sábado, 9 de mayo de 2026

UN MUNDO CONTRARIO A LA VERDAD

Jn 15, 18-21

El mundo parecía convertirse en un obstáculo. Cuando alguien intentaba romper con la injusticia o la mentira, enseguida surgían voces que trataban de justificarlo todo y hacerlo convivir con la verdad y la justicia.

«¿Cómo se puede vivir en la verdad permitiendo la mentira? ¿Cómo se puede hacer justicia cuando se tolera la injusticia?», pensó Pedro.

El mundo odia a quienes buscan hacer el bien y poner orden entre los pueblos. Solo premia a los que luchan por ser más que los demás, incluso apartándolos o destruyéndolos.

No pudiendo resistir la tentación de compartir lo que pensaba, Pedro miró para Manuel y le dijo:

—¿Crees, Manuel, que se puede vivir de acuerdo con los criterios del mundo?

Manuel, que no esperaba esa pregunta, quedó sorprendido y, tras unos segundos, respondió:

—Creo que si quieres vivir de acuerdo con la verdad y la justicia, tendrás que enfrentarte con el mundo.

Se mantuvo en silencio unos segundos y dijo:

—Los criterios del mundo no son los de Jesús. Todo aquel que está con Él será odiado por el mundo.

Entonces tomó la Biblia con las manos y señaló:

—En el evangelio de Juan 15, 18-21, Jesús lo deja todo muy claro cuando advierte a los discípulos con estas palabras: «Si el mundo les odia, sepan que me ha odiado a mí antes que a ustedes»…

Y, con gran decisión y firmeza, replicó:

—No es el siervo más que su amo. Si a mí me han perseguido, también a ustedes les perseguirán.

La cosa le había quedado clara a Pedro. Sí, siempre iban a encontrar resistencia en el mundo cuando se trata de defender la verdad y la justicia.

Su cara se iluminó y dijo:

—«Por eso le crucificaron».

Alegrías, dolores, victorias y derrotas, Jesús ha recorrido esos caminos antes que nosotros y nos entiende.

Sin embargo, cuando vivimos con el «Yo más…», nos ponemos por encima de los demás, competimos, buscamos destacar y terminamos alejándonos unos de otros. Jesús, en cambio, elige la empatía y caminar a nuestro lado.

Ante estos dos caminos, ¿cuál eliges?

viernes, 8 de mayo de 2026

EL AMOR NO SE DICE, SE VIVE

La tertulia estaba muy animada hasta el extremo de llamar la atención de todos los que se acercaban.

La participación era intensa y el diálogo, fluido y atractivo.

—No entiendo cómo se puede predicar una cosa y hacer otra —defendía Hermelindo con vehemencia—. Eso tiene un nombre: hipocresía.

Pedro, en un tono más desenfadado, dijo:

—Lo que hagas con tu vida será lo que verdaderamente transmitas…

Hizo un breve silencio y concluyó:

—Porque las palabras, si no van de acuerdo con tus obras, quedan vacías y no llegan al corazón.

El ambiente estaba encendido y los aplausos sonaban con facilidad cuando la intervención de algún tertuliano era notable y sintonizaba con el sentir general.

En ese momento, Manuel, que dirimía también en la tertulia, dijo:

—Todo se reduce a amar. Porque el amor tiene que ver con dar y darse, con vida compartida y con sincronía entre palabra y vida.

Sonaron aplausos y Manuel, levantándose y alzando los brazos, agregó:

—En el capítulo 15 de Juan, del 12 al 17, Jesús nos lo dice con claridad: «Este es mi mandamiento: que os améis los unos a los otros como yo os he amado…

Al terminar de leer, mirando para todos, dijo:

—Es evidente que, si actuamos de esta manera, nuestras relaciones son sinceras, verdaderas y destierran la hipocresía y el engaño…

Permaneció unos segundos en silencio y, al final, dijo:

—Porque las palabras convencen… pero la vida es la que habla al corazón.

Sonó un estruendo de aplausos. Todos los tertulianos se levantaron y aplaudían a rabiar.

Estaba claro: donde hay amor, brotan verdad, justicia y paz.

jueves, 7 de mayo de 2026

AMAR Y SER AMADO

Jn 15, 9-11

Tengo de todo y, sin embargo, me falta lo más grande: la alegría de sentirme feliz.

Con esas palabras, Rogelio confirmaba que la felicidad no consiste en tener, sino en ser. No se trata de poseer todo lo que desees, sino de compartir lo que tienes con los demás.

Aquel día se sentía por primera vez verdaderamente feliz. Había sido capaz de compartir con aquellas personas que encontró en su camino lo que llevaba para pasar un buen día al aire libre.

—Ha sido usted muy amable, señor —le dijo uno de aquellos del grupo.

—Nada de eso —respondió Rogelio—, el afortunado he sido yo, por haber pasado un rato con ustedes.

—Sí, y nos alegramos de eso —dijo otro del grupo—, pero no es frecuente encontrar personas que compartan sus cosas con nosotros.

—Supongo que no saben lo que se pierden —respondió Rogelio—; la felicidad se esconde en el dar más que en el recibir.

Y así es, descubrimos lo que tanto buscamos cuando somos capaces de darnos y compartir.

De regreso a casa, Rogelio decidió pasar por la terraza de Santiago. Su semblante irradiaba alegría por todas partes.

—Buenas tardes, Rogelio —le saludó Manuel—, ¿de dónde vienes tan alegre?

—No lo sé… He pasado un rato con unas personas que me encontré en el camino y me siento muy bien. Me brota una alegría interior.

Manuel, que conocía a esas personas de las que hablaba Rogelio, se percató de lo que posiblemente había sucedido.

—¿Hablas de un grupo de personas que andan al borde del parque? —le preguntó Manuel.

—Sí, ¿las conoces?

—He pasado largos ratos con ellos también —respondió Manuel—, y tienes razón, se pasa muy bien.

Hizo un breve silencio, le miró y dijo:

—Sobre todo cuando te abres y compartes. Algo sucede en tu interior que te llena de gozo.

Rogelio asintió con una encendida sonrisa y elevando sus hombros. 

Sí, estaba de acuerdo. El corazón salta de alegría.

Entonces Manuel sacó la Biblia e, indicándole que escuchara, leyó:

—Evangelio según San Juan, capítulo 15, versículos del 9 al 11: En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor.

Cuando terminó de leer, dirigió los ojos a Rogelio y añadió:

—Ese es el secreto: cuando amamos como nos ama el Señor, la verdadera alegría nos inunda. Y se nota.

Rogelio comprendía ahora de dónde podía venirle ese gran gozo y alegría.

Se trata de amar y ser amados, de compartir vida, de relacionarnos desde la gratuidad, sin reserva… Porque, si Jesús nos sueña de alguna manera, es ciertamente felices.

Nos invita a una existencia donde el amor y la alegría se entrelazan en una danza que nos lleva a dar y recibir vida en su máxima expresión.

Hoy el Señor nos recuerda que permanecer en su amor es la fuente de la verdadera alegría.

miércoles, 6 de mayo de 2026

SARMIENTOS Y FRUTOS

Jn 15, 1-8

Ni se había abonado ni cuidado lo necesario para que la tierra estuviese en condiciones de dar frutos. El suelo estaba seco, y las semillas no encontraban alimento para extenderse, arraigar y germinar.

Un año más, la mirada de Antonio se perdía en la lejanía de aquella finca estéril y arruinada.

Sabía cuál era el remedio, pero no encontraba la motivación para aplicarlo. Le costaba permanecer atento a lo que la tierra necesitaba.

«Esa es la razón de la falta de frutos», pensó.

De regreso al pueblo, pasó por la terraza y decidió tomar un café.

—Buenos días, Manuel, a tomar un cafelito en la terraza de Santiago.

Antonio quedó pensativo. Sabía lo que tenía que hacer, pero no se sentía con fuerzas.

También nosotros estamos llamados, como la tierra, a dar fruto.

Hay momentos en la vida en los que es necesario podar. Los sarmientos nos hablan de unión, permanencia y dependencia.

El problema surge cuando vivimos como si no necesitáramos la savia que nos da vida, o cuando buscamos frutos que no nacen de la verdadera vid.

Antonio guardó silencio. Se sabía débil, pero empezaba a comprender que cada poda lo acercaba más a ser, como Jesús, don para los demás.

martes, 5 de mayo de 2026

¿VIVO PACIFICADO?

Jn 14, 27-31a

Cuando creo que voy por buen camino y estoy a punto de lograr cierta estabilidad, de repente surge algo inesperado… y todo se viene abajo.

La vida está llena de tormentas: algunas nos superan; otras, con esfuerzo y paciencia, logramos atravesarlas. Pero entre unas y otras la vida se vuelve dura y, a veces, casi insoportable.

Carmelo no encontraba paz. Se sentía amenazado por las tempestades de este mundo, que no son pocas, y que le mantenían en vilo.

Mientras tomaba un café en la terraza de Santiago, buscaba sosiego, intentando recobrar fuerza para seguir luchando.

Estaba levantándose cuando le paró un saludo de un buen amigo.

Pidamos al Señor esa paz que no depende de las circunstancias, sino de su presencia en nosotros.

lunes, 4 de mayo de 2026

UN DON NOS ASISTE

Jn 14, 21-26

Hay instantes en que me parece imposible mi existencia. Me tiento, y palpo que existo, que soy… no un sueño, sino una realidad.

Pero… ¿De dónde vengo?

¿Quién me ha creado?

¿A quién me parezco?

Son preguntas que emergen desde mi interior y que no encuentran respuesta.

Experimento que deseo hacer el bien, pero hago el mal; discierno lo que está bien y lo que está mal y, aun conociendo el bien, me inclino por el mal.

Sin embargo, cuando mis esfuerzos se dirigen al bien de otros, siento gozo; justo lo contrario que cuando hago el mal.

Y me pregunto: ¿a qué se debe esto, si me siento atraído por el mal?

Levantó la cabeza, apoyó los brazos sobre la mesa y mantuvo la mirada fija.

Pedro se había quedado en silencio. Empezaba a comprender de dónde venían aquellos interrogantes y dónde podían encontrarse las respuestas.

Ahora —se dijo— podía empezar a entender muchas cosas.

domingo, 3 de mayo de 2026

UNA REFERENCIA PARA EL CAMINO

Jn 14, 1-12

Hay muchas cosas que persigo pensando que me darán lo que busco. 

Estoy deseoso de conseguir tal cosa, y cuando la consigo, tras unos momentos de gozo, todo se disipa y vuelvo al mismo estado de ansiedad. 

Apenas alcanzas una meta, ya estás corriendo tras la siguiente.

Ese estado de ansiedad por conseguir más y más no cesa y tu paz siempre está alterada por el anhelo de ser más.

El rostro de Pedro iba cambiando de semblante a medida que escuchaba las palabras de Manuel.

Sí, evidentemente, ahora se daba cuenta de que al imitar a Jesús, su vida daba un cambio trascendente.

Y esto no es solo para Pedro; es para todos nosotros. No tengamos miedo de lanzarnos a este mundo que tanto necesita del Señor para ser, estar y hacer como Él.

Y el mundo empezaría a cambiar… empezando por nosotros.