ÚLTIMAS REFLEXIONES

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DE DODIM A AGAPÉ

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miércoles, 22 de febrero de 2017

PEDRO, EL ELEGIDO

(Mt 16,13-19)
Sobre él recayó la elección. Él fue el elegido para orientar el rumbo de la barca eclesial. Él es el patrón que el Señor dejó al mando de su Barca. Y en ella vamos todos, orientados desde Pedro hasta el hoy, por Francisco. Es la Iglesia que el Señor dejó para, en ella y por ella, encontrar caminos de salvación.

Es difícil discernir por qué eligió Jesús esta forma de continuar su mensaje de salvación. Daremos muchas interpretaciones y también muchas opiniones, pero la única verdadera sólo la sabe Dios. Es verdad que su finalidad última es salvar a todos los hombres, y en eso debemos estar centrados todos los que navegamos en esa barca llamada Iglesia. Y esa misión pasa por la unidad.

Una unidad que necesita de todos, de las buenas intenciones y de la docilidad a sus indicaciones y sus señales. Una unidad que está iluminada por la acción y la asistencia del Espíritu Santo, y sin el cual la Iglesia iría a la deriva. Una unidad apoyada en la oración y en la disponibilidad del servicio y del amor. Un amor que se concreta en hacer y buscar el bien. Un bien apoyado en la verdad, la justicia y la fraternidad.

No es un poder de hacer y deshacer según convenga y apetezca. Quizás eso lo piensan muchos que tratan de desacreditar la jerarquía eclesial del Papa, sino un poder que se materializa en la autoridad del servicio, sobre todo, a los más desfavorecido y excluidos. Así están los ministerios de Cáritas y obras asistenciales que la Iglesia derrama por todo el mundo en ayuda a los más desfavorecidos.

Un poder que se apoya en la humildad y en la pequeñez de abajarse para asistir y servir a los demás. Un poder que se constituye en su propia esencia aquella noche de la santa Cena, dónde Jesús deja claro que ha venido a servir y a ser el último para darse a los demás.

Tengamos presente al Papa. Nuestro Papa Francisco hoy, y recemos por él prestándole toda clase de apoyo y docilidad a su palabra y al Evangelio siendo fieles a la Palabra del Señor.

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