| Jn 2, 13-22 |
No se te van a pedir tus éxitos, sino el amor que hayas gastado en beneficio de los demás.
domingo, 9 de noviembre de 2025
SANTUARIO DE ADORACIÓN
miércoles, 25 de septiembre de 2024
UNA IGLESIA QUE CAMINA
Desde que tú eres Iglesia
– y lo eres desde el instante de tu bautismo – estás en movimiento. Porque, donde
quieras que vayas, tú – que eres Iglesias – la llevas a todas partes donde tú
te presentes. Y, sucede todo lo contrario si tú, aún siendo Iglesia, no vives
como miembro de la Iglesia. Puedes estar en muchos lugares, pero no llevas a la
Iglesia contigo.
La Iglesia es itinerante
por naturaleza porque lleva la Palabra a todas partes. Ha nacido y fundada por
nuestro Señor Jesús para anunciar la Buena Noticia en todas partes y llevar la
Palabra a todos los lugares. Y lo hace a través de sus miembros, que viven, que
se mueven y caminan en todas partes del mundo. Y muchos son también que lo
recorren anunciando la Palabra de Dios.
Pero, tú, con tu vida, tu palabra y testimonio, también llevas esa Palabra de Dios a todos los lugares por donde pasas, donde vives y donde convives y vives. De ahí la necesidad de ser testigos y fieles seguidores de Jesús. De ahí el contacto necesario de cada día a través de la oración y los sacramentos con el Señor. Y, de ahí, la imperiosa necesidad de estar disponible y abiertos a la acción del Espíritu Santo.
jueves, 22 de febrero de 2024
UNA FE EN UNA IGLESIA INDESTRUCTIBLE
Suceda lo que
suceda, aunque nos parezca que la Iglesia se hunde y que el mundo, demonio y
carne salen victorioso, la realidad es otra. La Iglesia es indestructible y
nunca perecerá. Tiene la Palabra de Aquel que siempre la cumple, el Hijo de Dios Vivo, nuestro Señor
Jesús, y su Palabra es Palabra – valga la redundancia – de Vida Eterna.
Es posible y
necesario que la Iglesia necesita estar siempre en reconstrucción. El Señor la
ha dejado en manos del Espíritu Santo, y Él va soplando, reparando, asistiendo
y reconstruyendo la semilla sembrada que nuestro Señor Jesús dejó en cada
corazón del hombre bautizado y, también, de aquel que, rechazándole, espera
pacientemente su regreso a la Casa del Padre.
Nosotros, sus
miembros somos débiles, frágiles y pecadores. Con nuestras fuerzas la Iglesia
no puede sostenerse. Somos pequeñas piedras que necesitan la Roca – nuestro Señor
– donde apoyarse y afirmarse para que el edificio de la Iglesia se sostenga
firme y eterno. Por eso, en el instante de nuestro bautismo recibimos al
Espíritu Santo, que nos acompañará todo el recorrido de nuestra vida e irá
reconstruyéndola y reparándola de todas nuestras debilidades y pecados. Y con
su fortaleza y auxilio no decaeremos nunca y nos sostendremos firmes ante las
amenazas del mundo, demonio y carne.
Así nos lo ha dicho el Señor, y así se cumplirá: Mt 16,13-19): … Y yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos».
viernes, 19 de enero de 2024
UNA ELECCIÓN SINGULAR
No se trata de una
elección a voleo, o al azar, o sin reflexión ni pensada. Se trata de una elección
singular, con nombre y apellidos. Una elección querida, pensada, confiada y
decidida. Pero, eso sí, una elección desde la libertad, nunca impuesta.
Fueron doce los
elegidos para estar con Él y para acompañarle en su misión. A ellos – apóstoles
– fue confiada la Iglesia que hoy continúa en la figura de los obispos. Y uno
fue elegido como cabeza de ese grupo apostólico, Pedro, hoy en continúa
sucesión ininterrumpida, Francisco. Es la Iglesia que continúa la misión de
proclamar y anunciar la Buena Noticia de salvación, el Evangelio.
Pero, no está sola, la Iglesia está dirigida y asistida por el Espíritu Santo y, a pesar de posibles tropiezos, errores o fallos de sus propios miembros, la acción del Espíritu la llevará siempre a cumplir su misión y a encontrar caminos de verdad, justicia y misericordia. No puede fallar porque el Espíritu iluminará y fortalecerá a todos aquellos que se abran a su acción.
Así ha sucedido, a pesar de las dificultades, desde su comienzo con los apóstoles y así sucederá en la actualidad. El Espíritu está presente y en cada uno de los bautizados y, quieras o no, siempre habrá personas abiertas a su acción que, fortalecidas en Él, darán orientación y guía a la Iglesia, porque, la Iglesia eres tú que en la hora de tu bautismo recibiste al Espíritu Santo. El camino será largo y habrá tropiezos y dificultades, pero al final reinará la victoria porque el Espíritu Santo está y vive en la Iglesia.
miércoles, 12 de julio de 2023
ENVIADOS POR AQUEL QUE SABE QUIEN SOMOS.
No hemos sido
escogidos por nuestras capacidades ni por nuestros talentos. Al contrario, los
elegidos, lo hemos visto, son gente común, más bien de poca preparación y de
bajo nivel. Diríamos en términos de elección que muchos elegidos no lo serían
para misiones importantes. Y nos preguntamos, ¿hay algo más importante que la
salvación eterna?
Y Jesús, el Señor,
que sabe quienes somos pone en nuestras manos la salvación, propia y la de
muchos otros que dependerá de lo que hagamos y digamos nosotros. ¡Qué gran
confianza! ¡Y qué gran riesgo poner en manos de los hombres – vasijas de barro –
su propia salvación y la de muchos!
Queda
meridianamente claro que es Jesús quien nos elige previamente y nos envía. Y,
Él que lo sabe todo, si lo ha decidido así es porque así es como debe ser. Deja
muy claro que confía en nosotros y que seremos nosotros los que le aceptemos y
reconozcamos como el Señor o le rechacemos y le demos la espalda. Así parece
que ha sucedido en muchas parte y con muchos hombres. De hecho, de los elegidos
hay uno que le traiciona y otros que huyen, le dejan solo y hasta alguno que le
niega.
Incluso, entre sus
elegidos hay quien primero fue uno de los que quería acabar con sus seguidores.
Y ahora sucede un tanto lo mismo. Hay muchos que somos mediocres, que vegetamos
dentro de la Iglesia más que actuamos; otros que vivimos de forma rutinaria sin
interpelarnos ni cuestionarnos. Y otros que somos indiferentes hasta el extremo
de rechazarle. Y el gran milagro, ante la desesperación de muchos que nos
atacan y tachan hasta de diablos, la Iglesia fundada por Jesús y puesta en
manos de Pedro y sus apóstoles sigue en pie. Posiblemente con muchos pecados,
desviaciones y errores, pero firme y en pie porque no es obra de los hombres
sino de Dios. Y el Espíritu Santo, que fue prometido como guía y defensor, la
dirige y la fortalece. Y ahí estamos todos, al menos los que queremos,
embarcados y dispuestos a seguir remando e insistiendo al Espíritu Santo que
nos ilumine, fortalezca y enseñe el camino al seguir.
jueves, 29 de junio de 2023
DIFERENCIAS QUE UNEN PERO QUE NO DEBEN SEPARARNOS
Esa es la Iglesia.
Una sola Iglesia, la de Pedro y Pablo que, aunque tuvieron sus diferencias,
permanecen unidos en el camino junto al Señor. Y esa es la Iglesia en la que
estamos nosotros ahora, una sola Iglesia de la que se han separado muchos por
diferencias y maneras de pensar diferente. Pero, la unidad debe ser
inseparable. Podemos tener diferencias pero permanecer unidos porque solo uno
es el Señor y quien nos une. Y el Amor nunca puede separar.
Es evidente que en
la convivencia hay diferencias, formas de ver y de pensar que no coinciden pero
la unidad debe ser siempre firme. Las diferencias se soportan en el respeto, la
verdad y, sobre todo, en el amor. ¿Acaso el Señor no soporta a cada uno de sus
hijos que piensan diferente, actúan diferente y hasta se atreven a discutirle y
rechazarle? ¿Y cuál es la actitud y forma de comportarse el Señor? ¿No es
ejemplo para que nosotros nos portemos igual? Luego, ¿a qué vienen tantas
separaciones, iglesias y pensamientos?
Siempre, de eso no
nos libra nadie, hay diferentes formas de ver las cosas; siempre tendremos
diferencias y disputas, pero siempre debemos estar unidos. Porque es el Amor quien
nos sostiene unidos y en actitud de misericordia y aceptación. Está claro, las
diferencias entre aquella primera comunidad que Jesús dejó en manos de Pedro y
los apóstoles son consecuencia de las diferencias que origina el pecado. Un
pecado que separa y divide y que solo el Amor Misericordioso de nuestro Padre
Dios vence y une.
Por tanto, reflexionemos, ¿por qué estamos separados? Todos venidos de un mismo Dios Padre que, manifestado y anunciado por el Hijo, lo aceptamos para luego, en el camino de la prueba y perseverancia, dejarnos someter por el pecado que nos separa. ¿Es esa la medida, de la que hablábamos ayer, de nuestro amor? Pidamos la Luz y la Gracia de darnos cuenta, aceptarnos misericordiosamente y, a pesar de nuestras diferencias, perseverar en la unidad. Amén.
martes, 22 de febrero de 2022
ATAR Y DESATAR
Pedro, respondiendo a la pregunta de Jesús, confiesa que es el Mesías, el Hijo de Dios Vivo. Sin lugar a duda, su respuesta no sale ni viene de su intelecto ni de su sabiduría, le viene del Padre que está en los cielos, tal y como le responde Jesús: «Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella».
Nuestra confianza y esperanza descansa en esas Palabras de Jesús: El poder del infierno no podrá contra la Iglesia. Nada podrá el diablo, aunque aparentemente parezca que tiene el mundo en sus manos, contra el Poder de Dios. La guerra está ganada. La ganó Jesús al entregar, voluntariamente y por amor, su Vida en la Cruz. En ese instante, el Amor triunfó sobre el mal y el pecado y, será cuestión de tiempo, el triunfo de nuestro Padre Dios. Él decidirá cuándo llegará ese momento.
Ahora, ¡mucho cuidado!, nosotros tenemos también nuestra propia guerra durante el tiempo y recorrido de nuestra vida por este mundo. Nos jugamos ese triunfo sobre el mal. Se trata de vivir nuestra vida en la Voluntad de Dios. Para ello, escuchar su Palabra y obedecer sus mandatos: Amar como Él nos ha amado y nos ama. No hay otro camino. Para ello, ha dejado poder a la Iglesia en las Palabras que dice a Pedro, para perdonar los pecados: «A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos», dándonos la oportunidad de limpiarnos, levantarnos y reemprender el camino.
viernes, 18 de septiembre de 2020
EL PAPEL DE LA MUJER
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| Lc 8,1-3) |
sábado, 4 de abril de 2020
Y TODAVÍA TRATAN DE LIQUIDARLO
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| Jn 11,45-56 |
martes, 29 de octubre de 2019
UNA SEMILLA MUY PEQUEÑA
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| Lc 13,18-21 |
miércoles, 3 de julio de 2019
¿TAMBIÉN TÚ TIENES DUDAS?
sábado, 29 de junio de 2019
EN EL CAMINO DE LA IGLESIA DE NUESTRO SEÑOR
| Mt 16,13-19 |
viernes, 22 de febrero de 2019
JESÚS INSTITUYE EL SACRAMENTO DEL PERDÓN
viernes, 16 de marzo de 2018
LE PERSEGUÍAN Y QUERÍAN MATARLE
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| Jn 7,1-2.10.14.25-30 |
Estaba decidido, Jesús les molestaba. La única alternativa era quitarlo del medio, y esa fue la decisión que tomaron. También nosotros entramos en ese papel. No cometamos el error de vernos fuera de esta confrontación con Jesús porque estamos lejos en el tiempo. También nosotros estamos ahí, y lo estamos porque también ponemos en tela de juicio la identidad de Jesús.
martes, 12 de septiembre de 2017
TAMBIÉN TÚ ESTÁS ENTRE LOS ELEGIDOS
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| Lc 6,12-19 |
viernes, 16 de septiembre de 2016
EL PAPEL DE LAS MUJERES
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| (Lc 8,1-3) |
martes, 6 de septiembre de 2016
Y CONSTITUYÓ SU IGLESIA
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| (Lc 6,12-19) |






