| Mt 14, 13-21 |
Los contratiempos nos obligan a veces a retirarnos y en la serenidad buscar alternativas a la adversidad. Recuperarnos del desaliento ya es alentador y encontrar las fuerzas para volver a la vida nos levanta el ánimo.
A menudo no nos damos cuenta de que, por poco que cada uno pueda aportar, la abundancia nace de la participación de todos.
—Coincido con lo que dices —intervino Julio—, la solución está en que todos echen una mano. No es cosa de uno, sino de todos.
Manuel, levantando el pulgar en señal de estar de acuerdo, dijo:
—Así es, al compartir lo que tenemos, por insignificante que parezca, podemos ser instrumentos de esa multiplicación de vida que Dios realiza. …
Guardó un breve silencio y, mostrando en la Biblia el evangelio de Mt 14, 13-21, añadió:
—Él puede hacer mucho con poco. Se trata de atreverse, superar dudas y temores, abrir el corazón y las manos, compartir y confiar…
Y mirándolos con ternura y gozo, agregó:
—El resto ya lo hace el Señor.
Alguno podría objetar que esta es una grande e irrealizable utopía. Sin embargo, la enseñanza y la acción social de la Iglesia demuestra lo contrario: allí donde los hombres se convierten al Evangelio, tal proyecto de participación y solidaridad se hace una extraordinaria realidad. (San Juan Pablo II).
La abundancia comienza cuando nadie se guarda su pequeño pan.