Y esa es nuestra
esperanza, nuestra fuerza y nuestro camino: «vencer al mundo en
Xto. Jesús». Sabemos que nos espera, de los
sufrimientos y luchas que tendremos que afrontar en el camino, pero, también
sabemos, lo que nos espera al final: Vida Eterna en plenitud de gozo y
felicidad en la Gloria de nuestro Padre Dios.
Tengamos siempre
presente de que no caminamos solos y que quien nos acompaña lo puede todo.
Tengamos siempre presente que el Señor – quien nos acompaña – ha vencido a la
muerte y, por tanto, ha Resucitado. Él nos explica el sentido de las Escrituras
y enciende nuestro corazón – recordemos a los discípulos camino de Emaús – iluminándonos
y transformándonos para que podamos anunciar al mundo su misterio de salvación
con la fuerza y sabiduría – como nos dice el Papa Francisco – que nos viene del
Espíritu Santo.
Jesús no nos
engaña, habla muy claro con su testimonio de vida. Su sacrificio en la cruz nos
deja muy claro cual es nuestro camino:
luchas, esfuerzos, sacrificios, dolor, rechazos…Victimarios que nos
persiguen, maniobran de mala fe, manipulan, extorsionan y matan. Ambiciones y afanes
de poder desmedidos, excluyentes, distorsionadores… En resumen un camino de
cruz. A eso estamos dispuestos si queremos seguir al Señor.
Pero, no vamos solos. Jesús sigue y camina a nuestro lado. Él ha vencido al mundo y nosotros, injertados en Él lo venceremos también porque tenemos la fuerza del Paráclito que nos ha sido enviado para fortalecernos, asistirnos y auxiliarnos en esos momentos de debilidad, de oscuridad y tribulación.