jueves, 27 de febrero de 2025

DICHOSO AQUEL QUE PONE SU CONFIANZA EN EL SEÑOR

No se trata de un negocio, ni de un hallazgo, ni siquiera de la lotería o cualquier otro tesoro que puedas hallar en este mundo. No hablamos tampoco de riquezas, fama, prestigio, honores, placeres o todo lo que el mundo te pueda ofrecer. Hablamos de un Tesoro inigualable, de algo que no pasa, que siempre está. Eso sólo lo hace diferente, inmenso, eternamente gozoso. Estamos hablando del Señor. En Él está puesta toda nuestra esperanza, todo nuestro gozo y felicidad eterna.

Es el Señor, y por estar en y con Él daremos nuestra vida. Pero, pensemos, no la damos nosotros, la dará Él en nosotros. Porque, todo es Gracia, y todo nos viene de Él. Es verdad, y es evidente y real, que nosotros la administramos, pero todo existe y es por el Señor. Somos sus criaturas y gozamos de libertad para decidir ser gozosos eternamente o no, porque Él la ha puesto en nuestras manos.

¡No desperdiciemos esa oportunidad que se nos ha dado! Hemos sido creados a la vida para ser feliz y a eso estamos llamados. De hecho, eso es lo que buscamos afanosamente cada día. Queremos ser felices, vivir felices y que la paz esté siempre en nuestros corazones, ¿dónde está?

Abre los ojos, tu mente, tu corazón y despierta. Esa alegría, felicidad y paz que buscas está en el Señor. Ama y date a los demás. Nada de lo que hagas con y por amor quedará sin recompensa. No escandalices y sé ejemplo para los demás, sobre todo para los más pequeños e indefensos que creen en tu Padre Dios.

Arranca de ti, apártalo de tu vista, cierra tus ojos, mira para otro lado antes de deleitarte y entregarte a la impureza del placer. Deja todo, así sea tu comodidad, tus intereses, tus pasiones o vanidades si te inducen e inclinan a alejarte del Señor o a faltar a su Palabra. Tu Tesoro no está ahí, son cosas perecederas y desaparecerán. Sólo queda el gozo de permanecer y estar con y en el Señor. Él es esa felicidad eterna que buscas. ¡Créetelo, y no pierdas el tiempo!