ÚLTIMAS REFLEXIONES

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DE DODIM A AGAPÉ

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martes, 1 de julio de 2008

FESTIVIDAD DE SAN PABLO



El domingo, 29 de junio, coincidiendo el día con la misma festividad, el M.C.C., celebró, un año más, la Convivencia de San Pablo. Este año había una connotación añadida: la conmemoración de los 50 años de Cursillos de la Provincia de Las Palmas.


Barruntando poca asistencia por la climatología del día y la coincidencias de otros eventos, nuestras previsiones, una vez más, fueron sorprendidas por la asistencia de más hermanos que los esperados. A eso de las 11,40 de la mañana habían unas 50 personas reunidas en el salón, dispuestas, bajo la luz del ESPÍRITU SANTO, a escuchar y compartir nuestras vivencias de cada día en el vivir siguiendo al SEÑOR JESÚS.


Tomó la palabra, después de invocar al ESPÍRITU, Angélica, de la cual dependía la coordinación del programa de la convivencia. Nos congratulamos en el gozo de vernos nuevamente en nuestra entrañable casa de espiritualidad de Nazaret y nos sentimos animados y confortados por la masiva presencia de tantos hermanos. Sin más dilaciones y por premuras del tiempo, Angélica dio paso a nuestro querido Valenciano, como le solemos llamar en el ambiente de Cursillos.


Con una exposición clara y concisa, Valenciano, entró directamente a enmarcar los objetivos centrales de la festividad que nos congregaba. "por un lado los 50 años de Cursillos en la Provincia, y por el otro, la festividad de nuestro Santo Patrón San Pablo".


La labor de Cursillos en Lanzarote es ingente. No se podría medir en eficacia ni en resultados la Gracia que el ESPÍRITU SANTO ha derramado, a través de los Cursillos. Por él, por obra y Gracia del SEÑOR, han pasado muchas personas, aproximadamente unas 2.575 personas, que hoy, decía Valenciano, trabajan y viven su cristianismo insertados en sus parroquias, movimientos y otros apostolados. Los frutos del Cursillo están regados por todos los campos de nuestro vivir cristiano.


Merece, mención aparte, recordar a tantos hermanos nuestros que con sus esfuerzos y entrega han contribuido a la labor que "Cursillos" aporta a nuestra Madre la Santa Iglesia, y, concretamente, en nuestra Iglesia insular de Lanzarote. Es ocasión de recordar a nuestro hermano Feliz a quien tanto debemos, particularmente en Cursillos, y también en su párroquia de San Ginés en las labores de Cáritas. Feliz hizo el Cursillo nº 1 de Lanzarote y 9 de la Diócesis, en un mes de Agosto, supongo que caluroso, del 7 al 11 de agosto de 1.958. También a D. José Naranjo, sacerdote muy unido a los Cursillos de Lanzarote que desde el Cursillo nº 1 estuvo vinculado al Movimiento en la isla.


Y otros y otros muchos más como Zabaleta, Cursillo nº 3, del 31 octubre al 4 de noviembre del 58; era el Cursillo nº 13 de la Diócesis. Nuestro amigo Valenciano hizo el Cursillo nª 4, del 2 al 6 de enero del 59, hacía el 16 de la Diócesis. Es fecha, no para mirar hacia atrás, sino para continuar con el ánimo de sabernos responsables y comprometidos en continuar la labor que otros nos han precedido y dar frutos como ellos han hecho: Don Olegario, Don Manuel Hernández, entrañable conciliario que entregó una parte importante de su vida en Lanzarote al Cursillo siendo párroco de Santa María de la Vega; Fernando Carrasco, Mª Piedad y tantos imposible de citar.


Ya conectando con el otro objetivo del día, Valenciano, se refirió a la figura de San Pablo. Sí en alguien podemos vernos reflejados y comprobar que, con la Gracia del SEÑOR, podemos ser mayoría aplastante, es en San Pablo. Llegar a confundirnos, como el vino en el agua, con nuestro SEÑOR JESÚS, es la finalidad de todo cristiano, y, San Pablo lo tuvo como fin y a ello se entregó, de modo que, su regocijo final era proclamar: "ya no soy yo quien vive en mí, sino JESÚS QUIEN dirige y conduce mi vida". Ese objetivo de San Pablo debe ser nuestro objetivo y nuestra lucha, de tal forma que, sí no caminamos y nos esforzamos en ese sentido de nada nos sirve.


Es ahí donde radica y se centra la lección del día. Es ahí lo que marca este día hermoso de San Pablo: "ser amigo de JESÚS hasta el punto de confundirme con ÉL, de modo que ya no soy yo, sino ÉL QUIEN vive en mí". Abandonado en sus MANOS iremos, poco a poco, respondiendo a su llamada y dando los frutos que, como San Pablo, ÉL espera de nosotros. Ese debe ser nuestro punto de inflexión, porque si no, de nada sirve lo que hagamos.
Indudablemente, todo lo que no se haga, y con amor, repetía varias veces Valenciano, no vale para nada. Es inútil construir la casa si no se cuenta con el verdadero Arquitecto. Es necesario ponerse en las MANOS del SEÑOR y empezar la tarea de ir creciendo, poco a poco, en actitudes de disponibilidad para que el ESPÍRITU nos vaya convirtiendo.


Al final la alegría y gozo se reflejaba en todos los asistentes. La comida, fue una vez más, lugar y ocasión del encuentro y festejo, oportunidad para compartir, ofrecernos y vivir la disponibilidad que sólo en el Amor del SEÑOR se puede encontrar. ¡Y, como no, no faltaron los dulces de nuestra entrañable hermana Lala y su generosa aportación a animar con sus bailes y teatro!


También, cabe aquí, reseñar la constancia y la fidelidad de muchos otros que por espacio y memoria no podemos y nos olvidaremos de reseñar, pero sí quiero, hacer mención de quien el SEÑOR se valió para tener un encuentro más intimo conmigo, destacar la presencia durante tantos años de nuestro simpático, chistoso y guitarrista consumado: Juan Luzardo, animador con sus celebres chistes en muchos Cursillos, que hizo el suyo junto a Valenciano. Él fue quien me invito al Cursillo nº 16, del 11 al 14 de octubre de 1.972 en la casa de los Bermejos, en San Bartolomé, era el 129 de la Diócesis.


También, un recuerdo para Ángel Corujo Ramos, del Cursillo nº 6, del 26 al 30 de septiembre de 1.960, el 33 de la Diócesis, actual encargado del archivo insular y colaborador en la confección de los cuadrantes de los Cursillos actuales. Y, no quiero olvidarme, de nuestro cantante y acordeonista Amado que armó la de San Quintín con sus acompasada notas musicales.


En fin, un día cargado de recuerdos y anécdotas que nos reconfortan y animan a seguir en el camino dejandonos alumbrar por la luz del SEÑOR en la unión con los hermanos.


La Eucaristía, la dejo en último lugar, porque lo último siempre será lo primero. Una gozada reunirse en torno al SEÑOR con todos los hermanos en la fe. Gozo y alegría en medio de paz y sosiego. Presidida por nuestro joven y activo párroco, Don Miguel Hernández, celebramos todos el gran Misterio de nuestra fe: participar de la comida de salvación plena y eterna en el CUERPO y la SANGRE de nuestro SEÑOR JESUCRISTO. Sólo una pena, que muchos se pierdan esta paz, alegría y felicidad que sólo puede encontrarse en torno al SEÑOR JESÚS.


Y como colofón, poniéndonos en MANOS del SEÑOR, agradecer a D. Miguel Hernández su disponibilidad absoluta en cuanto está a su alcance, para celebrar con nosotros la Pascua del SEÑOR en todo momento, centro del fundamento de nuestra fe.


Con la esperanza de continuar el camino y volver a encontrarnos el próximo año más pleno y llenos del SEÑOR, nos despedimos hasta el próximo martes donde nos veremos los que podamos en nuestras entrañables y gozosas Ultreyas. Un abrazo a todos y DE COLORES.

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