miércoles, 26 de agosto de 2026

FUTURO DE ESPERANZA

Mt 23, 27-32

Las voces que cantan la verdad y llenan de esperanza nunca han sido bien vistas por los que esconden sus mentiras bajo la apariencia de la verdad.

Siempre ha habido gente de esa calaña disfrazada con la verdad, pero interiormente podrida de mentiras. Son los llamados hipócritas a los que Jesús dirigió unas palabras muy duras.

Manuel, con la Biblia en la mano, leyó:

(Mt 23, 27-32): En aquel tiempo, Jesús dijo: «¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, pues sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera parecen bonitos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia!

Y levantando la mirada, cuando terminó de leer el pasaje evangélico, añadió:

—Y hoy, en pleno siglo XXI, sigue pasando lo mismo. Sobre todo en el terreno político y social. Las redes se llenan de mentiras hasta el extremo de que las noticias se ponen en entredicho… De todo se sospecha y hay que estar muy atento a saber de dónde viene la información.

Las palabras de Manuel encontraban eco en la realidad que vivimos. La denuncia de Jesús contra la incoherencia y contra quienes habían silenciado y asesinado a los profetas no señalaba solo a los letrados y fariseos de su tiempo. También hoy encontramos actitudes semejantes.  

Tanto los profetas de aquellos tiempos como los de ahora señalan, denuncian, dan voz a los que no son oídos, pero también cantan horizontes posibles y nos lanzan a soñar otros futuros.

Hay muchas maneras de matar y de asesinar. También matan las actitudes que destruyen la inocencia, rompen sueños ajenos, resquebrajan el frágil tejido de la esperanza y pisotean la ilusión.

A veces somos profetas soñadores, otras letrados crueles.

La invitación es a cambiar el tono de nuestro canto: dejar atrás la aparente justicia y aprender la canción compasiva, la melodía valiente que transforma; atrevernos a proyectar un futuro donde todos quepamos y la esperanza pueda seguir creciendo.

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