ÚLTIMAS REFLEXIONES

ÚLTIMAS REFLEXIONES

DE DODIM A AGAPÉ

↑ Grab this Headline Animator

martes, 27 de octubre de 2020

PEQUEÑO - DÉBIL - HUMILDE

Lc 13,18-21


 

Dios no busca en la grandeza sus testigos para anunciar su oferta y apuesta que ha hecho por el hombre, en el que ha puesto su confianza.  Y no la busca porque, para grandeza ya está Él, Señor de todo lo creado, visible e invisible. ¿Para qué buscar grandeza y poder si más grande que Él no hay nadie? 

Por tanto, Dios se hace pequeño - hombre - y busca y vive entre los pequeños, porque quiere enseñarnos su poder y grandeza haciendo de lo pequeño lo grande y de lo débil lo poderoso. Sin embargo, la abajura de Dios es tan grande manifestación de amor que no nos presiona ni nos impone nada. 

Nos creó libe para que le reconozcamos por voluntad propia su ascendencia sobre nosotros. Es nuestro Creador y Salvador, y no nos ha creado para luego abandonarnos y condenarnos, sino para, reconociéndole nuestro Señor y Padre, darnos esa Vida plena de gozo y felicidad Eterna.

Por tanto, reconozcamos nuestra pequeñez, nuestras debilidades y seamos humildes reconociendo a Dios como nuestro Padre y Señor.

lunes, 26 de octubre de 2020

UNA RESPUESTA QUE CALLA LA BOCA

 

El papel de la mujer en la época de Jesús estaba marginado y pasaba indiferente a la sociedad en la que vivían.  Era un colectivo marginado y condenado a pasar desapercibido y sin ninguna relevancia. De forma que la relación de Jesús con ellas era considerada una provocación al poder establecido y también religioso. El Evangelio de hoy - Lc 13, 10-17 -  nos relata una escena que alumbra lo descrito anteriormente. 

En aquel tiempo, estaba Jesús un sábado enseñando en una sinagoga, y había una mujer a la que un espíritu tenía enferma hacía dieciocho años; estaba encorvada, y no podía en modo alguno enderezarse. Al verla Jesús, la llamó y le dijo: «Mujer, quedas libre de tu enfermedad». Y le impuso las manos. Y al instante se enderezó, y glorificaba a Dios.

Pero el jefe de la sinagoga, indignado de que Jesús hubiese hecho una curación en sábado, decía a la gente: «Hay seis días en que se puede trabajar; venid, pues, esos días a curaros, y no en día de sábado». Le replicó el Señor: « ¡Hipócritas! ¿No desatáis del pesebre todos vosotros en sábado a vuestro buey o vuestro asno para...

 Jesús se compadece del sufrimiento de aquella mujer. Es sábado y su compasión le lleva a curar a aquella mujer que llena de alegría glorifica a Dios. Primero, es una mujer, a la que no daban importancia ni se tenía en cuenta su dolor y padecimiento; segundo, es sábado y está prohibido sanar. En este contexto, Jesús levanta su voz y les señala como hipócritas por sus falsas y aparentes leyes que someten al hombre y dan prioridades a normas que no tienen ningún valor y dan preferencia a animales e intereses por encima de la persona humana.

No es la ley lo primero cuando se pone por encima del bien del hombre y la mujer, porque, ella - la ley - tiene que estar al servicio del hombre y la mujer, criaturas de Dios, que han sido creadas por amor y llamadas a compartir su Gloria en su presencia.

domingo, 25 de octubre de 2020

EN EL AMOR ESTÁ TODO CONTENIDO

 

Mt 22,34-40

Si seguir a Jesús se reduce a un mero cumplimiento - prácticas y normas -  con las que justificamos nuestro seguimiento y fidelidad, ser cristiano no sería cuestión difícil. Cumplir y disciplinarnos es cosa de hábitos y de cierto equilibrio que con una buena disciplina se puede cumplir. Seguir a Jesús es otra cosa y no se fundamenta en normas y prácticas sino en el amor. Por tanto, cuando hablamos de seguir a Jesús hablamos de amar y de un estilo de amor que Él propuso y vivió.

Se trata de un amor dado incondicionalmente y sin ningún interés o beneficio. Un amor buscando el bien y la felicidad de los otros, incluso de los enemigos. Una manera de amar que, partiendo de un primer amor a Dios Padre se proyecta en el amor a los hombres de toda condición, prioritariamente a los pobres y más necesitados. Un amor que trasciende y que ama como correspondencia a ese amor que recibe y que le salva y que se proyecta en aquellos, no que me agradan y me interesan, sino todo lo contrario, aquellos que me son antipáticos, que huelen mal, que presentan un físico desagradable y que su sola presencia repugna. Esos son precisamente los pobres de los que habla Jesús.

Por eso, seguir a Jesús se hace muy duro y bastante, o casi imposible, marcar el ritmo de sus pasos. Y, sometidos a nuestras apetencias y pecados por nuestra naturaleza humana, quedamos fuera de combarte si nos apartamos de nuestro Padre Dios. Porque, podemos amar, pero nunca con la plenitud del amor que nos pide el Señor, pues cuando se trata de los enemigos o situaciones de paupérrima pobreza huimos de ella. 

Necesitamos su Gracia y la acción del Espíritu Santo para, fortalecidos en Él, superar esos momentos de extrema dureza y, sobre todo, amar, amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como Jesús, el Hijo de Dios, nos ha enseñado.

sábado, 24 de octubre de 2020

PREOCUPATE DE DAR FRUTOS

Lc 13,1-9

La respuesta, nuestra respuesta al Evangelio de hoy, es la de permanecer en dar frutos. Nuestros frutos, no lo de los otros, porque, no soy mejor que otro, y lo que debe importarme es de dar mis frutos, según los talentos que he recibido. ¿Qué debo hacer?  La respuesta de la parábola de la higuera responde a mi pregunta.

La realidad es que a pesar de nuestra buena voluntad la dureza del camino nos puede y nos fallan nuestras fuerzas y desfallecemos. Experimentamos nuestra debilidad y también nuestra inclinación al pecado, pero nunca debemos olvidar que nuestro Padre Dios es infinitamente misericordioso y nos espera, nos abre los brazos y nos anima a seguir caminando. Ese beneplácito con la higuera seca nos lo recuerda y nos impulsa a volver de nuevo al camino con nuevos bríos y fuerzas renovadas. En Él descansamos nuestra carga y retomamos fuerzas para continuar.

Con y en Él avanzamos con la esperanza de sabernos queridos, auxiliados, perdonados y plenos de gozo y felicidad a pesar del dolor y sufrimiento. Porque, en Él esperamos la salvación y la Vida Eterna, y esa esperanza, a pesar del dolor, la carga y sufrimiento, nos llena plenamente. Y todo eso nos da nuevas fuerzas para, a pesar de nuestra esterilidad, mantenernos firmes y fieles a su Palabra.

Y, por supuesto, los frutos, por su Gracia y para su Gloria, aparecerán, porque no serán por nuestros méritos sino por la Gracia de nuestro Padre Dios.

viernes, 23 de octubre de 2020

SIGNOS Y SEÑALES

 

Es obvio, lo vamos aprendiendo desde pequeño, darnos cuenta que cuando el tiempo se oscurece y el sol queda tapado por grandes nubes barruntamos que va a llover. Vamos conociendo el tiempo y sus diferentes formas de comportarse ante un cambio de temperatura, de humedad, de viento...etc. Intuimos que algo va a suceder y nos preparamos para ello. Hoy, toda esa observación nos sobra porque los avances científicos nos hacen el trabajo y nos evitan tener que observarlo. Una simple mirada y nos pronostican el tiempo para varios días.

Sin embargo, tantos adelantos van suprimiendo nuestro esfuerzo y capacidad para pensar, reflexionar y discernir. Cada día nos fijamos menos en el tiempo, miramos el móvil y nos lo dan con anticipación para varios días. Pero, sucede también que vamos perdiendo nuestra capacidad para fijarnos en nuestro presente y ver que vivimos una realidad que, cada día que consume y gasta, se acerca más a su día final. Porque, lo que no podemos negar, se avance lo que se avance, que la muerte llegará. Y no  sabemos cuándo, pero, seguro que llegará.
 
Por tanto, se hace necesario saber discernir esa vida presente - de hoy - que vivimos y que, dependiendo de cómo la gastemos, tendremos - salidos de este mundo - la posibilidad de vivir eternamente dichosos. Y ese tiempo de hoy consiste en preguntarnos sobre nuestros orígenes y destino. Porque, es evidente que de algún lugar hemos salido, y, si hemos venido de Alguien, posiblemente a ese Alguien volveremos. Origen y destino, esa es la pregunta.
 
Esos son los signos que debemos interpretar y buscar. Son los signos que nos interesa fundamentalmente discernir y reflexionar, porque son los signos de Vida Eterna, y eso es lo que todos buscamos  de forma vital y necesaria. Porque, nuestra felicidad descansa en vivir plenamente y eternamente. Y ese tiempo nos ha llegado ya. Está delante de nosotros, pero, vemos las nubes antes o miramos el móvil para conocer el tiempo y se nos escapa el verdadero tiempo que tenemos que mirar, buscar, reflexionar y discernir.