ÚLTIMAS REFLEXIONES

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DE DODIM A AGAPÉ

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miércoles, 9 de marzo de 2011

HAZ EL BIEN Y NO MIRES A QUIEN (Mt 6, 1-6. 16-18)

“Guardaos de practicar...
Por nuestra inclinación humana estamos tentados de proclamar todo lo bueno que hacemos y esconder lo malo. Es nuestro primer impulso, vanagloriarnos de lo que nos engrandece y silenciar todo aquello que nos desprestigia. Es la batalla de la arrogancia contra la humildad. JESÚS nos propone lo segundo, ser humilde, y callar todo aquello que nos llena plenamente y nos invade de gozo.

Experimentamos tal cosa cuando hacemos y nos damos en favor de alguien. Cuando nuestras obras sirven y mitigan las penas, carencias y necesidades de otros. Descubrimos que el amor es lo que nos hace feliz y nos quedamos perplejos cuando experimentamos el esfuerzo de buscarlo en otras cosas equivocadamente. Pero, todo no queda en plenitud si alternativamente vamos pregonando lo que hacemos.

Y es que, decir lo que hacemos implica buscarnos y enaltecernos. Eso le quita méritos, por decirlo de alguna forma, a nuestro obrar, pues al darnos prestigio recibimos nuestra paga y todo queda ahí. JESÚS nos propone hoy que no digamos nada, que hagamos las cosas en silencio y sin interés y que escondamos nuestras manos pues sólo nos interesa que lo sepa el SEÑOR. ÉL es nuestro público y quien nos pagará el precio de nuestro amor.
JESÚS se hizo Hombre por amor, para estar junto a nosotros, para que le pudiésemos comprender al ser uno de los nuestro. Nuestro PADRE del Cielo no tiene rostro, pero JESÚS si lo tiene, y humano tal como nosotros. Por eso le entendemos y comprendemos lo que ha hecho con nosotros. Nos ha dado su vida entregándola por nosotros. Sin ningún interés y a cambio de nada. Por puro amor y para nuestro bien. 

Eso nos exige y nos demanda hacer otro tanto a nosotros por ÉL, pero en los hombres porque ÉL se ha quedado en cada uno de nosotros para que amándonos el mundo sea un lugar de justicia, amor y paz.

Padre mío, vengo a encontrarme en este momento contigo. 
Vengo como un niño a ponerse en los brazos de su padre. 
Vengo a dejar de lado las preocupaciones de la vida
para entrar a lo oculto de mi corazón 
donde Tú has querido quedarte.
Concédeme la gracia de aprender a vivir sólo para ti, 
para que todos los momentos de mi día,el trabajo, 
el estudio, mi mis quehaceres del hogar 
las viva por amor a ti. Amén.

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