sábado, 13 de junio de 2026

LA INQUIETUD DEL ENCUENTRO CON EL SEÑOR

Lc 2, 41-51

No entiendo, se decía Pedro, cómo muchos pasan la vida sin plantearse qué hay detrás de la muerte. Dan por seguro que todo se acaba ahí.

Pedro comprendió entonces que la fe necesita alimento y cercanía. Cuando nos alejamos de Dios, las preocupaciones del mundo nos distraen y acabamos instalándonos en la rutina cotidiana.

Custodiar la Palabra de Dios es recibirla en nuestro corazón, pero es necesario prepararlo para recibirla. Y eso exige meditarla, leerla a diario y tratar de escenificarla en nuestra vida.

Y María es referencia y ejemplo para nosotros, sus hijos.

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