sábado, 5 de abril de 2025

CREÍAN Y PENSABAN QUE DE GALILEA NO SALEN PROFETAS.

Quizás muchos de nosotros, posiblemente sin darnos cuenta, pensamos muy parecido a los sumos sacerdotes y fariseo del tiempo de Jesús. No creemos que Jesús sea el Mesías, ni el Hijo de Dios, y menos el enviado a anunciarnos el Amor y la Misericordia de Dios.

Igual decimos que creemos, y, de vez en cuando, vamos a misa, pero ese Dios en el que decimos que creemos no se corresponde con el que nos anuncia Jesús, y menos del que Él nos habla. Es un dios creado por nosotros y conforme a nuestros intereses, pensamientos y formas de ver e interpretar nuestra vida.

Sin embargo, nos gusta y nos parece bien como habla Jesús. Incluso, estamos de acuerdo en todo lo que dice, hasta el extremo de coincidir y pensar que sin su Palabra, este mundo pierde el norte y el rumbo de la libertad, los derechos y valores que hemos heredado de la ley natural. Pero, su xenofobia y creencias les traicionan. No admiten que un galileo venga a ahora a ser la esperanza y promesa que ellos esperan. Y eso les vendan sus ojos y les acalla su conciencia.

Sin embargo, no sucede lo mismo con Nicodemo, un fariseo que si trata de escuchar y de responder a su conciencia. Pide y piensan que hay que escuchar a Jesús y tratar de ver y entender que es lo que dice. También hoy, por la Gracia de Dios, hay muchas personas que se acercan a Jesús, a su Palabra y tratan de escucharla y vivirla. Y en esos estamos todos los que creemos en Él y tratamos de anunciar esa Buena Noticia.