domingo, 10 de mayo de 2026

JESÚS TIENE LA ÚLTIMA PALABRA

Jn 14, 15-21

Estamos en el mundo, pero no por y para pertenecer al mundo, sino para, a través de nuestro recorrido por el mundo, ganar la vida eterna del “otro mundo” que ansiamos encontrar.

Agachó la cabeza y cerró los ojos.

Octavio meditaba en el silencio de aquella tarde apacible y tranquila en la terraza de Santiago.

Hacía una media hora que permanecía sentado y en silencio. De vez en cuando tomaba un poco de agua y, pacientemente, continuaba su meditación.

Es cierto que lo que buscamos no está aquí abajo. Ni nada de lo que este mundo nos ofrece sacia nuestra sed de felicidad.

Levantó la cabeza y, mirando hacia el cielo, pensó:

«Si lo que buscamos no está aquí, nuestra misión será buscar otro camino que nos lleve a lo que realmente queremos».

Guardó unos segundos en silencio y, algo indeciso, se dijo:

«¿Y qué camino buscamos para conseguir lo que queremos?

Mientras Octavio debatía interiormente su búsqueda, llegaba Manuel a la terraza.

—Buenos días, Octavio, ¿qué te ocurre? —le dijo Manuel, mirándole extrañado al verlo con los ojos cerrados y cara de meditación.

—¡Ah!, nada —respondió Octavio, algo sorprendido. Simplemente meditaba.

Tras unos segundos, y algo perplejo, le preguntó a Manuel.

—¿Qué piensas sobre nuestro camino por este mundo? ¿Crees que debemos buscar en otro lugar?

Y tras quedarse algo pensativo… añadió: 

—¿Y qué o a quién debemos buscar?

Manuel, dándose cuenta por dónde iban sus pensamientos, tomó la Biblia y, abriéndola por Juan 14, 15-21, dijo:

—En este pasaje evangélico, Jesús nos dice: «Dentro de poco el mundo no me verá, pero ustedes me verán y vivirán, porque yo sigo viviendo.

Mantuvo la respiración, le miró y añadió:

—Está claro. Es a Él a quien hay que buscar, porque Vive, y será Él quien nos dará también a nosotros la vida. Esa vida plena y eterna que buscamos.

Hizo una pausa. Esperó unos segundos y agregó:

—Nos promete la asistencia y auxilio del Paráclito (Espíritu Santo) para que nos auxilie en nuestra búsqueda.

La cara de Octavio había cambiado. Ahora sabía dónde y a quién buscar.

Nuestro fin no es la oscuridad, sino la vida que Él nos ofrece, aquí y ahora. Busquémosle.