ÚLTIMAS REFLEXIONES

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DE DODIM A AGAPÉ

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domingo, 19 de agosto de 2012

SOLO NO VOY A NINGUNA PARTE...

lectiodivinacamo.blogspot.com Jn 6,51-58

porque mi naturaleza está tocada y sin Ti, Señor, estoy vencido. Mis inclinaciones son más fuertes que mi voluntad. Yo quiero, pero no puedo. Pablo, aquel hombre de Tarso, todo voluntad y carácter, experimentó que hacía lo que no quería, y dejaba de hacer lo que hubiese querido hacer.

Yo también experimento eso, hago lo que no quiero y dejo de hacer lo que realmente quiero. ¿Por qué me ocurre eso, Señor? Ahora sé que es porque mi naturaleza está debilitada por el pecado y aunque no estoy muerto, sí estoy tocado y débil. 

Por eso te necesito a Ti, Dios mío, y la presencia y acompañamiento del Espíritu Santo me fortalece, me anima, me asiste, me llena de sabiduría, de voluntad para salir victorioso en la lucha de cada día. Por eso, Señor mío y Dios mío, necesito el alimento de tu Cuerpo, y la bebida de tu Sangre.

Necesito tomarla cada semana, pero si puedo, mejor cada día. Porque con el alimento de tu Cuerpo y tu Sangre puedo combatir a diario el combate contra las fuerzas del mal. El demonio está al acecho, presto a favorecer mis apetencias, mis inclinaciones a la soberbia, a la vanidad y egoísmos. Y realmente experimento que a mí eso me gusta. Me siento atraído por ello.

Pero experimento que no quiero hacer eso, porque me siento mal, porque siento compasión por el que sufre, por el que lo pasa mal, por el que está perdido. Me gustaría ayudarlos, pero se resiste y me lo impide mi egoísmo, mi soberbia y orgullo.

Más yo no quiero Señor. ¡Ayúdame! Dame la fortalece de tu Espíritu y enciende en mí la energía que me alumbre el camino de no ceder en la lucha de combatir mis propias inclinaciones, de someter mi voluntad a tu Voluntad. Porque sé, presiento y experimento que en Ti está esa fuente de felicidad que ardientemente busco. 

En tus Manos, Señor, pongo todas mis esperanzas. No permitas que me aparte de Ti ni que me aleje de tu Rostro. Has que mi alimento de cada día sea tu sagradísimo Cuerpo y tu excelsa sangre. Amén.

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