lunes 8 de febrero de 2010

IGLESIA CATÓLICA: PUNTOS DEL CATECISMO MEDITADOS.


Desde este momento, y con la fuerza del ESPÍRITU SANTO, por JESÚS, de quién recibimos la Vida de la Gracia del PADRE, trataré de ir transcribiendo, con su meditación correspondiente, hecha por el Padre Jesús de CatholicosOnline.com la fe y la doctrina contenida en el Catecismo de la Iglesia Católica.

Añadiré, al final, en la medida que pueda y tenga luz mi humilde y pobre aportación personal desde mi propia vivencia y encuentro con JESÚS.

Espero tener la paciencia, perseverancia y fortaleza para poder hacerlo, de forma sistemática, todas las semanas, no me compromete a decir qué día, pero sí dentro de cada semana.

Hoy, lunes, día ocho de febrero de 2010 empiezo con el primer punto del primer capítulo.

- PRIMERA PARTE LA PROFESIÓN DE LA FE

- PRIMERA SECCIÓN «CREO»-«CREEMOS»
- CAPÍTULO PRIMERO: EL HOMBRE ES "CAPAZ" DE DIOS

CAPÍTULO PRIMERO:
EL HOMBRE ES "CAPAZ" DE DIOS

I. El deseo de Dios 27

27 El deseo de Dios está inscrito en el corazón del hombre, porque el hombre ha sido creado por Dios y para Dios; y Dios no cesa de atraer hacia sí al hombre hacia sí, y sólo en Dios encontrará el hombre la verdad y la dicha que no cesa de buscar:
La razón más alta de la dignidad humana consiste en la vocación del hombre a la comunión con Dios. El hombre es invitado al diálogo con Dios desde su nacimiento; pues no existe sino porque, creado por Dios por amor, es conservado siempre por amor; y no vive plenamente según la verdad si no reconoce libremente aquel amor y se entrega a su Creador (GS 19,1).

GS 19,1
CONSTITUCIÓN PASTORAL
GAUDIUM ET SPES
SOBRE LA IGLESIA EN EL MUNDO ACTUAL
http://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html

Formas y raíces del ateísmo
19. La razón más alta de la dignidad humana consiste en la vocación del hombre a la unión con Dios. Desde su mismo nacimiento, el hombre es invitado al diálogo con Dios. Existe pura y simplemente por el amor de Dios, que lo creó, y por el amor de Dios, que lo conserva. Y sólo se puede decir que vive en la plenitud de la verdad cuando reconoce libremente ese amor y se confía por entero a su Creador. Muchos son, sin embargo, los que hoy día se desentienden del todo de esta íntima y vital unión con Dios o la niegan en forma explícita. Es este ateísmo uno de los fenómenos más graves de nuestro tiempo. Y debe ser examinado con toda atención.
La palabra "ateísmo" designa realidades muy diversas. Unos niegan a Dios expresamente. Otros afirman que nada puede decirse acerca de Dios. Los hay que someten la cuestión teológica a un análisis metodológico tal, que reputa como inútil el propio planteamiento de la cuestión. Muchos, rebasando indebidamente los límites sobre esta base puramente científica o, por el contrario, rechazan sin excepción toda verdad absoluta. Hay quienes exaltan tanto al hombre, que dejan sin contenido la fe en Dios, ya que les interesa más, a lo que parece, la afirmación del hombre que la negación de Dios. Hay quienes imaginan un Dios por ellos rechazado, que nada tiene que ver con el Dios del Evangelio. Otros ni siquiera se plantean la cuestión de la existencia de Dios, porque, al parecer, no sienten inquietud religiosa alguna y no perciben el motivo de preocuparse por el hecho religioso. Además, el ateísmo nace a veces como violenta protesta contra la existencia del mal en el mundo o como adjudicación indebida del carácter absoluto a ciertos bienes humanos que son considerados prácticamente como sucedáneos de Dios. La misma civilización actual, no en sí misma, pero sí por su sobrecarga de apego a la tierra, puede dificultar en grado notable el acceso del hombre a Dios.
Quienes voluntariamente pretenden apartar de su corazón a Dios y soslayar las cuestiones religiosas, desoyen el dictamen de su conciencia y, por tanto, no carecen de culpa. Sin embargo, también los creyentes tienen en esto su parte de responsabilidad. Porque el ateísmo, considerado en su total integridad, no es un fenómeno originario, sino un fenómeno derivado de varias causas, entre las que se debe contar también la reacción crítica contra las religiones, y, ciertamente en algunas zonas del mundo, sobre todo contra la religión cristiana. Por lo cual, en esta génesis del ateísmo pueden tener parte no pequeña los propios creyentes, en cuanto que, con el descuido de la educación religiosa, o con la exposición inadecuada de la doctrina, o incluso con los defectos de su vida religiosa, moral y social, han velado más bien que revelado el genuino rostro de Dios y de la religión.


    CAPÍTULO PRIMERO:
    EL HOMBRE ES "CAPAZ" DE DIOS

    I. El deseo de Dios
    27

Hermano, voy contigo, vamos a ir juntos por el camino del goce espiritual que es saber la verdad. ¡Vamos!

Si hemos nacido, y es cierto porque tenemos vida, tenemos cuerpo. Si somos personas, y es cierto, podemos pensar, razonar, decidir. ¿De dónde nos viene todo esto?

Alguno de vosotros es padre, es madre, y sabe como ha hecho al hijo pero no sabe como el hijo siendo parte de los dos es independiente de ellos. Sólo la persona, nosotros, dependemos de nuestros padres para un principio de vida, y de la madre 40 semanas en su seno para que se forme nuestro cuerpo, pero luego, si no la viésemos más a ella, a la madre, por ser adoptados, por morir ella, por irse de nuestra vida, y al igual el padre, nosotros podemos seguir viviendo, pues somos independientes totalmente de los que nos engendraron, pero estamos unidos a ellos por los genes, por el físico, la personalidad que nos han transmitido al darnos el cuerpo que tenemos y somos, sacado de la unión de sus dos cuerpos fundidos, unidos en uno sólo por el sexo.

Nosotros, todos y cada uno de nosotros tenemos cuerpo, existimos por tener unos padres, los conozcamos o no, los amemos o no, nos amen o no, estén vivos o no, pero nadie nace solo, todos nacemos de la unión del hombre y la mujer; no necesitamos todo de ellos, sólo un óvulo y esperma, nada más, aunque ellos, cada uno, tiene un cuerpo físico, nosotros sólo necesitamos de ellos el óvulo y el esperma para tener vida física y parecernos a ellos físicamente y de rasgos de carácter.

Muchos padres quieren tener hijos y no pueden, hay algo que se lo impide y son estériles. Por más voluntad que tengan en querer tener un hijo, por más actos sexuales que realicen, no tienen hijos. Con eso vemos que los hijos no vienen de la voluntad y deseos de los padres. En cambio a veces se crea al hijo sin querer en voluntad, se fecundan hijos por el sexo, por una relación sexual que puede ser casual, forzada, de libertinaje. Eso nos demuestra que no es ni la voluntad ni la inteligencia del hombre quien nos da la vida, quien da la vida a una persona. Entonces ¿Quién manda en que vivamos? Podrían decir algunos que es la misma naturaleza que crea unas condiciones óptimas para la fecundación de la persona, y es cierto, que si no hay óptimas condiciones naturales, a excepción de algunos casos, es lo normal, que así se fecundan los hijos, mediante la realidad de unas óptimas circunstancias de gestación, porque vemos que ni los deseos ni la voluntad de la persona puede, haciendo el acto sexual, crear a una persona. Si que vemos que lo natural se une y ejerce su influencia y costumbre de lo que es real y posible y cierto, como real posible y cierto es que una semilla enterrada en tierra en la profundidad óptima, con la temperatura adecuada y la tierra fértil, muera y viva una planta. Así es como nace la vida vegetal y así es como nace la vida humana por unas circunstancias óptimas a ella, pero si no son óptimas no hay vida.

La naturaleza vive, pero ¿Quién hace vivir a la naturaleza? ¿Quién rige el cosmos? ¿La vida entera? ¿Tú? ¿Aquél? ¿Ese que sólo puede vivir como máximo 120 años y luego desaparece de la vida, de sus propias circunstancias siendo lo que es y quien es? Si fuera así, ¿Quién de nosotros sería? ¿Todos? ¿Cómo nos pondríamos de acuerdo en que lo que es sea como es? ¿No querríamos cambiar la norma? ¿No desearía cada uno poner su sello? Por ejemplo, quien le gustase el rosa, todo lo querría rosa, las plantas rosas, y entonces ¿Cómo podría llevarse a cabo la función clorofílica, si sabemos que es por el color verde? ¿Y por qué una rosa, es una rosa en cualquier lugar del planeta Tierra? No podemos, ninguno, cambiar a la sabia Naturaleza; podemos aprender de ella e imitarla y así tener resultados naturales a las acciones artificiales, como por ejemplo la fecundación “in vitro”; pero jamás, por ejemplo, de dos personas del mismo sexo podrán dar vida a una nueva persona. No se puede, es imposible, terminantemente imposible si no se la ha manipulado físicamente; en su estado natural es imposible, y si se ha manipulado ya no es lo natural, es artificial.

Vemos pues que para nacer hemos necesitado de un óvulo y esperma, pero que aunque muchos teniendo un óvulo por una parte, sea dentro de la mujer o no, y teniendo esperma del hombre y se unan por medio de lo natural o lo artificial y aunque haya voluntad de tener un hijo, ese hijo no nace.

¿Por qué no nace este hijo? ¿Por qué naciste tú?

El hombre se diferencia de los animales en que podemos pensar, razonar y decidir. ¿Eso quién nos lo da? Viene impreso en la misma vida de ser personas, como viene impreso en cada especie de animales y plantas que es lo que es, porque si fuera diferente sería lo que es.

¿Quién ha hecho las especies? ¿Quién ha hecho al hombre? Si no podemos teniendo padre y madre, hombre y mujer, dar vida, aunque la voluntad y la inteligencia nos lleve a saber hacerlo, a saber como se hace una nueva persona, ¿Cómo es que hubo un primer hombre y una primera mujer? Porque realmente sabemos ciertamente que, aunque queremos, a veces no conseguimos ser padres.

Hay alguien, algo, que sí, que su voluntad mandó y se hizo su voluntad, alguien sumamente inteligente y no sólo inteligente, porque aunque somos inteligentes a veces no conseguimos tener, hacer personas, hijos. Pero ese ser sí que pudo, y no sólo hizo personas, sino que hizo la primera persona, la que da nombre a la especie: el hombre, y le puso las condiciones que decidió, porque sabemos que todos los hombres siempre han sido físicamente así como somos, con un cuerpo, cabeza y extremidades; que siempre hemos pensado, razonado, decidido, porque seguimos siendo lo que somos; podemos tener el color de la piel distinta, o los brazos más largos o las piernas más cortas y la cabeza más redonda unos de otros, pero todos tenemos intestinos, corazón, pulmones, ojos, hígado…

Alguien nos creó, es indiscutible. Otra cosa es que no quieras meditar sobre ello, otra cosa es que no quieras aceptarlo, pero si quieres y profundizas en tu inteligencia sabrás que Dios existe, que es el Creador y Todopoderoso, que tiene Voluntad y su voluntad se cumple, porque la vida existe, todos lo vemos, vemos la tierra y los cielos y sabemos que ha salido de una sola Persona porque tiene armonía y no cambia.

Decimos que es Persona, porque hay una personalidad que decide, hay sólo una voluntad, lo vemos en los hechos de que todo tiene una lógica, una explicación, un porqué de existir. Eso en las cosas que conocemos y hemos estudiado de la naturaleza, y nosotros somos naturaleza, somos parte de la creación, de lo que existe, porque existimos un tiempo y luego desaparecemos en lo físico; pero además somos espíritu, porque no obramos por instinto sino por meditación, raciocinio que nos lleva a la inteligencia, y sólo la especie humana ha dominado la tierra, sólo nosotros, por ejemplo, hemos avanzado en la construcción de casas, incluso tenemos automóviles para trasladar nuestro cuerpo de un lugar a otro y tenemos aviones. Los monos siguen yendo a pie y de árbol en árbol, las hormigas siguen construyendo con laberintos sus nidos. Sigue el bebé, la persona al nacer, llorando, aunque ahora hay hospitales e instrumental y personal para ayudar a la madre a traer a su hijo al mundo: Su hijo, porque ha nacido de ella, hijo de su padre, porque por los dos fue creado.

Los hombres, las personas, además de físico tenemos algo nuestro y por tanto, dentro de nosotros, que nos permite pensar sin que otros sepan lo que pensamos, tenemos un yo interior que nos separa del colectivo y nos hace únicos. Nadie, si no queremos, puede influir en nuestras obras y pensamientos. Los animales tienen su instinto; nosotros, también por instinto, hacemos las funciones vitales, pero podemos aguantarnos de hacer algunas cosas, por ejemplo, aunque tengamos hambre, podemos no comer, aunque tengamos sed, podemos no beber, pero no podemos tener hijos aunque queramos. Podemos no hacer, pero no podemos crear personas sólo con la voluntad, porque no pertenecemos a nadie, cada una es individual, cada uno tiene su yo, que nadie puede usurpar si tú no quieres, si tú no le das permiso: eso es la libertad, la libertad de decisión ante lo natural que hay y en donde vivimos, en lo natural de la creación. Podemos incluso dejarnos matar, podemos incluso dejarnos morir, pero no podemos crear a otra persona sólo con nuestra voluntad y los medios necesarios: óvulo y esperma.

¿Por qué?

Porque cada uno de nosotros se pertenece a sí mismo, aunque ha nacido a través de dos personas físicamente distintas: hombre y mujer, pero nosotros, tú, eres tú, eres importante y único; sólo existe un tú como tú: tú mismo. No perteneces a nadie y nadie te pertenece, estás sólo en tu yo interior y eres el dueño de ti mismo, como lo es el Dios que te creó.

Dios, el Creador del mundo, que lo creó por y con Su Voluntad, con su decisión, con su deseo, te creó, creó toda especie y a ti que, como Él, tienes voluntad y puedes decidir y razonar, a ti te dio de su esencia espiritual, por eso eres a su imagen y semejanza y siendo único y libre como Dios mismo lo es; ves que naciste por Dios, por la voluntad misma de Dios que decidió ponerte nombre, por eso tienes este yo propio, que es tu nombre, es tu única vida y voluntad, tu decides qué hacer con ella, puedes comer o dejar de comer, puedes decidir que hacer con tu cuerpo y por tanto eres libre e independiente de los demás, que como tú, igual que tú, pueden hacer como tú y usar de su cuerpo según lo que decida cada uno, y no por voluntad de crear sino por voluntad de conocer; conocer y reconocer que hay un Dios Creador que creó todo lo que ves y lo que no ves, como no ves de donde salen tus pensamientos; sabes donde se forman: en el cerebro; sabes que son vivas vibraciones de energía mental, pero busca la fuente de esta energía que sientes físicamente pero que solo tienen las personas y no los animales, y, ¿Por qué las personas? ¿Por qué el físico de una persona, de un ser humano tiene también vida espiritual? ¿Por qué no lo tiene un mono, un chimpancé o una hormiga? ¿Quién lo decidió? ¿Tú? ¿Yo? ¿Quién? Si no podemos las personas ni decidir tener hijos, entonces ¿Quién nos creó la parte espiritual que todos y cada unos sabemos de su existencia, porque la tenemos, la sentimos y la utilizamos?: Dios. Ese Ser superior que creó todo y creó al primer hombre y a la primera mujer. Así es. Dios es nuestro Padre Espiritual y también creador del físico y de todo lo que hay.

Tenemos un Padre que es Dios.

P. Jesús

Mi comentario.

El deseo más profundo del hombre es amar. Sólo hay que observar y detenerse un poco, para comprobarlo, sin embargo, el hombre necesita primero ser amado para luego poder amar. Por sí solo no puede amar. Es algo así como, para entenderlo mejor, la necesidad que sentimos y tenemos de calmar nuestra sed. Necesitamos agua, y de no poder conseguirla moriríamos, más por nosotros solos no podríamos fabricarlas, obtenerla. No somos creadores de nada, Somos seres creados.

De la misma forma, no podemos ser amor, sino que procedemos y dependemos del Único y Verdadero AMOR, al cual nos parecemos por su propia Voluntad. Por lo tanto, sólo porque somos creados y amados por ese AMOR, podemos nosotros sentir amor y amar a los demás. Es DIOS quien nos ama y amó primero, siempre, y al ser amados desprendemos también nosotros amor.

Ese amor con que DIOS nos ama, es su Bendición, y al ser bendecidos todos nosotros, podemos también bendecir a otros en el nombre de nuestro PADRE DIOS. De todo esto deducimos que sin DIOS el hombre se encamina a la muerte eterna y su vida pierde todo sentido. Pero no sólo lo deducimos sino que lo experimentamos observando lo que ha sucedido, sucede y está sucediendo a nuestro alrededor.





martes 2 de febrero de 2010

¡SEÑOR!, NO ME ARROJES LEJOS DE TU ROSTRO.


Hay muchas ocasiones que buscamos con ahinco y voluntad el rostro de DIOS, pero no parece que lo encontremos, y es más, nos parece imposible encontrarlo. Surgen muchas preguntas en nosotros y muchos deseos de ofrecimiento y disponibilidad, más nos quedamos quietos, paralizados esperando que el SEÑOR se nos haga visible, diáfano, presente, concreto, con una orden de mando a nuestra medida y alcance.

Son los momentos cuando manifestamos que estoy dispuesto a hacer lo que el SEÑOR mande, pero ¿qué hacer? No sé, exclamamos después, y nuestra cómoda espera, apoltronado en mi confortable sillón continúa desafiando la aparición de la Voluntad de DIOS.

Indudablemente, es mucho más difícil y comprometedor actuar según mi conciencia y de forma generosa, desapegada, desinteresada, solidaria... y ocupar el lugar del que sufre, del que vive la angustia de la enfermedad, de la desesperación, de la desesperanza... Es mucho más duro experimentar el dolor y el sufrimiento en carne propia.

Pero, también, más gozoso, más alegre y más feliz, porque detrás de esa experiencia dolorosa se esconde el experimentar mi propia muerte al egoísmo, al apego, a los intereses, a mi propio yo... y derivará en libertad, en sentirme desatado de muchas cadenas que me oprimían, que me sometían, que anulaban mi voluntad y, por supuesto, también la de DIOS.

Sólo la verdad nos hará libre, y la Verdad se encuentra en cada uno de nosotros, de tal forma que, cuando la dejamos salir y actuar según sus deseos más íntimos y profundos, encontramos lo que tanto buscamos. "la auténtica y verdadera felicidad que se encuentra en el Amor.

Como pista de reflexión y luz, les dejo esta clarificadora reflexión ( Catholic. Net) que nos enseña lo cerca que tenemos el Rostro de DIOS y la nitidez del deseo de su Voluntad.

En una ocasión un joven tuvo el deseo de subir a la cumbre de una montaña pues pensaba que ahí podría ver el rostro del Señor.

Preparó todo lo necesario, y un día al amanecer empezó su gran aventura; al llegar a las faldas de la inmensa montaña se topó con un anciano que vivía en una pequeña y vieja cabaña; éste al verlo le preguntó: “¿dónde te diriges con tanta prisa y entusiasmo?”.

El joven contestó: “A la cumbre de ésta montaña, pues en ella espero ver el rostro del Señor”.

El anciano le dijo: “Porque no te quedas un momento conmigo y me ayudas a reparar mi cabaña pues se está cayendo y como ves yo ya soy muy viejo y no puedo solo, y al terminar reanudas tu aventura”.

El joven contestó: “Disculpe, anciano, pero no puedo, se me hace tarde, pero al bajar con gusto le ayudaré”.

Después de un par de horas el joven llegó a la cumbre de la montaña, y con gran ánimo gritó: “Señor, ¿dónde estás? ¿quiero verte? ¿dónde estás?”, una y mil veces repitió las mismas preguntas pero no hubo respuesta alguna. El joven al ver su fracaso se retiró del lugar tristemente.

En su camino de regreso pasó de nuevo junto a la cabaña, que estaba completamente deshecha y el anciano ya no se encontraba en ella. Él sin darle mucha importancia, continuó su camino.

Al poco rato, encontró una iglesia y decidió entrar en ella y dialogar lo sucedido con el Señor. Ya frente al Sagrario exclamó: “Señor, esta mañana he buscado tu rostro y no lo encontré”. Y el Señor contestó: “Hoy, yo también te pedí ayuda…y no la encontré”

viernes 29 de enero de 2010

BIENAVENTURANZAS DE LA PAZ.


Dichosos los que nos sois violentos
porque habéis renunciado a la agresividad,
porque no deseáis ni hacéis mal a nadie.

Feliz el que no responde a la ofensa
con otra ofensa,
a la bofetada con otra bofetada.
Dichosos ellos porque la paz
será siempre su compañera.

Felices los que cuando os piden, dais;
los que sabéis animar, ayudar, acompañar,
los que sabéis alegrar
a quienes viven a vuestro lado.

Felices vosotros los que amáis a la familia
haciendo de vuestra casa un hogar feliz.
Dichosos los que amáis a los amigos,
si aprendéis a devolver bien por mal.

Dichosos vosotros si os profesáis amigos
de todas las personas y de todos los pueblos.
Dichosos vosotros porque la Paloma de DIOS
se acurruca serena en vuestro corazón,
porque sois HIJOS DEL FUEGO Y DEL AMOR.

lunes 25 de enero de 2010

EL ENCUENTRO TIENE LUGAR EN LA POBREZA.


Todos, según nuestros criterios, a la hora de presentar nuestros proyectos lo hacemos de forma muy atractiva y lujosa. Todos presentamos, lo mejor que podemos, nuestros planes e iniciamos nuestra obra con las mayores galas posibles y los mejores elementos a nuestro alcance. Invertimos nuestro mayor capital en la obra que vamos a acometer.

Nuestro PADRE DIOS, infinitamente Omnipotente y poderoso, pensamos, debió hacer lo mismo, y su Reinado tenía que presentarse bajo el signo del poder, la riqueza y el gobierno. Un Rey y Señor de todo lo creado tenía que presentarse de esta forma. Y es la manera que entendemos tienen que hacerse las cosas. Son nuestros criterios, y no aceptamos otros, o, al menos, nos cuesta.

Sin embargo, JESÚS, enviado por el PADRE al mundo, viene de forma silenciosa, callada, débil, frágil, obediente, sin honores ni privilegios, y sencillamente pobre, cómo uno más y cualquiera de los niños pobres del mundo de su época. Acepta su condición humana y pobre, y asume sus avatares y necesidades, naciendo donde las circunstancias le permiten, confiado y esperanzado en la Providencia del PADRE que lo envía.

¡Es curioso!, Aquel que lo puede todo y todo se le somete, presenta su obra y proyecto de la forma más necesitada y pobre. Se muestra pobre para, desde esa pobreza, experimentar la necesidad de sentirse necesitado, dependiente, falto de colaboración, de ayuda, de solidaridad, de fraternidad, de ti... ÉL, que te ha creado, te ha hecho libre para mendigar tu colaboración, para pedirte tu amor, para rogarte que le aceptes su perdón, y te dejes querer por su infinito deseo de cobijarte, protegerte, hacerte inmensamente feliz, Amarte...

Te lo dice claramente cada día, en muchas ocasiones revestida unas veces de publicano, otras de adultera, otras de paralitico, samaritano... pero, sobre todo, de Padre que no descansa hasta divisar en el horizonte al hijo que regresa a casa (hijo prodigo). Nuestro PADRE está, sin descanso, al acecho noche y día, esperando tú sí, tú cambio, tú regreso...

Y es tanto el desespero que no cesa de hablarte, de enviarte pruebas, de mandarte recados, unas veces directa y otras indirectamente. Sólo te pide que confíes, que te abandones en sus Manos, que le sigas... pero, también te advierte que, cuando te llegue tu hora, si no le has creído (Mc 16, 15-18) te condenarás. Hasta ese momento no escatimará nada por mostrarte todo lo que haga falta para doblegar tu libertad, tu capacidad de elegir, pero agotado dicho plazo todo se habrá terminado.

Hay muchos testimonios que nos hablan de un camino de purificación, de otra vida que comienza cuando esta se acaba, y que nos alumbra nuestro itinerario y nuestro rumbo hacia la verdad, para que no nos llamemos a engaño. Sería, por otro lado, injusto acabar en otro lugar por ignorancia consentida e indiferente. Por eso, manda a sus discípulos a proclamar y predicar donde está la Verdad y cuál es el camino. Para que todos sepan y conozcan a lo que están llamados.

La levadura está en el mundo, y la masa es fermentada, a pesar de resistirse, pero depende de cada uno de ellos que fermente tal y como quiere el único Fermentador, y no rechazar la levadura que le propone el fermentar. También, ocurre que la levadura esté adulterada o estropeada, y la masa no quede fermentada como necesita y demanda. Todos dependemos de todos, y ahí se esconde nuestra pobreza: " el deseo de sabernos necesitados y, fundamentalmente, en sus MANOS. Así lo experimento JESÚS con respecto a su PADRE.

jueves 21 de enero de 2010

AUN SIN SABERLO, EL SEÑOR NOS ACOMPAÑA.


En tu presencia reina la paz, el silencio, la tranquilidad. Cesa el bullicio, el ruido, las alocadas carreras sin sentido, sin, incluso, saber bien a donde vas. Es el mundo que anda descentrado, loco de dar vueltas que no le conducen a ningún lugar, pero continúan sin saber que TÚ, mi SEÑOR, permaneces tranquilo esperando.

Cada cual va buscando la solución de su problema. Su vida está parada en el momento de saber que su hijo está gravemente enfermo, y pasa a tu lado sin saber que TÚ puedes sanarla y, también, puedes sanar a su hijo. Corre preocupada y dolorida, y deja atrás la solución de sus males. Miro al otro lado y contemplo a aquel muchacho que busca desesperado los euros de la ración del día de hoy con los que calmar su dependencia. Está atado a un clavo y su libertad es esclava del vicio.

Pero, tampoco, piensa ni cree que TÚ, SEÑOR, puedes liberarlos y hacerle libre. Y, menos aún, que eres el deseo de felicidad más fuerte que deseamos. Está sometido, ciego, alocado y atrapado en un mundo de esclavitudes, de prisas, de deseos caducos, de sin sentido. Y, sin embargo, se pasa media vida delante de TI, a las puertas de tu Casa, saludando a los que entran y salen, y mendigando unos céntimos para la ración del próximo día.

Y presencio perplejo a aquella joven que llora porque su pareja la ha dejado, porque su amado está cansado o busca otros nidos donde satisfacer su ego carnal. Y el mundo se le viene encima, y todo se vuelve negro, sin horizonte. Permanece ciega, perdida sin advertir que TÚ, SEÑOR, permaneces a su lado esperando una mirada, una petición para consolarla y darle ánimo.

Y para decirle que nada está perdido, que el amor apoyado en sentimientos y afectos de cualquier tipo es un amor falso, aparente, pero no real. Que el amor es responsable, es entrega, es generosidad, es verdad... Y que en TÚ compañía todo se supera, se ilumina, se clarifica, y se ve desde el lado verdadero y auténtico.

Y continúan pasando y pasando, hombres y mujeres, jóvenes y niños que se agarran a un mundo, que sin TI, está vacío y caduco, y pierde todo su sentido. Porque TÚ lo creaste para que lo administráramos según tu Voluntad, pero nosotros lo hemos hecho según la nuestra. Y ya lo ves, todos pasamos de largo y no nos paramos a charlar CONTIGO un momento.

Tenemos el Tesoro delante, pero buscamos en donde nunca puede estar. TÚ nos lo dijiste: "Mi Reino no es de este mundo..." Y lo más grande es que, a pesar de todo, queramos o no queramos, TÚ estarás ahí esperándonos a que recapacitemos, a que nos demos cuenta de que no hay que desesperar sino hablar CONTIGO y creer que TÚ, a pesar del sufrimiento y dolor, darás respuesta a nuestro vivir sin sentido.

lunes 18 de enero de 2010

ORAR ES HACER TU VOLUNTAD.


¡SEÑOR!, ¿cómo puedo escucharte
sin desapegarme de mi voluntad?
Voy a tu encuentro,
pero llevo conmigo
mis pensamientos y proyectos.

No podré, de esa manera,
abrirme a TÚ Palabra,
y menos estar dispuesto
a esforzarme en hacer
lo que TÚ quieres que yo haga.

Hablar contigo supone poner en TUS MANOS
mis asuntos y problemas,
pero, también, recoger y hacer míos
tus proyectos, sufrimientos y deseos.

Y, eso sí lo sé, SEÑOR,
TÚ quieres mi bien, mi felicidad
porque me has
creado por amor
y has puesto todo lo que necesito
para mi disfrute y bienestar.

Y tu VOLUNTAD
es hacer que todos los hombres
sean hermanos, vivan en paz
y se amen como JESÚS, tu HIJO,
nos enseñó.

Y te reconozcan como PADRE y Creador,
y sean uno para Gloria y Alabanza TUYA.

Y, sin embargo, DIOS mío,
a mí alrededor veo mucho dolor,
mucho sufrimientos y miserias.
Si todo lo creado ha sido para nuestro bien,
no parece que haya suficiente para todos.

Y es, SEÑOR, que nosotros, tus hijos,
te fallamos y no escuchamos tus consejos
y tus intenciones.
Sólo nos importa nuestro "yo",
y nuestros "planes".

Y lo estropeamos todo. El mundo que TÚ
nos diste, lo hemos mal usado
y lo estamos convirtiendo
en un lugar inhabitable y dañino.

Y todo, SEÑOR, porque no salimos
de nuestro ego personal, no nos disponemos
a morir a nuestras cosas,
y a preocuparnos por las TUYAS.

Y cuando estemos en tu presencia
podemos sorprendernos con tu desconocimiento
para con nosotros,
pues no por el hecho de decir:
¡SEÑOR, SEÑOR!, seremos reconocidos
por tus hijos,
sino, simplemente, por hacer tu VOLUNTAD.

miércoles 13 de enero de 2010

HIMNO ( de Laudes del miercoles de la primera semana).


Buenos días, SEÑOR, a ti el primero
encuentra la mirada
del corazón apenas nace el día:
TÚ eres la Luz y el Sol de mí jornada.

Buenos días, SEÑOR, contigo quiero
andar por la vereda:
TÚ, mi camino, mi verdad, mi vida;
TÚ, la esperanza firme que me queda.

Buenos días, SEÑOR, a ti te busco,
levanto a ti las manos
y el corazón, al despertar la aurora:
quiero encontrarte siempre en mis hermanos.

Buenos días, SEÑOR Resucitado,
que traes la alegría
al corazón que va por tus caminos,
¡vencedor de la muerte y de la mía!

Gloria al PADRE de todos, gloria al HIJO y al
ESPÍRITU SANTO;
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos te alabe nuestro canto. Amén.