| Jn 15, 18-21 |
El mundo parecía convertirse en un obstáculo. Cuando alguien intentaba romper con la injusticia o la mentira, enseguida surgían voces que trataban de justificarlo todo y hacerlo convivir con la verdad y la justicia.
«¿Cómo se puede vivir en la verdad permitiendo la mentira? ¿Cómo se puede hacer justicia cuando se tolera la injusticia?», pensó Pedro.
El mundo odia a quienes buscan hacer el bien y poner orden entre los pueblos. Solo premia a los que luchan por ser más que los demás, incluso apartándolos o destruyéndolos.
No pudiendo resistir la tentación de compartir lo que pensaba, Pedro miró para Manuel y le dijo:
—¿Crees, Manuel, que se puede vivir de acuerdo con los criterios del mundo?
Manuel, que no esperaba esa pregunta, quedó sorprendido y, tras unos segundos, respondió:
—Creo que si quieres vivir de acuerdo con la verdad y la justicia, tendrás que enfrentarte con el mundo.
Se mantuvo en silencio unos segundos y dijo:
—Los criterios del mundo no son los de Jesús. Todo aquel que está con Él será odiado por el mundo.
Entonces tomó la Biblia con las manos y señaló:
—En el evangelio de Juan 15, 18-21, Jesús lo deja todo muy claro cuando advierte a los discípulos con estas palabras: «Si el mundo les odia, sepan que me ha odiado a mí antes que a ustedes»…
Y, con gran decisión y firmeza, replicó:
—No es el siervo más que su amo. Si a mí me han perseguido, también a ustedes les perseguirán.
La cosa le había quedado clara a Pedro. Sí, siempre iban a encontrar resistencia en el mundo cuando se trata de defender la verdad y la justicia.
Su cara se iluminó y dijo:
—«Por eso le crucificaron».
Alegrías, dolores, victorias y derrotas, Jesús ha recorrido esos caminos antes que nosotros y nos entiende.
Sin embargo, cuando vivimos con el «Yo más…», nos ponemos por encima de los demás, competimos, buscamos destacar y terminamos alejándonos unos de otros. Jesús, en cambio, elige la empatía y caminar a nuestro lado.
Ante estos dos caminos, ¿cuál eliges?
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Compartir es esforzarnos en conocernos, y conociéndonos podemos querernos un poco más.
Tu comentario se hace importante y necesario.