sábado, 20 de junio de 2026

VIVIR EL PRESENTE

Mt 6, 24-34

No es fácil poner la confianza en Dios cuando la vida se pone cuesta arriba y la supervivencia del día a día se pone difícil y se convierte en la prioridad.

¿Qué hacer? Esa es la pregunta que muchos nos hacemos desde el punto de vista de la fe.

¿Nos instalamos en la angustia agobiados por el futuro y los «y si»: «y si no llego…», «y si no cumplo las expectativas…», «y si ocurre lo peor…»? Estos pensamientos nos impiden saborear el presente.

Se trata no de vivir ingenuamente, sino de reconocer quién es el Señor de nuestra vida: O el Señor o los ídolos fascinantes pero ilusorios.

Al terminar de leerlo, Pedro había comprendido que lo verdaderamente importante es buscar primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura.

Así que no se preocupen del mañana: el mañana se preocupará de sí mismo. Cada día tiene bastante con su propio mal».

viernes, 19 de junio de 2026

¿DÓNDE ESTÁ TU TESORO?

Mt 6, 19-23

Donde esté tu tesoro, allí estará tu corazón. Y todo a tu alrededor se moverá en ese sentido.

Marco empezaba a entender. Buscamos lo que interiormente deseamos.

Es evidente que lo que anida dentro de mí es lo que consume mi tiempo, enreda mis preocupaciones y devora mis ansias.

Según la respuesta que demos a lo que anida dentro de nosotros, se verá condicionada nuestra manera de vivir, nuestras inquietudes y nuestra forma de entender la realidad.

jueves, 18 de junio de 2026

PERDONA SI QUIERES SER PERDONADO

Mt 6, 7-15

Debía mucho y no tenía con qué pagar. Su jefe había ordenado que todos sus deudores le presentaran cuenta. La única posibilidad a la que se agarraba Jaime era la de pedir clemencia.

Cuando llegó el día señalado, Jaime se postró ante su jefe y, estremecido y tembloroso, le rogó que le diese tiempo para pagarle su deuda con su trabajo.

El jefe, compadecido al ver a Jaime con deseos de pagar su deuda, no solo reparó en concederle tiempo para pagarla, sino que se la perdonó íntegramente.

La alegría de Jaime era incontenible. Sentía que le habían quitado una pesada losa de encima y su agradecimiento no tenía límites.

Sintió un gran alivio y, camino de su casa, se cruzó con un amigo que le debía una pequeña cantidad.

Todos se dieron cuenta de la gran importancia de perdonar. Además, comprendieron que, al rezar el Padrenuestro, están prometiendo perdonar de la misma manera que son perdonados por Dios Padre.

Nos preguntamos: ¿Estamos nosotros en esa actitud de perdonar como nos perdona nuestro Padre Dios?

miércoles, 17 de junio de 2026

APARIENCIAS E IMAGENES

Mt 6, 1-6.16-18

Armando se movía con verdadero entusiasmo. Gozaba al verse rodeado de gente que admiraba su generosidad y su forma de relacionarse.

A veces, advertimos que lo que nos impulsa a hacer algo bueno es el lucimiento y los aplausos. Son apariencias que ocultan nuestra verdadera realidad, una realidad que nos traiciona y nos seduce.

—En muchos momentos —dijo Pedro—, me pregunto si hago las cosas porque las siento o, simplemente, para que me vean.

Manuel le miró con recriminación y añadió:

—Todo depende de tu intención…

Guardó unos breves segundos en silencio, bajó la voz y dijo:

—Si lo haces para que te vean, mala señal. Eso no tiene ningún valor delante de Dios…

Hizo una pausa y, mirándole con ternura, agregó:

—Pero, si tu intención es desinteresada y procuras pasar lo más inadvertido que puedas, llegando incluso a ocultar tu acción, la cosa cambia.

Pedro, algo confuso, comentó:

—¿Cómo que la cosa cambia? ¿A qué te refieres?

Manuel, con una suave sonrisa, le miró agradablemente y le dijo:

—No es cosa mía, lo dice Jesús en Mt 6, 1-6. 16-18, cuando habla de que nos cuidemos de no practicar nuestra justicia delante de los hombres para ser vistos…

Abrió la Biblia y, leyendo, concluyó:

—Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno no lo noten los hombres, sino tu Padre, que está en lo escondido…

Cerró la Biblia y elevando la voz, proclamó:

—Y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará.

Armando permanecía mudo, y Pedro reconocía que sus actos no eran consecuencia de su buena intención, sino de su deseo de honores y reconocimientos.

Cuando se ama de verdad, no se busca el reconocimiento; se procura poner buena cara ante la adversidad, mudando el rostro en sonrisa y contento.

martes, 16 de junio de 2026

NECESITADOS DE MISERICORDIA

Mt 5, 43-48

Nuestra propia naturaleza descubre la impotencia de alcanzar la perfección. Somos un conglomerado de miserias que impiden que podamos entenderte, Señor.

La idea de amar a aquellos que nos han causado daño parece desafiar nuestros propios impulsos. Y no todo queda en eso, sino que también nos llamas a ser perfectos.

¡Señor!, ¡cómo podemos aspirar a ello si estamos llenos de imperfecciones que nos llevan al pecado?

Pedro levantó la cabeza, irguió su cuerpo y, con la mirada puesta en Manuel, dijo:

—No encuentro fuerzas para perdonar a quien me ha ofendido. Y menos amarlo…

Guardó unos segundos de silencio y, mirando a Manuel, añadió:

—¿Cómo es posible que el Señor me pida eso?

Manuel permaneció unos segundos impávido. Luego se levantó pacientemente y comentó:

—Se trata de ser misericordiosos y perdonar como somos también nosotros perdonados…

Puso la mano en el hombro de Pedro y agregó:

—No se trata de perfeccionismo, sino de aprender a vivir la misericordia, incluso con quienes nos han herido.

Pedro se estremeció interiormente. Experimentó el perdón de sus errores y pecados y, de la misma manera, comprendió que debía perdonar a los que le habían ofendido.

Es un proceso lento de aprendizaje, de ensayo y error, donde cada paso hacia el perdón y la compasión nos recuerda cómo es nuestro Padre y cómo somos nosotros…

No es perfección, sino aprender a reflejar la generosidad y la misericordia de nuestro Padre Dios.

lunes, 15 de junio de 2026

RESISTENCIA PACÍFICA

Mt 5, 38-42

Julio se resistía a permanecer pasivo. No entendía eso de responder sin violencia cuando se encontraba en medio de un conflicto.

«Si me agreden, respondo aun con más agresividad», se dijo interiormente.

El camino cristiano no consiste en responder con violencia, sino en relacionarse desde la mansedumbre.

Julio y los que le acompañaban agacharon la cabeza. No tenían palabras para responder. Sabían que el amor que no solo proclama Jesús, sino que nos lo demostró con su vida, nos llama a eso.  

Nos puede invadir el desaliento ante semejante propuesta, pero lo que hace es abrirnos horizontes y plantearnos otras opciones posibles en este baile que es la vida.

Sabemos —la experiencia nos lo confirma— que la violencia genera más violencia. Solo el amor hace posible la paz.

Y puestos a bailar, haznos, Señor, crecer en compasión, a desdeñar la competencia, a descubrirnos acompañando a otros hasta dos o tres millas…

A fijarnos en las personas, a saber perder el tiempo con ellas, a ser cuidadores y, si se tercia, hasta a dar prestado… aunque parezca que no lo vaya a recuperar.

Todos se miraban en silencio. Sus rostros reflejaban que aquel era el camino.

domingo, 14 de junio de 2026

JUNTO AL PADRE

Mt 9, 36-10, 8

Hay momentos en nuestra vida en los que sentimos necesidad de acompañamiento, consejo y protección; alguien que nos ayude a centrarnos y a retomar el buen camino.

Es fácil perderse cuando optamos por mirarnos el ombligo en exceso y creernos suficientes y mejores.

Es ahí cuando necesitamos la cercanía de un padre que nos aleccione, nos asista y nos proteja desde la cercanía.

Ahora ese silencio se transformaba en aceptación. Flotaba en el ambiente un sentimiento de acompañamiento, de compasión, de confianza y de, simplemente, permanecer a su lado.

No se trata de venir a darle solución a los problemas, sino de hacerse prójimo del otro y acercarse a él.

Un aproximarse desde el corazón que muchas veces solo podrá acercarse para que el otro o la otra sientan que alguien está a su lado, y además, gratis.

La cercanía al Padre no nos encierra en una seguridad cómoda, sino que nos impulsa a la misión.