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| (Mt 19,23-30 |
No se te van a pedir tus éxitos, sino el amor que hayas gastado en beneficio de los demás.
martes, 18 de agosto de 2020
EN LA ACTITUD DE ZAQUEO
sábado, 25 de octubre de 2014
ME CASTIGO CUANDO RECHAZO A DIOS
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| (Lc 13,1-9) |
viernes, 18 de julio de 2014
NO HAY OTRA LEY QUE LA DEL AMOR
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| (Mt 12,1-8) |
viernes, 19 de julio de 2013
SE HACE HOMBRE PARA SALVARNOS
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| (Mt 12,1-8) |
domingo, 10 de marzo de 2013
EL MISTERIO MISERICORDIOSO
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| (Lc 15,1-3.11-32) |
Siéntense cómodamente, ofrezcan al Señor 30 minutos de su tiempo, y reflexionen en silencio y en escucha lo que el Señor nos dice. Es muy poco ante tanto que recibimos.
Ahora, tu reflexión y opiniones nos serán de mucha ayuda. Compartir nos une. Si te parece puedes dejar tu comentario.
viernes, 17 de septiembre de 2010
UN PADRE DIFERENTE A TODOS

Hace media hora terminaba la Eucaristía en Mozaga, un pueblo de Lanzarote, donde he acudido con mi mujer a celebrar la Eucaristía de hoy domingo. Y digo celebrar porque todos celebramos junto al sacerdote, que preside la celebración. Puntualizo esto por si alguien puede interpretar que soy sacerdote al hablar de celebrar.
Antes, sobre las siete de la madrugada, hora canaria, escuchaba el catecismo de la Iglesia Católica, por Monseñor Munilla, que hablaba sobre, precisamente, la Eucaristía. Eucaristía significa "misión, enviado"; DIOS nos envía en JESUCRISTO. El HIJO es enviado por el PADRE, al igual que nosotros somos enviado por el HIJO.
Somos enviados a los demás, a los que necesitan amor, a los enfermos, a los pecadores, a nuestras propias cruces, a los perdidos, a los... Toda la exigencia de esos sacrificios nos ayudarán, por la Gracia del ESPÍRITU SANTO a purificarnos y a crecer en conversión y amor. La parte conclusiva de la Misa es un envío, una misión, a partir de la cual podemos decir que ya no actuamos en nombre propio, sino que es el ESPÍRITU quien actúa en mí.
La alegría del SEÑOR sea nuestra fuerza, como lo fue para los discípulos de Emaús, y nos llene de entusiasmo, gozo y alegría hasta el punto de salir corriendo a comunicarlo a todo aquel que encontremos en el camino. Es un gozo que no se puede guardar y que necesita ser compartido. Se nos ha dado un tesoro, CRISTO, y en ÉL encontramos la verdadera felicidad buscada. Podemos, pues, ir en paz.
Glorifiquemos con nuestra vida a CRISTO, dando testimonio de Palabra y vida, porque sólo tenemos una vida: humana y espiritual que vivimos en ÉL y actuamos en ÉL, e id en paz.
Y, en el nombre de SEÑOR, echemos las redes, pongamos nuestros talentos (recibidos gratuitos) en sus Manos (ESPÍRITU) y vayamos en paz a proclamar su Palabra.
Salir de la Santa Eucaristía es como decir: "Santo envío, santa misión"; vamos en paz a dar, a proclamar la Palabra con y en nuestras vidas y con nuestro obrar. Vamos a darle cumplimiento hasta el día siguiente o hasta la próxima Misa. El ESPÍRITU SANTO te mueve, actúa en ti y por ti. Es la Gracia de DIOS la que vive y te dirige.
Y la Palabra de hoy nos enseña y revela que DIOS, Nuestro PADRE, es un PADRE de infinita Misericordia y de débil memoria, para entendernos humanamente. Un PADRE que nos perdona a pesar de nuestro rechazo y olvido. Un PADRE que nos perdona después de dejarlo postergado y adorar a dioses caduco y finitos.
Un PADRE que sólo recuerda la fidelidad de sus hijos anteriores y, en fidelidad a ellos, olvida y perdona a los presentes. Un PADRE que nos demuestra hasta donde nos quiere, que se olvida de todos por uno. Deja aparcado los noventa y nueve y se va en busca del perdido y enfermo. Un PADRE que nos enseña que todos valemos por uno, y uno por todos. Nos revela lo que significamos para ÉL cada uno de nosotros.
Y con un PADRE así nuestro actuar debe ser todo para ÉL, porque en ÉL encontramos todo aquello que necesitamos para nuestro vivir humano y espiritual. La vida espiritual no se puede separar de la humana, porque, la espiritual, es la vida diaria vivida desde y en el ESPÍRITU de CRISTO.
La espiritualidad cristiana no es alienante, no intenta sacarte de la realidad de la vida, sino todo lo contrario, trata de liberarte y que seas tú mismo y encuentres tu verdadero camino, Camino de vida y de verdad que te lleva al gozo feliz y eterno.
domingo, 28 de junio de 2009
LAS OBRAS DE LA FE.

Una fe sin obras, no es realmente fe, sino una teoría. La fe está necesitada de hechos, y los hechos se notan y se ven, no se anuncian, ni se comentan. Precisamente, por eso, hay muchas personas que empeñadas en criticar la labor de la Iglesia, acometen contra ella sin observar que todo lo que se mueve a su alrededor está servido y mantenido por la Iglesia. Da lo mismo quien lo haga, sin quién lo hace es un bautizado y lo hace en CRISTO, con CRISTO, y por CRISTO.
Unas veces serán misioneros que se juegan su vida allá donde estén, y no necesitan, ni pretende ser conocidos por sus obras, sino que sólo quieren dar y que conozcan el don de la Gracia del SEÑOR, que nos ama y busca nuestra felicidad y salvación eterna. Otras veces son las parroquias con sus voluntarios que se desviven en que los necesitados y hambrientos coman y se vistan, y tambien reciban asistencia médica de primeros auxilios.
Voluntarios que viven en tu barrio, que son tus vecinos, que no dicen lo que hacen, ni pretende que los conozcan por lo que hacen, sólo dan parte de su preciado tiempo en entregarse al servicio y trabajo por los demás. Incluso entregando parte de su dinero, cuanto más su valioso tiempo. Y cuantos otros que no se saben lo que hacen, ni lo que ofrecen por construir un mundo mejor.
Es la Iglesia, tan criticada y desconocida por muchos que, sólo la conocen por los curas y por lo bien que viven según ellos. Pero, ahora, en tiempos de crisis es mucho más transparente su labor, y mucho más notorio que se descubra y se vea. Siempre se hace y, la Iglesia, lo ha mantenido a través de toda su historia. En sus primeros tiempos, los diáconos nacieron para administrar los asuntos con la caridad, pues los Apóstoles no se bastaban para atender las celebraciones y todo lo demás.

Una cosa podemos constatar, ¿acaso los comedores para los nuevos hambrientos de éste nuestro primer mundo, o las bolsas de trabajo para los parados que ya nada tienen, están surgiendo de los que trata de vivir como si DIOS no existiera? ¿Y no son esos los que gritan los derechos, critican a la Iglesia y viven como mejor les parece y pueden?
"La fe, decía Benedicto XVI, no es una teoría que uno puede asumir o arrinconar. Es algo muy concreto: es el criterio que decide nuestro estilo de vida". Y añadía: "La organización eclesial de la caridad no es una forma de asistencia social que se sobrepone por casualidad a la realidad de la Iglesia, una iniciativa que también otros podían tomar. Por el contrario, forma parte de la naturaleza de la Iglesia".
¿De que sirve que alguien diga: "Tengo fe, si no tiene obras"? ¿Acaso podía salvarle la fe? Si un hermano o una hermana están desnudos y carecen del sustento diario, y alguno de ustedes les dice: Idos en paz, calentaos y hartaos, pero no le dais lo necesario para el cuerpo, ¿de qué sirve? Así también la fe, si no tiene obras, está realmente muerta.
Y, al contrario,alguno podrá decir: ¿Tú tienes fe?; pues yo tengo obras. Pruébame tu fe sin obras y yo te probaré por las obras mi fe: estas palabras de la Carta de Santiago, después de dos milenios, no pueden ser más actuales. Porque la crisis económica alcanza una profundidad inusitada, tanta como la de la crisis de la fe. Y por ello sólo en el encuentro con un DIOS que se ha querido manifestar, precisamente, en la sublime ternura de las obras de misericordia, se abre paso esa fe que humaniza el mundo
No hay otro camino para superar ésta y todas las otras crisis, habidas o por haber. Porque, no hay orden estatal, dice Benedicto XVI en Deus caritas est, por justo que sea, que haga superfluo el servicio del amor. Quien intenta desentenderse del amor se dispone a desentenderse del hombre en cuanto hombre.

Y esto se palpa, se nota, se ve en la Iglesia. Ahora mismo, si no, ¿quienes están alimentando, ayudando, sirviendo, apoyando y sosteniendo toda esta cantidad de ingentes personas paradas, marginadas que no tienen para comer y subsistir? ¿Dónde están los críticos, los que señalan con el dedo, los que hablan de soluciones, de hipocresías, de mentiras, de libertades, de derechos, de justicia...? ¿dónde están?
A la hora de hacer tu declaración de hacienda, piensa que un día tu puedes necesitar que la Iglesia te ayude y te sostenga. Ten seguro que otros no te lo van a dar, porque para hacerlo hace falta encontrarse con JESÚS, que da todo a cambio de nada.
miércoles, 4 de febrero de 2009
UNA ELECCIÓN DETERMINANTE.
Estamos salvados porque DIOS ha querido regalarnos su Amor, y DIOS no puede contradecirse, ni equivocarse. Estamos salvados en su HIJO JESUCRISTO, que nos ha revelado la Misericordia del PADRE y con su muerte voluntaria ha conseguido la Gracia del PADRE para Resucitar como ÉL y en ÉL por sus Méritos y Amor.
Nunca el hombre podrá justificarse, ni conseguir su salvación por sí mismo. Esa es la historia del Antiguo Testamento, la que vemos y contemplamos hoy en nuestro mundo. El hombre queriendo justificar sus méritos y decidiendo ser como DIOS a su manera y como él lo proyecta. Sin contar con DIOS y instituyéndose en su propio salvador.
No es el pecado desear y querer ser como DIOS, porque a eso estamos llamados. Hemos sido creados, por ÉL, semejantes a ÉL y nuestro PADRE DIOS nos ha creados para ser felices a su lado gozando de su Gloria y amándole eternamente. El pecado consiste en desear ser como DIOS sin contar con ÉL. Querer hacerlo a nuestra manera, fácil e inmediato.
El Maligno que lo sabe nos facilita la labor dándonos la manzana: los placeres, las apetencias gustosas a primera vista, la comodidad, la satisfacción del poder, vanidad, soberbia, orgullo, egoísmo...etc. Ese es nuestro pecado querer ser como DIOS a nuestra manera y arreglar el mundo por nuestra cuenta y méritos, y no según su VOLUNTAD. Es así como debemos contarlo y entenderlo.
Y estamos llamados a una vida que continúa y sigue a ésta que ya vivimos, porque nunca alcanzaremos el infinito, porque el infinito es eso, infinito y nunca llegaremos a él. El infinito está en DIOS y nosotros no podemos ser DIOS, sino estar en ÉL y crecer eternamente en felicidad y plenitud, sin las ataduras que aquí nos atenazan y esclavizan. Estamos llamados a crecer eternamente siendo cada vez más felices.
Y es lo que sentimos todos. ¿No has sentido el deseo de ser siempre más? ¿No has sentido las ansias de, conseguida una meta, proponerte otra, pues ésta, conseguida, ya no te produce gozo? Pues la Gloria del SEÑOR será estar continuamente en plenitud de gozo y felicidad en aumento y siempre hasta la eternidad. Nunca llegaremos al final, pues siempre estaremos siendo más felices que ayer, por decirlo de alguna manera inteligible, y menos que mañana.
Es ya un gozo empezar a sentir esta esperanza aquí desde ahora. En esa esperanza, la muerte no es sino un momento glorioso y maravilloso que marca el comienzo de todos nuestros anhelos y deseos. Ese es nuestro destino y a lo que estamos llamados, revelado en la Buena Noticia del Nuevo Testamento en la Persona de su HIJO JESÚS.




