viernes, 5 de junio de 2026

EL GOZO DE ORAR CON EL SEÑOR

Mc 12, 35-37

En muchos momentos me he preguntado si mi relación con el Señor es más de cumplimiento que de gozo. Y digo esto porque «experimento más esfuerzo que gozo en mi relación contigo».

En muchos momentos se lo pido: Haz, Señor, que mi relación contigo sea de verdadero gozo y alegría, y no una relación de mero cumplimiento sostenida por la fe.

Quiero, Señor, que mi relación contigo no sea consecuencia de una decisión ética o una gran idea, como diría Benedicto XVI, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y con ello, una orientación decisiva.

En algunas ocasiones siento vergüenza o desilusión. Me experimento egoísta y fiel más a una idea que a un sentimiento filial. 

Por el bautismo soy hijo de Dios, y mi relación con Él debe ser como la de un hijo con un padre.

Pero yo no lo siento así y, aunque quiero, experimento que no puedo.

Por eso, Señor, te pido que me des la sabiduría, la fortaleza y la paz para experimentarme verdaderamente como hijo tuyo, y hermano de mi Señor, nacido de la estirpe de David, Jesucristo.

Creo en Ti, mi Señor, y en tu infinita Misericordia. Por eso, no me desespero y, a pesar de mis egoísmos, mis pecados y mi inconsciencia de tu presencia, sigo buscándote y tratando de seguir tus pasos.