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miércoles, 26 de septiembre de 2018

UN CAMINO ESTRESADO

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Lc 9,1-6
La vida actual ha dado un salto extraordinario. Recuerdo con nostalgia mi infancia, mi adolescencia y juventud. Eran tiempos tranquilos donde las circunstancias no cambiaban mucho. Todo sucedía más despacio y la vida era más sosegada y sin tantas complicaciones. Cada cosa correspondía a su tiempo y todas las etapas se sucedían sin más dilaciones.

Se esperaban los días con entusiasmo e ilusión tras los que venían las fiestas, y hasta se conocían los posibles ambientes y concurrentes a las mismas. Eran etapas bonitas donde tenías nuevas oportunidades para relacionarte y para empezar una relación apasionante y definitiva. La vida era hermosa y tranquila y estaba sometida a tu propio control. No había muchos sobresaltos ni nada extraño que la alterara. Sí, de vez en cuando sucedía algo que se hacía noticia o alteraba la vida del pueblo, pero era simplemente de vez en cuando.

Podemos imaginar una vida sin móvil, Internet, email y todo tipo de comunicaciones y medios que nos acercan y nos ponen en franca competencia. Ya estamos viendo como se mercantiliza el deporte y se exporta a otros lugares. Un mundo globalizado que incide en nuestra forma de vivir y llega a someternos a una carrera vertiginosa que nos estresa y nos enferma. Un mundo sin libertad, porque no hacemos lo que deseamos hacer sino lo que la misma carrera social nos impone. 

Queremos ser los primeros, tener más, mejores que los otros; queremos el coche más moderno, los últimos modelos, la última moda, se más guapos y bellos; queremos visitar y conocer todos los lugares, viajar, y... Indudablemente, eso necesita dinero y ganar y, se supone, que entramos también en una voraz espiral de trabajo, de ambiciones, de riquezas. Al final nos volvemos locos, enfermizos, neuróticos, depresivos, esquizofrénicos... Necesitamos paz, mucha paz.

Y en el mundo no la encontramos. Necesitamos al Señor, Él es el Camino, la Verdad y la Vida y en Él encontramos sosiego, tranquilidad, verdadera paz. Nos orienta y da verdadero sentido a nuestra vida y gran esperanza. Y en ese sentido, también nosotros estamos llamados a transmitir a este mundo alocado que Jesús es la verdadera meta y el verdadero sentido de este mundo que se precipita al abismo. Cada día es bueno hablar con Jesús y reflexionar sobre su Palabra y lo que nos indica y aconseja.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

LAS PRISAS Y EL ESTRÉS

Lc 9,1-6
A la hora de pararnos y pensar qué pintamos en este mundo, es decir, qué hacemos y a dónde vamos, chocamos con la velocidad que nos imprime el ritmo de vida. Hablar de buscar tiempo para reflexionar y discernir que ocurre en nuestras vidas nos es hartamente difícil. Parece casi un disparate proponerlo. 

Pedir unos días de descanso y serenidad para pensar un poco respecto a organizar nuestra vida, nos parece perder el tiempo y gastarlo muy mal. Es decir, desperdiciarlo. No le damos valor ni importancia al tratar de pensar en nosotros mismos y descubrir que rumbo llevamos en nuestra vida. Sólo nos importa vivir cómodamente, placenteramente y satisfacer nuestros egoísmos, apetitos y apetencias sensuales.

Y para ello hay que producir dinero, riquezas, a fin de poder gastar y comprar todo eso que la sociedad, nuestra sociedad, nos vende y nos sugiere. El mayor engaño se esconde en que nos la venden como verdadera felicidad. Y ello supone que, sólo el tiempo que gastamos para eso es lo que verdaderamente vale e importa. Hablar de otras cosas nos suena a chino y disparate. Cuando no, pérdida de tiempo.

En esa situación, lo que nos propone Jesús hoy parece contradictorio y se encuentra en el extremo opuesto: «No toméis nada para el camino, ni bastón, ni alforja, ni pan, ni plata; ni tengáis dos túnicas cada uno. Cuando entréis en una casa, quedaos en ella hasta que os marchéis de allí. En cuanto a los que no os reciban, saliendo de aquella ciudad, sacudid el polvo de vuestros pies en testimonio contra ellos».

Sin embargo, los resultados también son contradictorios. Mientras los primero son víctimas de las prisas, las neurosis, las depresiones, esquizofrenias, histerias u otros desequilibrios y enfermedades, los segundos, encuentra la serenidad, la satisfacción, la paz y el gozo y plenitud de hacer lo que verdaderamente deseaban. Y es que una sociedad sin Dios lleva a una sociedad neurótica y depresiva. Sin rumbo y sin sentido.

Mientras que una sociedad apoyada en Dios y su Palabra, da sentido, gozo, paz y felicidad eterna. Porque somos sus criaturas y estamos hechos para el amor. Y el amor consiste en servirnos los unos a los otros, y eso demanda tiempo, reflexión y disponibilidad.

sábado, 1 de abril de 2017

JESÚS IMPRESIONA

(Jn 7,40-53)
No te quedas igual oyendo a Jesús. Su Palabra impresiona y mueve a un cambio. No resulta fácil y, es verdad, se inicia una lucha interior que se hace dura y molesta. Pero, la Palabra de Jesús invita a superar esas dificultades y a vencer ese desafío que el mundo, demonio y carne te presenta y te ofrece como alternativa.

Hoy, la presencia de Jesús nos interpela, y, si muchos la aceptan, otros la rechazan. Desconocen el origen y quién es Jesús. Ignoran las profecías que tienen todas cumplimiento en su Persona. Son los doctos, sabios y religiosos de su pueblo, por una razón xenófoba, Jesús no es judío, sino Galileo, y el clan del poder y de la seguridad dogmática de su tiempo se atrinchera y se defiende de la doctrina del Nazareno, que les incomoda (comentario de "Orar & Celebrar).

Muchas veces nos precipitamos, y la intervención de Nicodemo nos alerta y nos descubre la necesidad de reflexión. Posiblemente se debe al conocimiento que tenía Nicodemo de su contacto y encuentro con Jesús. Se hace necesario ser prudentes y reflexivos y no adelantarnos en tomar decisiones por anticipado, sobre todo, cuando no tenemos conocimientos y fundamentos para dar una respuesta razonada y meditada. Es, pues, conveniente hacer pausas en nuestra vida que nos den la posibilidad de razonar y madurar frente a la verdad que otros nos proponen.

¿No nos ocurre lo mismo en estos momentos de nuestra vida? ¿Cuántas luchas, divisiones, guerras y muertes por cuestiones xenófobas y racistas tienen lugar en nuestro mundo de hoy? Todavía siguen imperando nuestras ideas y verdades sobre las de los demás. Queremos imponernos y mandar, y rechazamos lo que nos digan otros.

De esta forma, muchos rechazan la Palabra de Dios. No, porque no la comprendan y asientan que es la verdad, sino que, dominados por sus prejuicios, soberbias y avaricias, quedan inmersos en la oscuridad y son incapaces de abrir los ojos y ver la Verdad.

jueves, 14 de enero de 2016

SUPONGO QUE EL LEPROSO PREPARO BIEN SU PETICIÓN Y ENCUENTRO CON JESÚS

(Mc 1,40-45)


Es lógico suponer que el leproso pasó tiempo pensando y meditando su encuentro con Jesús. No, de repente, se encuentra uno con alguien a quien le pide que lo limpie de su enfermedad sin más. Es de sentido común conocerlo y saber que tiene poder de curarlo. Todo ese entramado mental lleva su tiempo, y lo lógico es pensar que aquel leproso pasó su tiempo meditando y reflexionando sobre su encuentro y petición a Jesús.

¿Gastamos también nosotros tiempo en meditar y reflexionar la Palabra del Señor? Es una buena pregunta para dedicar parte de nuestro tiempo en reflexionarla. No podremos acercarnos al Señor si antes no hemos pensado el motivo por el que queremos acercarnos a Él. Porque todo acercamiento encierra un motivo que te pone en movimiento para acercarte.

El leproso tenía uno, y bastante fuerte. Quería y necesitaba ser curado de esa terrible enfermedad de la lepra, y, oyendo que Jesús hacía prodigios de curaciones, se puso en camino para encontrarse con Él y pedirle su curación. Supongo que tú y yo tendremos también que buscar algún motivo fuerte que nos haga levantarnos y salir de nuestras casas para buscar a Jesús, y para pedirle que nos limpie de todas nuestras impurezas y enfermedades.

Ahora, ¿cuál es ese motivo que me pone a mí en movimiento? Descubro que tengo que reflexionar a ese respecto, porque sin motivo seguramente no me moveré. Y eso me invita a la meditación, reflexión y, sobre todo, al silencio que me dé la oportunidad de escuchar la Voz del Señor. 

Porque ocurre que con mis preguntas y ruidos, quizás nos escuche lo que el Señor me susurra y me indica. Si no hago silencio en mí, posiblemente tampoco oiré la Voz del Señor, porque las distracciones de la propia enfermedad y los ruidos del mundo me impedirán oírlo.

lunes, 28 de octubre de 2013

ORAR ES REFLEXIONAR CON Y DELANTE DE DIOS PADRE

(Lc 6,12-19)

No cabe duda que toda acción está presidida de una reflexión. Para actuar lo pensamos primero. Incluso en los momentos que ambas cosas, reflexión y acción, casi se superponen, una, la reflexión precede a la acción. Y cuando reflexionamos buscamos luz en nuestro corazón para proceder a actuar bien.

Para un creyente, reflexionar equivale a orar, porque cuando reflexionamos en presencia y delante de Padre Dios, estamos descubriendo nuestra vida y presentándola con todos nuestros proyectos, ilusiones y deseos, así como nuestras necesidades, problemas y dificultades.

Orar y reflexionar se confunden en una petición o reconocimiento de nuestra humanidad limitada y pecadora. Tanto el fariseo como el publicano de ayer hicieron su reflexión. Uno en la mentira y otro en la verdad. Nuestras oraciones deben estar apoyadas en la verdad, porque la mentira la destruye y aniquila. Nuestra vida debe caminar en esa ruta que la oración en la verdad le marca cada día.

Jesús nos enseña con su oración y vida el estilo que debe marcar nuestro camino. Un camino que sólo podemos recorrer apoyados en la oración constante y suplicante y la acción que la propia marcha impone. El trabajo y las responsabilidades que el camino nos trae, nos da los momentos de oración que necesitamos para dar luz a nuestras respuestas.

martes, 23 de octubre de 2012

SIEMPRE ESPERANDO...

 La primera parábola (Lc 12, 35-38) es la del patrón...

porque la vida no se acaba sino empieza cuando llegue el Esposo. Luego, nuestro fin es estar siempre a la espera, pero no una espera pasiva sino en constante camino y crecimiento. Esa es la inquietud y el desasosiego que San Agustín nos decía : "Estaremos siempre inquietos, Señor, hasta que descansemos en Ti".

Hasta que Tú llegues, Señor, porque nuestra vida será un buscarte y permanecer en tu presencia. Y en ese seguirte nos esforzaremos en amarte amando a los que se cruzan en nuestras vidas. Porque si no amamos a los que viven entre nosotros y comparten con nosotros, ¿cómo podremos decir y proclamar que te amamos a Ti?

Por eso, Señor, consciente de mis debilidades, de mis errores y naturaleza pobre, vencida y frágil, te pido fortaleza, voluntad y sabiduría para en justicia y paz poder seguir tus huellas y caminar junto a tus pisadas. Amén.

lunes, 22 de octubre de 2012

¿POR QUÉ ANHELAMOS SIEMPRE ALGO MÁS?

 Evangelio según San Lucas 12, 13-21
Siempre andamos buscando algo más. Tenemos la sensación de que nunca estamos plenos, satisfechos y completos. Es verdad que hay momentos que nos parece que hemos alcanzado lo que buscamos, pero pronto nos damos cuenta que seguimos en actitud de búsqueda. Necesitamos algo más.

Y sin embargo pensamos que tenemos todo lo necesario. Incluso aquellos que guardan inmensas fortunas se preguntan, ¿cómo es posible que necesite algo más con todo lo que tengo? Pero otros, no tan ricos experimentan que no les falta nada, o al menos tienen todo lo que anhelan y necesitan, sin embargo sienten en lo más profundo de su corazón que les falta algo.

El deseo de Dios, de plenitud y de felicidad eterna fluye siempre en nosotros. Nunca dejaremos de estar inquietos hasta descansar en nuestro Padre Dios, porque Él es la plenitud y la felicidad plena y eterna. Por eso, ambicionar riquezas y bienes no nos llena plenamente. Y no nos llena plenamente porque la felicidad no está ahí ni en otras cosas que podamos ambicionar.

La felicidad está en hacer la Voluntad del Padre, y eso no es otra cosa que amarle por encima de todas estas cosas, que son medios para ayudarnos a llegar a Él, usándolas y compartiéndolas con los demás, y en beneficio de todos los hombres. Es entonces cuando experimentamos una felicidad plena que se transformará en eterna en la presencia del Padre. Amén.

domingo, 21 de octubre de 2012

NOS ENCANTA SER SERVIDO...

 21 de octubre de 2012. 29 Tiempo ordinario (B). Marcos 10, 35 – 45


pero cambia nuestra actitud a la hora de servir. Exigimos servicio, derechos y todo lo que consideramos se nos debe de dar porque lo pagamos. Nos encanta que todos los servicios públicos funcionen para nuestro servicio, pero no pensamos igual cuando nos toca a nosotros servir.

Nos quejamos y ponemos una y mil condiciones que nos impiden servir como nos gustaría. Todo es una constante justificación y una actitud de señalar que otros tienen la culpa. En el fondo tratamos de justificar nuestro regular o mal servicio.

Sin embargo, cuando se trata de exigir las cosas cambian. No sabemos de justificaciones y disculpas y queremos que todo se ajuste y se cumpla según está establecido. Miramos con ojos diferentes a los que nos sirven que a nosotros mismos cuando tenemos que servir.

Sin embargo, Jesús no solamente paga sino que sirve: Él no sólo es servidor de la voluntad del Padre, que incluye nuestra redención, ¡sino que además paga! Y el precio de nuestro rescate es su Sangre, en la que hemos recibido la salvación de nuestros pecados. ¡Gran paradoja ésta, que nunca llegaremos a entender! Él, el gran rey, el Hijo de David, el que había de venir en nombre del Señor, «se despojó de su grandeza, tomó la condición de esclavo y se hizo semejante a los hombres (…) haciéndose obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz» (Fl 2,7-8) (Rev. D. Antoni CAROL i Hostench (Sant Cugat del Vallès, Barcelona, España).

Seguir a Jesús es tratar de servir como Él. ¿Qué es difícil y no podemos? ¡Ya lo sabemos!, pero tenemos su Palabra que con Él podemos lograrlo. Por eso le necesitamos para que injertados en Él lleguemos a ser últimos y no primeros. Amén.

sábado, 20 de octubre de 2012

SERÁS DEFENDIDO SEGÚN TU DEFIENDAS

 (Lc 12,8-12): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Yo os digo: Por ...

Porque no entra en nuestra cabeza que aquel que se avergüence de alguien pretenda luego ser defendido. Eso nos dice Jesús hoy en su Palabra: «Yo os digo: Por todo el que se declare por mí ante los hombres, también el Hijo del hombre se declarará por él ante los ángeles de Dios».

Y nos parece lógico que si no nos atrevemos a dar la cara por Jesús aquí en la tierra, pretendamos que Él la dé por nosotros luego delante del Padre. Porque, Jesús, ya lo ha hecho por nosotros en este mundo. Con su Pasión, muerte en la Cruz por cada uno de nosotros, ha rescatado el precio de nuestra salvación, y por los méritos de su preciosísima sangre nos ha merecido el gozo en plenitud en la presencia del Padre eternamente.

Es pues de recibo que nosotros le devolvamos este inmenso y eterno rescate. Sabemos que no podremos nunca pagarlo, porque nuestros méritos no tienen esencia divina, pero hemos sido liberados de ese imposible por los méritos de Jesús, su Hijo predilecto.

Pero sí podemos esforzarnos en seguir sus pisadas y huellas proclamando la Verdad de ser hijos de Dios por los méritos de su Hijo Jesús. Y proclamar su Evangelio, más todavía cuando tenemos el concurso y la asistencia del Espíritu Santo, donde encontraremos los dones necesarios para capacitarnos en tal inmensa y loable tarea.

Pidamos todos juntos, unidos en una misma fe, que el Espíritu Santo nos dé la fortaleza que necesitamos para en cada momento de nuestra vida seamos capaces de proclamar el Evangelio que nuestro Señor Jesucristo nos ha revelado. Amén.

viernes, 19 de octubre de 2012

PURA ACTUALIDAD...

 Evangelio según San Lucas 12, 1-7 (El término hipocresía tiene raíces...


y digo esto porque la Palabra de hoy se hace actualidad cada día. Esto mismo que hoy denuncia Jesús se les podría decir a muchas personas que usan artimañas apoyadas en la mentira para convencer y persuadir a otros en beneficio de sus intereses. Incluso aprovechándose hasta de niños inocentes e indefensos a estas artimañas maliciosas.

Pero tampoco están exentas las familias, sobre todo sus padres, que aceptan y consienten que se derrame en sus hijos estos criterios oscuros y nacidos desde el engaño y el fanatismo. Sí, verdaderamente tenemos que guardarnos de aquellos que mienten, que usan una levadura mal intencionada que fermentan en apariencias, pero que por dentro está hueca y vacía de verdad.

Nada permanecerá en la oscuridad, porque el Sol hará brillar la Verdad y ésta prevalecerá sobre aquella. Todo saldrá a la luz y será conocido, por tanto, no temamos a aquellos que pueden matar nuestro cuerpo, sino, verdaderamente temamos a perder nuestra alma alejándonos de Dios y accediendo a las mentiras de los que tratan de imponer sus egoísmos e intereses.

Tengamos la confianza de sabernos hijos de Dios, y, por hijos, amados hasta protegernos de todo mal. ¿No se venden cinco pajarillos por dos ases? Pues bien, ni uno de ellos está olvidado ante Dios. Hasta los cabellos de vuestra cabeza están todos contados. No temáis; valéis más que muchos pajarillos».

Te damos gracias, Padre, por todo los que nos has dado y nos das cada día. Y te pedimos que nos fortalezcas nuestra fe y confianza en Ti. Que nunca dudemos de tu amor, de tu providencia, de tus cuidados, y siempre tengamos la firmeza de permanecer en tu presencia y tu amor. Amén.

jueves, 18 de octubre de 2012

TODOS SOMOS APÓSTOL...

 Lucas 10, 1-9. En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los


porque todos con nuestro ejemplo de vida damos testimonio de la fe en la que creemos. Dejamos de ser apóstol cuando nuestra vida va por un camino que no encaja con nuestra fe. Y dejamos de ser apóstol cuando nuestra fe no nos compromete con nuestra vida y nuestro obrar.

Por y en nuestro Bautismo hemos contraído la responsabilidad de sacerdote, profeta y rey, y como tal he de responder a esa triple misión a la que he sido llamado. Pero no se trata de salir e irme a otros lugares. Sí, quizás para uno puede ser esa su misión, pero para otros será en el lugar que cada uno ha sido puesto por Dios.

En tu familia, en tu trabajo, en tu oficina, en tu círculo de amigos, en tu vida social y de ocio, en todas partes que te encuentre eres hijo de Dios. Y como tal tu fe se nota, se transmite, se contagia, se transparenta y se vive. Y los que están cerca de ti se pregunta de dónde te viene esa fe, porque lo que se vive se ve.

Se ve en tus relaciones con los demás; en tu disponibilidad con los demás; en tu actitud de servicio y atención a los problemas y situaciones de los demás; en las cosas y detalles pequeños con los demás. Se nota, y ese notoriedad interpela, inquieta, transmite y mueve. 

Mueve a hacer lo mismo, a vivir lo mismo y a buscar esa felicidad que se encuentra cuando te das y te pones al servicio del otro. Sólo así tu palabra y vida llega a los demás, porque la fe se transmite con el testimonio que se desprende del amor.

miércoles, 17 de octubre de 2012

HACER LAS COSAS POR TI...


 ... DEL EVANGELIO (Lucas 11, 42-46) Pero, ¡ay de...

y no por amor a Dios y a los hermanos. En el fondo de nuestro actuar distinguimos claramente cuando hacemos las cosas desinteresadamente por otros y no por nosotros. Eso se nota enseguida, lo percibes muy claramente y pesa y duele bastante.

Esa quizás es la característica más notoria y que nos determina claramente si estamos en el camino del amor y del desinterés. En muchos momentos, repentinamente nos llega un SOS de ayuda, de necesidad. No son grandes cosas, sino pequeños detalles insignificantes que nadie los notan, pero son pruebas gigantes de nuestra disponibilidad y de nuestro amor.

Estamos sentando agradablemente en una mesa tomando un buen café. Una buena tertulia y lo pasamos bien, incluso nos hace mucho bien. La conversación es interesante y nos entusiasma. De repente, alguien nos solicita para llevarle al aeropuerto o cualquier otro favor. Necesita de nosotros o de alguien que le resuelva tal necesidad. Es el momento de amar, de darse, de ponerse al servicio, pero cuesta levantarse, dejar esa buena tertulia, salir de mi agradable instalación.

Realmente cuesta, pero sin dolor y desprendimiento el amor es imposible. Es entonces cuando experimentamos la necesidad de la oración, del Espíritu que nos fortalece y nos ilumina.  ¡Ay de vosotros, los fariseos, que amáis el primer asiento en las sinagogas y que se os salude en las plazas! ¡Ay de vosotros, pues sois como los sepulcros que no se ven, sobre los que andan los hombres sin saberlo!».

Cuidado de hacer esas cosas para ser visto, para que se hable de ti y te tiren flores. En el corazón queda escrito la verdad de tus actos y el interés de tu disponibilidad. De nada te vale actuar con otras intenciones que no sean buscar el servicio, la disponibilidad y el amor tal y como Jesús te ama.

De nada vale que pagues el diezmo si, desde tu corazón no buscas la justicia y el amor en verdad y sin interés. Sólo hay un camino de amar, y es darse sin pedir nada a cambio, tal y como nos ama nuestro Padre del Cielo. Amén.

martes, 16 de octubre de 2012

LAS APARIENCIAS ENGAÑAN...

 Evangelio según San Lucas 11, 37-41

y de nada sirven pues la verdad se escribe en el corazón y ahí llega Dios que lo ve todo.Observo a muchas personas que a la hora de ir a comulgar eligen la fila donde haya un sacerdote dándola. Piensan que la persona (seglar) que la distribuye en la otra fila no es pura. ¿Acaso son puras las de los sacerdotes?

De la misma forma, otros discuten que la Sagrada forma debe ser recibida en la boca y no en las manos. ¿Acaso la lengua es más pura que las manos? Creo que la Palabra de hoy nos viene muy bien para clarificarnos los criterios a este respecto.

No manchan las cosas de fuera sino las que se gestan dentro, porque todo lo que se hace fuera se ha generado dentro previamente. Son las actitudes y las intenciones que nacen en el corazón y la mente las que llevan el mal o el bien. No lo que reluce fuera tiene mucho que ver, sin dejar por eso de tener su importancia, pero lo verdaderamente importante es lo que hay debajo de la alfombra.

Porque de nada sirve ocultar y aparentar limpieza cuando por dentro se está podrido y corrupto. Las verdaderas obras están unidas a la pureza interior. Esas son las que perseveran y se mantienen en la verdad porque provienen del corazón.

Que nuestra vida sea conforme con nuestro pensamiento y obras, y todo lo que se reluzca con brillo y verdad corresponda a lo que se piensa y se siente en el corazón. Te lo pedimos, Señor, a Ti que vives y reina por los siglos de los siglos. Amén.

lunes, 15 de octubre de 2012

NIÑO HEMOS NACIDO Y...

 Evangelio según San Mateo 11,25-30. En esa oportunidad, Jesús dijo: "Te ...

niño debemos seguir siendo toda nuestra vida. Ser como niño no es permanecer en el infantilismo psicológico permanente, sino en seguir siendo dóciles a las enseñanzas de nuestro Padre Dios que nos ha creado y nunca nos abandonará. Somos nosotros quienes tendremos que abandonarnos en sus Manos.

El niño se caracteriza porque se fía de sus padres, y es así como aprende y se hace hombre. El niño obedece ciegamente lo que le dicen sus padres, y con ellos se atreve a todo, se arriesga a todo y se deja vestir, alimentar, curar y formar. Esa característica del niño es la que, nosotros los mayores, debemos de guardar y nunca perder. Sólo así podremos estar en el camino de salvación.

Esta vida nuestra es muy corta y a pesar de parecernos grande se va en un suspiro. Nuestros primeros pasos los damos cogidos de la mano de nuestros padres. A ellos nos confiamos sin titubeos y con confianza. Pues de esa misma forma, ya siendo mayores, debemos agarrarnos a nuestro Padre Dios porque en esta corta vida siempre estaremos aprendiendo cogidos de la Mano de nuestro Padre Dios.

Ser pobre y humilde en clave de dejarnos guiar por el Espíritu Santo enviado por el Padre y el Hijo, no está de moda. Nos cuesta dejarnos guíar. Necesitamos ser humilde y ese es el único camino para llegar al encuentro con Jesús, Camino, Verdad y Vida.

domingo, 14 de octubre de 2012

BUSCA TU SEGURIDA EN DIOS

 Mc 10, 17-30 Cuando salía para ponerse en...

Eso se experimenta solo en la pobreza. Ayer, después de terminar la catequesis prebautismal me quedé hablando con un abuelo. Sólo había venido él a la catequesis. Venía enviado de otra parroquia y supuse que, como latino americano, no disponía de mucho tiempo para estos menesteres.

Venía algo despistado y al colaborar con la parroquia dejaba 50 €. Me pareció mucho por su aparente condición de emigrante y trabajador, y le advertí que la parroquia solo pedía, en caso de poder colaborar, treinta euros, y si no se podía solamente lo que pudiesen. El no tenía cambio y estaba dispuesto a dejar los 50 euros. Entonces le devolví 15 € que yo tenía y ya los recuperaría más tarde.

Me llamó la experiencia de comprobar que cuanto más pobre, más despegado y generoso. Me dijo que trabajaba en el campo, concretamente en Tabayesco, a unos treinta km. de Arrecife - Altavista - donde vive con su familia. Allí se dedicaba a hacer servicios de reparaciones en donde lo necesitaran, y acudía a cualquier hora que lo llamaran. Un poco de todo: albañilería en general, electricidad, fontanería, carpintería... pequeñas reparaciones que siempre se necesitan.

Cobra a 10 € la hora, pero si algo es tan poco que lo termina en media hora, cobra la mitad, es decir, cinco euros media hora. Pero lo importante, y por qué lo cuento aquí, fue porque derramaba entusiasmo por las cosas de Dios. Me contaba lo agradecido que estaba con su Padre Dios. Siempre se sentía escuchado, protegido y querido. Y era muy feliz con lo que tenía, sobre todo con su familia. 

Adoraba a su esposa y se sentía el hombre más feliz cuando por las mañanas su querida esposa le servía un poco de café calentito en la cama. Iba al trabajo agradeciéndole a Dios todo lo que tenía: su humilde trabajo y familia. Me sentía interpelado viendo tanta dicha con tan poco. Pero sobre todo la inseguridad de salir cada día a esperar si le vendría alguna llamada o un poco de trabajo. Y lo confiado y feliz que estaba apoyado en su Padre Dios.

Me dije si eso no serán los primeros allá en el Reino de los Cielos. Todos los domingos acude a la Eucaristía de las 19,30 horas e imagino que será una gran dicha suponer su diálogo con el Señor. Observé que estuvo atento durante toda la reflexión y asentía con una cara felicidad todo lo que reflexionábamos en aquellos momentos.

 Más tarde, en nuestro diálogo personal, me agradeció mis palabras calificándolas como sabias y hermosas. Me quedé sin saber que decir, pero en lo más profundo de mi corazón le hice un guiño al Espíritu Santo, porque, como hago siempre, nos pusimos en su presencia antes de empezar la reflexión. Experimenté su presencia y su acción, y en mi interior di gracias por hacerse presente entre nosotros. Él era el artífice de aquellas palabras que a Jorge les parecían sabías y tanto le habían gustado.

Hoy, en la Eucaristía dominical de la tarde del sábado, experimenté que solo los pobres son capaces de embarcarse en seguir al Señor. Y pobre significa desprenderse de todo aquello que te lo impide, y sabemos por experiencia que la soberbia, la vanidad, la avaricia, las riquezas, el poder, la fama, la comodidad, el bienestar, el placer, el sexo, el prestigio, los bienes y... nos impiden amar, y si no amamos nada podemos hacer, porque seguir a Jesús es implicarse en amar a tus hermanos.

Y cuando experimentas el amor agape descubres que has encontrado ese tesoro que andabas buscando. lo creías tan lejos y lo tienes ahí, delante de ti, está en tu hermano, ese que tienes tan cerca. Porque amando al estilo de Jesús a ese tu hermano, encontrarás esa felicidad eterna que buscas sin saber ni donde ni en que realmente consiste.

Danos, Señor, un corazón de carne capaz de sentir compasión y misericordia, para que en los momentos de desprendernos tengamos la fuerza y la voluntad de llevarlo a cabo para no perder el ritmo de tus pasos. Amén.

sábado, 13 de octubre de 2012

VIVIR EN TU PRESENCIA...

 Evangelio según San Lucas

porque solo en tu presencia puedo cumplir tu Palabra. Cuando me alejo y me sumerjo en el murmullo del ajetreo mundano y me dejo arrastrar por la corriente de los criterios de los hombres, experimento que mi amor se personaliza y se hace egoísta.

Sin la presencia del Señor, mis fuerzas están a merced del mundo, y sus tentáculos me pueden y me apasionan. Soy pasto de las llamas que me devoran y la Voluntad del Padre queda desdibujada y olvidada. Me pierdo en el mundo y sus criterios.

Porque los criterios del mundo son interesados, egoístas y miran solo para el bien personal. Donde hay amor es un amor interesado, movidos por objetivos personales e intereses egoístas. Así nada importa sino yo, y mi yo prima antes que el tú, y por esa primacía estoy dispuesto hasta matar.

Por eso, en tu presencia, Señor, me fortalezco y me siento capaz de guardar tu Voluntad injertado en tu Hijo Jesús. Claro, la dicha nos viene por el esfuerzo en cumplir la Voluntad del Padre. Y esa Voluntad no es otra que la de esforzarnos en amarnos como Él, en su Hijo Jesús, nos amó y nos ama.

Y amar es buscar el bien del otro, molestarse y preocuparse por el otro. Amar es olvido de mí para estar pendiente de ti. Es difícil, diría imposible, pero confío y tengo la esperanza de que en el Señor podemos lograrlo, porque Él en su Hijo Jesús lo logró. 

Y tenemos al Espíritu Santo para nosotros también ahora lograrlo. Pongamosno en sus Manos y confiemos en que en Él podremos alcanzar la dicha de ser dichosos porque, al oír la Palabra, cumplimos la Voluntad del Padre guardando su Palabra. Amén.

viernes, 12 de octubre de 2012

OÍR PARA VIVIR

346 × 275 - Lc 11, 27-28

No se trata de decir cosas bonitas, ni tampoco hablar de justicia, verdad y amor. Se trata del esfuerzo constante y permanente de lo que oyes, en este caso la Palabra de Dios, llevarla a la vida y concretarlo en tu familia, tu trabajo, tu círculo de amigos y tu tiempo de recreo y ocio.

Se trata de ser bombilla con patas y donde quieras que estés ser luz, camino y verdad para los que te rodean y comparten la vida contigo. Se trata en definitiva de cumplir la Voluntad de Dios. Son esos los verdaderos amigos de Jesús, y los verdaderamente dichosos.

Porque la dicha no se encuentra en la escucha y comprensión de la Palabra, sin en, después de escucharla y comprenderla, ponerla en práctica. Porque solo lo que se experimenta y se palpa convence y transforma.

Y eso es lo que dice Jesús: «Dichosos más bien los que oyen la Palabra de Dios y la guardan».

jueves, 11 de octubre de 2012

PORQUE TE NECESITO, DIOS MÍO...

 Evangelio según San Lucas 11,5-13. Jesús agregó: "Supongamos que alguno de ...

estaré toda mi vida pidiéndote. Porque dejar de pedir es como perder la fe. Quien no pide puede tener fundamentalmente dos razones: a) que no necesita pedir porque está abastecido; b) que ha perdido la confianza en que le atienda, escuche y conceda el Padre del Cielo.

Por eso, Jesús, el Hijo predilecto y amado; el Hijo que nunca perdió la confianza en el Padre, nos invita a no desfallecer y pedir. Nos invita a ser inoportuna incluso con el Padre, porque nuestra constancia, insistencia y fe en pedir es la oración que conmueve al Padre y que revela nuestra confianza y fe en Él.

Así nosotros, los blogueros, no debemos desfallecer y continuar nuestra lucha por congregarnos, vernos, saber de nosotros. Somos una familia que nos reunimos una vez al año. Una familia presidida por Jesús y comandada por el Papa. Unos blogueros que nos une nuestro afán evangelizador y nuestras ansias que el Reino de nuestro Padre Dios se establezca en la tierra.

Sigamos, pues, pidiendo sin descanso. Pongamos en marcha lo del SMS, amigo inoportuno, la cuota o donativo mensual o anual, y cuantas iniciativas puedan contribuir a fortalecer nuestra unión y nuestra convocatoria anual. Nuestros amigos nos lo están pidiendo y tocan a nuestra puerta.

Pero sobre todo, no olvidemos que sin dejar de ser Marta, apliquemosno también en ser María. Nuestro camino debe siempre ir orientado, orientado por la brújula del Espíritu Santo y apoyado en el estilo de vida de Jesús: "El amor". 

miércoles, 10 de octubre de 2012

PEDIR A UN PADRE...

 Evangelio San Lucas 11,1-4.

no es lo mismo que pedir a un hermano, a un amigo o a los hermanos en la fe. Pedir a un padre es algo más seguro, más confiado y con casi total garantía de éxito. En caso que nos ocupa, pedir a nuestro Padre Dios es total garantía.

Por eso creo que Jesús nos muestra ésta singular forma de cómo orar con nuestro Padre Dios. Un padre es algo muy especial. Alguien que nos quiere profundamente y que está dispuesto a dar la vida por su hijo. Si así no ocurre con todos los padres de la tierra por sus propias limitaciones, si ocurre con nuestro Padre Dios del Cielo.

Nuestro Padre Dios nos dará siempre lo que necesitemos para ser buenos hijos y poder llegar a Él. Jesús, el Hijo predilecto, nos enseña la forma y manera de hablar y pedirle a su Padre, y al mismo tiempo nos lo descubre y revela como nuestro Padre.

Pero no se trata de pedir siguiendo nuestras inclinaciones naturales caídas por el pecado, sino según la Voluntad del Padre que sabe lo que nos conviene y lo que es mejor para nuestra salvación eterna. Por eso, santificando su Nombre primero, le pedimos que nos dé la sabiduría de alcanzar su Reino y de cumplir siempre su Voluntad.

También le pedimos, como hijos necesitados, el pan de cada día, no solo el material sino su mismo Espíritu, que nos sostiene y fortalece para la lucha diaria contra nuestra propia naturaleza caída. Sabiéndonos pecadores le imploramos el perdón de nuestros fallos, errores, debilidades, fracasos...etc.

 Pero también las fuerzas necesarias para cambiar nuestro corazón y llegar a perdonar sobre todo a los enemigos. Y muchas fuerzas, voluntad y firmeza para no caer en el juego de las tentaciones, porque nos reconocemos débiles y necesitados. Y sabemos que en Él está nuestras fuerzas y nuestra victoria para librarnos del mal. Amén.

martes, 9 de octubre de 2012

LO ESENCIAL Y FUNDAMENTAL...


 Texto del Evangelio (Lc 10,38-42): En aquel tiempo, Jesús entró en un pueblo ...
 nos pasa, muchas veces, desapercibido y sin tomar conciencia de ello. Metidos en faena nos afanamos en alcanzar nuestro objetivo: Evangelizar, y perdemos la esencia de la Evangelización. Sería bueno preguntarnos a este respecto que nos proponemos cuando evangelizamos.

Porque para emprender un camino, el que sea, lo primero es preguntarnos con quien debo caminar. Es decir, ¿lo hago yo solo?; ¿permito que alguien o algunos me acompañen? Pero sobre todo: ¿De quién tomo referencias? Porque todo camino necesita una inspiración y un saber que buscamos en él.

Si al caminar lo hacemos equivocados corremos el riesgo de perder el tiempo y de perdernos. Por eso, es bueno hacerse estas preguntas y tratar de reflexionarlas. Pero nuestra reflexión no debemos hacerla solos o juntos entre nosotros, sino como María, la hermana de Marta, nos ejemplariza hoy en la Palabra de Dios.

Es bueno ponerse manos a la obra; es bueno reciclarse y formarse; es bueno el utilizar todos los medios que están a nuestro alcance, pero solo una cosa hace falta: estar injertado en Jesús, en Él todo lo demás irá añadiéndose al camino. Es eso lo verdaderamente esencial y fundamental. No hay más.

Por eso, todos nuestros encuentros deben estar alumbrados desde Jesús, en Jesús y por Jesús. Y todo lo demás vendrá por añadidura, sin eso querer significar que nos crucemos de brazo. Me gustó mucho la frase de Carmen Álvarez Mira: "Nuestra tarea es el medio para que Dios convenza a otra persona"

Pues simplemente eso, nosotros debemos ser esos instrumentos que, ofrecidos y puestos en las Manos de Dios, seamos capaces, por su Gracia, convencer a cuantos se crucen en nuestro camino.