viernes, 5 de junio de 2026

EL GOZO DE ORAR CON EL SEÑOR

Mc 12, 35-37

En muchos momentos me he preguntado si mi relación con el Señor es más de cumplimiento que de gozo. Y digo esto porque «experimento más esfuerzo que gozo en mi relación con Él».

En muchos momentos se lo pido: Haz, Señor, que mi relación contigo sea de verdadero gozo y alegría, y no una relación de mero cumplimiento sostenida por la fe.

Quiero, Señor, que mi relación contigo no sea consecuencia de una decisión ética o una gran idea, como diría Benedicto XVI, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y con ello, una orientación decisiva.

En algunas ocasiones siento vergüenza o desilusión. Me experimento egoísta y fiel más a una idea que a un sentimiento filial. 

Por el bautismo soy hijo de Dios, y mi relación con Él debe ser como la de un hijo con un padre.

Pero yo no lo siento así y, aunque quiero, experimento que no puedo.

Por eso, Señor, te pido que me des la sabiduría, la fortaleza y la paz para experimentarme verdaderamente como hijo tuyo, y hermano de mi Señor, nacido de la estirpe de David, Jesucristo.

Creo en Ti, mi Señor, y en tu infinita Misericordia. Por eso, no me desespero y, a pesar de mis egoísmos, mis pecados y mi inconsciencia de tu presencia, sigo buscándote y tratando de seguir tus pasos.

jueves, 4 de junio de 2026

LA ESENCIA DE LA FE: AMAR A DIOS Y AL PRÓJIMO

Mc 12, 28b-34

Federico estaba siempre con cara de pocos amigos. Su aspecto no invitaba a sentirse a gusto a su lado y muchos eludían su amistad.

Una mañana, Manuel se encontró con él en la terraza de Santiago. Al verlo con esa cara triste, se compadeció y le preguntó:

Los ojos de Federico estaban abiertos como luminosas lámparas. Su rostro se había transformado; de una apariencia amarga se había convertido en un semblante gozoso.

Ahora comprendía que el verdadero amor partía de Dios, pasaba por sí mismo y se proyectaba en los demás. Un camino amoroso de perfección en el Señor.

Había comprendido que, permaneciendo en Dios, podía aceptarse a sí mismo y amar de verdad a los demás.

miércoles, 3 de junio de 2026

LLAMADOS A LA ETERNIDAD

Mc 12, 18-27

Juan experimentaba que en lo más profundo de su corazón había un deseo de eternidad. Tenía miedo a la muerte y hacía todo lo que podía para prolongarla.

Ahora Juan empezaba a darse cuenta. Ese deseo interior tenía fundamento; verdaderamente estamos llamados a la eternidad.

¿Y nosotros, no sentimos también en nuestro interior ese deseo de eternidad? Y si lo sentimos, es que Alguien nos lo ha puesto.

Sí, verdaderamente hemos sido creados para ser eternos.

martes, 2 de junio de 2026

¿ A QUIÉN DAMOS PRIORIDAD EN NUESTRO CORAZÓN?

Mc 12, 13-17

Ese era el debate esta mañana en la tertulia de Santiago. Mientras unos defendían la ley, otros la comparaban con los derechos. Y es que hay realidades que no podemos poner al mismo nivel en una ecuación.

Se hizo un silencio que parecía confirmar que la Verdad de Dios es el criterio último para discernir el bien, porque Él es precisamente el Camino, la Verdad y la Vida.
Y conviene preguntarse: ¿Qué imagen hay impresa en nuestro corazón?

lunes, 1 de junio de 2026

Y QUERÍAN ECHARLE MANO

Mc 12, 1-12

Adolfo no sabía dónde poner la mirada. Se daba cuenta de que no tenía razón y que debía reconocerlo. Pero no tenía fuerzas para hacerlo. La soberbia podía más que él e impedía que se bajara de su posición y lo aceptara.

Jesús pasó por lo mismo; muchos rechazaron su Palabra y trataron de echarle mano porque se creían dueños de aquello que solo habían recibido en administración.

La pregunta es: ¿utilizamos los dones, capacidades y bienes que hemos recibido para servir y dar fruto, o pretendemos apropiarnos de ellos para nuestro exclusivo beneficio?

domingo, 31 de mayo de 2026

SOLO NOS SALVA EL AMOR

Jn 3, 16-18

La tertulia de esta mañana giraba en torno a los conflictos en los que la humanidad se ve envuelta por el egoísmo, la ambición y la envidia del propio hombre. Todos quieren tener más y dominar más, y eso les mueve a enfrentarse unos con otros.

Todos estaban de acuerdo. ¡Claro!, con amor todo tendría solución… pero, ¿por qué no hay amor?

La pregunta estaba en el ambiente. ¿Por qué nos falta el amor?

¿Es que acaso no nos lo han dicho? ¿Es que no creemos en Aquel que ha venido a enseñarnos a amar, amándonos hasta el extremo?

Posiblemente, la avaricia y el egoísmo, alimentados por la envidia, dan calor y vida a esa inclinación al poder que enciende el mal en el corazón del hombre y da lugar a la lucha.

Pero siempre seguiremos agarrados a la esperanza de que el amor venza al poder del mal y reine la paz entre los hombres.

sábado, 30 de mayo de 2026

MENTES CERRADAS

Mc 11, 27-33

Era imposible hacerlo entrar en razón. Solo obedecía a la suya y no había otra verdad posible. Así actuaba Fernando cada vez que entablaba conversación con otros.

Intentar razonar con quien se niega a abrir sus entendederas es una misión casi imposible. Y eso es algo tan común en nuestros tiempos que, mientras no haya quienes traten de empatizar con los demás, será muy difícil entenderse.

Fernando siempre la liaba en la tertulia de la terraza. No había manera de dialogar con él.

Siempre trataba de imponer su ideología como un absoluto. Algo que invade nuestro país, nos hace mucho daño y cercena cualquier posibilidad de diálogo, acercamiento y reconciliación entre partes enfrentadas.

Eso lo vemos a diario en nuestros propios ambientes y tertulias. Si una de las partes no hace el esfuerzo de empatizar con la otra, siempre me presentaré como víctima y veré al otro como victimario.

Batallas imposibles en las que todos terminamos perdiendo. Y Jesús nos lanza una pregunta para poner de relieve nuestras incoherencias… Porque para dialogar hacen falta unos previos. ¿Estamos dispuestos a intentarlo?
(Comentario tomado del Evangelio diario en la Compañía de Jesús: Vicente Aznar Mengual, SJ).

Y cuando afirmamos que el Hijo de Dios vino y se hizo carne, cuando predicamos el escándalo de la cruz, llegarán persecuciones, dificultades y hasta el martirio… Pidamos no tener vergüenza de vivir este escándalo de la cruz.

(Papa Francisco, 01-06-2013).