lunes, 6 de abril de 2026

LLAMADOS A LA ETERNIDAD

Mt 28, 8-15

Es cierto que todos queremos vivir. La vida es el regalo más hermoso y preciado. No tenemos conciencia del momento en que comienza.

Consta en el registro civil, pero nosotros no advertimos ese instante en el que hemos nacido a este mundo.

Sin embargo, a medida que crecemos, vamos descubriendo que también llegará el final. Y, aun sabiéndolo, hay algo misterioso en ello: no nos inquieta de manera alarmante.

Cuando Ismael llegó a la plaza del pueblo, se encontró con un grupo de gente que rodeaba a una persona tendida en el suelo.

—¿Qué le ha ocurrido? —preguntó.

—Se ha desmayado —respondió uno—. No sabemos si es fatiga o un infarto.

—¿Han llamado a la ambulancia? —dijo Ismael con preocupación.

—Sí, hace unos minutos —contestaron—. La estamos esperando.

—¿Han intentado reanimarlo? —añadió Ismael, dispuesto a ayudar.

—De momento respira, y eso nos tranquiliza —dijo otro, con la mano sobre su pecho.

En ese instante se oyó la sirena. Todos se apartaron para dejar paso a los sanitarios, que atendieron al enfermo y se lo llevaron con rapidez.

—La vida se nos escapa en un suspiro, y no avisa. Nos sorprende… Por eso debemos estar siempre preparados —susurró Ismael.

Alguien, al oírlo, le preguntó:

—¿Por qué dice usted eso? ¿Acaso podemos prevenir ese momento?

Ismael lo miró con ternura:

—No hemos sido creados para morir, sino para vivir. Nuestra vida no termina aquí; estamos llamados a la eternidad.

—¿Cree usted en la vida eterna? —insistió el hombre.

—Sí, creo —respondió Ismael—. El Evangelio (Mt 28, 8-15) nos habla de la Resurrección del Señor y de la promesa de que también nosotros resucitaremos con Él.

Y, abriendo los brazos, dijo a todos:

—Jesús nos dice: «Alégrense». Y también: «No tengan miedo». Se trata de mirar la vida con valentía, descubriendo en ella las huellas de su presencia.

Algunos se pusieron de rodillas; otros hicieron la señal de la cruz. Muchos se marcharon en silencio.

“Hoy, en este lunes de la octava de Pascua, el Señor nos repite: no tengan miedo, la vida ha vencido.”