lunes, 12 de junio de 2023

LA VERDADERA FELICIDAD SE ESCONDE EN LAS BIENAVENTURANZAS.

Lo que el mundo nos dice, nos muestra y nos presenta es el éxito. Todo lo que no sea éxito es fracaso para el mundo. Será, pues, importante para el mundo todo aquel que tenga éxito, riqueza, bienestar, placer, arrogancia de poder y afirmación de sí mismo por encima y en perjuicio de los demás.

Eso determina y significa que seguir a Jesús y vivir en y según las bienaventuranzas será una renuncia a todo lo que el mundo nos ofrece. Sin embargo, todos los que estamos en este mundo buscamos la felicidad. Dentro de cada hombre hay una chispa de felicidad eterna que le impulsa a buscar la felicidad. Una felicidad que el hombre no encuentra en este mundo a pesar de su poder, riqueza y placer.

Luego, la pregunta es: ¿Dónde está esa felicidad tan buscada y deseada? Y la respuesta nos viene dada por Jesús en el Evangelio de hoy: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos… Son bienaventurados, es decir felices, todos aquellos que…

Por tanto, no busquemos la felicidad en este mundo ni en las cosas de este mundo. Y no la busquemos porque en el mundo y en sus cosas no se encuentra. Busquemos la felicidad que arde desde lo más profundo de nuestro corazón en la Palabra de Dios y en esas bienaventuranzas que nos presenta porque son en ellas donde la encontramos.

Seamos consciente de nuestra pobreza y limitaciones y pidamos al Señor la fuerza, la paz y sabiduría de su Espíritu para poder así sumergirnos en su Gracia y, fortalecidos en Él, vivir nuestra vida en y con la actitud de las bienaventuranzas. Amén.