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martes, 3 de junio de 2025

LLAMADOS A LA VIDA ETERNA

Jn 17, 1-11ª
Hoy se lo decía a un amigo:

—Hemos sido creados, no para morir, sino para vivir eternamente. Y vivir en plenitud de felicidad. Se trata, pues, de recorrer este tiempo y en este mundo injertados en el Señor y hacer su Voluntad. Tenemos al Señor Jesús, el Mesías enviado por el Padre, como Camino, Verdad y Vida para no perdernos y a su Espíritu para acompañarnos en nuestro camino por este mundo.

El amigo no dijo nada. No sé si porque no cree y no le interesa, o porque realmente no tiene respuesta, y cegados por el mundo, demonio y carne permanecen con el corazón cerrado y endurecido. De alguna manera, muchos son los llamados y pocos los elegidos.

Me faltan palabras para poder expresarme respecto a esa hermosa y generosa oración que Jesús dirige a su Padre. Toda su vida ha sido un darse a glorificar al Padre, y ahora pide al Padre por aquellos que le han escuchado. Sólo se me ocurre pedirle al Señor que se acuerde de mí y me tenga entre sus elegidos y pida al Padre por mí, por mi familia y amigos. Y le abra los ojos a aquellos que persisten en sostenerlos cerrados. Esa esperanza me da fuerzas, levanta mi espíritu y me llena de gozo y alegría. Porque su Misericordia es infinita.

viernes, 24 de enero de 2025

UN GRUPO DE PECADORES

No hay ni uno que se escape, exceptuando a María, la Madre de Dios, llena de Gracia. Todos somos pecadores, los elegidos en primera instancia – sus apóstoles – y todos los que seguimos detrás. Si recordaos vemos que Simón, llamado luego Pedro, lo traicionó; Judas lo entregó; Tomás dudó; Santiago y Juan, los Zebedeos, ambicionaban los primeros puestos del Reino que predicaba…

Sin embargo, gracia a todo ellos, hoy existe la Iglesia, y nosotros hemos sido bautizados porque nos ha llegado el mensaje de Jesús. El Espíritu Santo ha dirigido el camino de la Iglesia moldeando y fortaleciendo la pobreza humana de esos hombres. Simplemente por la fe y la confianza puesta en Él.

Y nosotros, también pecadores, continuadores en el tiempo, estamos llamados a hacer lo mismo. Desde nuestra pobreza y debilidades a, por la Gracia del Espíritu Santo recibido en nuestro bautismo, continuar la misión que Jesús desde la hora de nuestro bautismo nos ha encomendado por obra del Espíritu Santo.

Eso sí, poniéndonos en manos del Espíritu y dejándonos llevar por sus impulsos sabiendo que nuestro poder y fuerza nos vienen de Él. ¡Alabado sea el Señor!

miércoles, 12 de julio de 2023

ENVIADOS POR AQUEL QUE SABE QUIEN SOMOS.

No hemos sido escogidos por nuestras capacidades ni por nuestros talentos. Al contrario, los elegidos, lo hemos visto, son gente común, más bien de poca preparación y de bajo nivel. Diríamos en términos de elección que muchos elegidos no lo serían para misiones importantes. Y nos preguntamos, ¿hay algo más importante que la salvación eterna?

Y Jesús, el Señor, que sabe quienes somos pone en nuestras manos la salvación, propia y la de muchos otros que dependerá de lo que hagamos y digamos nosotros. ¡Qué gran confianza! ¡Y qué gran riesgo poner en manos de los hombres – vasijas de barro – su propia salvación y la de muchos!

Queda meridianamente claro que es Jesús quien nos elige previamente y nos envía. Y, Él que lo sabe todo, si lo ha decidido así es porque así es como debe ser. Deja muy claro que confía en nosotros y que seremos nosotros los que le aceptemos y reconozcamos como el Señor o le rechacemos y le demos la espalda. Así parece que ha sucedido en muchas parte y con muchos hombres. De hecho, de los elegidos hay uno que le traiciona y otros que huyen, le dejan solo y hasta alguno que le niega.

Incluso, entre sus elegidos hay quien primero fue uno de los que quería acabar con sus seguidores. Y ahora sucede un tanto lo mismo. Hay muchos que somos mediocres, que vegetamos dentro de la Iglesia más que actuamos; otros que vivimos de forma rutinaria sin interpelarnos ni cuestionarnos. Y otros que somos indiferentes hasta el extremo de rechazarle. Y el gran milagro, ante la desesperación de muchos que nos atacan y tachan hasta de diablos, la Iglesia fundada por Jesús y puesta en manos de Pedro y sus apóstoles sigue en pie. Posiblemente con muchos pecados, desviaciones y errores, pero firme y en pie porque no es obra de los hombres sino de Dios. Y el Espíritu Santo, que fue prometido como guía y defensor, la dirige y la fortalece. Y ahí estamos todos, al menos los que queremos, embarcados y dispuestos a seguir remando e insistiendo al Espíritu Santo que nos ilumine, fortalezca y enseñe el camino al seguir.

miércoles, 26 de septiembre de 2018

UN CAMINO ESTRESADO

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Lc 9,1-6
La vida actual ha dado un salto extraordinario. Recuerdo con nostalgia mi infancia, mi adolescencia y juventud. Eran tiempos tranquilos donde las circunstancias no cambiaban mucho. Todo sucedía más despacio y la vida era más sosegada y sin tantas complicaciones. Cada cosa correspondía a su tiempo y todas las etapas se sucedían sin más dilaciones.

Se esperaban los días con entusiasmo e ilusión tras los que venían las fiestas, y hasta se conocían los posibles ambientes y concurrentes a las mismas. Eran etapas bonitas donde tenías nuevas oportunidades para relacionarte y para empezar una relación apasionante y definitiva. La vida era hermosa y tranquila y estaba sometida a tu propio control. No había muchos sobresaltos ni nada extraño que la alterara. Sí, de vez en cuando sucedía algo que se hacía noticia o alteraba la vida del pueblo, pero era simplemente de vez en cuando.

Podemos imaginar una vida sin móvil, Internet, email y todo tipo de comunicaciones y medios que nos acercan y nos ponen en franca competencia. Ya estamos viendo como se mercantiliza el deporte y se exporta a otros lugares. Un mundo globalizado que incide en nuestra forma de vivir y llega a someternos a una carrera vertiginosa que nos estresa y nos enferma. Un mundo sin libertad, porque no hacemos lo que deseamos hacer sino lo que la misma carrera social nos impone. 

Queremos ser los primeros, tener más, mejores que los otros; queremos el coche más moderno, los últimos modelos, la última moda, se más guapos y bellos; queremos visitar y conocer todos los lugares, viajar, y... Indudablemente, eso necesita dinero y ganar y, se supone, que entramos también en una voraz espiral de trabajo, de ambiciones, de riquezas. Al final nos volvemos locos, enfermizos, neuróticos, depresivos, esquizofrénicos... Necesitamos paz, mucha paz.

Y en el mundo no la encontramos. Necesitamos al Señor, Él es el Camino, la Verdad y la Vida y en Él encontramos sosiego, tranquilidad, verdadera paz. Nos orienta y da verdadero sentido a nuestra vida y gran esperanza. Y en ese sentido, también nosotros estamos llamados a transmitir a este mundo alocado que Jesús es la verdadera meta y el verdadero sentido de este mundo que se precipita al abismo. Cada día es bueno hablar con Jesús y reflexionar sobre su Palabra y lo que nos indica y aconseja.

martes, 10 de mayo de 2016

LA VIDA ETERNA ES ESTAR EN LA PRESENCIA DE DIOS

(Jn 17,1-11a)

No se puede entender Vida Eterna sin la presencia de Dios, porque la Eternidad pertenece a Dios y a los que Dios se la quiere dar. Porque condición para alcanzarla es creer en el Hijo, enviado por el Padre. Así, Jesús, el Hijo de Dios, nos dice: Padre, ha llegado la hora; glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti. Y que según el poder que le has dado sobre toda carne, dé también vida eterna a todos los que tú le has dado. Ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y al que tú has enviado, Jesucristo. 

Jesús pide al Padre ahora, ya cumplida su misión, la Gloria que siempre ha tenido, antes que existiese el mundo, porque todo lo que le ha sido dado por el Padre, Él lo ha dado a los hombres que le han sido dados. Y son los hombres que escuchan su Palabra y se esfuerzan en llevarla a la vida. Porque, si a todos es explicada la Palabra de Dios, todos son elegidos. Ahora, depende de la elección y el camino que cada uno elija para que se encuentre entre los que Dios aparte.

Y por falta de su amor no será, ni tampoco por el deseo de buscarte y arriesgar su Vida por sacarte del peligro, como nos dice en la parábola de la oveja perdida (Mt 18, 10-14). Resulta que sólo los que escuchen y acepten la Palabra estarán entre los elegidos. Porque muchos de nosotros rechazamos esa Palabra, caso de Judas, y nos alejamos del Señor.

Quizás en este momento a ti te pueda estar sucediendo algo de eso. Por eso, en esta Escuela de Blogueros con el Papa, meditamos y reflexionamos sobre la Palabra de Dios, y tratamos, ayudados por la Iglesia y el Papa a la cabeza, encontrar caminos de esperanza y de salvación. Para eso, nos dejamos, abriendo nuestro corazón, elegir por el Espíritu de Dios, para que, en Jesús, seamos enseñados e instruidos en tu Palabra y darte glorias y alabanzas.