ÚLTIMAS REFLEXIONES

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DE DODIM A AGAPÉ

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miércoles, 2 de julio de 2014

MIS INTERESES CONTRA TU VOLUNTAD

(Mt 8,28-34)

Todo va bien hasta que me rascan el bolsillo. Un frase que, como casi todas, tiene mucho de verdad porque está sacada de la vida misma. Mientras mis intereses coincidan con los tuyos, eres mi Dios, pero en cuanto la cosa se desvíe y me sienta perjudicado, ese Dios ya no me interesa tanto.

Es el caso de aquellos ganaderos que prefieren a los endemoniados a Jesús. Rechazan su Palabra porque se sienten perjudicados económicamente al perder, por ser liberados aquellos endemoniados, su piara de cerdos. Son los ciegos que, viendo no ven la efímera y caduca temporalidad del valor material ante la Gloria Eterna del Poder de salvación de Jesús, el Hijo de Dios.

Decimos en el Padre Nuestro:  "...hágase tu Voluntad, aquí en el cielo...", pero sólo como formulario o rutina, porque en la realidad de nuestra vida no ocurre así. Primero miramos nuestros intereses, y luego vemos, si no nos perjudica mucho, la Voluntad de nuestro Padre, que dicho sea de paso, es sólo nuestro Padre para darnos y pedirles soluciones a nuestros problemas, pero, no para obedecerle.

Es hermoso y admirable constatar como Dios cumple su Voluntad hasta el extremo de verse rechazado, insultado, expulsado y hasta condenado a muerte por respetar lo que Él mismo nos ha dado: "Nuestra libertad". No me resisto a citar este comentario de Juan Pablo II: Con todo, uno puede afirmar que «frente a la libertad humana Dios ha querido hacerse “impotente”. Y puede decirse asimismo que Dios está pagando por este gran don [la libertad] que ha concedido a un ser creado por Él a su imagen y semejanza [el hombre]» (Juan Pablo II). 

¡Dios paga!: si le echamos, Él obedece y se marcha. Él paga, pero nosotros perdemos. Salimos ganando, en cambio, cuando respondemos como Santa María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra» (Lc 1,38). ( Rev. D. Antoni CAROL i Hostench)

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