sábado, 6 de mayo de 2023

QUIEN ME CONOCE, CONOCE TAMBIÉN A MI PADRE

Nos lo dice tan claro que nos cuesta creerlo. Sé que hay mucha gente, incluso creyentes, que creen en un Dios abstracto, producto de su fe y su imaginación. Un Dios con el que ellos solos se entienden y nada quieren saber de los demás. Ellos se forman su propio código y sus propias reglas según entiendan la vida. ¿No es eso absurdo y disparatado? ¿No descubre un egoísmo e individualismo que nada tiene que ver con el amor?

La realidad es que aunque nos parezca mentira eso sucede. Me he llevado algunas sorpresas en ese sentido y hablo con conocimiento de causa. Pero, en descargo de eso diré que eso ha existido siempre. Jesús fue rechazado por muchos en su paso por este mundo. Y no porque no nos lo dijera tan claro que no deja lugar a duda: (Jn 14,7-14): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre; desde ahora lo conocéis y lo habéis visto». Le dice Felipe: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta». Le dice Jesús: «¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me conoces Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: ‘Muéstranos al Padre’? ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí? Las palabras que os digo, no las digo por mi cuenta; el Padre que permanece en mí es el que realiza las obras» …

Dios ha creído conveniente encarnarse en Naturaleza Humana y bajar a este mundo. Sin dejar de ser Dios, despojado de todo privilegio, se hizo Hombre, nuestro Señor Jesús, para cerca de ellos mostrarle el Amo Misericordioso del Padre y rescatarles con su Pasión y Muerte, de la esclavitud del pecado.

Podremos pensar lo que queramos pero Jesús lo ha dejado bastante claro: Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Al menos, creedlo por las obras. La cuestión es tener fe y creer en su Palabra. Razones, testimonios y obras ha hecho para que su Palabra tenga crédito.