viernes, 3 de febrero de 2017

LA FAMA NOS INTRANQUILIZA

(Mc 6,14-29)
Cuando alguien adquiere fama suele ocurrir que genera envidia. Sobre todo en aquellos que ven en peligro su situación o se sienten perjudicados por su presencia. O simplemente por propia vanidad. Somos inclinados a no alegrarnos con los éxitos de otros. Pero, el caso que nos ocupa es el del rey Herodes. Llega a pensar que ese Jesús del que tanto se habla es el espíritu de Juan resucitado. Ese Juan que él mismo había mandado matar por su promesa a la hija de la mujer de su hermano Filipo, Herodías.

Sabemos la historia, pero lo importante es aplicarla a nuestra vida. También nosotros podemos matar a otras personas con nuestra lengua y murmuraciones. Cuántos criticamos y desnudamos a otras personas de su honor con falsos testimonios y mentiras. Se dice; se rumorea. Pero, al final no se sabe nada. Todo queda en un a lo mejor; posiblemente. Tenemos que saber distinguir donde y en qué nos tenemos que comprometer o ser consecuente con nuestra palabra.

Porque no se puede cumplir una promesa haciendo un mal. Nunca se puede satisfacer algo prometido cuando lo pedido y solicitado va y atenta contra el honor y la dignidad de la persona. ¡Y menos aún cuando se trata de la vida! Pero esas cosas ocurren cuando anteponemos nuestro prestigio y nuestra soberbia a la verdad, a la justicia y al sentido común. Y cuando no valoramos la vida de las demás personas.

Hoy también ocurre con muchos niños asesinados en el vientre de sus madres. Porque priorizan sus intereses, ya sean económicos, profesionales, de comodidad o de satisfacer sus pasiones y apetencias. Se mata a la criatura, porque, ¿cómo voy yo a perder mi vida? ¿Qué le digo a mi jefe, o qué hago con mi profesión? Hay muchos Herodes en el mundo y conviene mirar para adentro y reflexionar, porque también muchos católicos somos cómplices con nuestros votos a permitir el aborto.

Pidamos luz, fortaleza, sabiduría y voluntad para poner delante de todo, la vida y los valores de la justicia, la verdad y la dignidad de la persona humana.

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