martes, 5 de mayo de 2026

¿VIVO PACIFICADO?

Jn 14, 27-31a

Cuando creo que voy por buen camino y estoy a punto de lograr cierta estabilidad, de repente surge algo inesperado… y todo se viene abajo.

La vida está llena de tormentas: algunas nos superan; otras, con esfuerzo y paciencia, logramos atravesarlas. Pero entre unas y otras la vida se vuelve dura y, a veces, casi insoportable.

Carmelo no encontraba paz. Se sentía amenazado por las tempestades de este mundo, que no son pocas, y que le mantenían en vilo.

Mientras tomaba un café en la terraza de Santiago, buscaba sosiego, intentando recobrar fuerza para seguir luchando.

Estaba levantándose cuando le paró un saludo de un buen amigo.

Pidamos al Señor esa paz que no depende de las circunstancias, sino de su presencia en nosotros.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Compartir es esforzarnos en conocernos, y conociéndonos podemos querernos un poco más.

Tu comentario se hace importante y necesario.