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martes, 1 de abril de 2025

¿QUIERES LEVANTARTE?

Primero debes preguntarte si quieres, si estás dispuesto a levantarte, si, a pesar de llevar ya mucho tiempo anclado en tus vicios, en tu manera de vivir, de arreglarte la vida y de resignarte a tu situación, quieres y estas dispuesto a cambiar de vida. Esa es la pregunta que late dentro de ti y debes responderte. Porque, si no quieres, así te quedarás.

Hay mucha gente tumbada junto a la piscina de Betesda. Y muchos llevan mucho tiempo hasta el extremo que cambiar le supondrá un gran esfuerzo. Pero, la palabra la tienes tú. Tú decides, y nadie podrá ayudarte en ese sentido. La decisión es sola tuya.

Por eso, Jesús, primero pregunta eso: «¿Quieres curarte?». Porque, si no quieres no hay nada que hacer. Muchos instalados en los vicios – drogas, juegos … En la rutina, conformismo, pereza, descompromiso y desencanto han tirado la toalla y se han resignado a ver – resignadamente – pasar el tiempo. Han renunciado a levantarse y a enderezar su vida dándole sentido.  

Jesús se compadece de todos aquellos que andan perdidos, enfermos, sometidos y debilitados. Quiere ayudarlos e invitarlos, por su Gracia y Amor Misericordioso, ha levantarse, pero necesita tu colaboración, tus deseos de levantarte, tus ansias de creer y esperanzas, y sobre todo, tu fe en Él.

Él te invita, y si lo hace es porque sabe que puedes en la medida que tengas fe y creas en su Palabra. Ya, si acaso lo dudabas, sabes que estás invitados por Jesús. Te lo dice a ti y a todos: ¿Quieres levantarte? Pues, agárrate a mí y empieza a caminar.

jueves, 2 de julio de 2020

EL ESFUERZO DE LEVANTARSE

Mateo 9,1-8 – Levántate y anda - Roguemos al Señor
Mt 9,1-8
No es tan fácil levantarse, tomar la camilla y salir por tus propios pies. Y digo que no es tan fácil, porque, Jesús da la orden, te invita a levantarte después de acogerte y perdonar tus pecados, pero, serás tú solo quien tiene que hacer el esfuerzo de levantarse, abrir tu corazón para acoger ese misericordioso perdón y, confiado, iniciar el camino tomando tu camilla contigo ¿Estás de acuerdo?

Porque, levantarse significa que has abierto tu corazón a la acogida y misericordia de Dios. Estás dispuesto a coger tu camilla, es decir, tus defectos, tus parálisis, tus errores, tu soberbia y tus pecados y caminar con ellos sabiendo que el Espíritu Santo - el mismo que ya recibiste en tu bautismo -  te acompaña y te asiste para que puedas - liberado de esas parálisis - caminar erguido y firme hacia tu principal objetivo, tal es la santidad.

Tu camino está delimitado y señalado desde las entrañas de tu corazón. Has sido creado para amar y ese amor sólo lo puedes concretar y transparentar en la relación y comunión con los otros. Así, que no hay otro camino. Levantarte es coger tu camilla del amor y buscar la relación con el otro para servirle en la verdad y la justicia. Servirle desde la actitud de manifestarle que te preocupas por él tal y como Jesús se preocupa por mí. Es, como podemos ver, muy fácil de entender, pero muy difícil de vivir.

Por eso, experimentamos que sólo en su presencia y abiertos a la acción del Espíritu Santo podemos afrontar ese camino y, abandonados en sus Manos, dejarnos orientar y conducir hacia la meta de la santidad.

viernes, 28 de diciembre de 2012

EL ÑINO NACE TAMBIEN EN NUESTRO CAMINO

Evangelio del 28 de diciembre de 2011: Mt 2, 13-18


No sabemos cuándo, pero si sabemos que en cualquier momento somos interpelados a levantarnos y emprender un nuevo camino, un camino de salvación. Quizás sea esa la llamada que hoy nos quiere comunicar el Evangelio de hoy: "Oyes, levántate y camina porque muchos necesitan de tu ayuda".

Así ocurrió hace 2012 años. José fue avisado en sueño para que levantara vuelo y emigrará con María y el Niño a tierras de Egipto salvándolo de una muerte segura. En su lugar murieron muchos niños inocentes que no han dejado de morir todavía por la misma causa. "La furia y el egoísmos del hombre".

En aquel entonces fue el rey Herodes, y hoy son todos aquell@s que llevados por su egoísmo impiden que muchos niños inocentes vean la luz del sol. No oyen ninguna llamada sino que ensordecidos por las tinieblas y envueltos en la oscuridad permanecen anclados en su propio interior, encerrados en un corazón de piedra que mata y asesina a todos aquellos que le incomodan y le impiden hacer su voluntad y apetencias.

Hoy mueren muchos niños porque no se escucha la voz al Ángel del Señor que les invita a levantarse y a salir de sus propios egoísmos huyendo del mal que esconden en su corazón de piedra y transformarse en un corazón de carne empapado de solidaridad, justicia, paz y amor.

Hagamos una serena, silenciosa e interior reflexión que nos ayude a comprender y a ponernos en movimiento como José para levantar nuestro corazón y poner a salvo a millones de niños inocentes que mueren dentro del seno de sus madres. Amén. 

miércoles, 6 de agosto de 2008

A TI, SEÑOR, LEVANTO MI ALMA


Muchas veces, SEÑOR, me siento hundido y aplastado por el peso de la existencia. Me siento solo y sin ganas de luchar. Pierdo el sentido de mi vida. Tengo el alma por los suelos.



Pero hoy quiero alzar los ojos hacia TI y pedir tu gracia para levantarme. Nos has hecho para estar en pie y no te gusta vernos caídos. Quieres que caminemos y vayamos por la vida con la cabeza alta. Yo quiero levantar mi alma a TI, quiero elevar hasta TI mi razón, mi corazón, mis sentimientos y lo más íntimo de mi ser.



Muchas veces en la vida he fijado mi vista en mí y no en TI. Te pido cambiar, pero quiero hacerlo desde mí y no entregándome a TI. Es la batalla perdida porque arranco desde mis proyectos y mis ideas, y las TUYAS son distintas a las de este mundo donde yo quiero triunfar, vivir bien y tener mis seguridades. ¡Qué distintos somos SEÑOR! Por eso me cuesta seguirte y dejar que TÚ me ayudes.



He mirado mi debilidad, mi pecado, mi miseria... y he sentido asco de mí mismo. Todavía, aún sintiéndome perdonado, siento repugnancia y vergüenza de mis pecados. Experimento el perdón, pero me cuesta perdonarme yo mismo. Pero hoy quiero cambiar de actitud. Quiero mirarme en TI. Mirar tu bondad, tu ternura, tu fidelidad.



Yo soy arena y TÚ eres el Mar. Yo soy la escarcha y TÚ eres el Sol. Déjame abrazar por el sol de tu amor. Déjame inundar por el mar de tu misericordia. No te pido, SEÑOR, que cambies. Te pido que sigas el mismo, que no te olvides, que recuerdes lo que eres: Amor estable, Misericordia infinita.



En esta vida humana abunda el fraude, la mentira, el engaño, la decepción. Pero TÚ eres la Verdad. Por eso nunca engañas, nunca defraudas, nunca decepcionas. El que camina contigo siempre sabe adonde va. Tenemos que reconocer,SEÑOR, que las mejores horas de la vida las hemos pasado contigo. Las mejores ideas, los más lindos proyectos, los hemos acunado en tu presencia.



Estando a tu lado, la vida tiene otro color: TÚ eres la Luz y la esperanza de un mundo mejor y pleno de felicidad. Estando a tu lado, la vida tiene otro sabor: TÚ eres la sal y el mundo experimentado y vivido contigo sabe gozoso, condimentado, salado.
Del libro "Canten al SEÑOR un canto nuevo" de Raúl Romero López.