sábado, 11 de febrero de 2023

UN COMPROMISO HASTA QUE DUELA

Jesús se da cuenta de lo que necesitas y está abierto y disponible a dártelo. Quizás eso te exige y obliga a estar cerca o a pedírselo. Solo se le da a quien está dispuesto a recibir. O dicho de otra manera, a quien lo necesita y lo pide. Es evidente que cuando necesitas buscas y, en eso, el Señor está al quite pues ha venido para socorrernos, no solo espiritualmente sino también materialmente. El Señor nos salva íntegramente, cuerpo y alma.

El Evangelio de hoy nos narra uno de esos momentos en que Jesús advierte la necesidad de aquellos que le habían seguido. Entiende que necesitan comer y en la situación que se encuentran no les es posible. Y no se cruza de brazo sino que trata de despertar ese deseo de asistencia y ayuda a sus apóstoles. Y, tal nos dice el Evangelio, actúa y resuelve la situación con la multiplicación de panes y peces que ya conocemos.

Es evidente que Jesús nos enseña a movernos y a actuar al alcance de nuestras posibilidades, está claro, a ayudar al necesitado. Pero, también es evidente que el necesitado tiene que situarse en actitud de disponibilidad y de recibir esa ayuda, que le compromete y exige moverse y corregirse. No está bien, si se puede, vivir del cuento. Porque todos estamos obligados a amar. Y amar significa servir y, cuando no se puede, ser servido. Un mundo en esa actitud nos ayuda a superar muchas circunstancias difíciles y a resolver muchas situaciones problemáticas aunque en algunos momentos se presenten como cruces en nuestra vida y nos duela.