| Mt 6, 24-34 |
No es fácil poner la confianza en Dios cuando la vida se pone cuesta arriba y la supervivencia del día a día se pone difícil y se convierte en la prioridad.
¿Qué hacer? Esa es la pregunta que muchos nos hacemos desde el punto de vista de la fe.
¿Nos instalamos en la angustia agobiados por el futuro y los «y si»: «y si no llego…», «y si no cumplo las expectativas…», «y si ocurre lo peor…»? Estos pensamientos nos impiden saborear el presente.
Se trata no de vivir ingenuamente, sino de reconocer quién es el Señor de nuestra vida: O el Señor o los ídolos fascinantes pero ilusorios.
—¿Qué tratas de decir? —dijo Pedro—, sospechando las intenciones de Manuel.
Manuel, elevando los hombros, respondió:
—Nada nuevo que tú no sepas. Se trata de no poner el dinero y el bienestar como el objetivo prioritario, sino…
Hizo una pausa, apuró el último sorbo de café y añadió:
—Las tentaciones de reducir todo al dinero, placer y poder son apremiantes. Sin embargo, servir a estos ídolos suele dar resultados inmediatos, pero siempre pasajeros…
Miró intensamente a Pedro y, sonriendo, comentó:
—La preocupación no resuelve problemas; lo que los resuelve es la confianza, la fe.
—Pero… —Trataba Pedro de replicar cuando fue interrumpido por Manuel.
—No hay peros que valgan. Hoy, busca vivir de manera justa, según la lógica del Reino, en la confianza, la sencillez, la búsqueda de Dios, el abandono. Y Dios se ocupará del resto…
Guardó unos segundos en silencio y, tomando la Biblia en la mano, leyó:
—Evangelio de Mateo 6, 24-34: En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al dinero. Por eso…
Al terminar de leerlo, Pedro había comprendido que lo verdaderamente importante es buscar primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura.
Así que no se preocupen del mañana: el mañana se preocupará de sí mismo. Cada día tiene bastante con su propio mal».