Páginas

jueves, 18 de junio de 2026

PERDONA SI QUIERES SER PERDONADO

Mt 6, 7-15

Debía mucho y no tenía con qué pagar. Su jefe había ordenado que todos sus deudores le presentaran cuenta. La única posibilidad a la que se agarraba Jaime era la de pedir clemencia.

Cuando llegó el día señalado, Jaime se postró ante su jefe y, estremecido y tembloroso, le rogó que le diese tiempo para pagarle su deuda con su trabajo.

El jefe, compadecido al ver a Jaime con deseos de pagar su deuda, no solo reparó en concederle tiempo para pagarla, sino que se la perdonó íntegramente.

La alegría de Jaime era incontenible. Sentía que le habían quitado una pesada losa de encima y su agradecimiento no tenía límites.

Sintió un gran alivio y, camino de su casa, se cruzó con un amigo que le debía una pequeña cantidad.

Todos se dieron cuenta de la gran importancia de perdonar. Además, comprendieron que, al rezar el Padrenuestro, están prometiendo perdonar de la misma manera que son perdonados por Dios Padre.

Nos preguntamos: ¿Estamos nosotros en esa actitud de perdonar como nos perdona nuestro Padre Dios?