martes, 8 de septiembre de 2026

UN PROYECTO DE VIDA APOYADO EN LA PALABRA DEL SEÑOR

Mt 1, 1-16. 18-23

La liturgia de la Iglesia, usando el evangelio de Mateo, nos presenta la vocación de María y los orígenes de Jesús, de la tribu de Judá, partiendo de Abrahan y pasando por David hasta José:

«Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo».

Hay algo sorprendente y que me llama la atención: En Jesús se cumplen todas las promesas esperadas, y María desempeña con su «» un papel fundamental.

En la genealogía también aparecen otras cuatro mujeres: Tamar, Rahab, Rut y Betsabé, mujeres extranjeras y protagonistas de historias marcadas por situaciones irregulares, dolorosas o socialmente comprometidas, como lo fue la concepción de Jesús y la reacción inicial de José.

En la trama humana, con luces y sombras, aparece la joven María como el lugar de encuentro de la humanidad con Dios. Con su «Fiat» cambia la historia y nos abre una nueva puerta a Dios.

Es María quien nos regala a Jesús y nos invita a confiar como ella y participar en el proyecto de vida que Dios tiene para toda la humanidad.

Mateo comienza su exposición doctrinal y catequética de su evangelio con la genealogía de Jesús, confirmando que procede de la estirpe de David, y, a continuación, desarrolla cómo se produjo la concepción del Hijo de Dios, quedando gestante María cuando ya estaba desposada con José.

El desposorio ya constituía un compromiso matrimonial vinculante, aunque todavía no se hubiera iniciado la convivencia. La ruptura del desposorio supone un repudio formal, y las relaciones sexuales con otro hombre serían comparables a un adulterio.

José, hombre justo, al repudiarla podía exponerla públicamente a una situación de enorme humillación y rechazo, pero no quiere difamarla y acusarla públicamente. 

En sueños, un ángel le advierte que es obra del Espíritu Santo, pues el hijo que va a nacer salvará al pueblo de sus pecados. Y como María, dice “sí”.

Mateo recurre con frecuencia a citas del Antiguo Testamento para justificar que deben cumplirse lo que relatan las escrituras.

La aceptación de María del proyecto que Dios le ha designado podría suponer el rechazo por parte de sus amigos y parientes, incluso, si llega a hacerse público, por parte de sus conciudadanos, pero ella pone toda su confianza en el Señor.

 Y, junto a José, deciden criar y educar al que será el “Salvador del Mundo”, pues en su vida, muerte y resurrección anunciaba la presencia amorosa de Dios que ofrece a toda la humanidad.

Moniciones;

¿Somos capaces de aceptar los designios de Dios, aunque conlleven incomprensión, tal como hizo María?

¿Nos fiamos de la Palabra de Dios hasta el punto de aceptar su voluntad y esforzarnos por vivirla, aun reconociendo nuestras limitaciones y pecados?