martes, 16 de junio de 2026

NECESITADOS DE MISERICORDIA

Mt 5, 43-48

Nuestra propia naturaleza descubre la impotencia de alcanzar la perfección. Somos un conglomerado de miserias que impiden que podamos entenderte, Señor.

La idea de amar a aquellos que nos han causado daño parece desafiar nuestros propios impulsos. Y no todo queda en eso, sino que también nos llamas a ser perfectos.

¡Señor!, ¡cómo podemos aspirar a ello si estamos llenos de imperfecciones que nos llevan al pecado?

Pedro levantó la cabeza, irguió su cuerpo y, con la mirada puesta en Manuel, dijo:

—No encuentro fuerzas para perdonar a quien me ha ofendido. Y menos amarlo…

Guardó unos segundos de silencio y, mirando a Manuel, añadió:

—¿Cómo es posible que el Señor me pida eso?

Manuel permaneció unos segundos impávido. Luego se levantó pacientemente y comentó:

—Se trata de ser misericordiosos y perdonar como somos también nosotros perdonados…

Puso la mano en el hombro de Pedro y agregó:

—No se trata de perfeccionismo, sino de aprender a vivir la misericordia, incluso con quienes nos han herido.

Pedro se estremeció interiormente. Experimentó el perdón de sus errores y pecados y, de la misma manera, comprendió que debía perdonar a los que le habían ofendido.

Es un proceso lento de aprendizaje, de ensayo y error, donde cada paso hacia el perdón y la compasión nos recuerda cómo es nuestro Padre y cómo somos nosotros…

No es perfección, sino aprender a reflejar la generosidad y la misericordia de nuestro Padre Dios.

lunes, 15 de junio de 2026

RESISTENCIA PACÍFICA

Mt 5, 38-42

Julio se resistía a permanecer pasivo. No entendía eso de responder sin violencia cuando se encontraba en medio de un conflicto.

«Si me agreden, respondo aun con más agresividad», se dijo interiormente.

El camino cristiano no consiste en responder con violencia, sino en relacionarse desde la mansedumbre.

Julio y los que le acompañaban agacharon la cabeza. No tenían palabras para responder. Sabían que el amor que no solo proclama Jesús, sino que nos lo demostró con su vida, nos llama a eso.  

Nos puede invadir el desaliento ante semejante propuesta, pero lo que hace es abrirnos horizontes y plantearnos otras opciones posibles en este baile que es la vida.

Sabemos —la experiencia nos lo confirma— que la violencia genera más violencia. Solo el amor hace posible la paz.

Y puestos a bailar, haznos, Señor, crecer en compasión, a desdeñar la competencia, a descubrirnos acompañando a otros hasta dos o tres millas…

A fijarnos en las personas, a saber perder el tiempo con ellas, a ser cuidadores y, si se tercia, hasta a dar prestado… aunque parezca que no lo vaya a recuperar.

Todos se miraban en silencio. Sus rostros reflejaban que aquel era el camino.

domingo, 14 de junio de 2026

JUNTO AL PADRE

Mt 9, 36-10, 8

Hay momentos en nuestra vida en los que sentimos necesidad de acompañamiento, consejo y protección; alguien que nos ayude a centrarnos y a retomar el buen camino.

Es fácil perderse cuando optamos por mirarnos el ombligo en exceso y creernos suficientes y mejores.

Es ahí cuando necesitamos la cercanía de un padre que nos aleccione, nos asista y nos proteja desde la cercanía.

Ahora ese silencio se transformaba en aceptación. Flotaba en el ambiente un sentimiento de acompañamiento, de compasión, de confianza y de, simplemente, permanecer a su lado.

No se trata de venir a darle solución a los problemas, sino de hacerse prójimo del otro y acercarse a él.

Un aproximarse desde el corazón que muchas veces solo podrá acercarse para que el otro o la otra sientan que alguien está a su lado, y además, gratis.

La cercanía al Padre no nos encierra en una seguridad cómoda, sino que nos impulsa a la misión.

sábado, 13 de junio de 2026

LA INQUIETUD DEL ENCUENTRO CON EL SEÑOR

Lc 2, 41-51

No entiendo, se decía Pedro, cómo muchos pasan la vida sin plantearse qué hay detrás de la muerte. Dan por seguro que todo se acaba ahí.

Pedro comprendió entonces que la fe necesita alimento y cercanía. Cuando nos alejamos de Dios, las preocupaciones del mundo nos distraen y acabamos instalándonos en la rutina cotidiana.

Custodiar la Palabra de Dios es recibirla en nuestro corazón, pero es necesario prepararlo para recibirla. Y eso exige meditarla, leerla a diario y tratar de escenificarla en nuestra vida.

Y María es referencia y ejemplo para nosotros, sus hijos.

viernes, 12 de junio de 2026

LA GRANDEZA DE LO PEQUEÑO

Mt 11, 25-30

No resulta nada fácil encontrar la paz y el gozo de sentirse feliz.  Muchos la han buscado en el poder, en el dinero y en todo lo que el mundo les ofrece, sin encontrarla.

Es verdad que los primeros pasos son engañosos y, tras la apariencia de un espejismo, la realidad vuelve al primer plano de la vida.

La felicidad no está en las cosas de este mundo, ni tampoco en aquellos que la buscan en la suficiencia.

El Evangelio nos dice, precisamente, que el Padre revela sus misterios a los pequeños (cf. Mt 11,25). No se entra en el Reino por la autosuficiencia, sino por la pequeñez recuperada del corazón creyente.

Aquellas palabras de Manuel hicieron bajar la cabeza a Samuel. Él se había jactado de ser poderoso y hasta prepotente. Presumía de no necesitar nada ni de nadie. Se bastaba a sí mismo.

Manuel había dejado marcado el camino. Ahora nos toca a nosotros encontrarlo tras los pasos de Jesús: Él es el Camino, la Verdad y la Vida.

jueves, 11 de junio de 2026

ZONA DE CONFORT

Mt 5, 20-26

Sebastián no se atrevía a salir de su estado de confort. Allí se sentía bien y su instinto se resistía a atreverse a experimentar nuevas aventuras.

Consideraba que era una buena persona y eso le bastaba.

La cara de Pedro se había transformado. Ahora comprendía que no solo era posible avanzar en santidad, sino que era una realidad. Con el Espíritu Santo podemos convertir lo pequeño en grande.

Es evidente que nuestro ser cristiano nos exige avanzar. Y sin el concurso del Espíritu Santo no avanzamos. Está dentro de nosotros desde el instante de nuestro bautismo y en actitud de espera.

Dependerá de nosotros abrirnos a su acción y cooperar con su gracia.

Sin dejarnos conducir por Él, terminamos confiando demasiado en nuestras propias fuerzas; con Él, avanzamos y el corazón se transforma.

miércoles, 10 de junio de 2026

EL ESPÍRITU DE LA LEY

Mt 5, 17-19

Hay corrientes que consideran verdadero aquello que aprueban las mayorías o aquello a lo que los parlamentos dan luz verde 

Y, en consecuencia, se legislan leyes que normalizan la ilegalidad o autorizan la muerte.

En muchos lugares se presentan como derechos prácticas que atentan contra la vida humana, y los gobiernos las legitiman. Esa, al parecer, es la ley, pero no es lo correcto ni la verdad.

No son las reglas las que rigen la vida de los hombres, sino el espíritu de esas leyes que se sostienen en Dios.

Todos quedaron consternados y confusos. No sabían qué decir; mas no llegaban a entender la ley y la verdad.

Había quedado claro que la aprobación de una mayoría no convierte automáticamente una ley en verdadera ni en justa.

El sentido pleno de la ley no está en seguirla al pie de la letra, sino en comprender el espíritu que la anima y la orienta hacia el bien. 

La legitimidad de una ley no depende únicamente de su aprobación formal, sino de su conformidad con la verdad, la justicia y la dignidad humana.