miércoles, 21 de diciembre de 2022

MARÍA, DEPOSITARIA DE LA ALEGRÍA

María nos trae la mayor alegría, una alegría que lleva en su esperanza la vida plena y eterna. No hay una alegría mayor. María nos trae esa alegría y felicidad que todos buscamos, está en cinta y va a dar a luz a un niño. Se levanta y se pone en camino y lleva con ella la alegría de una nueva vida y esperanza.

Trae en su vientre la Buena Noticia y al saludar a su prima Isabel, la criatura que ésta lleva también en su vientre, Juan el bautista, salta de alegría. María, clama Isabel, es bienaventurada porque ha creído en la Palabra de Dios.

También seremos nosotros bienaventurados si creemos en su Palabra y, como María, la llevamos a nuestra vida de cada día. Una Palabra que se manifiesta en nuestro vivir y obrar de cada instante, perseverando en la oración y en el servicio al prójimo lleno de amor misericordioso.

¿Y cómo se concreta esto? Porque es hermoso manifestarlo, pero otra cosa muy diferente tratar de vivirlo. Se trata de desde la paz y la tranquilidad buscar el bien, no el propio sino del que sufre y lo pasa mal. Buscar la verdad y la justicia y arrimar el hombro para que se viva en los valores, el respeto y la verdad. De esta manera estamos colaborando en hacer un mundo más acorde con la Voluntad de Dios. Un mundo más justo y digno para que todos puedan vivir lo más dignamente posible como hijos de Dios.