domingo, 16 de agosto de 2026

CUESTIÓN DE FE

El desánimo o simplemente el cansancio vienen en cualquier momento. Incluso cuando más fuertes nos encontramos o más desprevenidos estamos.

Aparece sin darnos cuenta y nos somete, se nos hace duro y casi imposible sostenernos en pie. Incluso nos hace dudar y perder el sentido de nuestro vivir.

Todos hemos experimentado esa situación alguna vez en el camino de nuestra vida. Unas veces la hemos vencido, pero otras, si no hemos sido derrotados, sí nos ha costado más sobreponernos.

También es cierto que algunos se han quedado inmovilizados y sin posibilidad de reaccionar. El impacto les ha superado y han sucumbido a seguir el camino con esperanza y sentido.

¿Y tú, cómo te encuentras? ¿Tienes experiencia de estas situaciones o todavía no las has experimentado?

Conviene, al menos, conocerla, para cuando nos llegue, que seguro llegará, estemos preparados y fortalecidos para recibirla y no decaer.

En ese momento, Manuel se levantó, abrió la Biblia y dijo:

—Este pasaje evangélico de Mateo 15, 21-28 nos habla de una mujer cananea que le pidió, a gritos, al Señor que librara a su hija de un demonio. Y no recibió ninguna respuesta, pero su insistencia fue tan notable que su fe fue admirada por Jesús.

Cerró la Biblia y, mirándolos, añadió:

—¿Tenemos nosotros esa fe? ¿Insistimos sin desfallecer aunque nos parezca que recibimos el silencio por respuesta?

Muchos se miraron entre sí sin saber qué decir. Otros agacharon la cabeza y solo muy pocos expresaron estar de acuerdo.

La cuestión es tu respuesta y qué piensas al respecto. ¿Cuál sería tu reacción?