miércoles, 31 de diciembre de 2014

EL DON DE LA VIDA

(Jn 1,1-18)

Posiblemente, en estas fechas muchos hagan balance del año que pasa, y propósitos para el que entran. Se intercambian agendas y muchos se proponen nuevos proyectos y renovadas ilusiones. Pero nada permanece y todo pasa. Pasará también este año y volveremos a encontrarnos vacíos si no estamos abiertos a la Gracia de Dios, porque sólo Él llena plenamente y no pasa.

Pocos serán los que adviertan gratitud por el don de la vida. Bien o mal andado el camino, lo importante es que estamos en camino. Gracias Señor por estar vivo, porque estando vivo siempre habrá esperanza de despertar a tu Gracia y a tu presencia. Un año más que hemos atravesado, mal o bien, pero vivos, y tomar conciencia de ello es abrirnos a la esperanza del encuentro con el Señor.

Posiblemente, muchos tendrán sus miradas en los balances y resultados económicos de sus empresas; otros en los proyectos materiales que han dejado a medias; algunos esperaran mejorar económicamente y muchos tendrán la esperanza de mejorar, encontrar trabajo o realizar lo que no han podido hacer este año que termina. ¿Y el Señor? Pocos se acordaran y darán gracias al Señor.

Danos Señor la luz de, sin dejar nuestras ilusiones humanas, que nos agobian y nos invaden, ponerlas en segundo orden y a tu disposición. Eres Tú la Luz que nos alumbra y a la que queremos seguir y obedecer. Organiza nuestra vida y pon cada cosa en su verdadero lugar. Tú, Señor, queremos que seas el Primero.

martes, 30 de diciembre de 2014

EXPRESAR LO QUE EL CORAZÓN SIENTE

(Lc 2,36-40)

No se puede transmitir ni proclamar aquello que no nace dentro del corazón. Sí, lo puedes hacer, pero no llega porque no tiene la fuerza y el convencimiento que nace de dentro, de dentro del corazón. Se hace necesario tener la lámpara llena de aceite para alumbrar tu propio camino y el camino de los que se muevan a tu lado.

Hoy el Evangelio nos habla de Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad avanzada; después de casarse había vivido siete años con su marido, y permaneció viuda hasta los ochenta y cuatro años; no se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día en ayunos y oraciones. Como se presentase en aquella misma hora, alababa a Dios y hablaba del Niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén. una profetiza hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad avanzada; después de casarse había vivido siete años con su marido, y permaneció viuda hasta los ochenta y cuatro años; no se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día en ayunos y oraciones. Como se presentase en aquella misma hora, alababa a Dios y hablaba del Niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.

No cabe ninguna duda que la profetiza Ana fue sorprendida vigilante y preparada, y la Gracia del Espíritu le muestra la presencia del Niño Dios. Y llena de gozo y alegría proclamaba y alababa a Dios a todos aquellos que esperaban la redención de Jerusalén. Ahí, por la Gracia del Espíritu, quiero detenerme, porque, sin lugar a duda se nos dice claramente que, aunque el nacimiento del Niño Dios es proclamado a todos los hombres, sólo aquello que lo esperan son los que lo reciben y escuchan.

Es, a mi humilde juicio, la clave de toda espera. Se necesita estar preparado, vigilante y atentos. Así estaba Ana, y así nos dice Jesús repetidas veces en diversas parábolas (las diez vírgenes..., tocad y llamar...) insistir, ser constantes y perseverar son palabras que se oyen mucho en el Evangelio y que nos preparan para acoger la venida del Señor.

Estemos atentos, preparados y perseverantes como Ana para advertir la presencia del Señor cuando se presente en nuestra vida.

lunes, 29 de diciembre de 2014

EDUCADO SEGÚN LA LEY

Lc 2, 22-35

Estaba en el mundo y como tal fue educado. Era judío, pues José y María lo eran, y como buenos judíos, practicantes como diríamos hoy, educaron a Jesús en la ley judía. Pagaron sus impuestos, dos tórtolas o pichones al ser presentado en el templo, y recibió la educación judía como cualquier otro niño judío.

Sin embargo, María conocía el Misterio de Jesús. Había sido elegida y anunciada por el Ángel Gabriel y concebida por Obra del Espíritu Santo. Esperaba, guardando todas esas cosas en su corazón, la hora en que Jesús iniciara la misión de su Padre del Cielo. Tuvieron que ser duro, apasionantes y esperanzadores todos esos años de la infancia de Jesús, que, aunque no se sabe mucho, transcurrieron con mucha normalidad. Jesús crecía en estatura, sabiduría y la Gracia de Dios le acompañaba.

La familia es la célula de la sociedad, y es de vital importancia cuidarla y protegerla. La familia que no se hace, ni se inventa, porque ya viene dada naturalmente por el compromiso del un hombre y una mujer a vivir juntos y prolongar más allá su amor en los hijos. La familia que es escuela de padres y madres en donde los hijos puedan mirarse y formarse. La familia que, agrupadas porque se necesitan, forman los pueblos, que se constituyen en comunidades que se respetan y viven fraternalmente en verdad y justicia.

La familia necesita tiempo, cultivo, cuidados y protección. De no ser así se deteriora y se descompone. Se desvirtúa y se prostituye. Las consecuencias: los pueblos pierden el norte; entran en conflictos; rompen la justicia, viven en la mentira y pervieten sus valores. Se hace necesario vivir en el respeto y la justicia y ser capaces de aceptarnos diferentes, pero no por eso imponer nuestros pensamientos. Simplemente, buscar la verdad, la verdad del bien común. Y eso pasa por dar y darnos lo mejor de cada uno.

Jesús quiso nacer en una familia. Y en esa familia, Jesús, nos revela el camino de las familias. José y María, con Jesús, el Hijo hecho Hombre, señalan el camino que las familias debemos imitar y seguir. Tomar otros no nos sirven, pues los pueblos se destruyen.

domingo, 28 de diciembre de 2014

LA FAMILIA, CÉLULA DE LOS PUEBLOS

(Lc 2,22-40)

Debe tener mucha importancia la familia cuando Dios envía a su Hijo a una familia. Dios prepara una familia para su hijo, y junto a una Madre, elige a un Padre. José y María constituyen la referencia de las familias. Una Virgen, concebida por obra del Espíritu Santo, y aceptada por José movido por el Espíritu, para que formen la familia de Nazaret.

La familia de Jesús cumple con todas las normas instituidas en su tiempo, como una familia cualquiera, y acatan el peso de la ley. La familia que es el eslabón que forman los pueblos, y que hacen que los pueblos vivan en justicia, verdad y paz. La familia que es el mejor proyecto de amor que unen a los pueblos. La familia, el mejor antídoto para erradicar el mal, las guerras, el odio y la venganza de la faz de la tierra.

¿Cómo es posible que se esté tan ciego para no proteger a la familia? ¿Cómo es posible que los gobiernos no adviertan la importancia de la familia? ¡Cómo es posible que los políticos no descubran que la familia es el mejor proyecto político para gobernar una nación? ¿Es que no advierten que si funciona la familia, funciona todo? ¿Es qué no descubren que quien sostiene ahora al debilitado pueblo español es la familia?

Seguramente lo entienden y lo ven, pero sometidos y esclavizados por el Maligno son presa de sus propios egoísmos, ambiciones, intereses y pecados. Y labran su propia perdición engañados por las apariencias de un mundo ficticio, falso y caduco.

Busquemos luz en la Familia de Nazaret para que, liberados de nuestros pecados, seamos capaces de ver la verdadera Luz. Amén.

sábado, 27 de diciembre de 2014

NOSOTROS LLEVAMOS VENTAJA, PUES SABEMOS EL FINAL DE LA HISTORIA

Jn  20, 2-8

Hace dos días, concretamente el jueves, celebrábamos el nacimiento de Jesús, y hoy nos habla el Evangelio de su Resurrección. Sabemos el final de la historia, y eso es mucha ventaja para no aprovecharla. Y lo sorprendente es que no la aprovechamos. Es ahí donde podemos medir la fuerza y el poder del diablo, que nos somete a pesar de que conocemos que el Señor ha Resucitado. ¡Dios mío que ceguera!

Los apóstoles y las mujeres cercanas a Jesús no lo sabían. Claro lo dice Juan, protagonista junto a Pedro del pasaje evangélico, al narrar como María Magdalena les comunica a Pedro y a él mismo que se han llevado el Cuerpo de Jesús. Pensaban que lo habían robado o escondido. Corren temerosos a comprobarlo. El primero, el más joven, sólo se asomó, viendo las vendas en el suelo.

Luego, llega Pedro y entra, y no sólo se fija en las vendas que están en el suelo, sino ve el sudario con el que le habían cubierto la cabeza, enrollado en un lugar aparte. Signo inequívoco que no lo habían robado, porque quien hace eso no se detiene a colocar las cosas cuidadosamente. Entonces entró también el otro discípulo que había llegado primero. Vio y creyó.

Juan nos sirve de testigo con sus palabras (1Juan 1, 1-4) y nos transmite su testimonio para que su alegría sea completa. Conocemos, por testigos, que Jesús, el Niño que el jueves celebrábamos su Nacimiento, tras morir condenado en la Cruz, ha Resucitado. Y eso sólo significa una cosa: Jesús Vive y nos acompaña para que también nosotros, crucificados en nuestras propias cruces, resucitemos

viernes, 26 de diciembre de 2014

SEGUROS ANTE EL PELIGRO

(Mt 10,17-22)

Ante un proyecto cargado de dificultades y peligros, incluso con riesgo de perder la vida, el sentido común aconseja desistir. Y eso parece que se puede desprender de las palabras de Jesús. Pero nada más lejos de la realidad. Jesús nos advierte de las dificultades, pero nos garantiza el resultado y nos anima porque Él va con nosotros y, en Él, superaremos todo peligro, obstáculo y dificultad.

No es un camino, seguir a Jesús, fácil ni cómodo. Supone una lucha constante contra uno mismo y contra los que pretenden desviarte, perseguirte y ponértelo difícil, incluso hasta con amenaza de muerte. Está pasando en estos momentos en casi todas las partes del mundo. Unos lugares más cruentos que otros, pero mueren a diario muchos cristianos que son perseguidos y martirizados.

Concretamente en España, la lucha es dialéctica y política. Se prohibe las clases de religión, se quitan los crucifijos de lugares públicos. Se aprueba la ley del aborto, se impide la educación libre y se excluye la religión del plan educativo. Y se mira con malos ojos a los que se declaran cristianos. Experimentamos con gozo y alegría, ahí está y se ve la fuerza del Espíritu Santo, que las Palabras de Jesús se cumplen, y que, a pesar de los peligros y dificultades, los cristianos no abandonan sino hasta crecen en números.

Sólo nos motiva un deseo inmenso de servir al Señor y de vivir en su Palabra. Y la esperanza de que sus Palabras se cumplirán: Y seréis odiados de todos por causa de mi nombre; pero el que persevere hasta el fin, ése se salvará».


jueves, 25 de diciembre de 2014

¡SON LOS PASTORES LOS PRIMEROS EN SABERLO!

(Lc 2,1-14

No parece lógico que fuesen a los pastores los primeros en anunciarles el nacimiento del Señor. Un acontecimiento de esa magnitud, ¡no hay nada más grande!, debería ser anunciado a la gente importante de la región y a los principales de mundo. Se trata del Mesías, el Señor salvador del mundo. No concuerda con nuestra lógica.

¿Por qué Dios quiso hacerlo así? No lo sabemos, y menos los que fueron sus contemporáneos. Sin embargo, hoy podemos suponer que tal y como Dios pensó su Plan, lo lógico es que su Hijo, enviado a salvar a los hombres esclavos por el pecado, fuese anunciado a los excluidos y más pobres de aquella época, los pastores. Y digo esto porque más tarde Jesús, el Hijo, nuestro Señor, lo ratifica y afirma al elegir su grupo y al revelarnos su misión.

Jesús siempre intentó pasar desapercibido. Fueron sus hechos y su Palabra las que le complicaron la vida y le descubrieron su presencia. Se fijaron en Él porque molestaba lo que hacía y lo que decía. Eso de curar, de dar esperanza y de predicar igualdad y justicia no les hacía mucha gracia a sus paisanos sacerdotes. Ellos se montaban su religión y su fe de otra forma. Y al parecer les gustaba y no les iba mal.

Jesús nace tal y como va a morir. Sólo le acompañan sus padres y unos pastores al nacer, y en su muerte de Cruz, sólo su Madre, y algunas mujeres y Juan evangelista, pues su Padre había muerto. La historia de su nacimiento marca la misión y el camino que, más tarde, hecho Hombre, recorre proclamando la Buena Noticia.

Por eso, hoy, día en que celebramos su Nacimiento, celebramos la Buena Noticia de Salvación para todos los hombres, pero de manera especial para los pobres, excluidos y marginados.

FELIZ NAVIDAD
a todos los blogueros católicos y a los no católicos. Felicidades
porque el Niño Dios nace para salvar a todos
 los hombre de buena Voluntad.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

CUANDO SE HACE LA LUZ

Lc 1, 67-79

Cuando el horizonte es oscuridad todo se ve negro y de todo se duda. Hasta las fuerzas nos fallan y el mundo, nuestro mundo, se tambalea. Todo huele a perdición y tristeza. Y la tentación se hace fuerte porque presiente que puede ganar la batalla. Supongo que Zacarías pudo pasar por ahí.

Y creo que también muchos, que luego han encontrado al Señor. Pienso que esa fue la experiencia de Zacarías cuando, aceptando la Voluntad del Señor, aceptó poner a su hijo de nombre Juan. Su lengua quedó desatada y empezó a hablar. Y lo primero que hizo fue dar gracias y bendecir al Señor. Y eso es lo que nos sucede a todo, que cuando vivimos en la luz se enciende nuestra esperanza y las cosas se ven de otra forma, con otros colores y bajo el telón del Amor.

Zacarías, lleno del Espíritu Santo, profetiza todo lo que está sucediendo y la llegada inminente del Señor que viene a salvarnos según está profetizado. Y la preparación de los caminos del Señor por su hijo Juan. Todo esto, como es lógico, treinta años aproximadamente antes de que Jesús sea bautizado en el Jordán por Juan el Bautista.

¿No nos parece esto una prueba más, de las muchas que encontramos en el Antiguo Testamento, de la Divinidad real de Jesús? ¿No les parece esto un testimonio de la autenticidad de que Jesús es el Hijo de Dios Verdadero?

Como a Zacarías, pidamos al Señor que nos haga ver la luz en su Nacimiento y nos aumente la fe y la esperanza para seguir sin titubeos sus pasos. Amén.


FELIZ NAVIDAD



martes, 23 de diciembre de 2014

JUAN DESDE SU PRESENTACIÓN PROCLAMA LA GRANDEZA DEL SEÑOR

(Lc 1,57-66)

Juan no perdía tiempo. Desde su presencia en el templo llamaba la atención derivándola hacia el Señor. Ya entonces preparaba los caminos con motivo de su nombre. Sus familiares y entorno esperaban que su nombre fuera Zacarías, siguiendo la estirpe de su padre. Pero el Señor tenía otros planes y otro nombre para él.

Su madre Isabel tomó la palabra y dijo: «No; se ha de llamar Juan». Extrañados por esta decisión preguntaron por señas a su padre, y él, pidiendo una tablilla escribió: «Juan es su nombre». Y todos quedaron admirados. Y al punto se abrió su boca y su lengua, y hablaba bendiciendo a Dios. Invadió el temor a todos sus vecinos, y en toda la montaña de Judea se comentaban todas estas cosas; todos los que las oían las grababan en su corazón, diciendo: «Pues, ¿qué será este niño?». Porque, en efecto, la mano del Señor estaba con él.

No cabe ninguna duda que Juan estaba ya preparando y allanando los caminos del Señor. Su sola presencia de niño despertaba expectación, pues había nacido de una mujer mayor y estéril y su nacimiento daba cumplimiento a la promesa del Señor. Este hermoso acontecimiento que efectos produce en nosotros. Esa es la pregunta que nos corresponde hacernos ante la hermosura y maravilla de los hechos prodigiosos que hace el Señor nuestro Dios.

Porque sí nos quedamos acomodados, bien instalados presenciando las maravillas que el Señor va haciendo a través de Isabel y luego María, no está realizando el efecto que la Gracia de Dios busca en el corazón de cada uno de nosotros. La pregunta es:

¿Estoy yo dispuesto a recibir la misión que, como Juan, Dios quiere que yo realice? 

lunes, 22 de diciembre de 2014

ENTREGADA A LA VOLUNTAD DEL SEÑOR

(Lc 1,46-56)

El Magníficat descubre la fe de María. Llegada a casa de su prima Isabel, y escuchado su recibimiento que le señala como la Madre de su Señor, María entorna esa alabanza del Magníficat donde manifiesta la Gracia recibida del Señor. Porque no se puede proclamar lo que canta María sin estar llena de Gracia.

La sencillez, la pequeñez y humildad de María engrandece la Obra de Dios. Porque de lo pequeño, de lo humilde y sencillo, el Señor hace maravillas. Así, María, expresa su alabanza al Señor por hacer maravillas en ella y proclama el poder y la Misericordia del Señor de generación en generación. María nos predice del perdón de Dios, que llega hasta nosotros y a todos los hombres de todos los tiempos.

El Magníficat es una prueba más de la Gracia del Espíritu de Dios que hace maravillas en aquellos corazones que, como María, se abren a su Gracia. Y, por el contrario, derriba a los poderosos y dispersa a los soberbios, excluye a los ricos y exalta a los humildes. No se puede clamar así si no se está llena de la Gracia del Señor. 

Cada instante, cada paso, cada palabra, cada latido de su corazón, María descubre la Grandeza, el Poder y la Misericordia del Dios que la ha elegido para ser Madre de su Hijo. 

Bendigámosla y démosle gracia por su Sí, por su entrega y su fe. Porque a través de Ella la Gracia del Señor se hace Carne, encarnada en Naturaleza Humana, para también dárnosla a nosotros y salvarnos. Amén.

domingo, 21 de diciembre de 2014

SUPONGO QUE MARÍA NO ENTENDÍA NADA



No sé cuando María empezó a entender lo que Dios quería de ella. No sé de dónde sacó la fe y la fuerza para decir que sí al Ángel Gabriel, y menos me explico lo de José al presentir en sueños por la visión del ángel que la Voluntad de Dios era que aceptará a María y a al Hijo que iba a concebir por obra del Espíritu Santo.

Sólo sé que la Obra de Dios se realizó y continúa realizándose. Porque el Plan de Dios es progresivo y va acorde con los tiempos que a cada uno le toca vivir. ¿Qué nos dice hoy el Señor? ¿Qué nos sugiere y mueve el Espíritu Santo? No podemos mirar para atrás, sino tratar de responder nosotros. 

Posiblemente nos ocurra como a María y José, y a tantos que le precedieron, pero ellos encontraron el camino con paciencia y expectante vigilia. ¿Estamos nosotros vigilantes? Es una de las preguntas que buscan respuesta y a la que nos toca a nosotros responder. ¿Nos situamos en disponibilidad de dejarnos impulsar y mover por el Espíritu de Dios a pesar de no entenderlo? ¿Cómo nos encontramos al respecto?

Sabemos cuál fue la respuesta de María y José, pero la que importa es la nuestra. No vayamos a buscarla al horóscopo, al santero, a la suerte tal y como viene la vida. Vayamos a buscarla a la Eucaristía. Ellos, María y José no lo tenían presente en la Eucaristía, pero nosotros tenemos la ventaja y la suerte de que Jesús está con nosotros y presente bajo el Sacramento Eucarístico. Preguntémosle a Él.

Guíanos Señor tomados de tu Mano y danos la paciencia para no desesperar y aguardad confiados la Luz que de Ti nos alumbra el camino de tu Voluntad. Amén.

sábado, 20 de diciembre de 2014

APRENDIENDO DE MARÍA

(Lc 1,26-38)

Tuvo que ser tan especial y hermoso que, humanamente, no se encuentran palabras para narrar a su altura el acontecimiento de la Anunciación. El hombre no llega a expresar la maravilla de la grandeza de Dios. El Señor nos sobrepasa inmensamente. Gracias, Dios mío, por experimentar esta grandeza que fortalece y aumenta mi fe.

Me pregunto si a cada uno de nosotros, como a María, nuestro ángel de la guarda, enviado por el Señor no nos susurra lo que el Señor quiere de nosotros. Supongo que tendrá un plan para mí y otro para ti, porque tanto tú como yo somos para Él muy importantes. 

Pero, ¿estoy yo atento, como lo estuvo María, para recibirlo y, escuchándote y aceptándolo, ponerme en camino? El Evangelio de este día me habla de cómo María aceptó el plan que Dios le propuso. Y de cómo, renunciando a los suyos, emprendió el camino que Dios le trazó junta a José.

Sería bueno mirarnos en María y pedirle que nos enseñe la forma y manera de escuchar y obedecer lo que su Hijo nos pide y quiere de nosotros. Amén.

viernes, 19 de diciembre de 2014

DE LAS COSAS PEQUEÑAS, DIOS DESCUBRE SU DIVINIDAD

(Lc 1,5-25)

Podía haber escogido a gente importante de la época; podía haberse rodeados de influyentes y ricos personajes para ser más creído; podría haber elegido unas circunstancias más destacadas y de mayor relieve para que se notara su venida. ¡Pero no, cogió lo pequeño e inútil!, y lo que necesita una mirada sobrenatural para poder creerlo.

Y es que Dios se vale de las cosas imposibles para hacerlas posibles. Así de una mujer estéril, y de edad avanzada, todos los condicionantes en contra, Dios hace el milagro de que quede encinta y dé a luz a Juan el Bautista. Dios tomando lo imposible descubre, demuestra y prueba su Divinidad, y nos revela el envío de su Hijo Jesús, a quien le va a preparar el camino Juan el Bautista.

Sin embargo, nos cuesta creerlo. Pedimos milagros para creer, y mostrándonos el milagro no creemos. ¿En qué quedamos? Posiblemente ocurriría lo mismo si viniese algún resucitado a testimoniar su resurrección. Tampoco movería nuestra fe. Fue lo que ocurrió con Zacarías, el padre de Juan. Tuvo sus dudas y pidió pruebas. Por su desconfianza quedó mudo hasta el momento del parto.

Supongo que también nos ocurre eso a nosotros, dudamos del poder de Dios, pero más de que Dios nos escuche y corresponda a nuestras peticiones. Sabemos de personas enfermas por las que pedimos, y, cómo no sucede nada pensamos que Dios no nos oye, ni nos escucha, ni nos hace caso. Mejor pensar que, si no ocurre nada, es porque Dios así piensa que nos conviene y es mejor, o porque no lo pedimos con la fe suficiente sabiendo que Dios lo puede hacer si esa es su Voluntad.

Pidamos al Señor que nos aumente nuestra fe, y que seamos pacientes y confiados en esperar recibir lo bueno y lo que nos conviene. Y eso siempre será la salvación de nuestras almas.


jueves, 18 de diciembre de 2014

¿Y A NOSOTROS, SE NOS HA APARECIDO EL ÁNGEL?

Mt 1, 18-24´

Contemplamos pasivamente la historia de María, lo que le aconteció antes de empezar a vivir junto a su esposo José. Posiblemente hemos visto películas sobre sus historias y hasta podemos creernos que es como un cuento clásico incorporado a la historia de este mundo.

Podemos contemplarlo como algo lejano, celebrado rutinariamente todos los años y que nos sirve como telón de fondo para celebrar unas fiesta donde ellos son los menos que pintan. Sirven de adorno, pero de ahí no pasan. Nuestra particular Navidad se centra más en saludos, alegrías consumistas, comilonas, dulces, regalos, cantos, bailes y jolgorio.

El acontecimiento nos relata la encrucijada en que se encontró José. Sin saber cómo, María, su esposa, estaba encinta por obra del Espíritu Santo. Sus proyectos se vinieron abajo y, en secreto, pues era justo y no quería ponerla en evidencia, había decidido repudiarla. Y, ¡eh aquí que el Ángel del Señor se le aparece en suños y le explica la situación. Y José cambia sus planes.

Conocemos la historia y su desenlace. Ser justo no es fácil. Experimentamos lo que cuesta serlo en un mundo como el que nos ha tocado vivir. Y cambiar tus propios planes tampoco es cosa fácil. Sobre todo cuando hay cosas que no sabemos como resolver ni predecir. El riesgo, la aventura y la fe. Lo cierto es que hoy, después de 2014 años, el mundo, consciente o inconsciente celebra este acontecimiento: El nacimiento de Jesús. Dios hecho Hombre.

José y María dejarón sus proyectos y, aventurándose, siguieron el proyecto que Dios tenía sobre ellos. Hoy sabemos que es el Plan de salvación para todos los hombres. Su Hijo Jesús ha nacido, tomando la Naturaleza human, sin dejar la Divina, pero despojándose de ella, para vivir como tú y como yo, y cerca de nosotros revelarnos el Amor del Padre y pagar, con una muerte de Cruz, por nuestra salvación.

Si en estas Navidades celebras otra cosa, estás en tu derecho. Eres libres para hacerlo, pero no estás celebrando el nacimiento de Señor que se ha hecho Hombre para salvarnos. Quizás se te haya, a ti también, aparecido el Ángel del Señor, pero quizás no quieras cambiar tus planes.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

UN HOMBRE, UNA FAMILIA Y UNOS ANTEPASADOS

(Mt 1,1-17)

Jesús no viene desencarnado humanamente. Se encarna en María y tiene su propia historia humana. Hijo de José, de la casa y familia de David, posee una gran descendencia salpicadas por pecados y manchas humanas que no esconde sino que aparecen en la larga lista de su genealogía.

Todo se expone a la luz y nada se esconde. Se registra el pecado de homicidio de David, como la idolatría de Salomón o la prostitución de Rahab. Y junto con ello hay momentos de gracia y de fidelidad a Dios, y sobre todo las figuras de José y María, «de la que nació Jesús, llamado Cristo» (Mt 1,16).

Podemos observar que no se trata de ocultar nada y todo se narra con naturalidad y sencillez. El nacimiento de Jesús ocurre de forma muy sencilla, sin privilegios ni exigencias. Como podía ocurrir, extrapolándolo a las circunstancia de aquella época, hoy en cualquier familia humilde y sencilla.

Jesús, el Hijo de Dios, hecho Hombre, no hace alarde de su Divinidad, sino que se abaja y despojado de todo poder, nace entre los hombres para revelarnos la grandeza y el Amor del Padre. Es hermoso esta actitud de Jesús, que se iguala a nosotros y nos demuestra su Amor para darnos la oportunidad, por nuestra condición de seres libres, de salvarnos.

No perdamos la oportunidad de cada día de escucharle, de seguirle y poner todo nuestro empeño y escucha en vivir su Palabra y realizar su Voluntad. Amén.

martes, 16 de diciembre de 2014

VALE MÁS TU CONCLUSIÓN FINAL QUE LA TOMADA EN EL MOMENTO

(Mt 21,28-32)

La capacidad de madurar, para decidir o elegir es muy importante. Y ella va unida a la de discernimiento. Discernir, es decir, reflexionar es fundamental, porque nuestras decisiones necesitan tiempo al igual que la fruta para llegar a la madurez. No, a veces, podemos dar una respuesta rápida si esa no ha sido reflexionada. O corremos el riesgo de equivocarnos con muchas probalidades si la tomamos a la ligera o muy rápidamente.

Eso parece que sucedió en la parábola que Jesús dirige hoy a los sumos sacerdotes. El primero de los hijos decidió rápido y se negó a obedecer al padre. Luego, reflexionada la respuesta, se arrepintió y cumplió la orden del padre. Todo lo contrario ocurrió con el segundo hijo, asintió a obedecer al padre, pero luego no hizo el menor caso y no cumplió la orden del padre.

A la luz de la razón observamos que es el primer hijo quien obedece y hace la voluntad del padre. Y así se afirma en este pasaje evangélico. Y Jesús concluye: «En verdad os digo que los publicanos y las rameras llegan antes que vosotros al Reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros por camino de justicia, y no creísteis en él, mientras que los publicanos y las rameras creyeron en él. Y vosotros, ni viéndolo, os arrepentisteis después, para creer en él».

Sobran palabras, pues queda bien explicito que no cumple la voluntad del Padre sólo la palabra, si no va acompañada del hecho. Aprovechamos para pedir al Espíritu Santo que nuestras palabras hechas en verdad y justicia estén siempre apoyadas en los hechos de la vida. Amén.

lunes, 15 de diciembre de 2014

LA AUTORIDAD DE JESÚS

(Mt 21,23-27)

No les resultaban fácil callar a Jesús. No encontraban causas que justificaran sus razones para contradecir a Jesús ni para expulsarlo del templo. Jesús conoce sus intenciones y sabe de sus mentiras e hipocresías. Sabe de sus temores a Juan por la aceptación que tenía entre el pueblo, y conoce que de admitir que el Bautismos de Juan viene del cielo sería contradecirse ellos mismos.

¿Qué hacer entonces? No pueden con su soberbia de aceptar y admitir la Divinidad de Jesús y optan por mentir, por falsear y por, a pesar de quedar en ridículo, callar y aceptar que no saben. La verdad siempre gana, aunque aparentemente  sea la perdedora y la vencida. Al final se impone la verdad y la justicia.

Hoy no sólo nos reprenden y nos expulsan de los colegios (crucifijos, signos religiosos...), sino que hasta nos prohíben hablar de Jesús y, en oriente, muere un cristiano cada cinco minutos. La Iglesia es perseguida  e indiferente a las voces que gobiernan el mundo. El mundo occidental permanece pasivo ante la violencia que se vive en el oriental. No sólo ya en el terreno de la fe, sino en el de la injusticia y sometimiento de los hombres y mujeres, expresamente los cristianos.

Danos Señor la astucia, el valor y la sabiduría de encontrar las palabras precisas que descubran la verdad y defiendan la justicia ante la mentira y el egoísmo de los que las quieren matar.

domingo, 14 de diciembre de 2014

INVITADOS A SER HUMILDES, ARREPENTIRNOS Y A LA CONVERSIÓN

(Jn 1,6-8.19-28)

Prepararnos no es estar en forma, atentos a que algo suceda, a los ruidos y acontecimientos. Prepararnos, aunque contiene muchas de esas actitudes, es fundamentalmente dejar entrar la humildad en nuestro corazón, tener una actitud seria y comprometida de arrepentimiento y darle un giro a nuestra vida donde los valores del Reino de Jesús de Nazaret sean los valores prioritarios de nuestra vida.

Eso significa que el amor a los más pobres y necesitados será el centro de nuestras vidas. Y eso necesitará mucha humildad. Juan el Bautista nos invita a eso, nos propone caminos de penitencia y sacrificio para vencer nuestro egoísmo y nuestra predisposición a la comodidad, al individualismo, a la satisfacción personal y a ponernos como centro de nuestro universo.

Nos anuncia que entre nosotros está el Mesías, el Hijo de Dios Vivo, y nos invita a seguirle para que en Él seamos bautizados en el Espíritu Santo. Porque en el Espíritu seremos fortalecidos, auxiliados, acompañados y asistidos para, siendo humildes y arrepintiéndonos, podamos ir perfeccionándonos y convirtiéndonos. Juan el Bautista inicia el comienzo de la hora de salvación. 

Con el Señor entre nosotros, nuestra hora de salvación ha llegado. Es la hora de, siguiéndole, encontrar en Él el auxilio de salvación que nuestro Padre Dios nos había prometido. Amén.

sábado, 13 de diciembre de 2014

ESPERANDO AL QUE NO LLEGA

Mt 17, 10-13


La venida del Mesías prometido ha sido anunciada siempre por el profeta. El profeta proclama que el Reino de Dios está cerca, pero es rechazado y no tenido en cuenta.. Sucedió con Elías y con Juan Bautista. Y también con Jesús, el Hijo de Dios Vivo.

Parece que se espera al que nunca llega. Quizás a nosotros no está ocurriendo igual. Esperamos a un Mesías que al parecer no tenemos muy claro. Un Mesías que no parece corresponder a nuestras expectativas. porque nuestra vida no es coherente con sus ideas. Así lo transparenta el mundo en que vivimos.

Somos pocos, porque el mundo vive de espaldas a Dios. Se impone la cultura de la muerte, de género, de la pareja, de las separaciones y destrucción de la familia...etc. Construimos un mundo contrario a la Voluntad de Dios y según el arbitrio del hombre. Un mundo que celebra la Navidad sin niño que nazca, porque sólo lo representa en el portal, pero no lo deja entrar en su corazón. Realmente, ¿a quién esperamos?

Posiblemente han pasado y siguen pasando muchos otros profetas y a ninguno escuchamos ni advertimos su presencia. Quizás hayan muchos que nos están hablando y no les hacemos casos. Incluso nosotros mismos los tratamos de loco. El próximo lunes, 15 de diciembre, hay en Arrecife, un testimonio misionero, Fernando López, sacerdote Jesuita Misionero en la Amazonia de Brasil, que, quizás no nos diga que hagamos nosotros lo mismo, pero sí que cambiemos nuestros valores y miremos a los hombres que sufren y necesitan nuestra ayuda.

viernes, 12 de diciembre de 2014

AVISADA DEL ESTADO DE ISABEL, CORRIÓ A VISITARLA

Lc 1, 39-45


María no lo dudó ni un momento, salió disparada a casa de su prima Isabel, pues el ángel Gabriel  le había revelado el estada de Isabel. Esa prontitud, tanto de servicio como de compartir el gozo de ser elegida la Madre del Señor, revelan la fe y la confianza de María puestas en su Dios.

Sus últimas palabras descubren y manifiestan tanto su fe como su disponibilidad y entrega a la Voluntad de Dios: "Entonces dijo María: "Mi alma glorifica al Señor y mi espíritu se llena de júbilo en Dios mi Salvador, porque puso sus ojos en la humildad de su esclava". Estas palabras marcan el inicio de nuestra salvación, porque por María, el Hijo de Dios se encarna y tomando la naturaleza humana se hace Hombre para pagar por nuestros pecados y redimirnos.

Por otro lado, Juan el Bautista, apenas oyó su madre Isabel el saludo de María, saltó de gozo anunciando, por primera vez,  la venida del Señor y el tiempo de salvación. Una prueba de la vida latente que ya se inicia, desde el vientre de las madres, en el momento de la concepción.

¿Corremos también nosotros a proclamar, cada día de nuestra vida, que el Señor ha nacido en nuestro corazón? Eso significaría que Navidad es cada día, porque Navidad es cantar glorias y alabanzas al Señor dándoles gracias por habernos elegidos como sus hijos y enviarnos a su Hijo predilecto para pagar por nuestros pecados.

Te damos gracias, Señor, por María, a la que nos has dado como Madre, porque en Ella, con su Sí se ha abierto la puerta de la salvación. Amén.

jueves, 11 de diciembre de 2014

¡PRECURSOR!, ¿TENGO YO QUE VER ALGO CON ESTO?

Mt 11, 11-15

Tres son los grandes Personajes del Adviento: El profeta Isaías, Juan el Bautista y María.  (Is 7,14b-15) 
Mirad: la Virgen está encinta y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel (que significa «Dios-con-nosotros»). Comerá requesón con miel, hasta que aprenda a rechazar el mal y a escoger el bien. Esta profecía hecha en el tiempo y muchos siglos ante del nacimiento de Jesús impresiona por su revelación y por su veracidad.

¿No es una prueba irrefutable el predecir el nacimiento del Señor con tanta exactitud? Y, en el momento preciso, seis meses antes de la Anunciación, María es puesta en conocimiento por el Ángel Gabriel del nacimiento de Juan el Bautista, quién ya desde el vientre de su madre Isabel anuncia la concepción del Hijo de Dios en el seno de María.

Juan viene con una misión, una misión concreta: Ser precursor del anuncio del nacimiento del Hijo de Dios. Una misión no mandada, sino propuesta. Lo mismo María, es invitada por Dios a ser la Madre de su Hijo. Ambos pudieron negarse y evitar pasar por esas cruces en sus vidas. Pero sabemos lo que ocurrió. Aceptaron la propuesta divina.

La pregunta flota en el ambiente. Y tú y yo, ¿aceptamos ser también precursores?

miércoles, 10 de diciembre de 2014

MI YUGO ES TU YUGO

Mt 11, 28-30

Cargar con el Yugo de Jesús es hacer, lo que Él hizo y hace a cada instante con nosotros y con los demás. Es lavar los pies a los que lo tienen sucios; es agacharte ante los pobres y necesitados; es poner toda tu capacidad fraternal al servicio de los que más lo necesitan. Hermoso yugo, porque eso es amar. Y amar es lo que nos propone Jesús.

Pero nos propone otra alternativa, descansar en Él e injertarnos en Él, porque sólo nosotros no podemos, pero en Él encontraremos ligera y llevadero su carga y su yugo. Él es nuestra referencia, nuestro descanso, nuestra salida, nuestra solución, nuestra esperanza y nuestra salvación. Por eso, mi yugo es su Yugo, porque sólo imitándole mi vida tiene sentido.

La vida tiene sentido cuando nos esforzamos en vivir el Sentido de Jesús, el Camino de Jesús, la Justicia de Jesús, el Amor de Jesús. Otro camino elegido es camino sin sentido, de perdición y vacío. La pasión y las emociones; la ambición y la felicidad que el hombre y la mujer buscan en las cosas que este mundo les ofrece son espejismo que, satisfechos, retornan al vacío que lo contienen. Sólo Jesús llena plenamente y desborda felicidad eterna.

Dejémonos atraer por Él y hacerlo descanso, yugo y carga de nuestra vida, porque sólo en Él seremos plenamente felices.

martes, 9 de diciembre de 2014

TENTADOS A PERDERNOS

Mateo 18, 12-14


No importa donde estés, porque el peligro siempre acecha, y siempre estamos en amenazados por el riesgo de perdernos. Perdernos por nuestra soberbia, por nuestra curiosidad, por nuestra ambición, por nuestra envidia, vanidad, egoísmos... Siempre, por nuestros pecados, estamos predispuestos a perdernos.

Es relajante y tranquilizador el sabernos buscados y protegidos por el Buen Pastor. Eso es lo que nos trasmite Jesús hoy en el Evangelio:  Mateo 18, 12-14 En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: ¿Qué os parece? Si un hombre tiene cien ovejas y se le descarría una de ellas, ¿no dejará en los montes las noventa y nueve, para ir en busca de la descarriada?... 

Y eso significa que somos muy importante para el Señor, hasta el punto que no quiere que se pierda ninguno de los que le han sido confiados por el Padre. Celebrar el encuentro y rescate de la oveja perdida da la medida de la importancia de cada oveja. No quiere el Señor perdernos y vigila para que no nos perdamos, pero, por nuestra libertad, podemos abandonar el redil y pastar a nuestro libre albedrío.

Señor, ilumina nuestro camino y no permitas que, autoengañados por nuestras pasiones y egoísmos, abandonemos el redil de tu Amor y Misericordia y nos perdamos en el abismo. Amén.

lunes, 8 de diciembre de 2014

SU REINO NO TENDRÁ FIN

Lucas 1, 26-38


Y entrando, le dijo: Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo. Ella se turbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. El será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin. 


Hoy mi atención se ha dirigido a las últimas palabras: "Y su reino no tendrá fin". Esperamos a un Rey cuyo Reino no tendrá fin. Y si nosotros somos los destinatarios de ese Reino, seremos seres llamados a existir siempre, es decir, eternos. Es hermoso y esperanzador meditar sobre estas Palabras, porque son Palabras que están, en la Persona de la Virgen, destinadas a nuestras salvación.


Una salvación que tiene su principio en un proyecto. No hay ninguna duda que se hace necesario descubrir que camino tomamos en nuestra vida. No podemos caminar sin rumbo y sin un proyecto que proponernos. Posiblemente lo tenemos, un trabajo, una familia, hijos...etc. Quizás nuestro proyecto sea otro, y conviene discernir sobre su bondad, porque no todos los proyectos son buenos ni nos convienen. Luego tendremos que cumplirlo y finalmente formarnos para garantizar su cumplimiento.

Nuestros proyectos son humanos, pero Dios, enviando a su Hijo, ha pensado en un proyecto, como pensó en María para hacerla su Madre, para cada uno de nosotros. Y, como María dijo sí, nosotros tendremos también la oportunidad de decir si al Señor.

Descubrir ese proyecto puede ser un reto maravilloso y emocionante cada día, y, sobre todo, en este adviento. Porque aunque estés en ello, cada día nace con la ilusión de descubrirlo un poco más para vivirlo en su presencia y, asistido por el Espíritu Santo. Amén.

domingo, 7 de diciembre de 2014

RETOMAMOS EL CAMINO DE SALVACIÓN

(Mc 1,1-8)


Cada día es un volver a empezar. Empezamos cada mañana ofreciendo y disponiendo nuestro corazón y todos nuestros actos en la actitud de vivenciar los valores del Reino, tal es la Voluntad, que espera y desea Dios de cada uno de nosotros. Y experimentamos la necesidad de pararnos y ofrecernos en cuerpo y alma, junto a la Madre Virgen y maestra y a toda la Iglesia, poniendo en sus Manos y a su disposición nuestra voluntad, para que el Espíritu Santo nos guíe y dirija.

Es una preparación, como inició Juan Bautista, en los comienzos del Reino de Dios. Una preparación que prepara nuestro corazón al arrepentimiento y a la apertura a la llegada del Hijo de Dios. Es el día que marca el inicio de nuestra hora, la hora de la salvación. Juan lo prepara con un Bautismo de agua, un Bautismo de esperanza, pero el que ha de venir, Jesús de Nazaret lo hace con el Bautismo del Espíritu de Dios.

Un Bautismos de salvación que limpia y perdona los pecados; que nos hace hombres nuevos capaces de, injertados en el Señor, vivenciar los valores del Reino y construir un mundo donde reine la verdad, la justicia y la paz. Cada instante es un reto a saber discernir cuando hay que morir para, despojado de mi egoísmo, servir al que lo necesita y lo pide. Te pedimos, Señor, nos concedas esa Gracia como regalo de la celebración de tu nacimiento.

Vivamos la preparación del anuncio de Juan el Bautista con el entusiasmo y la esperanza que la Noticia más grande y más esperada se merece. Amén.


sábado, 6 de diciembre de 2014

QUIZÁS SEAN POCOS LOS QUE TRABAJAN

(Mt 9,35—10,1.6-8)

Sin lugar a duda, la mies es abundante y los obreros pocos, pero quizás no sea porque sean pocos, valga la redundancia, sino porque pocos son los comprometidos a poner primero los asuntos de Dios y luego los suyos propios, incluso los familiares. 

No hay nada que temer porque teniendo a Dios por centro y motor de mi vida, mi prójimo, entre ellos mi familia, será objetivo de mis cuidados y atenciones. Tener a Dios por prioridad en mi vida, es tener al hombre como prioridad de mis servicios y atenciones. Es poner mi mirada en vivir la Verdad de la Palabra de Jesús en mi relación con el mundo en el que vivo, aterrizando en mis relaciones con los demás.

Sentirme enviado por Jesús es despojarme de mí para darme al otro que sufre, que tiene necesidades y carece de medios. Quizás no sea el dinero lo más importante porque hay muchas otras cosas que dar: una sonrisa, buen humor, paciencia, comprensión, respeto, silencio, justicia, buena intención, evitar murmurar, malas intenciones... y hasta la salud. 

Porque así nos ha enviado Jesús.Y llamando a sus doce discípulos, les dio poder sobre los espíritus inmundos para expulsarlos, y para curar toda enfermedad y toda dolencia. A estos doce envió Jesús, después de darles estas instrucciones: «Dirigíos más bien a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Id proclamando que el Reino de los Cielos está cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, purificad leprosos, expulsad demonios. Gratis lo recibisteis; dadlo gratis».

Pidamos al Señor la fe de sabernos enviados con la autoridad que Jesús nos ha dado y, a pesar de nuestras dudas, abandonémonos en su Manos confiados en su Palabra. Amén.

viernes, 5 de diciembre de 2014

¿CREES QUE JESÚS TE PUEDE CAMBIAR?

Mt 9, 27-31


Sucedió a aquellos ciegos. Seguían a Jesús e, imagino, tendrían sus dudas. Dudas de que Jesús los atendiera, pero sobre todo que les abriera sus ojos a la luz. ¿Quién era Jesús? Sin embargo, hay algo que les mueve a caminar, a seguirlo y a perseveran en su ruego de conseguir ver. ¿Será esa la fe? ¿Será esa la condición que nos pide Jesús?

¿Crees tú, y también yo, que Jesús puede transformar nuestro corazón? ¿Realmente lo creemos? Podemos pensarlo meditadamente y posiblemente, pienso, nos aparecerán las mismas dudas que esos ciegos. En el camino dudaremos, como dudamos en nuestra vida, y muchas veces nos preguntaremos quien es Jesús. Nuestra fe es pobre, débil y muy proclive a romperse, a perderse y evaporarse.  Razón fundamental para estar muy cerca de Él. Le necesitamos urgentemente. 

Más que aquellos ciegos y iban tras sus pasos. Necesitamos también gritarle a Jesús que nos devuelva la vista. La luz para verle, para divisarlo a nuestro lado, para alumbrar nuestro corazón y sentirle cercano, presente y futuro. Para sentirle siempre y eterno.

Quizás Jesús no quiere de nosotros más que le sigamos y que nos dejemos curar: Y al llegar a casa, se le acercaron los ciegos, y Jesús les dice: «¿Creéis que puedo hacer eso?». Dícenle: «Sí, Señor». Entonces les tocó los ojos diciendo: «Hágase en vosotros según vuestra fe». Y se abrieron sus ojos. Jesús les ordenó severamente: «¡Mirad que nadie lo sepa!». Pero ellos, en cuanto salieron, divulgaron su fama por toda aquella comarca.

Respondemos también nosotros a la pregunta de Jesús: Sí, Señor. Y lo buscamos para que cambie nuestros corazones de piedras en corazones de carne, generosos, solidarios, compasivos y misericordiosos. ¿Y, a pesar de nuestras dudas, confiamos que Jesús lo puede hace?

Hagamos lo de los ciegos, seguir caminando tras Jesús e insistir aunque sintamos desfallecer o no sentir la fe que quisiéramos sentir. Continuemos caminando hasta que el Señor quiera preguntarnos que queremos, y, estando cerca, respondamos inmediatamente que Sí, Señor.

jueves, 4 de diciembre de 2014

¿CUANDO EL HOMBRE DEMUESTRA SER INTELIGENTE?

Mt 7, 21, 24-27

Sabemos que no es lo importante prometer, sino el cumplir la promesa. Porque se habla mucho, pero luego de lo mucho hablado, poco se cumple. De ahí nace la desconfianza y, por consiguiente, la necesidad de dejar la palabra hablada bien escrita y recogida en documentos publico y ante notario y testigos.

Hoy, en estos tiempos que vivimos, se hace muy difícil confiar, y la confianza es un tesoro perdido. No sería muy difícil adivinar que un hombre es inteligente en la medida que se esfuerce en cumplir lo que habla y lo que promete, porque eso al final le hará acabar bien y ser respetado y admirado como caballero por los demás. De nada sirve lo otro, la mentira y lo falso, pues al final se hundirán descubiertas en lodazal de las arenas movedizas.

Hay muchos hombres poco inteligentes, porque lo demuestra el hecho de que no cumplen sus palabras y de qué eligen vivir en la mentira y el engaño a servir a la justicia y la verdad. Son hombres y mujeres de muy poca cabeza. Poca cabeza para lo verdaderamente importante, para construir su propia casa sobre roca. Sobre roca firme que las tempestades no la hagan zozobrar y la amenacen con destruirla.

A pesar de la experiencia, el hombre sigue construyendo su casa sobre arena movediza sin percatarse que está edificando su propia muerte. No reacciona ni se da cuenta que se hace necesario construir sobre roca firme que le salve de toda amenaza de destrucción. Su egoísmo le ciega y se aparta de la única y verdadera fuente que le ilumina y le puede indicar el camino de salvación.

Vivir en la verdad, en la justicia y en los valores del amor es vivir en la seguridad de que tu casa está bien firme y sedimentada en la Roca del Señor, Fuente de toda protección y verdadero Amor. De ahí que quienes no descubran este camino quedarán sepultados y ciegos por el camino de la perdición.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

SÓLO LE SIGUEN LOS POBRES Y NECESITADOS


(Mt 15,29-37)

Ocurre que vamos detrás de alguien cuando nos interesa. Sucede en el amor romántico, en el interés profesional, en la enfermedad...etc. A Jesús lo seguía mucha gente por interés de salud. Muchos lo confundían con un extraordinario curandero, médico o persona milagrosa. Sus curaciones no se explicaban a la luz de la ciencia. Superaban las leyes naturales y sorprendían a propios y extraños.

Jesús era un ser especial, diferente, lleno de compasión y misericordia. De Él emanaba una energía curativa, relajante, llena de paz y de amor. Realmente Jesús era alguien muy especial hasta el punto de preocuparse porque no tenían nada que comer. Y su generosidad y preocupación le impulsaron a realizar el milagro de los panes y los peces que hoy nos relata el Evangelio.

Todo esto nos descubre e interroga sobre nuestra actitud actual. Porque Jesús continúa curando y sanando a mucha gente. Continúa haciendo milagros de panes y peces y preocupándose por cada uno de nosotros. ¿Y nosotros? ¿Seguimos a Jesús por intereses de cualquier tipo, o le seguimos porque creemos que es el Hijo de Dios Vivo? ¿Estamos convencidos que el Señor es nuestra salvación y la razón de nuestro vivir? ¿Estamos convencidos que esa felicidad y eternidad que buscamos, el único que nos la puede dar es Jesús?

Supongo que sí, al menos lo que nos esforzamos cada día por vivir en su Voluntad. Pero también somos conscientes de nuestras debilidades, de nuestros pecados y de nuestras inclinaciones humanas, y sabemos que sin el Señor estamos a merced del Maligno. Por eso le buscamos, le seguimos y le rogamos que nos dé paz, sabiduría y fortaleza. Amén.

martes, 2 de diciembre de 2014

SOLAMENTE ES AGRADECIDO QUIEN SE EXPERIMENTA PEQUEÑO

(Lc 10,21-24)
 
Cuando alguien da gracias es porque siente en lo más profundo de su ser el favor del bien recibido. Dar gracias presupone sentirse necesitado, pequeño y agraciado por el bien recibido. Todo lo que somos y tenemos lo hemos recibido de Dios, por lo que nuestra vida debe ser en canto de alabanza y agradecimiento a su Amor y Misericordia.

Porque no merecemos nada, y hemos recibido todo y la promesa de nuestra salvación eterna si somos capaces de reconocernos agradecidos y vivenciar en nuestra vida alabanza y agradecimiento al Señor. Hoy Jesús da gracias al Padre, lleno de gozo del Espíritu Santo, por haber revelado estas cosas a los pequeños, porque solamente se es agradecido y se abre el corazón cuando se experimenta la pobreza y la pequeñez.

Te pedimos, Señor, nos des la Gracia de conocer al Padre. Ese Padre que Tú has venido a revelarnos y a decirnos que nos ama hasta la locura de entregar al Hijo encarnado, por la redención y salvación eterna de todos los hombres. 

Danos la fe del centurión y la humildad de reconocernos pequeños, lo que realmente somos, para poder escucharte y seguirte dándote alabanzas de gratitud. Amén.

lunes, 1 de diciembre de 2014

¿TENEMOS NOSOTROS LA FE DEL CENTURIÓN?

(Mt 8,5-11)

Sucede que pedimos muchas cosas, sobre todo por las curaciones de enfermedades que nos afectan a nosotros o familiares y conocidos. Pero, quizás lo hacemos por rutina, porque no hay otro remedio ni otra cosa que podamos hacer. Nos decimos: no queda otra cosa que hacer sino rezar.

La pregunta que nos sugiere hoy el Evangelio es: ¿Realmente, rezamos con algo de fe? Podemos suponer que nuestra fe es débil y muy frágil. Hoy vemos que el Evangelio nos pone de modelo una fe que se fía con confianza, y lo hace hasta el punto de decir: «Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; basta que lo digas de palabra y mi criado quedará sano. Porque también yo, que soy un subalterno, tengo soldados a mis órdenes, y digo a éste: ‘Vete’, y va; y a otro: ‘Ven’, y viene; y a mi siervo: ‘Haz esto’, y lo hace». 

Es tanto el ejemplo y testimonio de fe de aquel centurión que la Iglesia ha elegido esa frase recogiéndola en la Eucaristía Eucarística. Y nosotros quedamos reflejados y cuestionada nuestra fe por la de aquel centurión pagano. Indudablemente, nuestra fe queda descubierta como una fe débil, sin consistencia y que no llega ni a un grano de mostaza como diría Jesús en otro momento.

Porque de tener una fe cerca de la que tuvo aquel centurión, nuestra respuesta y nuestro vivir sería otro. Por eso, cuestionados por la fe del centurión, queremos Señor, pedirte que aumentes nuestra fe, para que seamos capaces de vivir en tu Palabra dispuestos a vivirla con todas las consecuencias que de ello se deriva. Amén.