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domingo, 4 de diciembre de 2011

UN BAUTISMOS DE CONVERSIÓN

Mc 1, 1-8

No es un Bautismo para pertenecer a una cierta orden, asociación o comunidad. Se trata de un Bautismo de conversión. Y un Bautismo de conversión es un cambio de vida donde priman los valores que priorizan la salvación del hombre integral, tanto la que pertenece al cuerpo como al alma.

No se trata ahora de un Bautismo de agua como hacía Juan en el Jordán, ahora se habla de la llegada del Mesías, que bautizará con el ESPÍRITU SANTO, que nos guiará y fortalecerá en el camino de salvación. Porque para convertirnos necesitamos la asistencia y la fuerza del ESPÍRITU SANTO.

Por eso necesitamos prepararnos, allanando nuestros caminos, purificándolos y limpiándolos para que el ESPÍRITU pueda morar y dirigirnos. Necesitamos acercarnos a la reflexión de disponernos a dejar entrar al ESPÍRITU para ser convertidos.

Ven ESPÍRITU SANTO, llena el corazón 
de tu fieles; enciende en nosotros
la llama de tu Amor, para que
siendo dóciles a tu 
ESPÍRITU sigamos
el camino de
conversión. Amén.

jueves, 1 de diciembre de 2011

DOS COSAS DIFERENTES

Mt 7,21.24-27

Discernir y clarificar los criterios es algo de verdadera importancia, diría fundamental. Porque partiendo del buen y bien significado del concepto, podemos llegar a la buena aplicación del mismo. Desde esta perspectiva, una cosa es rezar y otra, muy diferente, vivir lo rezado. Si una se aplica y la otra no, nada estamos haciendo. Sí, nos engañamos fariseaícamente.

Porque la consecuencia del alimento es el desarrollo y crecimiento. Crecimiento en estatura y conocimiento. La consecuencia de la amistad con DIOS será el crecer en Gracia, sabiduría y santidad. Es decir, ser mejor que ayer, y menos que mañana.

Por lo tanto, no basta con decir perdonar, si luego no perdonas. No basta con decir amar, si luego no estás disponibles y te entregas al servicio del otro. No se trata de practicar y formalizar unas normas o conductas, sino de vivir un estilo de vida cuyo centro de gravedad es el amor.

Apoyar estas practicas de piedad en la apariencia del cumplimiento de normas no es sino fundamentar tu fe sobre un cimiento frágil y arenoso, que a la menor tempestad se hunde y desaparece. Conjugar la vida y el alimento espiritual que fortalece esa vida es lo coherente y normal. Lo primero huele a fariseo, lo segundo se llama ser cristiano.

Necesario será potenciar la amistad (Piedad) con el SEÑOR para que nuestro templo físico y espiritual (Cuerpo) esté vigorizado y alimentado en el combate que cada día sostenemos en el mundo en que vivimos. Dependerá de nuestro ejercicio y preparación el poder rechazar las tentaciones, los apegos, las apetencias y deseos que nos provocan romper esa confianza que nos une al SEÑOR y a sus mandatos.

Porque confiar en ÉL es depositar en ÉL toda nuestra confianza en seguir sus indicaciones y consejos, que nos transmite a través del ESPÍRITU SANTO. Sabemos que muchas veces no los entendemos, pero si, y eso es confiar, sabemos que es lo mejor para nosotros. Y ahí entra en juego el permanecer fuertemente agarrado a ÉL y no separarnos. Por eso necesitamos las visitas, los rezos y oraciones, para que no se nos desfigure el camino de nuestra meta.

Te pedimos, SEÑOR, que sepamos siempre encontrar el
camino, para no perdernos, y mantener siempre
la confianza firme como roca en TI.

Recuérdanos la figura de tu Madre, modelo de obediencia, 
de humildad y perseverancia. Ella siempre fue
ejemplo de confianza para todos los
que la rodeaban, y roca que
les ayudó a no perder
la confianza
en TI. Amén.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

¿Y A MÍ QUÉ ME HA DICHO?

Mateo 4, 18-22. Una vez que Jesús caminaba por la ...

Porque esa es la pregunta, ¿me ha llamado el SEÑOR a mí también?. Porque dependiendo de que me cuestione esa pregunta, cuestionare también mi vida de una forma u otra. Pero, en este momento, la Palabra me lleva a la reflexión de un aspecto que considero fundamental en la respuesta a la pregunta antes citada.

¿Por qué responden, en este caso, los hermanos Simón y Andrés,  precisamente hoy su día (ver santoral), y más tarde también Santiago y Juan, y no se apartan del camino que JESÚS les señala? ¿Por qué nos parece que a ellos les fue fácil discernir y tomar la elección de seguirle sin condiciones? ¿Hay alguna razón que nos ayude a entender esto?

Estos fueron los interrogantes que han saltado dentro de mi, y que han provocado el buscar una respuesta a ellos. ¿Por qué no avanzo en mi camino? Porque allí donde mi propia historia quede estancada y no camine en conversión, hoy más que ayer y menos que mañana, el encuentro con JESÚS, todavía, está lejos y, posiblemente no se haya llegado a producir.

Creo que el secreto está en que Simón, Andrés, Santiago y Juan, y otros muchos, no se pararon, sino que le siguieron sin apartarse de ÉL. Continuaron, a trancas y barrancas, a su lado. En las duras y maduras, y se fiaron en la tribulación y en la fatiga. Indudablemente, cumplieron su promesa cuando nos dijo que sin ÉL nada podíamos.

Creo que nuestra entrega es obra de la Gracia de DIOS, pero antes tiene que haber una elección firme y decidida. Para eso nos ha creado libres, para que tomásemos un camino, tras de ÉL, o tras el mundo en el que vivimos, pero al que no pertenecemos.

JESÚS necesita nuestro sí, como el de su Madre, María. Y lo necesita hasta el extremo de tomar la naturaleza humana, sin dejar la Divina, y siendo hombre como nosotros, acercarse a darnos su Gloria, porque somos sus hijos, y un PADRE, más como ÉL, necesita del amor de sus hijos. Eso explica que se diera hasta el extremo de morir por cada uno de nosotros.

Nuestra respuesta es, pues, fundamental. Lo demás lo hará el SEÑOR. Y eso creo que ha sido lo que ocurrió en la vida de Simón, Andrés, Santiago y Juan. No se apartaron nunca de ÉL.

SEÑOR, necesito tu Palabra, tu Fortaleza, tu Gracia,
para no desfallecer ni confundirme. Dame
la sabiduría de no apartarme
nunca de TI.

Y como Simón, Roca de tu Iglesia, Andrés, Santiago y
Juan, apacientame y guiame a tu encuentro
para que nunca me falte la firmeza
de seguir caminando y
creciendo a tu
lado. Amén.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

AMAR Y SERVIR


lc 19 11 28


Todos tenemos algo que dar. Puede ser mucho, no tanto o poco, pero siempre algo que dar para servir. Son nuestros talentos. No hay nadie que no tenga algo que pueda serle útil a los demás. También es verdad que no todo lo que hay en nosotros es bueno. Estamos tocados por el pecado y hay cosas dentro de nosotros que pueden herir a los demás, pero podemos evitarlo y transformarlas en bondades, por amor, para el servicio de los demás.

Esos talentos que nos han sido dado, gratuitamente, están para el bien de los demás, y nuestra obligación, siempre voluntaria y desinteresada,  es ponerlos en disponibilidad de servicio a los demás. Guardarlos sería negativo y egoísta por nuestra parte. Sería enterrarlos y dejarlos inactivos sin producir bien y servicio a los demás. Y los demás los necesitan, pues lo de cada uno es necesario para el otro. Así el mundo sería mucho mejor, y todos estarían servidos y cubiertas sus necesidades. Sería el Reino de DIOS, lo que nuestro PADRE del Cielo quiere para todos sus hijos.

Por eso, tus talentos te serán reclamados para el bien y servicio de los demás. De nada servirá tener tantos y guardarlos para así o para tus propios caprichos. Están para el servicio de todos, y ese será tu juicio. Todo lo demás será inútil si no pones tus talentos a producir para el bien de todos.

Dentro de unos días tendremos oportunidad de hacerlo de forma general y concreta. Las elecciones generales de nuestro país son una oportunidad para desenterrar nuestros talentos y ponerlos al servicio de la comunidad. Los políticos administrando y dirigiendo desde el servicio al bien común, y el pueblo cumpliendo y poniendo todos sus talentos para el bien de unos y otros.

Pero, antes hay que elegir, y esa acción también encierra un trabajo que debemos cumplir y, cada cual con su esfuerzo y cualidades, elegir a las personas más preparadas y honradas que estén dispuesta a trabajar para el servicio de todos. Más tarde, y de forma individual, a cada uno le será pedida sus responsabilidades y productividad.

Pidamos la valentía y la capacidad de discernir, según
nuestros talentos, al mejor partido político que
pueda poner todos sus talentos al
servicio de nuestro país y
del mundo entero. Amén.

domingo, 30 de octubre de 2011

DECIR Y HACER

Mateo 23:1-12
De nada vale predicar y defender una opción, unas actitudes, si luego no tratas de vivirlas y llevarlas al hacer diario de tu vida. Nada vale decir que somos hermanos, si luego no te esfuerzas en vivir como hermanos.

Y en nuestras vidas hay mucho de esas actitudes. Al menos en la mía. No vivimos de acuerdo con lo que pensamos y queremos vivir. Somos débiles y fallamos, cometemos errores y nos buscamos irremediablemente. Es nuestra natural tendencia, y nuestra lucha de cada día. El esfuerzo de renunciar a los primeros puestos, y tomar el último. O lo que es lo mismo, servir y no ser servido.

Proponemos que las leyes las cumplan otros, y para nosotros dejamos sólo el señalarlas y exigirlas que otros las cumplan. Y eso se transmite y se ve. Sólo con mi ejemplo y mi vivencia coherente de lo que digo y hago, seré capaz de convencer y de transmitir la Buena Noticia que JESÚS proclamó y vivió.

Porque ese intento de ajustar lo que vivo con lo que pienso se llama "amar". Ese esfuerzo, al tratar de ajustar mis actitudes de acuerdo con lo que proclamo y digo, es lo que se llama amar. Porque en el intento dejo de pensar en mí y me descubro pensando en el otro.

Ayúdame, DIOS mío, a esforzarme en ensamblar
lo que digo con lo que hago, pues sólo así
seré luz de lo que soy. 

Y hazme luz de tu LUZ, porque sólo lo que
viene de TI es la verdad y la vida.
Toma mi vida, SEÑOR. Amén.

jueves, 13 de octubre de 2011

LA VERDAD SIEMPRE INCOMODA

Lucas 11,47-54

Cuando nos dicen algo en lo que fallamos, y fallamos en muchas cosas, nos ponemos incómodos y nos cuesta digerir la corrección. En muchos casos preferimos no oír tal verdad o quitarnos delante a quien nos lo dice.

Así ha ocurrido con todos los profetas y apóstoles de la Verdad, que en nombre de DIOS han profetizado su plan de salvación para todos los hombres. Han sido perseguidos y muchos muertos en la proclamación de la Palabra. Porque una característica de la profecía es su incomodidad. El don resulta molesto para quien lo recibe, pues le escuece internamente y es incómodo para su entorno.

Hoy, gracias a Internet, podemos desde aquí lanzar y proclamar la Palabra del SEÑOR, y divulgarla a todo el mundo. Pero debe ser una Palabra, primero asumida y vivida, y después proclamada. Porque la Palabra es viva y actual. No siendo así, se convierte en una palabra muerta y vacía.

Y es una Palabra que llega a todos y para todos. Sin exclusiones ni privilegios. Es una Palabra que ilumina y forma, y se adentra en nuestros corazones para darnos la sabiduría de, asistidos en el ESPÍRITU SANTO, entender y vivir lo oído con nuestro compromiso y respuestas. Y en lucha fraternal contra todos aquellos que optan por callarla, por evitarla y esconderla para que no sea notada, escuchada, conocida y, por lo tanto, no vivida.

Pidamos al ESPÍRITU SANTO la fuerza, la luz y la
capacidad de estar dispuestos, disponibles,
prestos y atentos a acoger la Palabra
y, vaciada en nuestro corazón,
derramarla con nuestra
vida, testimonio y
palabra en
los demás. Amén.

domingo, 9 de octubre de 2011

TAMBIÉN NOSOTROS ESTAMOS INVITADOS

 Mt 22, 1-14

No cesa el SEÑOR de recordarnos la invitación de su PADRE. Estamos invitados, y cada día, nos espera en la Eucaristía. A pesar de tanta insistencia no es correspondido, hay muchas negativas, indiferencias y rechazos. Unos ni esperan la invitación, otros acuden a sus propios intereses y finalmente los más osados persiguen y matan a sus invitados.

Sin embargo, no sólo se trata de ser invitados y de estar en el convite. Se necesita llevar el traje adecuado, el necesario para ser admitido con dignidad, porque la tarjeta de boda lleva el sello del amor y con el amor hay que llenarse para poder ser admitido en el banquete.

Por eso, quizás, nos cuesta mucho vestirnos con esa clase de traje, porque lo que da sentido a nuestra invitación a la vida del banquete eterno es precisamente el amor. El amor de perdernos en nuestro propio olvido y recordar el preocuparnos por los demás. Esa tarjeta de visita nos permitirá vestirnos con el traje adecuado para ser admitidos en el banquete.

Haz, SEÑOR, que sea capaz de vestirme con
el traje del amor, e investido de él
darme y entregarme en él al
servicio de la verdad
y la justicia. Amén.

domingo, 25 de septiembre de 2011

LA PALABRA PRECIPITADA... (Mt 20, 28-32)


Y falta de reflexión. La primera dificultad, nuestra comodidad y pereza, y, a continuación, nuestros egoísmos y vanidades son los obstáculos que nos salen al paso ante la respuesta a nuestro servicio solicitado. Y, esos nuestros apegos, nos ciegan sea quien sea quien nos solicite nuestra colaboración. Incluso, como es este caso, nuestro propio padre.

Hay una falta grave, muy grave, en cuanto se refiere al incumplimiento de nuestra palabra. No medimos lo que decimos y, al parecer, nos tiene sin cuidado. Ya nuestra palabra carece de valor. No nos importa mentir.

Pero, siempre hay momentos y oportunidad de rectificar. Sobre todo cuando, hecha la reflexión, nuestra conciencia natural nos alumbra el deber de corresponder con la llamada de nuestro padre. Es de ley natural responder con un sí, pero un sí que se concrete en la realización de la responsabilidad contraída. Porque el amor, impronta de nuestro ser, nos reclama corresponder a la llamada de Aquel del que todo lo hemos recibido.

PADRE mío, que nunca, al menos de forma consciente
deje de escucharte y responder a tus deseos. Sé 
que mis debilidades me lo ponen difícil,
pero también sé y quiero confiar
que tu Gracia y tu Fortaleza
me ayudaran a cumplirla. Amén.

viernes, 23 de septiembre de 2011

PARA TI, ¿QUIÉN ES CRISTO? (Lc 9, 18-22)


Es la pregunta más difícil y dura de responder, porque dependiendo de lo que respondas te estás comprometiendo a vivir de acuerdo con esa respuesta. Claro, dando por sentado que eres una persona sensata, seria y responsable con lo que respondes y, por lo tanto, crees.

Eso no te exime de tus flaquezas, de tus fallos, de tus limitaciones y errores, que te harán caer en la trampa más de una vez. Que te harán cometer faltas y fallos con los que otros te señalaran y trataran de derrumbarte. Que te impedirán seguir a JESÚS, pero de cualquier modo, al final, depende de tu querer y voluntad, y todo lo que falte y tú no puedas, no te preocupes, lo pondrá el ESPÍRITU SANTO, enviado para asistirnos y ayudarnos en el camino de seguimiento a JESÚS.

Pedro, asistido por el ESPÍRITU SANTO, responde a JESÚS manifestándole su Divinidad y su Dignidad de ser la Segunda Persona de la Santísima Trinidad. El HIJO de DIOS Vivo. Y JESÚS conscientes de nuestra incredulidad y de nuestras limitaciones para entenderlo les prohibe que lo digan, pues no lo van a entender. 

Necesitamos tiempo, necesitamos la Resurrección, necesitamos que la Gloria del SEÑOR sea manifestada y consumida para que, por su Mérito, nuestro rescate de salvación tenga lugar. Es, entonces, cuando la Buena Noticia será extendida, lanzada a los cuatro vientos para ser oída y, con la asistencia del ESPÍRITU SANTO, podamos entenderla.

DIOS mío, danos la sabiduría de poder entender
que, con tu Muerte y Resurrección,
has pagado nuestro rescate
y nuestra salvación. Amén.

jueves, 22 de septiembre de 2011

ESTABA PERPLEJO (Lc 9, 7-9)

Herodes Antipas estaba...

Posiblemente a cada uno de nosotros nos pase lo mismo, estamos perplejos, porque ante la figura de JESÚS no puede uno reaccionar de otra forma. Perplejo ante su manera de actuar ante las personas que salen a su encuentro; perplejo porque no entendemos como se puede amar a aquel que no te ama y, es más, te odia o actúa como tal. Realmente, JESÚS es diferente y su estilo de vida y de actos no concuerdan con los criterios de este mundo.

Yo también me quedo perplejo, porque no entiendo cómo es posible que ante su Figura, hoy, después de 20 siglos y casi once años, muchos no entendamos que es lo que pasa. Porque hay gente que vuelven a la vida (puede ser mi experiencia), otros que sanan milagrosamente (Medjugorje, Lourdes, Fátima...etc) y muchas cosas más que nos sorprenden... Sin embargo, unos dicen que es Alguien importante pero nada más, otros creen que está muerto y se erigen ellos como su sucesor, otros se dicen ser ellos los enviados... pero tú y yo, ¿qué decimos?

Porque eso es lo importante. Yo sigo, con todas mis fuerzas, SEÑOR, creyendo en TI. Y aunque no sea dueño de mis sentimientos, y tenga las ataduras de mi pobre humanidad, me empeño fuertemente en creer en TI y proclamarte como el Único y Verdadero HIJO de DIOS, que con tu Muerte y Resurrección nos redime y nos rescata para la Gloria Eterna en presencia del PADRE.

SEÑOR JESÚS, TÚ eres el HIJO de DIOS Vivo,
la Segunda Persona de la Santísima
Trinidad. En el que has puesto
toda tu complacencia, y al
que has enviado a
pagar por
nuestro rescate. Amén.

martes, 20 de septiembre de 2011

LOS QUE OYEN Y CUMPLEN (Lc 8, 19-21)

La madre y los hermanos de Jesús le buscaban...

No hacen falta más palabras, todo está dicho. Sólo se necesita unos oídos para oír y un corazón abierto a dejar que esas Palabras oídas echen raíces hasta fructificar en buenos frutos. Y los que hacen eso son la verdadera Madre y hermanos, porque oyen la Palabra y la cumplen.

¿Alguien ha cumplido la Palabra del SEÑOR mejor que María, la Madre de DIOS? A la invitación del Ángel san Gabriel, María responde, no sin estar sorprendida, con un "SÍ" firme y comprometido. Su vida desnuda su sana y auténtica respuesta en un compromiso que llega hasta la Cruz. No hacen falta palabras ni gestos ni testimonios. Su actitud y los hechos de su vida lo gritan hasta dejarla clavada al pie de la Cruz. Más no se puede llegar.

Fue la Primera que lo vio nacer y la última que lo vio morir. Allí, al pie de la Cruz, con el discípulo fiel y amado. Esa es la verdadera Madre de DIOS, no podía ser de otra forma, y los verdaderos hermanos representados en Juan. 

Por eso, JESÚS lo dice claramente: aquellos que quieran ser herman@s, Madre no hay más que una, que hagan lo que hizo mi verdadera Madre: "Escuchar y cumplir la Palabra de mi PADRE DIOS. Porque María, aparentemente lejos de ser ofendida o marginada, es exaltada como el ejemplo humano más evidente, firme, obediente, humilde y sumiso a la Palabra de DIOS: "Hágase en mí según tu Palabra". Más no se puede decir.

Por eso, Madre mía, tú que supiste estar a la altura
de ser la elegida por el PADRE para dar luz
a su HIJO JESÚS, siendo tú también
su Madre, intercede por todos
nosotros para que sepamos
también responder
como tú. Amen.

domingo, 18 de septiembre de 2011

BUSCAR LOS ÚLTIMOS PUESTOS (Mt 20, 1-16)

DIMAS EL BUEN LADRÓN
La imagen y conversión de Dimas, el buen ladrón, nos sirve de testimonio y ejemplo para darnos cuenta que con el SEÑOR no cuenta el tiempo ni los méritos de nuestro trabajo, sino la intención más profunda de nuestro corazón. En los últimos momentos de su vida, San Dimas, alcanzó la dicha de estar junto a JESÚS ese mismo día, después de su muerte. Esa fue la promesa de JESÚS: "en verdad te digo que hoy mismo estarás conmigo en el paraíso".

 Reflexionando desde este pasaje evangélico observamos que los criterios de JESÚS non son los criterios de los hombres. El SEÑOR no mira nuestro trabajo ni el tiempo empleado, sino nuestra actitud y nuestra recta intención. Puede ser sólo un gesto lo que haga que, por la Misericordia y Bondad del SEÑOR, recibamos su Perdón y su Gracia.

Aquellas palabras del Centurión fueron suficiente para conmover a JESÚS hasta el punto de sorprenderlo y concederle la curación de su siervo. Lo mismo nos dice ahora, hoy en el Evangelio, sobre el pago a los obreros convocados a trabajar en la viña. Paga lo mismo a los últimos como a los primeros. Lo importante es responder a la convocatoria, no la hora o el tiempo del trabajo. Se trata de acudir a la llamada del SEÑOR y aceptar su Palabra y el trabajo convenido y señalado.

Por eso siempre hay tiempo, porque siempre estamos siendo llamados. Quizás ahora, tú que lees estas humildes palabras puedas sentirte llamado a empezar tu obra, tu trabajo, tu llamada a la viña del SEÑOR para empezar tu propia faena. Llegará el día de tu paga y serás recompensado como el primero. Sea el tiempo que sea, la hora que sea, el trabajo que sea. San Dimas, ejemplo de los últimos, nos aclara como paga el SEÑOR.

 Dame SEÑOR la sabiduría de acudir a tu llamada y
responder al trabajo que TÚ me encomiendes.
Que esté atento a tu convocatoria y no
me distraiga con los ruidos de este
mundo. Y que sepa entender y
conformarme con tu paga,
porque lo que TÚ me
 des, es lo que me merezco. Amén.

sábado, 17 de septiembre de 2011

A LA HORA DE LA PRUEBA MUCHOS SE RETIRAN (Lc 8, 4-15)


Es el momento de la hora cuando la verdad sale a relucir. Porque cuando las cosas son importantes son en los momentos de la hora. Nadie va a cuestionarse nada en los momentos de alegría, de viento en popa a toda vela, de bienestar y comodidades. Las cosas empiezan a ir mal cuando falta el agua, cuando el sol abraza y la semilla amenaza muerte y destrucción. Mejor, cuando la semilla se hace débil.

Es la hora de la confianza, de la paciencia, de la fe y la perseverancia, pues el Sembrador no dejará que la semilla se pudra inútilmente, sino que hará que su muerte sea fértil y de muchos frutos. Ese es el momento culminante de nuestra fe, de la tierra buena.

Porque cuando la prueba, el dolor y la enfermedad, la tristeza y el sufrimiento, se hacen visibles en nuestras vidas, es cuando la tierra debe ser más atendida y cultivada con la Oración, con la Penitencia, con la Eucaristía, con la actitud de perseveran, de mantenerse fiel y obediente, como María, y hacerse esclavo de la Voluntad del SEÑOR. Es el momento de la prueba cuando muchos se retiran y justifican silencios y desatenciones. Es el momento de la prueba cuando el Diablo está al acecho.

SEÑOR, que me convierta en tierra buena, en tierra
que sepa aguantar las embestidas del tiempo,
las embestidas del frío, de la escasa
lluvia y del calor abrazante.

SEÑOR, que no desesperes en esos momentos de 
incertidumbre y de tempestades, que
sepa encontrar en TI la esperanza
de sentirme seguro y salvado. Amén.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

LO QUE NO SE TIENE NO SE PUEDE DAR (Jn 3, 13-17)

En aquel tiempo, Jesús dijo a Nicodemo: «Nadie ha subido al ...

Porque sólo se puede dar de aquello que se tiene. Así, sólo Quien haya bajado del Cielo, puede subir a él, el HIJO del Hombre.Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea en Él tenga vida eterna.

Sólo desde la Cruz podemos encontrar al SEÑOR, porque sólo en el dolor y el sufrimiento necesitamos de ÉL. Sería difícil que, aunque también está, lo podamos ver en la vida fácil, cómoda y a favor de corriente, porque en esos momentos nada nos hace falta. Y cuando no hay necesidades, tampoco hay búsquedas ni inquietudes. Todo está bien. Es lo que sucede cuando tu equipo gana. Se ven los errores, pero sin darle mucha importancia. Se ha ganado que es lo importante.

Por eso, JESÚS nos habla y nos redime desde el dolor, desde el sufrimiento, desde la Cruz. No son sólo Palabras, sino vida testimoniada al final en una muerte de Cruz. Es la autoridad de Aquel que nos salva y nos redime. DIOS PADRE se nos presenta cuando más lo necesitamos, en el dolor y la enfermedad; en los contratiempos y tempestades; cuando la vida se pone dura y difícil de soportar; en las cruces que salen en nuestro peregrinar, porque aunque nos las veamos, están ahí y sabemos que llegarán. Ahí está el SEÑOR, para darnos esperanza y salvación.

DIOS mío, sé que mi vida tiene cruces. Cruces que
desprende dolor y sufrimiento, pero TÚ me
has enseñado primero que eso no es
el final, sino el paso, por la
Cruz, para la Vida Eterna. Amén.

lunes, 12 de septiembre de 2011

LA FE ES UN DON DE DIOS (Lc 7, 1-10)


Experimento que, a pesar de que quiero sentir la fe, no puedo, y sólo estoy a merced de que entren en mí esos sentimientos de creer. Quiero significar que el hecho de tener fe no es algo que mi voluntad domine, ni tampoco la puedo comprar en algún lugar. La fe es un don de DIOS y la recibimos cuando, donde y como ÉL quiera.

Otra cosa bien distinta es que, yo quiera tenerla y me empeñe en pedirla y en poner toda mi voluntad, que si puedo dominar, al servicio del empeño de creer. Tengo que confiar que nuestro PADRE DIOS, Bondad y Misericordia Infinita, me la dará en la medida que yo la quiera aceptar y recibir. 

Creo que fue lo que pasó con el Centurión del Evangelio. El pensó que JESÚS podía sanar a su siervo, y no sólo lo pensó, sino que su fe en ello le hizo moverse y enviar, porque no se consideraba digno de pedir ese favor, era extranjero y pensaba no tener derecho a merecer nada, a una misiva a pedirle que sanara a su siervo. 

Incluso, su osada fe le llevó  a pedirle que sólo con unas palabras bastaría para sanarlo, porque se decía: Yo que soy un subalterno tengo siervos que les digo hagan esto, y lo hacen, cuanto más, podía hacer ese JESÚS del que había oído grandes prodigios. Verdaderamente, aquel Centurión había tomado conciencia de que se trataba de Alguien diferente, del SEÑOR de la Vida y la Muerte, del HIJO de DIOS.

Y eso, como ocurrió con Pedro, no es cosa de los hombres, sino de un don que DIOS da al hombre que limpiamente se pone en sus Manos. En estos momentos recuerdo y pienso en los niños. Esos niños tan puros y limpios que creen todo lo que sus padres les dicen, y lo creen tan confiados y seguros que lo hacen. Algo así creo que debe ocurrir con nuestro PADRE DIOS.

DIOS mío, aumenta mi fe y aparta de mí todo deseo
razonador y científico que me incita a sólo 
creer lo que veo.

Dame la sencillez de los niños y la confianza de 
dejarme guiar y llevar por tu Palabra, y,
como el Centurión, que no me 
pregunte el cómo, sino
que confíe en que
una Palabra tuya 
bastará para sanarme. Amén.

sábado, 10 de septiembre de 2011

LOS SENTIMIENTOS DEL INFIERNO (Lc 6, 43-49)


Sí, habría que reconducir nuestros propios sentimientos, y desde edades muy tempranas, porque de tener claros esos criterios la libertad será más libre y la voluntad será más dueña de dirigirla. Porque una cosa es sentir y otra muy diferente lo que se debe hacer. Todo está en función de nuestras responsabilidades, y para un creyente católico sus responsabilidades nacen de su compromiso de Bautismo.

Siento frío, pero no puedo evitar que no haya frío. Sí, otra cosa, puedo combatirlo y guardarme de sentirlo. Igual puedo sentir deseos de concupiscencias o apegos materiales de muchos ordenes, pero independiente de que sean recto o no, debo guardarme de ellos o, por el contrario, darle salida y realizarlos. Eso es, a mi humilde entender, lo que la Palabra de DIOS me dice hoy.

Un árbol bueno, dará frutos buenos, pero un árbol malo dará frutos malos. Ni el uno, ni el otro pueden cambiar sus frutos, pues antes hubo un tiempo de siembra y cultivo que desembocará en los respectivos frutos que cada uno dará. De la misma forma, tus frutos, los míos, dependerá de la siembre y cultivo de mi vida. Y si celebro, vivo y me relaciono con Aquél en quien creo, mi vida derramará frutos que vendrán de ÉL.

Quiero, SEÑOR, celebrar, vivir y estar unido a
TI cada instante de mi vida, para que
los frutos que de ella provengan
sean semillas de tu propia
vida injertada en mí.

Por eso, SEÑOR de mi vida, te pido que
no dejes que me aleje de TI, que 
tu Rostro lo tenga siempre a
mi lado y presente en
mi vida, y que sea
ÉL quien guíe
mi camino. Amén.

viernes, 9 de septiembre de 2011

QUIEN NO VE, NO PUEDE GUIAR A OTRO QUE TAMPOCO VE (Lc 6, 39-42)


Conocido es por todos la lógica y sentido común que quien es ciego no puede guiarse, ni guiar a otros ciegos. Pero, a pesar de ello, hay muchos que siendo ciegos pretende guiar a otros también ciegos, y, lo peor del caso es que siendo ciegos pretende ver la brizna de otros sin recatarse de las vigas que habitan en ellos.

Porque la peor ceguera no es la de nuestros ojos, sino la de nuestra mente, que busca la felicidad lejos de DIOS y en las cosas caducas de este mundo. Por ello, no se ven a sí mismo, y si ve lo malo de los otros. Y eso desemboca el infierno del odio, la venganza, la envidia... el infierno del bienestar que desata la lucha de clases, de riquezas, de poder, de primero yo y después tú ... etc. Es la ceguera de la cultura donde impera los sentimientos y las apetencias antes que la libertad y la verdad. Sometidos a la oscuridad.

Cuando no miramos, primero para nuestro propio interior, nuestra mirada dirigida al otro no es limpia, porque nos consideramos limpios nosotros y son los demás quienes nos manchan. Ese no mirarnos implica una ceguera por nuestra parte que nos hace ver briznas en los demás, pero no las vigas en nosotros.

Y ese mirarnos significa ser sinceros y testigos con nuestras actos y ejemplos, porque el que ve, actúa limpiamente y sinceramente delante del que no ve, precisamente para que vea y haga lo mismo. Eso es evangelizar. Significa eso que limpiamos su brizna, una vez limpiada nuestra viga.

Te pido, ESPÍRITU SANTO, que guíes mis pasos por 
caminos de verdad y ejemplos. Que primero
ponga mi vida, mi actitud y con ellas, mi
ejemplo.

Porque sólo con la verdad y la acción puedo
limpiar mi viga, y luego proceder a
quitar la brizna de mi hermano. Amén.

martes, 6 de septiembre de 2011

TODOS PROCURABAN TOCARLE (Lc 6, 12-19)


Todos procuraban tocarle, porque con ello esperaban ser curados. Con otras palabras, todos buscamos ser sanados para continuar viviendo, es decir, buscamos ser eternos. Y cuando encontramos a Alguien que nos lo puede dar, lo buscamos desesperadamente porque es eso lo que queremos. Y eso es porque en lo más profundo de nuestro corazón tenemos la impronta de nuestro PADRE DIOS: "Ser eternos y felices.

Nuestro anuncio, que es un anuncio de Salvación, tiene que estar fundado en esa premisa: "Estamos salvados en XTO.JESÚS, porque con su Muerte y Resurrección, ha pagado nuestro rescate eterno". Y esto, cuando el hombre enfermo lo oye, corre apresuradamente a tocar, a encontrarse con JESÚS. Pero ocurre que, elegidos muchos, algunos se niegan, así y todo, a seguirle. Fue el caso de Judas, no confió en su Misericordia y se desesperó.

Por eso, en todo discurso del Papa se encuentra una llamada a buscar y vivir en el SEÑOR JESÚS, porque en ÉL y sólo en ÉL está la Vida eterna.

JESÚS nos sirve de referencia a la hora de tomar decisiones. Antes ora, y largo rato, para pedir asistencia y luz a su PADRE. Los doce fueron elegidos, no al azar, sino escogidos por la Voluntad del PADRE. También ocurre con nosotros. Hemos nacido no por un capricho sino, por mediación de nuestros padres, elegidos por nuestro PADRE DIOS para la vida y no para la muerte. Por eso nadie debe arrogarse el poder de poder quitarla. La vida es la elección que DIOS ha hecho para cada uno de nosotros.

No tengamos miedo de proclamar la Palabra de DIOS, porque todos, ciegos o videntes la buscamos necesariamente. Tenemos necesidad de ser curados y sólo ÉL cura nuestras dolencias eternamente.
Te busco, SEÑOR, porque sólo TÚ curas mi dolor.
Porque sólo TÚ sanas mi enfermedad. No
hay otra medicina sanadora sino la
tuya. Y sólo en TI puedo
encontrar la única
y verdadera curación. Amén.

viernes, 2 de septiembre de 2011

CADA COSA A SU TIEMPO (Lc 5, 33-39)


Es una frase conocida por todos: "Cada cosa a su tiempo", y contiene gran sabiduría porque cada cosa tiene su momento y su hora. Y cuando se está con el novio es momento de compartir la alegría de estar con ÉL y de aprovechar esos felices momentos.

Vendrán otros que se encargarán de traer las tribulaciones, la agonía o el sufrimiento, y serán momentos de ayuno y oración. Cada hora tiene su dedicación y su momento concreto de dedicación. Unos para DIOS y otros para nuestro propio vivir y actuar aunque nuestro PADRE DIOS está en todos.

Hay un tiempo para coser y otro para rasgar. Cada instante conlleva un acto o realización, y lo importante es saber donde se encuentra el SEÑOR en cada instante. De cualquier forma, cada día empieza de nuevo y en él debemos ofrecer todo nuestro ser y obrar, colocando cada cosa en su lugar, a nuestro PADRE DIOS.

Enseñame, SEÑOR, a dar a cada cosa su lugar, y a 
tener el tuyo propio. Porque TÚ eres el 
Novio de mi vida y, por lo tanto,
el esperado y al que debemos
estar presto y atentos. Amén.

jueves, 1 de septiembre de 2011

¡QUIÉN COMO TÚ, SEÑOR! (Lc 5, 1-11)


En muy pocas ocasiones, por no decir, casi nunca, a la hora de hablar he derramado lo que llevaba preparado. Experimento que los sentimientos me vienen en directo, y, con la asistencia del ESPÍRITU SANTO, en el que creo a pesar de mis sentimientos de duda y tentaciones, comunico lo que mi corazón siente y quiere, al menos, sentir.

Me pasa cada día y a cada momento que intento escribir. Empiezo de nada y surgen sentimientos que, humildemente creo, me vienen del ESPÍRITU. Al menos yo me pongo en sus Manos para que ÉL hable por mí. Hoy, en este momento, cuando he leído la Palabra de DIOS correspondiente al día de hoy, he sentido algo así. Me siento un privilegiado por sentir la presencia de DIOS en mi, y por saberme hijo de ÉL.

Me siento un ser lleno de todo porque todo es de mi PADRE del Cielo, y en ÉL tengo la Gloria, la vida eterna y el gozo que me llena plenamente. Me siento como la barca de Pedro, llena, rebozante hasta hundirme en la gloria de mi SEÑOR. 

Por todo ello, he sentido el gozo interior de que, en ÉL, nada me falta. Y hasta puedo ver con claridad el pecado de mi hermano mayor, no darse cuenta que en la Casa del PADRE nada te falta y todo lo tienes. He sentido un pequeño Tabor que, pronto termina y vuelves a la realidad de tu propia cruz, tu propia pascua, que, como JESÚS, tendrás que sufrir para, en ÉL, con ÉL y por su mérito de muerte y resurrección, alcanzar, como coheredero, la gloria que el PADRE nos prepara.

SEÑOR JESÚS, TÚ tienes palabra de vida eterna y,
porque TÚ lo dices, echaré mis redes al
mundo de la blosgofera, para en
TI, por TI y contigo atraer a
los hombres a TI. Amén.