| Mt 17, 1-9 |
—Soy consciente —decía Pedro— de la necesidad que todos debemos tener de un “aparte” donde encontrarnos con nosotros mismos.
Fernando, con cara de extrañado y sin dejar de mirarle, dijo:
—¿Qué quieres decir con un “aparte”?
Pedro, sin apenas inmutarse, respondió:
—Quiero decir que necesitamos buscar espacios de silencio donde podamos reflexionar sobre quiénes somos, hacia dónde vamos y cómo nos estamos preparando…
Tras unos breves segundos, añadió:
—Y buscar el verdadero sentido de nuestras cruces… Porque todos, queramos o no, las encontraremos.
Fernando frunció el ceño y preocupado preguntó:
—¿Por qué nos hablas de cruces? ¿Acaso son necesarias?
Manuel, que ya llevaba un buen rato allí y había oído la propuesta de Pedro. Levantó la mano y dijo:
—No es necesario citarlas, están implícitas en nuestra vida.
Le miró con ternura y añadió:
—La vida pasa inevitablemente por la cruz. Está a la hora de tu nacimiento, en tu crecimiento, en tu desarrollo, en tu formación y en tus encuentros de cada día.
Hizo una pausa, y mostrando en la Biblia el evangelio de Mt 17, 1-9, comentó:
—Jesús, transfigurado en el Tabor, quiso mostrar a sus discípulos su Gloria, no para evitarles pasar a través de la cruz, sino para indicar a dónde llevarla.
Y levantado los brazos, agregó:
—Toda nuestra vida está llena de cruces a las que tenemos que sobreponernos. Cruces que nos producen cansancio, rutina, desánimos, enfermedades, confrontaciones, diferencias… y muerte.
Guardó un breve silencio y, con mucha suavidad, concluyó:
—Pero, agarrados al Señor, esas cruces serán la puerta de nuestra salvación eterna.
Se había comprendido: la cruz no es el final del camino, sino el sendero que conduce a la verdadera felicidad.
Ese fue el “aparte” que Jesús buscó en el Tabor para enseñar a sus discípulos que, después de la cruz, llega siempre la gloria de la Resurrección. Y ese es el “aparte” que también nosotros necesitamos —nuestro propio Tabor— donde encontrarnos con el Señor.
Moisés y Elías eran el signo de esa esperanza que Dios tenía preparada.