sábado, 1 de septiembre de 2012

TALENTOS EN AMOR...

400 × 218 - Mateo 25, 14-30. En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:

porque cuando vives en el amor derramas amor, y donde hay amor hay servicio, hay entrega, hay disponibilidad, hay actitud que dan frutos. Y esos frutos son la consecuencia de los talentos que cada uno haya recibido.

Pero ocurre que muchas veces enterramos ese amor bruto tal y como lo hemos recibido, y lo guardamos para gozar simplemente nosotros de forma egoísta. Ese talento se queda estéril y baldío. No produce, no presta servicio, no está dispuesto a la entrega ni al ofrecimiento. Permanece oculto, enterrado.

Sin embargo, el dueño de ese talento sí se beneficia de los talentos de los otros. Él si recoge el beneficio que otros talentos dan. Recibe pero no quiere dar. Nuestro sentido común nos dice que eso está mal, y por eso el supuesto dueño de la hacienda reprende al que ha ocultado y guardado su talento.

Los talentos recibidos nos han sido dados para que sus beneficios, que los deben dar, reviertan en el beneficio de los demás. Y eso pasa por ponerlos en servicio a pesar del riesgo de perderlos en el intento. No importa siempre que se haya hecho con la sana intención de buscar lo mejor, el bien común de todos. El Dueño sabrá recompensarnos.

Rentabilicemos al máximo nuestros talentos. Descubramos cuáles son los nuestros. No nos quedemos en lloros y lamentaciones, ni en fracasos pasados o miedos y complejos futuros. Confiemos en el Señor y en sus Manos demos al máximo los frutos que nuestros talentos nos permiten. Amén.

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