miércoles, 10 de junio de 2026

EL ESPÍRITU DE LA LEY

Mt 5, 17-19

Hay corrientes que consideran verdadero aquello que aprueban las mayorías o aquello a lo que los parlamentos dan luz verde 

Y, en consecuencia, se legislan leyes que normalizan la ilegalidad o autorizan la muerte.

En muchos lugares se presentan como derechos prácticas que atentan contra la vida humana, y los gobiernos las legitiman. Esa, al parecer, es la ley, pero no es lo correcto ni la verdad.

No son las reglas las que rigen la vida de los hombres, sino el espíritu de esas leyes que se sostienen en Dios.

Todos quedaron consternados y confusos. No sabían qué decir; mas no llegaban a entender la ley y la verdad.

Había quedado claro que la aprobación de una mayoría no convierte automáticamente una ley en verdadera ni en justa.

El sentido pleno de la ley no está en seguirla al pie de la letra, sino en comprender el espíritu que la anima y la orienta hacia el bien. 

La legitimidad de una ley no depende únicamente de su aprobación formal, sino de su conformidad con la verdad, la justicia y la dignidad humana.