ÚLTIMAS REFLEXIONES

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DE DODIM A AGAPÉ

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sábado, 10 de junio de 2017

EN PROPORCIÓN A SU RIQUEZA

(Mc 12,38-44)
No todo vale ni todo se justifica. El esfuerzo, aun pequeño, tiene su valor en la medida y proporcionalidad a su poder y generosidad. Porque se es generoso en tanto y cuanto se da, no de lo que sobra, sino de lo que se tiene y se necesita. Porque, sólo así estás demostrando tu compromiso y tu interés.

Cuando das de lo que puedes prescindir y te sobra, no estás mostrando ni compromiso ni solidaridad. Estás, simplemente dando de lo que te sobra, y de forma indiferente. Porque, sólo das cuando eres capaz de partirte y entregarte. Tal y como hizo Jesús, nuestro Señor. Sólo así dejas sin palabras a otro que miran tus obras. Creo, por la Gracia de Espíritu Santo, que eso fue lo que aquella pobre viuda nos quiso decir con su generosidad y desprendimiento. Comprometió su vida y se partió en y para los demás. Trató de, aunque la distancia es insalvable, de imitar a nuestro Señor Jesús.

Y nuestro camino tiene que ser ascendente. Eso significa que no puede dejar de crecer. Pararse es retrocedes o quedarse en la mediocridad. Ni debo, ni tampoco soy nadie para juzgar a otros, pero no caminaremos si no crecemos en entrega, servicio y desprendimiento respecto a los demás. En eso, envidio, sanamente, a una persona, que conozco de cerca y profundamente, y me deja sin palabras a cada momento. Y es que, reza y reza, pero también se parte y reparte cada día renunciando a sí misma por servicio y entrega a los demás, incluyendo a sus enemigos. Ella encarna muy bien a esa pobre viuda de la que habla Jesús.

Es fácil caer en la tentación de gustarnos, y de que nos digan lisonjas y piropos. Y que nos tengan por buenas personas, piadosas e importantes. De nada nos vale si no somos capaces de dejar en la bandeja parte de nuestra vida, quedándonos sólo con lo que necesitamos para la nuestra. Es, por eso para lo que necesitamos rezar y para que el Espíritu Santo transforme nuestro corazón de piedra en uno suave, tierno, generoso, dócil y amoroso, según la Voluntad del Padre.

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