimiento, pero muchos otros lo niegan.

Se necesita la sencillez y la simplicidad de los niños para creer, y para abrir nuestro corazón al don de la fe que Dios nos regala a todo aquel que se abre a recibirla. Son sólo a  los pequeños, a los que les ha sido revelado el misterio de Dios, porque son los pequeños los que se abren y disponen a recibirlo. Y los que están dispuestos a apoyarse y descansar en el Señor.

«Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga ligera».

jueves, 26 de junio de 2014

EL SANTO TEMOR DE DIOS


(Mt 7,21-29)

Retumba en mis oídos estas palabras del Señor porque me hacen pensar sobre la verdad de mis actitudes y compromiso. No basta con hablar mucho, proclamar mucho y escribir mucho. No basta con descubrir que lo que dices y proclamas puede ayudar a muchas personas. Se trata de tu vida y de tus obras.

Y si tu vida y tus obras no van en la dirección de lo que la Palabra de Jesús nos enseña y proclama, todo será en vano. «No todo el que me diga: ‘Señor, Señor’, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial». No se puede decir más claro. Lo que importa son las obras, porque las obras, valga la redundancia, no mienten. Son lo que son y lo que se ve.

Ocurre, sin embargo, que a veces lo que siente y quiere el corazón no se traduce en obras que se puedan ver, pero ahí sólo llega el Señor. Es mi caso, y supongo que el de muchos. Ya lo decía Pablo: "Hago lo que no deseo ni quiero hacer, y sí, lo que no deseo ni quiero". Pero siempre está la duda que nos inquieta y nos intranquiliza: ¿Realmente estamos intentando hacer y vivir en la Voluntad de Dios? Es el santo temor de autotraicionarnos y autoengañarnos y vivir en la apariencia sin preocuparnos de buscar la verdadera verdad.

Una buena referencia es observar donde construimos nuestra fortaleza y apoyo. ¡Lo hacemos sobre roca firme y sólida, o sobre arenas movedizas y blandas que al menor movimiento se hunde?

Por eso, Señor, te pido perdón por todas mis infidelidades, fracasos, apegos y pecados. Y te ruego me des la sabiduría, las fuerzas y la voluntad de vivir en la verdad llenando mi vida de obras verdaderas que proclamen tu Palabra. Amén.

miércoles, 25 de junio de 2014

TU VIDA SE DESCUBRE EN TUS OBRAS

(Mt 7,15-20)


No pierdas el tiempo tratando de aparentar y de vivir en apariencias que se descubrirán tarde o temprano. Tu vida será en la medida que serán tus obras. Si son buenas y dan frutos será porque tu vida es buena, y si ocurre lo contrario, será, sin lugar a duda, que tu vida será mala. Así de sencillo, pero muy profundo y real, nos lo dice hoy en el Evangelio Jesús.

Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos? Así, todo árbol bueno da frutos buenos, pero el árbol malo da frutos malos. Claro como el agua y sin lugar a duda. Nuestra vida de fe se hace visible en la medida de nuestras obras y sus frutos. Nuestra amistad con Jesús es sincera y auténtica si se traduce en obras que descubren nuestro compromiso con su Palabra y el esfuerzo de vivirla siguiendo su Espíritu.

La dificultad no se nos esconde. Sabemos de nuestra debilidad, pero para eso contamos con la asistencia del Espíritu Santo, la oración y los sacramentos del perdón y, sobre todo, la Eucaristía. No estamos solos, pues somos pecadores y, solos, quedamos a merced del poder del pecado cuyo rey es el Maligno. Estamos acompañados y protegidos para, injertados en el Espíritu de Dios, vencer con toda garantía.

Haz Señor que mi vida reciba la savia de tu Gracia para, alimentado por tu Amor, sepa convertir mis obras en verdaderos frutos según tu Palabra.

martes, 24 de junio de 2014

JUAN, NACIDO PARA DAR TESTIMONIO CON SU PROPIA MUERTE

(Lc 1,57-66.80)


El nacimiento de Juan marca el comienzo de la proclamación de la Buena Noticia. Juan dispone al pueblo a prepararse para la llegada del Señor. Anuncia la venida del Mesías y se prepara para, cumplida su misión, desaparecer y dar paso a Jesús. Es el anunciado precursor cantado por su padre Zacarías.

Juan responde a lo que de él se esperaba. Proclama y da testimonio hasta comprometer su vida por la Verdad. Anuncia la venida del Mesías prometido y esperado llamando a la conversión y denuncia todo actitud que contraviene la Voluntad de Dios. Juan es modelo de todo bautizado, pues por nuestro bautismo quedamos configurados en sacerdotes, profetas y reyes, y llamados a dar testimonio con nuestra vida de la Verdad en el Espíritu Santo que nos asiste y nos conforta.

Pidamos luz y valentía, en el Espíritu, para que, como Juan , seamos antorcha que proclame la presencia del Señor entre nosotros, que nos acompaña, nos alimenta con su Cuerpo y su Sangre, y nos señala el Camino, la Verdad y la Vida.

Porque en el Bautismo quedamos sellados como pertenencia del Señor y en Él estamos revestido de su Espíritu para vencer las consecuencias del pecado que nos somete y esclaviza. Pidamos la fuerza de no desfallecer y de perseverar a través del desierto de nuestra vida.


lunes, 23 de junio de 2014

CUANDO TE EXPERIMENTAS COMO PECADOR, TUS JUICIOS SE HACEN DESDE LA MISERICORDIA DE DIOS

(Mt 7,1-5)

Siempre verás las cosas de otra forma si, antes de juzgar, te miras a ti mismo y te descubres pecador, frágil, débil y vulnerable. Posiblemente tengas muchas vigas que sacar de tus propios ojos antes que juzgar las briznas que hay en el otro. Ocurre muchas veces que adelantamos juicios que después se vuelven contra nosotros.

Hoy, el Señor, nos advierte de esta precipitación en juzgar los posibles fallos de otros, antes de pensar en los nuestros. En la medida que juzguemos seremos también juzgados. Por eso, conviene detenernos y mirar que ocurre en nuestra vida, porque si así procedemos evitaremos hacer juicios mal intencionados y que no estén mirados desde la Misericordia de Dios.

Porque por Él somos perdonados de todas nuestras faltas, debilidades y pecados, y así, tal y como somos perdonados también descubriremos que debemos perdonar nosotros. Y en esa medida de perdón, nuestros pecados también serán perdonados. Nos será mucho más fácil perdonar y no hacer juicios precipitados y con malas intenciones en la medida que descubramos que el Señor nos perdona a cada instante nuestros pecados. 

Y más seremos perdonado por la Misericordia del Señor, si más también, asistidos en el Espíritu Santo, nos esforzamos en perdonar nosotros.

domingo, 22 de junio de 2014

EL VERDADERO ALIMENTO PARA LA VIDA


(Jn 6,51-58)

Sabemos que comer es imprescindible para vivir. Sin alimento no hay posibilidad ninguna de vida, y el pan es el símbolo del alimento necesario para vivir. Pero ese pan material tan necesario es sólo un alimento temporal. No sólo caduca su propia materia, sino que también caduca quien se alimenta sólo de él. Necesitamos otra clase de pan para satisfacer nuestra hambre de vida eterna.

Y ese Pan es Jesús: «Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo». Es este el Pan que colma toda nuestra vida y que responde a las expectativas de lo que todos los hombres buscan y quieren: "Hambre y sed de vida eterna".

No hay otra alternativa ni otro camino. Necesitamos estar centrados en el Señor y alimentarnos de su Cuerpo Eucarístico para, fortalecidos por Él, tener la garantía y capacidad de superar todas las inclinaciones, por el pecado, que se nos presentan en este mundo. Sin Él nada podemos hacer, porque Él es el Alimento que nos da la Vida Eterna que todos buscamos.

Danos Señor la sabiduría de saber alimentarnos por el Pan que, no sólo nos alimenta y nos da fuerza, sino que nos capacita para alcanzar llegar a Ti y tener en tu presencia Vida Eterna. Amén.

sábado, 21 de junio de 2014

¿CÓMO SERVIR A DOS SEÑORES?

(Mt 6,24-34)


Hay mucha gente tiene derecho a quejarse porque su vida está llena de sufrimientos, necesidades y tristezas. Mucha tristeza que les hace la vida casi imposible de vivirla. Pasan mucha hambre y sed, frío, injusticias, esclavitud, muertes... y carecen de casi todo lo necesario. ¡Mejor no haber nacido, exclaman!

Sin embargo, otras personas gozamos de bienestar abundante que les hacen la vida agradable y que incluso les tienta a olvidarse de los demás y hasta de Dios. Mientras, unos se acuerdan mucho de Dios debido a las muchas necesidad que sufren, y otros, como los ciudadanos que viven en el mundo superdesarrollado, se olvidan. Las riquezas, ya lo dijo Jesús, no favorecen el acercamiento al Señor.

Nunca entenderemos los caminos del Señor, ni tampoco el por qué del sufrimiento de unos o la mejor vida en abundancia de otros. De lo que si podemos estar seguros es de la Justicia de Dios y de que recibiremos según hayamos amado y también sufrido. La parábola del rico epulón y el pobre Lázaro nos puede iluminar al respecto. También no nos puede fallar la confianza, porque nuestro Padre Dios nos quiere con locura, y un Padre quiere lo mejor para sus hijos.

Él, nuestro Padre, nos ha entregado todo, a su Hijo Predilecto, por amor, para salvarnos de la esclavitud del pecado. Y lo lógico es que nos exija la misma moneda: "Todo nuestro amor". Por lo tanto, dedicarle parte de nuestro tiempo, porque le entregamos a otro la otra parte, sería dividir nuestro amor. Algo así como partir nuestro corazón entre dos señores y darle a cada uno un pedazo de mi vida. Porque al estar dividido no podrás servir plenamente a los dos. Darás a uno algo, que luego le faltará al otro.

Entregarnos en cuerpo y alma al Señor es entregarnos en todo momento, en la familia, en el trabajo, la diversión, ocio u oración. Es vivir en su presencia en cada instante y cada circunstancia experimentando como late nuestro corazón en la presencia del Señor. Y todo lo demás se nos dará por añadidura.

El Señor hará que mi vida tenga todo aquello que necesite para recorrer su camino hasta retornar a Él. Gracias Señor por todo lo recibido, aunque mis circunstancias me obliguen a desear más y rechazar otras sabiendo que todo lo que viene de Ti es lo mejor para mi bien.

viernes, 20 de junio de 2014

LA LOCURA DEL CUERDO

Mt 6,19-23)

Suele ocurrir que llaman loco al que no va en la misma corriente de todos los locos. Una contradicción que la toman como buena y como cuerda. Porque la mayor locura que tiene el hombre es buscar tesoros caducos y atesorarlos. ¿Para qué sirve guardar lo que, por sí mismo, va a desaparecer? Es como guardar dinero para que se pudra escondido. ¿Es esto de persona cuerda o de locos?

Por propia experiencia sé que esto ocurre y te tachan de loco cuando insistes en la verdad de nuestra vida. Lo verdaderamente importante es trazar el rumbo de nuestro camino y descubrir la verdad del mismo. Todo lo demás, riquezas, bienes, poder, privilegios... son apariencias efímeras que pasan y desaparecen. Luego, conviene encender nuestra luz y ver donde se encuentra el verdadero tesoro.

Conviene despojar nuestro corazón de intenciones equivocadas, que son malas y erróneas, y aflorar, por la Gracia de Dios, las buenas, que nos inclina a guardar el tesoro imperecedero, donde no hay polillas ni herrumbre que corroan, ni ladrones que socaven y roben. De nada vale ser algo feliz un rato e infeliz toda la vida. Ser prudente, y no loco, es la tendencia natural, la que todos buscamos y la correcta, porque es la que nos dará la felicidad eterna.

Por lo tanto, están locos los que buscan tesoros caducos y que son destruidos por la polilla y el herrumbre. Y cuerdos aquellos que buscan el Tesoro para el que han sido creados. Amén.

jueves, 19 de junio de 2014

EL ELIXIR DE LA SALVACIÓN

(Mt 6,7-15)


Por la Gracia de Dios lo he compartido muchas veces en la catequesis prebautismal a los padres y padrinos de los niños que van a recibir el Bautismo. Es emocionante y hermoso descubrir que está en nosotros, claro con y por la Gracia de Dios, la llave de nuestra propia salvación. ¡Todo parece que encaja!, por eso nos da el Señor el don de la libertad, para que seamos nosotros los que elijamos la salvación o la condenación.

Hoy Jesús nos revela la forma de orar, una oración que nos descubre las actitudes que debemos guardar y vivir desde nuestro corazón. Desde la toma de conciencia de sabernos hijos de Dios y, como hijos, santificar su Nombre, hasta la necesidad de contarle y pedirle todo lo que necesitamos y, sobre todo, perdonar como Él nos perdona.

Y ese es el elixir que nos salva: "El perdón", porque en la medida que perdonemos seremos perdonados. Jesús nos dice que tú y yo tenemos la salvación en nuestras manos. Sólo tenemos que perdonar. Claro, eso no es fácil. Supone abajarnos, humillarnos, despojarnos de nuestra soberbia y olvidarnos de la ofensa. Experimentas que te es imposible, pero descubres que, injertado en Jesús y por su Gracia, es posible llegar a hacerlo.

Sólo se trata de pedírselo, para eso nos ha dejado la oración del Padre nuestro, y de creerlo, pues somos nosotros los primeros en experimentar su perdón.

miércoles, 18 de junio de 2014

¿DÓNDE ESTÁ TU PÚBLICO?

(Mt 6,1-6.16-18)

Tu vida estará encaminada según donde vayan encaminados tus actos. Si buscas ser centro, tenido en cuenta, admirado y que te rindan alabanzas y honores, tratarás de que tus actos sean vistos y, al menos en la apariencia, sean dignos de ser admirados y ocupen lugares de privilegios. Posiblemente, si así ocurre, tu premio habrás recibido.

Sin embargo, no podrás esconder que mantener tal honor mundano, por cierto, efímero, te exigirá tensión y una lucha en la apariencia de ser el que, tu público, espera que seas. Por tus debilidades y limitaciones te verás muchas veces inclinado a aparentar y engañar para no descubrir tus carencias, defectos, errores que te dejen al descubierto de tu pobre humanidad.

Jesús nos dice hoy que no miremos al mundo, ni actuemos por el mundo, y menos para el mundo. Tu público no es el mundo sino Dios. Sólo Dios importa, y todo lo que hagas, hazlo mirando a, y en la presencia de Dios. Porque es la única Verdad y sólo Él comprenderá tus buenas intenciones, aunque sean contrarias a las que el mundo espera de ti.

Señor, muéveme a servir y amar porque Tú me amas y me desbordas de Amor. De ese Amor que da sin esperar, que no pregona sino sirve; que no se eleva sino se esconde; que no grita sino que actúa en silencio; que no habla sino obra; que no exige sino comprende...

Que sólo sabe amar porque descubre que Tú le amas a pesar de sus debilidades, de sus fracasos, de sus errores, de su soberbia, de sus pecados...

martes, 17 de junio de 2014

LA VISIBILIDAD DEL AMOR

(Mt 5,43-48)

El amor no es para guardarlo, ni tampoco para llevarlo como etiqueta, sino para que se haga visible en los hombres y entre los hombres. Y, por supuesto, que entre los nuestros, los familiares, amigos y conocidos el amor se hace visible sin esfuerzo y de forma natural. La amistad anida que el amor florezca y se manifieste entre los conocidos.

Pero, ¿y en los desconocidos? En los desconocidos, y más en los enemigos, el amor necesita materializarse y hacerse visible, porque un amor invisible es un amor falso, vivido en teoría pero no hecho materia, carne, comida, bienestar, compañía, comprensíón, servicio, entrega...etc. Porque el amor que no se abaja hasta la misma humanidad del hombre para levantarlo, no es amor, sino pintura de amor.

Y yo Señor no soy ejemplo de ese amor que Tú predicas y vives en Primera Persona. Mi corazón está lleno de egoísmos que excluyen a otros, que se lamentan en la lejanía del mal y la pobreza de otros, pero que no se acerca y acompaña o sufre con el que sufre. Me cuesta reflexionar, pero descubro que, al menos, me experimento pecador e indigno y emerjo mis pecados y mi fracaso.

Sin embargo, me consuela el reconocer mi culpa y el continuar detrás de Ti Señor con la esperanza de que transformes mi corazón y lo limpies de tanta inmundicia. Haz, Señor, que mi corazón pecador sea capaz de amar como Tú me amas.

lunes, 16 de junio de 2014

LA LEY DEL TALIÓN

(Mt 5, 38-42)


En su momento, la ley del talión, recuerdo aquella película de Richard Widmark, fue un un avance que, limitaba la venganza y el odio, al daño equivalente sufrido. No se podía pasar de ahí y eso evitaba ensañamientos desproporcionados y abusivos. Sin embargo, la venganza engendraba más violencia y la prolongaba en el tiempo extendiéndola a las futuras generaciones y familias.

Es el amor lo que termina con la violencia. A una respuesta de amor frente a una violencia, las consecuencias son extremadamente opuestas. El amor apaga la venganza y extingue el odio. Es verdad que exige un acto supremo de humildad y de humillación que controla la soberbia y siembra la paz en el amor.

Experimentamos que el amor no siempre apetece ni seduce; experimentamos que el amor exige renuncia y sacrificio; experimentamos que el amor, a veces incómoda, y cuanto más lo hace, más ama. Experimentamos que el amor cuando más duele es más verdadero y sus efectos derivan en una convivencia en paz y armonía. No se trata de sufrir sino de amar, y cuando se ama se soporta y se encaja el dolor y sufrimiento.

Pero, a nadie se le esconde que enfrentarse a eso supone una gracia especial que no tenemos. Es más, diría que solo no podemos. Necesitamos la fuerza del Espíritu, que une al Padre y al Hijo desde el principio y que se proyecta en nosotros para, por su Gracia, unirnos a nosotros también en el Amor.

domingo, 15 de junio de 2014

LIMPIA MI CORAZÓN DEL DESAMOR



Sin lugar a duda, amar es la plenitud del corazón del hombre. Y se experimenta cuando te sientes rechazado, excluido y fuera del círculo de amigos. Llegas incluso a hacer locuras por ser aceptado. El amor pide la exigencia de ser correspondido y en el terreno amoroso del noviazgo, el no ser correspondido origina fracaso, depresión y sentimientos de infelicidad.

Pero, lo sorprendente y grande es que el Amor de nuestro Padre Dios supera esa barrera y ama aún no siendo correspondido. La plenitud del Amor es identificarnos con el Amor de Dios y amar por encima de ser o no correspondido. Es decir, darse gratuitamente sin condiciones. Esa es la locura de Amor de Dios, y por la cual entrega, hasta la muerte, a su Hijo. 

Una entrega gratuita, voluntaria y plena hasta el extremo de abrazar la Cruz por cada uno de nosotros. Por ti y por mí, para invitarnos a la salvación eterna en el amor de unos para con otros tal y como Él nos ha amado y nos ama en el Nombre del Padre.

Dejarnos limpiar de tantas malas intenciones, resentimientos, pecados y fracasos es la mejor manera de decirle al Señor que creemos en Él, y disponer nuestro corazón de forma sencilla, humilde, callada y obediente a la acción del Espíritu Santo es confirmarle que no sólo creemos sino que queremos seguirle hasta la eternidad prometida.

sábado, 14 de junio de 2014

PALABRA DE DIOS

(Mt 5,33-37


Ponemos a Dios por testigo de nuestras palabras. Realmente no sabemos lo que decimos porque, ¿quienes somos para poner a Dios por testigo de nuestras palabras? ¿Acaso la palabra de Dios da crédito a la mía? ¿Avala Dios mi palabra? ¿Cómo puedo atreverme a usarlo poniéndole como testigo?

La Palabra de Dios es Absoluta y siempre habla en Verdad, pero mi palabra es necia, pecadora y vive en la duda y la ignorancia. Más, apoyado y asistido por el Espíritu, mi palabra debe limitarse a decir sí o no sin más, tratando de tomar conciencia que Dios ve y escucha lo que se esconde en lo más profundo de mi corazón.

Nuestra proclamación de la palabra pasa por nuestra debilidad ante los demás. Si hablamos en verdad, y para ello nuestra vida se encargará de descubrir si es así, nuestra palabra será escuchad y tenida en cuenta, y transmitirá la Palabra del Señor, por la acción del Espíritu Santo, que actúa en nosotros. De lo contrario todo será apariencia y mentiras que levantará un muro entre lo que decimos y los que escuchan.

El ideal es acercarnos a hablar siempre en verdad tal y como nuestro Padre Dios nos enseña en su Hijo Jesús, de modo que no haya menester de ningún juramento, sino que la propia palabra dada sea respetada y digna de honor, porque nos sabemos hijos de Dios y seguidores de su Palabra.

Sea nuestra palabra alejada de toda duda y sostenida y apoyada en tu Verdad Absoluta Señor, de modo que sólo nos baste decir sí o no simplemente.

viernes, 13 de junio de 2014

DESEOS E INFIDELIDADES

(Mt 5,27-32)


Somos propensos a confundir los deseos con lo correcto y hasta con el derecho. Pero antes está la fidelidad, y eso no se le esconde a nadie. Nuestros deseos y pasiones no están sincronizadas con lo correcto ni con los derechos. Hay deseos y también pasiones que desearlas despertarían la infidelidad y lo incorrecto. El compromiso y la responsabilidad fundamentan el amor. Y eso lo sabemos todos.

Ocurre que somos débiles y, apoyados solos en nuestras fuerzas sucumbimos a nuestras pasiones y deseos. No sólo en el campo de las pasiones sexuales, sino también en el terreno de los privilegios, riquezas y poderes de todo tipo. El hombre es una vasija de barro que necesita al Mejor Alfarero para que le modele y le dé forma a su vida. Y si no se pone en Manos de ese Alfarero, la infidelidad y el adulterio hacen presencia en su vida, porque solo nada puede hacer ante el poder del Príncipe del mundo.

Y ese es el sentido que el Evangelio de hoy nos quiere alumbrar. Aléjate de los peligros; corta con ese ambiente que te insinúa y abre tus apetitos sensuales y te invita a romper tu compromiso de fidelidad a lo moralmente correcto y bueno; separa de tu vida esas provocaciones e insinuaciones que te proponen como derechos tu derecho, valga la redundancia, a disfrutar y satisfacer tus pasiones rompiendo tu compromiso de fidelidad matrimonial.

No te escondas dentro de tu corazón, pues tus deseos nacen ahí y, aunque no los puedas hacer realidad, si los hacen tus pensamientos, y tú, recuerda, eres lo que piensas y no lo que haces, pues detrás de la apariencia está lo que tú verdaderamente piensas.

Es preferible soportar las renuncias a que te somete tu humanidad y, asistido por los dones del Espíritu, ser fiel al compromiso de fidelidad contraído en tu promesa de matrimonio. Porque al final sólo queda el amor responsable y verdadero. Y ese es el que ama en las dificultades y obstáculos que la propia vida te presenta.


jueves, 12 de junio de 2014

COMIDA Y ALIMENTO


Lucas 22, 14-20

Sabía el Señor de nuestras debilidades, y no podía dejarnos solos ante el peligro del Maligno. Se ha quedado con nosotros, no sólo enviándonos El Espíritu de Dios, la tercera Persona de la Santísima Trinidad, el Espíritu Santo, sino quedándose bajo las especies de Pan y Vino, su Cuerpo y su Sangre, para alimento de nuestra alma.

Jesús, su Espíritu, vive dentro de nosotros y lo recibimos cada vez que comemos su Cuerpo y bebemos su Sangre bajo las especies de pan y vino. En Él somos fortalecidos y configurados por su Gracia para vencer las embestidas del Maligno y las debilidades de nuestra naturaleza caída. Pero eso nos exige un constante acercamiento a su Persona Eucarística y un ejercicio penitencial del Sacramento de la Penitencia.

Son las armas que nos guardan y fortalecen para la lucha de cada día. Jesús nos deja esta Alianza que nos configura y que se derrama en su Sangre por cada uno de nosotros. No estamos solos sino alimentados en Cuerpo y Sangre de Jesús en la Eucaristía. No perdamos esa fuente de alimentación espiritual que nos configura con Xto. Jesús y nos salva de la amenaza del Maligno.

Vivamos la promesa de Jesús cada día actualizándola y haciéndola vida real en nuestra vida injertados en Él a través de su promesa Eucarística. Amén.

miércoles, 11 de junio de 2014

LA BUENA NOTICIA

(Mt 10,7-13)


Ir y proclamar la Buena Noticia de esperanza, la Vida Eterna en gozo y plenitud junto al Padre. No se trata de curar enfermos, resucitar muertos, limpiar leprosos y echad demonios para que vuelvan de nuevo a enfermar, a morir, a ensuciarse o a ser poseídos. Se trata de curarlos, resucitarlos, limpiarlos y liberarlos para Siempre. Esa es la Buena Noticia de salvación que manda Jesús a sus apóstoles a predicar.

No aspiramos a ser curados hoy y mañana volver a enfermar. Pan para hoy y vuelta al hambre mañana. Nuestra aspiración es curar eternamente, y esa es nuestra esperanza, pues de no ser así nuestra esperanza sería vana y nuestro camino por el mundo no tendría mucho sentido. Nos equipararíamos con los animales cuya aspiración es comer, moverse, procrearse y echarse, para luego volver a empezar hasta el día de su final.

El hombre aspira a una Vida plena y gozosa en la presencia del Padre porque Jesús, el Hijo de Dios Vivo, así nos lo ha revelado. Esa es la Buena Noticia que hoy nos revela el Evangelio y que Jesús comunica y exhorta a sus apóstoles a proclamar: «Id proclamando que el Reino de los Cielos está cerca». Quizás seamos aliviados hoy para que despertemos al poder y conocimiento de Dios, pero la Noticia es que estamos salvados por el Amor del Padre que nos salva, valga la redundancia, en y por los méritos del Hijo que, voluntariamente, entrega su Vida por nosotros.

Pidamos al Espíritu de Dios que nos abra nuestros oídos y nuestro entendimiento para que escuchemos su Palabra a través de la proclamación y testimonio de los apóstoles, y que como sal y luz la transmitamos nosotros también.

martes, 10 de junio de 2014

SAL Y LUZ



Dos factores muy necesarios para recorrer el camino de nuestra vida. La sal le da gusto a nuestros alimentos y los hace más apetecible y sabrosos al paladar. La luz alumbra la vida y nos descubre los colores, el camino para evitar los obstáculos con los que podamos tropezar. Ambas, sal y luz, nos son muy necesarias.

Pero de la misma forma, los cristianos tienen que ser la sal del Evangelio. Esa sal que da entusiasmo y sabor a la Buena Noticia que nos habla de la salvación del hombre. Esa sal que nos mantiene despierto nuestro corazón por gustar y saborear el banquete de salvación que es comer el Cuerpo y beber la Sangre de nuestro Señor Jesús. Esa sal que se derrama y contagia de perseverancia a todo lo que toca y les impetra del olor de gozo y felicidad que es encontrar al Señor Jesús. 

No desprender ese perfume que transmite el aroma de amor de Jesús sería descubrir que la sal de mi Evangelio se ha corrompido y no da los frutos de sabor y conservación evangélico.

Caminar en la oscuridad es avanzar sin rumbo, sin sentido y directos al precipicio. La luz alumbra nuestros pasos y nos descubre el verdadero rostro de Jesús orientados por el gusto y el sabor del gozo que se siente al experimentar su Amor. 

Ese Amor que Él nos revela y nos enseña con su Vida y su Testimonio, y que nosotros, por la acción del Espíritu Santo, queremos transmitir a todos los que prueban nuestra sal y se alumbran en nuestra luz.


lunes, 9 de junio de 2014

LA FIDELIDAD SE PRUEBA EN LA ADVERSIDAD

(Mt 5,1-12)

No es fiel aquel que cumple las leyes a raja tabla, sino el que las vive con amor y persevera en la adversidad y dificultades. Porque cuando todo va bien, según nos conviene, somos cumplidores y observamos la ley, pero cuando algo no encaja con nuestra manera de interpretar o ver las cosas, se nos ve el plumero.

Eso fue lo que ocurrió en tiempos de Jesús con los fariseos, sacerdotes y jefes del sanedrín. Jesús les importunaba sus costumbres, sus tradiciones y sus maneras de interpretar la ley. Jesús les cuestionaba sus actitudes ante la ley y la manera de aplicarla. Jesús les descubría sus privilegios y exclusiones de entrega y sacrificio por los demás. Y Jesús les amenazaba sus poderes legislativos sobre el pueblo.

Bienaventurados somos cuando experimentemos que necesitamos la Misericordia y la paz de nuestro Padre Dios, porque en Él seremos saciados. Bienaventurados seremos cuando sepamos aceptar que todo lo que tenemos lo hemos recibido para el recorrido de nuestra vida y para compartirlo con los que han recibido menos. Bienaventurado seremos cuando nuestro corazón sienta los sufrimientos, injusticias, pobreza de aquellos que caminan con nosotros también.

Seremos bienaventurados cuando descubrimos que somos amados misericordiosamente por Dios para que también nosotros amemos con misericordia asistidos por el Espíritu de Dios. Amén.

domingo, 8 de junio de 2014

JESÚS RESUCITADO SE HACE PRESENTE EN CADA UNO DE NOSOTROS

(Jn 20,19-23)


Jesús continúa su labor evangelizadora: "Anuncia que el Padre nos ama y nos busca para darnos el gozo de la vida eterna a su lado". Y lo hace en el Hijo, enviado para revelarnos esa Buena Noticia del Amor del Padre. Ahora, Jesús hecho Hombre, la segunda Persona de la Santísima Trinidad, asciende a los Cielos, pero, Resucitado,  continúa su labor evangelizadora en la tierra.

Es el Espíritu de Jesús quien, desde el corazón de los apóstoles, aquel día de Pentecostés, continúa la labor evangelizadora en la Iglesia y desde el corazón de cada creyente. Por eso, no debemos tener miedo en no saber que decir, o miedo a fracasar y no dar la talla. Nos experimentamos pecadores, cargados de defectos, y fallos e imperfecciones que no dan buen ejemplo ni alcanzan la dignidad necesaria para ser buenos testigos y luces para otros.

Sin embargo estamos ahí por la Gracia de Dios. Porque Él ha querido, como a los apóstoles, elegirnos para ser instrumentos de evangelización. Ahora, Él lo hace en su Espíritu a través de la Iglesia, y también lo hacemos cada uno de nosotros cuando abrimos nuestro corazón a la acción del Espíritu. Sabe de nuestras dudas y tribulaciones, por eso nos enseña sus Manos y Costado para que tengamos pruebas de que es Él. Y nos transmite su Paz.  

Porque sólo en la Paz podemos dejar pasar la Luz del Espíritu Santo que nos ha sido enviado y que mora dentro del corazón de cada creyente. Porque la Paz es el hogar del Amor y con amor podemos testimoniar al mundo que Jesús Vive.

sábado, 7 de junio de 2014

¿QUIÉN SOY YO PARA METERME EN TUS ASUNTOS, SEÑOR?

(Jn 21,20-25)


Perdona Señor por mi ignorancia y mi atrevimiento a meterme en tus asuntos. No soy nadie ni tengo autoridad para criticar o juzgar lo que hagan otros, y menos amonestar u opinar sobre actitudes o acciones de otras personas. Perdona Señor mi inclinación a querer dar pautas y caminos a otros cuando soy yo el que no hago ni cumplo, ni tampoco soy ejemplo con mi propio camino.

Me avergüenzo de mi ignorancia atrevida al preguntarte por tantos otros Juanes que se cruzan en mi vida. ¿Quién soy yo para hacerlo? Ni siquiera he sido ejemplo para mi familia, ¿y me permito interpelar a otros? Dame la paciencia y la sabiduría de silenciar mi lengua y vivenciar mi vida en obras según tu Voluntad.

Enséñame a servir sin miramientos ni etiquetas, ni exigencias de cumplimientos o de criterios sino de servicio y disponibilidad con y por amor. Cierra mi boca y silencia mi lengua de todo maledicencia que pueda alejar a la gente de mi y darle un mal ejemplo de Ti, Señor, porque mi ser y obrar, si no estás Tú será mío y mis obras son malas si no proceden de Ti. 

 Sé, Señor, y te ruego que cambies mi corazón en un corazón como el Tuyo, que sin Ti nada puedo. Calma mi sed Señor con esa Agua que, manada de Ti, salta hasta la Vida Eterna.

viernes, 6 de junio de 2014

CONSCIENTES DE NUESTRAS LIMITACIONES

(Jn 21,15-19)

Esa triple insistencia de Jesús a Pedro me sugiere el conocimiento que tiene Jesús de nuestra naturaleza humana. Él se ha hecho Hombre y ha tomado esa misma Naturaleza humana, pero limpia de pecado, pero conoce porque lo ha experimentado y sufrido, las tentaciones e inclinaciones a la que estamos sometidos nosotros sus hermanos.

Sabe de nuestros apegos y apetencias; sabe de nuestros sometimientos, temores y apetencias y quiere que estemos atentos y prestos a estos peligros. Pedro experimenta y revive sus momentos de arrepentimientos en la hora de sus tres negaciones a la Persona de Jesús. Y Pedro se rinde a la sabiduría y al amor de Jesús. Es eso lo verdaderamente importante:" la esperanza de sabernos perdonados en la Misericordia del Padre que Jesús nos revela y nos acerca".

En nuestro camino de seguimiento al Señor confundimos nuestra voluntad con la del Señor, y queremos seguirle, pero autoengañados nos seguimos nosotros mismos y no al Señor. Haremos la Voluntad del Padre cuando seamos capaces de seguir el camino tal y como nos lo traza el Espíritu Santo. Camino que muchas veces no entenderemos ni será el que nosotros elijamos.

Así nos lo presentó Jesús en el huerto de Getsemaní cuando sudando sangre pidió al Padre que pasara de Él ese cáliz, para a renglón seguido someterse a su Voluntad. Pidamos nosotros también voluntad y luz para someternos a la Voluntad del Padre. Amén.

jueves, 5 de junio de 2014

TAMBIÉN, EL SEÑOR, RUEGA POR MÍ

(Jn 17,20-26)


Es alentador saber que el Señor Jesús reza por mí y por cada uno de nosotros. Eso me invita a mí también a rezar por otros, y no sólo rezar sino a tratar de amarnos hasta el punto de que nuestra unidad sea como uno solo, tal y como son el Padre y el Hijo.

Esa es nuestra meta: "Amarnos como nos ama el Padre Dios en el Hijo". Hoy, en el Evangelio, el Señor nos lo repite por activa y por pasiva: "Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado". «Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te he conocido y éstos han conocido que tú me has enviado. Yo les he dado a conocer tu Nombre y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor con que tú me has amado esté en ellos y yo en ellos».

Es la Misión del Señor: "Darnos a conocer el Amor Inmenso que el Padre nos tiene". Y nos revela que continuará, ¡está entre nosotros !,pidiéndole al Padre por nosotros y caminando con nosotros alentándonos en el camino ante las dificultades y obstáculos que salen a nuestro paso.

Tengamos la esperanza y la confianza de perseverar a pesar de nuestras caídas y despiste; a pesar de nuestros fracasos y tropiezos; a pesar de nuestros pecados y limitaciones. El Señor sabe de nosotros, nos conoces y nos ama tal y como somos.

 Gracias Padre del Cielo por darnos a tu Hijo para que haga el camino con cada uno de nosotros. Amén.

miércoles, 4 de junio de 2014

UN MUNDO SIN JESÚS ES UN MUNDO INFELIZ

(Jn 17,11b-19)


No hace falta profundizar más para darse cuenta que el mundo está lleno de problemas. La panorámica que nos pintan los medios de comunicación, así como el cine son siempre noticias y argumentos con problemas. El mundo no sabe vivir la felicidad de Jesús si trata de buscarla en las cosas de este mundo. Sin Jesús no se puede encontrar la verdadera y eterna felicidad.

Hoy, en el Evangelio, Jesús nos habla tan claro que nos maravilla y nos llena de esperanza: «Padre santo, cuida en tu nombre a los que me has dado, para que sean uno como nosotros. Cuando estaba yo con ellos, yo cuidaba en tu nombre a los que me habías dado. He velado por ellos y ninguno se ha perdido, salvo el hijo de perdición, para que se cumpliera la Escritura». Pero ahora voy a ti, y digo estas cosas en el mundo para que tengan en sí mismos mi alegría colmada. Yo les he dado tu Palabra, y el mundo los ha odiado, porque no son del mundo, como yo no soy del mundo. No te pido que los retires del mundo, sino que los guardes del Maligno. Ellos no son del mundo, como yo no soy del mundo. Santifícalos en la verdad: tu Palabra es verdad. Como tú me has enviado al mundo, yo también los he enviado al mundo. Y por ellos me santifico a mí mismo, para que ellos también sean santificados en la verdad».

Nada que temer porque el Padre nos guarda, por encargo de su Hijo Jesús, del Maligno. Somos santificados en la Verdad por la Palabra del Padre y en Él encontramos las fuerzas para resistir los embates de este mundo que nos odia porque rechaza al Señor. Por lo tanto, no desesperemos a pesar de sentirnos mal, fracasados, inútiles, inconstantes, caídos, tocados, lejos de ser buenos ejemplos, y experimentados todas las vivencias y experiencias que nos alejen del Señor.

El Padre nos ama. Ha enviado a su Hijo, incluso a una muerte de Cruz, para probarnos todo su Amor. Y Él sabe como somos, pues somos sus hijos. No desesperes ni te derrumbes. Camina, a pesar de tus malos pasos, hacia Él y esfuérzate, aún haciéndolo mal, en acercarte y comer su Cuerpo en la Eucaristía. Él, que te ama con locura, hará que cambies y transformará tu corazón cuando sea el momento preciso de su Voluntad.

Sí, Señor, queremos hacer el recorrido de este mundo al que Tú nos envía, en tu Nombre y por tu Nombre, esperanzados y confiados en tu Palabra y Misericordia. Amén.


martes, 3 de junio de 2014

¡SEÑOR, AYUDAME EN MI HORA!


(Jn 17,1-11a)

Señor, Tú ya no estás en el mundo y has vuelto al Padre, pero nosotros seguimos aquí, en este mundo lleno de peligros, obstáculos y tentaciones que tratan de apartarnos y perdernos. Sin embargo, Señor, no estamos desesperados porque Tú ruegas por nosotros y porque nos sabemos hijos del Padre en tu Nombre.

Señor nos das mucha confianza el oírte decir: «Por ellos ruego; no ruego por el mundo, sino por los que tú me has dado, porque son tuyos; y todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío; y yo he sido glorificado en ellos. Yo ya no estoy en el mundo, pero ellos sí están en el mundo, y yo voy a ti».

Nos sentimos protegidos y cuidados por Ti y recibimos la fuerza de tu Espíritu que nos ha sido enviado por el Padre en tu Nombre. Sabemos lo que nos espera: persecuciones y sacrificios ahora, pero llegará la hora en que nos reuniremos contigo y todo será fiesta, alegría y felicidad eterna.

Te pedimos Señor que nos des las fuerzas para permanecer fieles a tu Espíritu y que podamos soportar todas las adversidades hasta la hora de tu regreso, que será también nuestra hora. Amén.

lunes, 2 de junio de 2014

SUPERAMOS LOS OBSTÁCULOS DEL MUNDO

(Jn 16,29-33)
 
 
Los valores del consumismo, del capitalismo, de la sensualidad y del materialismo están en boga y en contra de todo lo que suponga ponerse en sintonía con las exigencias evangélicas. No obstante, este conjunto de valores y de maneras de entender la vida no dan ni la plenitud personal ni la paz, sino que sólo traen más malestar e inquietud interior. ¿No será por esto que, hoy, las personas van por la calle enfurruñadas, cerradas y preocupadas por un futuro que no ven nada claro, precisamente porque se lo han hipotecado al precio de un coche, de un piso o de unas vacaciones que, de hecho, no se pueden permitir? ( Del Comentario: Rev. D. Jordi CASTELLET i Sala (Sant Hipòlit de Voltregà, Barcelona, España).
 
La apetencia de tener y poseer para gozar te esclaviza y te hace más infeliz. Porque el gozo se esconde en lo eterno, no en lo caduco y perecedero. Y las cosas de este mundo son caducas y finitas. Sólo lo eterno te dará el gozo y la felicidad eterna. Por eso, buscar el gozo y la alegría eterna en este mundo es equivocarse y perder el tiempo. Sólo en Jesús, que ha vencido al mundo, se esconde el verdadero y único gozo eterno. *

Los de Cristo vencemos las dificultades tal y como Él las ha vencido, a pesar de que en nuestra vida también hayamos de pasar por sucesivas muertes y resurrecciones, nunca deseadas pero sí asumidas por el mismo Misterio Pascual de Cristo. ¿Acaso no son “muertes” la pérdida de un amigo, la separación de la persona amada, el fracaso de un proyecto o las limitaciones que experimentamos a causa de nuestra fragilidad humana?

Pero «sobre todas estas cosas triunfamos por Aquel que nos amó» (Rom 8,37). Seamos testigos del amor de Dios, porque Él en nosotros «ha hecho (...) cosas grandes» (Lc 1,49) y nos ha dado su ayuda para superar toda dificultad, incluso la muerte, porque Cristo nos comunica su Espíritu Santo.( Del Comentario: Rev. D. Jordi CASTELLET i Sala (Sant Hipòlit de Voltregà, Barcelona, España).

* (Lo escrito en negrita es mío).

domingo, 1 de junio de 2014

SE QUEDA CON NOSOTROS HASTA EL FINAL

(Mt 28,16-20)

Se va, y ya en adelante no se dejará ver, pero nos promete y confirma que estará con nosotros hasta el final: «Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo». Y es que el Espíritu de Jesús Resucitado vive y está entre nosotros, y continúa su misión en la tierra a través de su Iglesia en todos sus discípulos: «Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado». 

Anunciar significa vivir primero lo anunciado. Me compromete mucho, y doy gracias a Dios, que al ser agente de evangelización, anuciando las enseñanzas de Jesús y lo que nos ha mandado guardar, a personas privadas de libertad y a padres que se acercan a la Iglesia, quizás por tradición y no tanto por una fe comprometida y responsable, experimento que soy un pecador y que mi vida queda muy por debajo de lo que anuncio y predico.

Experimento también que sólo el Señor: «Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra», puede hacer que los corazones de las personas despierten y vean para que decidan seguirle. No cabe ninguna duda que todos, quizás con sombras más que luces, tengan cerrados sus ojos a lo que verdaderamente buscan, pues la felicidad eterna es el tesoro que todos ansían. Sin embargo lo buscan en este mundo donde todo es caduco y efímero.

Danos Señor la Gracia de que nuestra proclamación de tu Evangelio y nuestras palabras vayan acorde y en sintonía con nuestra vida. Amén.